12.3.23

PAN, detrás del financiamiento a García Luna, socio del Cártel de Sinaloa

Nancy Flores


El PAN no sólo contribuyó al ascenso de Genaro García Luna –socio del Cártel de Sinaloa y exsecretario de Seguridad– dentro del gobierno federal, sino que también está detrás del financiamiento a su red de corrupción: en el gobierno panista de Felipe Calderón, sus empresas obtuvieron 10 contratos ilícitos por 316 millones 675 mil 995 dólares. Aunque los políticos de ese partido de ultraderecha insisten en que no tienen nada que ver con García Luna, el propio Partido Acción Nacional le transfirió 1.1 millones de pesos a una de sus empresas en abril de 2015, cuando Gustavo Madero era su presidente

Detrás del ascenso político y financiero de Genaro García Luna está el Partido Acción Nacional (PAN). El socio del Cártel de Sinaloa y mano derecha de Felipe Calderón –encontrado culpable de narcotráfico en el juicio en una Corte federal del Distrito Este de Brooklyn, Estados Unidos– escaló primero a la Agencia Federal de Investigación, creada por el gobierno panista de Vicente Fox, y después con Calderón asumió una secretaría de Estado: la de Seguridad Pública. Al tiempo, el exfuncionario empezó a amasar su fortuna malhabida. Incluso su esposa Linda Cristina Pereyra declaró en el juicio que fue gracias al seguro de separación individualizada que le pagó la AFI, como compraron una de las residencias de lujo que poseen en México.

El PAN no sólo es responsable de que en México haya operado un narco-Estado entre 2001 y 2012, sino también del desfalco multimillonario que cometió García Luna. En el gobierno panista de Calderón, dos entidades federales suscribieron 10 contratos con empresas involucradas en el entramado de corrupción de García Luna, por 316 millones 675 mil 995 dólares. Todas las contrataciones fueron por adjudicación directa. De acuerdo con la Unidad de Inteligencia Financiera, además el propio Partido Acción Nacional le hizo una transferencia el 24 de abril de 2015 vía SPEI –transferencia interbancaria dentro del mercado financiero mexicano– a Glac Security Consulting Technology Risk, propiedad de la familia García Luna, por 1 millón 160 mil pesos.

Es la prueba de que el PAN es uno de los financiadores de García Luna, de acuerdo con lo que reveló el pasado 9 de marzo Pablo Gómez, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera: “hay una cosa que llama mucho la atención, sobre todo por lo que se ha dicho en relación con García Luna: aquí tenemos una operación del 24 de abril de 2015 SPEI –quiere decir una transferencia interbancaria dentro del mercado financiero mexicano– del Partido Acción Nacional hacia GLAC Security Consulting Technology Risk, que es propiedad de García Luna y de la familia de García Luna, [por] 1 millón 160 mil pesos, moneda nacional”. En aquel momento el presidente del partido era Gustavo Madero Muñoz, y el secretario general, José Isabel Trejo Reyes.

Durante la conferencia presidencial de ese día, el funcionario indicó que “el conecte comercial que había entre Acción Nacional y GLAC Security, encabezado por García Luna, no era ajeno a la relación con su partido, que es lo que se dice insistentemente. Se han dicho muchas cosas en descargo de responsabilidades políticas evidentes, pero no solamente hay responsabilidades políticas evidentes, sino también hay vínculos que ya no son de tipo que tiene que ver con ideas, con planteamientos, con lo que sea, sino ya algo mucho más cercano al grado de tener un vínculo comercial, digamos, un acto comercial que de todas maneras pues queda ahí para la historia como todas las demás”.

La crítica del titular de la UIF se deriva de los deslindes que hicieron los militantes del PAN. Por ejemplo, el pasado 23 de febrero –dos días después de que García Luna fue declarado culpable de los cinco cargos imputados en la Corte federal del Distrito Este de Brooklyn, Nueva York–, Marko Cortés afirmó en un video que el exsecretario de Seguridad Pública nunca militó en el partido. “Él con nosotros no tiene nada que ver”, aseguró Marko Cortés antes de que se revelara que en 2015 se dio la operación comercial entre el PAN y GLAC.

Acerca de esta transacción financiera por 1 millón 160 mil pesos, Pablo Gómez dijo que en este caso no se afirma “que hay de seguro un delito; en este caso existe una relación económica, no sabemos de qué naturaleza, entre Acción Nacional y la empresa madre de la trama corrupta [GLAC], que es lo fundamental: hubo una relación financiera concreta”.

Al respecto, el titular de la UIF cuestionó: “¿qué significado tiene? El fiscal [general de la República, Alejandro Gertz] que tiene toda esta información es el que tiene que hacer la investigación. Vamos a decir, la UIF no hace investigaciones, recibe información y la analiza, y está a la disposición de las entidades que la necesitan: desde luego el gobierno, el Ministerio Público en todos sus niveles, tanto federal como local, la Procuraduría Fiscal, la Secretaría de la Función Pública, en fin, todo el entramado del Estado que requiere de información de inteligencia financiera, esa es la función”.

Gómez aseguró que toda esta información ya fue entregada a la FGR, pero explicó que “el producto de inteligencia no es una prueba ante un tribunal en ninguna parte del mundo; es, digamos, uno de los elementos con el que funciona el sistema mundial de inteligencia financiera. Qué bueno que no lo es porque debe intervenir el Ministerio Público y convertir la información de inteligencia, que es exacta y proviene de la fuente original, convertirla a través de la autorización del juez o del mandato judicial en prueba plena en un tribunal de justicia. Es así cómo funcionan las cosas”.

La empresa familiar GLAC

La Unidad de Inteligencia Financiera documentó que la empresa GLAC Security Consulting Technology Risk Management, SC, es propiedad directa de García Luna. Ésta fue constituida en México el 12 de septiembre de 2014, y tiene registrada como actividad/giro: seguridad privada, servicios de asesoría y estudios técnicos de arquitectura e ingeniería (incluso diseño industrial).

Sobre su corporativo, la UIF detalló que los accionistas son: Genaro García Luna con el 85 por ciento de las acciones y Linda Cristina Pereyra Gálvez (su esposa) con el 15 por ciento. Mientras que sus apoderados son: Edgar Anuar Rodríguez García, Jesús Alejandro Barajas Rodríguez, Gloria García Luna y Esperanza García Luna (hermanas del exsecretario de Seguridad Pública).

Respecto de su actividad financiera, la Unidad reveló que de 2015 a 2019 recibió 136 millones 290 mil 858.84 pesos, de los cuales destacan los siguientes ordenantes:

-57 millones 986 mil 666.60 pesos, del gobierno de la Ciudad de México, de los cuales 31 millones 320 mil pesos fueron pagados en 2017 mediante tres cheques interbancarios y 26 millones 666 mil 666.60 pesos pagados en 2018 mediante Speis, con motivo de un supuesto reconocimiento de adeudo.

-20 millones 200 mil pesos de Operadora Grupo Gas Mart, S de RL de CV, empresa que recibió 42 millones 82 mil 734.90 pesos de Nunvav, Inc (Grupo Weinberg).

-2 millones 637 mil 204.97 pesos de Genaro García Luna.

-4 millones 700 mil 400 pesos de GL and Associates Consulting, LLC (Grupo García Luna).

-800 mil pesos de Linda Cristina Pereyra Gálvez.

Además, se informa que de 2013 a 2019 envió recursos por 101 millones 500 mil 663.44 pesos, de los cuales destacan los siguientes:

-50 mil dólares y 16 millones 959 mil 657.40 pesos a GL and Associates Consulting, LLC (Grupo García Luna).

-1 millón 815 mil 811 pesos a Gloria García Luna.

-528 mil 371.17 pesos a Genaro García Luna.

-130 mil 900 pesos a Linda Cristina Pereyra Gálvez.

-125 mil pesos a Facundo Rosas Rosas en 2019 (excolaborador de García Luna y firmante en los contratos de Policía Federal).

-65 mil pesos a Esperanza García Luna.

-35 mil 735 pesos a Luz María García Luna.

Los 10 contratos del gobierno de Calderón

Otra de las conexiones financieras relevantes documentadas por la UIF corresponde a los 10 contratos que el gobierno de Calderón dio a las empresas de la red de corrupción de García Luna. La Unidad de Inteligencia documentó que a la empresa Nice System se le asignaron tres contrataciones, por 69 millones 100 mil dólares en total, por parte de la Policía Federal cuando su titular era Rodrigo Esparza Cristerna.

Además, esa institución dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública, asignó a la empresa Nunvav, Inc, un contrato por 2 millones 500 mil dólares. En una de esas contrataciones intervino Luis Cárdenas Palomino, entonces titular de la División de Seguridad Regional y mano derecha de García Luna, reveló Pablo Gómez.

Posteriormente a la misma empresa Nunvav, Inc, se le asignaron cinco contratos por parte del Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social, a cargo entonces del comisionado Eduardo Enrique Gómez García, con la participación de Gonzalo Villarreal Guerra como coordinador general de los centros federales. El monto ascendió a 233 millones 75 mil 995 dólares.

Y el último contrato se asignó por la Policía Federal, cuando al frente de ésta se encontraba Maribel Cervantes Guerrero. Fue por 12 millones de dólares.

A estos contratos se le agregan otros 19 que obtuvo García Luna mediante su red de corrupción en el sexenio de Enrique Peña Nieto. En total, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador calcula que el daño patrimonial a la nación supera los 745 millones 879 mil dólares (unos 14.1 mil millones de pesos). Tras pasar por distintos sistemas financieros –incluidos los paraísos fiscales de Curacao, Letonia, Panamá y Barbados, el dinero se concentraba en Florida, Estados Unidos.

En esa entidad, García Luna, su familia y sus socios poseían más de 19 propiedades y al menos 42 automóviles y motocicletas de lujo. Las residencias y vehículos ya fueron asegurados como parte de la demanda civil del gobierno mexicano ante el Tribunal del Undécimo Circuito Judicial del Condado de Miami-Dade, Florida: caso 2021-021562-CA-01. Éste se entabló por las presuntas violaciones a las leyes de Remedios Civiles para Prácticas Criminales; Uniforme de Transferencias Fraudulentas de Florida, y por los supuestos delitos de conversión y enriquecimiento ilícito por fideicomiso construido. Ésta no sólo acusa a Genaro García Luna, su esposa Linda Cristina Pereyra Gálvez y sus socios, sino también a las empresas Nunvav, Inc; Nunvav Technologies, Inc; y Gull Holding Enterprises, Inc, entre otras.

De acuerdo con la investigación de la UIF, el fraude a la Hacienda Pública ocurrió mediante al menos 30 contratos ilegales asignados en el sexenio de Calderón desde la Policía Federal y el Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social, que dependían del propio secretario de Seguridad Pública; y en el sexenio de Peña, desde el Cisen y el OADPRS; además, desde el gobierno capitalino en la época de Miguel Ángel Mancera, específicamente a través de la entonces Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México. Las contrataciones favorecieron a cuatro empresas: Nunvav, Inc; Nunvav Technologies, Inc; Nice Systems, Ltd; y GLAC.

Entre las pruebas que ha presentado la UIF, en nombre del Estado mexicano, se encuentra un rastreo pormenorizado de los movimientos financieros de García Luna, otras siete personas –Linda Cristina Pereyra Gálvez (su esposa), Mauricio Samuel Weinberg López, Jonathan Alexis Weinberg Pinto, Sylvia Donna Pinto de Weinberg, Natan Wancier Taub, José Francisco Niembro González y Martha Virginia Nieto Guerrero de Niembro– y 44 empresas. Todos, identificados como parte de la red de corrupción del exfuncionario y aliado del Cártel de Sinaloa.

En este seguimiento, a la autoridad hacendaria también le llamó la atención que García Luna viajó con frecuencia a Estados Unidos y Colombia, mientras que Linda Cristina Pereyra visitó de forma recurrente Estados Unidos y España.

En el presunto caso de peculado, para la UIF las compañías que tuvieron una participación más relevante son Nunvav, Inc, y Nunvav Technologies, Inc. Éstas concentraron 26 de los 30 contratos ilegales, por un monto global de 675 millones 268 mil 906.92 dólares.

En rebeldía, García Luna, Pereyra y los Weinberg

El exsecretario de Seguridad Pública y mano derecha del expresidente Felipe Calderón, así como su esposa Linda Cristina Pereyra Gálvez, “junto con otras personas del entorno más íntimo de García Luna, fueron citadas a la Corte [de Florida, Estados Unidos], no concurrieron al juicio y se les pasó el tiempo. Están en una situación como de rebeldía”, explicó el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Pablo Gómez.

Se trata de todas las personas físicas y morales demandadas civilmente por el gobierno de México, entre ellos: Mauricio Samuel Weinberg López, Jonathan Alexis Weinberg Pinto, Sylvia Donna Pinto de Weinberg, Natan Wancier Taub, José Francisco Niembro González y Martha Virginia Nieto Guerrero de Niembro; así como las empresas Nunvav, Inc; Nunvav Technologies, Inc; y Gull Holding Enterprises, Inc, entre otras.

En la conferencia presidencial del 9 de marzo, Pablo Gómez indicó que esa situación de rebeldía “no se considera desacato porque no tienen obligación de concurrir. La persona que es demandada por la vía civil que no concurre pues está implícitamente admitiendo frente a ese tribunal que las cosas son como el demandante las dice. […Y] ninguno de los dos concurrió”.

El titular de la UIF expuso que a pesar de que García Luna ya estaba detenido cuando todavía tenía tiempo de concurrir a la Corte de Florida, “lo pudo haber hecho a través de sus abogados. Sus abogados y ellos decidieron no concurrir”.

9.2.23

La verdad sobre Calderón

Fabrizio Mejía Madrid

“De los testimonios de Veytia podemos concluir que el acuerdo del calderonismo con la Federación duró apenas un año y, cuando se enfrentaron los Beltrán al Chapo, el Presidente Calderón dio la orden de apoyar a éste último”.


El juicio a Genaro García Luna en Nueva York ha arrojado una historia distinta a la que conocíamos sobre Felipe Calderón. Durante años hemos dicho que, por haber llegado mediante un fraude electoral a la Presidencia de México, Calderón decidió legitimarse estallando una “guerra contra el crimen organizado”. Pero los nuevos datos del juicio señalan que la complicidad con el narcotráfico venía desde mucho antes y que no necesariamente respondió a un dilema político —que no había ganado la elección de 2006— sino, más bien, a que, durante los sexenios de Acción Nacional, se creó una estructura paralela al Estado mexicano, compuesta por servidores públicos, militantes del partido, y jefes del narco, todos unidos por ser cómplices en el delito.

Veamos con más detalle esta historia. Dieciocho días después de que el Tribunal Electoral lo declarara presidente electo, Felipe Calderón y su esposa, Margarita Zavala, asistieron como padrinos a un bautizo en Torreón, Coahuila. La bebé que sería bautizada era hija del senador de Acción Nacional, Guillermo Anaya Llamas, y de María Teresa Aguirre Gaitán. El hermano de “El Grande”, jefe del grupo de los Beltrán Leyva en la Comarca Lagunera, era esposo de la hermana del senador del PAN y ex alcalde de Torreón. Así que “El Grande” fue encomendado para asistir al bautizo con una petición de La Federación, es decir, de los Beltrán Leyva, el Chapo Guzmán, y el Mayo Zambada, al nuevo presidente electo. Se le pidió a Calderón nombrar a Genaro García Luna como Secretario de Seguridad Pública de México. La exigencia fue aceptada y García Luna tomó posesión como super policía desde el primero de diciembre de ese año. La “guerra contra el narco” fue anunciada dos meses y medio después de ese bautizo, hasta el 11 de diciembre de 2006. Así que podemos concluir que la idea de ponerse al servicio del Cartel de Sinaloa precedió a cualquier plan de supuesta seguridad. Y, por lo tanto, el anuncio de la famosa “guerra contra el narco” que comenzó sin diagnóstico ni estrategia en el estado de Michoacán, no fue sino para esconder el acuerdo previo de apoyar la expansión del cartel de La Federación por todo el país. Tampoco se sostiene que Calderón “no supiera” qué hacía su secretario de seguridad, García Luna, porque fue él quien aceptó una exigencia de los narcotraficantes, en aquel bautizo de Acción Nacional el 25 de septiembre de 2006. Si lo hizo por un cálculo político o simplemente por dinero, queda todavía en lo incierto, pero al poco tiempo volvió a hacer lo mismo: apoyar al Chapo Guzmán. A esa historia volveremos después.

Un año después, en el 2007, el gobernador priista de Coahuila, Humberto Moreira, acusó al senador del PAN, Anaya Llamas, de tener vínculos con el narco. Por los testimonios en el juicio ahora sabemos que el propio Moreira sirvió de fachada, con una partida de fomento al turismo, para la entrega de sobornos a periodistas y dueños de medios de comunicación. Que el propio García Luna pagó “toneladas” de 25 millones de pesos al mes —300 millones al año— al periódico El Universal, para encubrar su imagen como policía eficiente. Que el columnista Antonio Navalón, representante del grupo español Prisa en México candidateó a García Luna para la presidencia de la República en su artículo de El Universal del 25 de octubre del 2010. Cuando ya era dirigente nacional del PRI, Moreira fue investigado por corrupción, endeudar a su estado con documentos falsificados del Congreso local, y lavado de dinero en paraísos fiscales como Mónaco e Islas Caimán, pero fue exonerado por la PGR de Calderón un mes antes de que tomara posesión Enrique Peña Nieto en 2012. Es decir, si de Fox a Calderón hubo una complicidad en ascender de puesto a García Luna —de la AFI a la Secretaría de Seguridad—, de Calderón a Peña Nieto existió el mismo pacto para exonerar a políticos enriquecidos por sus lazos con narcotraficantes.

Pero esta historia viaja de Coahuila a Nayarit. En el juicio en Nueva York se presentó como testigo de la Fiscalía a Edgar Veytia, el ex fiscal del gobierno de Ney González. Con suma sinceridad, Veytia ha dicho que los gobernadores de Nayarit, tanto Ney González como Roberto Sandoval, le tenían lealtad a los Beltrán Leyva porque les pagaban las campañas electorales. Y que, cuando las empezó a pagar el Cartel Jalisco Nueva Generación, traicionaron a sus antiguos patrocinadores. Veytia declaró en Nueva York que fueron Felipe Calderón y García Luna los que les dieron la instrucción: “El Chapo no se toca”, cuando los dos grupos de criminales se enfrentaron en el 2008. Que una vez tuvieron hasta que liberar al capo de una detención en una carretera porque así lo pedía el Presidente Calderón, que esa era “la línea”.

De los testimonios de Veytia podemos concluir que el acuerdo del calderonismo con la Federación duró apenas un año y, cuando se enfrentaron los Beltrán al Chapo, el Presidente Calderón dio la orden de apoyar a éste último. Unas horas después de que se diera este testimonio de Veytia en el juicio, Felipe Calderón respondió desde el exilio en España: “Nunca negocié ni pacté con criminales”. Su esposa, la diputada Margarita Zavala pareció enigmática de tan obtusa. Dijo: “A mí me parece que lo que tenga que suceder en ese juicio, pues que suceda. Y lo demás, pues yo creo que toda la parte de los testimonios, como quiera, yo no veo que estén ahorita aprobándolo”. La abogada confundió claramente “aprobar” con “probar”. Más claras fueron las ocho columnas del periódico Reforma: “Implican a Calderón… pero “de oídas”. Un día antes, cuando se dio a conocer los sobornos de García Luna al Ya al diario El Universal, éste tituló su portada con “Gobierno gasta 1600 millones de pesos en estadios de beisbol”. El Heraldo, otro implicado en los sobornos de García Luna, decidió avisar: “Blindan camino del aguacate al Superbowl”.

Para saber la verdad hay que preguntarse por qué Calderón ordenaba a los gobernadores proteger al Chapo Guzmán. La lógica de la legitimación política por medio de la guerra interna es inoperante ya para 2008. Queda entonces el dinero. Lo que hasta ahora entendemos es que la relación entre los servidores públicos y los narcotraficantes era para financiar las campañas a cambio de alquilarles los puestos de seguridad pública. Que se intercambiaba dinero para lavarlo. Que una parte de él iba a los medios de comunicación, como El Universal, que otra parte era para fundar empresas fachada que vendían, por ejemplo, cámaras de vigilancia a los penales, como fue el caso del dueño de El Financiero. Que se aceptaba dinero para enriquecerse sin ser detectados a cambio de darle a los delincuentes información de operativos que todavía no ocurrían. Más que la simulación, la verdad de Calderón es el dinero.

Hay otros dos explicaciones posibles de la complicidad entre los gobiernos PRIANistas y el crimen organizado. Una es ideológica, la otra económica. Alrededor de Felipe Calderón se agrupó una corriente ideológica militarista. Me refiero a las organizaciones contra la delincuencia y contra el secuestro encabezadas por Isabel Miranda de Wallace, cuyo cuñado trabaja hoy para la presidenta de la Suprema Corte, Norma Piña; María Elena Morera de la “sociedad civil” de Claudio X. González o el mismo Alejandro Martí. Comunicadores y medios como Milenio, Imagen, Reforma, Excélsior, El Universal, El Heraldo y El Financiero. La ideología militarista de Calderón parte de dos ideas: que la seguridad pública es la única labor legítima del Estado mexicano porque de eso depende la inversión privada, la generación de empleos y el crecimiento económico; la otra idea es que la seguridad se logra matando a una parte de la población que se considera “mala”. Estas dos ideas se trenzan en que la solución militar era “necesaria”, que no había de otra, y que iba a ser larga, sangrienta doloroso. Que, como dijo el entonces procurador, hoy prófugo, Eduardo Medina Mora el 29 de mayo de 2008: “La guerra contra la delincuencia se está ganando, aunque no lo parezca”. El resultado fue un amasijo de delitos e impunidades: si los secuestros en 2006 eran 4 mil 307, para el final del sexenio calderonista eran 27 mil 374; si para 2006 los homicidios eran 10 mil, en 2012 eran 26 mil; pero el 80 por ciento de ellos sucedieron sólo en 162 municipios.

No es cierto que la guerra afectó a todos por igual. Si revisamos los datos de desplazamiento forzado, es decir, de los dos millones de personas que se vieron obligadas a salir de sus zonas de residencia rumbo a otros estados o países, descubrimos el horror en los municipios más apartados, pobres, en comunidades indígenas, agrícolas: más de 254 mil desplazados en Chihuahua sólo de la sierra, sin sumar los más de 100 mil de Ciudad Juárez; 185 mil en Coahuila, de los municipios más pobres como Múzquiz y Frontera; 21 mil de Michoacán de municipios como Aguililla o Zacapu; 208 mil en Sinaloa, de Choix y Mocorito; 34 mil en Tamaulipas; 50 mil en Chiapas, de los municipios en la frontera con Guatemala. Estas 850 mil personas, tan sólo de seis estados de la república, vivieron el país del miedo, tomaron la decisión de huir, abandonaron sus casas, se encontraron a la mitad de las carreteras sin saber a dónde llegar. Tan sólo un dato de este drama: hay 8 millones 669 mil casas abandonadas, es decir, el 20 por ciento del total. Esa y no otra es la sustancia de vivir con miedo: los pueblos fantasma, las tierras dejadas. El otro dato es que, al cabo de la guerra de Calderón, había 150 mil niños que se habían vuelto huérfanos. Sin decirlo explícitamente, pero comprobable en los hechos, la parte que el militarismo calderonista quería ejecutar para que el resto viviera en paz, eran los pobres, los habitantes de los municipios más precarios del país. En ese sentido es que la guerra de Calderón es una de tipo racial y económica. Busca una solución burocrático-militar que hace de regiones enteras del país un terreno de guerra o, como se decía en el lenguaje militarista, “operativos conjuntos”. Es decir, provocaron que millones de personas huyeran del terror. Eso facilitó que los criminales tomaran tierras para sembrar amapola o que las mineras canadienses pudieran explotar el subsuelo sin tener que indemnizar a los ejidatarios. No hay que olvidar a la tropa del ejército que desertó en números escandalosos: 114 mil con Vicente Fox y 90 mil con Calderón, de los cuales mil 680 eran de fuerzas especiales, es decir, altamente calificados. Y, mientras los pobres huían de sus comunidades y la tropa desertaba, el gobierno de Calderón y García Luna nunca tocaron los flujos financieros de los narcos ni sus propiedades patrimoniales. Así que no hay razón que sostenga que la guerra fue igual para todos.

Y aquí viene, entonces, el carácter económico de la guerra de Calderón. Generar el caos en ciertos municipios del país para preparar a sus habitantes para cualquier cosa: huir, morir, ser secuestrados o “levantados” como suavizaban los medios de comunicación en aquellos años de la auto-censura. Todo ayudó al regreso del PRI que, con Peña Nieto, se suponía que pacificaría al país como lo había hecho en las décadas de la guerra sucia contra la izquierda. En su guerra, Calderón gastó el equivalente a los presupuestos anuales de Salud, Medio Ambiente, y Desarrollo Social; en seis años gastó mil 800 millones de pesos, sólo en financiar a la Secretaría de García Luna, la Defensa de Galván Galván, la Procuraduría de Medina Mora, Arturo Chávez Chávez, y Marisela Morales, y a la Marina de Mariano Saynez. Sin duda, el gran negocio de la guerra fue a parar a la industria armamentista norteamericana pero también enriqueció como nunca a la burocracia de los “operativos conjuntos” con dinero del Departamento de Estado de los Estados Unidos en su Plan Mérida y sus fallidas operaciones como Rápido y Furioso.

Así, al final la verdad sobre Calderón es mucho más terrible que las ansias por legitimarse una vez consumado el fraude electoral de 2006. Una parte de la estructura del poder en México, llámense políticos, funcionarios, delincuentes, medios de comunicación, industrias de armas, mineras, o inmobiliarias fueron beneficiadas con esta guerra. Puso en un alto cargo público que gastó el equivalente al 30 por ciento de la fortuna de Carlos Slim al ex espía político del CISEN, Genaro García Luna. Mandó decir que el Chapo no se toca. Hizo crecer territorialmente al Cartel de Sinaloa y lo convirtió en una empresa transnacional. Así la verdad sobre Calderón.

Al final, no eran los criminales los que le tenían miedo, sino los pobres de esta país.

15.12.22

 El profe Lucio

F. Eneida Martínez Ocampo*


Facunda, Lucio y Pablo nacieron en El Porvenir –ese poblado de Atoyac, Guerrero, aferrado en la sierra– eran hijos de Rafaela Gervacio Barrientos y Cesáreo Cabañas Iturio. La relación marital no duró y quien se quedó con los hijos fue Cesáreo. Sin embargo, éste poco tiempo crió a sus vástagos, porque huyó a la Ciudad de México por asesinar a un hombre; los dejó a cargo de su madre Aldegunda Iturio y su hermana Marciana.

Con el tiempo, Cesáreo regresó a Guerrero pero a El Cayaco, municipio de Coyuca de Benítez; los hermanos Cabañas –junto con su abuela y tía– se trasladaron a ese poblado a vivir al lado de su padre, la vida parecía acomodárseles; trágicamente un pleito añejo de Cesáreo resultó en su asesinato. Otra vez, los hermanos tuvieron que ser criados por la tía Marciana.

El anhelo de Lucio era seguir sus estudios; así, se trasladó a Tixtla para concluir su primaria y comenzar su formación de maestro en la normal en Ayotzinapa. Los estudios y la vida política empezaron a sistematizar su pensamiento; el cargo de secretario general de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México le permitió recorrer la República y conocer la realidad de las normales rurales.

Cuando se convirtió en profesor (1963) impartió clases en la primaria Plan de Ayala, en Mexcaltepec; el trato hacia sus alumnos fue de respeto y no utilizó golpes. Lucio no era el típico maestro que usaba el lema: "La letra con sangre entra y la labor con dolor"; esto le retribuyó reconocimiento como un buen docente; por eso era conocido con cariño como El Profe, El Profesor o El Maestro, incluso ya estando en la sierra, de guerrillero.

En 1964 lo encontramos en la escuela Modesto Alarcón, en Atoyac, primaria controlada por la directora Genara Reséndiz, quien obligaba a padres de familia a pagar cuotas, entre otros abusos. Lucio y una generación de docentes fueron construyendo la politización de sus alumnos; la praxis de esa pedagogía consistió –entre otros elementos– en democratizar la escuela, que no fuera un espacio controlado por los poderes caciquiles locales; los actores no tenían que ser únicamente los maestros, sino también los estudiantes y sus padres. Dicho movimiento fue elevando su estructura a tal grado, que ya no eran tan sólo los involucrados de la escuela, sino también los campesinos de la zona, las fonderas del mercado, los pobladores en general… A los ojos de las autoridades este movimiento social era peligroso; los maestros estaban construyendo una comunidad que se organizaba, luchaba y le exigía a un sistema político rancio que ya era tiempo de cambiar el orden de las cosas.

Los dos maestros más visibles en esta lucha social –Lucio y Serafín Núñez Ramos– fueron castigados, trasladándolos a Tuitán, Durango; donde duraron un año, ya que las presiones de los movilizados en Atoyac por regresarlos, resultaron positivas. ¡Había triunfado la lucha! La directora "Genarita", junto con sus cuotas y uniformes, ya no estaba en la Modesto Alarcón; en lontananza se avizoraba un nuevo tipo de escuela.

Una de las primarias vecinas, Juan Álvarez, también albergaba una situación parecida a la que había tenido la Modesto. Su directora, Julia Paco Pizá, junto con algunos padres de familia pudientes y profesores, mantenían la misma dinámica de abusos. Paralelamente surgió la organización de los maestros que no estaban de acuerdo con estas injusticias; conocían el prestigio de Lucio y Serafín y prestamente fueron a pedirles apoyo y liderazgo. Mítines, recorridos en los pueblos, antorchas alumbrando las marchas nocturnas… Parecía un triunfo ineludible, ya que la directora Julia había sido removida, no así los maestros que la habían apoyado y eso exigía el movimiento.

La mañana del 18 de mayo de 1967, Lucio se encontraba en su salón impartiendo trabajo para su grupo de cuarto grado: "Les voy a dejar estas tareas; no salgan, estense aquí, voy a regresar luego"; esas fueron las últimas palabras que recuerda Juan Hernández Meza, su alumno. A continuación, Lucio se fue al lugar –a un lado de la escuela Juan Álvarez– para convocar el cambio de hora del mitin que estaba programado en la mañana; la presencia de la Policía Judicial causaba mucha preocupación.

Cuando el profesor tomó el micrófono para hacer el llamado, el comandante de la policía del estado, capitán Enrique Arellano Castro, quiso impedirlo, se inició la refriega y fueron asesinados cinco miembros del movimiento democrático en pro de la Juan Álvarez.

Lucio ya no volvería a pisar un aula –partió a la sierra de Atoyac a formar paulatinamente el Partido de los Pobres y la Brigada Campesina de Ajusticiamiento– a pesar de que ya no dio clases en una escuela, la población que lo quería y respetaba le seguía llamando El Profe.

Lucio Cabañas Barrientos, el 15 de diciembre de 2022 habría cumplido 85 años de edad.

* Profesora investigadora de la Universidad Pedagógica Nacional/Ajusco


17.11.22

Pata rajada

Fabrizio Mejía Madrid

La referencia de la señora a los pies y al calzado no es, pues, ninguna innovación lingüística; es, en cambio, la repetición pública con aplausos y apoyo, del discurso de la blanquitud.


“Es nuestra descendencia la que está en juego”, aseguró una señora vestida de blanco en la marcha que anunció la entrada de la oposición a la elección presidencial de 2024. Gritando, desaforada, describió lo que, para ella, es el Presidente López Obrador: “Indio de Macuspana: tienes unas patas rajadas que ni el mejor zapato que te pongas te quita lo naco, pendejo”. Sobre el Paseo de la Reforma, la señora recibió aplausos. En Twitter, los usuarios como Francisco Goytortúa la llamaron “gran mexicana” o, como Gloria Dávila, dijeron que “las representa”. Ambos retuitean con fruición a Felipe Calderón. La pregunta obligada es: ¿cómo un discurso de odio puede “representar” a alguien y qué tenía que ver el insulto racista hacia el Presidente con marchar supuestamente en defensa del órgano electoral más oneroso y omiso que hemos tenido desde 2006?

Pata rajada es un término del clasismo racializado que se utiliza en toda América Latina para discriminar a los indígenas sin zapatos, a los esclavos y los peones tanto de la colonia como del siglo XIX, que trabajaban descalzos y cuyas plantas de los pies se abrían con el polvo del camino. Se debe hacer notar que no se dice “pie” sino “pata”, porque se animaliza al insultado. Referirse a las heridas de la piel de los pies también hace alusión a que las comunidades indígenas fueron desplazadas geográficamente a las afueras de las ciudades criollas y, por ende, tenían que “bajar del cerro” cuando se les llamaba con tambores. De hecho, tan es un clasisimo racialializado el tipo de racismo mexicano, que no importaba si eran mestizos, se les seguía llamando “indios” a los que vivían en los linderos, en las afueras distantes y que tenían que desplazarse para tratar asuntos con “la gente de razón”. Los indios no sólo caminaban sino que cargaban cosas a cuestas y aun, personas. “Tiene el nopal en la frente”, dicen de alguien que corporalmente lleva el distintivo de una identidad ancestral que es la pobreza.  

La referencia de la señora a los pies y al calzado no es, pues, ninguna innovación lingüística; es, en cambio, la repetición pública con aplausos y apoyo, del discurso de la blanquitud. Blanquitud no es un color de piel sino una actitud mental. La blanquitud cultural no es blancura racial —se puede enarbolar la blanquitud siendo moreno o negro—, sino una violencia sistemática contra un grupo que se siente que no está comportándose como debería. La violencia verbal de la señora de la marcha hace transparente a todo un sistema de apariencias, reglas de vestimenta y del lenguaje, códigos de comportamiento, construido para obligar, para someter a los demás a ser mercancías. Como la describió el filósofo Bolívar Echeverría, “la blanquitud arrasa con todo aquello que se le opone o que amenaza el poder del utilitarismo: las pulsiones de vida, las tendencias lúdicas y creativas, los momentos de ocio, disfrute y libertad, los arrebatos del deseo, las pasiones y la risa, los espacios de encuentro espontáneo y de reflexión crítica”. En el fondo de la blanquitud está el sometimiento de lo Otro que, si no se reprime, merece ser exterminado. La señora de la marcha, al igual que el magnate Claudio X. González o los líderes del PRIAN, reaccionan ante un país que ya no es la totalidad donde ellos creían vivir. Es un país con una mayoría del 80 por ciento que supo, en algún momento de 2006, que el neoliberalismo nunca la iba a beneficiar. Pero los que siguieron comportándose, sometidos a las reglas de ser mercancías —con la “actitud positiva” de la autoayuda, los gestos, la sonrisa perpetua, las formas presentarse como una mercancía que se ofrece para ser comprada—, reclaman ahora su desconcierto. Habría que decirles que no es la 4T la que no cumplió sus expectativas de someterse para lograr un mayor nivel de consumo, sino que esa promesa del neoliberalismo era una mentira. Que debían escuchar a los de abajo, a los pobres, que se dieron cuenta desde hace más de una década. Pero no los han escuchado porque el propio sometimiento a la blanquitud se los impide: ¿cómo los pobres van a saber más que yo? Los zapatos, nos dice la blanquitud, son una identidad espiritual que no se borra.

Pero ¿cuál es esa identidad? Bolívar —y antes Husserl—, aclaran que el “eurocentrismo” no es de los gitanos, los eslavos, o los polacos y españoles, o en el caso de Estados Unidos, los afroamericanos o los judíos. No es geográfico ni cultural, sino de una clase hegemónica, imaginada, fantaseada por los que, desafortunadamente, tuvieron que nacer en México, en la periferia polvorienta, improvisada, narcotraficante, y “horrorosa”, como dijo el excanciller de Vicente Fox del pueblo de Putla. Es la confusión de la universalidad abstracta con el anhelo de pertenecer al centro hegemónico concreto, los blancos de Europa y Estados Unidos. Así, la señora de la marcha siente que la desigualdad con los “indios de Macuspana” se justifica por la superioridad de “saber pensar”, ser útil, y someterse a una racionalidad de ser útil a un discurso de dominación que ella misma repite. La señora, al igual que muchos que de buena fe asistieron a marchar por los privilegios de la burocracia del órgano electoral y su tribunal, están sometidos, sin siquiera estar conscientes de ello, a una forma de juicios, valores, y comportamientos sin la cual no pueden ser “modernos”. Los zapatos serían la metáfora de esa servidumbre que les exige para ser aceptados en la civilización superior. Como ellos mismos se saben obedientes a las reglas de la blanquitud, también le exigen docilidad a los de abajo. Los que tienen trabajadoras domésticas les celebran su docilidad, su sumisión, y les atribuyen una bondad “natural”, que es encajar en su lugar inferior. Pero, cuando exigen sus derechos, vuelven a ser “indios pata rajada”.

Si eres “indio de Macuspana” cuando no reconoces tu lugar inferior en la escala de la blanquitud, eres comunista cuando politizas la desigualdad. Eso también se repitió en la marcha de Claudio X. González y el PRIAN. Un cartel que sostenía un señor maduro en pants y chamarra rosa así lo dejaba ver: “No somos pueblo, somos ciudadanos”. Muchos rechazaron la existencia misma de las clases sociales y prefirieron encubrir la desigualdad tan notoria en México con llamados a que “todos somos mexicanos” y a esta idea de una ciudadanía que son sujetos separados del resto que votan, no pendientes de la situación nacional, sino de sus propios intereses. Pero he ahí otra de sus contradicciones: tomaron una mentira como la desaparición del órgano electoral como parte de sus intereses trastocados. Ellos escuchan “pueblo” en su acepción del siglo XIX, cuando se reconocía la racionalidad de los hombres por separado pero que, a la hora en que se juntaban para protestar en público, se convertían en una masa irracional. ¿Cómo se operaba esa transformación del ciudadano razonable en pueblo impulsivo? Era una cosa diabólica que tenía que ver con la manipulación de un líder carismático. Era una cosa demencial que tenía que ver con el anonimato en una gran concentración de personas que llevaba a que se sintieran impunes en sus arrebatos escondidos en la indefinición. No reconocen las clases sociales sino lo que les han repetido hasta la saciedad: hay ganadores y fracasados. El signo distintivo entre el triunfo y la derrota es el dinero y, por ende, ser pobre es estar estigmatizado por la derrota y el fracaso. No serlo, aunque no se sea rico, es estar, por lo menos, en el camino al éxito. Por eso se han negado a sí mismos la oportunidad, tan humana y universal, de la derrota. Y la esconden con vergüenza o se repiten que es temporal y que debes aprender de ella, cuando todos sabemos que el infortunio es lo más generalizado y que ganar es la excepción. Pero se han sometido a esa otra esclavitud del ánimo: actuar como que es cierta esa gran mentira del neoliberalismo de que el esfuerzo y el talento eran suficientes para triunfar. Me conduelo de su soledad, de sus esfuerzos que no dejan frutos, de enterarse —porque tienen que haberlo escuchado ya— de que los millonarios consiguieron sus fortunas con contratos corruptos, que se les perdonaron los impuestos, que se les regalaron rescates cuando ellos mismos juraban que la valentía de ser empresarios es que existía un riesgo de perderlo todo. Nunca tuvieron riesgos porque los rescatábamos todos. Nunca arriesgaron nada porque se les daba trato de favoritos. Pero ahí siguen los esforzados de la superación personal reivindicando su derecho a esforzarse sin reclamar lo que los de arriba si han tenido: apoyos del Gobierno. Entre los ricos que nos endeudaron a todos con el Fobaproa y los programas sociales, la señora de la marcha cree que la pobreza se reparte, que se contagia, que se invoca si uno la nombra. La pobreza es como un conjuro, una maldición, un hechizo.  

La manta dice: “Me gustan los lujos del capitalismo: comer tres veces al día y que mi perro sea mi mascota y no mi cena”. La marcha sostiene una idea que no tiene asideros en la realidad. El socialismo no existe pero se le llama así a recuperar un poco del Estado de Bienestar. La denominación a la mano es “Así empezó Venezuela”, pero no hay algo palpable a la mano sobre qué significa eso de ser Venezuela. Entonces se recurre a la idea de la dictadura que tampoco existe. Los últimos cuatro años la oposición ha planteado lo que puede ocurrirnos: que nadie tenga vacunas; que se devalúe el peso; que la violencia rebase al Gobierno; que AMLO se reelija e instaure el castrochavismo masónico. Pero no ocurre. Esta vez tampoco: nadie ha planteado la desaparición del órgano electoral, sino que amplíe sus funciones a las consultas populares. Aún así, se insiste en la dictadura porque la libertad sería la de las mercancías y de los hombres y mujeres que se venden como tales, que son medios para un fin, que es el dinero. Han creído durante tres décadas que ejercen su libertad cuando, en realidad, se sometían a un régimen que produce cada vez más pobres, devasta al planeta, somete a las mujeres. A un régimen que se dedicó a justificar con la auto-ayuda una nueva acumulación por despojo. Pero evaden ese resultado y se dedican a mitificar los relojes o los zapatos como objetos que significan valores humanos, que encarnan victorias, cuya posesión te distingue de los otros y te hace pertenecer a un grupo selecto. Por eso creen que no es compatible ser de izquierda y comprarte un vino en City Market. Porque los objetos y lugares ya no son objetos y lugares nada más, sino símbolos de identidad, de complicidad con el capitalismo. Apoyar a la derecha se ha convertido en otra marca más de distinción. Pero deben de alcanzar a notar que la historia ha variado y que lo moderno ya no es el lucro descarado sino que empieza a llegar a muchos países la redistribución de la riqueza. Que la modernidad se hace redistributiva y con responsabilidades de las que el Estado había abjurado. Deben de sentir que su modernidad ya cumplió su ciclo y, una vez más, han quedado fuera, se les traicionó, se les vio la cara, otra vez. Esa frustración se torna en odio y el insulto a los de abajo.

Al final, el orador, José Woldenberg, está franqueado por una Diputada local de Acción Nacional en Michoacán y un exdiputado del PRD. Habla de un progreso ahistórico y universalista de la democracia mexicana que avanza sin retrocesos, sin caídas, sin fraudes electorales, sin fiscalizaciones inexistentes, con burocracias abusivas. Delinea una relato de acumulación de certezas democráticas que nadie en el país ha vivido. Es un pasado donde reinaba la armonía, donde la pluralidad no era disputa política, sino tolerancia a las diferencias, donde las reglas democráticas existían fuera de la realidad social del país, solas en sus leyes intocables, sin expresar conflictos reales y, a veces, irreductibles. Es una armonía que ya sólo existe en la idealización de un pasado idílico en el que los pata rajadas no bajaban de sus cerros porque nadie hacía sonar sus tambores. 

15.11.22

The Road to Totalitarianism (Revisited)

It feels like it’s finally over, doesn’t it, the whole “apocalyptic pandemic” thing? I mean, really, really over this time. Not like all those other times when you thought it was over, but it wasn’t over, and was like the end of those Alien movies, where it seems like Ripley has finally escaped, but the alien is hiding out in the shuttle, or the escape pod, or Ripley’s intestinal tract.

But this time doesn’t feel like that. This time it feels like it’s really, really over. Go out and take a look around. Hardly anyone is wearing masks anymore (except where masks are mandatory) or being coerced into submitting to “vaccinations” (except where “vaccination” is mandatory), and the hordes of hate-drunk New Normal fanatics who demanded that “the Unvaccinated” be segregated, censored, fired from their jobs, and otherwise demonized and persecuted, have all fallen silent (except for those who haven’t).

Everything is back to normal, right?

Wrong. Everything is not back to normal. Everything is absolutely New Normal. What is over is the “shock-and-awe” phase, which was never meant to go on forever. It was always only meant to get us here.

Where, you’re probably asking, is “here”? “Here” is a place where the new official ideology has been firmly established as our new “reality,” woven into the fabric of normal everyday life. No, not everywhere, just everywhere that matters. (Do you really think the global-capitalist ruling classes care what people in Lakeland, Florida, Elk River, Idaho, or some village in Sicily believe about “reality”?) Yes, most government restrictions have been lifted, mainly because they are no longer necessary, but in centers of power throughout the West, in political, corporate, and cultural spheres, in academia, the mainstream media, and so on, the New Normal has become “reality,” or, in other words, “just the way it is,” which is the ultimate goal of every ideology.

For example, I just happened upon this “important COVID-19 information,” which you need to be aware of (and strictly adhere to) if you want to attend a performance at this Off-Broadway theater in New York City, where “everything is back to normal.”

I could pull up countless further examples, but I don’t want to waste your time. At this point, it isn’t the mask and “vaccination” mandates themselves that are important. They are simply the symbols and rituals of the new official ideology, an ideology that has divided societies into two irreconcilable categories of people: (1) those who are prepared to conform their beliefs to the official narrative of the day, no matter how blatantly ridiculous it is, and otherwise click heels and follow the orders of the global-capitalist ruling establishment, no matter how destructive and fascistic they may be; and (2) those who are not prepared to do that.

Let’s go ahead and call them “Normals” and “Deviants.” I think you know which one you are.

This division of society into two opposing and irreconcilable classes of people cuts across and supersedes old political lines. There are Normals and Deviants on both the Left and the Right. The global-capitalist ruling establishment couldn’t care less whether you are a “progressive,” or a “conservative,” or a “libertarian,” or an “anarchist,” or whatever you call yourself. What they care about is whether you’re a Normal or a Deviant. What they care about is whether you will follow orders. What they care about is whether you are conforming your perceptions and behavior and thinking to their new “reality” … the hegemonic global-capitalist “reality” that has been gradually evolving for the last 30 years and is now entering its totalitarian stage.

I’ve been writing about the evolution of global capitalism in my essays since 2016 — and since the early 1990s in my stage plays — so I’m not going to reiterate the whole story here. Readers who have just tuned into my political satire and commentary during the last two years can go back and read the essays in Trumpocalypse (2016-2017) and The War on Populism (2018-2019).

The short version is, back in 2016, GloboCap was rolling along, destabilizing, restructuring, and privatizing the planet that it came into sole unchallenged possession of when the Soviet Union finally collapsed, and everything was hunky-dory, and then along came Brexit, Donald Trump, and the whole “populist” and neo-nationalist rebellion against globalism throughout the West. So, GloboCap needed to deal with that, which is what is has been doing for last six years … yes, the last six — not just two and a half — years.

The War on Dissent didn’t start with Covid and it isn’t going to end with Covid. GloboCap (or “the Corporatocracy” if you prefer) has been delegitimizing, demonizing, and disappearing dissent and increasingly imposing ideological uniformity on Western society since 2016. The New Normal is just the latest stage of it. Once it gets done quashing this “populist” rebellion and imposing ideological uniformity on urban society throughout the West, it will go back to destabilizing, restructuring, and privatizing the rest of the world, which is what it was doing with the “War on Terror” (and other “democracy”-promoting projects) from 2001 to 2016.

The goal of this global Gleichschaltung campaign is the goal of every totalitarian system, i.e., to render any and all deviance from its official ideology pathological. The nature of the deviance does not matter. The official ideology does not matter. (GloboCap has no fixed ideology. It can abruptly change its official “reality” from day to day, as we have experienced recently). What matters is one’s willingness or unwillingness to conform to whatever the official “reality” is, regardless of how ridiculous it is, and how many times it has been disproved, and sometimes even acknowledged as fiction by the very authorities who nonetheless continue to assert its “reality.”

I’ll give you one more concrete example.

After I happened upon the “Covid restrictions” (i.e., the social-segregation system) still being enforced by that Off-Broadway theater, I stumbled upon this article in Current Affairs about the oracle Yuval Noah Harari, the writer of which article mentions in passing that somewhere between 6 million and 12 million people have “died of Covid,” as if this were a fact, a fact that no one in their right mind would question. Which it is, officially, in our new “reality,” despite the fact (i.e., the actual fact) that — as even the “health authorities” have admitted — anyone who died of anything in a hospital after testing positive was recorded as a “Covid-19 death.”

This is how “reality” (i.e., official “reality,” consensus “reality”) is manufactured and policed. It is manufactured and policed, not only by the media, corporations, governments, and non-governmental governing entities, but also (and, ultimately, more effectively) by the constant repetition of official narratives as unquestionable axiomatic facts.

In our brave new totalitarian global-capitalist “reality,” anyone who questions or challenges such “facts” immediately renders oneself a “Deviant” and is excommunicated from “Normal” society. Seriously, just for fun, try to get a job at a corporation, or a university, or a part in a movie or a Broadway play, or a book deal, or a research grant, etc., while being honest about your beliefs about Covid. Or, if you’re a “respectable” journalist, you know, with literary and public-speaking agents, and book deals, and personal managers, and so on, go ahead, report the facts (i.e., the actual facts, which you know are there, but which you have been avoiding like the plague for the last two years), and watch your career get violently sucked down the drain like a turd in an airplane toilet.

That last bit was meant for “urban professionals,” who still have careers, or are aspiring to careers, or are otherwise still invested in remaining members in good standing of “Normal” society, i.e., not you folks in Florida and Idaho, or my fellow literary and artistic “Deviants.”

We have pretty much burned our bridges at this point. Unless you’re prepared to mindfuck yourself, and gaslight yourself, and confess, and convert, there’s no going back to “normal” society (which we couldn’t go back to anyway, on account of how it doesn’t exist anymore).

I realize that a lot of folks have probably been looking forward to that … to the day when the Normals finally “wake up” and face the facts, and truth prevails, and we return to something resembling normality. It’s not going to happen. We’re not going back. The Normals are never going to “wake up.” Because they’re not asleep. They’re not hypnotized. They’re not going to “come to their senses” one day and take responsibility for the damage they have done. Sure, they will apologize for their “mistakes,” and admit that possibly they “overreacted,” but the official narrative of the Covid pandemic and the new “reality” it has ushered into being will remain in force, and they will defend both with their lives.

Or, rather, they will defend both with our lives.

If you think I’m being hyperbolic, well, consider the epithets GloboCap has conditioned the Normals to use to demonize us … “conspiracy theorist,” “science denier,” “insurrectionist,” “extremist,” “violent domestic terrorist.” None of which signify a political ideology or any political or critical position whatsoever. They signify deviation from the norm. Any type of deviation from the norm. They are tactical terms, devoid of meaning, designed to erase the political character of the diverse opposition to global-capitalism (or “globalism,” if you are touchy about the word “capitalism”), to lump us all into one big bucket of “deviance.”

It is usually not a very good omen when nations — or totally unaccountable, supranational global-power systems — suddenly break out the “deviance bucket.” It is usually a sign that things are going to get ugly, ugly in a totalitarian fashion, which is precisely what has been happening for the past six years.

Back in July of 2021, at the height of the fascistic New Normal hate frenzy, with the military enforcing “Covid restrictions,” a global segregation system being implemented, and people threatening to decapitate me for refusing to get “vaccinated,” I published a piece called The Road to Totalitarianism. We are still on that road. Both the Normals and we Deviants. We’ve been on that road for quite some time, longer than most of us probably realize. The weather has improved, slightly. The scenery out the window has changed. The destination has not. I haven’t seen any exits. Let me know if you do, will you?

Camarada Ricardo

Pedro Salmerón Sanginés


Tu nombre es sinónimo de coherencia. De intolerancia, en el mejor sentido del término (el que definió Slavoj Zizek en En defensa de la intolerancia). Nunca negociaste, nunca te rendiste, ni ante la muerte. Luchaste contra todo y contra todos, a veces con miles de compañeros, a veces con un puñado de irreductibles. Desde la tribuna, el balcón, el exilio y la cárcel… ¿Cuántos años a la sombra, sumando todas tus condenas?

Eres mítico desde la cuna: cuentan que naciste en la Mixteca alta, dos años después que Jesús, cuatro antes que Enrique, y que tus padres eran héroes. Margarita, una poblana de ojos grandes que arengaba a los patriotas en la lucha contra el francés; Teodoro, un caudillo mixteco de fina estampa que cuando ustedes eran niños les contó que la tierra debería ser de todos. Así crecieron, entre el liberalismo radical, más cercano a Francisco Zarco e Ignacio Ramírez que a tu paisano Benito Juárez, y la tradición de resistencia comunitaria y el apego a la tierra de los mixtecos.

¿Qué fue para ustedes mudarse a la lejana, gran ciudad, para estudiar en las aulas del positivismo y el darwinismo social, discriminador y racista? No lo sé, pero apostaría que aunque aprobabas con buenas notas (no tanto como Jesús, que sí se tituló; ni como Enrique, al que premió en persona el tirano), detestabas la escuela, aunque guardaste la rebeldía para mejores causas… no por mucho tiempo: naciste rebelde. Desde estudiantes se involucraron en la oposición y muy pronto destacaste como poderoso periodista de combate. Antes de cumplir 27 años fundaste el emblemático, definitivo Regeneración.

Fue como director de Regeneración que te invitaron a San Luis Potosí en 1901, al Congreso fundacional del Partido Liberal Mexicano (PLM)… No estoy seguro de que hayas iniciado tu participación en el congreso con el exordio "¡Lo que debemos atacar es al gobierno de Díaz, porque el gobierno de Díaz es una madriguera de ladrones!", ni que del abucheo el Congreso haya pasado al más estruendoso aplauso, pero sí sé que en muy buena medida fue gracias a ti que el PLM emergió de San Luis como un partido de oposición a la tiranía y que Regeneración, bajo tu dirección, se convirtió en su órgano de combate.

¿Cuántas cárceles pisaste, cuántas veces fue destruida la imprenta hasta que tuviste que exiliarte? Quizá el punto de inflexión fue el abierto desafío de aquel 5 de febrero de 1903, cuando Enrique, tú y tus compañeros colgaron en su balcón aquel cartel: "La Constitución ha muerto".

Exiliados en Estados Unidos, Enrique y tú (junto con Práxedis, Librado, Antonio, Anselmo y otros camaradas) se acercaron al movimiento obrero y fueron conectando su tradición comunitaria con la demanda de "¡tierra y libertad!" Y en 1906 rompieron con el núcleo fundador del PLM (incluido tu hermano mayor, Jesús) ¡y llamaron a derrocar al tirano mediante la revolución armada!

La ruptura se sembró en aquel espectacular documento que recordamos como El programa de 1906, que aunque era un programa eminentemente liberal, se asomaban ya al anarcosindicalismo que asumirían abiertamente desde 1908 quizá, sin duda desde 1911: la convicción de que la solución de los problemas del mundo y de la humanidad pasan por eliminar el gobierno y la propiedad privada de los medios de producción, y que las vías para alcanzar esos objetivos eran la organización de los trabajadores y la revolución armada.

Los intentos de 1906 y 1908 fracasaron, pero sé de cierto que la mitad de los generales y jefes de las grandes revoluciones de 1910 y 1913 se formaron políticamente en las filas de eso que desde 1906 se llamó magonismo, en las fábricas, las conspiraciones, la defensa de la tierra, los intentos de lucha armada contra la tiranía, ¡la libertad! Y sé de cierto que te sentiste traicionado por muchos de ellos, los que para ti transigieron, los que se sumaron al maderismo y al carrancismo. Y también sé que te acercaste a la verdadera revolución social, la derrotada, la del jefe Zapata, el coco de los tiranos.

Fuiste enemigo de todos los gobiernos y de todo sistema de opresión, fuiste enemigo de las fronteras entre los países y además de impulsar la revolución en México colaboraste estrechamente con la organización obrera en Estados Unidos, cuando los obreros allá eran casi todos migrantes europeos expulsados por el hambre, y que encontraban en el paraíso de la democracia hambre y opresión. Y en 1918 fuiste condenado a 21 años de cárcel junto con Librado.

Tras cuatro años de durísima prisión estabas enfermo y casi ciego. Entonces, los sindicalistas, agraristas, anarquistas y comunistas mexicanos surgidos de la gran revolución social exigieron tu libertad. El gobierno que se decía emanado de esa revolución intercedió por ti, aunque tú, coherente siempre, rechazaste su mediación. Por fin se ordenó tu liberación y, casualmente, "te ahorcaste". Hace 100 años te asesinaron por órdenes del imperio.

¿Te digo una última cosa? Sé que hoy no estarías con nosotros (me refiero a la #4T y Morena); pero estarías con nosotros, con las zapatistas, los comuneros, las buscadoras de desaparecidos, los familiares de los 43, las que luchan contra los feminicidios, los defensores del bosque y del agua, los altermundistas…

A 100 años estás vivo, camarada ­Ricardo.

14.11.22

De Ricardo Flores Magón a Julian Assange

Carlos Fazio


De la muerte de Ricardo Flores Magón en la penitenciaría de Leavenworth, en Kansas, Estados Unidos, el 21 de noviembre de 1922 −donde purgaba una pena de 22 años por el "delito" de anarquismo, pero formalmente sentenciado por la violación del Acta de Espionaje y el Acta de Enemigos−, al régimen de aislamiento que sufre hoy Julian Assange en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh, en Londres, Inglaterra, en espera de ser extraditado a EU para ser sometido a acusaciones por conspiración y espionaje, han transcurrido 100 años.

Dicho lapso marca el intervalo desde el naciente imperio estadunidense de finales del siglo XIX y comienzos del XX, y su declive actual como hegemón del sistema capitalista, con una constante: el uso faccioso de la justicia clasista estadunidense, con la consiguiente vulneración del estado de derecho y la libertad de expresión y de prensa.

A finales del siglo XIX, debilitado por las deudas de guerra y las disputas entre los liberales, el Estado demócrata-burgués mexicano dejó paso a otro oligárquico-dictatorial, dirigido por Porfirio Díaz, quien administró el país como reserva capitalista para sus amigos me­xicanos y extranjeros. Su dictadura de 35 años (1876-1911) desarrolló las comunicaciones, la electrificación, los transportes, la industria y la agricultura comercial mediante concesiones a intereses comerciales extranjeros y nacionales, y el uso de mano de obra asalariada y forzada, aun tiendas de raya. Como auténtica guardia pretoriana del capital privado y del Estado, la policía rural de élite (los rurales) patrullaba el país, mientras un ejército fuerte aplastaba las huelgas.

Hacia finales del porfiriato fue surgiendo un importante proletariado industrial con creciente conciencia de clase, que protagonizó docenas de huelgas mineras, ferroviarias, textiles entre 1906 y 1908, que fueron estimuladas por el ilegal Partido Liberal Mexicano (PLM), organizado oficialmente en 1905 por los anarquistas Ricardo y Enrique Flores Magón y Antonio Díaz Soto y Gama, quienes radicalizaron el anticlericalismo en pro de la democracia y avanzaron sus demandas en una dirección clasista campesina y proletaria, al tiempo que crearon una organización político-militar con una ideología revolucionaria antimperialista, que impulsó revueltas armadas en estados del país.

Aunque reprimidas con gran costo de vidas humanas, las huelgas y esas acciones armadas infructuosas desempeñaron un papel principal en las victorias militares que arrojaron a Díaz del poder en 1910-11. (La huelga en la mina de Cananea, Sonora, cerca de la frontera con EU, reprimida por rangers y 2 mil soldados mexicanos, dejó cerca de mil muertos, saldo similar a la matanza de las tropas federales durante la huelga textil de Río Blanco-Orizaba, Veracruz).

A través del periódico clandestino Regeneración, el PLM –también conocido como el partido de "los magonistas"−, hizo circular su programa reformista en México y el sur de EU, una parte significativa del cual se incorporaría en la Constitución de 1917. El programa exigía la jornada laboral de ocho horas, el salario mínimo, acabar con el trabajo infantil y el fin del latifundismo. Su grito de guerra: "¡Tierra y libertad!", fue recogido por Emiliano Zapata, un pequeño agricultor que había sido despojado de sus tierras en Morelos. Junto con la consigna "tierra para el que la trabaja", los magonistas abogaron por la protección de los derechos de los migrantes mexicanos en EU, el fin de la injerencia de Washington en los asuntos internos de México y un solo periodo presidencial.

En ese contexto debemos ubicar al dirigente revolucionario Ricardo Flores Magón, nacido en San Antonio Eloxochitlán, Oaxaca, en 1874, y emigrado joven a la Ciudad de México, donde cursó estudios en la Escuela Nacional Preparatoria y en la Escuela Nacional de Jurisprudencia. No había cumplido 20 años cuando participó en una protesta estudiantil contra la tercera relección de Díaz. Su osadía fue grande al denunciar que el dictador había "perdido" la memoria respecto de su famoso lema de "no relección" y que, por su obsesión de perpetuarse, los trabajadores eran amenazados y los campesinos idiotizados con "pulque y mezcal para ser arreados como ganado a las urnas". Esa audacia le costó su primer ingreso a las galeras de la cárcel de Belén.

A los 27 años, luego de incursionar en el periodismo en El Demócrata como corrector de pruebas, y de otro encarcelamiento, junto con su hermano Jesús y Antonio Horcasitas, Ricardo Flores Magón fundan Regeneración el 7 de agosto de 1900, publicación considerada proyecto precursor de la Revolución Mexicana, además de referencia para la clase obrera de la época en México, EU y Europa, y emblema del anarquismo y del socialismo mexicano de principios del siglo XX. Regeneración se publicó durante 18 años, la mayor parte desde el exilio en EU, con interrupciones forzadas por la censura, la persecución y la tiranía. Varias veces la policía destruyó sus imprentas, y sus editores, encarcelados.

El 5 de febrero de 1901 Ricardo Flores Magón participó en el primer Congreso Liberal en San Luis Potosí, vinculándose así a la organización política en ciernes de la que llegó a ser el dirigente indiscutible: el Partido Liberal Mexicano. En el Congreso expresó su mítica frase: "La administración de Díaz es una madriguera de bandidos". De regreso a la Ciudad de México, la represión al movimiento liberal lo alcanzó el 21 de mayo y fue encarcelado junto con su hermano Jesús. El 7 de octubre, Regeneración publicó el que sería su último número en México.

Tras su salida de la cárcel, el 30 de abril de 1902, Flores Magón se incorporó a la redacción de El Hijo del Ahuizote, publicación satírica cargada de crítica política y con temática antirreleccionista, que través de la caricatura funcionó como arma de doble filo: informar y burlarse de la dictadura porfirista. El 5 de febrero de 1903, de las oficinas de El Hijo del Ahuizote se descolgó una manta con la leyenda "La Constitución ha muerto". En la fotografía del momento aparece Ricardo Flores Magón. El 16 de abril, las oficinas de la publicación fueron intervenidas y sus redactores, entre ellos Ricardo Flores Magón, encarcelados.

 Liberado en octubre de 1903 y sin posibilidad de continuar su actividad organizativa y propagandística en México, Ricardo Flores Magón se exilió en Laredo, Texas, y luego en San Luis, Misuri, refugio de disidentes y rebeldes anarquistas y marxistas y migrantes anarcosindicalistas. Allí estrechó ligas con los libertarios españoles Florencio Basora, Jaime Vidal y Pedro Esteve, y la rusa Emma Goldman. Estudió y difundió las obras de teóricos anarquistas, como Pietro Kropotkin y Miguel Bakunin, lo que radicalizó sus reflexiones en el periódico Regeneración sobre la transformación social en México.

Influido por los métodos del movimiento libertario ruso contra la autocracia zarista, Flores Magón planteó una revolución social del pueblo pobre por la vía armada; México sólo podría cambiar a través de la derrota político-militar del general Díaz. Desde San Luis, Misuri, manejó la red de contactos de los grupos liberales en México, dirigió la formación de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano (28/11/1905) y definió su línea política. Acosado por agentes de EU y México, se exilió en Toronto, Canadá, y en julio de 1906 redactó el Programa del PLM (ya ilegal) y diseñó el proyecto insurreccional revolucionario, que incluyó la depuración y restructuración de los clubes liberales en una organización política clandestina (conspirativa) con un mando centralizado en la junta, preparando las condiciones técnicas para el levantamiento (entrenamiento, acopio de armas) y la publicación de Regeneración como correa de transmisión política-ideológica y propagandística para la lucha contra el "déspota, ladrón y sanguinario" Porfirio Díaz.

Participó en la intentona por tomar Ciudad Juárez, Chihuahua, se incorporó a la insurrección liberal que comenzó con la toma de Jiménez, Coahuila, y anduvo a salto de mata entre Los Ángeles, San Francisco y Sacramento. Clausurado Regeneración , Flores Magón y sus compañeros crearon el periódico Revolución. Ya entonces Porfirio Díaz ofrecía 25 mil dólares por su captura. En agosto de 1907 Flores Magón fue detenido en Los Ángeles y se le inició juicio por violaciones a las Leyes de Neutralidad y conspiración. Permaneció preso 18 meses en la penitenciaría de Florence, Arizona. En mayo de 1908, el presidente T. Roosevelt declaró ante el Congreso de EU que “el ácrata es el enemigo de la humanidad […] el más profundo grado de criminalidad”, y pidió prohibir el uso del correo por publicaciones anarquistas y aumentar el poder del Servicio Secreto. Liberado en agosto de 1910, en un mitin en Los Ángeles, Flores Magón gritó: "¡Viva la revolución social!"

En 1910 existía en México una explosiva confrontación de clase: grandes terratenientes y capitalistas vs el proletariado y el campesinado (96.6 por ciento de las familias rurales carecía totalmente de tierras). Al frente de una fracción "moderna" de industriales, hacendados, empresarios y caciques regionales norteños, Francisco I. Madero lanzó en octubre el Plan de San Luis, y el 5 de noviembre el Partido Liberal señaló sus diferencias políticas con el Partido Antirreleccionista. Considerando "personalista" el levantamiento insurreccional armado maderista, decidió privilegiar las tareas clandestinas y la reorganización del partido. El 19 de noviembre de 1910, en Regeneración, Flores Magón rei­teró que los dos conceptos de su consigna "¡tierra y libertad!" eran la esencia de las reivindicaciones populares en la Revolución que se avecinaba.

El 20 de noviembre se inició el levantamiento. Con apoyo de la Standard Oil y algunas traiciones, triunfó Madero, quien pidió a Zapata y Francisco Villa desarmar sus tropas. Díaz marchó al exilio. Los magonistas fueron perseguidos en México y EU. El 23 de septiembre de 1911, en un manifiesto, RFM levantó la bandera anarcocomunista, apoyó las huelgas revolucionarias de peones en Yucatán y las tomas de tierras de Zapata en Morelos, de los yaquis en Sonora y Chihuahua contra las fuerzas de Madero, de los pueblos de Sotavento de Veracruz y las comunidades indígenas en Jalisco, y llamó a tomar posesión de fábricas, talleres, minas y fundiciones. Para el PLM, "la autoridad y el clero" eran "el sostén de la inequidad del capital". Por eso les declaró la guerra. Y mientras Zapata establecía la "comuna de Morelos" con base en tradiciones campesinas de autogobierno, los magonistas establecieron su comuna en Baja California según los principios anarquistas del igualitarismo y la democracia directa.

A comienzos de 1912 Flores Magón criticó la política agraria de Madero. Y en un artículo titulado "A tomar la tierra", utilizó la autoridad de Kropotkin −quien apoyó la revolución mexicana− para insistir en que "la tierra es la base de toda revolución, del advenimiento del socialismo" y que “el problema agrario en México […] constituye la espina dorsal del movimiento revolucionario”. RFM y el PLM apoyaron a Emiliano Zapata. Existen documentos públicos del Ejército Libertador del Sur y comunicaciones personales de Zapata a Flores Magón.

Entre 1913 y 1917 RFM fue encarcelado varias veces en California. En 1917 Estados Unidos entró a la Primera Guerra Mundial; el carrancismo se consolidó en México con la Constitución de Querétaro y en Rusia triunfó la revolución bolchevique saludada entusiastamente por RFM, quien denunció la práctica del terrateniente Carranza de reintegrar a los latifundistas tierras tomadas por los campesinos. Zapata fue asesinado en 1919, Carranza en 1920 y seguiría Villa. En Los Ángeles, la euforia antirroja fue combinada con la xenofobia antimexicana y antiasiática y la paranoia antialemana, y los magonistas no escapaparon al acoso antianarquista y racista.

En el número 262 de Regeneración, que fue el último, RFM y Librado Rivera publicaron un Manifiesto que les costaría la vida. Ambos fueron acusados de sedición. Considerado un "anarquista peligroso" por el Departamento de Justicia de EU, Ricardo Flores Magón es sentenciado a 22 años de cárcel. El 21 de noviembre de 1922, el prisionero número 14,596 de la penitenciaría de Leavenworth, en Kansas, muere en circunstancias extrañas en su celda. Tenía 49 años. En México, la derrotada revolución se convertiría en la bandera ideológica que legitimaría el gobierno de la burguesía en el siglo XX. Hoy, la tierra sigue concentrada en pocas manos y la guerra de clase continúa.

 Con sus singularidades y en la era del ciberespacio, el caso de Julian Assange se entrelaza con el de Flores Magón 100 años después, al ser acusados ambos por Estados Unidos de espionaje y sedición. En 2010, Assange y sus compañeros de WikiLeaks humillaron al Comando Ciberespacial de EU al filtrar más de 250 mil documentos oficiales secretos del Departamento de Estado y el Pentágono, que exhibieron la delgada línea que separa la diplomacia del espionaje −es decir, el uso de las embajadas de EU para recopilar información útil para la CIA−, y videos de 2007 de pilotos de helicópteros estadunidenses que dispararon a civiles iraquíes, incluidos niños, y dos periodistas de la agencia británica Reuters. También 2 mil 80 cables enviados desde la Oficina de Intereses de EU en La Habana sobre la práctica de la tortura a prisioneros en el Campamento Rayos X de la base naval de Guantánamo.

Asociado con cinco grandes periódicos: The New York Times (NYT) , The Guardian, El País, Le Monde y Der Spigel −y utilizar leaks (fugas, rendijas) como estrategia−, el golpe de Assange y WikiLeaks a la política imperial de EU fue demoledor, erosionando su capacidad de domesticar y silenciar a los medios hegemónicos en que se ha fundado siempre su hegemonía y dominación. WikiLeaks ganó entonces la primera gran batalla de la "era de la información" contra los mecanismos propagandísticos que desde la época de la guerra fría habían usado EU y sus aliados para influir, controlar y coaccionar a todo el planeta.

Ante el tsunami global de comentarios alrededor del cablegate (el Watergate de los cables), EU atacó al mensajero para que todos se olvidaran del mensaje y convirtió a Assange en "villano". Desde entonces EU ha tratado de silenciar, extraditar y eliminar a Assange, acusándolo de conspiración para cometer intrusión de computadora, en complicidad con Chelsea Manning, porque aceptó conseguir la contraseña de un ordenador del gobierno de EU para obtener documentos clasificados, acusación por la que Assange podría ser condenado a 175 años de prisión.

Tras publicar los documentos, el NYT , The Guardian y los otros tres medios se sumaron a una campaña de propaganda negra contra Assange y WikiLeaks, según los lineamientos asentados en un documento filtrado del Pentágono preparado por el área de Evaluación de Contrainteligencia Cibernética. El documento instruyó al gobierno de EU destruir el "sentimiento de confianza" que era –y es− el "centro de gravedad" de WikiLeaks, con el objetivo de silenciar y criminalizar al medio y a Assange. El Departamento de Justicia elaboró acusaciones de "espionaje", "conspiración para cometer espionaje", "robo de propiedad del Estado" y "fraude y abuso informativo" (pirateo de archivos)”, y en 2015, un tribunal federal de Washington bloqueó la difusión de cualquier información sobre la investigación de WikiLeaks por razones de "seguridad nacional".

Además de exponer los crímenes de guerra y las mentiras y manipulaciones criminales de la administración de George W. Bush, Assange se ganó la ira del Partido Demócrata al publicar 70 mil correos electrónicos pirateados pertenecientes al Comité Nacional Demócrata y funcionarios de la administración de Barack Obama, como de John Podesta, presidente de la campaña de Hillary Clinton. Los co­rreos develaron la donación de millones de dólares de Saudiarabia y Qatar −dos de los principales financiadores del Estado Islámico− a la Fundación Clinton; los 657 mil dólares que Goldman Sachs pagó a Clinton para dar conferencias (una suma que sólo puede considerarse soborno), y correos que la exhibieron como la principal arquitecta de la guerra en Libia. Con la intención de culpar a Rusia por su pérdida electoral ante Donald Trump en 2016, el liderazgo demócrata acusó que los correos de Podesta fueron obtenidos por piratas informáticos de Moscú, aunque James Comey, ex director de la FBI, admitió que probablemente fueron entregados a WikiLeaks por un intermediario.

WikiLeaks también divulgó las herramientas de piratería usadas por la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional y su interferencia en elecciones extranjeras como la francesa. Otro colaborador de WikiLeaks, Edward Snowden, exhibió la vigilancia general del público estadunidense por las agencias de inteligencia de EU. Sus filtraciones también revelaron que Assange estaba en una "lista de objetivos de caza" de EU. Es decir, era un objetivo militar a exterminar del Pentágono y la CIA. En 2021, Yahoo News reveló un complot de la CIA y la Casa Blanca (en 2017), para "secuestrar o matar a Assange", que fue ratificado por el director de WikiLeaks, Kristinn Hrafn­sson. En agosto de 2022, periodistas y abogados de Assange demandaron a la CIA y a su ex director Mike Pompeo por haberlos espiado durante sus conversaciones con él en la embajada de Ecuador en Londres. Alegaron que sus conversaciones fueron grabadas y los contenidos de sus teléfonos y computadoras portátiles copiados en secreto.

En el caso Assange la verdad juega un papel importante. Cuando el ex analista de Defensa Daniel Ellsberg entregó a 17 periódicos de EU los llamados Documentos del Pentágono −un informe de la administración Johnson relacionado con la guerra de Vietnam clasificado top secret−, el NYT, afirmó que "demostraban", entre otras cosas, que ésta "había mentido sistemáticamente al público y al Congreso" sobre "un tema de interés nacional trascendente e importante". La Corte Suprema permitió que el periódico publicara los Pentagon Papers, fallo que ha sido llamado "pilar moderno de los derechos de la Primera Enmienda" a la Constitución de EU, que prohíbe la creación de cualquier ley que reduzca la libertad de expresión o vulnere la libertad de prensa. El caso Assange es casi idéntico.

Tras permanecer siete años asilado en la embajada de Ecuador en Londres, Assange fue detenido en 2019 por la policía británica y trasladado a la prisión de Belmarsh (el Guantánamo inglés), donde ha sido sometido a tortura sicológica. En 2022 la Corte británica aceptó los alegatos de EU para su extradición, y de consumarse deberá enfrentar cargos de espionaje. Como el de Flores Magón, el caso Assange exhibe el uso del Poder Judicial de EU y Gran Bretaña para perseguir, encarcelar y condenar a los rebeldes y los críticos del sistema de dominación capitalista. En sendos casos la libertad de expresión fue criminalizada.

27.10.22

El imperio del capital global

William I. Robinson*


El líder bolchevique Vladimir Lenin publicó en 1916 su famoso estudio El imperialismo: fase superior del capitalismo, en medio de la Primera Guerra Mundial y un año antes del triunfo de la revolución soviética. Lenin argumentó que la sangrienta conflagración debía entenderse como una batalla entre los estados europeos para establecer zonas de influencia coloniales en competencia entre sí. Según Lenin, este conflicto expresaba un conflicto subyacente entre clases capitalistas nacionalmente organizadas y, por tanto, la esencia del imperialismo era la rivalidad entre estas clases nacionales para controlar al mundo.

Avancemos un siglo y el capitalismo ha sufrido mayores transformaciones mediante la globalización, proceso caracterizado sobre todo por la interpenetración e integración transfronteriza de capitales nacionales. En 2018, apenas 17 conglomerados financieros globales administraron colectivamente 41.1 billones de dólares, más de la mitad del PIB del planeta, en lo que el sociólogo estadunidense Peter Phillips considera en La élite global de poder como "una red entrelazada de capital que se extiende por el mundo", de manera que es imposible desenredar esta masa de capital trasnacional y colocarla en casillas nacionales.

Esta masa de capital concentrado y centralizado a escala mundial no tiene identidad nacional. Más bien corresponde a una nueva clase capitalista trasnacional (CCT) que ha promovido desde los estados –a través de las políticas neoliberales, los tratados de libre comercio, etcétera– el surgimiento un nuevo sistema globalizado de producción, finanzas y servicios que incorpora a todo el mundo. La CCT está por encima de cualquier Estado-nación. Sus integrantes comparten el mismo interés de clase en defender una economía global abierta e integrada y en suprimir cualquier desafío a la misma, ya sean las luchas de clase desde abajo contra el capital trasnacional o las tendencias políticas estatales de corte populista, nacionalista, y proteccionista.

Dadas estas realidades, ¿tiene vigencia hablar de imperialismo? La respuesta depende de lo que entendemos por imperialismo. Si lo definimos como la competencia entre clases capitalistas nacionales expresada en rivalidades económicas nacionales ya superamos la fase imperialista del capitalismo mundial.

Pero si por imperialismo entendemos las presiones incesantes para la expansión hacia afuera del capitalismo y los mecanismos políticos, militares y culturales que facilitan esa expansión y la apropiación por la CCT de la riqueza que ésta genera, entonces es un imperativo estructural inherente al capitalismo y un proceso que antecede la situación que describió Lenin. Durante los 500 años transcurridos desde la génesis del sistema capitalista mundial, el colonialismo y el imperialismo incorporaron de manera coercitiva zonas y pueblos a su redil. Esta "acumulación originaria" llega a su fin, sobre todo a raíz de la incorporación en las últimas décadas de la ex Unión Soviética y China al sistema.

El capitalismo mundial aún conquista espacios, naturaleza y seres humanos. Es deshumanizante, genocida, suicida y maniaco. Pero se ha trasmutado. La cara fea del capitalismo global no es imperialismo en el viejo sentido ni de capitales nacionales rivales ni de conquista de las regiones precapitalistas por los estados centrales. En esta época de capitalismo globalizado, el imperialismo se refiere a los incesantes esfuerzos por la CCT y sus representantes políticos en los estados de promover y defender los intereses del capital trasnacional, es decir, seguir abriendo el mundo al pillaje del capital trasnacional y socavando cualquier resistencia.

Si la teoría clásica del imperialismo está ahora desfasada, ¿cómo entendemos el intervencionismo estadunidense en el mundo y su papel hegemónico en el sistema internacional? En resumen, EU ha intentado desempeñar un papel de liderazgo en nombre de los intereses capitalistas trasnacionales, es decir, Washington no escatima esfuerzos en poner al mundo disponible para la CCT y en procurar que el mundo sea seguro para la explotación de esta CCT ante cualquier obstáculo.

Sucedió algo ilustrativo con la invasión a Irak en 2003. Establecida la ocupación, el procónsul estadunidense en Bagdad invitó a los ricos de todo el mundo a invertir en el país bajo la garantía de las fuerzas de ocupación. Las primeras compañías que invirtieron en los campos petroleros iraquíes fueron la petrolera francesa Total y las petroleras estatales de China que pudieron entrar al mercado iraquí gracias a la ocupación estadunidense.

La CCT no enfrentó barreras para invertir en Rusia antes de la invasión a Ucrania, no obstante las tensiones políticas entre Washington y Moscú, en tanto los principales conglomerados capitalistas basados en EU y China han experimentado una mayor integración y entrelazamiento en las últimas décadas. Las tensiones geopolíticas se agudizan con la nueva guerra fría y a raíz de la invasión a Ucrania, pero estas tensiones tienen una explicación más allá de la competencia entre capitales.

La expansión capitalista es un proceso que genera constantes crisis y contradicciones desconcertantes. Mientras la CCT persigue la acumulación sin fin de capitales, los estados compiten por atraer a sus respectivos territorios el capital trasnacionalmente móvil y se esfuerzan por externalizar hacia otros pueblos y estados las tensiones políticas internas de cara a la crisis del capitalismo global y de la legitimidad de los estados, la crónica inestabiliadad política, y la desintegración social.

El centro de gravedad del sistema global se desplaza hacia China. La crisis de hegemonía en el sistema internacional se produce en el marco de una sola economía global, integrada e interdependiente, al lado de una multipolariadad política. El desfase entre una economía globalizada y un sistema de autoridad política basado en el Estado-nación genera enormes tensiones geopolíticas. Entre más comprendemos la naturaleza cambiante de esta bestia que es el imperio del capital global, más podemos diseñar estrategias de resistencia y transformación. La tarea se hace cada vez más urgente frente a la amenaza de una guerra nuclear, del colapso de la biosfera, y la cada vez más aguda desigualdad y desintegración social alrededor del mundo.

* Profesor de sociología, Universidad de California en Santa Bárbara

17.10.22

Amenazas a defensores y el movimiento social

Abel Barrera

Desde que se formó el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan hemos padecido espionaje, denostación y difusión de información dolosa y falaz. Vigilan en todo momento nuestros movimientos y monitorean nuestras reuniones. Interceptan nuestras llamadas telefónicas y amenazan a las víctimas que acompañamos, para que se desistan de sus denuncias. Hemos enfrentado denuncias penales, en que nos señalan como miembros de la guerrilla.

En la década de 1990, por defender los derechos humanos de algunos maestros democráticos que fueron torturados, acusados de pertenecer a organizaciones político-militares, nos asociaron con grupos armados y dijeron que éramos defensores de guerrilleros. Tuvimos acceso a un documento que llegó a la Secretaría de Desarrollo Social, donde ubicaban a sacerdotes católicos como promotores de movimientos subversivos. Como director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, me señalaron como parte de la línea dura de la teología de la liberación, que pregonaba que sólo las armas cambiarían la realidad de la Montaña. Fue un documento auspiciado por los militares y elaborado por el Cisen. En esos años se trataba de ubicar a las organizaciones sociales y movimientos religiosos que supuestamente apoyaban al EZLN.

Cuando defendimos a Valentina Rosendo e Inés Fernández, víctimas de violación y tortura sexual por militares, enfrentamos junto con ellas amenazas graves, al grado de que debimos cerrar nuestras oficinas en Ayutla. Valentina con su pequeña hija tuvo que huir del estado. Pese a las denuncias, los ministerios públicos se negaron a investigar. En febrero de 2009, criminales, coludidos con el presidente municipal de Ayutla, desaparecieron y asesinaron a dos defensores del pueblo Tu un savi, Raúl Lucas Lucía y Manuel Ponce Rosas. En lugar de indagar a las autoridades, filtraron la información de que Raúl pertenecía a la guerrilla, justificando su homicidio. Sus ejecuciones se enmarcan dentro de la guerra de contrainsurgencia aplicada en Guerrero contra los luchadores sociales.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió medidas provisionales para proteger a Inés Fernández, Valentina Rosendo, así como al equipo de Tlachinollan. En 2010 la Corte Interamericana declaró por unanimidad que el Estado mexicano resultó internacionalmente responsable por la violación de los derechos a la integridad personal, a la dignidad, a la vida privada y a las garantías judiciales de Inés Fernández y Valentina Rosendo. Varios soldados fueron responsables de violaciones y torturas sexuales contra Inés y Valentina. El cumplimiento de las dos sentencias y el castigo a los responsables ha implicado riesgos y amenazas para las familias de las dos compañeras y para los miembros de Tlachinollan.

Ante la decisión unilateral de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de construir una presa hidroeléctrica en el afluente del río Papagayo, los campesinos opositores del núcleo comunal de Cacahuatepec se organizaron para defender su río y sus tierras. Crearon el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa la Parota (Cecop), que bajo el liderazgo de Marco Antonio Suástegui ejercieron su derecho a la protesta y públicamente se opusieron a ser despojados y desplazados de su territorio. Los tres niveles de gobierno criminalizaron su movimiento. Causaron divisiones, provocaron enfrentamientos y consumaron varios asesinatos. Encarcelaron a Marco Antonio y lo trasladaron al penal de alta seguridad en Tepic, Nayarit. Como Tlachinollan asumimos su defensa y demostramos su inocencia. En los tribunales agrarios ganamos cinco juicios y echamos abajo los planes aviesos de construir la presa, que con el apoyo de la Procuraduría Agraria, la presidencia municipal de Acapulco y los gobernadores en turno, trataron de imponerla utilizando la fuerza pública.

Para contrarrestar la presencia del Cecop en las comunidades pobres del Acapulco rural, las autoridades municipales se coludieron con empresarios corruptos y grupos criminales. La extracción ilegal de los recursos pétreos y el trasiego de la droga en la región son los problemas que más afectan a los campesinos que en todo momento han pedido la intervención de las autoridades. En lugar de proteger sus tierras comunales se ha incrementado el despojo y la violencia, al grado que en la región la disputa territorial es sangrienta por la presencia del grupo delincuencial Los Rusos y la UPOEG. Las dos organizaciones junto con elementos de la policía ministerial de Acapulco tienen que ver con la desaparición de Vicente Suástegui, defensor del territorio y hermano de Marco Antonio.

La documentación divulgada en las últimas semanas como resultado del hackeo contra la Sedena, evidencia que se ha espiando a los defensores y líderes sociales del Cecop y de Tlachinollan. Sus informes están plagados de mentiras. Falsamente y sin fundamento, se nos acusa de una amenaza para el gobierno. Nos tratan como delincuentes. Por el contrario, no se investiga con seriedad a los grupos criminales que han devastado el río Papagayo, los que están vinculados con el negocio de la droga y la venta de armas y han causado terror en la población del Acapulco rural.

Los aparatos de inteligencia se han convertido en fábrica de mentiras, en enemigos de las organizaciones sociales y los defensores de derechos humanos. Las falsas acusaciones en nuestra contra señalándonos como promotores de la ingobernabilidad en la región, desacreditan nuestra labor y nos colocan en alto riesgo. La criminalización contra los defensores y luchadores sociales debe cesar.