14.11.22

De Ricardo Flores Magón a Julian Assange

Carlos Fazio


De la muerte de Ricardo Flores Magón en la penitenciaría de Leavenworth, en Kansas, Estados Unidos, el 21 de noviembre de 1922 −donde purgaba una pena de 22 años por el "delito" de anarquismo, pero formalmente sentenciado por la violación del Acta de Espionaje y el Acta de Enemigos−, al régimen de aislamiento que sufre hoy Julian Assange en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh, en Londres, Inglaterra, en espera de ser extraditado a EU para ser sometido a acusaciones por conspiración y espionaje, han transcurrido 100 años.

Dicho lapso marca el intervalo desde el naciente imperio estadunidense de finales del siglo XIX y comienzos del XX, y su declive actual como hegemón del sistema capitalista, con una constante: el uso faccioso de la justicia clasista estadunidense, con la consiguiente vulneración del estado de derecho y la libertad de expresión y de prensa.

A finales del siglo XIX, debilitado por las deudas de guerra y las disputas entre los liberales, el Estado demócrata-burgués mexicano dejó paso a otro oligárquico-dictatorial, dirigido por Porfirio Díaz, quien administró el país como reserva capitalista para sus amigos me­xicanos y extranjeros. Su dictadura de 35 años (1876-1911) desarrolló las comunicaciones, la electrificación, los transportes, la industria y la agricultura comercial mediante concesiones a intereses comerciales extranjeros y nacionales, y el uso de mano de obra asalariada y forzada, aun tiendas de raya. Como auténtica guardia pretoriana del capital privado y del Estado, la policía rural de élite (los rurales) patrullaba el país, mientras un ejército fuerte aplastaba las huelgas.

Hacia finales del porfiriato fue surgiendo un importante proletariado industrial con creciente conciencia de clase, que protagonizó docenas de huelgas mineras, ferroviarias, textiles entre 1906 y 1908, que fueron estimuladas por el ilegal Partido Liberal Mexicano (PLM), organizado oficialmente en 1905 por los anarquistas Ricardo y Enrique Flores Magón y Antonio Díaz Soto y Gama, quienes radicalizaron el anticlericalismo en pro de la democracia y avanzaron sus demandas en una dirección clasista campesina y proletaria, al tiempo que crearon una organización político-militar con una ideología revolucionaria antimperialista, que impulsó revueltas armadas en estados del país.

Aunque reprimidas con gran costo de vidas humanas, las huelgas y esas acciones armadas infructuosas desempeñaron un papel principal en las victorias militares que arrojaron a Díaz del poder en 1910-11. (La huelga en la mina de Cananea, Sonora, cerca de la frontera con EU, reprimida por rangers y 2 mil soldados mexicanos, dejó cerca de mil muertos, saldo similar a la matanza de las tropas federales durante la huelga textil de Río Blanco-Orizaba, Veracruz).

A través del periódico clandestino Regeneración, el PLM –también conocido como el partido de "los magonistas"−, hizo circular su programa reformista en México y el sur de EU, una parte significativa del cual se incorporaría en la Constitución de 1917. El programa exigía la jornada laboral de ocho horas, el salario mínimo, acabar con el trabajo infantil y el fin del latifundismo. Su grito de guerra: "¡Tierra y libertad!", fue recogido por Emiliano Zapata, un pequeño agricultor que había sido despojado de sus tierras en Morelos. Junto con la consigna "tierra para el que la trabaja", los magonistas abogaron por la protección de los derechos de los migrantes mexicanos en EU, el fin de la injerencia de Washington en los asuntos internos de México y un solo periodo presidencial.

En ese contexto debemos ubicar al dirigente revolucionario Ricardo Flores Magón, nacido en San Antonio Eloxochitlán, Oaxaca, en 1874, y emigrado joven a la Ciudad de México, donde cursó estudios en la Escuela Nacional Preparatoria y en la Escuela Nacional de Jurisprudencia. No había cumplido 20 años cuando participó en una protesta estudiantil contra la tercera relección de Díaz. Su osadía fue grande al denunciar que el dictador había "perdido" la memoria respecto de su famoso lema de "no relección" y que, por su obsesión de perpetuarse, los trabajadores eran amenazados y los campesinos idiotizados con "pulque y mezcal para ser arreados como ganado a las urnas". Esa audacia le costó su primer ingreso a las galeras de la cárcel de Belén.

A los 27 años, luego de incursionar en el periodismo en El Demócrata como corrector de pruebas, y de otro encarcelamiento, junto con su hermano Jesús y Antonio Horcasitas, Ricardo Flores Magón fundan Regeneración el 7 de agosto de 1900, publicación considerada proyecto precursor de la Revolución Mexicana, además de referencia para la clase obrera de la época en México, EU y Europa, y emblema del anarquismo y del socialismo mexicano de principios del siglo XX. Regeneración se publicó durante 18 años, la mayor parte desde el exilio en EU, con interrupciones forzadas por la censura, la persecución y la tiranía. Varias veces la policía destruyó sus imprentas, y sus editores, encarcelados.

El 5 de febrero de 1901 Ricardo Flores Magón participó en el primer Congreso Liberal en San Luis Potosí, vinculándose así a la organización política en ciernes de la que llegó a ser el dirigente indiscutible: el Partido Liberal Mexicano. En el Congreso expresó su mítica frase: "La administración de Díaz es una madriguera de bandidos". De regreso a la Ciudad de México, la represión al movimiento liberal lo alcanzó el 21 de mayo y fue encarcelado junto con su hermano Jesús. El 7 de octubre, Regeneración publicó el que sería su último número en México.

Tras su salida de la cárcel, el 30 de abril de 1902, Flores Magón se incorporó a la redacción de El Hijo del Ahuizote, publicación satírica cargada de crítica política y con temática antirreleccionista, que través de la caricatura funcionó como arma de doble filo: informar y burlarse de la dictadura porfirista. El 5 de febrero de 1903, de las oficinas de El Hijo del Ahuizote se descolgó una manta con la leyenda "La Constitución ha muerto". En la fotografía del momento aparece Ricardo Flores Magón. El 16 de abril, las oficinas de la publicación fueron intervenidas y sus redactores, entre ellos Ricardo Flores Magón, encarcelados.

 Liberado en octubre de 1903 y sin posibilidad de continuar su actividad organizativa y propagandística en México, Ricardo Flores Magón se exilió en Laredo, Texas, y luego en San Luis, Misuri, refugio de disidentes y rebeldes anarquistas y marxistas y migrantes anarcosindicalistas. Allí estrechó ligas con los libertarios españoles Florencio Basora, Jaime Vidal y Pedro Esteve, y la rusa Emma Goldman. Estudió y difundió las obras de teóricos anarquistas, como Pietro Kropotkin y Miguel Bakunin, lo que radicalizó sus reflexiones en el periódico Regeneración sobre la transformación social en México.

Influido por los métodos del movimiento libertario ruso contra la autocracia zarista, Flores Magón planteó una revolución social del pueblo pobre por la vía armada; México sólo podría cambiar a través de la derrota político-militar del general Díaz. Desde San Luis, Misuri, manejó la red de contactos de los grupos liberales en México, dirigió la formación de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano (28/11/1905) y definió su línea política. Acosado por agentes de EU y México, se exilió en Toronto, Canadá, y en julio de 1906 redactó el Programa del PLM (ya ilegal) y diseñó el proyecto insurreccional revolucionario, que incluyó la depuración y restructuración de los clubes liberales en una organización política clandestina (conspirativa) con un mando centralizado en la junta, preparando las condiciones técnicas para el levantamiento (entrenamiento, acopio de armas) y la publicación de Regeneración como correa de transmisión política-ideológica y propagandística para la lucha contra el "déspota, ladrón y sanguinario" Porfirio Díaz.

Participó en la intentona por tomar Ciudad Juárez, Chihuahua, se incorporó a la insurrección liberal que comenzó con la toma de Jiménez, Coahuila, y anduvo a salto de mata entre Los Ángeles, San Francisco y Sacramento. Clausurado Regeneración , Flores Magón y sus compañeros crearon el periódico Revolución. Ya entonces Porfirio Díaz ofrecía 25 mil dólares por su captura. En agosto de 1907 Flores Magón fue detenido en Los Ángeles y se le inició juicio por violaciones a las Leyes de Neutralidad y conspiración. Permaneció preso 18 meses en la penitenciaría de Florence, Arizona. En mayo de 1908, el presidente T. Roosevelt declaró ante el Congreso de EU que “el ácrata es el enemigo de la humanidad […] el más profundo grado de criminalidad”, y pidió prohibir el uso del correo por publicaciones anarquistas y aumentar el poder del Servicio Secreto. Liberado en agosto de 1910, en un mitin en Los Ángeles, Flores Magón gritó: "¡Viva la revolución social!"

En 1910 existía en México una explosiva confrontación de clase: grandes terratenientes y capitalistas vs el proletariado y el campesinado (96.6 por ciento de las familias rurales carecía totalmente de tierras). Al frente de una fracción "moderna" de industriales, hacendados, empresarios y caciques regionales norteños, Francisco I. Madero lanzó en octubre el Plan de San Luis, y el 5 de noviembre el Partido Liberal señaló sus diferencias políticas con el Partido Antirreleccionista. Considerando "personalista" el levantamiento insurreccional armado maderista, decidió privilegiar las tareas clandestinas y la reorganización del partido. El 19 de noviembre de 1910, en Regeneración, Flores Magón rei­teró que los dos conceptos de su consigna "¡tierra y libertad!" eran la esencia de las reivindicaciones populares en la Revolución que se avecinaba.

El 20 de noviembre se inició el levantamiento. Con apoyo de la Standard Oil y algunas traiciones, triunfó Madero, quien pidió a Zapata y Francisco Villa desarmar sus tropas. Díaz marchó al exilio. Los magonistas fueron perseguidos en México y EU. El 23 de septiembre de 1911, en un manifiesto, RFM levantó la bandera anarcocomunista, apoyó las huelgas revolucionarias de peones en Yucatán y las tomas de tierras de Zapata en Morelos, de los yaquis en Sonora y Chihuahua contra las fuerzas de Madero, de los pueblos de Sotavento de Veracruz y las comunidades indígenas en Jalisco, y llamó a tomar posesión de fábricas, talleres, minas y fundiciones. Para el PLM, "la autoridad y el clero" eran "el sostén de la inequidad del capital". Por eso les declaró la guerra. Y mientras Zapata establecía la "comuna de Morelos" con base en tradiciones campesinas de autogobierno, los magonistas establecieron su comuna en Baja California según los principios anarquistas del igualitarismo y la democracia directa.

A comienzos de 1912 Flores Magón criticó la política agraria de Madero. Y en un artículo titulado "A tomar la tierra", utilizó la autoridad de Kropotkin −quien apoyó la revolución mexicana− para insistir en que "la tierra es la base de toda revolución, del advenimiento del socialismo" y que “el problema agrario en México […] constituye la espina dorsal del movimiento revolucionario”. RFM y el PLM apoyaron a Emiliano Zapata. Existen documentos públicos del Ejército Libertador del Sur y comunicaciones personales de Zapata a Flores Magón.

Entre 1913 y 1917 RFM fue encarcelado varias veces en California. En 1917 Estados Unidos entró a la Primera Guerra Mundial; el carrancismo se consolidó en México con la Constitución de Querétaro y en Rusia triunfó la revolución bolchevique saludada entusiastamente por RFM, quien denunció la práctica del terrateniente Carranza de reintegrar a los latifundistas tierras tomadas por los campesinos. Zapata fue asesinado en 1919, Carranza en 1920 y seguiría Villa. En Los Ángeles, la euforia antirroja fue combinada con la xenofobia antimexicana y antiasiática y la paranoia antialemana, y los magonistas no escapaparon al acoso antianarquista y racista.

En el número 262 de Regeneración, que fue el último, RFM y Librado Rivera publicaron un Manifiesto que les costaría la vida. Ambos fueron acusados de sedición. Considerado un "anarquista peligroso" por el Departamento de Justicia de EU, Ricardo Flores Magón es sentenciado a 22 años de cárcel. El 21 de noviembre de 1922, el prisionero número 14,596 de la penitenciaría de Leavenworth, en Kansas, muere en circunstancias extrañas en su celda. Tenía 49 años. En México, la derrotada revolución se convertiría en la bandera ideológica que legitimaría el gobierno de la burguesía en el siglo XX. Hoy, la tierra sigue concentrada en pocas manos y la guerra de clase continúa.

 Con sus singularidades y en la era del ciberespacio, el caso de Julian Assange se entrelaza con el de Flores Magón 100 años después, al ser acusados ambos por Estados Unidos de espionaje y sedición. En 2010, Assange y sus compañeros de WikiLeaks humillaron al Comando Ciberespacial de EU al filtrar más de 250 mil documentos oficiales secretos del Departamento de Estado y el Pentágono, que exhibieron la delgada línea que separa la diplomacia del espionaje −es decir, el uso de las embajadas de EU para recopilar información útil para la CIA−, y videos de 2007 de pilotos de helicópteros estadunidenses que dispararon a civiles iraquíes, incluidos niños, y dos periodistas de la agencia británica Reuters. También 2 mil 80 cables enviados desde la Oficina de Intereses de EU en La Habana sobre la práctica de la tortura a prisioneros en el Campamento Rayos X de la base naval de Guantánamo.

Asociado con cinco grandes periódicos: The New York Times (NYT) , The Guardian, El País, Le Monde y Der Spigel −y utilizar leaks (fugas, rendijas) como estrategia−, el golpe de Assange y WikiLeaks a la política imperial de EU fue demoledor, erosionando su capacidad de domesticar y silenciar a los medios hegemónicos en que se ha fundado siempre su hegemonía y dominación. WikiLeaks ganó entonces la primera gran batalla de la "era de la información" contra los mecanismos propagandísticos que desde la época de la guerra fría habían usado EU y sus aliados para influir, controlar y coaccionar a todo el planeta.

Ante el tsunami global de comentarios alrededor del cablegate (el Watergate de los cables), EU atacó al mensajero para que todos se olvidaran del mensaje y convirtió a Assange en "villano". Desde entonces EU ha tratado de silenciar, extraditar y eliminar a Assange, acusándolo de conspiración para cometer intrusión de computadora, en complicidad con Chelsea Manning, porque aceptó conseguir la contraseña de un ordenador del gobierno de EU para obtener documentos clasificados, acusación por la que Assange podría ser condenado a 175 años de prisión.

Tras publicar los documentos, el NYT , The Guardian y los otros tres medios se sumaron a una campaña de propaganda negra contra Assange y WikiLeaks, según los lineamientos asentados en un documento filtrado del Pentágono preparado por el área de Evaluación de Contrainteligencia Cibernética. El documento instruyó al gobierno de EU destruir el "sentimiento de confianza" que era –y es− el "centro de gravedad" de WikiLeaks, con el objetivo de silenciar y criminalizar al medio y a Assange. El Departamento de Justicia elaboró acusaciones de "espionaje", "conspiración para cometer espionaje", "robo de propiedad del Estado" y "fraude y abuso informativo" (pirateo de archivos)”, y en 2015, un tribunal federal de Washington bloqueó la difusión de cualquier información sobre la investigación de WikiLeaks por razones de "seguridad nacional".

Además de exponer los crímenes de guerra y las mentiras y manipulaciones criminales de la administración de George W. Bush, Assange se ganó la ira del Partido Demócrata al publicar 70 mil correos electrónicos pirateados pertenecientes al Comité Nacional Demócrata y funcionarios de la administración de Barack Obama, como de John Podesta, presidente de la campaña de Hillary Clinton. Los co­rreos develaron la donación de millones de dólares de Saudiarabia y Qatar −dos de los principales financiadores del Estado Islámico− a la Fundación Clinton; los 657 mil dólares que Goldman Sachs pagó a Clinton para dar conferencias (una suma que sólo puede considerarse soborno), y correos que la exhibieron como la principal arquitecta de la guerra en Libia. Con la intención de culpar a Rusia por su pérdida electoral ante Donald Trump en 2016, el liderazgo demócrata acusó que los correos de Podesta fueron obtenidos por piratas informáticos de Moscú, aunque James Comey, ex director de la FBI, admitió que probablemente fueron entregados a WikiLeaks por un intermediario.

WikiLeaks también divulgó las herramientas de piratería usadas por la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional y su interferencia en elecciones extranjeras como la francesa. Otro colaborador de WikiLeaks, Edward Snowden, exhibió la vigilancia general del público estadunidense por las agencias de inteligencia de EU. Sus filtraciones también revelaron que Assange estaba en una "lista de objetivos de caza" de EU. Es decir, era un objetivo militar a exterminar del Pentágono y la CIA. En 2021, Yahoo News reveló un complot de la CIA y la Casa Blanca (en 2017), para "secuestrar o matar a Assange", que fue ratificado por el director de WikiLeaks, Kristinn Hrafn­sson. En agosto de 2022, periodistas y abogados de Assange demandaron a la CIA y a su ex director Mike Pompeo por haberlos espiado durante sus conversaciones con él en la embajada de Ecuador en Londres. Alegaron que sus conversaciones fueron grabadas y los contenidos de sus teléfonos y computadoras portátiles copiados en secreto.

En el caso Assange la verdad juega un papel importante. Cuando el ex analista de Defensa Daniel Ellsberg entregó a 17 periódicos de EU los llamados Documentos del Pentágono −un informe de la administración Johnson relacionado con la guerra de Vietnam clasificado top secret−, el NYT, afirmó que "demostraban", entre otras cosas, que ésta "había mentido sistemáticamente al público y al Congreso" sobre "un tema de interés nacional trascendente e importante". La Corte Suprema permitió que el periódico publicara los Pentagon Papers, fallo que ha sido llamado "pilar moderno de los derechos de la Primera Enmienda" a la Constitución de EU, que prohíbe la creación de cualquier ley que reduzca la libertad de expresión o vulnere la libertad de prensa. El caso Assange es casi idéntico.

Tras permanecer siete años asilado en la embajada de Ecuador en Londres, Assange fue detenido en 2019 por la policía británica y trasladado a la prisión de Belmarsh (el Guantánamo inglés), donde ha sido sometido a tortura sicológica. En 2022 la Corte británica aceptó los alegatos de EU para su extradición, y de consumarse deberá enfrentar cargos de espionaje. Como el de Flores Magón, el caso Assange exhibe el uso del Poder Judicial de EU y Gran Bretaña para perseguir, encarcelar y condenar a los rebeldes y los críticos del sistema de dominación capitalista. En sendos casos la libertad de expresión fue criminalizada.

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