19.9.17

Bloque 30 que se subastará en 2018, ambición de petroleras internacionales

Fabio Barbosa
A la licitación de la Ronda 2 –programada para enero de 2018– se incorpora el bloque 30. Codiciado por las grandes petroleras internacionales, el área contaría con un potencial de reservas superior al que actualmente tiene México en todos sus campos. Las trasnacionales lo saben: ellas mismas investigaron la zona


El pasado julio, el secretario Pedro Joaquín Coldwell anunció un “cambio” en el Plan Quinquenal de Licitaciones de la Secretaría de Energía: en la próxima subasta se incluirá un nuevo bloque, el número 30. Se trata de un enorme espacio distante más de 300 kilómetros frente a las costas de Yucatán. Nunca se ha perforado un pozo tan lejano de las regiones productoras de la zona Marina Noreste o de los pozos profundos de Campeche Oriente, como Nab y Tunich, y de la zona “Hux”.

El bloque 30 se ubica a unos 100 kilómetros al Noreste de las islas Pérez, Alacranes y otras que hoy forman parte de las referencias en el trazo de los límites en el Golfo.

El doctor Aldo Flores, subsecretario de Energía, confirmó que efectivamente no estaba contemplado en el Plan Quinquenal de Licitaciones, pero “recientes estudios hacen pensar que se podría incluir en la Cuarta Licitación de la Ronda 2, sobre todo para ver el interés de los inversionistas”.

Sobre esos “recientes estudios”, hay que saber quién los ha realizado, cuándo y especialmente qué resultados arrojan. Como académico de la Universidad Nacional Autónoma de México, constantemente repito a mis alumnos que todos los mexicanos tenemos la obligación y el derecho de conocer nuestros recursos en el subsuelo marino, de la misma manera que debemos conocer nuestros ríos, montañas y toda la riqueza vegetal o mineral en el territorio, algo que ningún gobierno puede anular alegando “confidencialidad” o “información reservada”.

Así que veamos lo que se va a vender. El mapa 1, a continuación, muestra la península de Yucatán y al Norte las islas Pérez y Desterrada, para dar una idea de las distancias, a poco más de 100 kilómetros al Noreste de ellas se encuentra el bloque 30.

Exfuncionario de Pemex revela algunos datos

El doctor Ernesto Marcos Giacomán, quien fue director de Finanzas de Petróleos Mexicanos (Pemex) a mediados de la década de 1990 y quien ahora funge como director de la consultora Marcos y Asociados, declaró a un conocido medio:

“Nosotros tenemos un cliente que ayudamos, una empresa noruega que vino a hacer exploración en la plataforma de Yucatán y descubrió una estructura presal muy similar o, incluso, mayor que la de Brasil; entonces si esto se confirma, con lo que van a estar analizando las empresas petroleras que están queriendo participar [en la subasta 2.4], pues eso sería… abrir una nueva frontera” (Sergio Meana, “Hay indicios de mega yacimiento”, El Financiero, 21 de julio de 2017; http://www.elfinanciero.com.mx/economia/hay-indicios-de-megayacimiento.html).

La afirmación sobre el “mega yacimiento” había sido planteada, con otras palabras, por el subsecretario Flores, quien, en el evento de presentación de dicha licitación, hizo la sorprendente afirmación de que, con “este tipo de proyectos, se podrá incorporar a la producción no menos de un millón de barriles de crudo proveniente de las aguas profundas”. Es decir, duplicó la última cifra sobre las expectativas de esta zona en medio millón de barriles diarios, cifra que se había presentado por funcionarios mexicanos en Houston, según la reseña de Offshore (Robin Dupre, “Mexico opens up offshore areas for new seismic surveys”, 19 agosto de 2015; http://www.offshore-mag.com/articles/print/volume-75/issue-8/geology-geophysics/mexico-opens-up-offshore-areas-for-new-seismic-surveys.html).

Para tener una referencia comparativa, recordemos que actualmente Estados Unidos están produciendo –en todas sus aguas del Golfo de México, someras y profundas– 1 millón 750 mil barriles diarios; así que según la Sener, de tener éxito, la licitación 2.4 cambiaría el panorama petrolero de México.
De ahí que ésta 2.4 sería la mayor de las realizadas en el actual gobierno, por los 30 bloques que se ofrecen; la superficie de 70 mil 866 kilómetros cuadrados que abarca, y el volumen de reservas prospectivas que según el gobierno ascienden a 4 mil 228 millones de barriles de aceite crudo equivalente (más de la mitad de las actuales reservas probadas).

Mostramos a continuación otro mapa de uno de los grandes estudios realizados por Geological Survey, de Estados Unidos, en la década de 1980, que en su momento desató protestas diplomáticas presentadas por el fallecido senador Fausto Zapata, quien me lo entregó completo (más de 400 páginas) y que he estado obsequiando a alumnos y colegas profesores que me lo solicitan.

Lo que el mapa 2 muestra es que, desde hace décadas, la zona del bloque 30 estaba considerada entre los recursos evaluados en el Golfo de México, los gringos la llamaron Campeche Scarpment. Éste se ubica en el límite de la Plataforma de Yucatán y ahí comienza un pronunciado declive a la “Planicie Abisal” del Golfo de México, indicada por la isobata de 3 mil metros de profundidad.

Trump y la expansión a todo el Golfo de México

Dejaremos por un momento la parte mexicana y pasaremos a examinar lo que está ocurriendo con el Golfo de México, en la Zona Económica Exclusiva de Estados Unidos.

Un punto central en la campaña de Donald Trump, desde que era candidato, fue la propuesta de expandir la exploración y explotación petrolera hacia la zona central y oriental del Golfo. Ahora en la Presidencia, nadie ha expuesto con mayor vehemencia esa política que su secretario del Interior, Ryan Zinke, quien afirmó que el avance a esas áreas es “parte vital de la estrategia” en busca de la independencia energética.

Para incorporarse al gobierno federal, Zinke dejó la gubernatura de Montana, un estado productor en shales en la Cuenca Bakken, apenas rebasando los 50 años de edad. En ocasiones se ha presentado acompañado de indios disfrazados con la vieja vestimenta de los pieles rojas, tal como aparecen en las películas; de éstos presume que son sus “amigos” y que ellos están encantados con el fracking. La última payasada publicada por la prensa gringa fue su espectacular irrupción a la conferencia anual de petróleo marino, la Offshore Technology Conference, en Houston, Texas, este año, a donde llegó acompañado por un numeroso grupo de operarios de plataformas petroleras, vestidos con sus ropas de trabajo. Él mismo portaba un casco de petrolero.

El Golfo de México, parte vital de nuestra estrategia

Por considerarlo relevante para este análisis, transcribo un párrafo de su discurso al anunciar la subasta de bloques número 249, en el Golfo de México:

“Abrir más tierras federales y aguas para perforar en busca de petróleo y gas es un pilar del plan del presidente Trump para lograr la independencia energética de Estados Unidos… El Golfo de México es una parte vital de la estrategia de abrir oportunidades para la industria… Y las comunidades locales para crear trabajos… Y reducir nuestra dependencia del petróleo extranjero (…‘The Gulf is a vital part of that strategy to spur economic opportunities for industry, states, and local communities, to create jobs and to reduce our dependence on foreign oil’)”.

Esa misma afirmación la había formulado el presidente de la Asociación Nacional de Industrias Oceánicas quien, aplaudiendo la política petrolera de Trump, afirmó que era un “reconocimiento del rol vital de la energía costa afuera en la política energética nacional”.
Se discute si Trump permanecerá los 4 años para los que fue electo, pero lo que es cierto es que mientras permanece en el poder avanza con rapidez aplicando una serie de medidas ya irreversibles.

En estos 6 meses pueden constatarse, por lo menos, tres: 1) la continuación del Key Stone, el oleoducto que transporta el petróleo canadiense y de la cuenca de Dakota del Norte a las refinerías del Golfo de México; 2) levantó la moratoria que estaba vigente en más o menos la mitad del Golfo de México, y 3) ya consumó la licitación 249.

La licitacion 249 de Trump

La “venta de arriendos” que se han venido realizando en Nueva Orleans, primera en el actual gobierno, apenas se consumó el pasado 16 de agosto. Ésta tiene la peculiaridad de ser la más grande en ese país, abarcando la costa de todos los estados ribereños del Golfo en Estados Unidos: Texas, Louisiana, Missisippi, Alabama y Florida. Los litorales de esta última entidad fueron defendidos hasta por uno de los Bush: cuando fue gobernador, no permitió que se perforara pues era atentar contra millones de empleos del turismo, deportes acuáticos y pesca.

Esa subasta 249 parece ser el modelo que copió la Sener para la licitación 2.4 que el gobierno de México realizará en enero de 2018, en la que, al incorporar el bloque 30, cubrirá también los litorales de todos los estados ribereños: Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche y Yucatán.

Un detalle que había pasado desapercibido es que, en esta parte al Este del Golfo de México, se encuentra un espacio más allá de las Zonas Económicas de México, Cuba y Estados Unidos, que aún no ha sido delimitado y que se denomina la “Dona Oriental”.

A continuación presentaré otro mapa del Golfo de México, elaborado por la Secretaría de Marina en la década de 1970. Éste muestra sus mediciones de las aguas territoriales de nuestro país, en el conjunto del Golfo de México y destaca los espacios marcados en negro (las donas). Como ya se dijo, la situada al Oeste ya fue objeto de un tratado internacional.

Finalmente, el mapa 4 ilustra las dimensiones de la campaña de exploración petrolera más amplia realizada en la Zona Económica Exclusiva de México en el Golfo de México, cubriendo todas las zonas petrolíferas de México en el Golfo y el detalle muy revelador de que el área de mayor intensidad de líneas sísmicas barre el Norte de la Plataforma de Yucatán, y avanza hacia toda la Dona Oriental, parte de la cual pertenece a Estados Unidos, cuyo gobierno necesariamente tuvo que otorgar las autorizaciones correspondientes. Entonces, estos “recientes estudios” a los que se refería el subsecretario de la Sener ¿fueron resultado de una “colaboración entre ambos gobiernos?

Como veremos unas líneas más adelante, los “estudios” se realizaron mucho antes de que Trump apareciera en el escenario, de manera que el mapa nos muestra que las grandes empresas petroleras internacionales ya habían iniciado el plan de profundizar la investigación sobre las zonas que aún permanecían intocadas, tanto en México como en Estados Unidos.

El mapa muestra que la reforma de Peña ha estado acompañada de una nueva investigación del subsuelo de México con métodos sísmicos. ¿Quién la está realizando? ¿Quién les abrió las puertas? ¿Hay algún contrato? ¿Quién vende la información de los “recientes estudios” a los contratistas que están “ganando” los bloques en las subastas de Enrique Peña?

Los master licence agreement

Intentamos responder a las preguntas ordenando el misterioso asunto en los siguientes puntos:
  1. La toma de información y el procesamiento lo realizan empresas privadas especializadas, con sus barcos y su propio personal; éstas presumen que sus hardwares y softwares están actualizados. Estas compañías recibieron sin pago alguno un permiso del gobierno de Enrique Peña para recorrer las aguas territoriales de México y construir un banco de información sísmica que incluye estructuras y otros indicios que mejoran la información anterior o constituyen los primeros informes en zonas desconocidas. Este permiso se llama Master Licence Agreement. No podemos ser tan ingenuos para omitir que es un plan coordinado con Estados Unidos para permitir que los barcos, con los “modernos” equipos puedan estar cruzando áreas más allá del límite de México, en la frontera marítima México-Estados Unidos.
  2. Desde luego como la empresa privada realiza la exploración con sus herramientas, la información que resulta de la investigación en el subsuelo de México es propiedad de la misma, la que tiene derecho a recuperar sus costos y desde luego buscar ganancias vendiendo los bancos de datos a cualquiera que pueda pagar. Desde luego, los más interesados son los participantes en las subastas de Peña.
  3. Pero si alguna empresa quiere comprar por adelantado, recibe un sustancial descuento. Esta modalidad se llama “preventa”.
  4. La Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) no recibe los bancos de datos, aunque “eventualmente” podría tenerlos dentro de 12 años, que es el periodo que marca ese “permiso” de investigar el subsuelo de México. De ahí que tampoco recibe ingresos.
  5. Creíamos que los contratistas sólo compraban información que la CNH entregaba en “el cuarto de datos”, pero ahora sabemos que también obtienen la que pueden comprar a otras compañías privadas en este servicio llamado de “Adquisición y procesamiento Sísmico Modalidad de Contratación Multicliente”.
Todo lo anterior pasó por ambas cámaras del Congreso sin discusión, porque estaba escondido en la letra chiquita de la legislación secundaria que permitía al gobierno otorgar las llamadas “Autorizaciones de Reconocimiento y Exploración Superficial” (ARES), de las que hemos hecho amplias referencias en nuestro artículo de agosto en esta revista.

Un punto muy importante es ¿cómo y quiénes recibieron el permiso (Master Licence Agreement), largamente planeados para realizar esta investigación?

Cuando se hizo público que Peña Nieto estaba entregando esta posibilidad de conocer, investigar y crear un banco de datos sobre el subsuelo de México y venderlo, algunas empresas solicitaron estos permisos, no se sabe cuales pero la CNH eligió, algunas y rechazó otras, no hubo concurso o algo parecido.
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Entre las que pidieron un ARES, es decir, estaban solicitando materia de trabajo, estuvo la Compañía Mexicana de Exploraciones (COMESA), pero el gobierno sólo les asignó un proyecto (nadie nos ha podido informar dónde).

Podemos concluir que este gobierno ha entregado por adjudicación directa y gratis una gran parte de la exploración del golfo profundo a grandes empresas muy especializadas para que realicen nueva sísmica.

Sobre las empresas beneficiadas la prensa petrolera ha publicado que entre las principales se encuentra Petroleum Geo-Services PGS, que ya antes había trabajado para Pemex. Pueden leerse algunos datos que difundió Gregg Parker, su Presidente Regional, presumiendo que su compañía fue la primera que condujo un proyecto comercial de adquisición de datos sísmicos y que para 2015 ya había acumulado seis permisos (“PGS in Multi-Client 2D Seismic Program Offshore Mexico”, http://subseaworldnews.com/2015/05/18/pgs-in-multi-client-2d-seismic-program-offshore-mexico).

Esta misma, asociada con otra que tiene el curioso nombre de “Spectrum Geo” y con la famosa Slumberger de México fueron autorizados para adquirir entre 80,000 - 100,000 km de datos 2D “modernos” abarcando todas las provincias hidrocarburíferas más importantes del Golfo profundo (Robin Dupre, “Mexico opens up offshore areas for new seismic surveys”, Offshore, 19 agosto de 2015 (http://www.offshore-mag.com/articles/print/volume-75/issue-8/geology-geophysics/mexico-opens-up-offshore-areas-for-new-seismic-surveys.html).

El presidente de “Spectrum Geo”, Richie Miller, reveló a la revista citada que sus barcos especializados “Atlantic Explorer” y el “Sanco Spirit” habían estado “peinando” las aguas territoriales de México durante varios años, esperamos completar un recuento para poder establecer que, en algunos periodos, hasta cinco equipos trabajaron simultáneamente.

Otra importante es la noruega TGS a la que se le otorgó un programa que comprendía, además de la recolección de datos sísmicos, la toma de núcleos (porciones del lecho marino) y análisis Geoquímicos. Estos estudios fueron vendidos por las compañías privadas que recogieron los datos, a otros contratistas privados de la licitación 4 de la Ronda 1, que se celebró en diciembre de 2016.

La investigación específica para el bloque 30

Nuestra búsqueda a la fecha, nos permite concluir que entre algunas de esas grandes empresas se celebran acuerdos puntuales que les permiten distribuir los costos y los riesgos inherentes y que “los recientes estudios” sobre el bloque 30 fue realizado por un acuerdo entre Spectrum y Schlumberger para adquirir y procesar conjuntamente el programa multi-cliente regional Spectrum de México-Campeche-Yucatán 2D.

Este incluye más de 27,340 mi (44,000 km) de datos sísmicos 2D regionales en la zona fronteriza de Campeche /Yucatán. La investigación abarca áreas del Escarpe de Campeche, pusieron énfasis en intentar sinergias con los ganadores de la Ronda 1.

Reforma petrolera de Peña, “interés estratégico” de Estados Unidos

Todo indica que la Licitación 4 de la Ronda 2 anunciada por Pedro Joaquín Codwell, igual que la 1.3, se inscriben en este plan de defensa de los “intereses estratégicos” o del “rol vital” del petróleo del Golfo de México, un plan de la plutocracia petrolera internacional que aprovecha la presidencia de Trump para acelerar sus proyectos, largamente planeados.

Ese bloque 30 mide 4, 400 kilómetros cuadrados, es decir casi 200 veces más que los de Estados Unidos, y, un aspecto muy importante es que fue una “nominación” según ha revelado Aldo Flores Subsecretario de Hidrocarburos de la Sener, recordemos que esta expresión “nominación” significa, como explicamos en nuestro artículo de agosto 28 en esta revista, que fue un contratista quien solicitó que el bloque se incluyera en la lista de áreas a subastar, en otras palabras, ellas, las grandes petroleras, investigaron, y ellas mismas piden al gobierno que las subaste y como el gobierno transmite el evento final de la entrega por televisión, mostrando unos sobres que se introducen en unas urnas, puede argüir que todo ha sido muy “transparente”.

Notas finales y conclusiones

Prácticamente al día siguiente de que el Ministro Coldwel y el subsecretario Aldo Flores informaron sobre la incorporación del bloque 30 a la licitación de enero de 2018, los pescadores del Puerto Progreso se reunieron en una asamblea y lamentaron que emprender actividades en la zona significaba “la ruina de la pesca, como ya había ocurrido en el puerto de Frontera, Tabasco”, amenazaron con cerrar los puertos e instalaciones portuarias, algunos amigos yucatecos me pidieron una opinión.
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Lo único que pude decirles es que no es tan pronto como sueñan los políticos mexicanos, la sísmica 2D es sólo un primer paso, se requieren nuevos estudios más detallados, las petroleras hoy tienen muchas oportunidades frente a las costas de Guyana, de Africa o del Mediterráneo y, como se ha insistido reiteradamente será la perforación la prueba decisiva que demuestre si hay hidrocarburos y si su volumen es comercial considerando los precios vigentes y la infraestructura más cercana.

Como dijo Richie Miller, de la Compañía Spectrum, refiriendose a la 1.4, pero es aplicable para la 2.4 “sólo el tiempo lo dirá " (only time will tell), los yucatecos saben que sus costas cerca de la desembocadura del río Lagartos están siendo invadidas por el avance de las aguas del Golfo de México, lo mismo que las tierras de Playa Norte de Ciudad del Carmen, Campeche y muchos puntos de las playas de Paraíso y Centla, en Tabasco, hoy mismo los huracanes cada vez más furiosos por nuestro afán de aferrarnos al modelo fósil, ya semi destruyeron Nueva Orleans, y han hecho estragos en Houston la que pregona ser “la capital petrolera de mundo”, aún queda la esperanza de que literalmente con el agua al cuello, antes de que los bloques 30 de diversas partes del mundo sean perforados, se decidan programas, en serio, de reducción del consumo (empezando por suspender el derroche) y caminar, pero otra vez en serio, con una visión de Estado, hacía la transición energética.

13.9.17

La geopolítica de Washington y las Zonas Económicas Especiales

Carlos Fazio


Desde finales de los años 80, ante las amenazas a su hegemonía por competidores inter-imperialistas, Estados Unidos (EU) ha venido desplegando una renovada estrategia de apropiación neocolonial de territorios y refuncionalización del espacio a escala mundial.    
Como las dos caras de un mismo proyecto hegemónico, el reposicionamiento militar de EU en el área llegó acompañado de una serie de planes geoestratégicos que combinan intereses de seguridad y económicos relacionados con el acceso a zonas privilegiadas por sus recursos geoestratégicos e infraestructura crítica instalada, con una acción de control directo sobre poblaciones y puntos geográficos determinantes, para los que han sido diseñados megaproyectos de infraestructura (redes multimodales de carreteras, puertos, aeropuertos, vías de ferrocarril, canales, cables de fibra óptica, etcétera).

Desde entonces asistimos a una nueva fase de acumulación capitalista que remite a la acumulación originaria descrita por Marx en el capítulo 24 de El Capital (basada en el saqueo, la depredación, el fraude y la violencia), y que David Harvey ha denominado “acumulación por desposesión” o despojo, lo que junto con la financiarización y reprimarización de la economía (con eje en el extractivismo), implica una mercantilización y privatización de territorios, incluida la tierra como mercancía y otros recursos geoestratégicos de ámbitos hasta entonces cerrados al mercado, así como la expulsión del campesinado de tierras bajo propiedad ejidal, y su utilización como una mercancía más susceptible de ser desechada (matable, diría Agamben) o como fuerza de trabajo excedente, en algunos casos bajo regímenes de semiesclavitud.

Del nuevo “arreglo espacial” se deriva que la acumulación de capital construye una geografía a la medida de sus necesidades, y que en momentos de crisis sistémica como el actual, el capital desplaza sus contradicciones mediante un proceso de construcción violenta del espacio.  En ese marco, la irrupción de nuevas formas de acumulación legales, que muchas veces derivan de actividades ilegales, ha propiciado una nueva geografía del capital generada a base de una violencia criminal que es utilizada para la ocupación de nuevos territorios, así como para la desocupación o reocupación de otros.

Lázaro Cárdenas: un ejemplo

Un caso paradigmático era el de Los Caballeros Templarios, que según la versión oficial difundida, controlaban “todas” las operaciones del estratégico puerto de Lázaro Cárdenas, en Michoacán, que por razones de soberanía y seguridad nacional estaban −o deberían estar− bajo control constitucional de la Marina de Guerra y del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen, la policía política).

Ubicado en una de las nuevas zonas de influencia geopolítica en disputa entre  EU, Canadá y China –con eje en la pelea por materias primas y las rutas comerciales marítimas−, Lázaro Cárdenas es el segundo puerto industrial y comercial del continente americano sobre el Océano Pacífico, después de Long Beach, en Los Ángeles, California.

Asiento de uno de los puntos principales de la industria siderúrgica nacional, Lázaro Cárdenas se conecta a través de una red multimodal de transporte a 13 estados del centro-norte de la República mexicana que generan 60 por ciento del producto interno bruto nacional.  En sus muelles se descargan materias primas y manufacturas que abastecen el mercado nacional, y los componentes que demandan las plantas maquiladoras instaladas en la región del Bajío, principalmente empresas ensambladoras de automóviles y del rubro aeroespacial.  Y a través de una red ferroviaria controlada por la empresa estadunidense Kansas City Southern de México (KCSM), se enlaza a través de dos ramales (cuyos destinos son Nuevo Laredo y Matamoros) con la frontera norte, pero en particular con la costa este de EU y Asia, gracias a una conexión transfronteriza con el mundialmente conocido corredor Singapur-Kansas City.

El puerto de Lázaro Cárdenas fue rediseñado como una pieza clave en la dinámica desordenar/destruir/reconstruir/reordenar iniciada por Felipe Calderón, que tuvo continuidad en el Plan de Desarrollo 2013-2018 del presidente Enrique Peña Nieto, donde anunció la creación de tres Zonas Económicas Especiales (ZEE).  Publicada en el Diario Oficial de la Federación el 1 de junio de 2016, la Ley Federal de Zonas Económicas Especiales responde al capitalismo criminal y militarizado de nuestros días y a la nueva fase de acumulación por desposesión o despojo neocolonial.

Sus escenarios principales serán el puerto de Lázaro Cárdenas, abarcando los municipios colindantes de la Tierra Caliente y la Costa Grande de Michoacán y Guerrero; Puerto Chiapas (antes Puerto Madero), en el municipio chiapaneco de Tapachula; el corredor industrial interoceánico Coatzacoalcos-Salinas Cruz en el istmo de Tehuantepec, que unirá el estado de Veracruz sobre el golfo de México con el Pacífico oaxaqueño, y el corredor petrolero que irá desde Coatzacoalcos hasta Ciudad del Carmen, Campeche, pasando por Tabasco.

Enclaves productivos de exportación

Promovidos por el Banco Mundial (BM), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Universidad de Harvard, y con financiamiento  del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el sector público y privado, los territorios incluidos en las ZEE serán tomados por el gran capital y funcionarán como enclaves productivos de exportación al gusto del capital transnacional, con eje en empresas maquiladoras.

Las inversiones incluirán importantes autopistas (como la que conecta Michoacán con Puerto Chiapas), la modernización de Tuxtla Gutiérrez, obras de infraestructura, gasoductos y la rehabilitación del Ferrocarril del Istmo.

En junio de 2014, Petróleos Mexicanos (Pemex) informó que había comenzado la operación del poliducto del Corredor Transístmico (o Cinturón Transoceánico), que a lo largo de 381 kilómetros enlazará por un lado la terminal logística de Pajaritos, en Coatzacoalcos, Veracruz, con la refinería Antonio Dovalí Jaime en el puerto de Salina Cruz, en Oaxaca, lo que permitirá trasladar gas LP hacia el litoral del Pacífico y, por otro, un gasoducto de Chinameca, Veracruz, a Salina Cruz, para el traslado de gas natural.  Ambos gasoductos, que atravesarán 14 municipios veracruzanos y 13 oaxaqueños, fueron  proyectados hacia la costa oeste de Estados Unidos y el mercado del sureste asiático y permitirán trasladar hidrocarburos en sólo siete días, en comparación con los más de 16 que requiere un buque para cruzar por el canal de Panamá.

Con respecto a Chiapas, la ZEE contempla la creación de un agroparque en el Soconusco conectado con Puerto Chiapas.  También está proyectado un gasoducto que enlazará Salina Cruz con Puerto Chiapas y Guatemala, cuyo objetivo es transportar gas natural desde la terminal oaxaqueña de Salina Cruz a Guatemala a lo largo de 600 kilómetros.  El proyecto forma parte de una estrategia  de encadenamiento regional que involucra a México con los países del Triángulo Norte de Centroamérica, con asesoría y apoyo financiero del BID y del Departamento de Estado de EU a través del Buró de Recursos Energéticos.

Las ZEE incluyen estados como Michoacán, Guerrero, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Quintana Roo, Campeche y Tabasco, ricos en biodiversidad, recursos forestales y que albergan riquezas arqueológicas y etnológicas que han sido permanentemente amenazadas por el gran capital.  Más del 50 por ciento de los terrenos necesarios para las ZEE son una mezcla de propiedades estatal, municipal y privada, lo que emergerá como una nueva fuente de conflictos por la tenencia de la tierra y la conservación de los ecosistemas y las culturas locales.Según el legislador Luis Sánchez, la ley afectará al menos a 5 mil 866 ejidos, a 37 mil 877 localidades en 266 municipios y 12 estados con previsiones de gas o petróleo.

El 8 de julio de 2016, el ex presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CEE), Gerardo Gutiérrez Candiani, fue nombrado titular de la Autoridad Federal para el Desarrollo de las Zonas Económicas Especiales (AFDZEE).  El funcionario cuenta con autonomía técnica, operativa y de gestión, y desde allí tendrá oportunidad de servir a los nuevos zares energéticos mexicanos, que compartirán los negocios con las megapetroleras mundiales.  Entre ellos destacan Carlos Slim (Grupo Carso Oil&Gas), Germán Larrea (Grupo México), Alberto Bailleres (Petrobal), Bernardo Quintana (Grupo ICA), Armando Garza Sada (Grupo Monterrey, Alfa), Ricardo Salinas Pliego (Grupo Salinas, Typhoon), Pedro Aspe (Evercore) y Luis Téllez (Monterra Energy/KKR).

Según la gaceta parlamentaria del 8 de marzo de 2015, el ejemplo de referencia de las ZEE de México son las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico, también conocido como “ciudades Modelo”, aprobadas en Honduras en 2011.  El modelo hondureño no se restringe al sector de las manufacturas, sino que puede incluir centros financieros y centros logísticos internacionales; ciudades autónomas; distritos especiales de inversión;  distritos de energéticos renovables; zonas agroindustriales especiales; zonas turísticas especiales; zonas mineras sociales; zonas forestales sociales o cualquier otro régimen especial no especificado que incluya una combinación de varios de esos regímenes, pero además incluye zonas sujetas a un sistema jurídico especial, que podrán recurrir a cortes comerciales internacionales.

En el caso mexicano el proyecto pretende formar zonas exclusivas para el capital, con excepcionalidad arancelaria, libres de impuestos, con tribunales autónomos e independientes con competencia exclusiva sobre las mismas, que podrán adoptar sistemas o jurisprudencia conforme a “las mejores prácticas internacionales”.  Contarán además con reglas laborales propias y los incrementos salariales de los trabajadores se determinarán por productividad y desarrollo de conocimientos.

11.9.17

La sumisión y la entrega

Carlos Fazio

El 30 de diciembre de 2013, en vísperas de que se cumplieran 20 años del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el entonces presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE, el sindicato de la plutocracia), Gerardo Gutiérrez Candiani, demandó un TLCAN plus en el espacio geopolítico que abarca a Canadá, Estados Unidos (EU) y México. El régimen de Enrique Peña Nieto y los legisladores del Pacto por México (PRI, Verde, PAN, PRD) habían aprobado varias iniciativas del paquete de contrarreformas neoliberales de cuarta generación, y como vocero de la clase capitalista trasnacional, Gutiérrez Candiani dijo que dada la revolución energética que vivían EU y Canadá, México debía entrar en sinergia con sus dos socios (abismalmente asimétricos), y para ello había que mejorar la interconexión eléctrica y de ductos; avanzar en el reconocimiento de normas técnicas, ventanas especiales y trato preferencial recíproco entre agencias de comercio de los tres países; invertir en infraestructura y agilizar el transporte terrestre, marítimo y aéreo.

En la coyuntura, cuando amparadas en cláusulas de confidencialidad y bajo el signo de la opacidad se llevan a cabo las negociaciones para la modernización del tratado, un tema neurálgico ocultado a la opinión pública es la apertura de un nuevo capítulo de lo que llaman la seguridad energética e independencia de Norteamérica. El TLCAN plus, pues, como integración vertical espacial-geográfica de México a EU.

Trascendió que en las primeras dos rondas celebradas en Washington y Ciudad de México no se incluyó el tema de la energía (petróleo, gas natural, minería, agua, electricidad), porque los representantes de las corporaciones trasnacionales del sector, que cabildean en el llamado cuarto de junto los contenidos que aprobarán los negociadores oficiales de los tres países, no han encontrado la forma de asegurar −ante un probable cambio de gobierno en México tras los comicios de julio de 2018− que se protejan las inversiones de firmas como Exxon Mobil, Chevron Texaco, British Petroleum, Sempra Energy (y su subsidiaria mexicana Ienova, de Carlos Ruiz Sacristán), Halliburton, Shell, Total, Repsol, el grupo aurífero canadiense Goldcorp, Sierra&Gas (ligada a Carlos Salinas de Gortari), Grupo Carso Oil&Gas y Minería Frisco (Carlos Slim), Grupo México (Germán Larrea), Petrobal y Grupo Peñoles (Alberto Baillères), Evercore (Pedro Aspe), Monterra Energy/KKR (Luis Téllez), las españolas Gas Natural, Fenosa e Iberdrola y las financieras First Reserve y Black Rock (el fondo de capital privado más grande del mundo), y que no se modifique la contrarreforma energética alcanzada por Peña Nieto y el Pacto por México en 2015.

Esos objetivos, que profundizarán la ruta de la sumisión y la entrega iniciada por el colaboracionista Carlos Salinas de Gortari en 1992, con la contrarreforma al artículo 27 constitucional (en materia de minería y el régimen de tenencia de la tierra), integran el plan A de los quintacolumnistas locales Ildefonso Guajardo (Economía), Luis Videgaray (cancillería), Juan Carlos Baker (comercio exterior), Kenneth Smith (jefe de negociación técnica), Salvador Behar (jefe negociador adjunto), Juan Pablo Castañón (CCE), Valentín Diez Morodo (Comce), Moisés Kalach (coordinador general de rondas de negociación) y Eugenio Salinas (coordinador del secretariado técnico del cuarto de junto).

Vinculado con lo anterior −y como aspecto fundamental de los mecanismos inductores de la última fase de la desnacionalización integral de México, ahora en su versión TLCAN 2.0−, desde su toma de posesión Enrique Peña Nieto había echado a andar el proyecto de las zonas económicas especiales (ZEE), contenido en su Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018.

Desde entonces, la multiplicación de megaproyectos que enlazan a los sectores de los hidrocarburos, minero/extractivista y de la electricidad con maquiladoras y ensambladoras a gran escala, agroindustrias de monocultivos, laboratorios y empresas para la manufactura y transformación de todo tipo de materias primas en clústers o parques industriales en el corredor industrial interoceánico del Istmo de Tehuantepec, ha venido avanzando en su parte formal/legal (la constitucionalización de los intereses corporativos trasnacionales), lo que profundizará el modelo de México como país maquilador dependiente y subordinado a Estados Unidos.

En realidad, bajo la máxima de los neoliberales domésticos de privatizar para desnacionalizar y recolonizar, la infraestructura para la desposesión y el despojo de tierras y recursos geoestratégicos fue diseñada desde el sexenio de Ernesto Zedillo. De la mano de un equipo de neoporfiristas dirigido por el secretario de Comunicaciones y Transportes, Carlos Ruiz Sacristán (el mismo que vía el sistema de la puerta giratoria representa hoy los intereses de Sempra Energy, por conducto de su subsidiaria Ienova), Zedillo, el privatizador de los ferrocarriles y de las redes de comunicación terrestres y aeroportuarias, lanzó el Megaproyecto Integral del Istmo de Tehuantepec, que, retomado ahora por Peña Nieto, busca comunicar y/o articular dos masas de agua (los océanos Atlántico y Pacífico), a través de los nodos conformados por los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz, en un polígono (espacio físico interno) que abarca los estados de Veracruz y Oaxaca, con el objetivo principal de conectar a la parte este de Estados Unidos con el mercado del Asia/ Pacífico (Japón, China, Malasia, Vietnam, Corea del Sur), centro del comercio mundial.

Otros dos puntos clave, definidos como ZEE en función de su posición geopolítica y al servicio de una economía de enclave en el contexto de la territorialización de la contrarreforma energética, son los puertos de Lázaro Cárdenas, con proyección a los municipios colindantes de la Tierra Caliente y la Costa Grande de Michoacán y Guerrero, y Puerto Chiapas, en el municipio de Tapachula, como punto intermedio de un área geográfica que enlazará Salina Cruz con Guatemala.

9.9.17

A 170 años de la ocupación militar estadunidense de la ciudad de México

Gilberto López y Rivas


Este 14 de  septiembre se cumplirán 170 años de un hecho tan oprobioso como desconocido en la historia de nuestra patria, cuando un destacamento de avanzada de soldados estadunidenses, a las órdenes del general John Quitman, se posesiona de Palacio Nacional, en las primeras horas de la mañana, y enarbola en su astil central la bandera de las barras y estrellas, después de que, según Guillermo Prieto, un disparo solitario había segado la vida del primer soldado enemigo que había intentado izar el pabellón extranjero. (Memorias de mis tiempos, Editorial Patria, México, 1948, T.II, p. 173) Alrededor de las nueve de la mañana del mismo día, las tropas enemigas en su conjunto hacen su entrada al centro de la ciudad. A la vista de la soldadesca, de los considerados ya en 1824 por el general mexicano José María Tornel, como barbaros del norte, el pueblo comienza a reunirse en grupos y a organizarse espontáneamente: de balcones, azoteas, bocacalles y plazuelas, parten los primeros disparos contra la vanguardia del general William J. Worth, iniciándose una resistencia desesperada de los patriotas mexicanos que debía durar hasta la noche del día siguiente.

La mayoría de las fuentes bibliográficas estadunidenses, repitiendo lo sostenido por el general en jefe Winfield Scott en su informe al secretario de Guerra de su país del 18 de septiembre de 1847, afirma que la resistencia popular que se inició el 14 de septiembre, fue obra de los leperos y de convictos excarcelados por las autoridades mexicanas, mientras numerosos testimonios de autores mexicanos refutan semejante infundio. José María Roa Bárcenas, en su libro Recuerdos de la invasión norteamericana (1846-1848), por un joven de entonces, afirma que: “posible y probable, en momentos de confusión y desorden, se evadieron algunos criminales, creíble es que hayan tratado de ponerse en salvo antes que pelear con el extranjero. Lo cierto es que las nuevas hostilidades provinieron de la parte resuelta y belicosa del vecindario…” (Edición de 1887, tomo III, p. 141). El relato de un testigo y participante activo de los hechos de estos dos días, contradice también la versión de Scott: Vi corriendo en tropel por la calle, con dirección a la esquina de la Amargura, un pelotón de hombres armados y a cuya cabeza iba un fraile, montado en un brioso caballo, con sus hábitos arremangados y sosteniendo en sus manos nuestro pabellón de las Tres Garantías. El fraile influía aliento e inspiraba entusiasmo a los gritos de ¡Viva México y mueran los yanquis! Así es que los hombres que en el zaguán había, abandonaron éste para unirse al grupo de patriotas, y yo con ellos. (Citado por Guillermo Vigil y Robles. La invasión de México por los Estados Unidos en los años 1846-1847-1848. México, 1923, p. 78) El mismo testigo sigue narrando: Un cuerpo de la división Worth que se había posesionado del edificio de Minería fue hostilizado desde las azoteas del hospital y torres del templo de San Andrés. Los proyectiles de los mexicanos se cruzaban sin cesar con los de los invasores, y cuando estos avanzaban hasta ponerse bajo los muros de los edificios recibían una lluvia de piedras, macetas y cuantos objetos hallaban a mano los defensores, quienes eran individuos del cuerpo de Guardia Nacional Hidalgo, algunos practicantes que, andando el tiempo, fueron médicos distinguidos. (Ibíd., p. 79) Naturalmente, para el jefe de un ejército extranjero que lleva adelante una guerra de agresión y conquista, es necesario denigrar la resistencia popular que encuentra a su paso. Scott no fue una excepción, como no lo fue su conducta brutal en la represión de este movimiento de pobladores de la Ciudad de México. La desigual contienda se prolonga por horas, cayendo numerosas víctimas por parte del pueblo; se combate con entusiasmo aunque sin plan, sin orden, sin auxilio, sin ningún elemento que prometiera un buen resultado; pero lucha sin embargo, terrible y digna de memoria. El ejército de Estados Unidos responde a esta postrer resistencia popular con métodos que casi un siglo después serían de uso familiar para las tropas nazis que suprimieron las insurrecciones populares de muchas ciudades de Europa: se ordena derribar con artillería la casa de donde se dispare un tiro y dar muerte a todos sus habitantes, se fusila a los patriotas en el terreno de lucha, se irrumpe en las casa derribando puertas y se asesina a familias enteras. En la mañana del día 15 de septiembre, cuando toda resistencia parecía haber terminado, se reinician los combates por toda la ciudad y se realizan nuevos actos de represión, jurando Scott, esta vez, con volar la manzana desde la cual fuera disparado un tiro contra sus tropas. Al caer la tarde, agotadas las municiones, con cientos de bajas y heridos, sin esperanza de auxilio por parte del ejército regular mexicano, que había abandonado a su suerte a los habitantes de la ciudad en la noche del 13 de septiembre, la espontánea insurrección popular termina, ante la superioridad de la respuesta enemiga, lo insostenible de la situación y el desmoralizador espectáculo de la colaboración abierta con los invasores del ayuntamiento de la ciudad y los sectores acomodados que se habían opuesto activamente a la insurrección. Como ocurrió a lo largo de esta guerra de conquista, la clase dominante mexicana traicionó el denodado aliento supremo del pueblo por dejar constancia ante las generaciones que vendrían, de que la capital de un país débil y dividido había caído frente a la agresión extranjera, sólo a costa de quienes habían sacrificado sus vidas por defenderla.

¿Cuál puede ser el interés en recordar este episodio de resistencia popular, intencionalmente olvidado por la historiografía oficial? El tema es trascendente no sólo porque es necesario fortalecer nuestra conciencia nacional a partir del estudio de nuestra historia, sin distorsiones de clase, particularmente, el análisis de lo que para los mexicanos ha significado y significa el imperialismo estadunidense, ya que las condiciones del conflicto histórico entre México y Estados Unidos siguen vigentes. También, porque, hoy como ayer, la clase dominante traiciona el interés nacional frente a Estados Unidos. Los colaboracionistas de ayer se dan la mano con los colaboracionistas de hoy.

¿No será que la bandera de las barras y estrellas ondea nuevamente en Palacio Nacional, y el fantasma encarnado de Antonio López de Santa Anna recorre sus oficinas, salones y balcones?

6.9.17

El fiscal, la sucesión y la “protección” a Peña Nieto

 

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En el inicio del periodo más delicado de la sucesión presidencial, los escenarios para el 2018 se le descomponen al primer mandatario. Todo parece indicar que al primer y último presidente del Grupo Atlacomulco le interesa más definir quién le garantizará la protección transexenal y no quién podrá mantener al PRI en la presidencia de la República.

Para lograrlo, está dispuesto lo mismo a sacrificar a su propio partido que a establecer una alianza con su antecesor Felipe Calderón o con quien le garantice lo mismo que él hizo con Arturo Montiel: la impunidad real.

La crisis derivada por la designación de un Fiscal General de la República transexenal sólo revela lo profundo de las divisiones y fracturas al interior del bloque peñista, de sus exaliados (incluyendo a los empresarios y organizaciones que siguen a Claudio X. González), de los panistas que habían apoyado a Peña Nieto en el Pacto por México y de los perredistas que enfrentan con poca dignidad el desfondamiento de su partido ante la imparable “cargada” hacia Morena y hacia Andrés Manuel López Obrador, como se demostró este domingo 3 de septiembre.

El nombre de la crisis no es Raúl Cervantes Andrade. El actual procurador general de la República ya era una pieza intercambiable como fiscal general transexenal desde que el escándalo Odebrecht demostró lo profundo de la corrupción entre los gobiernos de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto, ambos involucrados en esta red trasnacional de sobornos, así como otros expedientes que entrelazan a ambos mandatarios.

El nombre de la crisis es el “pase automático” hacia la construcción de un Fiscal General controlado por el peñismo. Ni los organismos empresariales, ni las organizaciones civiles firmantes del desplegado #PorUnaFiscalíaQueSirva, ni la corriente articulada en torno al lópezobradorismo aceptarán ningún pase automático. En otras palabras, están vetando una propuesta que surja de Los Pinos sin el consenso de otras fuerzas.

El último golpe mediático contra Raúl Cervantes se lo dio Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. La revelación del domicilio falso para documentar la propiedad de un Ferrari demostró las mañas y las manías propias de un abogado que debiera ser un auténtico cazador de corruptelas grandes y pequeñas y no parte de las sospechas. Cervantes forma parte, además, de un triángulo de poder familiar que no cuenta con el respaldo de los otros grupos priistas: el formado por sus primos Humberto Castillejos Cervantes, exconsejero jurídico de Los Pinos, y por Alfredo Castillo Cervantes.

Lo difícil en estos momentos de fracturas parlamentarias es lograr la mayoría calificada (dos terceras partes) para realizar la última reforma constitucional necesaria del sexenio: eliminar el transitorio décimo sexto del artículo 102 constitucional (el “pase automático”), así como redactar la ley de la fiscalía general que deberá aterrizar sus funciones y los alcances de sus dos fiscalías: la de delitos electorales (FEPADE) y la de Anticorrupción.

Paradójicamente, Peña Nieto quiso lograr lo que Javier Duarte consiguió antes de salir prófugo del país: nombrar un fiscal a modo que le cubra las espaldas, y las consecuencias en ambos están a la vista.

La paranoia peñista ha generado una profunda crisis coyuntural. El dirigente panista Ricardo Anaya capitalizó la incertidumbre y decidió encarecer su apoyo al gobierno federal, después de las crisis poselectorales del Estado de México y de Coahuila, para relanzar su candidatura.

El PRI y Peña Nieto decidieron endurecerse y las consecuencias se vivieron en estos últimos días: se fracturó el PAN en el Senado y la elección de Ernesto Cordero como presidente de la Mesa Directiva ha degenerado en una crisis constitucional en la Cámara de Diputados que no han podido instalar su Mesa Directiva.

La alianza de facto que el peñismo ha decidido emprender con el calderonismo provocará una peligrosa polarización no sólo en el PAN sino en el propio PRI. Si el nombre del “protector” transexenal es José Antonio Meade –apoyado por Roberto Gil Zuarth y Ernesto Cordero, los mismos calderonistas que crearon la fractura en el Senado- las consecuencias serán muy graves en el partido gobernante.

Al no tener claro quién será el candidato del PRI en el 2018, la incertidumbre se ha trasladado a los dos partidos que acompañaron al peñismo en el Pacto por México: el PRD y el PAN. Esta situación ha beneficiado más al único personaje que tiene hasta ahora el veto político de Peña Nieto para ser su sucesor en el 2018: el exjefe de Gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador.

Este martes 5 de septiembre, en conferencia realizada en Washington, el dirigente y candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador dejó muy claro que sí Peña Nieto impone al actual procurador general como fiscal transexenal, él pedirá al Congreso cambiar la ley para removerlo.

“Si se impone, esto va a ser motivo para llamar a que se tenga mayoría en el Congreso, modificar la ley y remover al fiscal”, afirmó López Obrador. Y “destapó” a Tatiana Clouthier, exdiputada federal del PAN e hija del excandidato presidencial blanquiazul de 1988, como su propuesta para fiscal general porque “es honesta, íntegra e independiente”.

Una vez más, López Obrador podría marcar la agenda en este tema, mientras el PRI en el Senado no toma una posición clara respecto al tema del fiscal, los cinco senadores panistas también se desmarcan del “Fiscal carnal” y Peña Nieto aún pretende deshojar una margarita para definir quién será su sucesor.

5.9.17

Ruptura entre las élites de México



CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Durante décadas, la familia de los Claudios fue indisoluble con el poder político. El padre, Claudio X. González Laporte ha sido pilar en la consolidación del modelo de liberalización económica acelerado por Carlos Salinas, de quien fue asesor para asuntos empresariales.

Su influencia como presidente de lo que fue el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, la élite de la élite empresarial ahora llamado Consejo Mexicano de Negocios, lo ha convertido a pulso en un ideólogo de los empresarios.

Ha sido un entusiasta promotor de la alternancia entre el PRI y el PAN en la Presidencia de la República, y del grupo de altos funcionarios que lo mismo han servido a los gobiernos de un partido que del otro.

Hasta ahí nada nuevo en la relación entre el gran empresariado y el poder político. Desde el régimen autoritario del PRI del siglo pasado, los empresarios se amoldaron al viejo sistema y su economía cerrada aun cuando tuvieran enfrentamientos con Los Pinos, como en la época de Luis Echeverría y José López Portillo, en los años setenta y principios de los ochenta.

Pero nada como la confrontación de fondo que ahora tiene la familia del presidente de Kimberly Clark en México, exconsejero de Televisa y asesor de múltiples empresas e iniciativas con la presidencia de Enrique Peña Nieto.

Esta vez, la batalla es más que coyuntural. Claudio X. González Guajardo, quien durante dos décadas se ha dedicado a promover agendas específicas a través de fundaciones, que han gozado de beneficios fiscales, ha logrado dar el salto de la élite económica heredada de su padre al terreno de la sociedad civil.

Su graduación como activista social se la otorgó hace unos días el diario The New York Times, cuando publicó una alegada persecución a la que estaría sujeto por parte del presidente Enrique Peña Nieto.

Después de impulsar desde los gobiernos del PAN la reforma educativa, desde el año pasado González Guajardo encabeza un sólido proyecto de agenda pública que va más allá del gobierno de Peña, cuya marca de por sí ha sido la de la corrupción.

A través de la organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, el empresario ha logrado establecer la agenda pública ante las demandas de transparencia y rendición de cuentas, sin las cuales es imposible la existencia de un Estado democrático moderno.

Auténticas, tales exigencias parecen ser ahora un ariete de un proyecto empresarial que le ha causado graves daños a la imagen del gobierno y sus colaboradores, incluida la excandidata presidencial del PAN y al gobierno del Estado de México, Josefina Vázquez Mota.

De ahí los escándalos que ha documentado sobre la corrupción, principalmente del gobierno federal. El más reciente, el Ferrari hasta ahora desconocido del aspirante a fiscal general de la República, Raúl Cervantes.

Todo lo que abone a la transparencia y a un esperado castigo de la cleptocracia en México es bienvenido periodística y socialmente. Pero una pregunta válida es hasta dónde quiere llegar la familia de Claudio X. González con la gran cantidad de información que posee sobre las élites políticas y económicas del país.

2.9.17

Las “calificadoras” se divierten

Luis Casado*/Prensa Latina
 

Las conclusiones de las calificadoras de riesgo-país poco tienen que ver con criterios económicos. Han demostrado que sus calificaciones no se basan en criterios científicos. Generalmente, tienen un fin político y especulan para obtener ganancias injustificadas



Alarma en los mercados financieros: Standard and Poor’s (S&P) rebaja calificación de riesgo para Chile por primera vez en 25 años. ¿Dónde vamos a parar? ¿Es grave, doctor? ¿Tiene cura? Remedio, digo, visto que la calidad de clérigo es terminal… Eso depende. ¿De qué? De la idea que se haga de las agencias de calificación de riesgo y su ciencia infusa. Para comenzar, ¿sabe qué es una agencia de calificación de riesgo? ¿No? Ya le diremos.

Allá por el siglo XIII las técnicas de la incipiente “comunidad financiera” habían adquirido un pronunciado color a tinta china. La Iglesia Católica fue, al menos parcialmente, responsable de la opacidad que cubrió la actividad de los bancos: la Iglesia condenaba el préstamo con intereses; o sea, el crédito especulativo. El Concilio de Letrán (1179) reforzó las sanciones canónicas contra los usureros laicos. El Concilio de Viena (1311) declaró herético a todo aquel que negase que la usura es un pecado. En esos años, un “herético” era un tipo que difícilmente llegaba a la tercera edad.

La Inquisición sólo tenía que elegir el método de tortura y el modo de cocción, visto que al herético podían asarlo a la parrilla, freírlo en aceite o hervirlo en agua clara. Esta última práctica conoció una divertida variante: o bien te echaban al agua fría que, con la hoguera abajo, se calentaba gradualmente hasta hervir, o bien te zambullían en la marmita con el agua ya hirviendo.

Para los cristianos del siglo XIII hervir al prójimo estaba lejos de ser una novedad. Si bien mis fuentes no precisan si se tomaban la sopa, señalan sin embargo que Constantino, emperador romano convertido al cristianismo (siglo IV), hizo hervir a Fausta Flavia Máxima, su señora esposa (327), por haberle mentido con relación a una supuesta agresión sexual de parte de su hijo Crispus. El emperador, quien sólo apreciaba los cuernos que adornaban los cascos de los guerreros galos, hizo matar a su propio hijo, antes de descubrir el engaño de Fausta y transformarla en un sustancioso consomé.

Junto con fundar el césaro-papismo y convocar el célebre Concilio de Nicea (325), Constantino emitió una moneda destinada a inaugurar las profecías autocumplidas que les gustan a los economistas: la llamó el solidus… Además de crear una ciudad que llevó su nombre –Constantinopla–, y que hoy conocemos como Estambul, capital de Turquía, sus reformas facilitaron el desarrollo del cristianismo a tal punto que fue canonizado por la Iglesia ortodoxa. En esa época el cristianismo era singularmente comprensivo ante el filicidio y el uxoricidio.

En fin, sólo quería contarle que la usura mixtifori era castigada por la justicia laica como un delito, y por la autoridad eclesiástica como un pecado. Hubo tiempos felices un milenio después de la expulsión del paraíso. Aunque no lo crea, la proscripción de los préstamos con intereses fue levantada solo en 1830, y declarada lícita apenas en el año 1917.

Para cobrar intereses y evitar convertirse en caldo, los banqueros medievales los disimularon en la complejidad de las operaciones de cambio, utilizando hábiles fórmulas contables y una amplia serie de artificios: ventas virtuales, testaferros, palos blancos, costos de bienes hipotecados y la clásica “caballería”, que no es sino una “bicicleta” en la que nuevos créditos sirven para pagar créditos anteriores.

No obstante, el truco más utilizado consistía en inscribir en las cuentas una suma a rembolsar, ya inflada con los correspondientes intereses, equivalente al monto supuestamente prestado. ¿Las tasas? En el año 1311 Philippe le Bel intentó limitarlas a un denario por libra, lo que equivale a un 20 por ciento anual, pero su incompetencia monetaria hizo que en el año 1360 los intereses llegasen a 4 denarios, o sea una tasa anual del 80 por ciento. Ya ve, nada nuevo bajo el sol.

La amenaza de la Inquisición incitó los mercados financieros a una sana opacidad que para despistar llamaron “transparencia”. De ahí en adelante, y hasta el día de hoy, saber dónde y cuándo invertir, en qué y cuánto, se transformó en tarea de “expertos”. Las Agencias de Calificación de Riesgo nacieron para iluminar sus decisiones financieras a cambio de una modesta remuneración.

Pongamos que Alsacia, concesionario del Transantiago, necesita capitales. Para obtenerlos se dirige al mercado de capitales de New York, y le paga a una Agencia para que ésta califique el riesgo que representa poner a su disposición los capitales que necesita. Moody’s –en este caso se trata de Moody’s–, les cuenta a los inversionistas que la buena nota adjudicada a Alsacia reposa “en el bien desarrollado y ya maduro esquema de concesiones en Chile, y en la fortaleza del garante, que es el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT) del Gobierno de Chile” (Moody’s, 7 de febrero de 2011). A Rodrigo Valdés le encantará enterarse…

Gracias a eso, Alsacia levantó 464 millones de dólares en menos tiempo del que tardo en contarlo. Si Moody’s hubiese otorgado una calificación mala o mediocre, Alsacia sólo tenía que atravesar la calle para ver a S&P o a Fitch que, a cambio de la remuneración exigida, le hubiesen dado la buena calificación necesaria: en ese momento Alsacia no tenía ni uno y existía (y existe) sólo gracias a su concesión en el Transantiago.

Luego de algunos problemillas menores, el 3 de marzo del 2014, Moody’s emitió una nueva evaluación de riesgo de Alsacia, modificando su nota a “estable”. ¿Las razones? “La confirmación de la nota refleja a) el pago integral y puntual de la cuota del mes de febrero; b) su reciente estabilización y la esperada mejora de sus resultados financieros gracias a las modificaciones a su contrato de concesión; c) menores riesgos de default (morosidad) de acuerdo a nuestro escenario para los 6 a 12 meses a venir” (Moody’s, 3 de marzo de 2014).

El 18 de agosto de 2014 –5 meses después–, Alsacia hizo pública su incapacidad para servir las cuotas del crédito obtenido: “… cumplo con informar a usted que Alsacia ha decidido, con esta fecha, no efectuar el pago de la cuota del bono con vencimiento al día de hoy”. En otras palabras, se declaró en default. Este bello ejemplo muestra la seriedad de las calificaciones de riesgo emitidas por las agencias que viven de eso. No es el único.

El viernes 12 de julio de 2013, la Agencia Fitch le retiró a Francia la calificación AAA, también llamada triple A, y la rebajó a AA+. ¿Por qué? En razón de “su elevado nivel de deuda pública” que alcanzaría, según Fitch, el 96 por ciento del producto interno bruto (PIB) a fines del año siguiente (2014). Lo curioso es que después de esta “dura” sanción, Francia siguió obteniendo dinero en los mercados financieros a tasas… ¡negativas! O sea que a Francia le pagaban por prestarle plata. Pedía 100 y rembolsaba 99. ¿De qué sirvió la degradación de la calificación de Fitch? You tell me

De modo que cuando Standard & Poor’s rebaja el rating soberano de Chile (país cuya deuda pública es prácticamente nula) de A+ a AA- puede prescindir de cortarse las venas, tomar veneno o, en estricto rigor, comerse una paila marina [1]. No puedo decir lo mismo de las instituciones financieras que S&P cubrió con el vergonzoso baldón de su reprobación. Con los bancos y la comunidad financiera nunca se sabe.

Banco Estado, Banco Chile, Banco Santander-Chile, BCI, Itaú CorpBanca, BICE, Banco Bilbao Vizcaya Argentaria Chile y filiales, Banco Security, Cooperativa del Personal de la Universidad de Chile Ltda (Coopeuch Ltda); Tanner Servicios Financieros; Larraín Vial SA Corredores de Bolsa; y LQ Inversiones Financieras SA, sufrieron una degradación de la calidad de su riesgo, y/o quedaron con la cerviz aplastada bajo un credit Watch con perspectivas negativas, o sea bajo un humillante y sospechoso escrutinio.

Lo que no quiere decir absolutamente nada, como cuando el gobierno de Chile “mantiene su monitoreo” sobre tal o cual catástrofe en cierne. El miércoles 7 de junio pasado, el Banco Popular de España fue vendido al Banco Santander por un euro simbólico para evitar su quiebra y las consiguientes consecuencias. Más de 300 mil accionistas, entre ellos el muy avezado empresario chileno Andrónico Luksic, perdieron hasta la camisa. Puede que no lo sepa, pero el Banco Popular había pasado con éxito todos los stress tests [2] al que fue sometido por el Banco Central Europeo.

Los ratings de las Agencias de Calificación de Riesgo no podían ser mejores. Si no fuese el caso, ¿cómo explicar que un lince como Luksic perdiese 100 millones de dólares en un abrir y cerrar de ojos? Días antes de hundirse, el Banco Popular publicaba, en su sitio web, lo que sigue:

“Las calificaciones crediticias otorgadas a Banco Popular Español por las grandes agencias de rating (Moody’s, Fitch, S&P, DBRS) reflejan la solidez de los fundamentales de Popular, soportados por la fortaleza de su franquicia minorista, su elevada rentabilidad y liderazgo internacional en términos de solvencia, apalancamiento y eficiencia, así como por sus buenos indicadores de liquidez. Los ratings asignados a Popular igualmente ponen de manifiesto su elevada importancia sistémica dentro del Sistema Financiero Español.”

Pobre Luksic: todavía cree en Papá Noel, la virginidad de María y el libre mercado… No es el único: los “expertos” del Banco Central de España ni siquiera vieron venir la quiebra y aseguraban a quién quisiera oírles que estaban dispuestos a seguir procurándole liquidez a un Banco que ya no valía ni la pena.

De modo que ya verá usted cómo toma la degradación del riesgo país chilensis, o las sospechas que recaen sobre los bancos del campo de flores bordado. Este servidor, que de esas cosas entiende poco, es extremadamente renuente a los consejos de las agencias de calificación de riesgo. Mayormente porque entiende que el peor riesgo es el que representan las agencias de calificación.

Notas
[1] Pruebas de resistencia de la banca ante un posible deterioro fuerte de la economía.
[2] Caldo chileno preparado con todo tipo de mariscos

*Ingeniero por el Centre d’Etudes Supérieures Industrielles (CESI-París), profesor e informático chileno