Fabrizio Mejía Madrid
¿Qué voy a opinar yo de Gaza si cuando escucho un avión mi reflejo no
es agacharme en anticipación del estruendo de la bomba que está a punto
de arrojar sobre mi casa?
¿Qué voy yo a decir de Gaza, un mexicano que vive en un islote
democrático y con un Gobierno a favor de los más pobres? Nada. Si acaso
que pasamos de la idea de que podíamos parar el genocidio de los
palestinos con mensajes en redes o boicots que sólo demostraron la
patológica sumisión de nuestras universidades a todo lo que huela a
poderoso, de eso, a la impotencia más absoluta, a que la solución llegue
algún día, quién sabe cómo y por quién. ¿Qué voy a opinar yo de Gaza si
cuando escucho un avión mi reflejo no es agacharme en anticipación del
estruendo de la bomba que está a punto de arrojar sobre mi casa? ¿Qué
voy a sentir por Palestina si ya tiene rato que paso rápido los videos
de los niños muertos y los hospitales en llamas? Nada. Es porque me he
quedado sin nada que decir, opinar y sentir por lo que esta columna
recoge las voces de ellos, de los palestinos que están viviendo la
catástrofe contínua y que, aún así, están seguros de que no se irán de
lo que ha sido su tierra durante cinco mil años. Para quienes no irse es
una obligación moral.
Empecemos con el dramaturgo Hossam Madhoun, que ha escrito un diario en
cuya entrada del 23 de noviembre de 2023 se lee: “Ella estaba colgando
la ropa de su hijo muerto en el tendedero, como si nada hubiera pasado.
Lavó la ropa de su hijo muerto y la puso a secar al sol para que cuando
regresara pudiera ponérsela. La miré y busqué las palabras que
explicaran lo que siente, lo que piensa. No pude encontrarlos. Perdió a
su marido y a su hijo de seis años. El hijo fue encontrado y enterrado, y
el marido todavía estaba bajo los escombros con otras catorce de las
treinta y siete personas”. Más adelante, hace un breviario de cómo el
sentido del oído se agudiza con las bombas. Escribe Madhoun: “El sonido
del cohete impacta, muy fuerte, muy agudo. Es tan rápido que si te
golpea, no lo oirás. Cualquiera en Gaza que escuche el cohete sabe
inmediatamente que ha alcanzado a otras personas, dejando tras de sí
muerte y destrucción. Si lo escuchas, entonces sabes que sigues vivo.
Hay una manera de sobrevivir el bombardeo. Sentado en la oscuridad,
tratando de ignorar los fuertes sonidos de la muerte y concentrarse en
los pequeños sonidos de la vida”.
Lina Mounzer, escritora libanesa, escribe con el estilo de quien tiene
derecho a la indignación: “Este genocidio, esta ocupación, es sobre
quién tiene derecho a estar enojado, y por qué, y cómo se puede gastar
la ira cuando es un pueblo entero que está furioso, furioso por el
presente pero aguijoneado con la furia bíblica por los fantasmas del
pasado. La ira israelí siempre ha sido vista como justa y arraigada
históricamente, mientras que la ira palestina surge simplemente de una
barbarie innata y sin causa. Si algo nos ha enseñado la historia
reciente de las guerras occidentales es que si la ira es lo
suficientemente justa, entonces cualquier violencia nacida de esa ira
también lo es. Por lo tanto, puedes involucrarte en una matanza masiva y
permanecer prácticamente libre de culpa ante los ojos del mundo”.
El médico palestino, el Dr. Belal Aldabbour escribió el 11 de octubre de
2023 en su cuenta de la red X: “Pronto se agotará el último tramo de
electricidad y conexión. Si muero, recuerda que yo, nosotros, éramos
individuos, humanos, teníamos nombres, sueños y logros, y nuestro único
defecto fue que simplemente nos clasificaron como inferiores”. El 20 de
enero de 2025 escribió de nuevo: “He sobrevivido el genocidio físico,
pero estoy arruinado en mi interior”.
En un diccionario de la debacle, Mosab Abu Toha, el poeta que creó la
Biblioteca Edward Said, escribe: “Hablo árabe e inglés pero no sé en qué
idioma mi destino está escrito. Un poema no son sólo palabras colocadas
en una línea. Es una tela. Mahmoud Darwish quería construir su hogar,
su exilio, a partir de todas las palabras del mundo. Tejo mis poemas con
mis venas. Quiero construir un poema como un hogar sólido, pero ojalá
no con mis huesos. ¿Cómo te llamas? Mosab. ¿De dónde eres? Palestina.
¿Cuál es tu lengua materna? Árabe, pero está enferma. ¿Cuál es el color
de tu piel? No hay suficiente luz para ayudarme a ver. El nombre de mi
hijo es Yazzan. Nació en 2015, o un año después de la guerra de 2014.
Así es como fechamos las cosas. Una vez vio un enjambre de nubes. Gritó:
“Papá, hay bombas. ¡Cuidado!". Pensó que las nubes eran humo de bomba.
Incluso la naturaleza nos confunde. En agosto de 2014, Israel bombardeó
el edificio administrativo de mi universidad. El departamento de inglés
quedó en ruinas. Mi ceremonia de graduación se pospuso. Asistieron las
familias de los muertos, para recibir no un título, sino un retrato de
sus hijos”.
En otra entrada del diccionario describe: “Gaza es ese lugar donde
puedes encontrar a un hombre plantando una rosa en el espacio hueco de
una bala de tanque sin explotar, usándola como un jarrón”.
El historiador, Ilán Pappé, trata de pensar a Palestina como una
historia de quienes han querido borrar no sólo su existencia física en
el presente, sino su historia milenaria: “Palestina, como unidad
geopolítica coherente, se remonta al año 3, 000 a.C. Desde ese momento
en adelante, y durante otros mil 500 años, fue tierra de los cananeos.
Alrededor del año 1, 500 a. C., la tierra de Canaán cayó bajo el dominio
egipcio, no por última vez en la historia, y luego con éxito bajo el
dominio de los filisteos (1200–975), israelitas (1000–923), fenicios
(923–700), asirios (700–612), babilónicos (586–539), persas (539–332),
macedonios (332–63), romanos (63 a. C.-636 d. C.), árabes (636-1200),
cruzados (1099-1291), ayubi (1187-1253), mameluco (1253-1516) y dominio
otomano (1517-1917). El movimiento sionista que nace en Alemania en 1882
hace entonces referencia a un siglo de dominación israelita dentro de
una historia de cuatro milenios. En la geografía del sufrimiento que es
Palestina, sus habitantes no se ven a sí mismos como víctimas, sino como
personas que todavía esperan ganar su batalla por la libertad y la
justicia. Esta historia de setenta años es una Nakba en curso, o la
“catástrofe” en curso, y al mismo tiempo los palestinos se ven a sí
mismos en una lucha constante por la supervivencia, una especie de
intifada (resistencia) en curso. No son héroes que necesariamente
derrotaron a sus enemigos, pero sí derrotaron al derrotismo, que es una
de las razones de ser de la actual resistencia. Es posible que la
Palestina exiliada y la Palestina ocupada sean un mismo espacio: puedes
ser un palestino exiliado dentro de la Palestina histórica, viviendo a
menos de una milla de tu pueblo original que ya fue colonizado y
judaizado ante tus ojos, o estar en un campo de refugiados en la Franja
de Gaza o Cisjordania, además de estar vigilado y asediado”.
En el mismo sentido ha reflexionado Karim Kattan, cuando narra cómo una
universidad en Suiza le llama para solicitarle que no hable de
Palestina, aun siendo un autor de esa Nación y sobre todo porque está
invitado a presentar su novela precisamente sobre Palestina. Escribe
Kattan el 21 de octubre de 2023: “Durante años hemos sabido que nuestra
humanidad, como palestinos, era condicional a los ojos del mundo, e
incluso cuando se concedía, nunca se reconocía plenamente.
Ocasionalmente se nos concedía este privilegio si éramos educados,
reservados, casi invisibles. “Pero éste era un niño”, les quiero decir,
“y éste un adulto”. No una cosa destinada a sufrir una muerte espantosa
en una ciudad devastada, sino un niño que habría crecido junto al mar,
que habría sido, tal vez, un buen nadador y malo en matemáticas o habría
llegado a amar realmente los autos o la cocina. “Y esto”, quiero
decirles, “era un edificio de viviendas, éste un restaurante a la orilla
del mar, ésta una casa con un jardín, donde alguien jugaba o se
peleaban en la cocina, y todo esto desapareció. En los medios de
comunicación, Gaza es una abstracción, un espacio diseñado para la
muerte violenta de un pueblo abstracto que lo habita. Esta muerte llega a
manos de una fuerza natural e impersonal, que no es Israel”.
La periodista Dena Takruri y la activista Ahed Tamimi hacen esta viñeta
que da una idea de la opresión que Israel ejerce sobre Palestina. Las
dejo hablar:
“El ejército israelí introdujo un nuevo método de control de multitudes:
el agua de zorrillo. Es difícil describir con palabras el hedor pútrido
del agua de zorrillo, porque no se parece a nada que hayas olido antes o
después. Pero lo intentaré de todos modos. Imagínese el olor de un par
de calcetines arrancados de los pies de un cadáver en descomposición y
empapados en aguas residuales durante días. Esa es agua de zorrillo.
Nadie tenía idea de qué era cuando hizo su debut en mi pueblo. Estábamos
marchando en una manifestación pacífica ese día cuando me di cuenta de
que todos miraban con asombro un camión cisterna blindado equipado con
un cañón giratorio. Estaba arrojando potentes chorros de agua por todo
el pueblo. Una de las muchas consecuencias horribles de los Acuerdos de
Oslo es que dieron a Israel el control total del suministro de agua en
Cisjordania. En el mejor de los casos, sólo tenemos unas doce horas de
agua corriente a la semana, en comparación con el suministro de agua de
veinticuatro horas al día (más piscinas) del que disfrutan los colonos
de Halamish, al otro lado de la carretera. Es una de las razones por las
que la pérdida de nuestra primavera fue tan devastadora para nosotros.
La naturaleza sádica del agua de zorrillo es que su hedor persiste
durante días, no sólo en el cuerpo y el cabello, sino también en la
calle, un hedor que parecía activarse aún más con el rocío de las
mañanas. Fue inventado por una empresa israelí llamada Odortec, que se
autodenomina una empresa "verde" y llama a su producto "100 por ciento
seguro para personas, animales y plantas”
El cineasta Saeed Taji Farouky da otra dimensión del horror: el intento
de desaparecer las imágenes de los palestinos. Escribe: “La memoria es
necesaria. Al igual que otras culturas que se resisten a la limpieza
étnica, recordar es un deber, aunque preferiríamos olvidarlo. Los
soldados sionistas robaron cajas, álbumes, archivos enteros de
fotografías y documentos de los hogares de familias palestinas durante
las guerras de 1948 y 1967 (y, sin embargo, de alguna manera tiro yo a
la basura viejas fotografías familiares sin mucha vacilación). En 1982,
el ejército israelí robó el archivo cinematográfico palestino cuando se
retiraba de Beirut y nunca fue recuperado. De vez en cuando aparecen
imágenes de ese archivo en un documental israelí o en un segmento de
noticias de televisión, entonces es como ver un vídeo de rehenes. Es una
prueba de vida, sí, pero un recordatorio de que su ser querido todavía
está cautivo”.
El poeta Mohamed El-Kurd cuenta este recuerdo de su infancia en una de
las primeras limpiezas étnicas tras la invasión israelí de 1948.
Escribe: “Una caballería vino a confiscar nuestros globos. Parecían
ridículos al bajarse de sus altos caballos para subir a la escalera de
los colonos, desenredando los globos de los cables eléctricos. Nos
reímos todo lo que pudimos ante los gases lacrimógenos. Hay un circo en
su brutalidad. En el interrogatorio me preguntaron cómo nos atrevemos a
pintar banderas palestinas en la cara de los niños. Me preguntaron ¿cuál
es tu problema con la policía? Nada, respondí. Nada más que las esposas
en mis manos y pies. Los moretones y las culatas de sus rifles. Están
arrestando a todos y a mi madre. Arrestando palos de escoba y burros.
Arrestan a colegialas con banderas palestinas. Nuestro querido sistema
de altavoces, también. Un papalote, un sombrero, mi límite para el
asombro”.
Quisiera terminar con los poetas. Igual que muchos países colonizados,
como México, la poesía es un escape de un lenguaje que es anterior a su
propio sentido. Es la palabra preferida de la resistencia. Traigo acá un
poema de Noor Hindi que se llama: “A la mierda con tu conferencia sobre
las artesanías, mi gente se está muriendo” y dice: Los colonizadores
escriben sobre flores/ Yo les hablo de niños que tiraban piedras a los
tanques israelíes, segundos antes de convertirse en margaritas/Quiero
ser como esos poetas que se preocupan por la luna. /Los palestinos no
ven la luna desde las celdas y las prisiones. /Es tan hermosa, la luna.
/Son tan hermosas las flores./ Recojo flores para mi padre muerto cuando
estoy triste/ Miraba Al Jazeera todo el día. Ojalá Jessica dejara de
enviarme mensajes de texto con lo del “Feliz Ramadán”. /Sé que soy
estadounidense porque cuando entro en una habitación algo muere. /Las
metáforas sobre la muerte son para poetas que creen que a los fantasmas
les importa el ruido/ Cuando muera, prometo perseguirte para siempre/ Y
algún día escribiré sobre las flores como si fueran nuestras.
El último poema es de Zeina Azzam que se viralizó en las redes en los
días de las huelgas de los hijos de la élite académica de los Estados
Unidos. Dice: “Escribe mi nombre en mi pierna, mamá/Usa el marcador
permanente negro con la tinta /que no sangra si se moja, la que no se
derrite si se expone al calor /Escribe mi nombre en mi pierna, mamá /Haz
las líneas gruesas y claras y agrega tus florituras especiales /para
que pueda consolarme al ver la letra de mi mamá cuando me vaya a dormir/
Escribe mi nombre en mi pierna, mamá, y en las piernas de mis hermanas y
hermanos /De esta manera estaremos juntas /De esta manera seremos
conocidas como tus hijas /Escribe mi nombre en mi pierna, mamá /y por
favor escribe tu nombre y el nombre de Baba en tus piernas /también para
que seamos recordados como una familia/ Escribe mi nombre en mi pierna,
mamá /No agregues ningún número/como cuando nací o la dirección de
nuestra casa /No quiero que el mundo me incluya como un número /Tengo un
nombre y no soy un número / Escribe mi nombre en mi pierna, mamá
/Cuando la bomba golpee nuestra casa /Cuando las paredes aplasten
nuestros cráneos y huesos/nuestras piernas contarán nuestra historia/ de
cómo no había ningún lugar a dónde huir”.
27.2.25
Gaza
23.5.24
Tú, lector, estás obligado a exigir la libertad para la nación palestina
¿Cómo es que permitimos que se realice el genocidio palestino en pleno siglo XXI? La respuesta a esta pregunta puede ser encontrada en la historia. Sólo es preciso comprender cómo la población gitana, las personas con discapacidad, disidentes políticos y, principalmente, personas de religión o ascendencia judía fueron asesinados durante la Segunda Guerra Mundial por el gobierno de Hitler.
Hannah Arendt, filósofa alemana de origen judío, desentrañó algunas de las causas psicológicas y sociológicas que permitieron el genocidio de entonces. Para ella, la propaganda nazi y la ideología racista y evolucionista contribuyeron a la deshumanización de los judíos y de otros grupos perseguidos.
Según la profesora de la Universidad de Chicago, la obediencia de los perpetradores a la autoridad fue un elemento clave que permitió la ejecución del exterminio masivo. La eliminación de las personas indeseadas por la Alemania nazi fue planeada por el Estado y ejecutada por miles de personas, quienes –al seguir la tesis de Arendt– cumplieron órdenes.
Hay que recordar que el nazismo no fue un fenómeno alemán. Los simpatizantes se encontraban en Europa, en Estados Unidos e, incluso, en países cuyos pueblos eran considerados inferiores por los autoproclamados arios. México, por supuesto, no se encontró libre del error. Tanto José Vasconcelos como Manuel Gómez Morín y otros “intelectuales” defendieron la causa de nacionalsocialismo y promovieron el antisemitismo.
Sin embargo, hay que preguntarnos: ¿existe alguna similitud entre aquel odio paranoico y lo que sucede hoy en Gaza y en el resto de los territorios palestinos? Mi respuesta es sí. Desde hace décadas, el gobierno de Israel genera propaganda anti-Palestina. Ésta tiende a presentar una narrativa unilateral, la cual ignora o distorsiona la historia y la realidad del conflicto.
Por ejemplo, esa narrativa se enfoca en resaltar los ataques palestinos contra Israel mientras minimiza o ignora las causas subyacentes del conflicto, como la ocupación militar, la expansión de los asentamientos irregulares y la discriminación sistemática contra el pueblo palestino. Al mismo tiempo, promueve la idea de que la lucha por la libertad de Palestina es sinónimo de terrorismo.
Desde la creación de Israel, sus aliados occidentales defienden la causa sionista. De manera paradójica, el complejo de culpa ha llevado a que Alemania justifique las políticas israelíes de seguridad y defensa, incluso cuando éstas resultan en la violación de los derechos humanos del pueblo dueño de aquellas tierras. El temor a ser acusados de antisemitas ha llevado a que grandes intelectuales “pacifistas”, como Jürgen Habermas, se hayan mantenido callados frente a la violencia.
Es así como de nueva cuenta un genocidio se justifica y protege desde el poder. La aniquilación sistemática del pueblo palestino es negada por varios gobiernos europeos y por Estados Unidos; defensores incondicionales de Israel.
El primer genocidio del siglo XXI, que ha cobrado la vida de más de 35 mil personas desde el 7 de octubre de 2023, ha devastado la Franja de Gaza. Asimismo, ha provocado que más de 1 millón de personas se desplacen de forma forzada a lugares considerados seguros.
La violencia sistemática y permanente sucede frente al resto de la humanidad desde 1948. El término árabe de “Nakba” (catástrofe en español) se utiliza para describir las masacres, la expulsión y el desplazamiento forzado que sufrió el pueblo palestino en el periodo previo y a lo largo de 1948. Esta catástrofe no ha cesado desde entonces. De forma programada, se ha arrinconado a la población de religión musulmana en la Franja de Gaza y Cisjordania.
Frente a esta gran calamidad es importante recordar que, como seres humanos, tenemos una responsabilidad moral hacia nuestros semejantes: debemos defender los derechos humanos cuando están siendo violados. Cada uno de nosotros debe alzar la voz y clamar justicia por los pueblos oprimidos: ¡viva Palestina libre!
Mario Santiago Juárez*
*Doctor en derecho por la Universidad Carlos III de Madrid
2.4.24
El informe Albanese: “Anatomía de un genocidio”
El informe Albanese: “Anatomía de un genocidio”

* La Relatora Especial de Derechos Humanos Francesca Albanese ha entregado su reporte sobre la situación en Gaza
“Desde el 7 de octubre, Israel ha matado a más de 30.000 palestinos en Gaza, lo que equivale aproximadamente al 1,4 por ciento de su población, mediante armas letales y la imposición deliberada de condiciones que ponen en peligro la vida. A finales de febrero, se daba por desaparecidos a otros 12.000 palestinos, presuntamente muertos bajo los escombros”
“Durante los primeros meses de la campaña, el ejército israelí empleó más de 25.000 toneladas de explosivos (equivalentes a dos bombas nucleares) contra innumerables edificios”
“Una cuarta parte de la población de Gaza podría morir en el plazo de un año de enfermedades evitables”
“Para mediados de diciembre, las bombas y proyectiles israelíes habían destruido o dañado gravemente la mayor parte de las infraestructuras vitales, incluido el 77% de las instalaciones sanitarias, el 68% de las infraestructuras de telecomunicaciones, un gran número de servicios municipales, centros comerciales e industriales, casi la mitad de todas las carreteras, más del 60% de las 439.000 viviendas de Gaza, el 68% de los edificios residenciales, todas las universidades, el 60% de otras instalaciones educativas, incluidas 13 bibliotecas. Israel también ha destruido al menos 195 lugares patrimoniales, 208 mezquitas, 3 iglesias y los Archivos Centrales de Gaza (150 años de historia). A finales de enero, más de un millón de civiles habían sido desplazados a la fuerza hacia el sur, con sus ciudades devastadas”
“El asedio total y los casi constantes bombardeos de alfombra, junto con las draconianas órdenes de evacuación y las siempre cambiantes “zonas seguras”, han creado una catástrofe humanitaria sin parangón”
“Los soldados israelíes han ocupado los hospitales, rodeándolos con tanques y francotiradores (drones). El 12 de febrero, sólo 11 de los 36 hospitales y el 17% de los centros de atención primaria funcionaban, aunque sólo parcialmente.”
“La invasión terrestre y los bombardeos
aéreos han destruido tierras agrícolas, granjas, cultivos, animales y
recursos pesqueros, socavando gravemente los medios de subsistencia de
la población, el medio ambiente y el sistema agrícola”
“Del 8 al 21 de octubre, Israel impidió la entrada de cualquier tipo de ayuda en Gaza”
“El
derecho internacional no permite la afirmación generalizada de que una
fuerza contraria está utilizando en bloque a toda la población como
escudos humanos… Israel ha tratado de camuflar la intención genocida con
la jerga del derecho humanitario”
“Desde el comienzo de su asalto, Israel ha bombardeado las zonas designadas como “seguras” causando un gran número de víctimas. De las aproximadamente 500 bombas de 2.000 libras lanzadas por Israel en las primeras seis semanas de hostilidades, el 42% se desplegaron en las zonas designadas como seguras en el sur.”
PORTADA
Por Francesca Albanese
El Reporte de la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en Palestina aparecido el 25 de marzo ha sido una sorpresa por la dureza de las acusaciones y el nivel de detalle de las pruebas contra Israel. Lo traducimos y publicamos en su totalidad. Las referencias, con su enlace correspondiente, puede encontrarlas el lector en el reporte original en inglés en PDF que adjuntamos al final.
He aquí el reporte.
Versión anticipada sin editar
Distr: General
25 de marzo de 2024
A /HRC/55/73 – en https://www.ohchr.org/sites/default/files/documents/hrbodies/hrcouncil/sessions-regular/session55/advance-versions/a-hrc-55-73-auv.pdf
Original: inglés (trad. eXtramuros)
Consejo de Derechos Humanos
55º período de sesiones
26 de febrero – 5 de abril de 2024
Tema 7 del programa
Situación de los derechos humanos en Palestina y otros territorios árabes ocupados
Informe de la Relatora Especial sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados desde 1967, Francesca Albanese*.
Resumen
Tras cinco meses de operaciones militares, Israel ha destruido Gaza. Más de 30.000 palestinos han muerto, entre ellos más de 13.000 niños. Se presume que más de 12.000 han muerto y 71.000 han resultado heridos, muchos de ellos con mutilaciones que les han cambiado la vida. El 70% de las zonas residenciales han quedado destruidas. El 80% de la población se ha visto obligada a desplazarse. Miles de familias han perdido a sus seres queridos o han sido aniquiladas. Muchas no han podido enterrar y llorar a sus parientes, y se han visto obligadas a dejar sus cuerpos descomponiéndose en las casas, en la calle o bajo los escombros. Miles han sido detenidos y sometidos sistemáticamente a tratos inhumanos y degradantes. El incalculable trauma colectivo se dejará sentir durante generaciones.
Al analizar las pautas de violencia y las políticas de Israel en su ataque contra Gaza, este informe concluye que hay motivos razonables para creer que se alcanz el umbral que indica que Israel ha cometido genocidio. Una de las principales conclusiones es que los dirigentes ejecutivos y militares y los soldados de Israel han distorsionado intencionadamente los principios del jus in bello, subvirtiendo sus funciones protectoras, en un intento de legitimar la violencia genocida contra el pueblo palestino.
I. Introducción
1. En el presente informe, Francesca Albanese, Relatora Especial sobre la situación de los derechos humanos en el territorio palestino ocupado desde 1967 (“TPO”), aborda el crimen de genocidio perpetrado por el Estado de Israel (“Israel”) en el TPO, concretamente en la Franja de Gaza, desde el 7 de octubre de 2023. Dado que Israel prohíbe sus visitas, este informe se basa en datos y análisis de organizaciones sobre el terreno, jurisprudencia internacional, informes de investigación y consultas con personas afectadas, autoridades, sociedad civil y expertos.
2. La Relatora Especial condena firmemente los crímenes cometidos por Hamás y otros grupos armados palestinos en Israel el 7 de octubre e insta a la rendición de cuentas y a la liberación de los rehenes. El presente informe no examina esos acontecimientos, ya que quedan fuera del ámbito geográfico de su mandato. Tampoco examina la situación en Cisjordania, incluido Jerusalén Este.
3. Desde que impuso el asedio a Gaza en 2007, que endureció el cierre impuesto desde 1993, Israel, la potencia ocupante, ha llevado a cabo cinco grandes asaltos antes del actual.
4. Al noveno día, este asalto ya había causado más muertos (2.670) que la anterior guerra más mortífera de Israel contra Gaza, en 2014 (2.251). Sólo una fracción de las matanzas masivas, los graves daños y las despiadadas condiciones que ponen en peligro la vida infligidas a los palestinos durante los siguientes cinco meses de asalto puede ser capturada en este informe.
5. Expertos independientes de la ONU, académicos y Estados, incluida Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia (“CIJ “), han advertido de que los actos cometidos en esta última embestida pueden equivaler a genocidio. La CIJ constató un riesgo plausible de “perjuicio irreparable ” para los derechos de los palestinos de Gaza, un grupo protegido por la Convención sobre el Genocidio, y ordenó a Israel, entre otras cosas, que “adoptara todas las medidas a su alcance” para impedir actos genocidas, prevenir y castigar la incitación al genocidio y garantizar la ayuda humanitaria urgente.
6. En su defensa, Israel ha alegado que su conducta se ajusta al derecho internacional
internacional humanitario (“DIH”). Una conclusión clave de este informe es que Israel ha invocado estratégicamente el marco del DIH como “camuflaje humanitario ” para legitimar su violencia genocida en Gaza.
7. El contexto, los hechos y el análisis presentados en este informe llevan a la conclusión de que existen motivos razonables para creer que se cumple el umbral que indica que Israel ha cometido genocidio. En términos más generales, también indican que las acciones de Israel han estado impulsadas por una lógica genocida que forma parte integrante de su proyecto colonial de asentamientos en Palestina, lo que indica una tragedia anunciada.
II. Contextualización del genocidio
A. El genocidio como inherente al colonialismo de asentamientos
8. El genocidio, como negación del derecho de un pueblo a existir y el subsiguiente intento o éxito en aniquilarlo, conlleva diversos modos de eliminación. Raphael Lemkin, que acuñó el término “genocidio”, observó que el genocidio es “un compuesto de diferentes actos de persecución o destrucción“, que van desde la eliminación física hasta la “desintegración forzosa” de las instituciones políticas y sociales, la cultura, la lengua, los sentimientos nacionales y la religión de un pueblo. El genocidio es un proceso, no un acto.
9. La intención y las prácticas genocidas son parte integrante de la ideología y los procesos del colonialismo de asentamientos, tal y como ilustra la experiencia de los nativos americanos en Estados Unidos, las Primeras Naciones en Australia o los herero en Namibia. Como el objetivo del colonialismo de asentamientos es adquirir tierras y recursos indígenas, la mera existencia de los pueblos indígenas supone una amenaza existencial para la sociedad de colonos. Por lo tanto, la destrucción y la sustitución de los pueblos indígenas se convierten en “inevitables” y se llevan a cabo a través de diferentes métodos en función de la amenaza percibida para el grupo de colonos. Entre ellos se incluyen la expulsión (traslado forzoso, limpieza étnica), la restricción de movimientos (segregación, carceralización a gran escala), las matanzas masivas (asesinato, enfermedad, inanición), asimilación (borrado cultural, eliminación de niños) y prevención de nacimientos. El colonialismo de asentamientos es un proceso dinámico y estructural y una confluencia de actos destinados a desplazar y eliminar a los grupos indígenas, de los cuales el exterminio/aniquilación genocida representa la cúspide.
B. Palestina y el contexto del genocidio
10. Los patrones históricos de genocidio demuestran que la persecución, la discriminación y otras etapas preliminares preparan el terreno para la etapa de aniquilación del genocidio. En Palestina, desplazar y borrar la presencia árabe indígena ha sido una parte inevitable de la formación de Israel como “Estado judío”. En 1940, Joseph Weitz, jefe del Departamento de Colonización Judía declaró: “no hay sitio para ambos pueblos juntos en este país. La única solución es Palestina sin árabes. Y no hay otra manera que transferirlos a todos: no debe quedar ni un pueblo, ni una tribu.”
11. Las prácticas que condujeron a la limpieza étnica masiva de la población no judía de Palestina se produjeron en 1947-1949, y de nuevo en 1967, cuando Israel ocupó Cisjordania, Jerusalén Este y la Franja de Gaza con el desplazamiento masivo de cientos de miles de personas, asesinatos, destrucción de pueblos y ciudades, saqueos y la negación del derecho al retorno de los palestinos expulsados.
12. Desde 1967, Israel ha impulsado su proyecto colonial de asentamientos mediante la ocupación militar, despojando al pueblo palestino de su derecho a la autodeterminación. Esto se ha traducido en la segregación y el control de los palestinos, incluso mediante la confiscación de tierras, la demolición de viviendas, la revocación de residencias y la deportación. Castigando su indigenismo y rechazo a la colonización, Israel interpretó a los palestinos como una “amenaza a la seguridad” para justificar su opresión y “descivilización”, es decir, la denegación de su condición de civiles protegidos.
13. Israel ha convertido progresivamente Gaza en un enclave altamente controlado. Desde la evacuación de los colonos israelíes en 2005 (a la que se opuso firmemente el actual primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu), el movimiento de colonos israelíes y sus líderes han presentado a Gaza como un territorio que debe ser “re – colonizado” y a su población como invasores que deben ser expulsados. Estas reivindicaciones ilegales forman parte integral del proyecto de consolidar el “derecho exclusivo e inatacable del pueblo judío” sobre la tierra del “Gran Israel”, como reafirmó el primer ministro Netanyahu en diciembre de 2022.
14. Este es el trasfondo histórico en el que se están desarrollando las atrocidades de Gaza.
III. Marco jurídico
15. La Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948 (“la Convención”) codifica el genocidio como un delito internacional cuya prohibición es una norma imperativa inderogable (jus cogens). La obligación erga omnes de prevenir y castigar el genocidio vincula a todos los Estados, tanto en virtud de la Convención como del derecho internacional consuetudinario, y les exige a todos ellos prevenir y perseguir los actos genocidas. El genocidio no puede justificarse bajo ninguna circunstancia, incluida la supuesta legítima defensa. La complicidad está expresamente, generando obligaciones para los terceros estados.
16. La CIJ y la Corte Penal Internacional (“CPI”) tienen competencia sobre el delito de genocidio, al igual que los tribunales nacionales de los Estados. Antes de la creación de la CPI, los tribunales penales internacionales ad hoc avanzaron su interpretación de lo que constituye genocidio, su intención y las pruebas requeridas.
A. Elementos constitutivos del genocidio
17. La Convención codifica el genocidio como “cualquiera de los actos cometidos con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal.” En consecuencia, el delito de genocidio comprende dos elementos interconectados:
(a) El actus reus: la comisión de uno o más actos específicos contra un grupo protegido, a saber:
(i) matar a miembros del grupo
(ii) causar graves daños físicos o mentales a miembros del grupo;
(iii) infligir deliberadamente al grupo condiciones de vida calculadas para provocar su destrucción física total o parcial;
(iv) imponer medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo
(v) trasladar por la fuerza a niños del grupo a otro grupo.
(b) La mens rea: la intención que subyace a la comisión de uno o más de los actos antes mencionados que debe establecerse, y que incluye dos elementos entrelazados:
(i) una intención general de llevar a cabo los actos delictivos (dolus generalis), y
(ii) una intención específica de destruir al grupo objetivo como tal (dolus specialis)
18. Ambos componentes deben cumplirse para que la conducta constituya legalmente genocidio. La intención del autor de destruir al grupo en su totalidad o en parte distingue los actos genocidas de otros crímenes internacionales. La intencionalidad específica puede establecerse mediante pruebas directas, por ejemplo, declaraciones de altos mandos o documentos oficiales, o inferirse de pautas de conducta. En este último caso, las pautas de conducta o la forma en que se perpetran los actos deben ser tales que “sólo apunten a la existencia de tal intención “, y la existencia de intención resulta de “la única inferencia que podría extraerse razonablemente.”
19. La prueba del resultado es necesaria para establecer la comisión de tres de los actos subyacentes (matar, infligir daño y trasladar niños). Para los dos actos restantes (infligir condiciones calculadas para destruir al grupo e impedir los nacimientos), el umbral probatorio requiere la prueba de la intención de lograr un resultado determinado, más que su consecución. En consecuencia, si el desplazamiento, la limpieza étnica o la deportación masiva se perpetran con la intención requerida de destruir al grupo protegido como tal, ello puede equivaler a genocidio. Del mismo modo, estas acciones de desplazamiento también pueden constituir pruebas de una intención genocida específica.
B. Responsabilidad del Estado y responsabilidad penal individual
20. El delito de genocidio da lugar tanto a la responsabilidad individual como a la responsabilidad del Estado. La Convención subraya la necesidad de responsabilidad individual ante los tribunales nacionales o internacionales, con independencia de cualquier función oficial desempeñada por el autor. La responsabilidad penal individual surge de la participación directa en la comisión, la tentativa, la conspiración, la incitación directa y pública, la planificación, la instigación, la ordenación y la ayuda e incitación (complicidad) de actos genocidas, lo que requiere una intención específica de contribuir a la destrucción del grupo objetivo. Esto implica el conocimiento de la posibilidad de que un acto provoque la destrucción total o parcial del grupo. El genocidio da lugar a la responsabilidad del Estado cuando un individuo ha cometido genocidio ejerciendo la autoridad del Estado; en este caso, la conducta del individuo es atribuible al Estado.
IV. Actos genocidas en Gaza
21. Los actos genocidas pueden incluir acciones u omisiones deliberadas, incluida la omisión de proteger al grupo de cualquier daño. Las pruebas presentadas en las siguientes secciones sugieren q ue Israel ha cometido al menos tres de los actos proscritos en la Convención.
A. “Matanza de miembros del grupo”
22. Este acto abarca las muertes resultantes de acciones directas o derivadas de negligencia, incluidas las causadas por inanición deliberada, enfermedad u otras condiciones que pongan en peligro la supervivencia impuestas al grupo.
23. Desde el 7 de octubre, Israel ha matado a más de 30.000 palestinos en Gaza, lo que equivale aproximadamente al 1,4 por ciento de su población, mediante armas letales y la imposición deliberada de condiciones que ponen en peligro la vida. A finales de febrero, se daba por desaparecidos a otros 12.000 palestinos, presuntamente muertos bajo los escombros.
24. Durante los primeros meses de la campaña, el ejército israelí empleó más de 25.000 toneladas de explosivos (equivalentes a dos bombas nucleares) contra innumerables edificios, muchos de los cuales fueron identificados como objetivos por Inteligencia Artificial. Israel utilizó municiones no guiadas (“bombas tontas”) y bombas “revienta-búnkeres” de 2000 libras en áreas densamente pobladas y “zonas seguras”. En las primeras semanas, las fuerzas israelíes mataron a unas 250 personas al día, entre ellas 100 niños, en ataques que destruyeron barrios enteros e infraestructuras esenciales. Miles de personas murieron por bombardeos, disparos de francotiradores o en ejecuciones sumarias; miles más murieron mientras huían por rutas y en zonas declaradas “seguras” por Israel. Entre las víctimas se encontraban 125 periodistas y 340 médicos, enfermeras y otros trabajadores sanitarios (el 4% del personal sanitario de Gaza), así como estudiantes y académicos, científicos y sus familiares.
25. El 70% de las muertes registradas han sido sistemáticamente mujeres y niños. Israel no pudo demostrar que el 30% restante, es decir, varones adultos, fueran combatientes activos de Hamás, condición necesaria para que pudieran ser atacados legalmente. A principios de diciembre, los asesores de seguridad de Israel afirmaron haber matado a “7.000 terroristas” en una fase de la campaña en la que se había identificado a menos de 5.000 hombres adultos en total entre las víctimas, lo que implicaba que todos los hombres adultos muertos eran “terroristas”. Esto es indicativo de una intención de atacar indiscriminadamente a miembros del grupo protegido, asimilándolos por defecto a la condición de combatientes activos.
26. Además, la intensificación del bloqueo de Gaza por parte de Israel ha provocado muertes por inanición, incluidos 10 niños al día, al impedir el acceso a suministros vitales. La falta de higiene y el hacinamiento en los refugios podrían causar más muertes que los bombardeos, al haber creado “la tormenta perfecta para las enfermedades”. Una cuarta parte de la población de Gaza podría morir en el plazo de un año de enfermedades evitables.
B. “Causar graves daños físicos o mentales a los miembros del grupo ”
27. Este acto debe suponer “una desventaja grave y a largo plazo para la capacidad de una persona de llevar una vida normal y constructiva“. No es necesario que el daño sea permanente o irremediable, y puede producirse por diversas causas, como tortura, trato inhumano o degradante, violencia sexual, persecución, deportación u otras condiciones “diseñadas para degradar a las víctimas y privarlas de sus derechos, y para reprimirlas y causarles sufrimientos inhumanos y tortura“.
28. Desde el 7 de octubre, los palestinos han sufrido incesantes daños físicos y psicológicos. Muchos han soportado violencia y privaciones, incluida una hambruna severa.
29. Las fuerzas israelíes han detenido a miles de palestinos, en su mayoría hombres y niños, que a menudo se niegan a revelar su paradero. Muchos de ellos han sufrido graves malos tratos, incluida la tortura, que en ocasiones les ha causado la muerte.
30. Las armas y los métodos letales de Israel han herido a 70.000 palestinos, muchos de ellos con lesiones agonizantes que, en algunos casos, han provocado discapacidades a largo plazo o la muerte.
31. Al provocar una escasez crítica de suministros médicos, incluidos antibióticos y desinfectantes, las acciones de Israel han dado lugar a procedimientos sanitarios peligrosos, como amputaciones sin anestesia, incluso en niños. Esto también ha impedido la administración de tratamientos que salvan vidas a personas con afecciones médicas, incluidas enfermedades crónicas.
32. Los supervivientes llevarán un trauma imborrable, al haber presenciado tanta muerte y experimentado destrucción, falta de hogar, pérdida emocional y material, humillación sin fin y miedo. Tales experiencias incluyen huir en medio del caos de la guerra sin telecomunicaciones ni electricidad; presenciar la destrucción sistemática de barrios enteros, hogares, universidades, monumentos religiosos y culturales; excavar entre los escombros, a menudo con las manos desnudas, en busca de sus seres queridos; ver cuerpos profanados; ser acorralados, desnudados, con los ojos vendados y sometidos a tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes; y, por último, morir de hambre, tanto adultos como niños.
33. El salvajismo del último asalto de Israel queda mejor ilustrado por el tormento infligido a niños de todas las edades, asesinados o rescatados de entre los escombros, mutilados, huérfanos, muchos sin familia superviviente. Teniendo en cuenta la importancia de los niños para el futuro desarrollo de una sociedad, infligirles graves daños corporales o mentales puede “interpretarse razonablemente como un medio para destruir al grupo en su totalidad o en parte”.
C. “Infligir deliberadamente al grupo condiciones de vida calculadas para provocar su destrucción física total o parcial ”
34. Este acto implica una conducta que no mata directamente a los miembros del grupo, pero que puede conducir, por diversos medios, a su destrucción física. Estos pueden incluir hacer pasar hambre, deshidratar, desplazar por la fuerza al grupo protegido, destruir objetos indispensables para su supervivencia, reducir los servicios médicos esenciales por debajo del mínimo exigible, privar de vivienda, ropa, educación, empleo e higiene.
35. Para mediados de diciembre, las bombas y proyectiles israelíes habían destruido o dañado gravemente la mayor parte de las infraestructuras vitales, incluido el 77% de las instalaciones sanitarias, el 68% de las infraestructuras de telecomunicaciones, un gran número de servicios municipales, centros comerciales e industriales, casi la mitad de todas las carreteras, más del 60% de las 439.000 viviendas de Gaza, el 68% de los edificios residenciales, todas las universidades, el 60% de otras instalaciones educativas, incluidas 13 bibliotecas. Israel también ha destruido al menos 195 lugares patrimoniales, 208 mezquitas, 3 iglesias y los Archivos Centrales de Gaza (150 años de historia). A finales de enero, más de un millón de civiles habían sido desplazados a la fuerza hacia el sur, con sus ciudades devastadas.
36. Dieciséis años de bloqueo ya habían transformado Gaza en un enclave aislado, densamente poblado, agotado y casi “inhabitable”, cuando, el 9 de octubre de 2023, el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, anunció un “asedio total ( …) sin electricidad, sin alimentos, sin agua, sin combustible“. El ministro israelí de Asuntos Exteriores, Israel Katz (entonces ministro de Energía) fue más allá: “¿Ayuda humanitaria a Gaza? No se encenderá ningún interruptor eléctrico, no se abrirá ninguna boca de riego“. “Negar deliberadamente suministros esenciales a una población ya asediada estaba destinado a causar muertes “más silenciosas que las causadas por las bombas“.
37. El asedio total y los casi constantes bombardeos de alfombra, junto con las draconianas órdenes de evacuación y las siempre cambiantes “zonas seguras”, han creado una catástrofe humanitaria sin parangón. Más de 1,7 millones de palestinos fueron desplazados y obligados a vivir hacinados en refugios de la UNRWA y hacinados en el sur de Gaza, objetivo sistemático del ejército israelí, y hospitales, ataques aéreos y terrestres los convirtieron gradualmente en zonas de muerte. Los soldados israelíes han ocupado los hospitales, rodeándolos con tanques y francotiradores (drones). El 12 de febrero, sólo 11 de los 36 hospitales y el 17% de los centros de atención primaria funcionaban, aunque sólo parcialmente. Los soldados israelíes han detenido, maltratado y torturado a personal médico, pacientes y desplazados, y los han obligado -incluso a bebés prematuros- a salir de los hospitales, causando en algunos casos la muerte de bebés. Los médicos que se han quedado han trabajado día y noche, tomando “decisiones imposibles” sobre los pacientes a tratar en función de las posibilidades de supervivencia.
39. La invasión terrestre y los bombardeos aéreos han destruido tierras agrícolas, granjas, cultivos, animales y recursos pesqueros, socavando gravemente los medios de subsistencia de la población, el medio ambiente y el sistema agrícola.
40. Del 8 al 21 de octubre, Israel impidió la entrada de cualquier tipo de ayuda en Gaza, permitiendo posteriormente cantidades lamentablemente inadecuadas, limitadas en gran medida al sur. No se entregaron suministros de combustible hasta el 18 de noviembre. En enero, los ataques dirigidos por Israel contra la UNRWA, la principal agencia que proporciona una línea vital de ayuda en Gaza, provocaron que varios Estados suspendieran los pagos a la UNRWA, agravando aún más la situación humanitaria.
41. El 7 de diciembre, más del 90% de los residentes de Gaza sufrían una grave inseguridad alimentaria. En febrero de 2024, los palestinos atrapados en el norte de Gaza recurrieron a comer pasto y a la caza de animales y hierba para su sustento, con un aumento de las muertes por inanición. La ONU registró numerosos ataques contra palestinos que buscaban ayuda entre mediados de enero y fines de febrero.
42. El suministro de agua también se vio gravemente afectado. La escasez de combustible dificultó el saneamiento, empujando a la población a utilizar agua contaminada por aguas residuales, residuos sólidos y agua de mar.
43. El impacto de estas condiciones sobre los niños es bien conocido: en Gaza el riesgo de inanición, con miles de personas sufriendo emaciación, es ya una horrible realidad tangible.
44. Estas condiciones creadas por el hombre han puesto en peligro a unas 50.000 mujeres palestinas embarazadas y a 20.000 recién nacidos, y han aumentado los abortos espontáneos hasta en un 300% por ciento.
45. Gaza ha sido completamente saqueada. El implacable ataque de Israel a todos los medios de supervivencia básicos ha puesto en peligro la capacidad de los palestinos de Gaza para vivir en esa tierra. Este colapso provocado de las infraestructuras vitales se corresponde con las intenciones declaradas de hacer de Gaza un lugar “permanentemente imposible para vivir” donde “no pueda existir ningún ser humano“.
V. Intención genocida
46. La definición de genocidio requiere la comisión de cualquiera de los actos enumerados con una intención específica. Debe establecerse que el perpetrador, al cometer uno o más de los actos prohibidos, busca lograr la destrucción total o parcial de un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal. Esta intención debe establecerse mediante pruebas directas o indirectas.
47. Como el genocidio es un crimen organizado, cuya comisión implica invariablemente una dimensión colectiva, las pruebas de un plan estatal, incluso a través de declaraciones y manifestaciones de funcionarios del Estado, suelen ser decisivas para establecer la intención directa.
48. La prueba de la intención indirecta puede inferirse de hechos o circunstancias, incluidos el contexto general de los actos u omisiones, la escala de las atrocidades, la selección sistemática de las víctimas en función de su pertenencia a un grupo determinado, la comisión de otros “actos culpables” dirigidos contra el grupo, o la repetición de actos destructivos y discriminatorios. La CPI exige que tales hechos o circunstancias se produzcan “en el contexto de una pauta manifiesta de conducta similar dirigida contra el grupo o… una conducta que pudiera por sí misma causar tal destrucción“. Los tribunales internacionales también han establecido que la intención indirecta puede consistir en
una pauta manifiesta de conducta similar a lo largo del tiempo. La sistematicidad con la que se cometen los actos genocidas implica cierto grado de “plan o política preconcebidos”.
49. La naturaleza y la escala de las atrocidades, si son demostrablemente capaces de lograr el resultado genocida, son una prueba sólida de la intención. Las palabras de las autoridades estatales, incluido el lenguaje deshumanizador, combinadas con los actos, se consideran una base circunstancial de la que se puede inferir la intención. La deshumanización puede entenderse como fundacional del proceso de genocidio. Las pruebas del contexto pueden ayudar a determinar la intención, y deben considerarse junto con la conducta real: la intención debe ser evidente sobre todo a partir de las palabras y los hechos, y de “pautas de acción deliberada“, de manera que no pueda inferirse razonablemente ninguna otra inferencia.
50. En el último asalto a Gaza, las pruebas directas de intención genocida están presentes de forma exclusiva. La vitriólica retórica genocida ha pintado a toda la población como el enemigo que debe ser eliminado y desplazado por la fuerza. Funcionarios israelíes de alto rango con autoridad de mando han emitido declaraciones públicas desgarradoras que evidencian la intención genocida, como las siguientes:
(a) El presidente Isaac Herzog declaró que “toda una nación ahí fuera… es responsable” del ataque del 7 de octubre, y que Israel “les rompería el espinazo“;
(b) El primer ministro Benjamin Netanyahu se refirió a los palestinos como “Amalek” y “monstruos”. La referencia a Amalec se refiere a un pasaje bíblico en el que Dios ordena a Saúl “Ahora ve y hiere a Amalec, y destruye por completo todo lo que tienen, y no los perdones; mata al hombre y a la mujer, al niño y al que mama, al buey y a la oveja, al camello y al asno“.
(c) El Ministro de Defensa Yoav Gallant se refirió a los palestinos como “animales humanos” y anunció una “ofensiva total” contra Gaza, habiendo “liberado todas las restricciones”, y que “Gaza nunca volverá a ser lo que era“;
(d) El portavoz de las IDF, Daniel Hagari, declaró que había que centrarse en causar el “máximo daño“, demostrando una estrategia de violencia desproporcionada e indiscriminada;
(e) El Ministro de Agricultura, Avi Dichter, se refirió a la acción de Israel como “la Nakba de Gaza“;
(f); el Ministro de Patrimonio, Amihai Eliyahu, pidió atacar Gaza con “bombas nucleares“.
(g) Revital Gotliv, parlamentaria del Knesset por el partido Likud, escribió en sus redes sociales: “¡¡¡Derriben edificios!!! ¡Bombardead sin distinción! …Aplastad Gaza. ¡Sin piedad! Esta vez, ¡no hay lugar para la piedad! “.
51. Tales llamamientos a la violencia aniquiladora dirigidos a las tropas en servicio constituyen una prueba contundente de incitación directa y pública a cometer genocidio. Décadas de discurso que deshumaniza a los palestinos han preparado el terreno para tales incitaciones.
52. Desde el 7 de octubre, la proliferación de declaraciones incitando al genocidio también ha implicado a varios sectores de la sociedad israelí, líderes religiosos, periodistas, artistas, y diversos profesionales (incluidos médicos y comentaristas políticos).
53. Hay pruebas contundentes de que las tropas sobre el terreno han interiorizado estas declaraciones y han actuado en consecuencia. Los soldados israelíes se han referido a los palestinos como “terroristas”, “cucarachas”, “ratas”, incluso en canales de medios sociales gestionados por el ejército israelí, y han repetido términos articulados por líderes políticos, coreando que “no hay ‘civiles no implicados’“, al tiempo que pedían la construcción de asentamientos en Gaza, “ocup Gaza. … borrar la semilla de Amalek“, jactarse de haber matado a “familias, madres y niños“, humillar a los palestinos detenidos, detonar decenas de casas, destruir barrios residenciales enteros y profanando cementerios y lugares de culto.
54. El Primer Ministro y el Presidente de Israel han declarado que Israel luchaba en nombre de “todos los Estados civilizados y… los pueblos“, contra “una barbarie que no tiene cabida en el mundo moderno“, que “desarraigarán el mal y será bueno para toda la región y el mundo“. Esta retórica racista se hace eco de la de otras potencias coloniales e intenta interpretar la violencia genocida de Israel como legítima a la luz del supuesto carácter “bárbaro” y “premoderno” de los palestinos.
VI. Camuflaje humanitario: distorsionar las leyes de la guerra para ocultar la intención genocida
55. Una característica fundamental de la conducta de Israel desde el 7 de octubre ha sido la intensificación de la descivilización de los palestinos, un grupo protegido por la Convención. Israel ha utilizado la terminología del DIH para justificar su uso sistemático de la violencia letal contra los civiles palestinos como grupo y la destrucción generalizada de infraestructuras vitales. Israel lo ha hecho desplegando conceptos del DIH como escudos humanos, daños colaterales, zonas seguras, evacuaciones y protección médica de forma tan permisiva que ha vaciado a estos conceptos de su contenido normativo, subvirtiendo su finalidad protectora y, en última instancia, erosionando la distinción entre civiles y combatientes en las acciones israelíes en Gaza. entre protección civil y necesidad militar, así como las normas consuetudinarias de distinción, proporcionalidad y precaución. Esto ha oscurecido un principio cardinal del DIH: los ataques indiscriminados, que no distinguen entre objetivos militares y personas y objetos protegidos, no pueden ser proporcionados y son siempre ilegales.
57. Sobre el terreno, esta distorsión del DIH articulada por Israel como política de Estado en sus documentos oficiales, ha transformado a todo un grupo nacional y su espacio habitado en un objetivo destruible, revelando una conducta eliminacionista de las hostilidades. Esto ha tenido efectos devastadores, costando la vida a decenas de miles de civiles palestinos, destruyendo el tejido estructural de la vida en Gaza y causando daños irreparables. Esto ilustra una clara pauta de conducta de la que sólo cabe deducir razonablemente la necesaria intención genocida.
A. Los escudos humanos y la lógica del genocidio
58. El DIH prohíbe estrictamente el uso de escudos humanos. Su uso constituye un crimen de guerra, ya que viola el deber de proteger a la población civil de los peligros derivados de las operaciones militares. Cuando se utilizan escudos humanos, la parte atacante debe tener en cuenta el riesgo que corren los civiles. El daño indiscriminado o desproporcionado a los civiles sigue siendo ilícito y la población civil nunca puede ser objeto de ataques.
59. Israel ha acusado a grupos armados palestinos de utilizar deliberadamente a civiles como escudos humanos en anteriores agresiones a Gaza (entre otras, en 2008-09, 2012, 2014, 2021 y 2022). También lo utilizó para justificar el elevado número de víctimas civiles y los ataques contra paramédicos, periodistas y otras personas durante la “Gran Marcha del Retorno” de 2018-2019. Las misiones de investigación independientes de la ONU y las organizaciones de derechos humanos de renombre han cuestionado sistemáticamente estas acusaciones, llegando a veces a la conclusión de que las pruebas de los escudos humanos habían sido fabricadas. Sin embargo, Israel ha utilizado estas acusaciones -a veces retractadas después- para justificar la matanza generalizada y sistemática de palestinos.
para justificar la matanza generalizada y sistemática de civiles palestinos en su actual asalto.
60. Después del 7 de octubre, esta macrocaracterización de los civiles de Gaza como una población de escudos humanos ha alcanzado niveles sin precedentes, con los máximos dirigentes políticos y militares de Israel enmarcando sistemáticamente a los civiles como operativos de Hamás, “cómplices” o escudos humanos entre los que Hamás está “incrustada“. En noviembre, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel definió a “los residentes de la Franja de Gaza como escudos humanos” y acusó a Hamás de utilizar a “la población civil como escudos humanos“. El Ministerio define a los grupos armados que combaten desde zonas urbanas como deliberadamente “incrustados” en la población hasta tal punto que “no puede concluirse del mero hecho de que aparentes ‘civiles’ u ‘objetos civiles’ hayan sido objetivo, que un ataque haya sido ilegal“. Dos elementos retóricos de este documento clave de política jurídica indican la intención de transformar a toda la población de Gaza y sus infraestructuras de vida en un escudo “legítimo” contra el que se puede atentar: el uso de la palabra “todo” combinada con las comillas para calificar a los civiles y los bienes de carácter civil. Israel ha tratado así de camuflar la intención genocida con la jerga del derecho humanitario.
61. El derecho internacional no permite la afirmación generalizada de que una fuerza contraria está utilizando en bloque a toda la población como escudos humanos. Cualquier uso de este tipo debe evaluarse y establecerse caso por caso antes de cada ataque individual. El delito de utilización de escudos humanos se produce cuando el uso de civiles u objetos de carácter civil para obstaculizar ataques contra objetivos legítimos es el resultado de una elección táctica deliberada, no simplemente derivada de la naturaleza del campo de batalla, como las hostilidades en terreno urbano densamente poblado.
62. No obstante, las autoridades israelíes han caracterizado iglesias, mezquitas,
escuelas, instalaciones de la ONU, universidades, hospitales y ambulancias como relacionadas con Hamas, para reforzar la percepción de una población caracterizada en términos generales como “cómplice” y, por tanto, asesinable. Un número significativo de civiles palestinos son definidos como escudos humanos simplemente por estar “en la proximidad” de objetivos israelíes potenciales. Israel ha transformado así Gaza en un “mundo sin civiles” en el que “todo, desde refugiarse en hospitales hasta huir para ponerse a salvo, se declara una forma de escudo humano“. La acusación de utilizar escudos humanos se ha convertido así en un pretexto que justifica la matanza de civiles bajo un manto de supuesta legalidad, cuya omnipresencia sólo admite intenciones genocidas.
B. Convertir Gaza en su conjunto en un “objetivo militar
63. El derecho internacional estipula que los ataques deben estar “estrictamente limitados” a aquellos objetos que “por su naturaleza, ubicación, finalidad o utilización contribuyan eficazmente a la acción militar“, cuya “destrucción total o parcial, captura o neutralización” en las circunstancias imperantes en ese momento “deben ofrecer una ventaja militar definida“.
64. Israel ha hecho un uso indebido de esta norma para “militarizar” objetos civiles y lo que los rodea, justificando su destrucción indiscriminada. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, “muchos objetos aparentemente civiles pueden convertirse en objetivos legítimos“, perdiendo su protección en virtud del DIH o convirtiéndose en daños “colaterales” como resultado de la elección de Hamás. La población civil y las infraestructuras de Gaza se presentan como obstáculos situados entre los objetivos, frente a ellos y por encima de ellos. En lugar de atenerse a determinaciones circunstanciales del estatus en consonancia con el DIH para cada ataque emprendido, como es preceptivo, Israel ha caracterizado todo el territorio como objetivo militar.
65. Los bienes de carácter civil protegidos pueden perder su inmunidad frente a los ataques si son utilizados por combatientes en las hostilidades y durante el tiempo en que lo sean. Sin embargo, Israel considera objetivo legítimo cualquier objeto que supuestamente haya sido o pueda ser utilizado militarmente, de modo que barrios enteros pueden ser arrasados o demolidos bajo ficciones de legalidad. Según la lógica israelí, los objetos civiles, como casas y apartamentos, se convierten en objetivos militares por proximidad, como si la condición de objetivo “legítimo” se extendiera por las inmediaciones por “contagio vírico”. Por ejemplo, los bloques de torres residenciales, cada uno de los cuales comprende docenas de plantas y cientos de departamentos (funcionalmente separados y utilizables de forma autónoma), se convierten supuestamente en objetivos militares en su totalidad si un solo departamento o habitación hubiera sido supuestamente utilizado por grupos armados.
66. Ejemplos paradigmáticos son los denominados “objetivos de poder“, que abarcan cualquier objeto civil, incluidos edificios residenciales, con el pretexto de que “Hamás está en todas partes en Gaza“. Edificios enteros de varias plantas han sido arrasados mientras estaban llenos de civiles, matando a sabiendas a cientos de personas en un solo ataque. El ataque contra la torre Al-Taj en la ciudad de Gaza, bombardeada el 25 de octubre, mató a 101 personas, entre ellas 44 niños y 37 mujeres, e hirió a cientos.
67. Israel ha abolido de facto la distinción entre objetivos civiles y militares. En las tres primeras semanas de la ofensiva, se borraron zonas residenciales enteras en el norte de Gaza. Mientras tanto, los barrios de las “zonas seguras” del sur ya estaban siendo destruidos.
bombardeos. En noviembre, la devastación de las ciudades del norte de Gaza superaba con creces la de Dresde en 1945.
68. Racionalizar los patrones de ataques contra objetivos civiles, matando a sabiendas a civiles en masa , se ha convertido en una estrategia militar basada en probables crímenes de guerra presentados como respetuosos con el DIH. Esta estrategia infiere razonable y únicamente una política genocida.
C. La matanza indiscriminada como “daño colateral”
69. Israel también ha tratado de dar cobertura legal a los ataques indiscriminados utilizando indebidamente la noción de “daños colaterales”, ampliando ilimitadamente lo que puede considerarse “daños incidentales a civiles”. Entre los ejemplos de ataques indiscriminados se incluyen los ataques que, por cualquier método o medio, atacan múltiples objetivos legítimos a la vez en zonas con altas concentraciones de civiles u objetos civiles. Para justificar el asesinato de miembros del grupo protegido, Israel ha defendido que tales acciones sólo causan daños incidentales a civiles, proporcionales a las ventajas militares concretas y directas previstas.
70. Invocando el concepto de “daños colaterales proporcionados” para bombardear a sabiendas a un gran número de miembros del grupo protegido, Israel afirma que cuando los ataques provocan más daños colaterales de los previstos, esto no indica necesariamente una violación, ya que “el cumplimiento está orientado a la conducta, no a los resultados“.
71. Sin embargo, en todos los ataques lanzados contra torres residenciales sin previo aviso, se ha anticipado que el principal resultado sería un daño civil extenso. El edificio Al-Taj estaba lleno de familias en el momento del ataque del 31 de octubre, que debió de preverse que mataría o heriría a todos los civiles que vivían allí. El hecho de que murieran tantas personas era totalmente previsible -por tanto, al menos indirectamente intencionado-, como se desprende de las imágenes que el propio ejército israelí publicó. El ataque contra el campo de refugiados de Yabalia del 25 de octubre causó la muerte de al menos 126 civiles, entre ellos 69 niños, y heridas a otros 280. Militares israelíes afirmaron que el objetivo era un comandante de Hamás en una base subterránea.
72. Para que una evaluación de la proporcionalidad sea lícita, primero debe respetarse el principio de distinción; de lo contrario, el daño civil previsto de un ataque deja de ser una consecuencia fortuita e involuntaria del propio ataque. Aunque tanto los ataques indiscriminados como los desproporcionados parecen haberse cometido sistemática y repetidamente a lo largo de la última campaña israelí, el hecho de que ambos tipos de ataques ilegales hayan sido sistemáticamente considerados lícitos por Israel sugiere que este
de condonación de los asesinatos en masa.
73. En virtud del DIH, la ventaja militar concreta y directa que se espera de un único ataque
debe sopesarse con los daños incidentales previsibles a civiles y bienes de carácter civil.
Sin embargo, en sus tensas evaluaciones de proporcionalidad, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel afirma que “la ventaja militar puede referirse a la ventaja militar prevista” no de una acción militar concreta, sino “de una operación en su conjunto“, en alusión al objetivo general de la guerra.
74. Las evaluaciones de proporcionalidad de Israel han burlado los requisitos legales al definir la ventaja militar, en cada ataque, en relación con la destrucción de toda la organización Hamás tanto política como militarmente. Es manifiestamente ilegal declarar como objetivo de guerra la destrucción de la capacidad política de la otra parte (especialmente en el contexto de una ocupación militar de 56 años que priva a la población ocupada de su derecho a la autodeterminación). Pero cuando ese objetivo de guerra “político” global se toma como el valor con respecto al cual debe medirse la proporcionalidad en relación con el daño previsto a los civiles, no existe prácticamente ninguna magnitud de daño previsto a los civiles que pueda considerarse “excesiva” mientras no se cumpla el objetivo político ilícito, tal como lo define el atacante. En este contexto, la matanza indiscriminada de personas protegidas y la destrucción de objetos protegidos siempre serán representadas, por el atacante, como daños incidentales “proporcionados” a pesar de su ilegalidad manifiesta.
75. La presentación de la violencia letal indiscriminada contra el grupo protegido como un “medio proporcionado” para perseguir los objetivos bélicos apunta a una intención de atacar a la población palestina en su conjunto, en consonancia con las declaraciones genocidas que anuncian la campaña. En otras palabras, Israel parece representarse a sí mismo como un “genocidio proporcionado“.
D. Evacuaciones y zonas seguras
76. En virtud del DIH, las partes en conflicto deben evacuar a la población civil y retirar los bienes de carácter civil de las proximidades de los objetivos militares. Las evacuaciones son admisibles, siempre que no desplacen a las personas protegidas fuera del territorio ocupado; las personas evacuadas deben ser trasladadas de nuevo a sus hogares tan pronto como hayan cesado las hostilidades en la zona en cuestión. Los desplazados, heridos y enfermos deben ser protegidos mediante la creación de “zonas hospitalarias y de seguridad” -también llamadas “áreas seguras” o “zonas de seguridad“- que deberán “estar alejadas de las operaciones militares” y establecidas mediante acuerdo entre las partes.
77. La orden de evacuación masiva del 13 de octubre -cuando se ordenó a 1,1 millones de palestinos que evacuaran el norte de Gaza en 24 horas hacia las “zonas seguras” designadas por Israel en el sur- se comunicó mediante al menos 23 panfletos diferentes lanzados desde el aire, publicaciones en redes sociales, mensajes de texto y mensajes telefónicos grabados. En lugar de aumentar la seguridad de la población civil, la enorme escala de las evacuaciones en medio de una intensa campaña de bombardeos y el sistema de zonas seguras comunicado de forma desordenada, junto con los prolongados cortes en las comunicaciones, aumentaron los niveles de pánico, los desplazamientos forzosos y las matanzas masivas.
78. Inmediatamente después de las órdenes de evacuación del 13 de octubre y de la transformación del sur de Gaza en una ostensible “zona segura“, Israel categorizó ilegalmente a los habitantes del norte de Gaza que se habían quedado (incluidos los enfermos y heridos) como “escudos humanos” y “cómplices” del terrorismo. Esta política apunta a la intención de Israel de “transformar” a cientos de miles de civiles en objetivos militares “legítimos” o víctimas colaterales mediante órdenes de evacuación imposibles de seguir. La orden de evacuación masiva incluyó la asombrosa cifra de 22 hospitales de la zona, poniendo en peligro a más de 2.000 pacientes y desplazados refugiados en los hospitales, y privando a los que quedaban de los servicios de mantenimiento de la vida.
79. La supresión de las protecciones civiles en la zona evacuada se combinó con ataques indiscriminados contra los evacuados y los habitantes de las zonas designadas como seguras. Desde el comienzo de su asalto, Israel ha bombardeado pérfidamente las zonas designadas como “seguras” causando un gran número de víctimas. De las aproximadamente 500 bombas de 2.000 libras lanzadas por Israel en las primeras seis semanas de hostilidades, el 42% se desplegaron en las zonas designadas como seguras en el sur. Israel también atacó el sur de Gaza con otras municiones desde aire, mar y tierra, causando la destrucción a gran escala de zonas civiles en las “zonas seguras”.
80. El 28 de octubre, dos semanas después de la orden de evacuación masiva de Israel, alrededor del 38% de los asesinatos en Gaza se produjeron en las zonas declaradas seguras al sur de Wadi Gaza. Para el 20 de noviembre, el 34% de todos los palestinos asesinados en Gaza se encontraban en esta zona, y para el 22 de enero, el 42% se encontraban en la zona, que para entonces albergaba a la mayoría de la población de Gaza. En pocas palabras, las “zonas seguras” se convirtieron deliberadamente en zonas de matanzas masivas.
81. Patrones similares surgen de la militarización por parte de Israel de los “corredores humanitarios” que ordenó a la población utilizar para evacuar y llegar a las zonas seguras. En contraste con la retórica humanitaria con la que se anunciaban estas “rutas seguras“, estos corredores fueron sistemática y pérfidamente blanco de bombardeos, proyectiles y disparos de francotiradores, convirtiéndose en “corredores de la muerte“. Israel estableció puestos de control para realizar escáneres faciales y controles de identidad, donde los palestinos que huían eran a menudo detenidos y posteriormente maltratados y torturados.
82. A finales de noviembre, el número de muertos palestinos ascendía a 15.000. En respuesta a las crecientes críticas internacionales, el ejército israelí reconfiguró sus mecanismos de evacuación, introduciendo una nueva herramienta “humanitaria“: la “cuadrícula de evacuación“. El ejército publicó en las redes sociales un mapa cuadriculado que dividía Gaza en 600 bloques e indicaba las zonas que debían ser “evacuadas” y las zonas “seguras“. El sistema -introducido cuando el ejército había cortado Gaza de todas las formas de comunicación- sembró el pánico entre los residentes, aumentando el nivel de caos y, posteriormente, el número de muertes. Desde principios de diciembre, Israel ordenó sistemáticamente a los civiles palestinos de las zonas situadas al sur de Wadi Gaza que se trasladaran a las nuevas zonas designadas como seguras según la cuadrícula. Inmediatamente después, el ejército atacó estas “zonas seguras”.
83. Desde finales de diciembre hasta febrero, Israel intensificó su ofensiva en las “zonas seguras” de Al Muwasi y Rafah, que albergaban a la mayoría de la población desplazada. Estos asaltos continuaron incluso después de que la CIJ ordenara a Israel “tomar todas las medidas a su alcance” para evitar el genocidio. En lugar de ello, en febrero Israel había matado a otros 3.135 palestinos, muchos de los cuales buscaban refugio.
84. A principios de febrero, 1,4 millones de palestinos habían sido desplazados a Rafah, convirtiendo a esta provincia en la más superpoblada de Gaza, con “una densidad media de más de 22.200 habitantes por kilómetro cuadrado, cinco veces superior a los niveles anteriores al conflicto“. Los continuos bombardeos de estas “zonas seguras” tuvieron como objetivo los locales que acogían a los desplazados y las instalaciones médicas.
85. Al mismo tiempo que se llevaban a cabo las evacuaciones y las zonas seguras, altos funcionarios israelíes abogaban por la sustitución colonial de los asentamientos. El Primer Ministro de Israel abogó por la transferencia étnica; el Ministro de Finanzas de Israel expresó su apoyo a la expulsión de dos millones de palestinos de Gaza; el Ministro de Seguridad Nacional de Israel declaró que la guerra era una oportunidad para “concentrarse en fomentar la migración de los residentes de Gaza“, mientras que otros ministros del gabinete abogaron por “reasentar” a los palestinos en el Sinaí, los países occidentales y otros lugares. El ministro israelí de Comunicaciones reveló que la expulsión de los palestinos evacuados fuera de Gaza se había debatido “en reuniones gubernamentales“.
El 12 de enero, los ministros israelíes asistieron a una conferencia para la recolonización de Gaza y la expulsión de los palestinos.
86. El patrón de asesinatos de civiles que evacuaron hacia el sur, en combinación con las declaraciones de algunos altos cargos israelíes declarando la intención de desplazar por la fuerza a los palestinos fuera de Gaza y sustituirlos por colonos israelíes, permiten inferir razonablemente que las órdenes de evacuación y las zonas seguras se han utilizado como herramientas genocidas para lograr la limpieza étnica.
E. Blindaje médico
87. Una última capa del “camuflaje humanitario” de Israel se refiere a sus esfuerzos por proporcionar cobertura legal a los ataques sistemáticos contra instalaciones y personal médico, causando el progresivo colapso del sector sanitario de Gaza. Israel ya había empleado en guerras anteriores como estrategia de “guerra jurídica médica” el ataque contra instalaciones médicas mientras acusaba al enemigo de escudarse en ellas. En el asalto actual, Israel ha invocado esta estrategia legal para justificar el genocidio mediante la destrucción total de infraestructuras vitales.
88. La asistencia sanitaria civil está especialmente protegida por el derecho internacional: existe un umbral elevado para que se pierda el estatus de protección de las unidades médicas civiles. El derecho internacional protege los hospitales al tiempo que prohíbe su uso con fines militares o como escudos para actividades militares, como el posicionamiento de objetivos militares en sus proximidades. Desde el comienzo de las hostilidades, Israel ha presentado los hospitales de Gaza como “cuarteles generales” de Hamás y espacios utilizados para proteger actividades militares, con el objetivo de difuminar la distinción entre objetos civiles y militares, transformando los hospitales en “escudos hospitalarios” y legitimando la destrucción de todo el sector sanitario de Gaza.
89. En noviembre de 2023, el hospital Al Shifa, en el norte de Gaza, estaba acogiendo a decenas de miles de personas desplazadas, cuando fue asediado e invadido. El 27 de octubre, el ejército israelí publicó un vídeo en 3D en el que se representaba el subsuelo del hospital como una compleja red de túneles que funcionaba como “centro de mando de Hamás“. El 2 de noviembre, el Ministerio de Asuntos Exteriores publicó un documento legal en el que se designaba al hospital como centro militar que ocultaba activos militares. El hospital fue entonces sitiado e invadido a mediados de noviembre, e Israel acusó a Hamás de utilizar al personal médico como “escudos humanos“. Tras días de ataques, el hospital se convirtió en una “zona de muerte“; cinco recién nacidos y 14 pacientes resultaron heridos; al menos 31 personas murieron, y partes del hospital se convirtieron en fosas comunes.
90. Los informes de los medios de comunicación cuestionaron las alegaciones de Israel de que Hamás estaba utilizando hospitales como escudos, afirmando que no había pruebas que sugirieran que las habitaciones conectadas al hospital hubieran sido utilizadas por Hamás; se descubrió que los edificios del hospital (contrariamente a las imágenes militares israelíes en 3D) no estaban conectados a la red de túneles; y no había pruebas de que se pudiera acceder a los túneles desde las salas del hospital. Además, el ejército israelí habría reorganizado el armamento del Al Shifa antes de las visitas de los equipos de noticias, lo que aumentó las sospechas de falsificación después de que el ejército israelí afirmara que una “lista de terroristas” que había encontrado en otro hospital de Gaza -el Al Rantisi- resultó ser un calendario de los días de la semana en árabe. Independientemente de que las acusaciones de Israel sobre el blindaje de hospitales en Al Shifa fueran ciertas o no -aún están por demostrar- , los civiles de los hospitales deberían haber estado protegidos y no sometidos a asedio y ataques militares.
91. Que la intención detrás del “camuflaje humanitario” de Israel en este caso sólo puede calificarse de genocida está claro por dos razones. En primer lugar, Israel era consciente de la destrucción a gran escala del sistema sanitario, ya que la Organización Mundial de la Salud había informado a mediados de noviembre de que se estaba produciendo una “catástrofe de salud pública” en Gaza, donde 26 de los 35 hospitales ya no estaban operativos debido a los bombardeos y el asedio de Israel. En segundo lugar, Israel sabía que su operación militar estaba causando un número considerable de heridos. Los traumatismos físicos constituyen la causa más predominante del exceso de mortalidad en Gaza. Era previsible que la suspensión forzosa de los servicios en el mayor hospital de Gaza perjudicaría gravemente las perspectivas de supervivencia de los heridos, los enfermos crónicos y los recién nacidos en incubadoras. Por tanto, al atacar el hospital Al Shifa, Israel condenó a sabiendas a miles de enfermos y desplazados a un sufrimiento y una muerte evitables.
92. La confianza en la estrategia de tratar a los hospitales como escudos médicos, haciendo caso omiso de su función como centros indispensables de supervivencia social para los miles de heridos y muchos más que buscaban refugio, expone otro aspecto de la lógica genocida que sustenta la estrategia militar de Israel.
VII. Conclusiones
93. La abrumadora naturaleza y escala del asalto de Israel a Gaza y las destructivas condiciones de vida que ha infligido revelan la intención de destruir físicamente a los palestinos como grupo. Este informe concluye que existen motivos razonables para creer que se ha alcanzado el umbral que indica la comisión de los siguientes actos de genocidio contra palestinos en Gaza: asesinato de miembros del grupo; causar graves daños físicos o mentales a los miembros del grupo; e infligir deliberadamente al grupo condiciones de vida calculadas para provocar su destrucción física total o parcial. Los actos genocidas fueron aprobados y se les dio efecto tras las declaraciones de intención genocida emitidas por altos cargos militares y gubernamentales.
94. Israel ha tratado de ocultar su conducta eliminacionista de las hostilidades sancionando la comisión de crímenes internacionales como respetuosa del DIH. Distorsionando las normas consuetudinarias del DIH, incluidas la distinción, la proporcionalidad y las precauciones, Israel ha tratado de facto a todo un grupo protegido y a su infraestructura vital como “terrorista” o “de apoyo al terrorismo“, transformando así todo y a todos en un objetivo o en un daño colateral, y por lo tanto matable o destruible. De este modo, ningún palestino de Gaza está a salvo por definición. Esto ha tenido efectos devastadores e intencionados, costando la vida a decenas de miles de palestinos, destruyendo el tejido de la vida en Gaza y causando daños irreparables a toda su población.
95. El genocidio de Israel contra los palestinos de Gaza es una fase de escalada de un largo proceso colonial de supresión. Durante más de siete décadas este proceso ha asfixiado al pueblo palestino como grupo -demográfica, cultural, económica y políticamente-, tratando de desplazarlo y de expropiar y controlar su tierra y sus recursos. La Nakba en curso debe detenerse y remediarse de una vez por todas. Es un imperativo que se debe a las víctimas de esta tragedia altamente evitable y a las futuras generaciones de esa tierra.
VIII. Recomendaciones
96. El Relator Especial insta a los Estados miembros a que apliquen la prohibición del genocidio de conformidad con sus obligaciones inderogables. Israel y los Estados que han sido cómplices de lo que puede concluirse razonablemente que constituye genocidio deben rendir cuentas y ofrecer reparaciones proporcionales a la destrucción, la muerte y el daño infligidos al pueblo palestino.
97. El Relator Especial recomienda que los Estados miembros
(a) Apliquen inmediatamente un embargo de armas a Israel, ya que parece haber incumplido las medidas vinculantes ordenadas por la CIJ el 26 de enero de 2024, así como otras medidas económicas y políticas necesarias para garantizar un alto el fuego inmediato y duradero y restablecer el respeto del derecho internacional, incluidas sanciones;
(b) Apoyar a Sudáfrica para que recurra al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en virtud del artículo 94(2) de la Carta de las Naciones Unidas tras el incumplimiento por parte de Israel de las medidas de la CIJ antes mencionadas;
(c) Actuar para garantizar una investigación exhaustiva, independiente y transparente de todas las violaciones del derecho internacional cometidas por todos los actores, incluidas las que constituyan crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y el crimen de genocidio, incluyendo:
i) cooperando con los mecanismos internacionales independientes de determinación de hechos/investigación y rendición de cuentas;
(ii) remitiendo inmediatamente la situación en Palestina a la CPI, en apoyo de su investigación en curso;
(iii) el cumplimiento de sus obligaciones en virtud de los principios de jurisdicción universal, garantizando investigaciones y enjuiciamientos auténticos de las personas sospechosas de haber cometido crímenes internacionales, incluido el genocidio, o de haber colaborado en su comisión, empezando por sus propios nacionales;
(d) Garantizar que Israel, así como los Estados que han sido cómplices en el genocidio de Gaza, reconozcan el colosal daño causado, se comprometan a no repetirlo, con medidas de prevención, reparaciones completas, incluido el coste total de la reconstrucción de Gaza, para lo que se recomienda el establecimiento de un registro de daños con un proceso de verificación y reclamaciones masivas que lo acompañe;
(e) En el seno de la Asamblea General, desarrollar un plan para poner fin al statu quo ilegal e insostenible que constituye la causa fundamental de la última escalada, que en última instancia culminó en el genocidio de Gaza, incluso mediante la reconstitución del Comité Especial de la ONU contra el Apartheid para abordar exhaustivamente la situación en Palestina, y estar dispuestos a aplicar las medidas diplomáticas, económicas y políticas previstas en la Carta de las Naciones Unidas en caso de incumplimiento por parte de Israel;
(f) A corto plazo y como medida temporal, en consulta con el Estado de Palestina, desplegar una presencia internacional de protección para limitar la violencia utilizada habitualmente contra los palestinos en el territorio palestino ocupado;
(g) Garantice que el OOPS recibe una financiación adecuada que le permita satisfacer las crecientes necesidades de los palestinos en Gaza.
98. El Relator Especial pide a la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos que redoble sus esfuerzos para poner fin a las actuales atrocidades en Gaza, entre otras cosas promoviendo y aplicando con precisión el derecho internacional, en particular la Convención sobre el Genocidio, en el contexto del territorio palestino ocupado en su conjunto.
* El presente informe se presentó a los servicios de la conferencia para su tramitación fuera de plazo a fin de incluir la información más reciente.
a-hrc-55-73-auv4.3.24
El genocida Netanyahu y el Ramadán
Carlos Fazio
Cada cual con sus tiempos, sus tácticas y su violencia depredadora, los
regímenes genocidas de Benjamin Netanyahu y Joe Biden (este último al
menos en grado de complicidad, aunque el Pentágono no ha dejado de
suministrar bombas, armamento sofisticado e inteligencia y oficiales de
la Fuerza Delta sobre el terreno) siguen asesinando de manera deliberada
a niños, mujeres y hombres palestinos en la franja de Gaza, con la
aquiescencia de las principales potencias del Occidente colectivo y sus
élites globalistas, en particular, Gran Bretaña y Francia, que ocupan un
lugar en el Consejo de Seguridad de la ONU.
La cínica apelación al "derecho a la legítima defensa" esgrimida por el
régimen colonialista y expansionista de Israel, respaldada con tres
vetos de Estados Unidos a un alto al fuego en el Consejo de Seguridad
desde que comenzó la carnicería (Lula dixit), el castigo colectivo y el
desplazamiento forzoso de palestinos, y otro veto al proyecto de
resolución destinado a responsabilizar al ejército de ocupación israelí
de la masacre de la calle al-Rashid, en la ciudad de Gaza, contra
refugiados indefensos cuando esperaban la llegada de camiones de ayuda
humanitaria (con saldo de 112 muertos y 760 heridos), fue desestimada
por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya en términos del
derecho internacional y de la cuarta Convención de Ginebra.
El ente sionista mesiánico y de apartheid israelí es una potencia de
ocupación que lleva a cabo una guerra de exterminio en territorio de la
Palestina histórica, y como recordó el 22 de febrero el embajador de
China ante la ONU, Zhang Jun, durante las audiencias públicas de la CIJ,
el pueblo palestino tiene el derecho inalienable a utilizar la lucha
armada contra el ejército de ocupación israelí, con fundamento en el
derecho internacional. Es decir, en su lucha por la liberación nacional y
la autodeterminación, el uso de la resistencia armada por el pueblo
palestino es legítimo y no constituye un acto de terrorismo.
Asimismo, en su fallo provisional, la CIJ "observó" (es decir, aceptó
como propias) las cifras sobre el genocidio y la limpieza étnica del
régimen israelí desde el 7 de octubre de 2023 –en retaliación a la
Operación Diluvio de Al-Aqsa de Hamas, la Yihad Islámica y otros grupos
de autodefensa armada de la resistencia palestina−, presentadas por
sendas oficinas de la ONU, una de ellas, la Agencia de Naciones Unidas
para los Refugiados de Palestina en Medio Oriente (UNRWA, por sus siglas
en inglés), razón por la cual Estados Unidos y sus socios de la OTAN/UE
(entre ellos Alemania, Reino Unido y Suecia) le suspendieron la entrega
de fondos poniéndola al borde del colapso, lo que convierte a esos
países en potenciales cómplices de la hambruna provocada como
herramienta genocida.
Una forma de desprestigiar el fallo de la CIJ es vilipendiar y destruir
la credibilidad de la fuente, aunque, según un informe de la Oficina de
Servicios de Supervisión Interna de la ONU, publicado por el diario The
Guardian de Londres, Israel no aportó evidencias o material probatorio
para sustentar sus alegaciones acerca de la participación de 10
empleados de la UNRWA (¡sobre un total de 13 mil!) en la Operación
Diluvio de Al-Aqsa. El objetivo estratégico del régimen de Netanyahu, al
acusar sin pruebas a una ínfima parte del personal de la UNRWA de haber
participado en la operación del 7 de octubre, es relegar la cuestión de
las personas refugiadas palestinas e impugnar el derecho al retorno de 6
millones de palestinos, según los registros de esa agencia de la ONU.
Pero es también la manera de hacer olvidar que la base para la creación
del Estado (artificial) de Israel por los imperialistas anglosajones en
1948 ha sido la limpieza étnica. Al suprimir la cuestión de los
refugiados palestinos, los supremacistas israelíes quieren perpetuar la
falacia de "una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra". La UNRWA
es la encarnación jurídica del problema de los refugiados, de allí que
al intentar abolir a la organización internacional que "recuerda su
existencia", Netanyahu, Estados Unidos y sus vasallos de la Unión
Europea pretenden que el mundo entero se olvide de que el Estado
sionista se autoconstituyó mediante un proceso de limpieza étnica y
merced al desplazamiento forzoso de 750 mil palestinos (número que se
incrementó cuando el régimen israelí ocupó más territorio de Palestina
durante la guerra de 1967). En buen romance, se trata de abolir el
"estatuto legal/oficial" de las personas refugiadas palestinas por el
cual adquieren el "derecho al retorno" de conformidad con la Resolución
194 de la Asamblea General de Naciones Unidas del 11 de diciembre de
1948.
En ese contexto, la divulgación del plan de Netanyahu, titulado "El día
después de Hamas", revela que su objetivo principal es continuar la
guerra hasta la completa destrucción de las capacidades militares y la
infraestructura gubernamental de Hamas y la Yihad Islámica, reubicando a
la población palestina que sobreviva a la limpieza étnica en la franja
de Gaza en un bantustán, similar a las reservas tribales que operaron en
Sudáfrica y la actual Namibia. Netanyahu insistió que el asalto
terrestre a Rafah (el mayor campo de desplazados del mundo) es
fundamental para ganar la guerra y, al parecer, cuenta con la
colaboración de Egipto (presto a recibir fondos millonarios del FMI e
inversiones de la petrolera Chevron) para construir una "zona de
seguridad aislada" en el desierto del Sinaí, que servirá como área de
amortiguación para los palestinos desplazados.
Como parte de la guerra sicológica que busca presionar a la resistencia
palestina en vísperas del mes sagrado musulmán del Ramadán (9 de marzo),
y anticipando lo que podría suceder en la Jerusalén ocupada, CNN y las
agencias Reuters y France Presse filtraron datos sobre una propuesta de
alto el fuego en Gaza, negociada en París por los jefes del Mosad, el
Shin Bet y los servicios de inteligencia del ejército israelí Aman con
la mediación de Qatar, Egipto y Estados Unidos, que incluiría una tregua
temporal de las operaciones militares durante 40 días; la entrada
diaria de ayuda humanitaria y un intercambio de prisioneros en una
proporción de 10 palestinos por un israelí. Hamas exige la retirada de
las fuerzas israelíes y el retorno de los desplazados en las zonas sur y
norte de la franja de Gaza y el levantamiento del bloqueo, mientras
Israel busca ganar tiempo y cargar a Hamas con la responsabilidad de
cualquier fracaso posterior en las negociaciones para justificar una
operación militar en Rafah.
3.3.24
La "masacre de harina" de hambrientos y sedientos palestinos en Gaza: ¿hasta dónde llegará Netanyahu?
Alfredo Jalife-Rahme
La "masacre de harina" de palestinos hambrientos y sedientos estaba
escrita en el muro de Gaza: 115 muertos y más de 700 heridos.
Moon of Alabama vaticinó días antes que "Israel bombardearía" a los
palestinos en Gaza: “las fuerzas de ocupación sionistas envían alimentos
al norte de la franja de Gaza para asesinar a los palestinos que
intenten colectarlos (https://bit.ly/3TnH3JK)”. ¡Los alimentos
militarizados como anzuelo!
La trampa de "ayuda (sic)" humanitaria fue "organizada" por el ejército
israelí en la que no participó la ONU, que se encontraba angustiada por
la suerte de 576 mil palestinos (cuarta parte de su población) al borde
de la hambruna.
Tres días después de su vaticinio, a sabiendas de la consustancial
malignidad del gobierno de Netanyahu, Moon of Alabama relata que "antes
de la masacre de harina", el ejército israelí "había estado disparando
indiscriminadamente por semanas a los hambrientos que esperaban la ayuda
(sic) en el mismo sitio exacto" donde ocurrió la tragedia: “una
hambruna deliberada (…) en el campo de concentración sionista para los
palestinos en Gaza convertido en un campo de exterminio
(https://bit.ly/3v4s8KRx)”.
Moon of Alabama pregunta: "¿Alguien en la Casa Blanca entiende qué tan
destructiva es su posición favorable a Israel para la reputación global
(sic) y postura de Estados Unidos?" Y remata en forma implacable: "El
poderoso Estados Unidos demuestra que es un gigante desventurado e
indefenso incapaz de controlar a su cliente", Israel.
En lugar de autorizar en forma farisea su tardía ayuda alimentaria por
mar y aire, después de casi cinco meses, ¿no sería mejor que Biden cese
su envío masivo de armas y municiones con las que Israel prosigue su
infanticidio/ feminicidio de palestinos en Gaza?
Estados Unidos participa indirectamente (sic) en la "masacre de harina"
al bloquear concomitantemente una declaración en el Consejo de Seguridad
de la ONU (https://bit.ly/3P6bhhw) para condenar la barbárica conducta
de Israel que lleva más de 30 mil civiles palestinos aniquilados.
John Mearsheimer, profesor de la Universidad de Chicago y uno de los
máximos geoestrategas del planeta, expone el “apoyo de Estados Unidos a
los horrores en Gaza (https://bit.ly/3v1vYnZ)” que atribuye al
omnipotente “Lobby de Israel (https://amzn.to/476u7M8que)”–que controla
además del Congreso, al eje Wall Street/ multimedia/ Hollywood/Netflix y
la mayoría de las trasnacionales tecnológicas de Silicon Valley.
Antes de la "masacre de harina" en Gaza, el suizo Jean Ziegler había
expuesto hace 13 años el "gueto de Gaza" en su libro Destrucción masiva:
geopolítica del hambre.
La condena a Israel por la "masacre de harina" ha sido prácticamente
unánime a escala universal, desde la Unión Africana
(https://bit.ly/3T20OVv), que representa a mil 400 millones, pasando por
el canciller Jaishankar de India (el país más poblado del mundo;
https://bit.ly/42WVSGh) hasta China (mil 300 millones de habitantes) que
exhorta un humanitario cese al fuego y, en forma sorprendente, hasta la
indignación de Francia y Alemania (https://on.ft.com/4bW4l0m) ¡Es
lamentable que algunos mandatarios de Latinoamérica guarden todavía
obsceno silencio!
El analista israelí Amos Harel, del rotativo anti-Netanyahu Haaretz,
comenta que las "muertes masivas en Gaza pueden cambiar el curso de la
guerra de Israel contra Hamas" cuando "el desastre tendrá ramificaciones
de largo alcance en los esfuerzos para negociar un cese al fuego y
puede provocar enojo en otros frentes": “de Washington a Riad, nadie
sabe a dónde se encamina Netanyahu (https://bit.ly/3P4o0Bm)”.
Una hipótesis versa sobre la deliberada carnicería del primer Netanyahu
con el fin de descarrilar el cese al fuego en Gaza y la liberación de
los rehenes israelíes promovidos por Biden.
Por cierto, Biden "confundió" dos veces a Gaza con Ucrania, curiosamente, dos guerras que libra la dupla jázara (https://bit.ly/4bQeMT7): el comediante Zelensky, prácticamente derrotado, y el premier Netanyahu, quien anhela que Estados Unidos borre del mapa a Irán) para que Israel se consolide como la suprema potencia hegemónica en Medio Oriente (https://bit.ly/4c1W2A3).