13.11.01

El rol de la Agencia de Inteligencia Militar paquistaní (ISI) en los ataques del 11 de septiembre (español)

Michel CHOSSUDOVSKY

Las culpas del aliado
Un diario de la India revela los vínculos entre el jefe de los espías paquistaníes y el supuesto líder del comando que atacó las Torres Gemelas. El mismo personaje que antes del 11 de septiembre realizaba "consultas de rutina" en Washington y que viajó a Afganistán para negociar la entrega de Osama Bin Laden, a quien los servicios de inteligencia de Pakistán habían siempre apoyado, Tal como hicieron con el régimen talibán... Todo, con la bendición estadunidense


Dos días después de los ataques terroristas al World Trade Center y al Pentágono, una delegación encabezada por el líder de la agencia de inteligencia militar paquistaní (ISI, Inter-Services Inteligence), el teniente general Mahmoud Ahmad, estaba en Washington para sostener conversaciones de alto nivel en el Departamento de Estado.1

La mayoría de los medios estadunidenses difundieron la idea de que Islamabad había armado una delegación a solicitud de Washington, y que la invitación había sido enviada al gobierno paquistaní "después" de los trágicos sucesos del 11 de septiembre.

¡Pero eso no fue lo que ocurrió!
El jefe de los espías paquistaníes, el teniente general Mahoud Ahmad, "estaba en Estados Unidos cuando los ataques ocurrieron".2 Según The New York Times, "dio la casualidad de que estaba por acá en una habitual visita de consulta".3

No se mencionó una sola palabra sobre la naturaleza de su "negocio" en Estados Unidos en la semana anterior a los ataques terroristas. Según Newsweek, estaba "en una visita a Washington en el momento del ataque, y como la mayoría de los visitantes, aún está atorado ahí", sin poder regresar a casa, por la suspensión de los vuelos internacionales.4

De hecho, el general Ahmad había llegado a Estados Unidos el 4 de septiembre, una semana antes de los ataques.5 Mantengan en mente que el propósito de su reunión en el Departamento de Estado el día 13 sólo se hizo público "después" de los ataques terroristas del 11 de septiembre, cuando la administración Bush tomó la decisión de buscar formalmente la "cooperación" de Pakistán en su "campaña contra el terrorismo internacional".

Los reportes de la prensa confirman que el teniente general Mahmoud Ahmad se reunió en dos ocasiones con el subsecretario de Estado, Richard Armitage, los días 12 y 13.6 Tras el 11 de septiembre, también se reunió con Joseph Biden, coordinador de la poderosa Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.

Sin embargo, según confirman varias notas de prensa, también tuvo "una habitual visita de consulta" con funcionarios estadunidenses durante la semana anterior al 11 de septiembre, esto es, reuniones con sus contrapartes estadunidenses en la CIA y el Pentágono.7

¿Cuál fue la naturaleza de estas "consultas" habituales? ¿Tenían algo que ver con las subsecuentes "consultas post 11 de septiembre" referentes a la decisión paquistaní de cooperar con Washington, llevadas a cabo a puerta cerrada en el Departamento de Estado 12 y 13 de septiembre? ¿Estaban los funcionarios paquistaníes y estadunidenses discutiendo la planeación de la guerra?

"El eje ISI-Osama-talibán"
El 9 de septiembre, el líder de la Alianza del Norte, comandante Ahmad Shah Masood, fue asesinado. La Alianza del Norte había informado a la administración Bush y confirmado en una declaración oficial que "un 'eje pakistaní ISI-Osama-talibán' (era responsable) de planear el asesinato realizado por dos suicidas... 'Creemos que este es un triángulo entre Osama Bin Laden, ISI, que es la sección de inteligencia del ejército paquistaní, y los talibanes'".8

En general, la complicidad del ISI en el "eje ISI-Osama-talibán" era un asunto público, confirmado por transcripciones del Congreso y por numerosos informes de inteligencia.9

Bush coopera con el ISI
Durante las "consultas post 11 de septiembre" en el Departamento de Estado, la administración Bush conscientemente tomó la decisión de "cooperar" directamente con el ISI paquistaní a pesar de sus vínculos con Osama Bin Laden y el régimen talibán y de su upuesto papel en el asesinato del comandante Masood, el cual coincidentemente ocurrió dos días antes de los ataques terroristas.

Mientras tanto, los medios occidentales -ante la creciente evidencia- habían permanecido
silenciosos respecto del papel insidioso del ISI paquistaní. Se mencionó el asesinato de Masood, pero su significado político en relación con el 11 de septiembre y la posterior decisión de ir a la guerra contra Afganistán escasamente se tocó.

Sin discusión o debate, Pakistán fue proclamado "amigo" y aliado de Estados Unidos.

En una lógica absolutamente torcida los medios estadunidenses concluyeron en coro que: "Los funcionarios estadunidenses habían buscado la cooperación de Pakistán precisamente porque fue el original promotor del régimen talibán, el liderazgo islámico de línea dura de Afganistán acusado por Washington de proteger a Bin Laden".10

Del hocico del caballo
Nadie parecía haber notado las falsedades evidentes y poco sutiles detrás de la "campaña contra el terrorismo internacional" de la administración Bush, quizá con la excepción de un curioso periodista que le preguntó a Colin Powell al principio de la conferencia de prensa del Departamento de Estado el jueves 13 de septiembre: "¿Ve Estados Unidos a Pakistán como un aliado o, como lo señala Los patrones del terrorismo global, como un lugar donde los grupos terroristas obtienen entrenamiento? ¿O es una mezcla?" 11

Los patrones del terrorismo global a que se refiere el periodista (www.state.gov/s/ct/rls/pgtrpt/2000/) es una publicación del Departamento de Estado estadunidense que confirma que el gobierno del presidente Pervez Musharraf tiene vínculos con el terrorismo internacional. Ahí se lee, por ejemplo: "Estados Unidos continúa preocupado por los informes del continuo apoyo paquistaní a las operaciones militares del régimen talibán en Afganistán. Informes creíbles indican que Pakistán provee al régimen talibán de material, combustible, financiamiento, asistencia técnica y consejeros militares. Pakistán no ha evitado que numerosos contingentes de paquistaníes se trasladen a Afganistán a luchar a favor del régimen talibán. Islamabad también falló en tomar medidas efectivas para restringir la actividad de ciertas madrasas, o escuelas religiosas, que funcionan como campos de reclutamiento para el terrorismo".12

Reunión secreta
La administración Bush buscó la "cooperación" de aquellos que directamente apoyaron e incitaron a los terroristas. Absurdo, pero a la vez consistente con los más amplios objetivos estratégicos y económicos de Washington en Asia central.

La reunión en el Departamento de Estado el 13 de septiembre entre el subsecretario de Estado Richard Armitage y el teniente general Mahmoud Ahmad transcurrió en secreto. El presidente Bush no fue parte de estas cruciales negociaciones: "El subsecretario de Estado Richard Armitage entregó (al líder del ISI Mahmoud Ahmad) una lista de pasos específicos que Washington quería que Pakistán tomara".13 "Tras una conversación telefónica entre (el secretario de Estado Colin) Powell y el presidente paquistaní Pervez Musharraf, el vocero del Departamento de Estado, Richard Boucher, dijo que Pakistán había prometido cooperar".14 El presidente George W. Bush después confirmó (también durante la mañana del 13 de septiembre) que el gobierno paquistaní había aceptado cooperar y participar mientras cazamos a aquellas personas que cometieron este increíble y vil acto contra Estados Unidos".15

El establo republicano
Mantengan en mente que Richard Armitage "trabajó de manera estrecha con Oliver North y estuvo involucrado en el escándalo de contrabando de armas Irán-contra".16

En muchos aspectos, el patrón de nombramientos de Bush hijo repite el equipo Irán-contragate de las administraciones Reagan y Bush padre: "Se está haciendo el mismo tipo de nombramientos en política exterior. Bush ha estado escogiendo personas de la parte más sospechosa del establo republicano de los ochenta, aquellos inmiscuidos en el asunto Irán-contra... Armitage fue subsecretario de Defensa en Asuntos de Seguridad Internacional en los años de Reagan, pero un nombramiento suyo en 1989 en la administración Bush padre fue retirado debido a la controversia sobre Irán- contra y otros escándalos".17

Armitage fue uno de los arquitectos principales del apoyo encubierto de Estados Unidos a los mujaidines y a la "base militante islámica", tanto durante la guerra afgano-soviética como después. El apoyo estadunidense encubierto fue financiado por el comercio de drogas del Triángulo Dorado.

Este patrón no ha sido fundamentalmente modificado. Aún constituye una parte integral de la política exterior estadunidense de la administración Bush y la base de las operaciones encubiertas de la CIA.

Misión a Afganistán
El 13 de septiembre, el presidente paquistaní Pervez Musharraf confirmó que enviaría al jefe de los espías, el teniente general Mahmoud Ahmad, a encontrarse con el régimen talibán y negociar la extradición de Osama Bin Laden. Esta decisión fue solicitada por Washington, y muy probablemente fue negociada durante la reunión entre Dick Armitage y el general Mahmoud en el Departamento de Estado. El jefe espía paquistaní rápidamente fue enviado de regreso de Washington a Islamabad: "Como resultado del exhorto estadunidense, Ahmad viajó... a Kandahar, Afganistán. Ahí entregó la más franca de las demandas. Entreguen a Bin Laden sin condiciones, le dijo al líder talibán, Mohammad Omar, o se enfrentarán a una guerra contra Estados Unidos y sus aliados".18

Se informó que las reuniones de Mahmoud con el régimen talibán en dos misiones separadas fueron "un fracaso". Sin embargo, este "fracaso" de extraditar a Osama era parte del plan de Washington, pues daba pretexto a una intervención militar que ya estaba en planeación. Si Osama hubiera sido extraditado, la justificación principal para realizar una guerra "contra el terrorismo internacional" ya no se sostendría. Y la evidencia prueba que esta guerra había sido planeada mucho antes del 11 de septiembre, como respuesta a objetivos estratégicos y económicos.

Mientras tanto, funcionarios del Pentágono y del Departamento de Estado rápidamente fueron enviados a Islamabad para dar los últimos toques a los planes de guerra de Estados Unidos. Y el domingo anterior al bombardeo de las principales ciudades en Afganistán por la fuerza aérea estadunidense (7 de octubre), el teniente general Mahmoud Ahmad fue despedido de su posición como cabeza del ISI, en lo que fue descrito como un "barajeo" rutinario.

"El vínculo perdido"
En los días posteriores al despido del teniente general Mahmoud Ahmad, un reportaje publicado en el Times of India, que pasó casi inadvertido por los medios occidentales, reveló los vínculos entre el jefe espía paquistaní Ahmad y el supuesto "líder de grupo" de los ataques al WTC, Mohamed Atta. De muchas maneras, la nota del Times of India constituye "el vínculo perdido" para un entendimiento de quién estaba detrás de los ataques terroristas del 11 de septiembre: "Si bien relaciones públicas del paquistaní ISI aseguró que el ex director general del ISI, el teniente general Mahmoud Ahmad, buscaba jubilarse tras ser reemplazado el lunes (8 de octubre, un día después del inicio de los bombardeos), la verdad es más impactante. Fuentes de alto nivel confirmaron aquí el martes (9 de octubre) que el general perdió su puesto por la 'evidencia' que reveló India para mostrar sus vínculos con uno de los terroristas suicidas que derrumbó el World Trade Center. Las autoridades estadunidenses buscaron que fuera removido tras confirmar que 100 mil dólares fueron enviados al secuestrador de aviones Mohamed Atta dese Pakistán por Ahmad Umar Sheikh bajo pedido del general Mahmoud. Fuentes gubernamentales de alto nivel han confirmado que India contribuyó significativamente a establecer el vínculo entre la transferencia monetaria y el papel que jugó el jefe del ISI despedido. Si bien no proveyeron detalles, dijeron que elementos aportados por India, incluyendo el número del teléfono celular de Sheikh, ayudaron a que la FBI rastreara y estableciera el vínculo. Un vínculo directo entre el ISI y el ataque al WTC podría tener repercusiones enormes. Estados Unidos no puede más que sospechar si hubo o no otros comandantes de alto rango del ejército paquistaní que estaban enterados. La evidencia de una conspiración mayor podría sacudir la confianza estadunidense en la habilidad paquistaní para participar en la coalición antiterrorismo".19

Según los archivos de la FBI, Mohamed Atta era "la cabeza de los secuestradores del primer avión que se estrelló contra el World Trade Center, y parece que era el conspirador principal".20

El artículo del Times of India estaba basado en un informe oficial de la inteligencia del gobierno de Delhi que había sido transmitido a través de canales oficiales a Washington. La Agencia Francesa de Prensa (AFP), al respecto, confirmó que "una fuente gubernamental de alto nivel dijo que el 'vínculo devastador' entre el general y la transferencia de fondos a Atta era parte de la evidencia que India había enviado oficialmente a Estados Unidos. 'La evidencia que hemos suministrado a Estados Unidos es de una profundidad y amplitud mucho mayor que una sola hoja de papel que vincule a un general canalla a algún acto terrorista'", dijo la fuente.21

¿El ISI, detrás del 11 de septiembre?
La revelación del artículo del Times of India tiene varias implicaciones. La nota no sólo señala los vínculos entre el jefe del ISI, el general Ahmad, y el líder terrorista Mohamed Atta, también señala que otros funcionarios del ISI podrían tener contacto con los terroristas. Más aún, sugiere que los ataques del 11 de septiembre no fueron un acto de "terrorismo individual" organizado por una célula aislada de Al Qaeda, sino que más bien fueron parte de una operación coordinada de inteligencia militar, que surge del ISI paquistaní.

El reportaje del Times of India también arroja luz respecto a la naturaleza de las "actividades de negocios" del general Ahmad en Estados Unidos la semana anterior al 11 de septiembre, y hace que surja la remota posibilidad de contactos del ISI con Mohamed Atta en Estados Unidos en la semana "anterior" a los ataques al WTC, justo cuando el general Mahmoud y su delegación estaban en la llamada "visita habitual de consulta" con funcionarios estadunidenses. Recuerden, el teniente general Mahmoud Ahmad llegó a Estados Unidos el 4 de septiembre.

Nombramiento aprobado por EU
Al examinar los supuestos vínculos entre los terroristas y el ISI, debe comprenderse que el teniente general Mahmoud Ahmad, como cabeza del ISI, tenía un "nombramiento aprobado por Estados Unidos". Como líder del ISI desde 1999, estaba en relación con sus contrapartes en la CIA, la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA, por sus siglas en inglés) y el Pentágono. También tengan en mente que el ISI paquistaní se mantuvo, desde el fin de la guerra fría hasta ahora, como la base de despegue para las operaciones encubiertas de la CIA en el Cáucaso, Asia central y los Balcanes.22

En otras palabras, el general Mahmoud Ahmad servía a los intereses estadunidenses. Su despido, ordenado por Washington, no fue el resultado de un desacuerdo político fundamental. Sin el apoyo estadunidense canalizado a través del paquistaní ISI, el régimen talibán no hubiera podido formar un gobierno en 1996. Jane Defense Weekly confirma que "la mitad de las fuerzas humanas y del equipo del régimen talibán se originan en Pakistán bajo el ISI", el cual a su vez era apoyado por Estados Unidos.23 Más aún, el asesinato del líder de la Alianza del Norte, el general Ahmad Shah Masood ?en el cual supuestamente está involucrado el ISI? no contradecía los objetivos de la política exterior estadunidense. Desde fines de los ochenta, Estados Unidos había consistentemente buscado debilitar a Masood, quien era percibido como un reformista nacionalista, y proveía apoyo tanto al régimen talibán como al grupo Hezb-I-Islami, dirigido por Gulbuddin Hektma-yar, contra Masood.

La confirmación del Congreso
Corroborado por la Comisión de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes, el apoyo estadunidense canalizado a través del ISI al régimen talibán y a Osama Bin Laden ha sido una política consistente de la administración estadunidense desde el fin de la guerra fría: "... Estados Unidos ha jugado una parte esencial en el apoyo al régimen talibán todo el tiempo, y aún lo hace... Tú tienes un gobierno militar (del presidente Musharraf) en Pakistán ahora armando hasta los dientes al régimen talibán... La ayuda (estadunidense) siempre ha llegado a las regiones del talibán... Y cuando la gente de fuera trata de llevar nuestra ayuda a regiones no controladas por el régimen talibán, es impedida por nuestro propio Departamento de Estado... En ese mismo momento, Pakistán inició un gran esfuerzo de reaprovisionamiento... y causó la derrota de casi todas las fuerzas antitalibán en Afganistán".24

Encubrimiento y complicidad
La existencia de un "eje ISI-Osama-talibán" es un asunto público. Los vínculos entre el ISI y las agencias del gobierno estadunidense, incluyendo la CIA, también son un asunto público.

El ISI paquistaní ha sido usado por sucesivas administraciones estadunidenses como "un intermediario". El aparato de inteligencia militar paquistaní constituye el apoyo institucional fundamental para Al Qaeda de Osama y el régimen talibán. Sin este apoyo institucional, no habría ningún gobierno talibán en Kabul. A su vez, sin el inflexible apoyo del gobierno estadunidense no habría ningún aparato poderoso de inteligencia militar en Pakistán.

Funcionarios de alto nivel en el Departamento de Estado estaban completamente informados del papel del general Mahmoud Ahmad. Tras el 11 de septiembre, la administración Bush conscientemente buscó la "cooperación" del ISI, el cual había estado apoyando e impulsando a Osama Bin Laden y al talibán.

En otras palabras, la relación de la administración Bush con el ISI paquistaní dejan ver la posibilidad de un "encubrimiento" y de una "complicidad". Mientras Ahmad hablaba con los funcionarios estadunidenses de la CIA y del Pentágono, el ISI supuestamente tenía contactos con los terroristas del 11 de septiembre.

Según el informe de inteligencia del gobierno de India los perpetradores de los ataques del 11 de septiembre tenían vínculos con el ISI paquistaní, el cual a su vez tiene vínculos con agencias del gobierno estadunidense. Lo que esto sugiere es que personas clave dentro de la institución de la inteligencia militar estadunidense podrían haber sabido de los contactos del ISI con el "líder del grupo" terrorista del 11 de septiembre, Mohamed Atta, y no actuaron.

Faltaría comprobar si esto representa una patente complicidad de la administración Bush.

Sin embargo, lo que sí está claro como el agua es que esta guerra no es una "campaña contra el terrorismo internacional". Es una guerra de conquista con consecuencias devastadoras para el futuro de la humanidad. Y el pueblo estadunidense ha sido consciente y deliberadamente mal dirigido por su gobierno.

Al final, la verdad debe prevalecer. Las falsedades detrás de la guerra estadunidense contra el pueblo de Afganistán deben ser develadas.* (Traducción: Tania Molina Ramírez)

Notas
1. The Guardian, 15 de septiembre de 2001.
2. Reuters, 13 de septiembre de 2001.
3. The New York Times, 13 de septiembre de 2001.
4. Newsweek, 14 de septiembre de 2001.
5. Daily Telegraph, Londres, 14 de septiembre de 2001.
6. The New York Times, 13 de septiembre de 2001. Confirma la reunión del 12 de septiembre.
7. The New York Times, 13 de septiembre de 2001.
8. Reuters, 15 de septiembre de 2001.
9. Para más detalles ver Michel Chossudovsky, "Las pistas del Osamagate", Masiosare 199, 14 de octubre de 2001.
10. Reuters, 13 de septiembre de 2001.
11. Pregunta de un periodista al secretario de Estado Colin Powell, 13 de septiembre de 2001.
12. Los patrones del terrorismo global, Departamento de Estado estadunidense (www.state.gov/s/ct/rls/pgtrpt/2000/), Washington, 2000.
13. Reuters, 13 de septiembre de 2001.
14. Ibid.
15. Documentos presidenciales. Conversación telefónica con Rudolph Giuliani y George Pataki, alcalde y gobernador de Nueva York, respectivamente, y conversación con reporteros, 13 de septiembre de 2001.
16. The Guardian, 15 de septiembre de 2001.
17. "Confrontación: los guerreros en política exterior de Bush". Peter Roff y James Chapin, UPI, 18 de julio de 2001.
18. Washington Post, 23 de septiembre de 2001.
19. Times of India, Delhi, 9 de octubre de 2001.
20. The Weekly Standard, Vol. 7, No. 7, octubre 2001.
21. AFP, 10 de octubre de 2001.
22. Para más detalles ver Michel Chossudovsky, "Osama Bin Laden: un guerrero de la CIA", Masiosare 196, 23 de septiembre de 2001.
23. Citado en Christian Science Monitor, 3 de septiembre de 1998.
24. Cámara de Representantes estadunidense: declaración del representante Dana Rohrbacher, Comisión de Relaciones Internacionales de la cámara en el tema de "Terrorismo global y el sur de Asia", Washington, 12 de julio de 2000.

México-ONU: crisis legal por terrorismo

INDICADOR POLÍTICO
Carlos Ramírez
12.10.2001
México-ONU: crisis legal por terrorismo

Aunque existe la buena voluntad de México con Estados Unidos y con las Naciones Unidas en materia de terrorismo, especialistas en derecho se han encontrado con un problemas bastante serio: México carece de un marco jurídico actualizado para encarar el flagelo del terrorismo y el del Código Penal no quiere aplicarse para los que usan la vía armada como forma de expresión política.


El asunto ha trabado la capacidad de respuesta de las autoridades. De acuerdo con el Código Penal mexicano y con la Carta y las resoluciones de la ONU, los grupos guerrilleros mexicanos caen en la tipología de grupos terroristas. Las leyes no eximen del castigo las razones sociales y políticas de la vía armada, sino que califican las formas de operar.


La decisión de la PGR de abrir una fiscalía antiterrorista cae en la esfera de las atribuciones del ejecutivo federal para organizar y reorganizar la administración pública. Sin embargo, el delito de terrorismo fue cobijado por la ley contra el crimen organizado. Y ahí van a comenzar los problemas: si un terrorista es arrestado por presuntos delitos percibidos a través, por ejemplo, del espionaje telefónico, un amparo lo puede librar de la cárcel porque esa ley carece de fundamentación Constitucional: el Congreso no tenía facultades para legislar sobre espionaje o seguridad nacional.


El Código Penal federal considera, en su artículo 139, el terrorismo como un delito contra la seguridad de la nación. "Se impondrá pena de prisión de 2 a 40 años y multa hasta de 50 mil pesos, sin perjuicio de las penas que correspondan por los delitos que resulten, al que utilizando explosivos, sustancias tóxicas, armas de fuego o por incendio, inundación o por cualquier otro medio violento, realice actos en contra de las personas, las cosas o servicios al público, que produzcan alarma, temor, terror en la población o en un grupo o en un sector de ella, para perturbar la paz pública o tratar de menoscabar la autoridad del Estado o presionar a la autoridad parea que tome una determinación".


En términos estrictos, la guerrilla --tanto la "buena" del EZLN o la "mala" como el EPR o la Coordinadora Nacional Guerrillera-- caen dentro del delito del terrorismo. Ninguna ley justifica el uso de la violencia por causas sociales o razones políticas. Y más aún, en artículo 144 del Código Penal sólo considera "delitos de carácter político" los de "rebelión, sedición, motín y el de conspiración para cometerlos". El terrorismo no es considerado delito político por la legislación penal mexicana. Y lo peor: el Código castiga el acto terrorista, no la preparación.


De ahí que los resolutivos de la ONU --que México debe no sólo cumplir sino acatar ahora que ya fue electo miembro del Consejo de Seguridad-- hayan generado una situación de crisis legal. Y el asunto podría empeorar si se confirman algunas relaciones de grupos árabes radicales, vinculados a las prácticas terroristas, con algunas organizaciones guerrilleras. El problema, sin embargo, radica en la tradición política mexicana que ve con buenos ojos por razones históricas --la Revolución Mexicana y las simpatías progresistas-- a los movimientos armados que luchan contra la injusticia y el autoritarismo.


En este contexto, el primer reto del gobierno mexicano radica en el replanteamiento del marco jurídico mexicano para aclarar el delito de terrorismo. El Movimiento Estudiantil del 68 incorporó la lucha contra el artículo 145 bis del Código Penal que tipificaba el delito de "disolución social", es decir, las actividades violentas o callejeras que, razonó el legislador autoritario, contribuían a desarticular la cohesión social. El artículo fue anulado después de la matanza de estudiantes en Tlatelolco.


En una resolución de febrero de 1995, la ONU ratificó una Declaración formal de la Asamblea General en la que se caracterizaba el terrorismo como una práctica política: "los actos criminales con fines políticos concebidos y planeados para provocar un estado de terror en la población en general, en un grupo de personas o en personas determinadas son injustificables en todas sus circunstancias, cualesquiera sean las consideraciones políticas, filosóficas, ideológicas, raciales, étnicas, religiosas o de cualquier otra índole que se hagan valer para justificarlas".


En consecuencia, México está obligado a resolver la contradicción entre el terrorismo tipificado como delito político por la ONU y asumido en el Código Penal mexicano como de orden común. La diferencia es de seriedad porque implicaría la caracterización de los riesgos: ¿cómo le hará México para aplicar los mandatos de la ONU en contra de grupos guerrilleros que ondean objetivos sociales y políticos pero que causan terror entre la población nacional y extranjera?


Hasta ahora, la legislación mexicana vigente es la misma que diseñó el PRI desde la óptica progresista de simpatía con organizaciones guerrilleras extranjeras --Cuba, Nicaragua y El Salvador, por ejemplo--, pero hoy en un escenario donde el terrorismo árabe fue parte de las relaciones de amistad y solidaridad con la guerrilla mexicana.


EJERCITO SIN JEFE
El otro punto delicado que abrió como debate el ataque terrorista contra el World Trade Center de Nueva York radica en la cooperación militar. En una entrevista con Larry King, el presidente Fox reconoció que "no tenemos un ejército fuerte". El encargado presidencial de las relaciones con las comunidades mexicanas en EU, Juan Hernández, afirmó que "no tenemos ejército, mano". Y el propio Fox rindió homenaje a los caídos en el 68 por las balas de militares en Tlatelolco.


El primer punto ha causado irritación dentro del ejército: Fox es, por mandato consititucional, el comandante en jefe de las fuerzas armadas y como tal no confía en la fuerza militar y además homenajea a los caídos por la represión militar del 2 de octubre del 68. En 1970, Echeverría como candidato presidencial priísta guardó un minuto de silencio por los estudiantes asesinados en Tlatelolco y estuvo a punto de perder la nominación. Y como secretario de Educación, Zedillo pagó libros de texto que culpaban a los militares de la represión de Tlatelolco y casi lo echan del cargo.


La confusión con Fox ha generado más irritación. Hace apenas unos meses dijo, en una entrevista por televisión, que el ejército mexicano "está de pelos" y ahora salió con que "no tenemos un ejército fuerte". La falta de consistencia en las declaraciones presidenciales sobre temas delicados ha contribuido a disminuir la fuerza institucional en el ejército. Si el comandante en jefe tiene esas opiniones, la moral militar podría convertirse en un problema adicional.


Pero el asunto militar no ha terminado ahí. Hay otro debate que está en puerta. El artículo 43 de la Carta de las Naciones Unidas --que México firmó en su fundación y que hoy refrenda como miembro no permanente del Consejo de Seguridad-- ordena que "todos los miembros de las Naciones Unidas, con el fin de contribuir al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, se comprometen a poner a disposición del Consejo de Seguridad, cuando éste lo solicite y de conformidad con un convenio especial o con convenios especiales, las fuerzas armadas, la ayuda y las facilidades, incluso el derecho de paso, que sean necesarias para el propósito de mantener la paz y la seguridad internacionales".


Aunque el canciller Jorge G. Castañeda declaró en el Congreso que no le han pedido a México tropas y que México no las enviará, ahora como miembro del Consejo de Seguridad México tiene obligaciones más estrictas para cumplir con los mandatos de la Carta de la ONU. Y como dato adicional habría otro para profundizar los compromisos: México fue miembro no permanente del Consejo de Seguridad que fundó la ONU y que redactó la Carta de la organización.


En este contexto, México enfrentaría un conflicto constitucional si el Consejo de Seguridad de la ONU solicita militares mexicanos para misiones de restauración de la paz en el Medio Oriente. El presidente de la república tiene la facultar --fracción VI del 89 constitucional-- de disponer de los militares y marinos "para la seguridad interior y la defensa exterior de la federación", pero previa autorización del Senado. Y la ONU solicitaría efectivos para la defensa de un tercer país porque el conflicto no tiene que ver con la defensa exterior mexicana. En todo caso, Fox tendría que invocar la fracción VIII para "declarar la guerra en nombre de los Estados Unidos Mexicanos".


Y los problemas de México con la ONU no terminarían ahí, sobre todo por la precisión de las leyes. El artículo 51 de la Carta de la ONU reconoce el "derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva en caso de ataque armado contra un miembro". En sentido estricto, el ataque terrorista no fue armado: fueron aviones comerciales y los presuntos terroristas utilizaron armas improvisadas para secuestrarlos. Por tanto, la respuesta de EU fue realmente violatoria de los mandatos de la Carta de las Naciones Unidas.


El mismo artículo 51 contiene otro mandato que fue violado por EU. La ONU reconoce el derecho de legítima defensa pero condicionado: "hasta tanto que el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales". Así, el 51 le otorga al Consejo de Seguridad la función de dirigir las decisiones para la paz. Pero resulta que en el caso de Osama ben Laden, EU y Gran Bretaña se hicieron cargo del control de la respuesta y subordinaron a las demás naciones. Las exigencias de George W. Bush al delinear el campo de los buenos y los malos fue otra forma de excluir a la ONU de sus tareas de mantenimiento de la paz.


Aunque la ONU reconoce la capacidad de respuesta inmediata de un Estado agredido, el 39 le otorga al Consejo de Seguridad una tarea concreta: el Consejo "determinará la existencia de toda amenaza a la paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresión y hará recomendaciones o decidirá qué medidas serán tomadas de conformidad con los artículos 41 y 42". Sin embargo, EU le quitó a la ONU el derecho de caracterizar el conflicto, organizó una fuerza de ataque con Gran Bretaña y con ello hizo a un lado a la ONU.


Si bien el ingreso de México al Consejo de Seguridad de la ONU será una prueba de madurez, de todos modos causará aquí conflictos legales y hasta constitucionales.

Rechazo a la teoría de conspiración de Washington

La Jornada
27 SEPTIEMBRE 2001
Rechazo a la teoría de conspiración de Washington
James Petras

Los teóricos de la conspiración (TC) han florecido tras los ataques terroristas contra el World Trade Center y el Pentágono. A diferencia de lo que ocurría en el pasado, cuando los TC podían encontrarse mayoritariamente en grupos marginales en las orillas del poder político, en el caso actual se les ve con prominencia en las más altas filas del gobierno, en los medios masivos de comunicación, contando con el más amplio público mundial, y entre los académicos más respetables. Las teorías de conspiración surgidas en Estados Unidos y en la Unión Europea se extienden por todo el mundo, son repetidas por líderes, figuras religiosas y los medios de comunicación en Asia, Africa y América Latina.


La "conspiración", según sus principales exponentes en Estados Unidos, está formada por un cónclave secreto de conspiradores islámicos agrupados en torno del líder fundamentalista Osama Bin Laden. El y sus seguidores han organizado la red terrorista global Al Qaeda, que conspira para derrocar a gobiernos occidentales y establecer regímenes islámicos en todas partes, lo que comenzó con los ataques contra el World Trade Center y el Pentágono.


Los TC basan sus acusaciones contra la conspiración fundamentalista islámica pese a la ausencia de toda evidencia concreta. Incluso, la identificación de los presuntos terroristas ha sido abierta a cuestionamiento; eso sin mencionar sus creencias políticas, su afiliación organizacional y sus redes internacionales.


Como ocurre en la mayoría de las teorías de conspiración, la evidencia es la primera víctima de las nociones preconcebidas. La base de las acusaciones de Washington contra los fundamentalistas islámicos en general, y contra Bin Laden y los talibán afganos en particular, por los ataques terroristas, está basada en generalidades extrapoladas de incidentes previos en otros contextos, así como en nociones preconcebidas sobre las capacidades, las políticas y las actividades de los fundamentalistas islámicos.


Los teóricos de la conspiración deducen estas conclusiones de la siguiente manera: Bin Laden en particular, y los fundamentalistas islámicos en general, han estado involucrados, o bien, han apoyado incidentes terroristas en el pasado. Ambas entidades son enemigas declaradas de Estados Unidos y de Occidente, y han emitido edictos llamando a combatir "la guerra santa" contra Washington. Bin Laden y sus simpatizantes islámicos operan redes clandestinas internacionales (Al Qaeda). Por lo tanto, y de acuerdo con los TC, estas características generales han llevado a la conclusión específica de que la red internacional de Bin Laden es responsable de los ataques terroristas de Nueva York y Washington.
Esta lógica deductiva es impecable, pero carece de evidencia empírica básica. Ninguno de los sospechosos identificados comparte las características esenciales de los colaboradores cercanos de Bin Laden o del talibán, o de algún grupo fundamentalista islámico.


Los principales sospechosos no seguían ninguno de los preceptos básicos de los códigos islámicos -por no mencionar las prácticas austeras de Bin Laden y los talibán. Ziad Jarrahi, uno de los sospechosos clave, según señaló la British Broadcasting Corporation (BBC) el pasado 22 de septiembre, "gustaba de beber ocasionalmente, gustaba de divertirse, era sociable, y jamás expresó ningún sentimiento antiestadunidense". La familia Ziad posee un video que muestra al sospechoso en la boda de su primo, en enero pasado, bailando, bebiendo y pulcramente rasurado. Reportes anteriores señalan que otros tres de los sospechosos gustaban de beber ingentemente en un bar de Florida.


Según la BBC, "la totalidad de los 19 sospechosos del secuestro de los aviones identificados por la FBI provenían de ambientes similares de Medio Oriente. Eran miembros de la reducida clase media que está en posibilidad de pagar una mejor educación en países como Alemania y Estados Unidos". Ziad pidió 2 mil dólares a su familia, en calidad de préstamo, unos días antes de los ataques, para pagar su viaje. Aparentemente, el apoyo familiar fue más relevante que el de cualquier red internacional financiera de Bin Laden.


Estos hechos se contraponen completamente con los TC en cada punto básico. En primer lugar, los sospechosos no eran musulmanes practicantes, ya no digamos fundamentalistas. Bebían, bailaban y salían con personas del sexo opuesto, en un comportamiento muy similar al de individuos de la clase media secular de todo el mundo. En segundo lugar, se trata de profesionistas educados de clase media, a diferencia de los terroristas seguidores de Bin Laden y otros grupos islámicos apoyados por los talibán, que son pobres, semialfabetizados; verdaderos creyentes criados en ciudades marginales o pueblos, adoctrinados por maestros religiosos.


En tercer lugar, los sospechosos forman una especie de círculo con personas que tienen experiencias educativas en la misma área geográfica: siete de los sospechosos estudiaron en Hamburgo, mayoritariamente en campos técnicos. No fueron reclutados en campos de refugiados ni adoctrinados en escuelas religiosas por maestros fundamentalistas. Visto a profundidad, el perfil de los sospechosos clave no se aplica a ninguna de las aseveraciones especulativas hechas por los teóricos de la conspiración para justificar su guerra contra el "fundamentalismo islámico", Bin Laden, Al Qaeda, o el régimen talibán de Afganistán.


La evidencia sobre los terroristas sugiere que los atacantes, probablemente, eran un pequeño grupo, independiente y cohesionado entre sus miembros, de individuos seculares y educados, que probablemente se conocían a nivel personal desde un tiempo considerable. La membresía probablemente se limitaba a conocidos de largo tiempo, con muy pocos o ningún nexo con grupos terroristas existentes -fundamentalistas o de otro tipo. Estas características explican la razón de las fallas en los sistemas de inteligencia, pues éstos sólo monitorean e infiltran a grupos fundamentalistas conocidos. Si bien algunos de los terroristas pueden ser religiosos, es mucho más factible que los móviles de sus acciones hayan sido creencias ideológicas seculares. Los blancos elegidos sugieren una decisión basada en un análisis político-económico de centros del poder económico y militar.


Es sumamente improbable que los talibán o Bin Laden, desde cuevas en Afganistán, hayan planeado, dirigido y ejecutado estas acciones, dada la precisión en detalles y coordinación que fueron necesarios para perpetrarlos. Es altamente improbable, asimismo, que Irak, Siria o Irán hayan llevado a cabo este tipo de acción, empleando a los sospechosos, siendo que estos países están perfectamente dentro del alcance de los servicios secretos de Estados Unidos, la Unión Europea y del Mossad.


Si la teoría de la conspiración carece tan patentemente de sustancia, y la teoría alternativa de un grupo pequeño, localizado y autónomo es más plausible, ¿por qué Washington prepara la guerra contra Afganistán y otras naciones de las regiones del Golfo y Medio Oriente?


Una hipótesis plausible es que Estados Unidos, antes de los ataques terroristas, estaba planeando derrocar al régimen talibán, y ahora usa el ataque para justificar esta política. Un alto funcionario paquistaní confirmó ya que en agosto de 2001, un importante oficial estadunidense le afirmó que Washington planeaba deshacerse del talibán a principios de octubre de 2001. La razón: el talibán es un campo de entrenamiento para militantes islámicos opuestos al poder y la presencia estadunidense en el mundo musulmán.


Una segunda hipótesis es que la movilización y la reglamentación necesarias para una guerra permiten a Washington y a algunos países europeos el envío de tropas terrestres para el combate activo, destruyendo así la oposición civil a guerras terrestres (el síndrome de Vietnam).


El admitir que el incidente fue obra de un pequeño grupo autónomo de profesionistas seculares, sin apoyo de una red internacional o de un refugio nacional, socavaría la movilización bélica y las políticas de intimidación y fuerza empleadas para reafirmar el poder mundial de Estados Unidos.


La teoría de la conspiración puede servir para justificar violentos ataques contra Irak, Siria y, posiblemente, Irán y Libia, o cualquier país que se oponga a la construcción del imperio estadunidense. La doctrina Bush de "quien no está con nosotros está contra nosotros" refuerza el terrorismo de Estado de Israel sobre los territorios ocupados y justifica la represión de grupos antiglobalización en el Norte, así como movimientos masivos contra el neoliberalismo en el Sur.


La teoría de la conspiración dicotomiza al mundo entre el imperio de Estados Unidos y el terrorismo. También nubla el conflicto real entre un imperio plagado de crisis y los crecientes movimientos sociales de oposición.

El conflicto entre China y USA

La Jornada
14 ABRIL 2001
El conflicto entre China y Estados Unidos
James Petras

La solución del conflicto entre China y Estados Unidos es mucho más que una tripulación y un avión estadunidenses en poder de los chinos y que una disculpa por parte de Washington. Lo que está en juego son cuestiones mucho más graves de soberanía versus hegemonía, ideología versus comercio, la vieja Guerra Fría versus la Nueva Guerra Fría. En Estados Unidos hay conflicto entre las elites en cuanto a cómo relacionarse con China, y lo mismo ocurre en China, en lo referente a sus políticas hacia Estados Unidos.


El primer y principal tema es la soberanía. China exige que los aviones espías no rebasen el límite marcado a 200 millas náuticas de sus costas, una práctica que Estados Unidos aplica en sus propias costas. Washington, sin embargo, asegura que el límite de China está a sólo 12 millas náuticas de la costa. Por tanto, Estados Unidos está admitiendo que su avión espía estaba violando el espacio aéreo chino, tal y como afirma Pekín; rebasando el límite de 200 millas y además haciéndolo rutinariamente.


Por supuesto, es inimaginable que Estados Unidos permitiera que aviones espías chinos volaran a sólo 13 millas de las costas de Nueva York, Los Angeles o Washington. ¿Por qué, entonces, Washington viola el límite chino de 200 millas?


No es por razones técnicas; el equipo electrónico utilizado en misiones de espionaje funciona igualmente a 13 que a 200 millas de distancia de las costas de China. Existen dos razones: una es comprobar la presteza de respuesta militar de China, la capacidad de su fuerza aérea y su nivel de organización para interceptar un ataque aéreo potencial. La segunda es el desafío de la hegemonía en la región del Mar del Sur chino. La hegemonía mundial de Washington no está dispuesta a reconocer los reclamos de la hegemonía regional china. En todo el mundo, particularmente en Europa y América Latina, Estados Unidos ha "colonizado" el espacio aéreo, bases militares y puertos navales. Por ejemplo, aviones estadunidenses rutinariamente invaden el espacio aéreo latinoamericano mediante instalaciones militares que tienen en esos países. Los aviones espía de Estados Unidos estaban probando hasta qué grado es posible "colonizar" el espacio aéreo de China. Pero Pekín, y especialmente el pueblo chino, no aceptarán someterse a las pretensiones hegemónicas estadunidenses: no se consideran una clientela dócil al estilo de los gobiernos de América Latina.


La exigencia de China de recibir una disculpa formal tiene una implicación más profunda. Significa que Estados Unidos debe tratarla como a un igual, en el sentido concreto de que sus 200 millas de espacio aéreo son tan inviolables como las de Estados Unidos, y en el sentido de que China puede ejercer influencia en la región vecina (del Mar del Sur chino).
La negativa de Washington a disculparse es un rechazo tácito a los reclamos de China y una reafirmación de su propia posición hegemónica en el Mar del Sur chino. Al igual que ocurrió cuando se perpetró el bombardeo "accidental" de la embajada china, Estados Unidos le está enviando el mensaje de que la hegemonía estadunidense en todas partes no es negociable.


Al interior de la administración Bush, existe conflicto entre los Ideólogos y los comerciantes. Los Ideólogos, (encabezados por Cheney y Rumsfeld) son respaldados por el complejo de la industria militar y quieren provocar una nueva Guerra Fría. Buscan confrontar militarmente a China y atizar una provechosa carrera armamentista. Los Comerciantes (encabezados por Colin Powell) son básicamente las élites económicas que han invertido más de 100 mil millones de dólares y se han comprometido en tratos comerciales con China por 120 mil millones de dólares. Están convencidos de que Estados Unidos, con el tiempo, puede "conquistar" a China por la vía de los mercados y la diplomacia.


Este conflicto entre los dos sectores de la administración Bush explica la política de "amenazas" y "negociaciones". El gran problema es que los Comerciantes no están dispuestos a aceptar la definición de soberanía de China. En vez de eso, ofrecen concesiones simbólicas/diplomáticas, expresando su "arrepentimiento" por el incidente, pero sin resolver, y sin siquiera reconocer, la verdadera sustancia de los reclamos de China sobre la soberanía de su espacio aéreo.


En China, el conflicto está entre los Liberales y los Nacionalistas. Los Liberales (encabezados por el presidente y el ministro del Exterior) han estado dispuestos a sacrificar el tema de la soberanía, con tal de profundizar la privatización de la economía china, asegurar la inversión extranjera e incrementar el comercio. Los Nacionalistas (principalmente las fuerzas armadas y una minoría gubernamental) defienden la soberanía por encima de la liberalización. Tras el bombardeo de la embajada, los liberales se vieron obligados a posponer negociaciones en el seno de la Organización Mundial del Comercio. Los Nacionalistas ejercen una poderosa presión hacia la unificación con Taiwán y están cuestionando la liberalización de la economía a la luz del creciente control extranjero. El que el avión espía haya violado el espacio aéreo chino ha ayudado a los Nacionalistas a resaltar las crecientes y flagrantes violaciones a la soberanía de China. En este conflicto, los Nacionalistas tienen el indiscutible apoyo del pueblo.


Sin embargo, es muy probable que los Liberales acepten una solución "simbólica" que ignore el problema fundamental de la soberanía china. En estas circunstancias, en las que la élite china está atada a las multinacionales estadunidenses, los Liberales no pueden aceptar completamente la solución de Bush sin exponerse a la ira de la mayoría pro nacionalista. Un acuerdo entre los Comerciantes estadunidenses y los Liberales chinos ya se logró, en secreto, y sus detalles siguen sin conocerse.


El problema principal en estas negociaciones es que en estos momentos los Ideólogos en Estados Unidos siguen funcionando con mentalidad de Guerra Fría: actúan como si China siguiera siendo un país comunista y no el paraíso de los inversionistas extranjeros. Operan con una definición de la realidad fundada en lo militar, al mismo tiempo que los aliados imperiales de Estados Unidos en Europa y Asia tienen una definición mercantil de la realidad, basada en la conquista por medio del comercio y la inversión. Los Ideólogos funcionan con base en una imagen del mundo de los años 50, en la que Washington puede imponer unilateralmente sus políticas. Su influencia es evidente en el rechazo unilateral del Protocolo de Kyoto con Europa sobre emisión de gases para el control del efecto invernadero, del Acuerdo de Defensa Antimisiles con Rusia, de las negociaciones de paz con Corea del Norte, y ahora, con el rechazo a reconocer la influencia de Pekín sobre la región del Mar de China Meridional. El único problema con la vuelta al pasado de los Ideólogos es que el mundo ha cambiado dramáticamente durante el último medio siglo.
Europa no depende más de la ayuda estadunidense, sino que es un competidor económico con movimientos sociales muy fuertes como los partidos Verdes y los sindicatos que apoyaron Kyoto. Los grupos industriales europeos quieren incrementar sus lazos económicos con China, Corea y Cuba. Las élites políticas y grupos pacifistas rechazan la escalada misilística estadunidense. Lo que es aún más significativo: las más grandes multinacionales estadunidenses dependen cada vez en mayor medida de las ganancias de sus inversiones en el extranjero.


Hace 50 años, menos de 10 por ciento de las ganancias y ventas provenían del extranjero. Hoy en día, para las mayores empresas, entre 25 y 50 por ciento de las ganancias provienen de la inversión y comercio exteriores. Los Ideólogos intentan construir una "Fortaleza América" mediante políticas militares y económicas unilaterales, lo que ha aislado internacionalmente al país y lo ha dividido internamente.


Más aún, con la caída de los mercados bursátiles, la recesión económica, el incremento en el desempleo y la inseguridad laboral, y el creciente déficit comercial, el público estadunidense se preocupa más por la política económica doméstica que por las aventuras militares en el extranjero. Mientras los Ideólogos han tratado de exaltar el fervor chauvinista por la tripulación "cautiva", la respuesta del público, hasta ahora, ha sido menos que tibia.


El ascenso de la visión del mundo de los Ideólogos dentro del régimen de Bush llevará a una peligrosa situación mundial. Los patrones del comercio e inversión se verán alterados, se impulsarán carreras armamentistas y se concederán recursos para el presupuesto militar. Los europeos se verán obligados a escoger bando al elegir entre el comercio o una nueva y costosa Guerra Fría sin ningún beneficio visible.


Habrá, sin embargo, efectos colaterales positivos: el presupuesto de guerra y la recesión económica podría revivir a la oposición política y social en Estados Unidos y Europa. La ideología del libre mercado y del "Nuevo Orden" se desmoronaría ante un nuevo estatismo encabezado por imperativos militares. La nueva Guerra Fría de los Ideólogos, empero, no sería sostenible: agravaría la recesión en Estados Unidos al aislarlo de mercados y posibilidades de comercio extranjero y empeoraría conflictos internos políticos y sociales.

Como dijo Clausewitz, es imposible declarar la guerra en dos frentes y ganar. Al final, los Comerciantes de la administración Bush triunfaron sobre los Ideólogos, al lograr un acuerdo con los Liberales chinos. Los millones de dólares de las trasnacionales fueron mucho más importantes que los argumentos de los Ideólogos. De manera similar, en China los Liberales decidieron que la inversión extranjera y el ingreso a la Organización Mundial del Comercio era más importante que la soberanía del espacio aéreo. Sin embargo, temas y los adversarios siguen ahí, y harán que nuevos conflictos emerjan otra vez.

The Role of Pakistan's Military Intelligence Agency (ISI) in the September 11 attacks (english)

by Michel Chossudovsky


Summary
Pakistan's chief spy Lt. General Mahmoud Ahmad "was in the US when the attacks occurred." He arrived in the US on the 4th of September, a full week before the attacks. He had meetings at the State Department "after" the attacks on the WTC. But he also had "a regular visit of consultations" with his US counterparts at the CIA and the Pentagon during the week prior to September 11.

What was the nature of these routine "pre-September 11 consultations"? Were they in any way related to the subsequent "post-September 11 consultations" pertaining to Pakistan's decision to cooperate with Washington. Was the planning of war being discussed between Pakistani and US officials?

On the 9th of September while General Ahmad was in the US, the leader of the Northern Alliance Commander Ahmad Shah Masood was assassinated. The Northern Alliance had informed the Bush Administration that the ISI was allegedly implicated in the assassination.

The Bush Administration consciously took the decision in "the post September 11 consultations" with Lt. General Mahmoud Ahmad to directly "cooperate" with Pakistan's military intelligence (ISI) despite its links to Osama bin Laden and the Taliban and its alleged role in the assassination of Commander Masood, which coincidentally occurred two days before the terrorist attacks.

Meanwhile, senior Pentagon and State Department officials had been rushed to Islamabad to put the finishing touches on America's war plans. And on the Sunday prior to the onslaught of the bombing of major cities in Afghanistan (October 7th), Lt. General Mahmoud Ahmad was sacked from his position as head of the ISI in what was described as a routine "reshuffling."

In the days following General Ahmad's dismissal, a report published in the Times of India, revealed the links between Pakistan's Chief spy Lt. General Mahmoud Ahmad and the presumed "ring leader" of the WTC attacks Mohamed Atta. The Times of India article was based on an official intelligence report of the Delhi government that had been transmitted through official channels to Washington. Quoting an Indian government source Agence France Press (AFP) confirms in this regard that: "The evidence we [the Government of India] have supplied to the US is of a much wider range and depth than just one piece of paper linking a rogue general to some misplaced act of terrorism."

The revelation of the Times of India article has several implications. The Indian intelligence report not only points to the links between ISI Chief General Ahmad and terrorist ringleader Mohamed Atta, it also indicates that other ISI officials might have had contacts with the terrorists. Moreover, it suggests that the September 11 attacks were not an act of "individual terrorism" organised by a separate Al Qaeda cell, but rather they were part of coordinated military-intelligence operation, emanating from Pakistan's ISI.

The Times of India report also sheds light on the nature of General Ahmad's "business activities" in the US during the week prior to September 11, raising the distinct possibility of ISI contacts with Mohamed Atta in the US "prior" to the attacks on the WTC, precisely at the time when General Mahmoud and his delegation were on a so-called "regular visit of consultations" with US officials.

In assessing the alleged links between the terrorists and the ISI, it should be understood that Lt. General Ahmad as head of the ISI was a "US approved appointee". As head of the ISI since 1999, he was in liaison with his US counterparts in the CIA, the Defense Intelligence Agency (DIA) and the Pentagon. Also bear in mind that Pakistan's ISI remained throughout the entire post Cold War era until the present, the launch-pad for CIA covert operations in the Caucasus, Central Asia and the Balkans.

The existence of an "ISI-Osama-Taliban axis" was a matter of public record. The links between the ISI and agencies of the US government including the CIA are also a matter of public record. The Bush Administration was fully cognizant of Lt. General Ahmad's role. In other words, rather than waging a campaign against international terrorism, the evidence would suggest that it is indirectly abetting international terrorism, using the Pakistani ISI as a "go-between".

The Bush Administration's links with Pakistan's ISI --including its "consultations" with General Ahmad in the week prior to September 11-- raise the issue of "complicity". While Ahmad was talking to US officials at the CIA and the Pentagon, ISI officials were allegedly also in contact with the September 11 terrorists.

In other words, according to the Indian government intelligence report, the perpetrators of the September 11 attacks had links to Pakistan's ISI, which in turn has links to agencies of the US government. What this suggests is that key individuals within the US military-intelligence establishment might have known about the ISI contacts with the September 11 terrorist "ring-leader" Mohamed Atta and failed to act.

Whether this amounts to the outright complicity of the Bush Administration remains to be firmly established.

What is crystal clear, however, is that this war is not a "campaign against international terrorism" as claimed by The Bush Administration. It is a war of conquest with devastating consequences for the future of humanity.

And the American people have been consciously and deliberately misled by their government.

Ultimately the truth must prevail. The falsehoods behind America's war against the people of Afghanistan must be unveiled.


Complete article
Two days after the terrorist attacks on the World Trade Centre and the Pentagon, a delegation led by the head of Pakistan's military intelligence agency (ISI) Lt. Gen. Mahmoud Ahmed, was in Washington for high level talks at the State Department.1

Most US media conveyed the impression that Islamabad had put together a delegation at Washington's behest, and that the invitation to the meeting had been transmitted to the Pakistan government "after" the tragic events of September 11.

But this is not what happened!
Pakistan's chief spy Lt. General Mahmoud Ahmad "was in the US when the attacks occurred." 2. According to the New York Times, "he happened to be here on a regular visit of consultations." 3

Not a word was mentioned regarding the nature of his "business" in the US in the week prior to the terrorist attacks. According to Newsweek, he was "on a visit to Washington at the time of the attack, and, like most other visitors, is still stuck there," unable to return home because of the freeze on international airline travel 4

General Ahmad had in fact arrived in the US on the 4th of September, a full week before the attacks. 5 Bear in mind that the purpose of his meeting at the State Department on the 13th was only made public "after" the September 11 terrorist attacks, when the Bush Administration took the decision to formally seek the "cooperation" of Pakistan in its "campaign against international terrorism."

The press reports confirm that Lt. General Mahmoud Ahmad had two meetings with Deputy Secretary of State Richard Armitage, respectively on the 12th and 13th. 6 After September 11, he also met Senator Joseph Biden, chairman of the powerful Committee on Foreign Relations of the Senate.

Confirmed by several press reports, however, he also had "a regular visit of consultations" with US officials during the week prior to September 11, --i.e. meetings with his US counterparts at the CIA and the Pentagon. 7

What was the nature of these routine "consultations"? Were they in any way related to the subsequent "post-September 11 consultations" pertaining to Pakistan's decision to cooperate with Washington, held behind closed doors at the State Department on September 12 and 13? Was the planning of war being discussed between Pakistani and US officials?

"The ISI-Osama-Taliban Axis"
On the 9th of September, the leader of the Northern Alliance Commander Ahmad Shah Masood was assassinated. The Northern Alliance had informed the Bush Administration that the ISI was allegedly implicated in the assassination: The Northern Alliance had confirmed in an official statement that:

a `Pakistani ISI-Osama-Taliban axis' [was responsible] of plotting the assassination by two Arab suicide bombers.... `We believe that this is a triangle between Osama bin Laden, ISI, which is the intelligence section of the Pakistani army, and the Taliban,' 8

More generally, the complicity of the ISI in the "ISI-Osama-Taliban axis" was a matter of public record, confirmed by congressional transcripts and numerous intelligence reports.9

The Bush Administration Cooperates with Pakistan's Military-Intelligence
The Bush Administration consciously took the decision in "the post September 11 consultations" at the State Department to directly "cooperate" with Pakistan's military intelligence (ISI) despite its links to Osama bin Laden and the Taliban and its alleged role in the assassination of Commander Masood, which coincidentally occurred two days before the terrorist attacks.

Meanwhile, the Western media --in the face of mounting evidence-- had remained silent on the insidious role of Pakistan's Military Intelligence agency (ISI). The assassination of Masood was mentioned, but its political significance in relation to September 11 and the subsequent decision to go to war against Afghanistan, was barely touched upon.

Without discussion or debate, Pakistan had been heralded as a "friend" and ally of America. In an utterly twisted logic, the US media had concluded in chorus that:

US officials had sought cooperation from Pakistan [precisely] because it is the original backer of the Taliban, the hard-line Islamic leadership of Afghanistan accused by Washington of harboring bin Laden. 10

From The Horse's Mouth
Nobody seemed to have noticed the obtrusive and unsubtle falsehoods behind the Administration's "campaign against international terrorism", with perhaps the exception of an inquisitive journalist who questioned Colin Powell at the outset of his State department briefing on Thursday September 13th:

[Does] the U.S. see Pakistan as an ally or, as the "Patterns of Global Terrorism" pointed out, a place where terrorist groups get training. Or is it a mixture?" 11 "Patterns of Global Terrorism" referred by the journalist (at http://www.state.gov/s/ct/rls/pgtrpt/2000/) is a publication of the US State Department which confirms that the government of President Pervez Musharraf has links to international terrorism:

The United States remains concerned about reports of continued Pakistani support for the Taliban's military operations in Afghanistan. Credible reporting indicates that Pakistan is providing the Taliban with materiel, fuel, funding, technical assistance, and military advisers. Pakistan has not prevented large numbers of Pakistani nationals from moving into Afghanistan to fight for the Taliban. Islamabad also failed to take effective steps to curb the activities of certain madrassas, or religious schools, that serve as recruiting grounds for terrorism. 12

Behind Close Doors at the State Department
The Bush Administration had sought the "cooperation" of those, who were directly supporting and abetting the terrorists. Absurd, but at the same time consistent with Washington's broader strategic and economic objectives in Central Asia.

The meeting behind closed doors at the State Department on September 13 between Deputy Secretary of State Richard Armitage and Lt. General Mahmoud Ahmad was shrouded in secrecy. Remember President Bush was not even involved in these crucial negotiations:

"Deputy Secretary of State Richard Armitage handed over [to ISI chief Mahmoud Ahmad] a list of specific steps Washington wanted Pakistan to take".13 "After a telephone conversation between [Secretary of State Colin] Powell and Pakistani President Pervez Musharraf, State Department spokesman Richard Boucher said Pakistan had promised to cooperate." 14 President George W. Bush later confirmed (also on the morning of September 13th) that the Pakistan government had accepted "to cooperate and to participate as we hunt down those people who committed this unbelievable, despicable act on America''. 15

Former Iran-Contragate Officials Call the Shots
Bear in mind that Richard Armitage had served as Assistant Secretary of Defense for International Security under the Reagan Administration. "He worked closely with Oliver North and was involved in the Iran-contra arms smuggling scandal." 16

In many regards, the pattern of Bush Junior appointments replicate the Iran-Contragate team of the Reagan and Bush senior administrations:

The same kind of appointments are being made in foreign policy. Bush has been choosing people from the most dubious part of the Republican stable of the 1980s, those engaged in the Iran-Contra affair... Armitage served as Assistant Secretary of Defense for International Security Affairs in the Reagan years, but a 1989 appointment in the elder Bush administration was withdrawn before hearings because of controversy over Iran-Contra and other scandals. 17

Armitage was one of the main architects behind US covert (aid) to the Mujahedin and the "militant Islamic base, both during the Afghan-Soviet war as well as in its aftermath. US covert support was financed by the Golden Crescent drug trade.

This pattern has not been fundamentally altered. It still constitutes an integral part of US foreign policy by the Bush Administration and the basis of CIA covert operations.

Pakistan's Chief Spy on Mission to Afghanistan
On September 13th, Pakistan President Pervez Musharraf confirmed that he would send chief spy Lt. General Mahmoud Ahmad to meet the Taliban and negotiate the extradition of Osama bin Laden. This decision was at Washington's behest, most probably agreed upon during the meeting between Dick Armitage and General Mahmoud at the State Department.

Pakistan's chief spy is rapidly whisked back from Washington to Islamabad:

At American urging, Ahmed traveled ... to Kandahar, Afghanistan. There he delivered the bluntest of demands. Turn over bin Laden without conditions, he told Taliban leader Mohammad Omar, or face certain war with the United States and its allies. 18

Mahmoud's meetings on two separate missions with the Taliban were reported as a "failure." Yet this "failure" to extradite Osama was part of Washington's design, providing a pretext for a military intervention which was already in the pipeline. If Osama had been extradited, the main justification for waging a war "against international terrorism" would no longer hold. And the evidence suggests that this war had been planned well in advance of September 11, in response to broad strategic and economic objectives.

Meanwhile, senior Pentagon and State Department officials had been rushed to Islamabad to put the finishing touches on America's war plans. And on Sunday prior to the onslaught of the bombing of major cities in Afghanistan by the US Air Force (October 7th), Lt. General Mahmoud Ahmad was sacked from his position as head of the ISI in what was described as a routine "reshuffling."

"The Missing Link"
In the days following Lt. General Mahmoud Ahmad's dismissal, a report published in the Times of India, which went virtually unnoticed by the Western media, revealed the links between Pakistan's Chief spy Lt. General Mahmoud Ahmad and the presumed "ring leader" of the WTC attacks Mohamed Atta. In many regards, the Times of India report constitutes "the missing link" to an understanding of who was behind the terrorist attacks of September 11:

While the Pakistani Inter Services Public Relations claimed that former ISI director-general Lt-Gen Mahmoud Ahmad sought retirement after being superseded on Monday [8 October], the day the US started bombing Afghanistan], the truth is more shocking. Top sources confirmed here on Tuesday [October 9], that the general lost his job because of the "evidence" India produced to show his links to one of the suicide bombers that wrecked the World Trade Centre. The US authorities sought his removal after confirming the fact that $100,000 were wired to WTC hijacker Mohammed Atta from Pakistan by Ahmad Umar Sheikh at the instance of Gen. Mahmoud. Senior government sources have confirmed that India contributed significantly to establishing the link between the money transfer and the role played by the dismissed ISI chief. While they did not provide details, they said that Indian inputs, including Sheikh's mobile phone number, helped the FBI in tracing and establishing the link.

A direct link between the ISI and the WTC attack could have enormous repercussions. The US cannot but suspect whether or not there were other senior Pakistani Army commanders who were in the know of things. Evidence of a larger conspiracy could shake US confidence in Pakistan's ability to participate in the anti-terrorism coalition. 19

According to FBI files, Mohamed Atta was "the lead hijacker of the first jet airliner to slam into the World Trade Center and, apparently, the lead conspirator" 20

The Times of India article was based on an official intelligence report of the Delhi government that had been transmitted through official channels to Washington. Agence France Press (AFP) confirms in this regard that:

A highly-placed government source told AFP that the "damning link" between the General and the transfer of funds to Atta was part of evidence which India has officially sent to the US. `The evidence we have supplied to the US is of a much wider range and depth than just one piece of paper linking a rogue general to some misplaced act of terrorism,' the source said. 21

Pakistan's Military-Intelligence Agency behind September 11?
The revelation of the Times of India article has several implications. The report not only points to the links between ISI Chief General Ahmad and terrorist ringleader Mohamed Atta, it also indicates that other ISI officials might have had contacts with the terrorists. Moreover, it suggests that the September 11 attacks were not an act of "individual terrorism" organised by a separate Al Qaeda cell, but rather they were part of coordinated military-intelligence operation, emanating from Pakistan's ISI.

The Times of India report also sheds light on the nature of General Ahmad's "business activities" in the US during the week prior to September 11, raising the distinct possibility of ISI contacts with Mohamed Atta in the US in the week "prior" to the attacks on the WTC, precisely at the time when General Mahmoud and his delegation were on a so-called "regular visit of consultations" with US officials. Remember, Lt. General Mahmoud Ahmad arrived in the US on the 4th of September.

US Approved Appointee
In assessing the alleged links between the terrorists and the ISI, it should be understood that Lt. General Mahmoud Ahmad as head of the ISI was a "US approved appointee". As head of the ISI since 1999, he was in liaison with his US counterparts in the CIA, the Defense Intelligence Agency (DIA) and the Pentagon. Also bear in mind that Pakistan's ISI remained throughout the entire post Cold War era until the present, the launch pad for CIA covert operations in the Caucasus, Central Asia and the Balkans 22

In other words, General Mahmoud Ahmad as head of the ISI was serving US foreign policy interests. His dismissal on the orders of Washington was not the result of a fundamental political disagreement. Without US support channeled through the Pakistani ISI, the Taliban would not have been able to form a government in 1996. Jane Defense Weekly confirms in this regard that "half of Taliban manpower and equipment originate[d] in Pakistan under the ISI," which in turn was supported by the US.23 Moreover, the assassination of the leader of the Northern Alliance General Ahmad Shah Masood --in which the ISI is alleged to have been implicated-- was not in contradiction with US foreign policy objectives. Since the late 1980s, the US had consistently sought to side-track and weaken Masood who was perceived as a nationalist reformer, by providing support to both to the Taliban and the Hezb-I-Islami group led by Gulbuddin Hektmayar against Masood .

Corroborated by Congressional Transcripts
Corroborated by the House of Representatives Internaitonal Relations Committee, US support funneled through the ISI to the Taliban and Osama bin Laden has been a consistent policy of the US Administration since the end of the Cold War:

...[T]he United States has been part and parcel to supporting the Taliban all along, and still is let me add... You have a military government [of President Musharraf] in Pakistan now that is arming the Taliban to the teeth....Let me note; that [US] aid has always gone to Taliban areas... We have been supporting the Taliban, because all our aid goes to the Taliban areas. And when people from the outside try to put aid into areas not controlled by the Taliban, they are thwarted by our own State Department... At that same moment, Pakistan initiated a major resupply effort, which eventually saw the defeat, and caused the defeat, of almost all of the anti-Taliban forces in Afghanistan. 24

Cover-up and Complicity
The existence of an "ISI-Osama-Taliban axis" is a matter of public record. The links between the ISI and agencies of the US government including the CIA are also a matter of public record.

Pakistan's ISI has been used by successive US adminstrations as "a go-between." Pakistan's military-intelligence apparatus, constitutes the core institutional support to both Osama's Al Qaeda and the Taliban. Without this institutional support, there would be no Taliban government in Kabul. In turn, without the unbending support of the US government. there would be no powerful military-intelligence apparatus in Pakistan.

Senior officials in the State Department were fully cognizant of General Mahmoud Ahmad's role. In the wake of September 11, the Bush Administration consciously sought the "cooperation" of the ISI which had been supporting and abetting Osama bin Laden and the Taliban.

In other words, the Bush Administration's relations with Pakistan's ISI --including its "consultations" with General Mahmoud Ahmad in the week prior to September 11-- raise the issue of "cover-up" as well as "complicity". While Ahmad was talking to US officials at the CIA and the Pentagon, the ISI allegedly had contacts with the September 11 terrorists.

According to the Indian government intelligence report (referred to in the Times of India), the perpetrators of the September 11 attacks had links to Pakistan's ISI, which in turn has links to agencies of the US government. What this suggests is that key individuals within the US military-intelligence establishment might have known about ISI contacts with the September 11 terrorist "ring-leader" Mohamed Atta and failed to act.

Whether this amounts to the outright complicity of the Bush Administration remains to be firmly established.

What is crystal clear, however, is that this war is not a "campaign against international terrorism". It is a war of conquest with devastating consequences for the future of humanity. And the American people have been consciously and deliberately misled by their government.

Ultimately the truth must prevail. The falsehoods behind America's war against the people of Afghanistan must be unveiled.

Notes
The Guardian, 15 September 2001.
Reuters, 13 September 2001.
The New York Times, 13 September 2001.
Newsweek, 14 September 2001.
The Daily Telegraph. London, 14 September 2001,
The New York Times, September 13th 2001 confirms the meeting on the 12th .of September
The New York Times, 13 September 2001.
The Northern Alliance's statement was released on 14 September 2001, quoted in Reuters 15 September 2001.
For further details see Michel Chossudovsky, "Osamagate", Centre for Research on Globalisation (CRG), at globalresearch.ca, October 2001.
Reuters 13 September 2001.
Journalist's question to Secretary of State Colin Powell, State Department Briefing, 13 September 2001.
US State Department, "Patterns of Global Terrorism", State Department, http://www.state.gov/s/ct/rls/pgtrpt/2000/, Washington 2000.
Reuters, 13 September 2001
Ibid.
Presidential Papers, Remarks in a Telephone Conversation With New York City Mayor Rudolph Giuliani and New York Governor George Pataki and an Exchange With Reporters, 13 September 2001.
The Guardian, 15 September 2001.
United Press International, Face-off: Bush's foreign policy warriors,by Peter Roff and James Chapin, UPI, 18 July 2001.
The Washington Post, 23 September 2001.
The Times of India, Delhi, 9 October 2001, at http://www.timesofindia.com/articleshow.asp?catkey=-2128936835&art_id=1454238160&sType=1)
The Weekly Standard, Vol. 7, No 7, October 2001.
AFP, 10 October 2001
For further details see Michel Chossudovsky, Who is Osama bin Laden, Centre for Research on Globalisation, 12 September 2001
Quoted in the Christian Science Monitor, 3 September 1998.
US House of Representatives: Statement by Rep. Dana Rohrbacher, Hearing of The House International Relations Committee on "Global Terrorism And South Asia", Washington, July 12, 2000.

Prevé CIA asesinatos políticos

El Universal
28 de octubre de 2001
Prevé CIA asesinatos políticos

WASHINGTON (AFP).– En una ruptura con la política exterior sostenida en décadas por Estados Unidos, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contempla misiones clandestinas dirigidas a asesinar a individuos específicos de acuerdo con un reporte publicado este domingo por el "Washington Post".

Si es verdad, la nueva política representaría un giro desde una especie de dogma de la era posterior a Vietnam de la política exterior de Washington que prohíbe los asesinatos políticos.

Ordenes ejecutivas firmadas por tres presidentes de Estados Unidos desde febrero de 1976 han sido interpretadas como una prohibición de los actos clandestinos de asesinar a objetivos enemigos.

Pero el "Post" reportó que la administración Bush ha interpretado de otra manera las órdenes, diciendo que ellas no impiden al presidente de seleccionar a terroristas para ser muertos en acciones encubiertas.

El diario reportó que la revisión policial también sancionaría nuevas formas de cooperación entre la CIA y unidades militares comando uniformadas, y podría permitir el uso de agentes extranjeros –o empleados que no pertenezcan a la CIA– para realizar los asesinatos.

Por otra parte, la oficina del Inspector Médico de Nueva York ha abierto una investigación para determinar si el ántrax causó la muerte a principios de este mes de una trabajadora postal local cuya muerte fue decretada como muerte natural, según un reporte de prensa este domingo.

Se inicia "un nuevo tipo de guerra"

La Jornada
15 SEPTIEMBRE 2001
Noam Chomsky: se inicia "un nuevo tipo de guerra"
Jim Cason y David Brooks, corresponsales

Washington y Nueva York, 14 de septiembre. El "horrendo" ataque del martes marca el inicio de un nuevo tipo de guerra que beneficiará a "los hombres duros" de Estados Unidos y sus contrapartes terroristas en el exterior, con los pueblos pobres, y en particular los palestinos, pagando los costos, dijo Noam Chomsky en entrevista con La Jornada.

Los del martes fueron, señaló el analista, el primer ataque contra el territorio nacional en dos siglos, y marca la primera vez que las "víctimas" tradicionales de la política estadunidense en el Tercer Mundo lanzan una acción militar contra el centro de los poderes imperiales.

Tres días después del ataque, Chomksy habló con La Jornada de sus perspectivas, de lo que el presidente Bush ha denominado la primera guerra del siglo XXI. El profesor del Massachussets Institute of Technology, padre de la lingüística moderna, y feroz crítico del poder, comentó sobre varios aspectos de esta coyuntura, a la que considera un parteaguas histórico:

"El ataque terrorista (a Estados Unidos) fue un asalto mayor contra los pueblos pobres y oprimidos de todo el mundo. Los palestinos serán aplastados por esto. Es un regalo a la derecha dura jingoísta estadunidense, y también a la de Israel. Y la respuesta planeada será lo mismo, será un regalo a Bin Laden... el tipo de acción de represalia que se está planeando es justo lo que él y sus amigos están buscando. Exactamente las cosas que promoverá un apoyo masivo y que llevará a más, y tal vez peores, ataques terroristas, lo cual entonces llevará a una creciente intensificación de la guerra.

"Tomen como ejemplo un microcosmos. Irlanda del Norte, donde están los llamados hombres duros de ambos lados, quienes simplemente matan sin importar las consecuencias, o si muere más gente de su lado. Bien, eso sólo les ofrece más oportunidades para matar. Amplifíquenlo al nivel de un superpoder y de bombas suicidas que no pueden ser detenidas. Son sólo los hombres duros de ambos lados los que benefician, y los demás sufren.

"Estados Unidos ahora está planeando el tipo de guerra a que está acostumbrado el oeste. Eso es, realizar algún ataque masivo en contra de otros. Pero el problema esta vez es que probablemente será diferente. Eso es lo que desea Bin Laden y otros como él, ataques masivos. Responderán probablemente con más ataques terroristas. Cosas como la ocurrida el martes son en verdad imparables.

"Aun si hubieran tenido a toda la fuerza aérea de Estados Unidos volando ese día, no hay mucho que pudieran haber hecho. (Los terroristas) son bombas suicidas, perfectamente contentos con morir. En 1983, un atentado suicida con un camión-bomba sacó a la fuerza militar más grande de Líbano. No fue un acto insignificante, y no se puede detener ese tipo de acciones.

"No deseo ni mencionar el tipo de cosas que, si uno quiere pensarlas, fácilmente se presentan. ¿Qué difícil piensan que sería, por ejemplo, meter un bomba de 15 libras de plutonio a través de la frontera mexicana o canadiense? ¿Estaría más allá de sus talentos o los míos, o de terroristas sofisticados? Eso es a lo que estamos invitando.

"Lo ocurrido el martes es una atrocidad espantosa, sin duda. Pero es el tipo de terror al que está sujeta buena parte del mundo; como, por ejemplo, la destrucción de la mitad de los abastos farmacéuticos de Sudán (por el ataque estadunidense supuestamente de represalia por atentados de Bin Laden). Es un país africano pobre.... ¿qué pasa cuando se destruye la mitad del abasto farmacéutico? Pues, a nadie le importa en el oeste. Pero uno o dos intentos para calcular el costo de esta acción resulta en decenas de miles de bajas, de muertos. Pero a nadie le importa. Así es como se pretende hacer funcionar la historia".

La Jornada (LJ): ¿Es un nuevo tipo de guerra?

Es más que una nueva guerra... es una nueva clase de guerra de diversas maneras. Por un lado, la forma en que la están enmarcando, "o estás con nosotros o enfrentas el prospecto seguro de muerte y destrucción". ¿Pueden pensar en un paralelo histórico a eso? Ni los nazis llegaban a ese extremo.

"Es un nuevo tipo de guerra también, si lo vemos históricamente. Algunos la consideran como un parteaguas, y tienen razón. Es la primera vez en la historia estadunidense, desde la guerra de 1812, que el territorio ha sido atacado. Ahora, la gente utiliza la analogía con Pearl Harbor, pero es un error. En Pearl Harbor los japoneses atacaron dos colonias estadunidenses —Filipinas y Hawai— el 7 de diciembre. Ataques a una colonia no son ataques contra Estados Unidos.

"Estados Unidos ha atacado el territorio de otros; a fin de cuentas está sentado en la mitad del territorio de México y ha atacado a Canadá un par de veces, pero nadie ataca a Estados Unidos. Además, también esa es la historia europea. Pero a diferencia, Europa ha tenido bastantes guerras internas horrendamente sangrientas. Aunque no es atacada por lo que llamamos el Tercer Mundo, las ex colonias, más bien Europa las ataca a ellas.

"Esto es ciertamente un parteaguas, la primera vez en la historia en que las víctimas están devolviendo el golpe al territorio matriz. ¿Cuándo han sido atacados Europa y Estados Unidos por gente de sus colonias, o las áreas que dominan? Históricamente, es extremadamente inusual.

"Cuando Gran Bretaña conquistó gran parte del mundo, no fue bonito, pero no atacaron Inglaterra. ¿México acaso puso bombas en Estados Unidos cuando fue conquistada la mitad de su territorio? Me imagino que podrían haberlo hecho. Digo, Nicaragua podría haber puesto bombas en Washington, pero eso no ocurrió. Están del lado equivocado del fusil y se supone que ahí es donde tienen que quedarse.

"Es por esto que hay tanto horror (en Estados Unidos y en Europa) cuando los palestinos responden dentro de Israel. Es horrible. Pero se supone que deben aguantarlo todo dentro de los territorios bajo ocupación militar. Es la manera en que funciona de la historia para Europa y de Estados Unidos".

LJ: ¿No hay entonces una alternativa a este conflicto?

Sí, claro. La alternativa es prestar atención a lo que está detrás. No se trata de lo que uno lee en los artículos de opinión de The New York Times: los locos que nos están atacando porque somos tan magníficos. Eso no es lo que está ocurriendo.

"Ellos (los atacantes) están llevando a cabo atrocidades enormes en respuesta a las atrocidades reales de las cuales somos responsables, y que han continuado. Si se trata de una agrupación de Medio Oriente, lo que probablemente es, uno puede empezar a contar (los atentados cometidos contra esa parte del mundo). Nos podría importar poco aquí, y a casi nadie en el oeste le importa, pero no implica que no le importe a las víctimas.

"Por ejemplo, Irak, durante los últimos 10 años. Era el país más desarrollado del mundo árabe, encabezado por un monstruo, pero al oeste eso no le molestaba. Estados Unidos y Gran Bretaña lo apoyaron cuando cometía sus peores atrocidades. Pero en los últimos diez años ese país ha sido devastado, y ahora es uno de los más pobres del mundo.

"Eso no fue en contra de Saddam Hussein, quien ha sido fortalecido..., se ha hecho contra la población. ¿Cuántos han muerto? Ni siquiera sabemos. Hace un par de años, Madeleine Albright estaba preparada para aceptar la cifra de medio millón de niños muertos como resultado de las sanciones estadunidenses, y dijo: es un alto precio, pero estamos dispuestos a pagarlo. Pero eso no significa que los iraquíes estén dispuestos a pagarlo, o la gente de la región. Hay una ira tremenda por esto por todas partes.

"En Líbano, los ataques israelíes apoyados por Estados Unidos probablemente han matado de 40 a 50 mil personas durante los últimos 20 años. Nosotros decimos ¿a quién le importa? ¡Pues a la gente de la región sí le importa!

"O vean lo que está ocurriendo en los territorios ocupados. Aquí se informa que helicópteros y jets israelíes atacan concentraciones civiles, y saben perfectamente bien que éstos son de origen estadunidense otorgados precisamente para ese propósito.

"Y sigue. Allá saben que Estados Unidos ha estado detrás de las políticas para prevenir cualquier acuerdo diplomático que responda al consenso internacional; Estados Unidos simplemente no permitirá el retiro de Israel del territorio ocupado.

"La gente en la región entiende todo esto, y sabe que podemos seguir con ejemplos alrededor del mundo. En estos momentos hay aproximadamente un millón de personas enfrentando el hambre en el norte de Nicaragua y el sur de Honduras, esas regiones recuerdan algunas actividades de Estados Unidos no hace tanto tiempo".

LJ: ¿Cuáles son las implicaciones de todo esto en Estados Unidos?

Creo que igual que las próximas acciones estadunidenses serán un regalo para Osama Bin Laden y la gente como él, lo ocurrido el martes es un regalo a sus contrapartes aquí, los hombres duros. Esta será una oportunidad maravillosa para imponer más reglamentación, más disciplina, promover los programas que desean aquí, la militarización del espacio y otras cosas parecidas. Y como señaló Paul Krugman esta mañana, tal vez una reducción del impuesto a las empresas. ¡Perfecto!

"Y esperarán —tal vez fracasarán— poder aplastar a la disidencia interna aquí. Ese tipo de cosas. En general, las atrocidades y la reacción ante ellas fortalecen a los elementos más brutales y represivos en todas partes. Así funcionan estas cosas. La dinámica es muy conocida".

"Die Taliban werden Terroristen ausliefern oder ihr Schicksal teilen"

"Die Taliban werden Terroristen ausliefern oder ihr Schicksal teilen"

US-Präsident George W. Bush hat in seiner Rede vor dem Kongress in der Nacht zum Freitag in Washington (Ortszeit) den Taliban ein Ultimatum gestellt und die Auslieferung Bin Ladens und weiterer Terrorismusverdächtiger gefordert. Wir bringen die Rede in einer gekürzten und von dpa übersetzten Fassung.

"( . . .) Wir sind ein Land, das durch die Gefahr wachgerüttelt wurde und aufgerufen ist, die Freiheit zu verteidigen. Unsere Trauer hat sich in Wut verwandelt und Wut in Entschlossenheit. Ob wir unsere Feinde der Gerechtigkeit ausliefern oder ob wir Gerechtigkeit zu ihnen tragen, es wird Gerechtigkeit geben. Und im Namen des amerikanischen Volkes danke ich der Welt für ihre große Unterstützung. Amerika wird niemals die Klänge unserer Nationalhymne am Buckingham Palace (in London) vergessen, auf den Straßen von Paris und am Brandenburger Tor in Berlin. (. . .)

Wir werden auch nicht die Bürger von 80 Nationen vergessen, die mit unseren eigenen starben. Dutzende Pakistanis. Mehr als 130 Israelis. Mehr als 250 Bürger Indiens. Männer und Frauen aus El Salvador, Iran, Mexiko und Japan und hunderte britischer Staatsbürger. (. . .)

Amerikaner kennen Kriegsopfer, aber nicht im Zentrum einer großartigen Stadt an einem friedlichen Morgen. Amerikaner haben Überraschungsangriffe erlebt, aber niemals zuvor auf tausende Zivilisten. All dies brach über uns an einem einzigen Tag herein, und die Nacht senkte sich auf eine veränderte Welt, eine Welt, in der die Freiheit selbst angegriffen wird.

Die USA achten das afghanische Volk. Schließlich sind wir sein größter Geber humanitärer Hilfe. Aber wir verurteilen das Taliban-Regime. Es unterdrückt nicht nur sein eigenes Volk. Es bedroht Menschen überall, indem es Terroristen unterstützt, ihnen Schutz gewährt und ihnen Nachschub liefert. Durch die Unterstützung und die Förderung von Mord wird das Taliban-Regime selbst zum Mörder. Und heute Nacht fordern die Vereinigten Staaten von Amerika Folgendes von den Taliban: Liefern Sie den Behörden der Vereinigten Staaten alle Führer von Al Qaida aus, die sich in Ihrem Land verstecken. Lassen sie alle Ausländer frei, einschließlich amerikanischer Staatsbürger, die Sie ungerechterweise eingesperrt haben. Schützen Sie ausländische Journalisten, Diplomaten und Helfer in Ihrem Land. Schließen Sie sofort und für immer jedes Ausbildungslager für Terroristen in Afghanistan, und liefern Sie jeden Terroristen und jede Person in deren Umfeld den zuständigen Behörden aus. Diese Forderungen sind nicht verhandelbar oder diskutierbar. Die Taliban müssen handeln, und zwar sofort handeln. Sie werden die Terroristen ausliefern oder ihr Schicksal teilen.

Ich will heute Nacht auch direkt zu den Moslems in der ganzen Welt sprechen. Wir achten Ihren Glauben. Er wird frei von vielen Millionen Amerikanern praktiziert und von vielen weiteren Millionen in Ländern, die Amerika zu seinen Freunden zählt. Seine Lehren sind gut und friedlich, und diejenigen, die Böses im Namen Allahs begehen, schänden den Namen Allahs. Die Terroristen sind Verräter an ihrem eigenen Glauben, ja, sie versuchen gar den Islam selbst zu entführen.

Der Feind der Amerikaner sind nicht unsere vielen moslemischen Freunde, nicht unsere zahlreichen arabischen Freunde. Unser Feind ist ein radikales Netzwerk von Terroristen und jede Regierung, die sie unterstützt. Sie folgen dem Weg des Faschismus, des Nationalsozialismus und Totalitarismus. Und sie werden den Weg bis zum Ende gehen: ins unbekannte Grab der Geschichte überkommener Lügen.

Wir werden jedes Mittel in unserer Macht einsetzen - jedes Mittel der Diplomatie, jede Möglichkeit der Geheimdienste, jedes Instrument der Strafverfolgung, jeden finanziellen Einfluss und jede notwendige Waffe des Krieges -, um das globale Netzwerk des Terrors zu zerstören und zu besiegen. Unsere Antwort beinhaltet mehr als einen sofortigen Gegenschlag und einzelne Angriffe. Amerikaner sollten nicht eine einzige Schlacht erwarten, sondern einen langen Feldzug, wie wir ihn bisher noch nicht erlebt haben. (. . .)

Jede Nation, in jeder Region, muss sich nun entscheiden: Entweder sind Sie mit uns oder mit den Terroristen. Von diesem Tag an werden die Vereinigten Staaten jede Nation, die weiterhin Terroristen beherbergt oder unterstützt, als feindliches Regime betrachten. Unser Land wurde wachgerüttelt: Wir sind gegen Angriffe nicht immun. (. . .) Daher verkünde ich heute die Einrichtung einer Institution mit Kabinettsrang, die mir direkt untersteht - das Amt für Heimatschutz. (. . .)

Das ist allerdings nicht nur Amerikas Kampf. Und nicht nur Amerikas Freiheit steht auf dem Spiel. Das ist der Kampf der Welt. Das ist der Kampf der Zivilisation.

Das ist der Kampf aller, die an Fortschritt und Pluralismus glauben, an Toleranz und Freiheit. (. . .) Die zivilisierte Welt schließt sich Amerika an. Sie versteht, dass, wenn der Terror ungestraft davonkommt, ihre eigenen Städte, ihre eigenen Bürger als Nächste an der Reihe sein könnten. (. . .) Amerikaner fragen: Was wird von uns erwartet? Ich bitte Sie, Ihr Leben zu leben und Ihre Kinder zu umarmen. Ich weiß, dass viele Bürger heute Nacht Angst haben. Und ich bitte Sie, ruhig und entschlossen zu sein, selbst angesichts einer anhaltenden Bedrohung. (. . .)

Einige sprechen von einem Zeitalter des Terrors. Ich weiß, es liegen Schwierigkeiten vor uns, und wir müssen Gefahren entgegensehen. (. . .) Solange die Vereinigten Staaten von Amerika entschlossen und stark sind, wird dies kein Zeitalter des Terrors sein. Dies wird ein Zeitalter der Freiheit sein, hier und überall auf der Welt."

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Copyright © Frankfurter Rundschau 2001
Dokument erstellt am 30.09.2001 um 21:25:33 Uhr
Erscheinungsdatum 22.09.2001

El WTC, el Pentágono y el efecto bumerán

La Jornada
18 ¤ SEPTIEMBRE ¤ 2001
El World Trade Center, el Pentágono y el efecto bumerán
James Petras

Las trágicas muertes y heridas de miles de empleados como consecuencia de los ataques suicidas al World Trade Center y el Pentágono han evocado el espectro del miedo, la ira y la guerra. Mientras miles de ciudadanos estadunidenses han acudido para donar su sangre y hacer servicios médicos voluntarios en actos de solidaridad con las víctimas, el presidente George W. Bush y el secretario de Estado, Colin Powell, hablan de "un acto de guerra" y de "lanzar una guerra" contra un adversario aún no determinado, pero que, se especula, pueden ser terroristas y Estados árabes/musulmanes.


La definición de guerra hecha por Bush y Powell es adecuada. El problema es que los actos violentos en Washington y Nueva York no anuncian el inicio de una guerra (un "segundo Pearl Harbor"), sino la continuación de una guerra que lleva bastante tiempo en el Medio Oriente, el Golfo y el sur de Asia entre, por un lado, Estados Unidos y sus aliados, y las naciones árabes y pueblos de la región, por el otro.


Irak ha sido atacado violentamente por bombarderos durante más de una década. La Guerra del Golfo jamás terminó. La guerra del régimen israelí -apoyado por Estados Unidos- contra los palestinos continúa, con asaltos aéreos y terrestres constantes por parte de Israel y bombardeos suicidas de los palestinos. En el sur de Asia y el norte de Africa, Estados Unidos ha emprendido actos de guerra contra Afganistán, Libia y Sudán como continuación de su conflicto con terroristas árabe/musulmanes.


El empeño de Estados Unidos en esta guerra ha sido invisible y distante para la gran mayoría del público estadunidense, porque los objetivos de la violencia han estado siempre en el extranjero, en el Medio Oriente y otros lugares.


Inadvertidamente, Ariel Sharon, primer ministro de Israel, ha sido explícito respecto a la interconexión de los conflictos: vinculó la guerra violenta de Israel contra los palestinos con la violencia en Nueva York y Washington.


La extensión de la guerra hacia territorio estadunidense, así como la amenaza de Washington de lanzar la guerra contra Estados que ofrecen "refugios seguros a terroristas", ha puesto muy nerviosos a los inversionistas. Los financieros de Wall Street temen con razón la venta masiva de acciones y bonos, en particular por parte de los inversionistas extranjeros, además de una fuga de inversiones en dólares en búsqueda de lugares más seguros. La destrucción del World Trade Center, cerca de Wall Street, aumenta la percepción entre los inversionistas de que el poder global de Estados Unidos no es invencible y es vulnerable al ataque. La adquisición de las acciones y los bonos estadunidenses estuvo propiciada más con su imagen como baluarte de estabilidad que con su economía especulativa y su impulso por el consumo. La fuga de inversión extranjera empujará a la economía estadunidense hacia una recesión más profunda, y la mayoría de los economistas cree que habrá una venta masiva de dólares, debilitando las cuentas externas de Estados Unidos.


La fragilidad del nuevo orden mundial se manifiesta en los esfuerzos para reforzar la política de seguridad y las fuerzas militares en la OTAN, con el fin de proyectar una imagen de cohesión y fortaleza. Sin embargo, los ataques violentos tienen sus raíces precisamente en la historia reciente de las guerras de los Balcanes y el bombardeo de Yugoslavia, y las guerras de sus aliados en Bosnia, Kosovo y Macedonia. Consolidar el poder global y conservar un imperio contra los adversarios no es fácil. Muchos historiadores han señalado que las guerras lanzadas en el extranjero tienden a regresar a casa.


El politólogo conservador Chalmers Johnson habla de un blowback o efecto bumerán, en el que las mismas fuerzas (fundamentalistas musulmanas) que fueron apoyadas por Washington contra sus adversarios (URSS) se transforman después en sus violentos enemigos.


Si, como parece ser el caso, extremistas musulmanes estuvieron involucrados en los ataques violentos en Nueva York y Washington, entonces el gobierno estadunidense debe asumir su responsabilidad: muchos miles de fanáticos islámicos recibieron financiamiento en su ofensiva violenta contra el régimen laico de Afganistán, apoyado por la URSS a finales de los setenta. Estados Unidos dio abasto y entrenamiento a estos extremistas islámicos utilizando armas de la más avanzada tecnología, incluyendo misiles de mano que buscan calor. A principios de los noventa, el régimen musulmán de Bosnia, con apoyo de Estados Unidos, reclutó guerreros islámicos de la guerra en Afganistán para pelear contra Serbia. En Kosovo y Macedonia, Estados Unidos se alió y proporcionó armas al KLA, que incluye muchos veteranos islámicos de estas guerras extranjeras. Los fanáticos islámicos que Washington antes llamaba "luchadores por la libertad", hoy son los violentos terroristas que realizan acciones violentas contra Estados Unidos, guiados por el sospechoso número uno, Osama Bin Laden, quien recibió apoyo de la CIA. Washington ha creado un monstruo anticomunista que se ha vuelto en contra de su patrón. Lo que han aprendido los terroristas islámicos de sus mentores de la CIA es cómo hacer la guerra de alta tecnología, y lo que han aprendido de sus mentores religiosos es su voluntad de sacrificar sus vidas en la "santa guerra". Esta combinación letal fue evidenciada en Nueva York y Washington. Desgraciadamente para la humanidad éste no es el último capítulo en esta guerra entre extremistas.


En lugar de guerra, éste debe ser un tiempo para reflexionar sobre las raíces sociales y políticas del conflicto; un tiempo para reconocer que los derechos de autodeterminación tienen precedencia por encima de las doctrinas imperiales obsoletas de esferas de influencia y colonias de asentamientos.