7.3.20

No, el coronavirus no es responsable de las caídas en las bolsas


Eric Toussaint
Fuentes: CADTM
Traducido por Griselda Pinero

Se asiste a una gran crisis de las bolsas de Wall Street, Europa, Japón y Shanghái y algunos lo atribuyen al coronavirus. Durante la última semana de febrero de 2020, la peor semana para la bolsa desde octubre de 2008, el índice Dow Jones bajó un 12,4 %, el S&P 500 un 11,5 % y el Nasdaq Composite un 10,5 %. Y pasó también en Europa y en Asia, en los mismos días. En la bolsa de Londres, el FTSE-100 bajó un 11,32 %, en París, el CAC 40 un 12 %, en Fráncfort, el DAX un 12,44 %, en la bolsa de Tokio, el Nikkei bajó un 9,6 %, las bolsas chinas (Shanghái, Shenzhen y Hong Kong) también bajaron. El lunes 2 de marzo, debido a (promesas de) intervenciones masivas de los bancos centrales para sostener las bolsas, los índices comenzaron a subir. Salvo en Londres. El martes 3, la FED, el Banco Central de Estados Unidos, entró en pánico y redujo su tipo director en 0,50 %, o sea un descenso considerable. El nuevo tipo director de la FED se sitúa ahora en una horquilla del 1 a 1,25 %. Y como la tasa de inflación en Estados Unidos entre febrero de 2019 y enero de 2020 alcanzó el 2,2 %, en realidad el tipo de interés real de la FED es negativo. Los medios de prensa más importantes dijeron que esta medida tiene como objetivo sostener la economía estadounidense amenazada por la epidemia del COVID-19. El diario francés Le Figaro titula: «El coronavirus precipita un fuerte descenso del tipo director de la FED» y en inglés, un artículo de un periodista de la CNNBusiness comenta esa decisión).

Sin embargo, la mala salud de la economía estadounidense data de mucho antes de los primeros casos de coronavirus en China y sus efectos sobre la economía mundial. (Véase Pánico en la Reserva Federal y retorno del Credit Crunch sobre un mar de deudas). En resumen, la FED, y la gran prensa, en consecuencia, no dicen la verdad cuando explican la medida destinada a hacer frente al coronavirus. A pesar de la decisión de la FED, el martes 3 de marzo, el S&P de nuevo bajó un 2,81 % y el Dow Jones un 2,9 %.. El 3 y 4 de marzo, varias bolsas asiáticas también sufrieron un fuerte descenso. Sin embargo, el 4 de marzo hubo un aumento de la bolsa en Nueva York para celebrar el retorno de Joe Biden a la carrera presidencial, en Estados Unidos durante las primarias demócratas del 3 de marzo, ya que representa para ellos un alivio frente a Bernie Sanders. Joe Biden es claramente el candidato del establishment demócrata y de los milmillonarios que sostienen al partido. También hay que señalar que Donald Trump puso un tweet la semana pasada ligando su suerte a la de Wall Street. El 26 febrero, llamó a sus colegas del 1 % más rico para que no vendieran sus acciones y para que sostengan la bolsa. Además afirmó que si era reelegido presidente de Estados Unidos en octubre de 2020 la bolsa escalará enormemente mientras que si pierde habrá un crash bursátil de una amplitud jamás vista (según el Financial Times, Trump anunció que « The market will “jump thousands and thousands of points if I win,” … “and if I don’t, you’re going to see a crash like you’ve never seen before . . . I really mean it.”) Lo que pasará realmente en los mercados bursátiles en los próximos días y semanas es imprevisible, pero es muy importante analizar las verdaderas causas de la crisis financiera actual.

Los grandes medios de comunicación afirman de manera supersimplificada que esta caída generalizada de las bolsas es provocada por el coronavirus y esta explicación se expandió por las redes sociales. Pero no es el coronavirus y su expansión lo que constituye la causa de la crisis, la epidemia es solo el detonador. Todos los factores para una nueva crisis financiera estaban y están presentes y juntos desde hace varios años, al menos desde 2017-2018 (Véase Economía internacional: Todo va muy bien, señora marquesa, 4 de diciembre de 2017). Cuando la atmósfera está saturada de materias inflamables, en cualquier momento, una chispa puede provocar una explosión financiera. Es difícil prever donde puede producirse la chispa. La chispa es como si fuera un detonador pero no es la causa profunda de la crisis. Todavía no sabemos si la fuerte caída bursátil de fines de febrero de 2020 «degenerará» en una enorme crisis financiera. Pero es una posibilidad real. El hecho de que la caída bursátil coincidiera con los efectos de la epidemia del coronavirus sobre la economía productiva no es fortuito, pero decir que el coronavirus es la causa de la crisis es una falsedad. Es importante ver de dónde proviene realmente la crisis y no dejarse engañar por las explicaciones que constituyen una cortina de humo ante las causas reales.

Los grandes medios de comunicación afirman de manera supersimplificada que esta caída generalizada de las bolsas es provocada por el coronavirus […]. Pero, la epidemia es solo el detonador. Todos los factores para una nueva crisis financiera estaban y están presentes y juntos desde hace varios años, al menos desde 2017-2018El gran capital, los gobiernos y los medios a su servicio tienen el mayor interés de adjudicarle a un virus el desarrollo de una gran crisis financiera y luego económica, y eso les permitiría lavarse las manos (discúlpenme la expresión).

La caída de las cotizaciones en las bolsas estaba prevista antes de que el coronavirus hiciera su aparición.

La cotización de las acciones y el precio de los títulos de deuda (también llamados obligaciones) aumentaron de una manera totalmente exagerada con respecto a la evolución de la producción durante los últimos 10 años, acelerándose en los últimos dos o tres años. La riqueza del 1 % más rico también aumentó mucho puesto que está ampliamente enraizada en el crecimiento de los activos financieros.

Es necesario señalar que el momento en el que se produce la caída de las bolsas es el resultado de una elección (no hablo de complot): una parte de los muy ricos (el 1 %, gran capital) decidió comenzar a vender sus acciones ya que considera que toda fiesta financiera tiene su fin, y más que sufrir pérdidas prefiere adelantarse vendiendo las acciones. Estos grandes accionistas intentan ser los primeros en vender con el fin de obtener el mejor precio posible antes de que la cotización de esas acciones baje fuertemente. Grandes fondos de inversiones, grandes bancos, grandes empresas industriales y milmillonarios ordenan a sus corredores de bolsa vender una parte de las acciones o títulos de deudas privadas (es decir, obligaciones) que poseen con el fin de embolsarse el 15 o el 20% de la suba de los últimos años. Se dicen que es el momento de hacerlo: lo llaman recoger «beneficios». A esa gente no le importa si sus acciones conllevan un efecto de contagio en las ventas. Lo importante, para ellos, es vender antes que los otros. Sin embargo, eso puede provocar un efecto dominó y degenerar en una crisis generalizada. Lo saben y se consuelan diciendo que saldrán bastante bien parados como pasó con una gran cantidad de personas de su clase en 2007-2009.

Y ese es el caso, especialmente en Estados Unidos, de los dos principales fondos de inversión y de gestión de activos como BlackRock y Vanguard que salieron muy bien parados, así como Goldman Sachs, Bank of América, Citigroup o los Google, Apple, Amazon, Facebook, etc.

Hay otro elemento importante a señalar: el 1 % vende acciones de empresas privadas, lo que provoca una caída de sus cotizaciones y arrastra la caída de las bolsas. Pero, al mismo tiempo, están comprando títulos de la deuda pública considerados como valores seguros. Este es el caso, principalmente en Estados Unidos donde el precio de los títulos del Tesoro estadounidense aumentó debido a la fuerte demanda. Hay que señalar, que un aumento del precio de los títulos que se venden en el mercado secundario hace que baje el rendimiento de los mismos. Los ricos que compran esos títulos del Tesoro están dispuestos a tener un rendimiento bajo, puesto que lo que buscan es la seguridad, en un momento en que las cotizaciones de las acciones de las empresas están en descenso. Como consecuencia, hay que subrayar que una vez más, los títulos de los Estados son los que los más ricos consideran más seguros. No nos olvidemos de eso, y estemos preparados para decirlo públicamente ya que hay que esperar que retorne rápidamente la muy conocida cantinela sobre la crisis de las deudas públicas y los temores de los mercados con respecto a los títulos públicos.

El gran capital (el 1 %) redujo la parte que invierte en producción y aumentó la parte que pone en circulación en la esfera financiera. Pero volvamos a lo que está pasando repetidas veces desde hace un poco más de 30 años, es decir, después de la profundización de la ofensiva neoliberal y de la gran desregulación de los mercados financieros: [1] el gran capital (el 1 %) redujo la parte que invierte en producción y aumentó la parte que pone en circulación en la esfera financiera (incluso es el caso de una firma «industrial» emblemática como Apple). Hizo esto durante los años 1980 y produjo la crisis del mercado obligatorio de 1987. Volvió a hacerlo en 1990 y eso produjo la crisis de .com y de Enron en 2001. Dicha situación se repitió entre 2003 y 2006 y produjo la crisis de las subprimes, de los productos estructurados y una serie de quiebras resonantes como la de Lehman Brothers en 2008. Esta vez, el gran capital especuló principalmente al alza sobre el precio de las acciones en la bolsa y sobre el precio de los títulos de la deuda en el mercado obligatorio (es decir, el mercado donde se venden las acciones de las empresas privadas y los títulos de las deudas emitidos por los Estados y otros poderes públicos). Entre los factores que llevaron a la extravagante subida de los precios de los activos financieros (acciones en bolsa y títulos de deudas privadas y públicas), hay que tener en cuenta la nefasta actuación de los grandes bancos centrales desde la crisis financiera y económica de 2007-2008. Analicé especialmente ese tema en La crisis económica y los bancos centrales .

Sin embargo, este fenómeno no data de los días siguientes a la crisis de 2008-2009, ya que es recurrente en el marco de la financiarización capitalista. Y antes de eso, el sistema capitalista había conocido fases importantes de financiarización tanto en el siglo XIX como en los años 1920, lo que llevó en la gran crisis bursátil de 1929 y el largo período de recesión de los años 1930. Luego, el fenómeno de financiarización y de desregulación fue en parte silenciado durante 40 años como consecuencia de la gran depresión de los años 1930, de la Segunda Guerra Mundial y de la radicalización que se produjo de las luchas de clases. Los gobiernos impusieron una disciplina financiera fuerte al gran capital por ejemplo con la separación entre bancos de ahorro y bancos de inversiones. Hasta fines de los años 1970 ya no hubo grandes crisis bancarias ni bursátiles. Aunque hicieron su reaparición cuando los gobiernos concedieron absoluta libertad al gran capital para hacer lo que quisiera en el sector financiero.

Hasta fines de los años 1970 ya no hubo grandes crisis bancarias ni bursátiles. Aunque hicieron su reaparición cuando los gobiernos concedieron absoluta libertad al gran capital para hacer lo que quisiera en el sector financiero.Pero volvamos a la situación de los últimos años. El gran capital, que considera que la tasa de rentabilidad que obtiene de la producción no es suficiente, desarrolla sus actividades financieras independientemente de la producción. Pero eso no quiere decir que abandona la producción, sino que desarrolla en mayor medida sus inversiones en la esfera financiera que en la esfera productiva. Y eso es lo que llamamos también financiarización o mundialización financiarizada. El capital «hace beneficios» a partir del capital ficticio mediante sus actividades enormemente especulativas. Ese desarrollo de la esfera financiera aumenta el recurso al endeudamiento masivo de las grandes empresas, incluidas compañías como Apple. Escribí un artículo sobre ese tema: La montaña de deudas privadas de las empresas estará en el corazón de la próxima crisis financiera

El capital ficticio es una forma de capital que se desarrolla exclusivamente en la esfera financiera sin una verdadera relación con la producción (Véase el recuadro: ¿Qué es el capital ficticio?). Es ficticio en el sentido en que no se basa directamente en la producción material y sobre la explotación directa del trabajo humano y de la naturaleza. Y remarco explotación directa ya que evidentemente el capital ficticio especula con el trabajo humano y con la naturaleza, lo que generalmente degrada las condiciones de vida de los trabajadores y las trabajadoras y a la propia naturaleza.
¿Qué es el capital ficticio?

«El capital ficticio es una forma de capital (títulos de la deuda pública, acciones, acreencias) que circula mientras que los ingresos de la producción a los que da derecho solo son promesas, y por lo tanto el desenlace es por definición incierto» Entrevista realizada por Florian Gulli a Cédric Durand: «El capital fictif, Cédric Durand», La Revue du projet

Según Michel Husson, «el marco teórico de Marx le permite el análisis del “capital ficticio”, que puede ser definido como el conjunto de los activos financieros cuyo valor se basa en la capitalización de un flujo de futuros ingresos: “La formación de capital ficticio se llama capitalización”. […]; por ejemplo, si el ingreso anual es de 100 libras esterlinas y el tipo de interés del 5 %, las 100 libras esterlinas representarían el interés anual de 2.000 libras esterlinas, figurando ahora estas 2.000 libras como el valor de capital del título jurídico de propiedad sobre las 100 libras anuales. Para quien compra este título de propiedad, las 100 libras de ingreso anual representarían en realidad los intereses de su capital invertido al 5 %. De este modo desaparece el último rastro de cualquier conexión con el proceso real de valorización del capital…» [Karl Marx, El Capital, libro III, tomo II (Akal ediciones, edición1977, reimpresión 2016)]. Michel Husson, «Marx et la finance: une approche actuelle», À l’Encontre, diciembre de 2001.

El capital ficticio es una forma de capital que se desarrolla exclusivamente en la esfera financiera sin una verdadera relación con la producción. Es ficticio en el sentido en que no se basa directamente en la producción material y sobre la explotación directa del trabajo humano y de la naturaleza.Para Jean–Marie Harribey: «Las burbujas estallan cuando la diferencia entre el valor realizado y el valor prometido se vuelve demasiado grande y cuando algunos especuladores comprenden que las promesas de liquidación lucrativa no podrán ser cumplidas por todos, en otras palabras, cuando las plusvalías financieras no podrán nunca ser satisfechas si no hay una plusvalía suficiente en la producción.» Jean-Marie Harribey, «La baudruche du capital fictif, lecture du Capital fictif de Cédric Durand», Les Possibles, N° 6 – Printemps 2015. También se puede leer a François Chesnais, «Capital fictif, dictature des actionnaires et des créanciers: enjeux du moment présent» Les Possibles, N° 6 – Printemps 2015.

Estoy de acuerdo con Cédric Durand cuando afirma: «Una de las consecuencias políticas principales de este análisis es que la izquierda social y política debe concienciarse del contenido de clase de la noción de estabilidad financiera. Preservar la estabilidad financiera, es algo así como hacer que las pretensiones del capital ficticio se realicen. Para liberar nuestras economías de la influencia del capital ficticio, es necesario comenzar una desacumulación financiera. Concretamente, eso nos remite, por supuesto, a la cuestión de la anulación de las deudas públicas y de la deuda privada de las familias humildes, y también la disminución de los rendimientos de los accionistas, lo que se traduce mecánicamente en una disminución del mercado bursátil. Pero no nos equivoquemos, tales objetivos son muy ambiciosos: implican ineluctablemente socializar el sistema financiero y romper con la libertad de circulación del capital. Pero permiten apoderarse de algunas condiciones indispensables para dar vuelta la página al neoliberalismo» Cédric Durand, «Sur le capital fictif, Réponse à Jean-Marie Harribey», Les Possibles, N° 6 – Printemps 2015.
El capital ficticio desea captar una parte de la riqueza generada en la producción (los marxistas dicen una parte de la plusvalía producida por los trabajadores y trabajadoras en la esfera de la producción), sin ensuciarse las manos, es decir sin invertir directamente en la producción, por ejemplo, para la compra de máquinas, materias primas, pago de la fuerza de trabajo en forma de salarios, etc. El capital ficticio, es una acción cuyo poseedor espera obtener de ella un dividendo. Una persona comprará una acción de Renault si esta empresa promete un buen dividendo pero también podría vender esta acción y comprar una de General Electric o Glaxo Smith Kline, Nestlé, o Google, si cualquiera de estas le promete un mejor dividendo. El capital ficticio es también una obligación de deuda emitida por una empresa o un título de deuda pública. Es también un derivado, un producto estructurado… El capital ficticio puede dar la ilusión de que genera, por sí mismo, beneficios a pesar de haberse desvinculado de la producción. Los corredores y agentes de bolsa, los dirigentes de grandes empresas están convencidos de que ellos también «producen». Pero, en un momento dado, una crisis brutal estalla y una masa de capitales ficticios se evapora con la consecuente caída de las cotizaciones en las bolsas, caída de los precios en el mercado obligatorio, caída de los precios en el mercado inmobiliario…

Los corredores y agentes de bolsa, los dirigentes de grandes empresas están convencidos de que ellos también «producen». Pero, en un momento dado, una crisis brutal estalla y una masa de capitales ficticios se evapora. El gran capital, repetidamente, quiere creer o hacer creer que es capaz de transformar plomo en oro en la esfera financiera, pero de manera periódica la realidad lo llama al orden y la crisis estalla.

Durante los dos últimos años, hubo una ralentización muy importante de la producción industrial. En varias grandes economías como la de Alemania, Japón (último trimestre de 2019), de Francia (último trimestre 2019) y de Italia, la producción industrial retrocedió o se ralentizó fuertemente (China y Estados Unidos). Algunos sectores industriales que habían tenido una reactivación después de la crisis 2007-2008, como la industria del automóvil, entraron en una gran crisis durante los años 2018-2019, con una importante caída en las ventas y en la producción. La de Alemania, la principal constructora de automóviles europea, bajó un 14 % entre octubre de 2018 y octubre de 2019. [2] La producción automovilística también cayó en Estados Unidos y en China en 2019, así como en la India. También se redujo fuertemente en Francia. La producción de otras enseñas alemanas como las máquinas y equipamientos se redujo en un 4,4 % solo en el mes de octubre de 2019. Es el mismo caso del sector de la producción de máquinas-herramientas y de otros equipamientos industriales. El comercio internacional está parado. Si consideramos un período más largo, las tasas de beneficio por la producción material se redujeron o se estancaron y las ganancias de productividad también bajaron.

En 2018-2019, estos diferentes fenómenos de crisis económicas en la producción se manifestaron claramente, pero como la esfera financiera seguía funcionando a tope, los grandes medios y los gobiernos se esforzaban para poder afirmar que la situación era globalmente positiva y que aquellas y aquellos que anunciaban una próxima crisis financiera, agregándola a la ralentización de la producción, eran solo pájaros de mal agüero.

Considerar las clases sociales es también muy importante: para el gran capital, mientras la rueda de la fortuna continúe girando, los jugadores continuarán en la pista, felicitándose de la situación. También pasa lo mismo con los gobernantes ya que están ligados al gran capital, tanto en las viejas economías industrializadas como América del Norte, Europa occidental o Japón, así como en China y Rusia, o en los otros grandes países emergentes.

A pesar del hecho de que la producción real dejó de crecer en 2019 de manera significativa o comenzó a estancarse o a bajar, la esfera financiera continuó su expansión. A pesar del hecho de que la producción real dejó de crecer en 2019 de manera significativa o comenzó a estancarse o a bajar, la esfera financiera continuó su expansión: Las cotizaciones en las bolsas continuaron en aumento, e incluso alcanzaron valores máximos, el precio de los títulos de deudas privadas y públicas continuó su progresión hacia arriba, el precio de los bienes inmobiliarios recomenzó su crecimiento en algunas economías, etc.

En 2019, la producción se ralentizó (China e India), se estancó (en una buena parte de Europa) o comenzó a bajar en la segunda mitad del año: la mayor parte de gobiernos y la patronal intervienen para hacer reducir los salarios, las pensiones, y por consiguiente se reduce el consumo, ya que el endeudamiento de las familias, que va en aumento, no es suficiente para compensar el descenso en los ingresos. Así mismo, los gobiernos prolongan una política de austeridad que conlleva una reducción de los gastos públicos y de las inversiones públicas. La conjunción de la caída de poder adquisitivo de la mayoría de la población y el descenso de los gastos públicos generan una caída de la demanda global y a su vez una parte de la producción no encuentra suficientes salidas, lo que lleva a un descenso de la actividad económica. [3]

Es importante precisar qué punto de vista se elige: hablo de la crisis de la producción no porque sea un adepto al crecimiento de la producción, estoy por la organización (planificación) del decrecimiento con el fin de responder especialmente a la crisis ecológica en curso. Por lo tanto, personalmente, la caída o el estancamiento de la producción mundial no me preocupa sino al contrario. Está muy bien si se producen menos coches individuales y su venta cae. Por el contrario, para el sistema capitalista, no es lo mismo: el sistema capitalista tiene necesidad de desarrollar continuamente la producción y de conquistar continuamente nuevos mercados. Cuando no lo logra o cuando comienza a bloquearse, responde a la situación desarrollando la esfera de la especulación financiera y emitiendo cada vez más capital ficticio no ligado directamente a la esfera productiva. Eso parece funcionar durante años, y, de pronto, estallan burbujas especulativas. En varios momentos de la historia del capitalismo, la lógica de la expansión permanente del sistema capitalista y de la producción se expresó mediante guerras comerciales, y es nuevamente el caso entre Estados Unidos y sus principales aliados o bien por verdaderas guerras, y esa salida, en la actualidad, no está totalmente excluida.

Es necesario comenzar inmediatamente y planificar de manera urgente el decrecimiento para combatir la crisis ecológica. Hay que producir menos y mejor.Si adoptamos el punto de vista de las clases sociales explotadas y espoliadas que constituyen la enorme mayoría de la población (de donde sale la expresión del 99 % opuesto al 1 %), está claro que la conclusión es la necesidad de romper radicalmente con la lógica de acumulación de capital, ya sea productivo o financiero, o productivo financiarizado, poco importa cómo lo llamemos. Es necesario comenzar inmediatamente y planificar de manera urgente el decrecimiento para combatir la crisis ecológica. Hay que producir menos y mejor. La fabricación de algunos productos vitales para el bienestar de la población debe crecer como ser: construcción y rehabilitaciones de viviendas decentes, centros de salud y hospitales, distribución de agua potable y depuración de aguas residuales y cloacales, escuelas, etc. y otras producciones, por el contrario, deben bajar radicalmente como los coches individuales o desaparecer como la de las armas. Hay que reducir radicalmente y brutalmente las emisiones de gases de efecto invernadero. Hay que reconvertir industrias y actividades agrícolas. Hay que anular una gran parte de las deudas públicas y, en algunos casos, la deuda completa. Hay que expropiar sin indemnización y transferir al servicio público bancos, aseguradoras, el sector de la energía y otros sectores estratégicos. Es necesario otorgarles otras misiones y otras estructuras a los bancos centrales. Existen otras medidas como la puesta en marcha de una reforma fiscal global con una fuerte imposición al capital, una reducción global del tiempo de trabajo con contratos compensatorios y el mantenimiento del nivel de los salarios, la gratuidad de los servicios de salud pública, de educación, de transportes públicos, medidas efectivas para garantizar la igualdad entre los sexos. Es necesario repartir las riquezas respetando la justicia social y privilegiando los derechos humanos y el respeto a los frágiles equilibrios ecológicos.

La gran mayoría de la población que ve como sus ingresos reales disminuyen o se estancan (o sea, su poder adquisitivo real) compensa este descenso o estancamiento con el recurso al endeudamiento para mantener su nivel de consumo, comprendidas cuestiones vitales: cómo llenar la nevera, asegurar la escolaridad de sus hijos, cómo desplazarse para ir al trabajo, la necesaria compra de un coche si no hubiera transporte público, cómo pagar los gastos generados por visitas médicas etc. Es necesario aportar soluciones radicales a este endeudamiento creciente de una mayoría de la población en todo el mundo, y recurrir a la anulación de las deudas. Por lo tanto, hay que anular una gran parte de las deudas privadas de las familias (especialmente las deudas estudiantiles, las deudas hipotecarias abusivas, las deudas abusivas de consumo, las deudas ligadas al microcrédito abusivo…). Hay que aumentar los ingresos de la mayoría de la población y mejorar fuertemente la calidad de los servicios públicos, de salud, educación, transportes colectivos, debiendo ser todos ellos gratuitos.

Debemos llevar la lucha contra la crisis multidimensional del sistema capitalista y comprometernos resueltamente en la vía de una salida ecologista-feminista-socialista. Se trata de una necesidad absoluta e inmediata. Estamos frente a una crisis multidimensional del sistema capitalista mundial: crisis económica, comercial, ecológica, de varias organizaciones internacionales que forman parte del sistema de dominación capitalista del planeta (OMCOTAN, crisis en la FED —el Banco Central de Estados Unidos—, crisis en el Banco Central Europeo), crisis políticas en los países más importantes (especialmente Estados Unidos entre los dos grandes partidos del gran capital), crisis de la salud pública, guerras… En el espíritu de un gran número de personas en numerosos países, el rechazo al sistema capitalista es el más grande que hubo durante estas cinco décadas, desde la ofensiva neoliberal de Pinochet (1973), Thatcher (1979) y Reagan (1980).

La abolición de las deudas ilegítimas, esa forma de capital ficticio, debe enmarcarse en un programa mucho más amplio de medidas suplementarias. El ecosocialismo debe estar en el centro de las soluciones y no hay que dejarlo de lado. Debemos llevar la lucha contra la crisis multidimensional del sistema capitalista y comprometernos resueltamente en la vía de una salida ecologista-feminista-socialista. Se trata de una necesidad absoluta e inmediata.

Notas:

[1] Véase Éric Toussaint, Bancocracia, Icaria editorial, Barcelona 2014, capítulo 3: «De la financiarización/desregulación de los años 1980 a la crisis de 2007-2008».

[2] La industria alemana del automóvil emplea 830.000 trabajadores y 2.000.000 de empleos ligados, que dependen directamente de las grandes fábricas (Fuente: Financial Times, « German industrial output hit by downturn », 7-8 de diciembre de 2019).

[3] En lo concerniente a la explicación de las crisis, entre los economistas marxistas, hay «dos grandes “escuelas” cara a cara: la que explica las crisis por el subconsumo de masas (o la superproducción de bienes de consumo) y la que las explica por la sobre acumulación (o la insuficiencia del beneficio para proseguir la expansión de los bienes de equipamiento). Esta querella no es más que una variante del viejo debate entre los partidarios de la explicación de las crisis por “la insuficiencia de la demanda global” y los que la explican por la “desproporcionalidad”.
Ernest Mandel La crise 1974-1982. Les faits. Leur interprétation marxiste, 1982, Paris, Flammarion, 302 p, y en castellano: La teoría marxista de las crisis y la actual depresión económica. Conferencia en Atenas en 1983, en https://www.ernestmandel.org/es/escritos/txt/la_teoria_marxista_de_las_crisis.htm.
Siguiendo a Ernest Mandel, considero que la explicación de la crisis actual debe tener en cuenta varios factores y no podemos reducirla a una crisis producida por una superproducción de los bienes de consumo (y por lo tanto una insuficiencia en la demanda) o bien por la sobreacumulación de capitales (y por lo tanto insuficiencia de beneficio).

Eric Toussaint, doctor en Ciencias políticas de la Universidad de Lieja y de la Universidad de París VIII, es el portavoz del CADTM Internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.
 

Es autor de diversos libros, entre ellos: Sistema Deuda. Historia de las deudas soberanas y su repudio, Icaria Editorial, Barcelona 2018; Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Es coautor junto con Damien Millet del libro AAA, Audit, Annulation, Autre politique, Le Seuil, París, 2012. Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015. A pesar de ello, la comisión prosiguió sus trabajos y se constituyó legalmente como una asociación sin afán de lucro.

3.3.20

Un cacique del agua en el paraíso maya

Janet Cacelín, Alejandro Melgoza y Sergio Rincón 
Vista aérea de los terrenos de la empresa Enerall, un megaproyecto que abarca alrededor de 15 mil hectáreas y cuyo fundador fue Alfonso Romo. Foto: Especial
Alfonso Romo Garza, actual jefe de la oficina de la Presidencia de México, fundó la empresa Enerall en 2007, un megaproyecto que en los últimos 10 años obtuvo concesiones para explotar la mayor cantidad de agua subterránea para uso agrícola en la Península de Yucatán. Esta compañía biotecnológica se sirve del acuífero con la reserva más importante del país, pero cuya disponibilidad media anual ha bajado 43%. Durante su expansión ha afectado la vegetación y fauna sin que se conozca cómo cumple las medidas de mitigación ambiental. Además fue investigada por destruir sin autorización un cenote, que son cuerpos de agua sagrados para la cultura maya: la investigación del caso se saldó con una multa y sin que se remitiera el expediente para una averiguación penal. Romo, quien fue uno de los empresarios más conocidos de México, dejó Enerall, antes de integrar el equipo de Andrés Manuel López Obrador, a finales de 2018, pero la propiedad de la compañía sigue estando en manos de su familia

TIZIMÍN, Yuc.(apro).- Un daño ambiental en la Península de Yucatán llevó a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) a investigar en abril del 2018 un megaproyecto de biotecnología fundado por Alfonso Romo Garza, actual jefe de gabinete del presidente Andrés Manuel López Obrador. Los inspectores encontraron un cenote de 5,500 metros cuadrados que fue tapado con tierra, rocas y despalme y convertido en solo fango. Pese a esos hallazgos, la Profepa no remitió el caso al Ministerio Público para que investigara si los hechos habían configurado un delito ambiental.
La responsable de los hechos se llama Enerall, una empresa asentada sobre la reserva de agua dulce más importante del país. Fue fundada en 2007 y una década después, mediante un esquema de acumulación de territorio con el que reunió casi 15,000 hectáreas, se convirtió en la mayor explotadora de agua subterránea para uso agrícola de la Península de Yucatán y la tercera en todo el país.
Fachada de Enerall en el rancho Santa Cruz. Foto: Especial
Para la expansión de sus operaciones, la empresa intervino áreas de la selva maya y comprometió el hábitat y la fauna asentada en esas zonas. En las Manifestaciones de Impacto Ambiental (MIA) que le fueron aprobadas, Enerall contempla la ejecución de 11 medidas para mitigar daños medioambientales.
Actualmente se desconoce cómo las implementaron y los resultados. Profepa no ha practicado auditorías para verificar el cumplimiento de esas disposiciones y Conagua tampoco ha realizado evaluaciones para analizar la calidad del agua en los predios de la empresa. El cenote, de hecho, fue tapado a pesar de que en las MIA Enerall había aceptado preservar esos cuerpos de agua y de que carecía de permisos para intervenir el que fue destruido, según la averiguación de Profepa, que cerró el expediente con la aplicación de una multa y con una clausura temporal del rancho donde se encontraba el reservorio dañado.
Así lo revela una investigación que se desarrolló en alianza con la plataforma latinoamericana de periodismo CONNECTAS, Aristegui Noticias, Proceso, Ruido en la Red, Univision, Vice en Español y el apoyo del International Center for Journalists (ICFJ). El trabajo implicó la formulación de más de 1,500 solicitudes de información a través de la Ley de Transparencia, la obtención de más de 1,000 documentos de la empresa y sus operaciones, así como el análisis de más de 147 mil datos del Registro Público de Derechos del Agua (REPDA) de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
Los datos obtenidos muestran cómo la rápida expansión convirtió a Romo Garza, a través de Enerall, en un cacique del agua en territorio maya. La compañía necesita grandes cantidades del líquido para cumplir la visión de su fundador de convertir en fértiles suelos improductivos por ser pedregosos. El objetivo es acelerar el ciclo de la naturaleza dos siglos, como ha explicado el propio Romo, ingeniero agrónomo de 69 años.
“Si ustedes van de Cancún en carro a Mérida, no hay nada. Bueno, pero toda esta zona está asentada en agua. ¿Qué hicimos? Lo van a ver. Usando tecnología de punta, mexicana, de microorganismos, estamos convirtiendo suelos de improductivos en productivos. Lo que la naturaleza hace en 200 años, lo estamos haciendo en un año”, dijo a un grupo de emprendedores en marzo de 2017 durante un foro de la revista Forbes.
Este no ha sido el único proyecto de tecnologías genética aplicadas en el que ha estado involucrado el jefe de gabinete. Romo fue el inversor principal de Synthetic Genomics, una firma dedicada a la biología sintética liderada por Craig Venter, el científico que completó el mapa del genoma humano. Además, años atrás, fundó Séminis, una compañía que fue adquirida por Monsanto, una de las principales fabricantes de semillas transgénicas del mundo.
La tecnología empleada para lograr los objetivos en Yucatán se basa, entre sus componentes fundamentales, en el uso de un sistema que extrae agua del subsuelo para regar las tierras 270 días al año a través de 60 pozos y 30 pivotes, cada uno de los cuales se mantiene activo durante 7 horas diarias, de acuerdo con una descripción remitida por la empresa a la Profepa y los expedientes de Conagua.
La información interna de Enerall contenida en el expediente de Profepa también señala que puede producir 12,000 toneladas de graneles en un área de tan solo 1,800 hectáreas en el ciclo otoño-invierno. En una nota de prensa publicada en noviembre de 2017 por Cargill, multinacional estadounidense con la que Enerall tiene una alianza comercial, se señalaba que la producción de la empresa fundada por Romo sería la principal fuente para alimentar una planta de almacenamiento de granos inaugurada entonces con 50,000 toneladas de capacidad y proyectada para llegar a los 130,000 en el futuro. El detalle de a cuánto ascendía la productividad de Enerall, sin embargo, no se aclaraba en el comunicado.
Cargill y Enerall. Foto: Especial
El agua del acuífero de la Península de Yucatán, del cual Enerall ha logrado servirse como ningún otro particular, es clave para la zona. Aunque el acuífero cuenta todavía con recursos masivos, en la última década ha visto desplomarse en casi 50 por ciento su disponibilidad media anual. El hecho ha coincidido, entre otros factores, con el salto en el otorgamiento de permisos para explotar el acuífero en los últimos 10 años, como evidencian los propios datos de Conagua.
El retroceso en la disponibilidad de agua ha provocado malestar entre productores mayas, quienes a partir de 2016, según la Conagua, padecen registros históricos de sequía extrema: coinciden en que sus pozos están secos o descienden de nivel por culpa de quienes riegan sin parar.
Los cenotes, semejantes a grandes pozos, se alimentan de agua a través de las conexiones subterráneas que se extienden por la región. Representan la única fuente de abastecimiento y eran considerados sagrados por los ancestros mayas. Tizimín es la localidad que reúne la mayor cantidad de cenotes en el país, con 369 de 3,001, y fue allí donde Enerall fue acusada de dañar uno en el Rancho Asideros.
En Tizimín existen más de 500 comunidades y, el 60% de la población vive en pobreza. Foto: Especial
Cuando se dio la batalla legal con la Profepa por azolvar el cenote, en abril de 2018, Romo Garza lideraba el Grupo Plenus del cual Enerall es subsidiaria y, en esas mismas fechas, era coordinador de la campaña presidencial de López Obrador, para entonces ya el favorito en las encuestas. También estuvo al frente del equipo que redactó las bases económicas del Proyecto de Nación del actual gobierno, y que contempla obras en el sureste mexicano, como la construcción del Tren Maya, que tendrá una estación a sólo 50 kilómetros de Enerall, y de la cual ya se lanzaron las bases de la primera licitación.
Romo abandonó Grupo Plenus en noviembre de 2018, según su declaración patrimonial, para convertirse en el Jefe de la Oficina de la Presidencia. El Registro Público de la Propiedad de la Secretaría de Economía refiere que uno de los socios activos de la empresa es Gustavo Romo Garza, hermano del jefe del Gabinete. Sin embargo, al ser un sistema declarativo y no constitutivo, la empresa pudo tener más movimientos, aunque aún no son reflejados.
Alfonso Romo Garza tiene una larga trayectoria como hombre de negocios, pero también supo relacionarse con el poder. Mantuvo relación estrecha con los expresidentes Carlos Salinas de Gortari y Vicente Fox. Sin embargo, con López Obrador se lanzó como funcionario público. Su historial en Yucatán no representó motivo alguno para que el actual presidente mexicano lo alejara de su entorno. López Obrador en su plan de gobierno propuso crear conciencia sobre el uso racional de las aguas y en discursos insistió en que será inflexible en castigar los delitos ambientales: “El que daña el medio ambiente es castigado”.
El poder de Romo Garza como mano derecha de López Obrador se afirmó el año pasado, luego de ganar su primer round político contra el exsecretario de Hacienda, Carlos Urzúa, quien renunció al gabinete el 9 de julio de 2019.
Urzúa lo acusó de tener un potencial conflicto de interés por intentar infiltrar las secretarías económicas con funcionarios afines a sus intereses de negocios, lo que Romo negó. Aquella mañana, mientras los mexicanos se enteraban de la noticia, Romo estaba reunido con el gobernador de Yucatán, Mauricio Vila Dosal, hablando de nuevas inversiones en ese estado.
El pasado 29 de enero del 2020 también fue nombrado coordinador del gabinete de Fomento, Inversiones y el Crecimiento Económico en el contexto del Acuerdo Comercial T-MEC entre México, Estados Unidos y Canadá.
Al cierre de edición, ni el jefe de Oficina de Presidencia, Alfonso Romo, ni la representante legal de Enerall, Katia Aguiar, respondieron a los cuestionarios y las solicitudes de entrevista que se les proporcionaron con anticipación. La secretaria particular del jefe de gabinete, Regina Sada, recibió las preguntas sobre el caso y las solicitudes telefónicamente. A su vez, se tuvo contacto directo con la abogada Aguiar, quien respondió a título personal vía correo electrónico que infería de las preguntas presentadas “información no actualizada e imprecisa”. En un principio señaló que el plazo inicial ofrecido para contestar no era suficiente para cumplir los procesos internos para dar una respuesta. Al finalizar la prórroga concedida, apenas afirmó que comenzaría a realizar la gestión sin ofrecer precisión sobre fechas.
Preguntas formuladas por escrito igualmente fueron remitidas al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, pero no fueron contestadas pese a que se canalizaron personalmente a través de su jefe de prensa, Jesús Ramírez. Del mismo modo, ni el secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Víctor Toledo, ni el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Villalobos, respondieron las consultas presentadas.
Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la Presidencia. Foto: Octavio Gómez

Agua y expansión

Romo no eligió el paraíso maya por casualidad sino por las características del área que representaron para él un diamante en bruto. Caminar en Tizimín es como hacerlo sobre un gigantesco queso gruyere. El suelo posee miles de conductos que permiten que la lluvia penetre rápidamente en el subsuelo y que los acuíferos subterráneos se recarguen. Ese rasgo es común en la región y ello hace que bajo los suelos de la Península de Yucatán se resguarden dos terceras partes del agua renovable del país, de acuerdo con el Atlas de Agua en México publicado en 2018 por Conagua.
El volumen que Enerall puede explotar en un año podría ser envasado en 8,400 millones de botellas de dos litros, y también sería suficiente para llenar casi 17 veces el Estadio Azteca, el segundo más grande de América Latina. Son 16.81 millones de metros cúbicos cada 12 meses y 168 millones asegurados por una década, según datos analizados del periodo 2012 al 2019 que fueron obtenidos del sistema de REPDA de la Conagua y contrastados con las versiones públicas de los expedientes de los títulos de Conagua obtenidos vía la Ley de Transparencia.
Tal cantidad coloca a Enerall no solo como la mayor explotadora de agua subterránea para uso agrícola en Yucatán sino como la tercera en una lista de las 10 mayores beneficiarias de ese tipo de suministro en el país. A esa conclusión se llegó tras identificar la decena de empresas que, según el REDPA, cuentan con los permisos para utilizar la mayor cantidad de agua subterránea para fines agrícolas y de realizar una búsqueda para hallar predios adicionales vinculados a sus razones sociales.
A pesar de la importancia de Enerall como concesionaria, Conagua nunca ha realizado evaluación alguna sobre la calidad del agua en los pozos de la empresa. El organismo ha realizado 755 análisis en Tizimín sin precisar el periodo, pero ninguna a Enerall, empresa que ha sido visitada solo en tres ocasiones pero por razones exclusivamente administrativas.
Enerall es beneficiaria de 23 títulos para la explotación de aguas que le fueron otorgados entre 2012 y 2018. Al menos 14 de ellos se encuentran a su nombre y los otros 9 le fueron cedidos por terceros a través de la compra de terrenos. Toda esta agua se obtuvo de forma gratuita a través de la Ley de Aguas Nacionales que no emite cobros cuando se destina a la agricultura.
Si la acumulación de concesiones de agua le permitió dar a Enerall un salto gigantesco, la compra de tierras no fue diferente. A lo largo de una década, a través de las filiales Enerall S. A. P. I., Enerall Terra 1 y Enerall Terra 2, adquirió 47 predios para instalar allí su megaproyecto. Compró alrededor de 15,000 hectáreas por más de 255 millones de pesos (alrededor de 13 millones de dólares) en movimientos registrados entre 2011 y 2018, según lo asientan escrituras obtenidas del Registro Público de la Propiedad de Yucatán.
Al menos 41 de estos predios se encuentran hipotecados como garantía de préstamos solicitados para la compra de más tierras, maquinaria y mejoramiento de suelos. Seis de estos fueron hipotecados con Agronegocios Laad, una organización que otorga préstamos a empresas agroindustriales que venden sus productos en mercados internacionales. Según los últimos documentos del Registro Público de la Propiedad asentados en 2017, Alfonso Romo aparece como garante hipotecario de este financiamiento en una operación de 37 millones de pesos (2 millones de dólares), situación que no publicó en su declaración patrimonial y de intereses ante la Secretaría de la Función Pública. Consultado al respecto, Laad señaló que, por ser una entidad financiera regulada por la Ley de Protección de Datos Personales, debían guardar la confidencialidad sobre Enerall.
Otros 26 predios fueron hipotecados por 444 millones de pesos (casi 24 millones de dólares) con Cargill, que entre sus múltiples negocios compra cosechas en América Latina para después venderlas en el extranjero. En el comunicado de prensa en la que anunció la inauguración de la planta granelera en 2017, la multinacional estadounidense afirmó que Enerall rehabilita con tecnología propia tierras que han sido usadas para la ganadería y agricultura extensiva. En el texto además citan un discurso de Romo en el que afirma que la planta tendrá un efecto transformador para los productores locales.
Consultada sobre las propiedades hipotecadas, Cargill no aportó información: “Nuestras políticas no nos permiten profundizar en especificaciones que requieren aprobación previa de nuestras contrapartes en los contratos”. Sin embargo, la multinacional envió las respuestas a un cuestionario que le fue remitido en el que aclaró otros aspectos de su vinculación con la empresa fundada por Romo. En el texto se afirma que Cargill no tiene relación accionaria ni de inversiones con Enerall, aunque sí le dio financiamiento para construir planta de almacenamiento de granos, la cual es operada por la multinacional estadounidense. Además mantiene en el presente un acuerdo de comercialización de los graneles producidos por Enerall.
Sobre el caso del cenote destruido, Cargill precisó lo siguiente: “Confiamos en las autoridades mexicanas que atienden la materia. Lo que sí queremos reiterar es que en Cargill trabajamos con estricto apego a las leyes de los países donde tenemos presencia (…) En Cargill trabajamos por proteger al planeta y sabemos que las empresas jugamos un papel importante en el avance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que apuntan a abordar el cambio climático mediante la gestión sostenible de los bosques, el combate a la desertificación y degradación de la tierra, y a detener la pérdida de biodiversidad”. En esa línea señalaron que están tomando medidas para “manejar nuestros recursos hídricos de manera eficiente, conservando el agua, mejorando la calidad y asegurando el acceso a agua limpia en las comunidades donde operamos”. Una de las medidas clave que señalan es la de minimizar el uso de agua en la agricultura, particularmente en áreas donde hay escasez del líquido.
Vista aérea de los terrenos de la empresa Enerall, un megaproyecto que abarca alrededor de 15 mil hectáreas y cuyo fundador fue Alfonso Romo. Foto: Especial

Daños ambientales

Denominados dzonoot en maya, cuyo significado es “hoyo con agua”, los cenotes son centrales para la flora, la fauna y los pobladores de la Península de Yucatán. Por eso, el cenote tapado es para los indígenas de Tizimín, la punta del iceberg de las afectaciones ambientales provocadas por la expansión de la empresa.
Ningún particular había rellenado un cenote en Yucatán desde el año 2000, según las pesquisas de la Profepa, hasta que el 11 de abril del 2018 se abrió el expediente administrativo PFPA/37.3/2C.27.5/00018-18 contra Enerall por esa razón, según los documentos del caso obtenidos vía la Ley de Transparencia. “Mediante el uso de maquinaria pesada, se le ha dispuesto piedras, tierra y restos de vegetación con el fin de rellenarlo”, indica el acta con la que se inició el proceso.
Cenote cubierto por rocas. Foto: Especial
Los restos de vegetación procedieron del arrasamiento de la “cortina arbolada” que rodeaba el cenote, según se concluyó en la inspección. Luego de eso se indica que fueron depositadas piedras. Una fotografía publicada por el Diario de Yucatán, no integrada en el expediente, muestra un camión de carga presuntamente Enerall lanzando los restos.
Tras el hecho, el 19 de abril de 2018, la Profepa informó en un comunicado que clausuraron de manera “total temporal” el Rancho Asideros. Acotaron que infringió la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA) y el artículo 420 Bis del Código Penal Federal.
Los abogados de Enerall alegaron que la inspección era ilegal, que el área afectada no era un cenote y que la clausura afectaría la economía tizimeña. El 23 de abril la Profepa levantó la clausura al rancho con una extensión de más de 3,549.6 hectáreas. Sólo se impuso la clausura al cenote.
Para comprobar los daños la Profepa solicitó en mayo de 2018 las opiniones técnicas de la entonces Secretaría de Desarrollo Sustentable y Ambiental de Yucatán (Seduma) ahora Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS), el Departamento de Ecología Tropical de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y de la Unidad de Ciencias del Agua del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY).
Contrario a los dichos de los abogados de Enerall, la CICY y la UADY concluyeron que se trataba de un cenote de paredes verticales de 12 metros de profundidad. De igual modo, se encontró que hasta 2014 tenía características de estos cuerpos de agua, según las tomas satelitales.
El Departamento de Manejo de Sistemas Kársticos de la otrora Seduma no sólo dictaminó que hubo daños al cenote, sino deforestación de especies de árboles como el chaká, el jabín, el yaxché, el koopó y el tsalam, así como contaminación del agua por fertilizantes y pesticidas. “El cenote recibe escorrentías originadas por el riego, lo cual origina que también se depositen sustancias químicas utilizadas en los cultivos”.
A eso se suma la “evidencia de exterminio” de tortuga caja amarilla (terrapene mexicana), endémicas de Yucatán, sujeta a protección especial por la vulnerabilidad de sus poblaciones, así como de tortuga mojina (rhinoclemmys areolata), en categoría de amenazada, según la Norma Oficial Mexicana de la Semarnat. “Perecieron a causa de dicho depósito”, menciona la opinión técnica.
El 27 de agosto de 2018 la Profepa resolvió que Enerall Terra 2 SAPI había infringido el artículo 28 de la LGEEPA “por realizar la afectación, relleno y modificación a cuerpo de agua nacional mediante disposición directa de piedra, tierra y residuos de árboles, sin acreditar contar con la autorización en materia de impacto ambiental”.
En el plano estatal, la Seduma documentó que, durante la visita de inspección confirmaron que hubo “afectaciones al cenote que infringen el Reglamento de la Ley de Protección al Medio Ambiente del Estado de Yucatán en Materia de Cenotes, Cuevas y Grutas”. Se identificaron infracciones graves a los artículos 5, 8, 12 y 37, que ameritan sanciones como multa y una clausura temporal o definitiva de la obra o actividad, no obstante, el área jurídica de la ahora SDS aclaró que “el personal que estuvo en la administración anterior que lo atendió, sólo hizo la visita técnica, se entregó la recomendación y Profepa asumió todo el control porque es correspondencia de orden federal”. Profepa dijo que no usó la opinión técnica “porque fue posterior al levantamiento del acta de visita”.
La Profepa multó a Enerall por 741 mil pesos (30 mil 275 dólares) sin remitir el caso a la extinta Procuraduría General de la República (ahora Fiscalía General de la República) pese a que, según el abogado Raziel Villegas, los elementos de la Profepa y de la opinión técnica de Seduma documentan violaciones a las leyes generales de Vida Silvestre, de Aguas Nacionales y de Desarrollo Forestal Sustentable. Villegas fue funcionario de Profepa y Semarnat y hoy dirige la firma GEOLEGIS, especializada en derecho ambiental y con influencia en la península de Yucatán.
La confirmación de que la institución no recurrió a la vía penal, para que se investigara si hubo delitos en el caso más allá de las faltas administrativas, la dio la Subprocuraduría Jurídica y la Delegación de Profepa en Yucatán ante una solicitud de información resuelta en diciembre de 2019: “No se encontró antecedente alguno en relación a la presentación de denuncia penal”.
Pese a que no guarda relación alguna entre lo que dicta un comunicado oficial y el actuar de Profepa, la institución respondió al cuestionario que no actuaron penalmente porque en la nota de prensa que publicaron en abril del 2018 se citó un artículo que “no alude en la conducta delictiva que regula a los cenotes (…) por lo que de presentarse la denuncia no prosperaría”.
Para Villegas, ese argumento no exime a la institución de su obligación basada en el artículo 222 del Código Nacional de Procedimientos Penales, el cual apunta que “Quien en ejercicio de funciones públicas tenga conocimiento de la probable existencia de un hecho que la ley señale como delito, está obligado a denunciarlo inmediatamente al Ministerio Público”, refiere el artículo.
“Que denuncien los hechos. La autoridad no es que quiera o pueda escoger, debe denunciar”, explica el abogado.
Ya librada del round penal, Enerall solicitó conmutar la multa, a través de su adhesión al Programa Nacional de Auditoría Ambiental (PNAA), para mejorar los procesos de producción, desempeño ambiental y competitividad. Para ello debió presentar un proyecto de inversión que previera cuidados al medio ambiente equivalente al monto de la multa.
Enerall solicitó el 4 de octubre del 2018 las indicaciones para inscribirse al PNAA como parte de la conmutación. La empresa luego presentó el 15 de noviembre de ese año el proyecto “Incorporación de los conjuntos prediales Asideros 2 y Asideros Globales de la empresa Enerall Terra 2 S.A.P.I. DE C.V”.
La Procuraduría ambiental lo consideró “viable” en un oficio: “Esta subdelegación de inspección de los Recursos Naturales en el Estado de Yucatán, tiene una opinión favorable para la implementación de esta incorporación, siempre y cuando se cumpla con lo propuesto en el oficio”.
Profepa, sin embargo, afirmó luego ante una solicitud de información presentada en noviembre de 2019 que “dicho proyecto no ha sido ni fue incorporado”. En un cuestionario que se le remitió hace 12 días sobre el tema, respondió además que “la empresa no solicitó ingresar al PNAA”, sin comprobar sus dichos con algún documento al cierre de edición.
Las auditorías que debían realizarse en el PNAA son la medición y registro de los volúmenes de agua de los pozos de extracción; así como análisis de residuos peligrosos en los suelos; inversión para minimizar riesgos ambientales por uso de diésel; y el desarrollo del programa de monitoreo y tecnificaciones sustentables. A excepción de la auditoría del agua con duración de dos años, el resto se debía cumplir entre 6 meses y un año. Sin embargo, la propuesta no detallaba las fechas de inicio de cada una de esas actividades.
Villegas afirma que el plan presentado por Enerall tenía defectos: “Estuvo mal elaborado el proyecto, pues no contiene un programa calendarizado y es ambiguo”. Critica incluso que se le haya dado siquiera una opinión técnica favorable a la propuesta: “Era jurídicamente improcedente conceder la opinión técnica viable de esa conmutación cuando, uno, no se ofreció ningún beneficio ambiental, y dos, el artículo 173 de la LGEEPA lo condiciona además al no haber estado en los supuestos del artículo 170 de la LGEEPA, o sea, que no hubiese sido sujeto a la clausura, y sí lo estuvo”.
De acuerdo con Villegas, la Profepa estaba obligada a imponer, como medida correctiva, la restauración del cenote a su estado original. La recuperación natural, según el expediente, tardará en promedio de 5 a 20 años para que se reconecte el espejo de agua con el manto freático, siempre que exista “un constante monitoreo y control ambiental”. Además, para solicitar una reparación o compensación del daño, la autoridad tuvo también la vía de la Ley Federal de Responsabilidad Ambiental.
Sobre la multa, Profepa hizo una precisión al responder una solicitud de información en diciembre de 2019: “No se cuenta con ningún documento que indique que la empresa Enerall haya realizado el pago ante la autoridad recaudadora”. La institución fue consultada de nuevo sobre el tema con el cuestionario de hace 12 días. Respondió entonces que se hizo “efectivo el pago” sin cotejar sus dichos con documento alguno al cierre de edición, como se les solicitó.
Para el 30 de enero de 2019, cuando Romo ya era Jefe de la Oficina de la Presidencia de México, se abrió otro expediente: “Enerall está realizando trabajos ilegales. Tapó una aguada grande (cenote) que tenía bastante agua, muchos árboles y era el lugar donde llegaban muchos jabalíes y venados de la zona que nos obligaron a matar porque por allá pasarían los pivotes de riego”, se señalaba en la denuncia PFPA/37.7/2C.28.2/0023-19, obtenida vía Transparencia.
En las fotografías, aparece selva deforestada por tractores, venados cazados y un presunto cenote rellenado. “El Rancho Asideros lo tenemos clausurado por tapar un cenote, pero igual hay más que se taparon”, asienta la denuncia que acusa Enerall como el presunto responsable.
Daños causados a flora y fauna endémica en la región. Foto: Profepa
Pese a la denuncia detallada, la Profepa cerró el caso por no hallar evidencias: “No se detectó afectación alguna a cuerpo de agua nacional, en tal virtud se ordenó el cierre del presente asunto”, dice la resolución.
El expediente contrasta con los testimonios de trabajadores y extrabajadores de Enerall. “El que se quedó, se quedó”, mencionó uno de los operadores entrevistados durante la investigación de campo, quien aseguró haber participado tapando el cenote, refiriéndose a los animales que aplastaban, y quien agrega que, durante los desmontes, llegaban a juntar hasta 90 tractoristas.
Algunos de estos daños, ya los advertían las MIA si no se cumplían las medidas preventivas, pues “la preparación del sitio y operación del proyecto” provocaría fragmentación y reducción de hábitat, así como daños a fauna silvestre, generación de ruido, emisiones a la atmósfera, afectación en la calidad del agua, impermeabilización de suelo y pérdida de cobertura vegetal”. Para evitar lo anterior, se establecieron 11 medidas preventivas y criterios en materia de conservación, protección y aprovechamiento.
Sin embargo, no obra registro de evidencias de Enerall ante Profepa sobre las medidas, según una respuesta de la institución de noviembre de 2019, en la que indica: “No se cuenta con las constancias relativas a las evidencias en documentos, fotografías y/o videos que las empresas Enerall S.A.P.I de C.V., Enerall Terra 1 S.A.P.I de C.V, Enerall Terra 2 S.A.P.I de C.V. y Asideros 3 S. de R.L. de C.V. hayan entregado y/o enviado en para comprobar que han cumplido en tiempo y forma con las medidas de protección previstas en criterios y recomendaciones establecidas para políticas de conservación, protección y aprovechamiento de sus MIA”.
Daños causados a flora y fauna endémica en la región. Foto: Profepa

¿Emprendimiento social?

Romo hablaba de Enerall como una compañía que con “tecnología de punta podía ayudar a mejorar el nivel de vida de los pobladores. “Hablando de innovación, les quiero mostrar lo que la tecnología puede hacer para cambiarle la vida a miles de campesinos”, declaró en 2017 durante la conferencia organizada por Forbes.
Pero esa visión, detallada en su código de ética de Enerall detallado en su portal digital, no se parece en nada a la realidad, de acuerdo con pobladores consultados en 20 comunidades indígenas. La mayoría afirmó que complementa sus ingresos con jornadas de trabajo extendidas u otros empleos. Además, se alimentan gracias a las pequeñas parcelas donde producen maíz y frijol, así como miel en los apicultivos.
Durante los recorridos se constataron problemas que sobreviven como males endémicos en Yucatán: fallas de infraestructura, ausencia de drenajes, falta de agua potable, desabastecimiento en los comercios, carencia de clínicas de salud y escuelas. Lo anterior es visible debido a que en Tizimín el 60% de la población vive en pobreza, según la última medición del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), realizada en 2015.
De acuerdo con los extrabajadores, pese a largas jornadas que alcanzaban hasta 12 horas, sus pagos eran equivalentes a 1,100 pesos a la quincena (57 dólares) entre 2009 y 2014, de acuerdo con talones de pago. Para obtener más dinero, realizaban horas extras y trabajaban de noche para ganar un bono que, en total, les daba un sueldo de 3,500 pesos (180 dólares) a la quincena.
Lo mismo pasa con otros empleados o exempleados de Enerall entrevistados, quienes afirman que a pesar de haber trabajado una década para la empresa y contar con otros puestos, su salario aumentó muy poco. Aseguran que tampoco contaban con seguro social, ni prima vacacional u otras prestaciones.
Hasta 2018, Enerall tenía cerca de 500 empleados, según oficios del expediente de Profepa, que provienen principalmente de Sucopo y Cabichen, dos comunidades aledañas a la empresa. Pero los pobladores consultados refieren que en los últimos meses han realizado despidos masivos debido a la implementación de máquinas que han sustituido sus labores.
Actualmente se desconoce el número de empleados y aportaciones patronales de la empresa, según una solicitud realizada al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), institución que reservó la información, y en una apelación realizada, el fallo se mantuvo a su favor.
Estas condiciones se suman a los tratos denunciados por los empleados: durante las jornadas los jefes no autorizaban descansos en la sombra, beber agua, ni recibir atención médica.
Un maquinista de cosechas de Enerall recuerda que nunca pudo acercarse a Romo, pues cuando visitaba la empresa llegaba en helicóptero y su equipo de seguridad lo rodeaba. Ahora lo ve por televisión con regularidad a quien durante una década fue su “patrón” y que ahora es jefe de la oficina de Presidencia. Lo escucha en ocasiones cuando habla de los planes para las inversiones y el desarrollo del país.
Apenas en enero de este año, Romo Garza fue nombrado el coordinador del Gabinete de Crecimiento Económico, un puesto que no existía, pero ahora tendrá coordinación con secretarías de Estado para generar empleos, llevar paz y combatir la pobreza de los mexicanos.
Como empresario supo esculpir una figura de emprendedor social, de visionario tecnológico, pero ahora surge una imagen de un cacique de aguas que ha salido con apenas unos roces de las investigaciones por daños ambientales.

21.1.20

Disgusto con México

Dolia Estévez

Con el problema migratorio en la frontera sur medianamente bajo control, y con el TMEC ratificado, la cooperación antinarcóticos cobra mayor relevancia.

Washington, D.C.—En medio del drama del impeachment contra su jefe, en el que está implicado, el procurador William Barr viajó a México la semana pasada para volver a leerle la cartilla al Gobierno de AMLO. Los frecuentes episodios de violencia extrema y el insólito poder de fuego y control territorial de los carteles, tienen “alarmadas” a las agencias del Gobierno estadounidense. Les disgusta el papel de simples observadoras al que han sido relegadas por el Gobierno mexicano.

Con el problema migratorio en la frontera sur medianamente bajo control, y con el TMEC ratificado, la cooperación antinarcóticos cobra mayor relevancia. La DEA, el FBI, ICE, CBP, la ATF y la CIA, están disgustadas con el Gobierno de AMLO. El Embajador Anthony Wayne, quien como representante diplomático en México de 2011 a 2015 ayudó a instrumentar la polémica Iniciativa Mérida, narró que el “descontento” entre las agencias es tan grande que un funcionario estadounidense, al que no identificó, le dijo que, si hoy se tomara un sondeo sobre cooperación con México entre las agencias, “el veredicto probablemente no sería positivo”. O sea, México está reprobado.

“Ha sido un año muy difícil para la cooperación antinarcóticos México-Estados Unidos”, dijo Wayne, en el marco de un foro académico sobre seguridad, patrocinado por Instituto México del Centro Wilson.

Lamentó lo que llamó “falta de apetito” de México para trazar un plan global con Estados Unidos contra el crimen organizado. López Obrador llegó a la presidencia, dijo, con deseos de distinguir su enfoque sobre seguridad del de sus antecesores, por lo que fue muy crítico de la estrategia pactada por Calderón y Bush en 2006. “Llegó con una visión muy negativa. No creo que haya cambiado”.

El Gobierno de Trump culpa a México por la explosión del fentanilo en el mercado estadounidense. Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) reportó un aumento del 80 por ciento en las confiscaciones de fentanilo en la frontera con México en 2019. Como preámbulo a su visita, Barr advirtió que, si el Congreso de su país no renueva la ley de prohibición del fentanilo, los “laboratorios ilegales” en México y China “están listos a inundar a los Estados Unidos” con ese opioide sintético, 80 veces más potente que la heroína (The Washington Post, 10/01/2020).

Tras la reunión con el emisario de Trump, la SRE dijo que pidió “tratar al fentanilo como un problema común”. También abordaron el tráfico de armas (Comunicado, 16/01/2020).

El Departamento de Justicia no emitió declaración. Sin embargo, lo hechos muestran que el presunto compromiso a combatir el trasiego ilegal de armas del que habla Marcelo Ebrard es pura paja. Al día siguiente del viaje de Barr, el Gobierno de Trump autorizó un aumento del 20% en las exportaciones de rifles de asalto y municiones, entre otro tipo de armas. Para facilitar el tramite, transfirió la emisión de licencias de exportación del departamento de Estado al de Comercio (Washington Post, 18/01/2020). La medida inundará el mercado negro que suple a los narcos. Bofetada a México.

Las agencias policiacas estadounidenses que antes se les permitía conducir operativos en territorio mexicano observaron alarmadas como el ejército soltó al Chapito en Culiacán, los sicarios masacraron a tres mujeres y seis niños en la sierra ingobernada e ingobernable de Sonora, y los narcos se apoderaron de Nuevo Laredo con tácticas de terror en año nuevo. Imágenes dramáticas que reforzaron su lectura de que el Gobierno de AMLO está siendo rebasado por la delincuencia.

Si algo quedó claro en este primer año de Gobierno es que, bajo presión y con ultimátums, el Gobierno de AMLO baila al son que toca Trump. La amenaza de imponer aranceles resultó en el controvertido programa “Quédate en México” y el amago de clasificar a los carteles como terroristas, en la extradición de 20 criminales.

Tras el primer viaje de Barr a la Ciudad de México a principios de diciembre, Trump suspendió temporalmente la clasificación de los carteles, en parte porque México aceptó mayor cooperación en temas de seguridad específicos. Hay informes que indican, por ejemplo, que Semar y Sedena han vuelto a colaborar en operaciones conjuntas para desmantelar laboratorios. Sin embargo, como una pistola cargada, la reclasificación de carteles, a la que México se opone tajantemente, está lista a ser disparada en el momento que Trump disponga.

Trump tiene otro as bajo la manga para ejercer presión. En agosto pasado, advirtió que de no haber avances en 2020, va a considerar “definir” a México como país que no cumple con sus compromisos internacionales contra el narcotráfico. Pidió a México más erradicación de la amapola, interdicciones, acusaciones y confiscaciones de activos, así como una estrategia de control de drogas integral (Memorando Presidencial sobre países de tránsito y producción de drogas, 08/08/2019).

A los diplomáticos gringos les gusta decir que el crimen organizado es una “responsabilidad compartida”. Lo que no dicen es que no está compartida en partes iguales. Para Estados Unidos, la cooperación es camino de un carril. Presionan para que México reduzca el tráfico de fentanilo y confronte a los carteles, pero no hacen nada para bajar el consumo y cortar el suministro de armas a los criminales. Sin reciprocidad no puede haber cooperación. En tanto el camino no sea de dos vías, no habrá avances.

3.1.20

Socialismo para el siglo XXI

Enrique Semo

El 4 de noviembre de 1981, Valentín Campa firmaba el acta notarial que registraba la desaparición formal del Partido Comunista Mexicano (PCM), para unirse con otras organizaciones en un nuevo partido. Si consideramos los partidos Socialista Unificado de México (PSUM) y el Mexicano Socialista (PMS) como continuadores directos, que seguían enarbolando la orientación socialista junto con otras organizaciones y movimientos, podemos decir que durante 70 años el socialismo mantuvo su presencia con altas y bajas en el centro de la vida política del país. El 5 de mayo de 1989 se constituyó el Partido de la Revolución Democrática (PRD), al cual se adhirieron el PMS y otras organizaciones, abandonando su identidad socialista. Desde entonces han pasado 39 años y el socialismo, comunismo, poscapitalismo o altermundismo tiene presencia en México sólo en el movimiento comunitario del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y algunas otras expresiones menores como el Movimiento Comunista Mexicano.

Seis meses más tarde, el 9 de noviembre de 1989, cayó el Muro de Berlín y casi al mismo tiempo se produjo el derrumbe del socialismo realmente existente o el modo de producción soviético en toda Europa. Eso parecía invalidar todo posible futuro comunista. Una virulenta propaganda identificó y sigue manchando los ensayos socialistas de todas las grandes revoluciones del siglo XX (la soviética, la china, la vietnamita y la cubana) con imágenes de dictaduras totalitarias y campos de concentración, guerras civiles interminables y modelos económicos inoperantes. Como movimiento social, el comunismo tiene casi 200 años de existencia. Para vivir, el capitalismo tiene que matar al comunismo, y éste ha sido y es negado una y cien veces para siempre resurgir.

En México, algunos militantes se refugiaron en la nostalgia, otros se volcaron hacia los movimientos sociales o bien las organizaciones de la izquierda nacionalista-revolucionaria; intelectuales aislados y revistas siguieron desarrollando el pensamiento marxista. Los menos cayeron arrepentidos en los brazos del neoliberalismo y sus portadores, los gobiernos de Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Esto ha permitido que en México, en las recientes décadas, la alternativa comunista de ser un horizonte de esperanza de las luchas sociales haya quedado reducida a una palabra vergonzante.

Han pasado casi 40 años y en México la presencia de la teoría socialista y comunista se ha reducido considerablemente, ergo la idea de la superación/abolición del capitalismo como necesidad del desarrollo humano prácticamente se ha desvanecido. El 1º de julio de 2018, después de 36 años de dominio neoliberal, triunfó un gobierno progresista. Hace algunas semanas se celebraron los 100 años del Partido Comunista; Valentín Campa y Arnoldo Martínez Verdugo fueron llevados a la Rotonda de las Personas Ilustres. Es tiempo de que las ideas del socialismo, junto con todo el pensamiento revolucionario contemporáneo, vuelvan al lugar que les corresponde dentro de la izquierda mexicana. Urge que el pensamiento socialista restablezca su continuidad y ocupe su lugar en los movimientos anticapitalistas del futuro.

El concepto comunismo tiene tres dimensiones: 1) es una tendencia, un movimiento de la economía del capitalismo, que surge de las contradicciones de éste y sólo tiene solución en su negación. El comunismo no es una utopía más para la reforma del sistema actual. Hay infinidad de proyectos, rutas y propuestas para superar los problemas de la sociedad contemporánea, entre ellos están el libro más reciente de Thomas Piketty, de más de mil páginas, Capital e ideología, y las nuevas tendencias críticas en la economía política, que vuelven a considerar la unidad de esta disciplina con las ciencias sociales y elaboran modelos para una posible solución de las contradicciones del capitalismo.

A diferencia de las nuevas utopías, el comunismo surge de las contradicciones internas del capitalismo, que engendra su propia negación. El capital desarrolla una organización social del trabajo que es incompatible con la propiedad privada de los medios de producción. La necesidad de la apropiación social de éstos nace de la contradicción entre el carácter profundamente social y mundial de la producción y la apropiación privada de la riqueza en el sistema capitalista.

El capital como realidad alienada, en la que la relación entre las cosas domina la relación entre las personas, se impone como necesidad ciega. “Entre los propios portadores de esta autoridad, los capitalistas –escribe Marx–, que sólo se enfrentan como dueños de bienes, reina la anarquía más completa: los enlaces internos de la producción social sólo se imponen como fuerza de la naturaleza en contradicción con el libre albedrío del individuo”. La ley económica y la enajenación se fusionan en la propiedad privada de los medios de producción y el comunismo es la negación de esa propiedad. La concepción del capitalismo como modo de producción eterno, más allá de la historia, queda así negado y permite desentrañar los límites internos del capital como marcas de su relatividad histórica. Así como el capitalismo nació de las contradicciones internas del feudalismo, el comunismo nacerá como negación de los problemas estructurales del capitalismo. Nosotros no anticipamos el mundo de mañana por medio del pensamiento dogmático, sino al contrario, por la crítica del antiguo, y en La ideología alemana Marx y Engels sostienen que el comunismo no es para nosotros ni un estado que debe ser creado ni un ideal bajo el cual la realidad debe ser regulada. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real de abolición de la situación actual.

 Pasemos a la segunda dimensión del concepto comunismo. Por casi 200 años, el comunismo ha sido un movimiento social, revolucionario de los trabajadores. La palabra tiene su origen en las sociedades revolucionarias francesas de mediados de los años 1830, como un movimiento político de la clase obrera en la sociedad capitalista. Carlos Marx y Federico Engels militaban en un grupo obrero internacional que existió de 1847 a 1852 y actuaba en la clandestinidad. Originalmente se llamaba la Liga de los Justos, que a su propuesta cambió de nombre por la Liga de los Comunistas. En el congreso celebrado en Londres en noviembre de 1847, los miembros de la liga les encargaron redactar un programa detallado del partido, a la vez teórico y práctico. Tal es el origen del Manifiesto comunista, en el que se afirma: “¿Cuál es la posición de los comunistas con respecto a los proletarios en general? Los comunistas no forman un partido aparte, opuesto a los otros partidos obreros. No tienen intereses que los separen del conjunto del proletariado. No proclaman principios especiales a los que quisieran amoldar el movimiento proletario… sólo se distinguen de los demás partidos en que, en las diferentes fases de la lucha… representan siempre los intereses del movimiento en su conjunto” (Marx y Engels, Manifiesto comunista en Obras escogidas, T. I, pág. 60).

Pero vayamos a la tercera dimensión del comunismo: es la prefiguración basada en el análisis del capitalismo de una sociedad poscapitalista, en la cual las contradicciones principales de ese sistema se resuelven paulatinamente. En ese sentido, el comunismo es una hipótesis, basada en algunas ideas de Carlos Marx y en el pensamiento crítico en constante evolución; en las experiencias de las luchas sociales y la asimilación crítica de las enseñanzas de las revoluciones del siglo XX.

Una tarea urgente es el análisis crítico del derrumbe de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y del socialismo realmente existente, que fue en su inicio un gran ensayo para crear una sociedad comunista. Su fracaso es un episodio lacerante en la historia del movimiento socialista, que no podrá renovarse sin hacer una crítica profunda y creativa de lo sucedido, como hicimos antes con las experiencias del movimiento de 1968, la Comuna de París o el pensamiento socialista utópico de principios del siglo XIX. Sólo la asimilación crítica nos permitirá rechazar las monstruosas mentiras del anticomunismo actual y buscar nuevos caminos, distintos a los adoptados por los revolucionarios del siglo XX, que lograron muchas cosas, pero no la fundación de una sociedad comunista en el sentido que da al concepto la teoría marxista y el pensamiento crítico contemporáneo. El principal enemigo de esa asimilación crítica, creativa, es la nostalgia, que se niega a reconocer que el camino revolucionario de los trabajadores está sembrado de fracasos. Las grandes batallas perdidas cambian la historia, se manifiestan en logros diferentes a los que ellas se proponían y muchas veces son prolegómenos a nuevas luchas emancipatorias, pero siempre son ricas en enseñanzas para renovar la teoría y la práctica social.

Para construir un pensamiento socialista para el siglo XXI es ante todo necesario tomar en cuenta los profundos cambios que ha vivido el mundo desde la década de 1970: la gran revolución informática y robótica, el intenso proceso de globalización, la destrucción sistemática de las organizaciones de los trabajadores y el surgimiento de un pensamiento conservador nuevo, cuyo núcleo vital es el neoliberalismo.

En ese medio siglo, la era de Margaret Thatcher y Donald Reagan, el capital ha socavado las estructuras precedentes del poder monopolista y desplazado la fase previa del capitalismo monopólico de Estado nación. Mediante una competencia mundial, traducida en reducir ganancias corporativas no financieras, el desarrollo geográfico desigual y la competencia interterritorial se convirtieron en rasgos fundamentales del capitalismo actual. Hubo un ataque exitoso a las organizaciones laborales y sus instituciones políticas, mientras se movilizaba mano de obra global excedente, la puesta en operación de cambios tecnológicos para reducir mano de obra y elevar la competencia, ha reducido globalmente el salario y ha creado una vasta reserva laboral descartable, viviendo en condiciones marginales. La desigualdad ha crecido exponencialmente. México no es una excepción: entre lo que era su economía y su sociedad hace medio siglo y la actual, hay una diferencia asombrosa. El neoliberalismo ha introducido la agudización de la explotación de mano de obra, la generalización de la industria maquiladora, la privatización de los servicios públicos, los recortes a las prestaciones sociales e, internacionalmente, una relación de intercambio comercial desigual de forma brutal.

¿Qué podemos decir sobre el pensamiento marxista y socialista hoy? Constatamos que, después de un prolongado sopor, hay un gradual renacimiento de ese pensamiento en sus diversas y multiformes propuestas. Sin embargo, su debilidad sigue siendo la insuficiencia de comprensión de los movimientos sociales contemporáneos y la carencia de teorías generales que permitan hacerlas fluir en un solo torrente anticapitalista. Mientras tanto, la historia se ha vuelto a poner en marcha y los explotados, humillados y ofendidos en todas las latitudes, incluyendo la Europa rica y la gran potencia de Estados Unidos, han entrado en acción. Sobre todo en América Latina, de la que formamos parte, los pueblos se levantan decididamente contra el neoliberalismo (que es el capitalismo de nuestro tiempo). El ciclo de los movimientos progresistas no ha terminado, se inicia una nueva fase pese a todos los obstáculos, incluso los golpes de Estado.

El capitalismo de nuestra época está cuajado de nuevas contradicciones. Entre ellas podemos citar las que se derivan del cambio climático y la ecodestrucción. Se prevé un saldo de 200 millones de ecorrefugiados en los próximos 20 años; se estima que la elevación del nivel de los mares para este siglo será de 59 centímetros y afectará a unos 400 millones de personas. Por otra parte, la extracción de minerales y la explotación de los recursos energéticos y forestales suelen seguir una lógica cada vez más destructiva, dejando tras de sí un paisaje desigual de centros mineros abandonados, suelos agotados, vertederos de residuos tóxicos y valores de activos devaluados. Pero las grandes empresas impiden toda acción eficaz contra el deterioro climático y los recursos naturales. También están los persistentes problemas del desempleo masivo, la espiral a la baja del desarrollo económico en Europa y Japón, las devastadoras crisis económicas que el neoliberalismo ha causado en los países tradicionales y dependientes como la de la crisis de 2008. El ejemplo de Bolivia está fresco. El neofascismo está a la orden del día. Trump y Bolsonaro no son figuras solitarias. La catástrofe a la que se refería Rosa Luxemburgo en su famoso dilema socialismo o barbarie es más que nunca vigente.

Ahora bien, no todas esas contradicciones son fatales. El capitalismo ha demostrado a lo largo de su historia, una sorprendente capacidad de adaptación a nuevos problemas y de superación de las crisis. Pero, ¿a qué precio? Si las crisis de 1907 y 1913 fueron superadas en la Primera Guerra Mundial y la gran crisis de los años 30 produjo la Segunda Guerra Mundial, algunas de las grandes contradicciones actuales pueden ser también superadas, pero hay soluciones que son tanto o más graves desde el punto de vista humano, como los problemas. Y luego está la posibilidad de que la acumulación de incoherencias actuales ya no sea superable y la catástrofe se produzca.

En esas condiciones, más que nunca es actual la famosa pregunta de Lenin: ¿qué hacer? Un movimiento anticapitalista global es poco probable sin cierta visión comprehensiva de lo que hay que hacer, por qué y cuándo. Existe un bloqueo doble: la falta de una visión alternativa evita la formación del movimiento anticapitalista, mientras que la ausencia de tal movimiento se opone a la articulación de una alternativa teórica. ¿Cómo superar este bloqueo? La relación entre la visión de lo que está por hacerse y la formación de movimientos políticos en lugares clave para hacerlo tiene que coincidir, cosa que apenas comienza a suceder. Cada una tiene que reforzar a la otra. De lo contrario, la oposición potencial estará por siempre confinada a un círculo limitado de demandas y conocimientos tácticos, dejándonos a la merced de las perpetuas crisis del capitalismo en el futuro. Ésta es una tarea para el pensamiento teórico, pero también para los movimientos potencialmente anticapitalistas, que todavía son pocos o difusos.

Tomemos como ejemplo la situación que había en México a la hora de la fundación del PCM en 1919. La Revolución Mexicana estaba en una encrucijada. La Constitución de 1917 había sido aprobada con todos sus elementos sociales, pero por el momento ninguno de ellos había sido aplicado. Las promesas flotaban en el aire. Los movimientos radicales, el magonismo, el zapatismo, el villismo, habían sido militarmente derrotados pero sus ideas vivían en millones de campesinos y miles de obreros. Muchos campesinos estaban armados y exigían la reforma agraria comunal. Los obreros, después de haber sido manipulados por el carrancismo, despertaban en una gran ola de acciones reivindicativas económicas en los términos del anarquismo. La Revolución Rusa desencadenó fuerzas gigantescas. En México, conocida a medias, tuvo gran impacto.

En esa situación nace o más bien se proyecta una corriente que pretende transformar la Revolución Mexicana en una revolución socialista, el PCM. La idea del comunismo y su ejemplo vivo impactaron al México radical. Surgen los líderes comunistas: Úrsulo Galván, Primo Tapia y Guadalupe Rodríguez. Un poco más tarde Hernán Laborde y Valentín Campa.

Mientras la nueva corriente que será el PCM los toma en serio, los círculos oficialistas las usan demagógicamente. Plutarco Elías Calles dice que quiere ser enterrado envuelto en la bandera roja y Antonio Soto y Gama, líder del oficialista Partido Agrarista, proclama: En la metrópoli y todo el país se debe fijar la mirada en esta nueva aurora heroica que tiene radiaciones sublimes, en la aurora social de Rusia. (Gerardo Peláez, Partido Comunista Mexicano: 60 años de historia, tomo I, p. 18).

Las ideas del socialismo y el comunismo penetran pródigamente en el México revolucionario radical y obligan a los círculos gobernantes a una demagogia roja. Pero el PCM recién formado, que quiere cambiar la orientación de la revolución y a la vez echar raíces en el pueblo trabajador, se ve obligado a recoger las demandas que se han ido forjando durante la Revolución Mexicana: reforma agraria comunal y satisfacción de las demandas económicas de los obreros y postergar la idea del socialismo.

Sin teoría revolucionaria no hay praxis revolucionaria, pero sólo satisfaciendo las demandas ya existentes y urgentemente exigidas, se puede pasar a la dirección del movimiento. Como dice Ibsen: Como hilo en la mar es la palabra / Hondo sendero la acción labra.

Aunque nada es seguro podría ser que los próximos años marquen el inicio de un cambio prolongado en el cual la cuestión de las alternativas al capitalismo, amplias y de mayor alcance, saldrán paso a paso a la superficie en una parte del mundo u otra. Cuanto más tiempo se prolongue la incertidumbre y la miseria, se cuestionará la legitimidad de la manera actual de hacer y la demanda de construir algo diferente se intensificará. Reformas radicales, en oposición a las reformas estilo parches, pueden imponerse como necesarias y crear condiciones para el crecimiento de los movimientos antisistémicos.

Un ejemplo sobresaliente es el de Chile, donde desde hace dos meses se desarrolla un movimiento popular multitudinario sin precedente. Las manifestaciones cubren todo el país retando la violenta represión. Millones se movilizan y las protestas y descontento crecen. La Mesa de la Unidad Social ha convocado y realizado huelgas importantes. Se han constituido reuniones de trabajo populares que discuten las demandas que deben plantearse y sobre todo los problemas de la conformación de un órgano constituyente para una nueva Constitución. Muchos gobiernos municipales se han declarado en favor del movimiento. Las peticiones principales son: salarios dignos que superen la línea de la pobreza; congelamiento de proyectos de ley que favorecen a los más ricos, como la reforma tributaria y leyes laborales. Restablecimiento del carácter público de servicios básicos como salud, educación y transporte. Sistema de pensiones que garantice la dignidad plena. Fin al estado de emergencia y a la represión criminal.

Se han formado brigadas de autodefensa eficientes. Hay una acusación constitucional histórica contra el presidente Sebastián Piñera en la cual se afirma, entre otras cosas, que ha perdido toda gobernabilidad y que no se tolerarán por su parte más violaciones a los derechos humanos.

En la Cámara de Diputados se ha presentado un documento amplio de peticiones que está apoyado por un vasto grupo de representantes de diversos partidos, organizaciones estudiantiles, mapuches y organizaciones profesionales. Pero la principal demanda que plantea el movimiento en diversas reuniones populares que van cobrando la forma de consejos organizados, es el llamado a una Asamblea Constituyente, de amplia composición popular, y la elaboración de una nueva Constitución en lugar de la pinochetista aún vigente.

Se discuten acaloradamente las medidas para asegurar una composición paritaria de la asamblea para que ésta abra posibilidades para una máxima participación ciudadana. Frente al pueblo que ha despertado está la derecha chilena que tiene vivo el recuerdo de Pinochet y un ejército que está tirando para herir y matar.

Ante la exigencia popular de que se les lleve a juicio, un ejército de abogados se ofrece a defenderlos. Un connato de revolución popular y una violenta respuesta de la derecha. No sabemos hasta dónde va a llegar el conflicto.

Teniendo el caso de Chile, entre muchos otros en mente, podemos decir que no existe en nuestra época el viejo sujeto marxiano del proletariado. Los rebeldes son los precarizados, humillados, explotados, ofendidos de diferentes estratos sociales. Grupos sociales políticos híbridos, abigarrados y sólo en el proceso de lucha se van decantando y constituyendo por afinidades electivas, articulaciones culturales y construcciones discursivas movilizadoras.

No existe hoy una forma organizativa única para la lucha por el comunismo. Los movimientos sociales, los consejos, los partidos, las asociaciones populares, las organizaciones autónomas de la sociedad civil, pueden ser formas contingentes y locales de un único movimiento. Ninguna estructura organizativa es más valida que la otra. Y en la práctica allá donde emergen acciones colectivas de las clases subalternas, ellas tienen la capacidad de crear e innovar instrumentos organizativos diferentes y nuevos, capaces de canalizar su energía social.

Es en esta contingencia de la acción que se delimitan fronteras, se forman liderazgos y se emiten convocatorias movilizadoras, dando lugar al surgimiento de agentes dirigentes y hegemónicos.

Por ello las formas organizativas eficientes son siempre una incertidumbre resuelta en el mismo desarrollo del movimiento. Lo que debemos rechazar por experiencias repetidas, es la idea del partido de vanguardia, el culto a la espontaneidad o la veneración del líder todopoderoso.

Una política revolucionaria que enfrente la acumulación ilimitada de capital y que, finalmente, la desactive como el principal motor de la historia humana requiere una comprensión sofisticada de cómo se produce el cambio social. Sin embargo, también debe ser reconocida la necesidad absoluta de un movimiento revolucionario anticapitalista coherente y poderoso, la finalidad fundamental de dicho movimiento social es asumir en el momento adecuado el mando tanto de la producción como de la distribución de excedentes.

Y en lo que respecta a la elaboración de una teoría para la transición anticapitalista coincido en términos generales con David Harvey, quien propone llamar a nuestro auxilio a la teoría marxista de la transición del feudalismo al capitalismo, que puede ayudarnos a plantear el problema en toda su complejidad. (David Harvey, Organización para la transición anticapitalista, revista Crítica y Emancipación, año 11, núm. 4, 2010, 180 pp.) “El cambio social emerge –escribe Harvey– mediante el despliegue dialéctico de las relaciones entre los siete momentos del desarrollo del capitalismo visto como un conjunto, o como un conjunto de actividades y prácticas frente a un feudalismo declinante”. La transición al capitalismo implicó un complejo movimiento a muchos niveles. 1. Las formas tecnológicas y organizacionales de la producción, intercambio y consumo; 2. El cambio en las relaciones con la naturaleza; 3. Las relaciones sociales entre las personas; 4. Las concepciones del mundo que abarcan conocimientos, saberes culturales y creencias; 5. Los procesos específicos de trabajo y producción de bienes, geografías y servicios; 6. Convenios institucionales y, por último, 7. La conducta en la vida cotidiana que sustenta la reproducción social. En forma similar, cuando el capitalismo se somete a una de sus fases de renovación lo hace precisamente por la co-evolución de todos sus momentos, obviamente, no sin tensiones, luchas, peleas y contradicciones. Algo parecido/diferente va a suceder en el complejo proceso de transición al socialismo. Harvey llama a esto una teoría co-revolucionaria porque el cambio social surge a diferentes niveles que deben ser materia del pensamiento revolucionario. Un pensamiento que sea capaz de analizar los movimientos sociales en función de su impacto particular y su relación con el cambio epocal. Hoy no contamos con el tiempo que transcurrió en la transición del feudalismo al capitalismo, pero existen medios tecnológicos y digitales, así como organizaciones económicas mucho más eficaces y sofisticadas para el cambio.

Pasemos a la tercera dimensión: la prefiguración de la sociedad que sucederá al capitalismo. Como todo futuro, no existe todavía. Debemos recurrir a los pocos escritos de Marx sobre el tema y a las experiencias de las revoluciones fallidas, derrotadas o inconclusas de los pasados 150 años para saber lo que puede ser y lo que no debe ser. Una comprensión de las experiencias prácticas que no conducen al comunismo y los cursos de acción que sirven para reforzar las tendencias del futuro comunista. Marx no fue muy prolijo en ese sentido. Nunca mostró el mismo interés por el presente y el futuro. Nos ha dejado atisbos, tomando en cuenta la transición del feudalismo al capitalismo. En La ideología alemana, Marx rechaza que el comunismo sea un ideal al cual haya de sujetarse la realidad; él lo entiende más bien como el movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual (Terry Eagleton, Por qué Marx tenía razón, Península, 2011, 73 pp.).

Tomemos el problema de la libertad social. Es un concepto de Marx de los Manuscritos económico-filosóficos de 1844, la renovada lucha por el comunismo halla su justificación moral en la búsqueda de la solución real a las injusticias y desigualdades, incluidas las colonizaciones, los racismos, los patriarcalismos y la destrucción de la naturaleza, ininterrumpidamente producidos por el capitalismo. Por tanto, la igualdad y la justicia avanzadas son necesariamente elementos imprescindibles de la sociedad comunista. Por eso la lucha por una democracia avanzada es una bandera irrevocable del comunismo. Sin embargo, la lucha por la libertad y la democracia social a lo largo de estos últimos 100 años no ha sido tomada al mismo nivel que la lucha por la igualdad. Por lo general, los comunistas y socialistas hemos entregado esa bandera a las corrientes liberales que constriñen y mutilan el concepto de libertad a la mera libertad de comercio, de enriquecimiento privado o de opresión de unos pueblos sobre otros, y la democracia limitada al sufragio universal, el respeto a la ley y la competencia política.

Pero hay una libertad social articulada a la igualdad, es la que Marx llama la libertad social, en la que el libre desarrollo de cada persona tiene que aportar al libre desarrollo de las demás personas, en la que las capacidades de cada ser humano están para potenciar la libre asociación con el resto de los seres humanos. No es ni el Es­tado, ni la empresa, ni el mercado el de­positario y garante de este libre desarrollo de la individualidad. Es la libre asociación de las personas la que habilita el libre desarrollo de sus capacidades individuales. Bajo estas condiciones, las libertades civiles acumuladas en los pasados siglos son sólo un capítulo de una infinidad de libertades y capacidades que el comunismo requiere para su realización. De hecho, el comunismo o los comunismos –hay que hablar de comunismos– son impensables sin este despliegue de las libertades civiles acumuladas desde el siglo XVI y de las nuevas libertades asociativas que se constituyan en un patrimonio de acción en común.

Las distintas formas de democratización social desde el asambleísmo, el parlamentarismo, la democracia directa, los consejos, la democracia económica, la democracia intercultural forman parte flexible de un proceso, dirigido a ampliar la participación individual y asociada en las decisiones sobre todos los asuntos de la vida social, desde la vida política, la vida económica, pero también la vida familiar, el cuerpo, etcétera. En este sentido el comunismo puede ser entendido como un proceso de desborde radical democratizador de todos los ámbitos de la vida. Comenzando por la producción de la riqueza, con la finalidad de garantizar la igualdad real entre las personas. Así la libertad social es una forma de construcción de la igualdad. (Álvaro García Linera, Conferencia Magistral Alternativas al capitalismo, en la Universidad de Pisa, mayo 2019).

Las más importantes revoluciones comunistas exitosas por un tiempo, la soviética, la china, la vietnamita y la cubana tuvieron que enfrentar largas transiciones al comunismo que exigían el desarrollo de las fuerzas productivas atrasadas; enfrentar una hostilidad bélica y económica excepcional del capitalismo; lo cual significó posponer la liberación de la sociedad, de la enajenación económica que reduce al ser humano a una fuerza de trabajo y la naturaleza a un objeto inagotable de la explotación económica. Esta larga transición necesaria tuvo su impacto sobre el desarrollo de la libertad social. La URSS tuvo que enfrentar una larga guerra civil, la construcción a marchas forzadas de una industria bélica capaz de derrotar a la máquina militar nazi, la Segunda Guerra Mundial, la reconstrucción y la guerra fría. China, cuyo desarrollo económico era aún más atrasado y cuya revolución fue una gesta eminentemente campesina, se vio obligada a derrotar la intervención japonesa y más tarde, estadunidense en Corea y respondió con un viraje hacia el socialismo de mercado de gran éxito económico y de futuro socialista ¿? impredecible. El Vietnam tuvo que enfrentar y derrotar la intervención francesa y la sangrienta guerra estadunidense con sus efectos desastrosos sobre la población y la naturaleza. Cuba sigue estando constreñida por el implacable bloqueo de Estados Unidos. Esto ha prolongado las transiciones al socialismo. El compromiso pragmático a desarrollarse rápidamente derrotó la posibilidad a un desarrollo en el buen sentido. Había que ponerse al día por encima de hacer las cosas necesarias. No sabemos cómo habría sido el desarrollo de esos países en condiciones más favorables. (Samir Amin, Octubre 1917, El viejo topo, 2017, pp. 33-34.). Mientras el marxismo occidental desarrollaba un pensamiento sofisticado en un mundo sin revoluciones, el marxismo de las naciones atrasadas protagonizaba cuatro grandes revoluciones.

Para ponerse al día el socialismo del siglo XXI debe comprender en toda su profundidad la novedad de los movimientos sociales contemporáneos y buscar las alianzas con las nuevas corrientes de pensamiento y de acción antisistémica surgidas a su calor. En primer lugar están las luchas contra formas de opresión que no tienen relación directa con las relaciones de producción como son el machismo, el cambio climático, la polución, el racismo, los derechos de los pueblos originarios o la manifestación de contradicciones culturales como los lazos internos de grupos étnicos en las migraciones masivas.

En América Latina la novedad de los movimientos son muy evidentes al presentar elementos que lo separan del viejo modelo sindical-partidario-guerrillero y la apertura de nuevas brechas en el modelo de dominación. Son las respuestas al terremoto social que provocó la oleada neoliberal de la década de los 80, que trastocó las formas de vida de los sectores populares al disolver y descomponer las formas de producción y reproducción, territoriales y simbólicas, que configuraban su entorno y su vida cotidiana. (Raúl Zibechi, Autonomías y emancipaciones, Bajo Tierra/Sísifo 2008, pp. 23.)

Hoy más que nunca, las periferias de América Latina llevan en su seno la coexistencia de conjuntos heterogéneos de relaciones de producción, a la vez precapitalistas, capitalistas y poscapitalistas, como entramado que otorga riqueza y diversidad al análisis de las clases y grupos subalternos en los movimientos.

El pensamiento neoliberal reduccionista nunca comprendió esas modalidades. De ahí su crisis actual, tanto en los círculos dominantes locales como en los centros de la acumulación ampliada de capital, se debe, en buena parte, a que no pueden entender el escenario de acumulación por desposesión que caracteriza a la mayor parte del continente. De ahí la persistencia de los movimientos progresistas en América Latina que conforman hoy un frente importante de las luchas potencialmente antisistémicas.