24.7.13

¿Amenaza Bloomberg con caída de la bolsa, devaluación del peso y fuga de capitales si no privatizan Pemex?

Alfredo Jalife Rahme
 
La semiótica y los conceptos son muy importantes para contrarrestar la vulgar desinformación que promueven Woodrow Wilson Center (WWC)/ITAM/IMCO, encabezados en forma desaseada por el estadunidense Duncan Wood (Ver Bajo la Lupa, 21/07/13).

No es lo mismo una privatización doméstica, oiko-privatización (del griego oikos: casa), que una xeno-privatización (foránea: del griego xenos).

Así, cuando se habla de privatización de las aguas profundas/ shale gas (gas esquisto/lutitas) se promueve la xeno-privatización, que dispone tanto de la tecnología madura para las profundidades océanicas como del monopolio técnico del controvertido fracking (fracturación hidráulica: que requiere inmensas cantidades de agua, de las que carece el norte de México), tan deletéreo para el medio ambiente.

La xeno-privatización contrasta así con la oiko-privatización.

Para cualquier debate civilizado y racional sobre el futuro de Pemex se debe usar el lenguaje con definiciones universales y no con la hermenéutica reduccionista de la teología neoliberal.

Los entreguistas, pactistas, catastrofistas peroran en forma absurda sobre su obsesión semántica: la competencia (sic), de la que justamente carecen, cuando la competitividad (sic) neoliberal mexicana ocupa un lastimoso lugar 53 en el ranking global (Ver Bajo la Lupa; 07.07.13).

Es fundamental disponer de un lenguaje universal que no se preste a confusiones deliberadas: como la palabra modernizacion, que en su genuina semántica es contraria al retroceso de la reforma entreguista y pactista del PAN, que beneficia geopolíticamente a las trasnacionales de EU y Gran Bretaña en detrimento de la independencia, libertad y seguridad energética de México.

Se debe definir el origen y la ubicación de la privatización –si es foránea o doméstica– y, sobre todo, contrastar las tramposas traducciones que no son las mismas en español (por temor al repudio ciudadano) que en inglés (para seducir a los inversionistas de Wall Street/La City), como sucedió con el obsceno artículo del The Wall Street Journal (Ver Bajo La Lupa, 30/06/13) y en forma flagrante con el reporte WWC/ITAM/IMCO que encabezó el estadunidense Duncan Wood y cuya frase clave –que encubre la bursatilización a través de los operadores y la nueva contabilidad de las aguas profundas/ shale gas– no corresponde en inglés con su traducción timadora en español.

Vale la pena repetir la versión inglesa: un contratista (sic), aunque reciba honorarios por sus servicios, no puede contabilizar (sic) las reservas de gas y petróleo, ni puede reclamar la propiedad (¡súper sic!) de los hidrocarburos que ayuda a explotar, mientras el operador (¡súper sic!) sí lo puede hacer.

Comenté respecto a su traducción hierática: Se impone el concepto de los operadores (sic) para contabilizar y bursatilizar las reservas de gas y petróleo y reclamar su propiedad (¡súper sic!). Aquí subyace la gran trampa de exigir los cambios a la Constitución.

En fechas recientes los controvertidos Consejeros profesionales (sic) de Pemex se han soltado de la lengua y se han extralimitado en sus atribuciones de empleados públicos: el caso de uno de los 18 firmantes del reporte entreguista/pactista/catastrofista del WWC/ITAM/IMCO.

Pero nada se compara a otro consejero profesional (¡súper sic!), Héctor Moreira Rodríguez, ungido por el PAN calderonista, quien participó sin pulcritud en la Conferencia Bloomberg-México en New York a rematar a Pemex (donde labora).

Sería conveniente que el director de Pemex, Emilio Lozoya Austin, aclare si las posturas metastáticas de sus incontinentes consejeros profesionales representan el punto de vista oficial.

¿Quién controla a los desaforados consejeros profesionales de Pemex, que en el organigrama burocrático son empleados sin capacidad decisoria?

Al rato hasta algunos de los desprestigiados consejeros del IFE van a opinar en Wall Street sobre la privatización de Pemex.

Más allá de las torcidas opiniones del filopanista Héctor Moreira, anterior funcionario de la Secretaria de Energía con Calderón, lo que importa es la percepción de Bloomberg y del omnipotente banco JP Morgan Chase (Ver Bajo la Lupa, 10/07/13), quienes se frotan las manos sobre la muy cantada xeno-privatización.

Mientras los consejeros profesionales de Pemex socavan en sus entrañas a la paraestatal de la que viven, los otros conferencistas del panel –Guido Cerini (director de Credit Suisse) y Nikolaj Lippmann (estratega del controvertido Morgan Stanley)– festejan que la apertura, prometida en forma unilateral por el calderonista Héctor Moreira, acelerará el crecimiento y fortalecerá al peso mexicano.

Más allá de las contradicciones internas entre panistas –los “50 mil millones de dólares de inversión foránea que infla Héctor Moreira y los 30 mil millones anuales que determina el presidente del PAN, Gustavo Madero (Nótese: un diferencial de 20 mil entre los portavoces del mismo partido, que no es una cifra menor)–, Bloomberg, la importante agencia financiera con sede en New York, chantajea subliminalmente al gobierno: Una desaceleración en la expansión económica presiona a Peña Nieto para obtener la aprobación de abrir la industria energética para estimular la colecta de impuestos, lo cual, en caso de concretarse, elevaría el crecimiento a 6 por ciento. Esta cifra alegre de un crecimiento de 6 por ciento constituyó el ridículo mantra sin sustento del equipo económico de Fox. ¡Déja vu!

Lo más relevante del panel fue la ominosa advertencia de Eduardo Cepeda, funcionario del banco JP Morgan Chase en México: La bolsa de valores de México puede derrumbarse 10 por ciento (¡súper sic!) si ninguna de las reformas prometidas(¡súper sic!) son realizadas este año.

Si no me equivoco, un 10 por ciento del ominoso desplome constituyen alrededor de 50 mil millones. ¡Uf!

Las amenazas son prístinas: la bolsa mexicana, según Bloomberg, se ha caído 8.4 por ciento en lo que va del año, comparado con declinaciones de 25 por ciento en Brasil, 12 por ciento en Chile y 15 por ciento en Colombia.

Por cierto, Héctor Moreira alucinó que existe un amplio (sic) consenso (¡súper sic!) para cambiar la Constitución respecto a Pemex. ¿Dónde está tal amplio consenso?

Al contrario: existe un extenso repudio ciudadano, reconocido por el neoliberal CIDE y hasta por el sondeo de la Cámara de Diputados –los cuales, a mi juicio,subestiman la verdadera profundidad de la repulsión generalizada a la xeno-privatización.

¿Empezó ya el abierto póker neoliberal con todas las amenazas subliminales de desplomar la bolsa, vapulear al peso y propiciar la fuga de capitales golondrinos?

Todo ello en su conjunto arrodillaría al gobierno de Peña Nieto, que padece un subejercicio en el gasto público, una grave crisis de deuda estatal, el estallido de la burbuja inmobiliaria y el derrumbe de las Afores.

La afilada espada de Damocles, neoliberal y financierista, pende ya sobre la cabeza de Pemex para su decapitación xeno-privatizadora.

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22.7.13

Treviño y la vieja hidra institucional

Carlos Fazio
 
La detención o entrega pactada del presunto traficante Miguel Ángel Treviño Morales genera algunas interrogantes. Mediáticamente exhibió un aceitado manejo propagandístico binacional (incluida la actuación de Barack Obama en la trama), con eje en la nueva narrativa de seguridad y la persistente codependencia de los medios respecto de la agenda del gobierno de turno. Una codependencia que en virtud de la domesticación de los medios −mentalidad de manada la llama Noam Chomsky− devino en un alud propagandístico favorable al régimen de Enrique Peña.

Según la versión oficial, fue un operativo limpio, de precisión, sin gastar un solo tiro y sin sangre ni violencia −ergo, sin bajas colaterales−, producto de labores de inteligencia e investigación de la Marina en coordinación con el Ejército y la Procuraduría General de la República. La Marina y el Ejército no montan producciones.

Tampoco ponen (ahora) alias: lo de Z-40 es atribuible a la excitación de los medios todavía sujetos al guión del sexenio anterior. No se esposó al detenido para preservar sus derechos humanos (Murillo Karam dixit). Peña va en serio: Obama. ¡Bravo!

Es de admirar la coherencia con el libreto de la nueva narrativa y el protocolo para presentar supuestos delincuentes anunciados el 14 de marzo por Gobernación. ¿Qué más? Ah, la ventanilla única funciona y hay liderazgo en Bucarelli. Misión cumplida. Tráfico sí, violencia no. Y tan, tan.

Oportuno, el suceso sirvió de cortina de humo para invisibilizar grandes problemas nacionales. Pero también es de gran utilidad para la fabricación del consenso y el control elitista de la sociedad, necesarios para el aterrizaje del proyecto hegemónico del gran capital en su nueva fase neocolonial y de reconquista del territorio nacional, en el contexto de una dominación de espectro completo que abarca una política combinada donde lo militar, lo económico, lo mediático y lo cultural tienen objetivos comunes.

Dado que el espectro es geográfico, espacial, social y cultural, para imponer la dominación se necesita manufacturar el consentimiento. Esto es, colocar en la sociedad sentidos comunes, que de tanto repetirse se incorporan al imaginario colectivo e introducen, como única, la visión del mundo del poder hegemónico. Eso implica la fabricación y manipulación de una opinión pública legitimadora del modelo. Ergo, masas conformistas que acepten de manera acrítica y pasiva a la autoridad y la jerarquía social, para el mantenimiento y la reproducción del orden establecido.

Para la fabricación del consenso resultan clave las imágenes y la narrativa de los medios de difusión masiva, con sus mitos, medias verdades, mentiras y falsedades. Apelando a la guerra sicológica y otras herramientas de la acción encubierta, a través de los medios se construye la imagen del poder.

En eso andan Peña y su equipo. Bien. Pero surge una pregunta: ¿Quiénes son en realidad Los Zetas, que de acuerdo con la narrativa del sexenio anterior eran malísimos y cuyo jefe, hasta su detención, era Miguel Ángel Treviño?

Según Guillermo Valdés, ex jefe del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen, la agencia de inteligencia civil de Gobernación), Los Zetas surgieron en 1999 como cuerpo de seguridad de Osiel Cárdenas, entonces líder de la organización criminal del Golfo, y estuvo conformado por desertores del ejército con formación militar de élite.

Ellos profesionalizaron al cuerpo de sicarios de Cárdenas, los dotaron de armamento y equipo de telecomunicaciones sofisticados; les enseñaron tácticas de guerra y contrainsurgencia; les enseñaron a torturar y asesinar con sadismo y complementaron el entrenamiento con sistemas de inteligencia y contrainteligencia. Es decir, convirtieron a sicarios y matones en un verdadero cuerpo paramilitar. Hasta aquí Valdés. Otras versiones oficiales afirman que desertaron de los Grupos Aeromóviles de Fuerzas Especiales (Gafes) del Ejército Mexicano, capacitados en operaciones encubiertas.

Especulemos −sólo especulemos− con otra variable: ¿Y si Los Zetas originales no fueron desertores? ¿Si fueron un grupo de operaciones encubiertas −entrenado, como indica Valdés, al estilo de los Boinas Verdes del Pentágono: para torturar y asesinar con sadismo−, que en el contexto de una dominación de espectro completo ejecutaron acciones paramilitares propias de la guerra sicológica, dirigidas a generar un terror caótico y de apariencia demencial para propiciar el desplazamiento forzoso de población y habilitar vastos territorios que quedaron expuestos al saqueo de recursos geoestratégicos y la explotación capitalista depredadora (verbigracia, minería, agroindustrias, megaproyectos de infraestructura, etcétera)?

Respecto a la caída de Treviño, el fortalecimiento monopólico del cártel de Sinaloa y una pax narca, cabe recordar que en el viejo PRI y el presidencialismo autoritario los grupos criminales tuvieron un desarrollo endógeno, desde el interior mismo de las estructuras del poder, no uno exógeno, paralelo y ajeno a ellas.

Los barones de la droga no eran individuos completamente autónomos ni más fuertes que el poder político; actuaron en colusión con gobernadores, generales, empresarios y autoridades civiles y policiales.

Ese poder los creó, cultivó, protegió, toleró; se sirvió de ellos para sus propios fines, y llegada la hora los desechó y sometió sin mayor problema. Los penales del Altiplano y Puente Grande están llenos de ejemplos vivientes.

En tiempos de hegemonía plutocrática, el monopolio del poder político, el patrimonialismo, el control de territorio y de las corporaciones coactivas son elementos distintivos de un Estado que no apuntan precisamente a la creencia en la irrupción espontánea de bárbaros o advenedizos incontrolables que se habrían desarrollado fuera de las estructuras del poder.

Otros eslabones de la cadena permanecen intocables. ¿Qué sigue? ¿Un nuevo acuerdo mafioso para seguir administrando el negocio de la economía criminal?

21.7.13

Bursatilización encubierta de aguas profundas/shale gas de México, según WWC/ITAM

Alfredo Jalife-Rahme
 
Los 18 firmantes del reporte Un nuevo comienzo para el petróleo mexicano (http://es.scribd.com/doc/154397472/ Las-personas-en-esta-lista-contribuyeron -a-la-discusion-y-a-las-conclusiones-de -este-reporte) están encabezados por el estadunidense Duncan Wood, anterior profesor del ITAM y director del Instituto México del Centro Woodrow Wilson (WWC), con su sorprendente consejo consultivo (http://es.scribd.com/doc/154786178/ WWC-Mexico-Institute-Advisory-Board).

Primera anomalía: un consejero (sic) de Pemex (¡uf!) figura entre los firmantes, en los que no podía faltar Juan Pardinas Carpizo, polémico director del Imco, de proclividad fascistoide, quien ha amenazado imponer por la fuerza la privatización, pese al repudio ciudadano (ver Bajo la Lupa, 30/6/13, 3, 7, 10, 14 y 17/7/13). ¿Dónde quedan consulta ciudadana y democracia?

El hiperviolento Juan Pardinas Carpizo firma lo que sea con tal de privatizar, sin importunarle sus burdas imprecisiones: en el Imco firma que el shale gas (gas esquisto) de México es la sexta reserva, mientras en el reporte WWC/ITAM rubrica que es la cuarta, cuando es la tercera. Ja ja ja.

El reciente extravío de Pardinas Carpizo: incrementar ISR, IVA e impuesto predial para liberar de la carga fiscal a Pemex. El Imco desea asfixiar a los mexicanos con tal de privatizar Pemex como sea.

Otro signatario, el británico David Shields, está vinculado a los intereses petroleros de la City.

Las dos posturas, de WWC/ITAM e Imco (su apéndice terrorista privatizador), bajo la batuta del estadunidense Wood, condensan las exigencias de Estados Unidos/Gran Bretaña para descolgar los máximos beneficios mediante el desmantelamiento de Pemex. ¿Quién defiende los intereses de México?

El nuevo comienzo de Wood/WWC/ITAM/Imco (http://www.wilsoncenter.org/sites/ default/files/wood_new_beginning _mexico.pdf) significa el inicio del fin de la libertad/independencia/seguridad energética de Pemex/México.

¿Por qué el desmedido interés del WWC, ya ni se diga de su excrecencia el ITAM (el Imco juega el papel del cañón suelto), por la privatización de los hidrocarburos ajenos?

Su obsesión se centra en el cambio a la Constitución y la exigencia para privatizar/bursatilizar Pemex con actores extranjeros (¡supersic!) y privados.

Si se trata de las aguas profundas/ shale gas (gas esquisto), ninguna empresa mexicana posee la tecnología llamada madura ni la capacidad financiera para una inversión de 50 mil millones de dólares al año.

La decapitación de Pemex como modelo fallido es catastrofista en el mejor de los casos: Wood/WWC/ITAM/Imco exageran que en la presente tasa de extracción, la nación tendrá suficiente petróleo por solamente nueve años. ¿Y qué tal si es de 20 años, según otras fuentes?

¿A poco Pemex, mientras aprende la transferencia tecnológica en un mínimo de dos años, no puede iniciar ya la exploración en aguas profundas alquilando tecnología madura a los múltiples servidores del planeta?

Wood/WWC/ITAM/Imco se equivocan en el porcentaje de alrededor de (sic) 30 por ciento del ingreso federal, cuando es de 40 por ciento. Aquí un 10 por ciento de diferencia, es decir, 12 mil 500 millones de dólares al año, es una fortuna, lo cual (en)marca su mala fe anticipada.

Wood/WWC/ITAM/Imco engañan con las caídas gemelas en reservas y producción, cuando fueron para favorecer un bajo precio del barril que benefició unilateralmente a Estados Unidos en detrimento de los ingresos nacionales, mediante la inyección demencial de nitrógeno, lo cual fue la tónica de los gobiernos neoliberales desde Miguel de la Madrid: seis presidentes ininterrumpidamente petrofóbicos.

El polémico Luis Téllez Kuenzler, secretario de Energía con Zedillo, promovió el urgente desprendimiento de Pemex bajo el pretexto erróneo de que el precio se desplomaría a 6 dólares el barril: 17 años después, el precio se multiplicó más de 17 veces. ¿A quién creer: a la realidad o a las supercherías de los propagandistas catastrofistas, los mismos fracasados de ayer, quienes hoy desean deglutir la última riqueza nacional?

El núcleo entreguista/pactista/catastrofista dirigido por el estadunidense Wood repite su cacofónica retahíla desinformativa de que Pemex carece de recursos técnicos y tecnología, y confunde tramposamente lo privado: entre doméstico (que carece de tecnología y de capacidad financiera), y foráneo (el exclusivo dúo anglosajón). Por cierto, el privado anglosajón no es el único imperante. La competencia también es global.

Pemex no puede invertir en exploración/producción porque la Secretaría de Hacienda lo tiene deliberadamente asfixiado/hipotecado con un descomunal 67.4 por ciento de carga fiscal, que no tienen Noruega (19 por ciento) ni Colombia (11 por ciento) y que Wood/WWC/ITAM/Imco dan como modelos a seguir, pero se olvidan de lo fundamental: su benigno tratamiento fiscal.

Wood/WWC/ITAM/Imco se cargan, como todo Estados Unidos, a la controvertida “revolución del shale gas”, sin importarles su daño ambiental, y no analizan el amplio abanico de posibilidades de Pemex para obtener financiamientos, usuales en el mercado entre las grandes potencias petroleras ( v. gr. las Nuevas Siete Hermanas Estatales).

No me cierro, incluso, a las inversiones de la banca de Wall Street/la City, pero no como copropietaria industrial de las aguas profundas/ shale gas (que requiere de inmensas cantidades de agua, lo cual tampoco es abordado por los entreguistas/pactistas/catastrofistas).

Otra superchería del núcleo Wood/WWC/ITAM/Imco: Pemex carece de la capacidad independiente (¡supersic!) para invertir en su futuro y se encuentra técnicamente quebrado (¡supersic!) debido al inmenso peso de su deuda. No especifica la cifra de la deuda (se deduce que han de ser los fondos de pensiones del sindicato del PRI y las compras alocadas del PAN para beneficiar a España: más de 9 por ciento de la disfuncional Repsol). ¿Cómo puede estar quebrada la empresa 36 del ranking mundial, que ingresa más de 125 mil millones de dólares al año? Nonsense!

El deseo primordial de Wood/WWC/ITAM/Imco es obscenamente cleptomaniaco: dejar que otros operadores (sic) entren al sector mediante trucos semiótico/contables de teleología bursátil entre contratistas y operadores. La enajenante frase clave: un contratista (sic), aunque reciba honorarios por sus servicios, no puede contabilizar (sic) las reservas de gas y petróleo, ni puede reclamar la propiedad (¡supersic!) de los hidrocarburos que ayuda a explotar, mientras el operador (¡supersic!) sí lo puede hacer. Traducción hierática: imponer el concepto de los operadores para contabilizar/bursatilizar las reservas de gas/petróleo y reclamar su propiedad (¡supersic!). Aquí subyace la gran trampa de exigir los cambios a la Constitución.

Bajo la bursatilización encubierta con una nueva técnica contable para los operadores, en forma paradójica, México acabará siendo importador-rehén de sus propios petróleo/ shale gas cedidos insensatamente a las trasnacionales anglosajonas.

No aprenden las lecciones: sucedió en Rusia con Boris Yeltsin y en Argentina con Carlos Menem.

Pemex/México no deben perder la propiedad ni el control ni la regulación extractiva.

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17.7.13

Supercherías entreguistas /pactistas del Imco, apéndice del Centro Woodrow Wilson /ITAM

Alfredo Jalife-Rahme
 
La privatización de los hidrocarburos entró a una fase siquiátrica de catatimia (ceguera emocional): el nivel demencial catastrofista de los turiferarios de la reforma Peña/Videgaray/Aspe se suma a la ignorancia de la singular dinámica histórica de Pemex.

Como decía George Santayana, siquiatra de Harvard: Aquellos que no puedan acordarse del pasado están condenados a repetirlo. Al ignorar su historia petrolera, el “México neoliberal itamita” se obstina en repetir los graves errores de finales del siglo XIX.

El principal defecto letal de la postura entreguista/pactista radica en que adopta ciegamente la supremacista dirección interesada del Centro Woodrow Wilson (WWC)/ITAM para beneficio unilateral geoestratégico de Estados Unidos, sin considerar los intereses nacionales de México.

El menos indicado para rumiar sobre competitividad es el exageradamente mediocre Imco ( ranking 53 mundial), selecto núcleo de la plutocracia mexicana entregada al diseño fagocitario del WWC/ITAM sin importar el desmantelamiento energético doméstico (ver Bajo la Lupa, 30/6/13, 3, 7, 10 y 14/7/13).

El Imco se ha posicionado como el ala radical del proyecto WWC/ITAM, a grado tal de que J. Pardinas Carpizo (sobrino del polémico Jorge Carpizo) amenaza imponer la privatización sin tomar en consideración el aplastante repudio ciudadano.

En su presentación del catastrofista estudio repleto de errores Nos cambiaron el mapa: México ante la revolución energética del siglo XX (http://imco.org.mx/wp-content/uploads/internacional/ICI2013-completo.pdf), Pardinas Carpizo exagera que sin los cambios en los artículos 25, 26 y 27 de la Constitución el país tardará hasta 100 años (¡supersic!) en extraer su riqueza energética (que calcula alegremente en 158 mil millones de barriles).

El mapa mercantilista y apátrida del Imco no tiene nada que ver con el mapa geoestratégico, que no ha variado: guerras por los recursos primarios.

Como si los mexicanos fuéramos tarados congénitos, no se entiende por qué Pemex no pueda explotar sus aguas profundas.

El Imco se suelta con una serie de cifras alegres para seducir a una privatización contraria a los intereses nacionales y coloca erróneamente a México en el sexto lugar con el mayor número de reservas de gas shale cuando es el tercero, según la fuente favorita de los entreguistas/pactistas neoliberales: The Financial Times (22/4/12; ver Bajo la Lupa, 29/4/12). ¡Muchos errores!

Compara en forma absurda el número de patentes del Instituto Mexicano del Petróleo (22) con la texana Schlumberger (540), donde es accionista un ex director de Pemex.

El Instituto Mexicano del Petróleo ha sido brutalmente desmantelado por los gobiernos neoliberales del PRI/PAN, mientras a Schlumberger le llueve dinero para investigación y desarrollo. El Imco oculta el peor daño ambiental de la depredadora Schlumberger en la historia del Golfo de México.

Otra comparación incoherente de su presidente Valentín Díaz Morodo (quien birló 7 mil millones de dólares de impuestos a México en la venta de la Cervecería Modelo a una cervecera de Estados Unidos): Cuba, Irán y Corea del Norte compiten por inversión extranjera (sic) para desarrollar sus recursos, mientras México se mantiene cerrado y aislado.

Díaz Morodo oculta que existen sanciones asfixiantes extranjeras a Irán e ignora la diferente historia energética de Cuba y Norcorea, que no son potencias petroleras como México. Moraleja: las comparaciones, para no ser grotescas, se realizan entre iguales ( ceteris paribus).

Las supercherías del Imco son calca del documento de WWC/ITAM y su tesis principal se cuelga acrobáticamente de la controvertida “revolución energética del shale gas en Estados Unidos”.

En el consejo de administración, consejo directivo y staff profesional del Imco destacan tequileros, vendedores de papeles higiénicos y dueños de cines, y no encontré a ninguno que merezca reconocimiento profesional en la materia (http://es.scribd.com/doc/154176680/Consejo-Directivo-Del-IMCO). ¡Muy rupestre!

El Imco apuesta todo su capital en la burbuja del shale gas (gas esquisto; ver Bajo la Lupa 29/4/12, 19 y 26/12/12, 10/2/13, 17/3/13; 10/4/13, 3 y 7/7/13), cuando la semana pasada Francia desechó su aplicación debido a la telúrica depredación ambiental del fracking. WWC/ITAM y su apéndice radical Imco confunden propositivamente todos los hidrocarburos, cuando cada uno merece un tratamiento especial.

Mientras no existan garantías ambientales ( v. gr. terremotos), el fracking del shale gas, aunque México sea la tercera reserva del mundo, su explotación merece ser puesta en paréntesis hasta tener certeza plena de inocuidad.

Pareciera que WWC/ITAM y su apéndice radical Imco, que practica un terrorismo catastrofista y teológico privatizador, propone lo mismo que la polémica propaganda de Estados Unidos sobre el shale gas.

A mi juicio, el tema de las aguas profundas es diferente y debe ser tratado con delicadeza y sin precipitaciones (ver Bajo la Lupa, 14/7/13).

En lo personal no tengo empacho en imitar las tendencias globales, primordialmente de las nuevas siete hermanas estatales, siempre y cuando México mantenga su propiedad y control, ya no se diga el ritmo extractivo de acuerdo a nuestras necesidades.

La obsesión teológica del Imco pone en riesgo la libertad/independencia/seguridad energética de México.

Los candados de la Constitución (artículos 26, 27 y 28) son reflejo de la protección a la previa depredación de las antecesoras de las trasnacionales anglosajonas en la etapa porfirista y retroceden a México a finales del siglo XIX: no es ninguna modernización en términos geopolíticos, que, curiosamente, se elude olímpicamente cuando el gobierno Obama ha hecho del muro de la ignominia transfronterizo una separación peor que el Muro de Berlín. Tengo entendido que las relaciones entre países son integrales y no parciales/reduccionistas.

El México neoliberal no tiene la capacidad, ni debe (por consideraciones geopolíticas) confrontarse con Estados Unidos cuando ha prácticamente claudicado su soberanía en forma masoquista: desde la aceptación del espionaje Prisma del NSA a todos los ciudadanos mexicanos –que atenta contra el espíritu del TLCAN/ASPAN/Plan Mérida– hasta la castrada postura oficial frente a la inaceptable piratería neocolonial al avión del presidente Evo Morales: una afrenta a Latinoamérica.

Peña obtuvo sólo 38.21 por ciento de los votos, mientras en la reciente elección pactista cundió un preocupante ausentismo de 70 por ciento. No existe mandato expreso para privatizar.

Pareciera que a la reforma Peña/Videgaray/Aspe le interesa conservar el anquilosado poder (sin legitimidad), más que gobernar los destinos de un país libre e independiente en óptima coexistencia con sus vecinos transfronterizos.

La claudicante reforma Peña/Videgaray/Aspe entrega Pemex a Estados Unidos/Gran Bretaña sin importarle su futuro y su seguridad energética.

La postura alterna, de libertad/ independencia/seguridad energética, conserva propiedad y control por Pemex y optimiza su operatividad sin colisionar con Estados Unidos en lo referente a su abasto garantizado. ¡Un matiz enorme que no desaparece a México del mapa geoestratégico!
alfredojalife.com

14.7.13

Pemex: falsedad de la ausencia de dinero y la trampa de la "tecnología madura"

Alfredo Jalife-Rahme

La reforma Peña/Videgaray/Aspe abreva del polémico documento Un nuevo comienzo para el petróleo mexicano (noviembre de 2012) –que dirigió sin rubor el estadunidense Duncan Wood, director del Instituto México (sic) del Centro Woodrow Wilson (WWC), en colaboración con el genuflexo ITAM– y aboga por la privatización foránea (sic) de las aguas profundas y el shale gas (gas esquisto) propiedad de Pemex, quien pasaría a la irrelevancia (ver Bajo la Lupa, 30/6/13, 3/7/13, 7/7/13 y 10/7/13).

El defecto letal del documento WWC/ITAM, con padrinazgo conceptual estadunidense, favorece la geoestrategia de Estados Unidos y aniquila la de México, confinado al perímetro de seguridad bajo control del Comando Norte/CiberCom/Prisma (espionaje orwelliano de NSA) con su actualizado muro transfronterizo de la ignominia.

Por decencia omito citar los 17 nombres entreguistas/pactistas que manejan como revolucionario el desmantelamiento de Pemex.

La obsesión entreguista/pactista se basa en dos puntos nodales: 1) falta de dinero (falso) y; 2) carencia de tecnología (trampa mortal, porque es alquilable o aprendible en el corto plazo).

Expoforo Pemex, julio 2012 (http://www.ri.pemex.com/files/content/ Expo%20PEMEX%20120730.pdf), arroja impactantes datos positivos poco conocidos por la opinión pública debido a la desinformación de los multimedia y los gobiernos neoliberales del PAN y ahora del PRI (con el sector entreguista/pactista del PRD), que alientan la enajenación de Pemex.

Mas allá de que Pemex constituya la decimotercera (¡supersic!) empresa entre las 15 principales de América por ingresos (¡la estatal Petrobras es la sexta!), destaca que sea una de las empresas petroleras más rentables del mundo cuando se recurre a la medición EBITDA (por sus siglas en inglés: ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización), que ostenta una buena estructura de costos y eficiencia operativa.

Cuando se mide la proporción ventas/EBITDA, Pemex supera a las cuatro anglosajonas (ExxonMobil/ Chevron/Shell /BP), a la noruega Statoil y a Petrobras.

Pemex lidera (1.4), seguido por Statoil (2.5), Petrobras (4.0), Chevron (4.6), ExxonMobil (6.2) Shell (8.4) y BP (9.6).

Las cuatro petroleras anglosajonas de marras han sido destapadas como candidatas a llevarse las mayores reservas de México (en sus aguas profundas) y cuya gracia es contar tanto con el apalancamiento ( leverage) financierista de la omnipotente banca de inversiones de Wall Street (ver Bajo la Lupa, 10/7/13) como con una tecnología madura de la que carece Pemex por ahora (debido a su desmantelamiento neoliberal deliberado, que busca su gradual asfixia para rematarlo), pero que se puede alquilar o aprender en dos años (no es tecnología de punta como la nanotecnología).

El EBITDA de Pemex es superior al EBITDA total (¡supersic!) de todas las medievales empresas privadas juntas (incluyendo Televisa) listadas en la bolsa, las cuales, por cierto, son muy mediocres en investigación y desarrollo (I&D).

En la clasificación de las principales 500 empresas globales de Fortune (2013), medible por ingresos, solamente aparecen tres mexicanas: dos estatales –Pemex y la CFE (pese a su desmantelamiento neoliberal)– y la privada América Movil, lo cual exhibe alarmantemente la mediocridad parasitaria de las medievales empresas privadas mexicanas.

Ingresos y ranking, según Fortune 2013: Pemex 125 mil 200 millones de dólares (lugar 36); América Movil 58 mil 900 millones de dólares (lugar 158) y CFE 23 mil 600 millones de dólares (lugar 491).

Pemex ingresa el doble que América Movil, más de cinco veces que CFE, y más que las dos últimas juntas.

El verdadero lastre de Pemex es la Secretaría de Hacienda y su modelo neoliberal, que decapita 67.4 por ciento (la mayor de la Vía Láctea) como carga fiscal a su renta petrolera, en contraste con Venezuela (39.9 por ciento), Noruega (19 por ciento) y Colombia (11 por ciento).

Se deduce la imperativa primera solución integral perentoria: quitarle a la Secretaría de Hacienda el manejo discrecional de Pemex: un golpe de timón de implicaciones estratégicas.

De facto, la Secretaría de Hacienda, mediante los excedentes petroleros, subsidia el disfuncional modelo neoliberal de las medievales empresas privadas mexicanas, muchas de las cuales cuando llegan a pagar impuestos luego son indultadas por el selectivo fisco (caso del oligopolio Televisa).

La postura de la Secretaría de Hacienda es teológica: todo lo estatal no sirve (aunque 40 por ciento del presupuesto provenga de Pemex), ergo hay que desmantelarlo para entregáserlo a las privadas; mientras que todo lo neoliberal es sublime (aunque no corresponda con los hechos: decadencia trágica del Grupo Monterrey, pese a todas las facilidades transexenales).

Si Pemex fuera menos castigada fiscalmente, como los casos de Noruega y Colombia (paradigma del México neoliberal en seguridad), se tendrían grosso modo excedentes anuales entre 80 mil y 100 mil millones de dólares. Aun exagerando sus pasivos (fondos de pensiones del sindicato en manos del PRI y los adeudos alocados del PAN: v. gr. compra del 10 por ciento de la española Repsol), Pemex tendría excedentes suficientes para cubrir la explotación en aguas profundas, mientras alquila o aprende en sólo dos años su tecnología madura.

Aceptando que faltara dinero, se puede usar parte de las reservas del Banco de México (166 mil 377 millones de dólares), que superan a las de Estados Unidos, y/o invertir parte de los fondos de pensiones (Afores) de 120 mil millones de dólares, que, por cierto, se multiplicarán en cuatro años a 386 mil millones de dólares. Dinero es lo que sobra.

Consar permite el empleo de directores extranjeros (¡supersic!) para manejar 50 mil millones de dólares en un banco custodio ( Financial Times, 22/6/13) e invierte su 11 por ciento en Estados Unidos (sic).

Sin contar la ingeniería financiera nacional para atraer capitales (que harían cola), pero sin perder propiedad ni control.

Es anómalamente aberrante que Consar no invierta 50 mil millones de dólares de los ahorros (secuestrados malignamente por el modelo neoliberal) de los empleados (¡ojo!), en manos de 12 operadores (muchos extranjeros), para la explotación nacional de las aguas profundas, mientras se despierta de su letargo a Banobras, que no cumple con su misión primaria, como BNDES en Brasil, que realizó la mayor oferta púbica inicial (IPO, por sus siglas en inglés) para Petrobras.

El desprecio neoliberal por la tecnología mexicana es demencial, como demostró el doctor Jaime Aboites en un reciente seminario del Centro de Ciencias de la Transición/Centro de Estudios Geoestratégicos de la UAM Xochimilco: a partir del TLCAN se beneficiaron en forma exponencial las trasnacionales extranjeras, mientras las entidades nacionales permanecieron estancadas. El TLCAN anestesió la creatividad mexicana.

Jaime Aboites demostró que las estatales –vilipendiadas por la propaganda negra del totalitarismo neoliberal multimediático– arrasaron en 1980-2011 con las patentes otorgadas a universidades e instituciones de I&D.

Ranking en orden descendente: IMP (sigue erguido a pesar de su desmantelamiento deliberado), la UNAM, la UAM, Cinvestav e IIE. No aparece el ITAM, a quien le han procurado el lastimoso papel de caballo de Troya para entregar Pemex a las trasnacionales del binomio anglosajón de petroleras/bancos de inversión.
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11.7.13

Snowden y el nuevo Imperio

John Brown


La revista alemana Der Spiegel acaba de publicar una entrevista con Edward Snowden en la que este declara que, a pesar de las hipócritas protestas oficiales por las escuchas masivas a autoridades y ciudadanos de la República Federal de Alemania, las autoridades de este país no solo sabían de estas escuchas, sino que las habían aceptado. Esta aceptación llegaba al punto de que, en la nueva base americana que prevén construir en un próximo futuro en territorio alemán, la Agencia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos (NSA) para la que trabajaba Snowden, tendría un centro de escuchas. Muy probablemente, las próximas revelaciones de Snowden nos indiquen situaciones muy similares en otros países de la Unión Europea. Detrás de las -moderadamente- escandalizadas declaraciones de algunos dirigentes europeos ante las escuchas de la NSA, se esconde un tipo de relación con los Estados Unidos que ya no tiene nada que ver con la que media entre Estados soberanos.

Más allá de la anomalía formal que constituyen las escuchas a ciudadanos y autoridades, que violan a la vez la soberanía nacional de los Estados y los derechos constitucionales de la ciudadanía, existe una nueva constitución post-soberana basada en la transparencia unilateral. Los Estados Unidos tienen, en efecto, derecho a obtener datos sobre la ciudadanía y las autoridades europeas, sin que esta transparencia se ejerza de manera recíproca. Esto supone que el Estado norteamericano, concretamente su ejecutivo y sus servicios de inteligencia, ejercen prerrogativas soberanas sin limitación ni reciprocidad alguna en suelo europeo. Esto quedó, por cierto, muy claro cuando -también a propósito del caso Snowden- el ministro español de asuntos exteriores José Manuel García Margallo justificó la prohibición de sobrevuelo del espacio aéreo español al avión presidencial de Evo Morales con el argumento de que "nos dijeron que [Snowden] estaba en el avión". Basta así una indicación de la CIA o de la NSA para que Estados como el español actúen como brazos ejecutores del ejecutivo norteamericano.

La situación que describe Snowden en su entrevista, reacciones de obediencia automática como la del ministro Margallo o incluso otros elementos más dignos de un sainete como la intervención del embajador español en Viena proponiendo a Evo Morales tomar un café en su avión presidencial para "echar un vistazo", testimonian del hecho de que, más allá de las constituciones formales de nuestros Estados, está operando una constitución material que poco tiene que ver con aquellas. Los Estados modernos se basan, como se sabe, en un principio de soberanía interior y exterior que sirve de base a su ordenamiento interno y a sus relaciones con otros Estados. La soberanía exterior exige que los demás Estados reconozcan a un determinado Estado como la potencia que ejerce de manera exclusiva la administración efectiva de un territorio. La soberanía interna, desde Bodin, hace del soberano el detentor exclusivo de la autoridad política y del poder legislativo en un territorio determinado. Todo el sistema de garantías democráticas de los Estados liberales se basa en estos dos principios, pues si un Estado no puede ejercer su soberanía en su territorio, tampoco puede garantizar las libertades y derechos de sus ciudadanos. Las escuchas norteamericanas reveladas por Snowden son un caso claro de violación simultánea de la soberanía estatal de los Estados europeos -y de la débil instancia cuasi-federal que es la UE- y de los derechos civiles de los ciudadanos.

Desde un punto de vista material, más allá de las formalidades del derecho internacional y del derecho constitucional, hace tiempo que el orden soberano -cuyos rasgos principales acabamos de recordar- ha periclitado. Robert Cooper, uno de los asesores de Tony Blair que más hicieron para defender la invasión de Iraq -y que fue posteriormente asesor de Javier Solana en su cargo de Alto Representante para la Política Exterior de la UE y es hoy consejero del Servicio Europeo de Acción Exterior- explicó esta situación con meridiana claridad en un artículo de 2002 publicado en The Observer con el elocuente título de "Por qué todavía necesitamos imperios"("Why we still need empires"). En este texto, Cooper afirma que, tras la caída de los grandes imperios europeos que se repartían el mundo y el fin del reparto imperial de la Guerra Fría, nos encontramos con "dos nuevos tipos de Estado. En primer lugar, tenemos los Estados premodernos -a menudo excolonias- cuyos fracasos han conducido a una guerra hobbesiana de todos contra todos: son países como Somalia y, hasta hace poco, Afganistán. En segundo lugar, están los Estados postimperiales postmodernos que ya no piensan en la seguridad primordialmente en términos de conquista. Un tercer tipo lo constituyen los Estados "modernos" tradicionales como la India, Pakistán o China que se comportan como siempre lo han hecho los Estados, conforme a su interés y a la razón de Estado." Prosigue Cooper afirmando que "El sistema postmoderno en el que vivimos los europeos no se basa en el equilibrio, ni pone el acento en la soberanía ni en la separación de los asuntos interiores y exteriores. La Unión Europea se ha convertido en un modelo altamente desarrollado de interferencia mutua en los asuntos internos de los otros, que llega hasta la cerveza y las salchichas". Habría que añadir a la "cerveza y las salchichas" en un afán de exactitud, las libertades y los derechos, pues los Estados de la UE han abolido entre ellos -entre otros derechos- el derecho de asilo y han automatizado y simplificado enormemente los procedimientos de extradición.

Frente a este "club de amigos" que son la UE y otros Estados "postmodernos" como los Estados Unidos y el Japón, existe un mundo exterior tenebroso al que no se aplican las mismas reglas y frente al cual, según Cooper, "tenemos que empezar a acostumbrarnos a usar una doble vara de medir ("double standards)". Si la descolonización que acabó en los años 60 con los imperios coloniales europeos había reconocido la igualdad de todos los Estados como Estados soberanos, esta igualdad es cuestionada ahora desde las antiguas potencias coloniales: la idea de un derecho internacional universal desaparece en favor de la "doble vara de medir". Esta dualidad de normas se describe en los -crudos- términos siguientes: "Entre nosotros, operamos sobre la base de leyes y de una seguridad abierta y cooperativa. Sin embargo, cuando tratamos con Estados a la antigua, fuera del continente postmoderno europeo, tenemos que regresar a los métodos más bruscos de una era anterior: la fuerza, el ataque preventivo, el engaño, todo lo que sea necesario para hacer frente a quienes siguen viviendo en el mundo decimonónico regido por el principio de "cada Estado por sí mismo". La violencia imperial y la ilegalidad siguen así rigiendo como principios, cuando se trata del mundo premoderno y moderno. Por ello mismo, Cooper propone, para establilizar la situación, un nuevo orden imperial en el que los países postmodernos, como antaño "el hombre blanco" asuman directamente sus "responsabilidades" en la gestión de pueblos más primitivos reconstituyendo un orden imperial.

Con todo, la liquidación del orden jurídico no se para en las fronteras del mundo postmoderno. También los Estados europeos tienen sus jerarquías internas, como se puede apreciar en la actual gestión de la deuda de los países del sur de Europa, pero, sobre todo, están sometidos todos ellos a la potencia hegemónica norteamericana, cuyas órdenes, incluso administrativas o policiales, adquieren rango y fuerza de ley. Existe así lo que Cooper denomina un "imperialismo voluntario" con instituciones como el FMI y el Banco Mundial, que deciden también la suerte de los países desarrollados, pero lo que el discurso de Cooper oculta es la asimetría profunda de la relación con los Estados Unidos. La transparencia, para los Estados Unidos, es meramente unilateral: ellos, como soberano efectivo de ese ficticio mundo postmoderno, tienen pleno derecho a vigilar a administraciones y personas en Europa y lo tienen con el pleno reconocimiento y la plena aceptación de las autoridades europeas. De este modo, la política cuasi-totalitaria de espionaje masivo de las comunicaciones -que practican los Estados Unidos en las últimas décadas y que supera con creces a la de la Stasi en la República Democrática Alemana- puede extenderse a Europa. Además, puede incluso extenderse a las autoridades públicas de los Estados europeos, las cuales están dispuestas, en nombre de la "transparencia" y la "confianza" entre aliados, a dejarse espiar, tal vez para mostrar así su absoluta fidelidad al único soberano que reconocen. Decía Gramsci que el liberalismo se equivoca en la teoría y nos engaña cuando nos hace creer que la sociedad civil y el mercado deciden: "dado que en la realidad efectiva -la realtà effettuale- sociedad civil y Estado se identifican, hay que establecer que también el liberalismo es una "reglamentación" de carácter estatal introducida y mantenida por medios legislativos y coercitivos: es un acto de voluntad consciente y no la expresión espontanea, automática del hecho económico". ( Q13 §18, pp.1589-1590).

El liberalismo mundializado también necesita un soberano: en la mayoría de los países este soberano son los Estados Unidos. Tal vez para deshacernos de él -y del neoliberalismo- como han empezado a hacerlo muchos países latinoamericanos sea necesario crear nuevas formas de soberanía basadas en una democracia federal europea de los comunes. El neoliberalismo impone la propiedad por encima de los comunes, pero la creación de Europa como realidad federal y democrática no puede basarse en una propiedad capitalista que solo una potencia soberana exterior puede tutelar, sino en el despliegue de los comunes productivos materiales e "inmateriales" europeos que ya existen. De ello depende nuestra libertad así como la posibilidad -hoy bloqueada- de que todos puedan acceder a unas condiciones de vida dignas.

10.7.13

JP Morgan Chase y Evercore Partners, ¿detrás de la privatización encubierta de Pemex?

Alfredo Jalife-Rahme

Perturba el injerencismo de influyentes think tanks de Estados Unidos como CSIS y Centro Woodrow Wilson (WWC; ver Bajo la Lupa, 7/7/13) para presionar teológicamente la privatización de los hidrocarburos, donde usan las siglas entreguistas de entelequias seudomexicanas como ITAM, CIDAC, Imco y Marcos Asociados, a quienes les conceden un valor político que no tienen para implementar una de las transcendentales decisiones de la historia de México.

Días después del paradigmático 11-S fue publicado el documento histórico Nuevos horizontes (http://csis.org/files/media/csis/pubs/newhorizons%5B1%5D.pdf), con sus Recomendaciones para los encargados de formular política, bajo la autoría del Consejo Binacional de EU-México (con varias firmas incondicionales mexicanas) bajo la égida del influyente Centro de Estudios Estrategicos e Internacionales (CSIS, con sede en Washington) y de la Universidad de Austin, y del lado mexicano: ITAM y una quimera bizarra, Centro de Investigación para el Desarrollo AC (CIDAC), que dirige el cordobista-zedillista Luis Rubio Friedberg, muy solicitado por el WWC.

No fueron consultados universidades (UNAM, UAM, etcétera) e institutos de mayor prestigio y capacidad que el ITAM, quienes reflejan mejor la pluralidad y la diversidad de la sociedad mexicana.

Pese a que no me convencen los parámetros del ranking de universidades de Latinoamérica, la UNAM (lugar 6) y el IPN (lugar 16) superan por mucho al ITAM (lugar 31), a quien prácticamente empatan con la UAM (lugar 33, muy devaluado).

Ahora WWC (ver Bajo la Lupa, 7/7/13) ha tomado el relevo del CSIS, pero permanece fijo en todas las entregas el ITAM, cuyo presidente del consejo de gobierno es Alberto Bailleres González, tercer hombre más rico de México y selecto miembro del consejo internacional de JP Morgan Chase, principal megabanco del mundo.

La participación aparentemente inocua cuan insólita del ITAM en la privatización de los hidrocarburos de México pudiera tener que ver con sus vínculos con Alberto Bailleres y con Pedro Aspe, fracasado ex secretario de Hacienda con Salinas.

No excavaré en la polémica tesis en el MIT Respuesta fiscal a los choques petroleros, de Luis Videgaray Caso, egresado del ITAM, que fue supervisada por el latinófobo Rudiger Dornbusch, quien fue coautor de varios libros con Pedro Aspe, muy cercano a Bailleres.

Se devela la suprema conectividad e ingeniería financierista de donde provendrán los grandes capitales anglosajones para la explotación de las aguas profundas/transfronteras/ shale gas, que requieren colosales cantidades de dinero dado el volumen pantagruélico de las reservas.

Es probable que el megabanco JP Morgan Chase, el banco favorito de Obama y cuyo director fue Alan Greenspan, sea el que propulse el financiamiento en las aguas profundas de la reforma Peña/Videgaray/Aspe, por lo que resulta conveniente conocer sus alcances geopolíticos que desnuda Andrew Gavin Marshall, director de la división de geopolítica del Instituto Hampton (http://www.occupy.com/article/global-power-project-part-4-banking-influence-jpmorgan-chase ).

Andrew Gavin Marshall comenta que JP Morgan Chase es el mayor banco del mundo, con activos por 4 billones de dólares (trillones en anglosajón) y cuyo polémico mandamás Jamie Dimon ha enfrentado una serie de escándalos por su contabilidad creativa y sus esquemas manipulativos.

Según The New York Times (16/3/13), JP Morgan Chase, el mayor tratante de derivados del mundo, es demasiado grande para regular.

Si en Estados Unidos no lo pueden regular, ¿quién del gobierno de Peña lo podrá hacer?

Andrew Gavin Marshall constata que JP Morgan Chase es el banco mejor conectado del mundo, cuyos poder e influencia rebasan los asuntos financieros como una superlativa fuerza política en el mundo.

Marshall examina la anatomía del influyente organigrama de JP Morgan Chase de 55 personajes, de los cuales 13 tienen vínculos con el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés), el que, por cierto, coedita su pésima publicación en español con el ITAM.

Le sigue la polémica Comisión Trilateral, con cinco miembros. Por cierto, Enrique Krauze Kleinbort, director de Letras Libres y consejero de Televisa, forma parte de la Comisión Trilateral (http://www.trilateral.org/download/file/NA_list_10-11(2).pdf).

Cuenta también con miembros prominentes: el CSIS, el Consejo Nacional del Petróleo, ExxonMobil y Chevron.

Preside el consejo internacional de JP Morgan Chase Jacob A. Frenkel –anterior gobernador del banco central de Israel–, junto a Bailleres, Carla Hills (la maga del TLCAN) y Kissinger.

En 2006, el prominente banquero de inversiones estadunidense, ex secretario adjunto del Tesoro y Chicago boy Roger Altman, hoy director de Evercore Partners, compró la empresa Protego del itamita Pedro Aspe, quien fue integrado a sus operaciones.

La publicidad de Evercore Partners alardea de que es el banco de inversiones independiente (sic) más activo en Estados Unidos.

El prominente banquero Roger Altman fue obligado a renunciar por sus malos manejos contables como socio de Lehman Brothers, cuya quiebra desató la crisis de 2008. ¿Se puede confiar en alguien así?

Miembro del comité de dirección del esotérico Grupo Bildeberg, Roger Altman supervisó la quiebra de Chrysler y GM, fue asesor de John Kerry y Hillary Clinton y forma parte del polémico Grupo Blackstone, implicado en el fantasmagórico cobro doble de los seguros del WTC el 11-S (ver Bajo la Lupa, 26/9/04, 3/10/04 y 22/12/04).

¿Gestará Roger Altman un 11-S financiero para cobrar doble en las aguas profundas y el shale gas del México neoliberal itamita?

En sincronía, el sector privado mexicano impone su agenda para la inversión extranjera ( El Financiero, 19/6/13): “permitir al sector privado la inversión en refinación, tanto en forma directa como en alianza con Pemex; mayor participación en comercialización, transporte, distribución y almacenamiento de productos refinados y petroquímicos; reformar los artícu­los 27 y 28 constitucionales para permitir la participación en la explotación de gas natural, shale gas, yacimientos transfronterizos y no convencionales” (léase: aguas profundas).

Presumen que la aprobación de la reforma traería (sic) recursos adicionales por 50 mil millones de dólares.

Se desprende que el problema radica en conseguir 50 mil millones de dólares, que no es tanto para Pemex.

A mi juicio, la privatización expuesta no aborda seis puntos nodales: 1) Transferencia de tecnología. 2) Medio ambiente: se gratifica a las depredadoras del Golfo de México (BP, Halliburton y Schlumberger). 3) Seguridad nacional: para Estados Unidos los energéticos son la quintaescencia de su seguridad nacional (CSIS dixit). ¿Para México no? 4) ¿Cuál es la geopolítica mexicana de los energéticos/oleoductos? 5) Creación de una banca nacional ex profeso, y 6) Capacidad de financiamiento doméstico y/o mediante joint ventures con megabancos foráneos (los 13 bancos de Wall Street y/o bancos de los BRICS), sin ceder control operativo estratégico.

La próxima vez abordaré los argumentos endebles de los entreguistas de que Pemex y México carecen de dinero.
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8.7.13

Snowden y la cloaca cibernética orwelliana

Carlos Fazio
 
 
"Infieles", bomba, ántrax… Es muy posible que al escribir estas palabras haya activado algunas claves del software de Windows, y que, a partir del acuerdo que desde 2007 tiene Microsoft con la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés), algún inquisidor burócrata dedicado al fisgoneo y la recolección de datos en el complejo aparato policial y de espionaje mundial masivo de la administración Obama me haya clasificado como una amenaza para la seguridad de la superpotencia y, como advirtió Edward Snowden, literalmente esté observando cómo formulo mis ideas mientras tecleo esta nota.

Desde el pasado 6 de junio, cuando los diarios The Guardian y The Washington Post develaron que la NSA y otras agencias de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos tienen acceso directo a contenidos de usuarios de redes sociales y programas de los sistemas de Google, Facebook, Apple, Microsoft, Yahoo!, AOL, Skype, YouTube y PalTalk, fue surgiendo un alud de información y filtraciones sobre lo que muchos sabían y la mayoría sospechaba. De lo revelado por Snowden a ambos periódicos, lo novedoso fue el nombre PRISMA del programa ultrasecreto de la Agencia de Seguridad Nacional (especializada en espionaje electrónico y vigilancia de servicios de comunicación, y vinculada al Cibercomando del Pentágono establecido en 2009, que dirige el general Keith Alexander, también jefe de la NSA), su alcance planetario y la fecha de inicio: 2007.

Poco a poco fueron saliendo a la luz pública datos que comprueban la complicidad colusiva entre la Casa Blanca y los poderes Legislativo y Judicial a espaldas de la ciudadanía estadunidense, así como los acuerdos secretos ciberorwellianos entre el gobierno de Barack Obama y su aparato militar y de seguridad con los servidores de los nueve grandes proveedores de Internet, lo que a partir de sofisticados proyectos no identificados ( The New York Times develó que algunas empresas cooperan con los programas de vigilancia del gobierno y accedieron a desarrollar medios técnicos más eficientes para compartir los datos personales de los usuarios extranjeros), permiten al Gran Hermano registrar los nombres, direcciones, fotografías, audios, videos, historial de comunicaciones y archivos completos de mensajes electrónicos de millones de personas en el orbe.

PRISMA es un programa relativamente menor de un esfuerzo mucho más amplio de recopilación de información electrónica, que incluye satélites, submarinos, drones y al avión experimental X-37. La propia NSA fue autorizada por el gobierno de George W. Bush a conectarse de manera furtiva con los cables de fibra óptica que entran y salen de Estados Unidos, y sin autorización de orden judicial alguna viene monitoreando las conversaciones telefónicas privadas de los estadunidenses, sus correos electrónicos, conferencias por video, chats, blogs, páginas de Internet y transacciones bancarias.

En marzo, The Wall Street Journal reportó que el gobierno estaba promoviendo un proyecto de ley que ampliaría el acceso de los servicios de inteligencia a los datos bancarios de los ciudadanos en caso de amenaza a la seguridad nacional. Según un documento del Departamento del Tesoro, la Red de Combate al Crimen Financiero (Fincen, en inglés), podría obligar a las compañías a informar sobre clientes sospechosos de lavado de dinero.

En abril pasado, el juez Roger Vinson, del Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera, exigió a la compañía telefónica Verizon entregar a la NSA datos diarios de los registros de llamadas entre Estados Unidos y el exterior, incluyendo conexiones locales de millones de personas, sin tener en cuenta si han cometido algún delito. Decenas de reporteros y editores de la agencia noticiosa Associated Press (Ap) y la cadena FoxNews fueron espiados, en flagrante violación a la libertad crítica de la prensa protegida por la Constitución.

Se supo que además de Verizon, la Agencia de Seguridad Nacional tiene acceso a los registros de llamadas de las otras dos mayores compañías telefónicas de Estados Unidos, AT&T y Sprint. Según The Wall Street Journal, AT&T cuenta con 103.7 millones de usuarios de móvil y 31.2 millones de clientes con líneas fijas; Verizon tiene 98.9 millones de clientes de móvil y 22.2 de fijo y Sprint 55 millones de clientes en total. El rotativo consignó además que la NSA ha establecido relaciones similares con compañías proveedoras de tarjetas de crédito.

La actual maquinaria proto-orwelliana de vigilancia neototalitaria global tiene su génesis en la Agencia de Proyectos de Investigaciones Avanzadas de Defensa (DARPA), progenitora de Internet, y a partir del abuso criminal de la tecnología, viene a configurar lo que John Pilger describe como una forma moderna de fascismo.

Todo lo anterior se suma a los nexos que la NSA, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Oficina Federal de Investigación (FBI) tienen con firmas israelíes ligadas al Mossad, como Verint y Narus (hoy subsidiaria de Boeing), y del complejo tecnoindustrial cibernético de Virginia –Blackwater digital, lo bautizó el ex director de la NSA, Michael Hayden− como Booz Allen Hamilton, la empresa para la que trabajó Snowden, hoy controlada por el Grupo Carlyle, y viene a configurar el panóptico anticipado por Jeremy Bentham en el siglo XVIII y descrito por Foucault en Vigilar y castigar (1975).

La militarización del ciberespacio por el Pentágono alude a un campo en disputa donde actúan las élites mercantilistas, políticas y militares mundiales, pero donde también están presentes redes y proyectos que resisten al capitalismo y proponen proyectos liberadores, y varios gobiernos agrupados en Unasur, como los de Evo Morales, Rafael Correa y Nicolás Maduro. México no escapa a esa lógica. Sólo que Enrique Peña milita en las filas de los mandatarios dependientes y serviles de Washington, amén de que estaría aplicando aquí el software spyware contra periodistas y activistas.

7.7.13

¿Violenta entrega de aguas profundas y shale gas de Pemex a trasnacionales anglosajonas?

Alfredo Jalife-Rahme

Se han despejado los tres sitios estratégicos de la privatización encubierta de los energéticos de Pemex que Peña anhela entregar a las trasnacionales anglosajonas (ver Bajo la Lupa, 30/6/13 y 3/7/13):

1) Aguas profundas: en vísperas de la previa reforma energética, Calderón y dos miembros de su gabinete, Georgina Kessel (profesora del ITAM) y el cabildero de las trasnacionales texanas Jesús Reyes-Heroles Gónzalez Garza –vinculado al Grupo Tuxpan del cordobista-zedillista Roberto Hernández Ramírez: epítome de Banamex/Citigroup/Televisa con tratativas financieras sulfurosas– manejaron en conjunto que su tesoro oscilaba entre 50 mil y 100 mil millones de barriles (MB).

A 100 dólares el barril arroja una cifra mirífica de entre 5 billones (trillones en anglosajón) y 10 billones de dólares: entre tres y cinco veces el PIB nominal de México, susceptible de ser financiado y apalancado ( leveraged) mediante los derivados financieros de los megabancos de inversiones de que carece México debido al desmantelamiento deliberado de su banca nacional por Zedillo y Fox.

Este es el supremo negociazo que buscan Wall Street y la City, interconectados bidireccionalmente con las petroleras de las que forman parte de sus consejos de administración (véase mi libro: Los cinco precios del petróleo, Editorial Cadmo & Europa, Buenos Aires, 2006), para intentar salvarse de su insolvencia financiera.

La entrega subrepticia de Peña se brinca olímpicamente el daño ecológico en el Golfo de México por las trasnacionales anglosajonas, como sucede con el caso de BP, que se niega a resarcir los daños causados a México que le entabló juicio por su catástrofe ambiental.

2) Transfronteras: por motivos de seguridad nacional (de Estados Unidos, no del México neoliberal itamita) y del clásico popoteo, se trata de una zona exclusiva del binomio de petroleras/ megabancos anglosajones.

3) Shale gas (gas esquisto): México cuenta con la tercera reserva global (detrás de China y Argentina; ver Bajo la Lupa, 29/4/12). Sólo Estados Unidos cuenta con la tecnología del vilipendiado fracking (fracturación hidráulica).

A Peña y a su entreguista equipo financierista no les remuerde la conciencia ambiental y se disponen a entregar todo el gas esquisto a las trasnacionales de Estados Unidos para sostener su polémica burbuja financierista, que ha reducido artificialmente el precio del gas mundial, lo cual subsidia su consumo energético.

Expuestos los tres sitios estratégicos que serán explotados por el inextricable binomio petroleras/megabancos anglosajones, se ha desatado una avasallante campaña propagandística para convencer sobre las bondades de su privatización encubierta, en la que participan publicaciones de todo género y convenientes think tanks.

La publicación Oil and Gas Journal (24/6/13), portavoz oficioso de las trasnacionales anglosajonas, transmite el mensaje de los expertos (sic) del muy influyente Woodrow Wilson Center (WWC), con sede en Washington, que ha tomado alarmante y unilateralmente un papel protagónico –en colusión con el ITAM: templo de la teología neoliberal local– para sentar las bases ideológicas de la privatización subrepticia de la mayor parte de las reservas de los hidrocarburos de México, específicamente en aguas profundas/transfronteras/ shale gas: las reformas energéticas de México tendrán que ser audaces (¡supersic!), si espera tener una participación significativa (sic) en el petróleo de América del Norte. ¿Cuál es el límite de la audacia neoliberal?

Perturba la definición geográfica de América del Norte, que incluye a Canadá y a México como partes de la esfera geopolítica de influencia de Estados Unidos.

Uno de los tres expertos citados es Ernesto Marcos Giacoman –ex director de Nacional Financiera, miembro del WWC y consultor interesado con su empresa Marcos y Asociados–, quien conjeturó que: Si no hacemos reformas más serias (sic), más compañías mexicanas (sic) comenzarán a construir planes en Estados Unidos ya que los precios del gas natural son más bajos, y México va a perder su ventaja competitiva. ¡Aburrida jerigonza neoliberal!

Marcos se ha de referir en forma amañada al gas natural –en manos de las gaseras españolas gracias al entreguismo de la dupla panista Fox/Calderón, en connivencia con Repsol–, porque sobre el shale gas ninguna empresa ibérica ni mexicana ni mundial posee el monopolio tecnológico del polémico fracking estadunidense (ver http://www.hbo.com/documentaries/ gasland/index.html).

El cacofónico tsunami propagandístico del WWC se generó cuatro días después de la promesa de la entrega por Peña de la mayoría de las reservas de los hidrocarburos de México a las trasnacionales anglosajonas, específicamente a ExxonMobil y a Shell.

WWC exulta que la reforma energética de Peña alterará radicalmente (¡supersic!) el marco legal (sic) para la producción del petróleo en México, quizá (sic) incluyendo cambios a la Constitución (http://www.wilsoncenter.org/event /energy-reform-mexico).

Duncan Wood, director del Instituto México (sic) del WWC y anterior profesor de relaciones internacionales del ITAM, parece mas bien uno de los portavoces oficiosos del binomio de las petroleras/megabancos anglosajones.

Pero nada se compara con la tóxica temeridad de entonaciones cavernícolas de Juan Pardinas Carpizo, el tercer experto (sic) propulsado balísticamente por el WWC, quien funge como director del Instituto Mexicano de la Competitividad (Imco) y exige una reforma energética revolucionaria (¡supersic!) por el gobierno, que no se debe inhibir pese a las previstas protestas en la calle, incluso, a costa de romper el Pacto por México y de generar un conflicto (sic) político ( Insurgente Press, 3/7/13). ¡Uf!

El hiperviolento Juan Pardinas Carpizo augura que el proceso no va a ser fácil y habrá conflicto (¡supersic!) político. El gobierno tiene que abrazar (sic) el conflicto (sic) porque no puedes cambiar (sic) realmente un país como México sin un cierto grado de conflicto (sic) político. ¿Quién gradúa la obsesión por el conflicto político de Juan Pardinas Carpizo?

Al conflictivo Juan Pardinas Carpizo no lo detiene nada y hasta alienta la represión. Interpreta subjetivamente El arte de la guerra de Sun Tzu cuando, a su juicio, una de las grandes ventajas (sic) del gobierno mexicano es que ya sabe cómo reaccionarán los sindicatos y la izquierda, por lo que puedes llevar lejos (¡supersic!) tus ambiciones (sic) para imponer una reforma radical. ¿Qué tan lejos?

Pardinas Carpizo soslaya la mediocridad de su representatividad cuando el “México neoliberal itamita” ocupa el patético lugar 53 en el ranking mundial, según el Reporte Global de Competitividad, del Foro Económico Mundial de Davos.

A Juan Pardinas Carpizo, cañón suelto del WWC que favorece un exagerado impuesto a la gasolina, no le importa nada al conminar sin sindéresis a que el gobierno debe actuar con contundencia (¡supersic!), por encima de los intereses o de conflictos (sic) con la izquierda y los sindicatos.

¿Quiere sangre Juan Pardinas Carpizo, avalado por el WWC?

¿Dónde quedan prudencia, diálogo y democracia, cuando el planeta se está incendiado desde Turquía, pasando por Brasil, hasta Egipto?

3.7.13

Entrega de aguas profundas/shale gas a la anglosfera; "ANP" e irrelevancia de Pemex

Alfredo Jalife-Rahme
Las interpretaciones tanto de Juan Montes (JM), de The Wall Street Journal ( WSJ, 18/6/13) –quien curiosamente maneja dos versiones, una en inglés y otra muy amputada en español–, como de Bloomberg, (18/6/13) se concilian con los asertos de Peña al Financial Times (ver Bajo la Lupa, 30/6/13): ambos son más explícitos en cuanto se refiere a los alcances del control de las aguas profundas del Golfo de México y el shale gas por las trasnacionales extranjeras (léase: anglosajonas).

Según JM/ WSJ, la propuesta del Pacto por México modifica varios artículos de la Constitución y las negociaciones formales se iniciarán después de las elecciones del 7 de julio.

El plan prevé la apertura (sic) a la exploración (sic) y producción (sic) de aguas profundas (sic), donde se cree que está mas de la mitad (¡extrasupersic!) de los posibles recursos petroleros y en gas esquisto. But of course!

La jugada maestra está en las aguas profundas y en el shale gas, mientras le dejan a Pemex –con su sindicato pantagruélico, su abultada carga de fondos de pensiones y su desmantelamiento tecnológico– el cascarón del petróleo/gas natural que todavía queda en las sobrexplotadas tierra firme/aguas someras que han disminuido su producción, pero que han elevado exorbitantemente su precio (esto lo oculta tramposamente JM/ WSJ).

Paradojas de la geopolítica y la geología: hoy Pemex gana mucho más produciendo menos.

A mi juicio, se fractura la exploración y la producción de los energéticos: aguas profundas/transfronterizos/ shale gas para las trasnacionales anglosajonas, mientras el restante –desarmado, a la baja y sin futuro– para Pemex, en alianza fagocitaria con las empresas privadas locales. Pemex se moriría de inanición a fuego lento.

Muy condescendiente con lo ajeno, JM/ WSJ sentencia que el petróleo de fácil acceso (con menor costo de producción) en tierra firme/aguas someras seguirá en dominio exclusivo de Pemex. ¡Gracias!

Juan Montes cita a un clandestino alto funcionario de Sener: Queremos una reforma profunda (sic) que otorgue certeza jurídica (sic) a las compañías, no otro parche más. Queremos dejar absolutamente (sic) claro en la Constitución bajo qué condiciones pueden participar las trasnacionales extranjeras.

Viene la amenaza obscena de JM/ WSJ: La reforma podría ser la última (sic) oportunidad para México de atraer miles de millones de dólares necesarios para desarrollar las reservas de aguas profundas (¡supersic!) y para evitar convertirse en un importador neto de crudo (algo que Pemex advierte que podría ocurrir en 2020). ¡Qué exageración!

A mi juicio, tal privatización significa el control de las mayores reservas de hidrocarburos por las trasnacionales anglosajonas, relegando a Pemex a la irrelevancia.

Pemex ha contratado empresas privadas extranjeras como Schlumberger (donde es accionista privilegiado un anterior director de Pemex) y Halliburton (vinculada a Dick Cheney) para la perforación de pozos a cambio de comisiones fijas. Traducción: ambas trasnacionales se han posicionado ( reforma Calderón de 2008) para lanzarse ya a las codiciadas aguas profundas.

El plan maestro, según JM/ WSJ: concesión de contratos de 25 años para las áreas designadas; permitir a empresas privadas (sic) apartar (sic) las reservas de petróleo, lo que les da acceso más fácil a la financiación (¡extrasupersic!); y creación de la agencia nacional del petróleo (ANP) –fondo soberano de riqueza (FSR)– para administrar los ingresos petroleros de México.

Se infiere que los FSR de la ANP se acomodarían unidireccionalmente en las plazas financieras de la anglosfera mediante su bidireccionalidad extractiva multiplicada: ¡negocio redondo!

Comenta JM/ WSJ que la ANP tendría que pagar costos (sic) de producción (sic) en caso del petróleo y el gas producidos privadamente (¡supersic!) por las trasnacionales y el beneficio sería compartido (sic) entre el Estado y las trasnacionales. ¡Qué cómodos!
Cita a un iluso alto funcionario clandestino, quien conjetura que el beneficio sería de alrededor (¡supersic!) de 70 por ciento para el gobierno. ¡Cómo no!

Se desprende, de lo asentado por JM/ WSJ, que existen dos tipos de privatizaciones con sus respectivas privaciones: una versión en inglés, para los inversionistas anglosajones, y otra en español, para el despreciable público doméstico. De nuevo emerge el deliberado doble discurso esquizofrénico.

Lo que no queda claro del Financial Times y del Wall Street Journal lo elucida generosamente Bloomberg, que chantajea subliminalmente con la devaluación del peso y la fuga de capitales: Peña contempla acabar monopolio de 75 años de Pemex del crudo, que sólo desarrollaría algunos (¡supersic!) campos y/o pozos mientras los otros (sic) son explotados por trasnacionales foráneas (¡supersic!).

Se delinean así dos Méxicos energéticos: uno nacional en decadencia para Pemex, a quien se dejaría morir a fuego lento con su chatarra, mientras es capturado paulatinamente por las empresas privadas locales, y otro trasnacional, en auge, en las aguas profundas/transfronteras/ shale gas para la anglosfera, que se llevaría las joyas de la corona.

Bloomberg exulta el regreso de las trasnacionales anglosajonas despedidas hace 75 años y destaca una controvertida frase de Peña: Es obvio (¡supersic!) que Pemex no tiene la capacidad financiera (¡supersic!) para estar en cada uno de los frentes (sic) para la generación de energía.

Pues ni tan obvio, porque ulteriormente demostraré que si algo le sobra a Pemex y a México –visto como un todo holístico, válgase la tautología– es dinero (ver video).

Muy obsequioso de lo ajeno, Peña considera que el “ shale gas es una de las áreas para las empresas privadas (¡supersic!), pero no es la única”. Obvio que no es la única entrega: le faltó agregar aguas profundas/transfronteras.

A propósito, el ex embajador de Estados Unidos en México James Jones compara la sensibilidad (sic) política de Peña con Salinas. Sin comentarios.

Bloomberg concluye con una pregunta de Duncan Wood, socio prominente del CSIS y uno de los artífices de la privatización en la versión en idioma inglés para la anglosfera: Si se muere el Pacto por México, ¿entonces cuál es el plan?

¿Existe un plan B para la anglosfera que sólo impone su plan A?

Duncan Wood es el director del Instituto México (sic) del Woodrow Wilson International Center, con sede en Washington, y ha sido profesor numerario de relaciones internacionales del ITAM, cuyo papel entreguista vuelve a surgir a la palestra después de su firma con el CSIS del documento entreguista Nuevos horizontes de 2001.

La ignominiosa conexión ITAM/Woodrow Wilson queda sellada en otro nuevo documento más imperativo, que merece un escrutinio riguroso: Un nuevo comienzo para el petróleo mexicano: principios y recomendaciones para una reforma a favor del interés nacional (¡supersic!).

Se deduce en su exégesis que el interés nacional (sic) que prima es el de la anglosfera, no el de México: desmantelado tecnológicamente y castrado financieramente.

AlfredoJalife.com

30.6.13

Feudalización de los energéticos de México: hermenéutica de una privatización encubierta

Alfredo Jalife-Rahme
Cualquier debate civilizado sobre el destino de los energéticos en México debe compartir un común léxico universal.

El caos deliberado del lenguaje forma parte de la confusión conceptual que favorece la privatización encubierta en beneficio de las trasnacionales anglosajonas.

Los dinosaurios de México, su sector político más atrasado que anhela la privatización encubierta, ignoran la semántica del término moderno que usan en forma desregulada y cuyo significado real es: Que ha sucedido recientemente (Real Academia Española: RAE) y Que pertenece a los tiempos presentes y recientes ( The Oxford University Diccionary).

¿Qué ha sucedido recientemente? Pues que las tendencias de la corriente histórica en la década de 2000 es la restatización/renacionalización; no la privatización, según Carola Hoyos, del mismo The Financial Times (12/3/07).

Así que la privatización encubierta del Pacto por México es antimoderna y retrocede a México a etapas porfirianas con las sucesoras de las mismas trasnacionales liquidadas y, peor, a la feudalización medieval del control financierista por las empresas anglosajonas tanto en las aguas profundas del Golfo de México y en las transfronteras como en la explotación telúrica del gas esquisto ( shale gas); ver Bajo la Lupa, 19 y 26/12/12;10 y 13/2/13; 17/3/13 y 10/4/13).

La doble derrota militar de EU, la otrora superpotencia unipolar, en Afganistán e Irak trastocó la geopolítica energética: hoy las nuevas siete hermanas petroleras/gaseras son estatales y han desbancado a las añejas siete hermanas anglosajonas.

La máxima joya geoestratégica del planeta, los hidrocarburos, no se mueven en reductos cerrados: forman parte sustancial e intrínseca del incipiente nuevo orden multipolar que gestó el advenimiento de las nuevas siete hermanas estatales: Aramco (Arabia Saudita), Gazprom (Rusia), NIOC (Irán), Pdvsa (Venezuela), Petrobras (Brasil), CNPC (China) y Petronas (Malasia), sin contar las relevantes estatales INOC (Irak) e Indian Oil, además de Statoil (67 por ciento propiedad de gobierno noruego).

Hoy los hidrocarburos no son lo mismo que en la etapa geopolítica bipolar ni la etapa unipolar cuando dominaron las añejas siete hermanas anglosajonas.

Carola Hoyos compara petróleo, gas y finanzas de las nuevas siete hermanas estatales con las añejas siete hermanas trasnacionales anglosajonas (condensadas en dos estadunidenses Exxon Mobil y Chevron, y dos británicas BP y Shell, ésta con participación holandesa).

Hasta 2005, cuya tendencia se ha acentuado considerablemente ocho años más tarde, tanto las reservas como la producción del petróleo y el gas las controlan apabullantemente las siete nuevas hermanas estatales en detrimento del grave decaimiento de las añejas siete anglosajonas.

Como es de esperarse, las finanzas siguen siendo el reino de las trasnacionales anglosajonas debido a su control de los megabancos de inversiones (que forman parte de su consejo de administración en forma bidireccional) como de la alquimia del mercado de los derivados financieros en las dos mayores plazas financieras del planeta: Wall Street y la City.

Las trasnacionales anglosajonas aplastan literalmente a las nuevas siete hermanas estatales gracias a su alquimia financierista debido a dos factores nodales: 1) el orden financierista global de la dupla anglosajona EU/Gran Bretaña (GB) y su paraguas nuclear, y 2) el dominio artificial de los megabancos anglosajones mediante la desregulada globalización y sus ominosos derivados financieros: armas financieras de destrucción masiva (Warren Buffett dixit).

Se recomiendan dos libros para elucidar los alcances de la geopolítica del petróleo, la mayor joya geoestratégica del planeta: Las siete hermanas: las magnas trasnacionales del petróleo y el mundo que configuraron (Ed. Viking Press, Nueva York, 1975), del británico Anthony Sampson, y Un siglo de guerra: la política petrolera anglo-estadunidense y el nuevo orden mundial, del geopolitólogo alemán William Engdahl (ed. Pluto Press, London, 1992).

Fue Peña quien acudió a las oficinas del Financial Times ( FT), y no al revés, con un nutrido séquito de funcionarios encabezados por Videgaray, donde promete la reforma transformacional (¡supersic!) de Pemex ( FT, 17/6/13).

FT, portavoz de la desregulada globalización financierista, informa que Peña se comprometió (sic) con una reforma que transforme Pemex para atraer miles de millones de dólares en inversión extranjera (¡supersic!).

FT expone una serie de frases de Peña: liberalización de Pemex acordada en el Pacto por México; propuesta más detallada (sic) se entregará en dos o tres meses; existen diferentes opciones y será transformativa (sic). Todas adornan la histórica frase clave: la reforma energética incluirá cambios constitucionales (¡supersic!) necesarios para dar certeza jurídica a los inversionistas privados.

Según FT, ExxonMobil y Royal Dutch Shell están dispuestos a invertir (sic), si el Congreso aprueba la propuesta: Liberalizar (sic) Pemex y posiblemente (sic) permitir reparto de ganancias (¡supersic!) con las trasnacionales.

Definición de transformar: hacer cambiar de forma a una cosa (RAE), y según el Oxford Universal Dictionary: cambiar de forma; metamorfosis; cambiar en características y condiciones. Ergo, si entendemos la hermenéutica de Peña y la mayéutica del FT (privatización de las aguas profundas/transfronteras/ shale gas) por las trasnacionales anglosajonas: Pemex será cambiada a otra cosa y sufrirá una metamorfosis en tierra firme, aguas someras y en la profundidad de los mares.

Por lo visto Peña es candil de la calle (privatización en GB y Wall Street) y oscuridad en la casa: caos semántico cuando privatizar no es privatizar, salpicado de desmentidos aberrantes. Peña ostenta un doble discurso esquizofrénico que ha generado inmensas expectativas en la anglósfera, mientras confunde a la opinión pública de su país (http://www.youtube.com/watch?v=AIKFT2H2kcA).

De regreso al hogar, donde sus declaraciones provocaron turbulencias, Peña desmiente la privatización de los energéticos con una acrobacia sofista: ampliar (sic) Pemex no implica que se vaya a privatizar ( La Jornada, 20/6/13).

Hasta hoy Peña no ha desmentido directamente sus asertos al FT que refutó en México.

Más allá de los juicios perentorios y los malabarismos interesados del FT, las declaraciones esotéricas de Peña –que requieren una hermenéutica neurolingüística sui generis– se deben concatenar con la lectura financiera que hacen al día siguiente The Wall Street Journal ( WSJ) y Bloomberg (relevante agencia de noticias financieras de Nueva York).

Según WSJ, Peña quiere permitir a las empresas privadas (sic) compartir los riesgos en el desarrollo de las reservas de energía cada vez más complejas. ¿Cuáles? Obvio: aguas profundas/transfronterizas/ shale gas; justamente donde las trasnacionales anglosajonas detentan la tecnología que carecen las parasitarias y disfuncionales empresas privadas mexicanas.

La próxima vez abordaré la interpretación de la hermenéutica de Peña por WSJ y Bloomberg.
www.alfredojalife.com

21.6.13

La Corte, cómplice de la cleptocracia


MÉXICO, D.F. (apro).- La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) participa en la descomposición institucional en México.

Su negativa a transparentar las cuentas y bienes de los diputados federales y, en consecuencia, de todos los funcionarios y representantes del Estado mexicano, exhibe la descomposición de la vida pública y la gran debilidad de su sistema democrático.

En la práctica, deja la puerta abierta para que sigan existiendo los Granier, las Elbas, los Reynoso, los alcaldes que reciben bolsas de dinero, las “confusiones” como las de los senadores del PAN para repartirse 16 millones de pesos –de una bolsa de más de 200 millones–, y una interminable y vergonzosa lista que hacen de la clase política de México una de las más corruptas del mundo. Una verdadera cleptocracia, el gobierno de los que roban.

Por una mayoría de seis votos, el pleno de ministros de la Suprema Corte negó este jueves un amparo promovido por la organización no gubernamental Fundar en contra de la negativa de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) de dar a conocer las declaraciones patrimoniales de los diputados federales.

La ASF es un ente de la Cámara de Diputados encargada de la revisión de las cuentas públicas y del desempeño de quienes ejercen los poderes formales del Estado mexicano. Pero de poco ha servido para sancionar la corrupción en el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.

En su revisión anual elabora un informe sobre las anomalías e irregularidades en el ejercicio de los recursos públicos. Hace numerosas observaciones y las da a conocer. Pero después, sin informar cómo ni cuándo, las da por “solevantadas”. En el mejor de los casos, da vista al Ministerio Público y no se vuelve a saber nada. Una cara más de la impunidad.

Ni la ASF ni la SCJN están a la altura de lo que es el equilibrio de poderes y la rendición de cuentas en una verdadera democracia.

El voto mayoritario en el máximo tribunal declaró la validez constitucional del artículo 40 de la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos.

Según ese artículo, la Secretaría de la Función Pública –que Peña Nieto propuso convertir en una Comisión Anticorrupción– lleva un registro con las declaraciones patrimoniales de los servidores públicos, referidas a sus ingresos del último año, bienes muebles e inmuebles, inversiones financieras y adeudos. Pero sólo se puede hacer público con el consentimiento del funcionario.

El pleno rechazó el proyecto del ministro José Ramón Cossío, quien consideró que esa disposición viola el artículo Sexto de la Constitución en lo relativo al acceso a la información y a la máxima publicidad. Sólo tuvo el respaldo de Sergio Valls y del ministro presidente Juan Silva Meza. Con matices, los ministros Arturo Zaldívar y Olga Sánchez Cordero favorecieron la apertura.

Más allá de su justificación técnica, los ministros tienen sus propias razones para mantener la opacidad. Desde siempre, se han negado a que se revise su patrimonio. No quieren que se sepa cuánto tienen y cómo lo obtuvieron.

Tan sólo por sus sueldos de iluminados, son millonarios. Por años, algunos de ellos antes han sido litigantes, notarios o académicos. Otros, jueces, administradores judiciales o funcionarios en el Ejecutivo.

No es posible saber si cobran por favores, por impulsar o detener juicios. La opacidad atenta incluso contra ellos, pues caen fácilmente en el chantaje cuando se trata de votaciones importantes.

La Corte abordará de nuevo el tema. Un nuevo ministro hará un nuevo proyecto. Pero no hay un plazo, tampoco razones para que cambie de opinión el bloque formado por los ministros Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, Margarita Luna Ramos, Fernando Franco, Jorge Mario Pardo Rebolledo, Luis María Aguilar y Alberto Pérez Dayán.

En el caso de los diputados, tampoco es posible conocer sus arreglos con las empresas de cabildeo para el destino de ciertas leyes. Tampoco se puede saber quiénes les pagan los viajes u otras cuentas. O, de plano, si algunos tienen arreglos con la delincuencia organizada. Del Senado, lo mismo. Y en los tres niveles de gobierno los millonarios abundan.

La negativa de la Corte también beneficia a las entidades autónomas, incluidas todas esas comisiones creadas en los últimos años, que además de darle más posiciones de poder al presidente de la República, sólo han descentralizado la toma de decisiones y, en consecuencia, de los beneficios que se pueden obtener en el ejercicio del poder.

jcarrasco@proceso.com.mx

18.5.13

Canadá y la nueva visión de los vencidos mexicanos

José Carlos Ruiz Guadalajara
 
En su célebre biografía de Gandhi, Louis Fischer resumió el concepto de libertad que orientó la acción no violenta del Mahatma: para que la Independencia de India fuera posible, era necesaria la transformación interior de los indios y su redención social a través del trabajo constructivo, único camino hacia la verdadera libertad política. Para Gandhi, la idea de que el dominio inglés sobre el Indostán se ejercía sólo por la espada era equivocada; los indios propiciaban su propia dominación y fortalecían con sus enfrentamientos la sujeción británica; la liberación comenzaba por el trabajo interno.

Fischer también hizo referencia a Tagore cuando éste señaló que las cadenas de India estaban hechas por ella misma. Lo planteado por Gandhi y Tagore nos traslada al universal dilema sobre la forma en que los dominados han colaborado con sus dominadores desde la Antigüedad hasta nuestros días. Las explicaciones suelen ser complejas y sorprendentes, como en el caso de la nueva conquista de México por Canadá a través de sus corporaciones especializadas en el saqueo de metales preciosos mediante megaminería a cielo abierto.

En 2007, por ejemplo, cuando el Frente Amplio Opositor a Minera San Xavier llevó sus protestas a Canadá, inversionistas y ciudadanos comunes expresaron lapidariamente que las empresas canadienses no eran responsables de que México fuera un país corrupto. De nada servía la exposición de documentos judiciales que probaban la ilegalidad de la operación de Minera San Xavier y la inexorable destrucción del entorno del Valle de San Luis Potosí. Para el grueso de los canadienses, si la empresa estaba trabajando era porque los mexicanos lo permitíamos. Tan sólo algunos parlamentarios se comprometieron a explorar la posibilidad de aplicar medidas para sancionar los abusos de sus mineras alrededor del mundo. Sin embargo, los canadienses no estaban alejados de la verdad: en buena medida el problema éramos nosotros. En la plaza central de San Luis, por ejemplo, una mujer indignada manifestó su repudio a la lucha contra San Xavier, argumentando que lo mejor era dejarla trabajar para evitar que los indios de Cerro de San Pedro se acercaran a robar en la ciudad. Un campesino afirmó que si los mexicanos no éramos capaces de sacar el oro, lo mejor era que vinieran los extranjeros.

Expresiones como estas fueron los primeros testimonios de una nueva y lamentable visión de los vencidos, donde mexicanos de todos los niveles participaron conscientemente en la pérdida de un pedazo del territorio nacional: desde ex gobernadores impunes hasta pobladores de San Pedro que persiguieron opositores; desde secretarios de Estado y jueces hasta presidentes del país que juraron lealtad al nuevo conquistador. El caso de Minera San Xavier es ya emblemático. Quien lo estudie podrá apreciar las estrategias que actualmente siguen Canadá y sus mineras para convencer a mexicanos de todo tipo de que la rápida e irreversible destrucción de la tierra, de que la desaparición del suelo y sus recursos bióticos, de que la desertificación del país, de que la destrucción de la comunidad y del patrimonio cultural, entre otras, son prácticas de clase mundial, sustentables, responsables e inteligentes.

En el paroxismo del absurdo y ante la violencia que generan con su efímera actividad a cielo abierto, las mineras canadienses invierten millones de dólares para autolegitimarse mediante la Responsabilidad Social Corporativa, una exitosa simulación perfectamente calculada. Con ella las mineras pretenden enarbolar la causa social, patrocinando organizaciones antimineras, donando generosas cantidades a universidades y centros de investigación, patrocinando festivales, ejerciendo falsa filantropía y un discurso de defensa del medio ambiente, entre otras acciones propagandísticas dirigidas a construir una percepción benigna de los corporativos y la criminalización de sus opositores.

No sólo comunidades se han entregado a la dominación aceptando promesas de mineras a cambio de sus terruños, también instituciones de prestigio mundial como la UNAM y la UAM han participado por diversas vías de dádivas legitimadoras. La falacia es tal, que una empresa como Goldcorp, responsable de daños ambientales en Guatemala y Honduras y culpable de despojo de tierras ejidales en Mazapil, Zacatecas, obtuvo por sexta ocasión la distinción de Empresa Socialmente Responsable por el Centro Mexicano para la Filantropía, dependiente de la iniciativa privada.

La nueva conquista de México por la fiebre del oro disperso no es accidental. Desde 1990 el gobierno de Canadá, el Banco Mundial y miembros de la industria asesoraron a 14 gobiernos neoliberales, incluido el mexicano, para renovar sus leyes y crear las condiciones para imponer el nuevo modelo extractivo. Y si bien la conquista avanza por efecto de mexicanos que se entregan a la dominación, pobladores de diversas regiones no están dispuestos a hacer de sus historias un capítulo más de esta nueva visión de los vencidos. Ahora mismo en Oaxaca surge el Frente Único de Lucha, determinado a expulsar a las mineras para salvar el futuro de sus tierras; lo mismo sucede con el Movimiento Morelense y su decisión de impedir en Xochicalco el irracional proyecto de Esperanza Resources, empresa que presume niveles de excelencia en sustentabilidad y ética corporativa. En palabras del historiador canadiense Daviken Studnicki-Gizbert, a los pueblos, comunidades y ciudadanos de América Latina les queda el poderoso recurso de una lucha seria, donde lo que está en juego es algo de un orden mucho más alto: nada menos que la defensa de sus tierras y la construcción de nuevas soberanías alrededor de ellas. En México la moneda sigue en el aire; veremos de qué están hechas sus nuevas cadenas.

30.4.13

Maestros, prensa y poder punitivo

Carlos Fazio
 
Cual policías del pensamiento único disciplinador y domesticador, la jauría informativista de los medios corporativos privados está desatada. Con fruición desbordada clama por la mano dura y el garrote. Como tantas veces antes, engolados comunicadores, histriónicos campeones de la trivialidad, histéricos del rating, bombardean a la población con estereotipos, eslóganes y clichés maniqueos. Invocan el estado de derecho; la ley y el orden, y piden cárcel contra quienes protestan contra una reforma educativa autoritaria, producto de un acuerdo cupular de la partidocracia, ideado para mantener la violencia estructural, generada desde arriba.

Subsumido en las campañas de intoxicación propagandística, aflora el manido repertorio de odio clasista de quienes sirven a los que mandan. Al cacerolismo mediático y el linchamiento exponencial de maestros normalistas y jóvenes universitarios, se suma la llamada a la violencia represiva del Estado contra los vándalos, las hordas, la turba, los conspiradores enmascarados y el salvajismo del otro, el disidente, el que se resiste a ser amaestrado y no renuncia al pensamiento crítico liberador. Presionan para que reaparezca el rostro colérico diazordacista del muñeco telegénico de Televisa y los poderes fácticos, Enrique Peña, el que mostró con los asesinatos y las violaciones sexuales tumultuarias de Atenco, y la represión-escarmiento inaugural de su mandato, el 1º de diciembre de 2012 en la ciudad de México.

En la coyuntura, los amanuenses del sistema han erigido a maestros y estudiantes disidentes en el nuevo enemigo interno. Un enemigo a destruir, a aniquilar. La vieja educación humanista y con alto contenido social en un país de pobres y analfabetos no corresponde a las nuevas necesidades de la dominación capitalista. Por eso, un objetivo clave de la contrarreforma educativa de Peña es acabar con el papel histórico de los maestros en las luchas sociales.

Encubriendo las causas que generaron el actual conflicto ideológico en el sector educativo nacional, los medios presentan una caricatura de la realidad. Manipulan, distorsionan, simulan. Los cultores del ditirambo del poder amplifican el discurso esquizoide del gobierno y arremeten contra los mentores y estudiantes de la enseñanza básica y superior, que han salido a las calles a protestar contra la imposición de una contrarreforma educativa elitista y excluyente, que busca fabricar jóvenes eficientes y conformistas para el mercado total; que luchan contra la mercantilización de la enseñanza pública, básica y superior; contra la universidad-empresa, el capitalismo académico, la educación electrónica y el sindicalismo charro corrupto y corruptor.

Junto a la estigmatización del otro a doblegar, la ideología despolitizadora de la comunicación total reproduce matrices de opinión que refuerzan los intereses corporativos. Entrenada para divulgar una realidad virtual, ahistórica y sin memoria, la prensa mercenaria condiciona y modela a sus audiencias, arreglando sus noticias y comentarios editoriales conforme a criterios políticos facciosos que no cumplen con los estándares mínimos, éticos y legales que garanticen un buen equilibrio entre la libertad de expresión y el derecho a la información.

El presentador vedette, el hombre-ancla, el editorialista patriotero de la prensa escrita, radial y televisiva repite a coro las palabritas de importación de moda, vía la OCDE: hay que examinar y evaluar a los maestros. Algunos, los más ilustrados −hay muchos payasos y chimpancés en la prensa nativa−, saben que los exámenes y la evaluación no son simples procedimientos técnicos y, sobre todo, que no son neutrales. Saben que se usan para impulsar un modelo determinado de educación. Pero, demagógicamente, engañan a sus auditorios: para eso les pagan sus anunciantes y patrocinadores.

Por un carril paralelo, la manufacturación de un enemigo interno (hoy los maestros y estudiantes disidentes) tiene que ver con la construcción social del miedo. El Estado decide quién es el enemigo, y al ser ubicado como tal un individuo es colocado fuera de la ley. Al negársele al enemigo la calidad de hombre o mujer, de persona, se transforma en algo más bien parecido a un monstruo o una bestia. Un ser limítrofe. Una vida desnuda (Agamben) que se encuentra fuera de la ley y de la humanidad, y con la cual no hay acuerdo posible, al que se debe derrotar incluso mediante la coacción física y la tortura y/o eliminar. Una vida de la que se puede disponer libremente al punto de que se le puede dar muerte sin que sea necesario cumplir con los procedimientos legales instituidos y sin que ello constituya un homicidio. Ocurrió durante la pasada guerra de Felipe Calderón y está en fase de calentamiento en el arranque del peñismo, el nuevo PRI y los pactistas paleros.

Como dice el penalista Raúl E. Zaffaroni, el enemigo es una construcción tendencialmente estructural del discurso legitimante del poder punitivo. Sólo que la noción de enemigo no se limita a la imagen extrema encarnada por el disidente de turno, sino que abarca a amplios sectores de la población que no optan por jugar en los opuestos y se mantienen pasivos. Las contrarreformas estructurales del gran capital (las impuestas y las que vienen), tienen una fase represiva paralela dirigida contra todo tipo de resistencia a los valores promovidos oficialmente o a aquellos considerados normales, lo que de manera automática ubica en el campo de la disidencia al que protesta, pero que también abarca al que no se mete, al espectador neutral, conformista, alienado, y que tarde o temprano, a través de las formas encubiertas de la guerra sicológica en curso, también terminará siendo blanco de la acción punitiva del Estado. La lógica del poder es implacable: se basa en un razonamiento de suma cero, según el cual lo que beneficia al enemigo, erosiona o destruye al régimen de dominación clasista.