18.4.13

La invasión yanqui de Veracruz el 21 de abril de 1914 y la defensa popular de la soberanía nacional

Se cumplen 99 años de una gesta heroica 
Gilberto López y Rivas 
Al bravo pueblo de la República Bolivariana de Venezuela, en estas horas de prueba


El 21 de abril se conmemorará el 99 aniversario de la defensa popular contra la ocupación estadounidense del puerto de Veracruz. Una vez más el pueblo veracruzano protagonizó una de las páginas más heroicas de la resistencia de los mexicanos frente al intervencionismo de Estados Unidos.


Como ocurrió en la ciudad de México el 14 de septiembre de 1847 en ocasión de la entrada de la soldadesca estadounidense, el ejército regular abandonó el puerto sin presentar combate al invasor, y fue el pueblo que de manera espontánea y sin un plan preciso de defensa, se lanza a las calles, levanta parapetos improvisados, se posesiona de las esquinas, de las azoteas, de los balcones y los campanarios, y con escasos pertrechos y unas pocas armas, se dispone con su lucha perdida de antemano, a defender la soberanía y la dignidad nacionales.
 
El combate que se libra no podría ser más desigual. Estados Unidos, protegiendo sus vastos intereses económicos en nuestro país (petróleo, minas, tierras, ferrocarriles, etcétera) y pretendiendo erigirse en el árbitro supremo del conflicto revolucionario mexicano en marcha (Ver: Friedrich Katz, La guerra secreta en México, t. I, México Ediciones ERA, 1982), fondea frente al puerto de Veracruz, 44 barcos de guerra, tres buque hospitales y varias unidades más de aprovisionamiento, iniciándose el desembarco, que en cuatro días llega a situar en el terreno a más de siete mil hombres. La fuerza expedicionaria contaba con los medios de guerra más modernos de la época: rifles de repetición Lee, ametralladoras Gattling y Colt, artillería de grueso calibre, ilimitado suministro de municiones y pertrechos bélicos y, además, el apoyo artillero de la flota anclada en la bahía.

Con anterioridad al desembarco, los agentes estadounidenses habían logrado neutralizar la posible participación en la defensa del puerto del Ejército Federal Mexicano, al mando del general Gustavo A. Maass, de las tropas de Victoriano Huerta, quien dio golpe de Estado al presidente Madero, conminándolo a no resistir y a dejar la plaza. Efectivamente, en las primeras horas del 21 de abril, Maass se retira del puerto, rumbo a Tejería, abandonando a la población a su suerte y llevándose el grueso de sus tropas, la mayoría de las armas pesadas y ligeras, con su dotación de municiones, llegando incluso a olvidar en su precipitada huida, la bandera del batallón que comandaba, su espada y sus condecoraciones.

Al igual que en 1847, el pueblo inerme se vio de pronto enfrentado a un hecho consumado: la cuarta invasión extranjera en menos de un siglo, sin más medios de defensa que su profunda indignación y su decisión de resistir.

Ante la evacuación de la plaza por parte del Ejército Federal y subestimando la capacidad de respuesta de nuestro pueblo, los yanquis ocuparon confiados posiciones estratégicas cercanas al muelle. En los planes estadounidenses no esperaban encontrar resistencia en la toma del puerto. El poderío de la flota naval y la visible demostración de fuerza expresada en el desembarco masivo, hacía difícil suponer un ataque contra las fuerzas invasoras.

No obstante, el estupor inicial y la vergüenza del pueblo veracruzano al propagarse la noticia del desembarco, se desvanecen al escucharse los primeros disparos aislados: un solitario y modesto policía municipal, Aurelio Monfort, descarga airado su pistola frente a un nutrido contingente de marines, siendo inmediatamente acribillado por el fuego cruzado de la fusilería enemiga.

El pueblo reclama armas con exasperación, peleando incluso por las pocas que habían sido dejadas por el ejército. Otros se arman con algunos rifles y pistolas ofrecidas por algunos comerciantes. Algunos patriotas esperan turno, en medio del combate, para recoger las armas de los caídos: se registra un caso en el que ocho voluntarios civiles combaten con un solo rifle por horas.

Grupos de voluntarios civiles y algunos militares patriotas al mando del coronel Manuel Contreras, se distribuyen en grupos pequeños por los edificios y las esquinas de la ciudad sitiada.

En la Escuela Naval, los alumnos se apresuran a la lucha bajo el mando del Comodoro Manuel Azueta, siendo la única unidad militar organizada que resiste a los invasores.

El tiroteo se generaliza. La Escuela Naval y varios edificios de la ciudad reciben el impacto del bombardeo proveniente de los cruceros y destructores, mientras los marines, que despertaron la admiración del escritor Jack London, corresponsal del semanario Collier’s, barren las calles con balas expansivas dumdum, prohibidas por las regulaciones internacionales de la guerra en esa época.

No obstante la desigualdad entre las fuerzas contendientes, el pueblo resiste con denuedo más de 24 horas; todavía en la tarde del 22 se escuchan esporádicos tiroteos. Se dan actos de gran heroicidad en la lucha, como el de José Azueta, exalumno de la Escuela Naval, hijo del Comodoro, y teniente de artillería, quien empuña al descubierto una ametralladora para lograr mayor efectividad en sus disparos, hasta que cae gravemente herido; cuando los estadounidenses le ofrecen ayuda médica, Azueta la rechaza y les responde: “de los invasores, no quiero ni la vida”.

De entre el pueblo se distinguen en las escaramuzas armadas artesanos, empleados, albañiles, comerciantes humildes, hombres y algunas mujeres que van dejando sus vidas en los puntos de mayor resistencia: Andrés Montes, modesto ebanista, combate todo el día a los invasores. Por la tarde del 21, pasa a su casa a dejar algunas provisiones; antes de regresar a la lucha escribe una carta a su hijo menor: “Hijo mío, si algún día vuelve a repetirse esto que esta pasando ahora, defiende a tú patria como lo estoy haciendo yo. Tu padre”. Ante los ruegos de su esposa para que no saliera más de su casa, Andrés Molina exclamó: “ahorita no tengo madre, ni esposa ni hijos. Sólo veo que tengo una patria muy linda y tengo que defenderla de la infamia yanqui” (María Luisa Melo de Remes. Veracruz Mártir. La infamia de Woodrow Wilson, 1914. México: Edición de la autora, 1966). Este héroe del pueblo cayó a las ocho de la noche de ese día, con el estómago perforado por una bala expansiva en la esquina de las calles de Arista e Independencia.

Niños y mujeres se dedican a cooperar en la defensa e incluso participan en la lucha contra el invasor. Se recuerda en el imaginario popular a América, quien recibe a los yanquis a tiros al aproximarse a la zona de tolerancia del puerto. Sectores importante de la colonia española ofrecen resistencia a los invasores, registrándose muertes y heridos entre los mismos.

Al finalizar el día 22, la resistencia termina con un saldo de centenares de muertos por parte del pueblo veracruzano. La soldadesca invasora hace piras con los cadáveres de los patriotas y los queman sin respeto alguno. Muchos combatientes son hechos prisioneros y retenidos en las cárceles durante la ocupación. Centenares de heridos fueron atendidos por un grupo de médicos y estudiantes de medicina voluntarios que demostraron su repudio a los invasores cumpliendo abnegadamente este trabajo.

La mayor parte de los muertos y heridos eran pueblo. Los grupos militares que combatieron, la Escuela Naval y algunos soldados y oficiales del 19 batallón de infantería, resistieron hasta las 7.30 de la noche del día 21. De ellos murieron José Azueta, Virgilio Uribe, Jorge Alacío Pérez, Benjamín Gutiérrez, de los que se registran. No obstante, la mayoría de los aproximadamente 500 muertos en acción, se debió a los bombardeos (los cuales London aplaude por su precisión) y la represión yanqui indiscriminada. Fueron héroes anónimos sin lapidas ni monumentos que honren su memoria. Es más, varias de las placas que recordaban a las víctimas de la intervención yanqui en el muelle y en otros lugares del puerto, fueron destruidas por autores municipales en un esfuerzo continuo de negar al pueblo su lugar en la historia: borrar todo aquello que fortalezca el espíritu antimperialista de los mexicanos. En las ceremonias oficiales que año con año se realizan en el puerto, y que encabezará este domingo el presidente entreguista y colaboracionista Enrique Peña Nieto, se exalta la figura de los militares que combatieron a un enemigo en abstracto, que ya no se menciona, como no se menciona la extraordinaria épica ciudadana.

La resistencia del pueblo no terminó en la lucha denodada de los días 21 y 22 de ese abril. Testimonios de sobrevivientes que tuve oportunidad de recoger hace una décadas, dan cuenta de numerosos atentados contra las tropas yanquis durante la ocupación. Se impuso la ley marcial y los porteños fueron obligados a dormir con los balcones y las puertas abiertas, debiendo permanecer las luces encendidas durante la noche.

La lucha por la soberanía, a la cual han renunciado los actuales gobernantes, se dejo sentir de otras formas. Sectores importantes de la población no se plegaron a las amenazas y los ordenamientos del gobierno militar impuesto por los invasores. Entre ellos hay que destacar el papel desempeñado por el magisterio del puerto, el cual en mayoría se negó a servir al invasor, organizando un sistema paralelo al llamado departamento educativo de los estadounidenses, a pesar de la represión y los ofrecimientos económicos de las autoridades de ocupación. Aquí destaca Delfino Valenzuela y Elena V. del Toro, claros exponentes del patriotismo del magisterio veracruzano. Se dieron casos individuales de patriotismo anónimo. El guarda faros de la isla de Lobos, cercana al puerto, fue conminado a trabajar para los yanquis, a los que respondió: no señor, yo no les trabajo a ustedes, yo no traiciono a mi patria, ni les a trabajar por ningún dinero que me den o aunque me tengan preso todo el tiempo que quieran” (entrevista mía a Josefa Syvain).

En contraste con esta actitud valiente y digna, empleados municipales y de aduana, comerciantes y algunas familias de la burguesía porteña, colaboraron activamente con el enemigo, recibiendo el repudio y el desprecio abierto de la mayoría de la población veracruzana.

Los entierros de José Azueta y del capitán Benjamín Gutiérrez, el 11 y el 23 de mayo, respectivamente, se trasformaron en desafiantes manifestaciones de protesta por la ocupación extranjera: miles de ciudadanos siguieron los cortejos fúnebres por las principales calles de la ciudad. (Andrea Martínez. La intervención norteamericana a Veracruz, 1914, SEP, México, 1982.) Bajo la autoridad militar yanqui, el pueblo expresaba de manera clara su conciencia nacional, refutando con los hechos la falsedad de las apreciaciones de Jack London, quien en mayo de 1914 escribió con entusiasmo en el Collier’s: “Verdaderamente, los veracruzanos recordarán largamente haber sido conquistados por los americanos (sic) y rogarán por el día bendito en que los americanos (sic) los conquisten otra vez. A ellos no les importaría ser conquistados para siempre”. Collier’s, volumen 53, núm. 11, mayo 30, 1914)

Seis largos meses duró la ocupación del puerto. Por fin, el 24 de noviembre de 1914, las tropas constitucionalistas entran a Veracruz, mientras simultáneamente los invasores yanquis se embarcaban en el muelle. Así terminaba una más de las intervenciones de Estados Unidos a nuestro país; no sería la última.

15.4.13

La contrarreforma educativa, la ley y el orden

Carlos Fazio
 
 
Todos los sistemas proclaman representar la voluntad del pueblo, del soberano. Pero hay dictaduras semánticas, gobiernos autoritarios y no-democracias que llegan al poder mediante la violencia, la manipulación mediática y/o el fraude, y esgrimen una retórica avasalladora con eje en la Constitución y el estado de derecho.

Es común que en las fases de crisis hegemónica, de inestabilidad estructural e institucional, la clase dominante siempre recurra al orden para garantizar el mantenimiento de las condiciones de reproducción del modo de producción capitalista. Algunas veces, los amos del poder apelan a gobiernos castrenses bajo cualquiera de sus formas históricas: bonapartismo, dictadura militar, fascismo. Otras, la oligarquía asume directamente el poder; pone al mando a uno de los suyos. Algunas más, como ha venido ocurriendo bajo los gobiernos subordinados al Consenso de Washington neoliberal, fabrica administradores para que defiendan sus intereses. Verbigracia, los cuatro últimos mandatarios mexicanos.

En todas las épocas y en todas las latitudes, la reacción ha apostado siempre al analfabetismo, a la ignorancia, a las tinieblas. La actual administración priísta no es la excepción. Está convencida de que cuanto menor sea el nivel cultural de las clases populares, menos incentivos hallarán éstas para las luchas reivindicativas, para la rebeldía y la protesta.

En la actual coyuntura, lo que ocurre en Guerrero con las marchas multitudinarias de los maestros −y también en Oaxaca, Chiapas, Morelos y el DF− viene a demostrar que una contrarreforma educativa exógena (ya que responde a directivas económicas de la OCDE), impuesta de manera no democrática por un acuerdo cupular carente de representación y sin discusión parlamentaria, y vendida mediáticamente como la panacea para mejorar la calidad de la enseñanza −pero que rompe con la filosofía humanista e igualitaria del artículo tercero constitucional−, está destinada a generar desobediencia civil y resistencias en defensa de la educación pública. Máxime, cuando se trata de una contrarreforma laboral aplicada al sector educativo, ya que está dirigida a cambiar de manera drástica e inconsulta las condiciones de trabajo de los maestros.

Ante tal situación, la disyuntiva del régimen es negociar o reprimir. El je­fe del Ejecutivo, Enrique Peña, ha dicho que su iniciativa no se negocia; que asume los costos del uso de la fuerza contra el magisterio disidente y que en su contrarreforma educativa no hay marcha atrás. Su secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, advirtió a quienes calificó de minoría de detractores que todo tiene un límite. Ergo, amenazó con el uso de la violencia punitiva estatal. En otro asomo de autoritarismo, el comisionado de Seguridad Pública, Manuel Mondragón, dijo que no iba a tolerar más bloqueos en la Autopista del Sol.

Y el secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet, insistió en que se de­be sancionar económicamente a los mentores que realicen protestas callejeras, paros de labores y otras formas de inconformidad. Por su parte, dirigentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) señalaron que el gobierno intenta administrar el conflicto y que los actos de represión no detendrán las movilizaciones.

El conflicto está entrampado. Otra batalla asimétrica se libra en los medios de difusión masiva bajo control corporativo privado. Maniqueo el discurso, mediante campañas de intoxicación propagandística, los comunicadores de algunos multimedia se han puesto a defender los intereses de sus propietarios y de la plutocracia; del poder real, pues. Incapaces para el análisis, histéricos, inquisidores, y despreciando los más limpios valores y principios deontológicos del periodismo, actúan como policías del pensamiento. Como repetidores de la verdad oficial, invocan la razón de Estado, y mientras calumnian, estigmatizan y animalizan a los maestros exigen mano dura; la aplicación del garrote y cárcel para los vándalos, revoltosos y vociferantes. En sus noticiarios repiten ad náuseam −diría Carlos Monsiváis− imágenes verbalizadas y editorializadas (como los enfrentamientos en la Autopista del Sol entre los federales de Mondragón y miembros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero), con la intención encubierta de generar un clima de linchamiento y asfixia progresiva contra los educadores, a quienes señalan como culpables de la catástrofe educativa nacional. Buscan convertir un problema social en asunto penal.

En la era de la cultura global y la tiranía de la comunicación, la estandarización y la repetición de la mentira que se hace verdad −fórmula consustancial a todo Estado autoritario− busca que el receptor interiorice de manera subconsciente el glosario del poder. En general, el telespectador no se da cuenta y acepta de manera pasiva las categorías del régimen. Como dice Noam Chomsky, la propaganda, a través de la manipulación del lenguaje, desarma a la gente y la inhibe en su capacidad de ejercer la crítica. Así, nada parece importante, y eso desarrolla el conformismo y la indiferencia y estimula el escepticismo. La dictadura de la televisión no deja que nadie se forme una opinión propia; para que todos asuman como opinión propia y reproduzcan con convicción el producto doctrinario de los media, que se convierte así en la opinión pública homosintonizada, única y omniexcluyente. Se trata de evitar que se reflexione sobre lo esencial a partir de la información.

Como en otros pasajes de la historia mexicana reciente, la resistencia magisterial a la contrarreforma educativa de Peña y la OCDE exhibe la verdadera cara de los medios masivos y sus asalariados. El rostro de la indignidad intelectual, el del odio a la inteligencia, a la información, al libre examen, a la educación y la cultura populares. Y es un reflejo del verdadero rostro del sistema de dominación clasista.

10.4.13

‘Big Brother’ en el DF: vigilancia con estrategias militares

Mathieu Tourliere

Sin embargo, ni en Inglaterra, que cuenta con una cámara por cada 14 habitantes ni ningún estudio internacional han comprobado que las cámaras de vigilancia reduzcan el crimen, subrayó Nelson Arteaga, profesor e investigador de la Facultad Latino-Americana de Ciencias Sociales (Flacso) en la conferencia “Cámaras de vigilancia e inseguridad en México”.

El sociólogo expuso que desde la década de los 90, la sensación de inseguridad se incrementó en México. Añadió que esta percepción generó, a su vez, expresiones de “pánico moral” –un sentimiento de que la sociedad está a punto de destruirse–, y marcó el florecimiento del negocio de la seguridad privada y de las políticas de vigilancia aplicadas bajo el lema de “cero tolerancia”.

En el 2008, dijo, la Plataforma México incentivó el uso de tecnología de vanguardia para espiar las correspondencias electrónicas y las conversaciones telefónicas. Además, añadió que el gobierno federal invirtió más de 400 millones de dólares para adquirir sistemas de rastreos de Internet y software que permiten dirigir computadoras a distancia y descifrar contraseñas.

El académico calificó de “urbanismo militar” las políticas de vigilancia y de seguridad que lleva a cabo el Gobierno del Distrito Federal, es decir, explicó, que considera el entorno urbano como un entorno de guerra.

En entrevista con Apro, Nelson Arteaga sostiene que las autoridades capitalinas adoptan las mismas técnicas, materiales y estrategias que los militares para controlar la ciudad. La lógica de cuadrantes y de geolocalización del territorio, por ejemplo, dice, permiten ubicar “puntos rojos” o “zonas peligrosas”.

“La mayoría de los sistemas de vigilancia provienen de la industria militar, y muchas de estas tecnologías aplicadas al entorno urbano han sido exportadas de Irak y de Afganistán. Imitan los métodos con los cuales los estadunidenses controlaban la ciudad de Bagdad”, subrayó.

Durante su conferencia, Arteaga enfatizó que son múltiples las técnicas de vigilancia: celulares, tarjetas de crédito, redes sociales e Internet en general –quizás lo más vigilado que existe, precisó– y videocámaras, entre otros sistemas.

A través de sofisticados métodos, las autoridades gubernamentales pueden identificarnos, monitorear lo que estamos haciendo y clasificarnos mediante el establecimiento de perfiles y sectores de población. Estas técnicas, explica, se podrán ampliar por el reconocimiento del iris o la detección del flujo sanguineo en el futuro.

Sin embargo, según los datos del sociólogo, tan sólo 4% de los mexicanos está familiarizado con los sistemas biométricos de vigilancia, como el reconocimiento facial de las cámaras, mientras el 24% de los estadunidenses y 29% de los canadienses están conscientes de esto. Por lo contrario, y mientras no se haya comprobado la reducción del número de crímenes con las cámaras de seguridad, 81% de los mexicanos confían en que éstas abatirán la inseguridad, contra 65% de los franceses, en su país.

El experto culpó a los medios de comunicación por divulgar el mito, según cual las cámaras son eficientes al construir una “narrativa de la vigilancia”.

Las televisoras, indica, propagan fragmentos de videos extraídos de cámaras de seguridad en búsqueda de imágenes fuertes. “La violencia vende”, lamenta.

Al difundirlas, dice, mantienen la sensación de inseguridad, pero al mismo tiempo fortalecen la idea que las cámaras generan seguridad en un círculo que se autoalimenta.

Hoy días muchos pueden ver en tiempo real a dos personas que cometen un delito y están detenidas. “Lo vemos como un éxito”, comentó. Sin embargo, según él, sería inútil poner una persona detrás de cada cámara porque “pueden pasar meses o años sin que pase nada”.

Las cámaras tienen entonces, refiere, otro uso: “Cuando los de clase media y alta ven una cámara de videovigilancia se sienten más seguros. A diferencia de otros países, los mexicanos sienten que la seguridad y la vigilancia no son derechos, sino propiedades que se obtienen con los ingresos. Entre más vigilancia tienen en su zona de trabajo y donde viven, paradójicamente tienen más privacidad. En otros países es un atentado a la privacidad”, destacó el investigador.

La instalación de videocámaras en la Ciudad de México, cuenta, concretizó una propuesta de Rudolf Giuliani, el entonces alcalde de Nueva York, para “rescatar el Centro Histórico”. La consecuencia directa del nuevo sistema de vigilancia fue el desplazamiento de esta zona de sectores “no deseados” de población –de bajos ingresos–, a los cuales sustituyó una clase media. Después, agregó, se exportó hacia el sistema de transporte de la ciudad.

Según datos proporcionados por el investigador, 68% de las cámaras de seguridad en la Ciudad de México tienen como objetivo “prevenir, inhibir, combatir conductas ilícitas, así como garantizar el orden y la tranquilidad la población”; 30% gestionar el flujo del tráfico del Metro y 2% rodean las avenidas principales de la ciudad. Asimismo, el 22% de las cámaras se encuentran en las delegaciones Cuauhtémoc y Benito Juárez mientras el 28% están en Iztapalapa y Gustavo A. Madero.

Industria millonaria

Arteaga ve la vigilancia como una herramienta. Puede ser útil para la democracia cuando se usa para incentivar políticas públicas y generar igualdades.

No obstante, sostiene que puede ser abusiva cuando unos la manipulan para clasificar a ciertos grupos sociales según esquemas de segregación urbana, o para detectar líderes de movimientos sociales, un método común en México, apuntó.

“La vigilancia permite, por una parte, el control y, por el otro, el cuidado de la población. El punto es ¿hasta qué punto una sociedad o un Estado se inclina hacia uno otro lado de la balanza?”, preguntó. Para ilustrar sus dichos, compartió un estudio que realizó sobre la implantación de cámaras de vigilancia en las entradas y salidas de Interlomas, en el municipio de Huixquilucan, una de las zonas más exclusivas del área metropolitana. Notó que las autoridades invitaron a los alumnos de secundaria de las escuelas de las afueras de Interlomas –populares– a admirar cómo protegían la zona para que no se arriesgaran a cometer robos.

“La advertencia era ‘cuídense, pórtense bien porque los estamos vigilando’”, subrayó el investigador.

Al contrario, recibieron a los habitantes de la zona con otro discurso. Les aseguraron que los estaban cuidando y que, “pese a que la cámaras puedan ver lo que está sucediendo en sus edificios, nuestra ética nos prohíbe espiar lo que hacen a través de las ventanas”.

La industria de la vigilancia, recordó, genera millones de dólares. Es “una industria militar en el propio sentido”. El Gobierno del Distrito Federal contrató a empresas privadas para la instalación de las cámaras de seguridad, y formó a aproximadamente 500 vigilantes informó Arteaga.

Según las cifras que proporciona la Secretaría de Seguridad Pública en el informe de la cuenta pública 2011 del Gobierno del Distrito Federal, el presupuesto para el sistema de videovigilancia de la Ciudad de México en este año alcanzaba 105 millones de pesos, mientras 8 mil 520 empresas de seguridad privada permisionarias realizaron trámite para operar en la capital.

El investigador exhortó a la ciudadanía a apropiarse el debate. Apuntó, particularmente, los riesgos que representa el uso arbitrario de los datos por las entidades públicas y privadas de seguridad, y sobre todo sus efectos en la segregación social de los espacios urbanos. Contó que en centros comerciales, cuando entra una persona que no parezca un consumidor habitual del lugar, de inmediato atrae las cámaras y los vigilantes piden a los guardias ponerle atención a este “consumidor falso” como lo llaman.

Existen resistencias a la vigilancia por algunos sectores y en algunos lugares –como las escuelas– explicó. Esas resistencias ilustran posibles tensiones en el futuro. Al no invertirse hoy en el tema de la vigilancia y del control del espacio urbano, quizá algún día será demasiado tarde para la sociedad civil revertir el proceso. ¿Qué tipo de ciudadanía se construye en un entorno considerado conflictivo?, preguntó Arteaga. Es tiempo de decidir qué tipo de ciudad debe ser la Ciudad de México.

10.3.13

Cuban “Blogger” Working for the CIA and the US State Department

Nil Nikandrov

All Western agencies joined together reporting the news that Yoani María Sánchez Cordero, a 37 years old Cuban blogger, got a permission to leave Cuba. She had tried to get the permission for five years, now she got it. Sánchez was kind of frustrated that her leaving was far from being an event in the focus of public attention. No dramatic actions: no interrogations, no searches, there was nothing to be used for denigration of the «Castro brothers regime».

Yoanni’s 80 days trip is to include ten states, including Spain, Switzerland, Germany, Italy and the United States. Brazil was the country to start… The first appearance there was a failure: a group of left-wing protesters demonstrated against the screening of a libelous documentary entitled «Cuba-Honduras Connection», devoted to curbing the freedom of speech in the countries ruled by «dictatorial regimes». Yoani Sánchez plays a part. She is the one to tell about the fight for democracy in Cuba, the use of social networks for uniting the young people. She has an aversion for life in Cuba and dreams about «genuine democracy for all».

The blogger was frustrated over the fact the «Advocates of Castro brothers regime in Brazil» disrupted the screening. She called on the government of Dilma Rousseff to take a «more energetic» and «tougher» position to address the issue of human rights with the government of Raúl Castro. According to her, «There is a lack of toughness or frankness when talking about the subject of human rights on the island. There has been too much silence. The people do not forget». Her guard was reinforced after the first incident. Some media outlets reported Habana was ready to go to any length in order to get the blogger’s tour disrupted. Brazilian Foreign Minister Patriota denied the rumors. He said there were no obstacles on the way of the visit. Yoani stopped at the most fashionable hotels reputed as the most safe ones for US citizens. Her stay was at the expense (hosting courtesy) of Brazilian Hotel Association.

The fame Yoani gained thanks to social networks is a matter of special attention. How could a hardly out of the ordinary blogger critical of Habana’s communal services and transport problems become a key figure in the propaganda campaigns launched by the US State Department and the CIA in Cuba? She emigrated to Switzerland in 2002 after a fictitious marriage. Probably then the US special services laid eyes on her as a promising influence agent. There are many Latin Americans living on Switzerland and the CIA has always been well connected and strongly positioned there. She had all the makings for the job. Graduated in philology, she was full of ambitions and had a special aptitude for analysis and improvisation. The blogger tried to compensate her lack of physical attractiveness by intellectual prowess, achievements in politics and journalism. The CIA operatives used it all to their advantage, promising her a «smooth career path», international fame and protection from «repressions» on the part of Cuban government.

She became computer savvy in Switzerland and got introduced to programming and other skills. The training was useful afterwards. She told that on a number of occasions that she pretended to be a German tourist to get access to Internet connections in the hotels destined for foreigners. Not once she disguised beyond recognition to get necessary information at party gatherings. The blogger was master of disappearing when being watched and followed so that she could meet her connection from the United States Interests Mission in Havana. But it’s not always she used the art of conspiracy for working meetings with Americans. Many a time she met them in broad daylight in her apartment: kind of «I have nothing to hide and do it all openly» behavior.

Sanchez got back to Cuba in the summer of 2004. In April 2007 she launched the Generation Y blog full of blunt reflections on Cuban life. From the start it was mainly destined for young people. Yoani positioned herself as a young Cuban mulling over the issues of right and wrong in the conditions of «tough life». She said in an interview once that she had «a lot of issues and stories never discussed in press or on television. It was all strongly mixed up with skepticism…, the blog made it possible to get rid of many demons: apathy, fear, inertness. The blog therapy found its way to many hearts captured by the same demons».

The State Department and the CIA did their best to promote the blog in the shortest time possible. The blogger’s posts were translated into twenty languages. The texts were accumulated together, sorted according to the issues and then made public as books. There were four bulky volumes published in 2010-2011.

The number of issues encompassed has grown as time went by. The state of Cuban economy, public sentiments, rumors about possible changes at the top – the blog was referred to as the most reliable information source by Western media. The Huffington Post, the Miami Herald, the New York Times, Spanish El Pais and Argentinian Clarin began to cooperate with her. A flow of prestigious international awards followed. In April 2008 she won the Ortega y Gasset journalism prize from the Spanish daily El País. In a short period of time she received around twenty awards totally equal to over $250 thousand. US Time lost no time in inserting her name into an annual list of the 100 most influential people of the planet, Foreign Policy called her one of the ten leading Latin American intellectuals.

The US Habana Mission reports made public by WikiLeaks, mention promising young «non-traditional dissidents», like Yoani Sánchez, who are able to influence the Cuban social and political life after the Castro brothers are gone. That’s what explains why President Obama pays such attention on what Sánchez does. In 2007 he responded to seven questions of the blogger. That’s what it looked like in practice. The US Mission got the questions and made answers in the name of President. Then they sent it to Washington for the approval by State Department and the White House. After that the document went back to the Mission and re-sent to Sánchez.

In 2011 Sanchez received the US Secretary of State’s International Women of Courage Award. Michelle Obama and Hillary Clinton took part in the ceremony. According to her, no matter the persecution by Cuban authorities Sanchez was going her own way telling the things that could not be told by others.

In 2012 the blogger was nominated for the Nobel Peace Prize by Spanish Union, Progress and Democracy (Spanish: Unión Progreso y Democracia) party. The prize went to the European Union. No doubt she’ll be nominated again. Her chances will go up in case of repressions on the part of the government. But the Cuban leadership is reserved even in view of intermittent information war waged against it by the blogger. Does she have support on the Island? Not much. The Cubans know well the examples of other countries that refused socialism.

4.3.13

La variable contrainsurgente

Carlos Fazio
 
Con gran profusión mediática, incluido el abordaje crítico de comunicólogos estrellas de las radios y las televisoras privadas –en­cargados de reproducir la ideología dominante con fines de adoctrinamiento y control social−, desde enero pasado han venido proliferando en varias partes del país grupos de autodefensa civil.

En la coyuntura, el hecho coincidió con el despegue del régimen priísta, que se ha venido posicionando a golpes de autoridad: las contrarreformas laboral y educativa; el ajuste de cuentas a la maestra Gordillo por el nuevo jefe máximo; la solución expedita y vía el silenciamiento difuso de la explosión en la torre de Pemex, etcétera. De allí que llame la atención la aparente complacencia de los responsables de la política interior ante el fenómeno de las autodefensas, en vísperas del lanzamiento en cascada de una política de seguridad de Estado, del mando único policial y de la gendarmería nacional como nuevo órgano represivo militarizado.

En estas páginas, Magda Gómez, Francisco López Bárcenas, Enrique Dussel, Octavio Rodríguez Araujo y otros han venido desenredando la confusión sembrada en torno al tema con evidentes fines diversionistas. En particular, la mezcolanza para nada inocente de los expertos en torno a las policías comunitarias indígenas, los grupos de autodefensa civil y los paramilitares. Al respecto, una variable no muy explorada es la línea tenue que históricamente vincula al paramilitarismo con la contrainsurgencia estatal en clave de guerra sucia. La Colombia de Álvaro Uribe, modelo de Enrique Peña, es un caso paradigmático, pero no el único.

Etimológicamente, paramilitarismo denota actividades cercanas a lo militar, pero que al mismo tiempo desvían, deforman o vuelven irregular el accionar de la milicia. En México, la desnaturalización de la institución militar atravesó en el último medio siglo por diversas fases donde la difuminación de las fronteras entre lo civil y lo castrense −o la articulación entre la fuerza pública y grupos paramilitares− cobró visibilidad, pese a su carácter clandestino. El asunto remite, en general, a operaciones encubiertas de agentes de seguridad (del Ejército, la Marina o las distintas policías), que necesitan camuflar su identidad como civiles para no comprometer el accionar clandestino del Estado, o acciones militares de civiles protegidos de manera invisible por agentes y/o instituciones del Estado. Ambos procedimientos tienden al mismo objetivo: el encubrimiento que salvaguarde la impunidad de actos criminales.

Antecedentes sobran. En los años 80, Puerto Boyacá se convirtió en el Vaticano del paramilitarismo colombiano. En el marco de la Doctrina de Seguridad Nacional del Pentágono, la alianza entre el Ejército y grupos paramilitares en la lucha contra el enemigo interno derivó en el terrorismo de Estado. La Triple A (Acción Anticomunista Americana), formada por militares adscritos al Batallón de Inteligencia y Contrainteligencia Charry Solana (BINCI) y el MAS (Muerte a Secuestradores), fueron los primeros eslabones de una práctica paramilitar que derivó en las autodefensas campesinas, red de grupos civiles armados, coordinados y entrenados por militares de la 14 brigada y el batallón Bártula, en Boyacá.

Esa política de Estado para la lucha antisubversiva y el exterminio de comunistas se extendería después a toda Colombia, buscando el involucramiento compulsivo de la población en el conflicto armado contra las guerrillas, de modo que fuera imposible una posición neutral dentro del territorio controlado. En 2002, la alianza del Ejército con los barones de la droga y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) consolidó la Seguridad Democrática de Álvaro Uribe, producto paramilitar de exportación estadunidense. (Alfil de Washington, el anterior jefe de la Policía Nacional, Óscar Naranjo, es hoy asesor de seguridad de Enrique Peña, bajo cobertura del Instituto Latinoamericano de Ciudadanía, creado ad hoc por el Tecnológico de Monterrey.)

A su vez, en la lucha contra Sendero Luminoso, las fuerzas armadas peruanas crearon los Comités de Autodefensa (CAD) o rondas campesinas antisubversivas. El modelo incluyó la articulación forzosa de pueblos vecinos a través de Comités de Defensa Civil (CDC), al estilo de las aldeas estratégicas de Estados Unidos en Vietnam. En Guatemala, también de manera coercitiva, los generales Romeo Lucas García y Efraín Ríos Montt utilizaron las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC) como estructura paramilitar subordinada en la genocida política de tierra arrasada que destruyó la base social de la insurgencia en las comunidades mayas del Petén.

La táctica no le es ajena al Ejército Mexicano. En su manual de guerra irregular, la Sedena recuerda con Mao que el pueblo es a la guerrilla lo que el agua al pez, pero agrega que al pez se le puede hacer imposible la vida en el agua, agitándola, introduciendo peces más bravos que lo ataquen, lo persigan y lo obliguen a desaparecer o a correr el riesgo de ser comido por esos peces agresivos que son la contraguerrilla. En su Plan de Campaña Chiapas 94, el Ejército concibió la creación de fuerzas de autodefensa u otras organizaciones paramilitares para desplazar población y destruir las bases de apoyo del EZLN, en el marco de una guerra irregular o de baja intensidad que tuvo en la matanza de Acteal (1997) su máximo punto de inflexión.

Como en Colombia, la criminalidad es hoy funcional a la guerra de clase encubierta. A río revuelto ganancia de pescador. En Chiapas, tierra de autonomías, la Sedena capacitó y armó en febrero un Pelotón de Fuerzas Rurales, compuesto por ejidatarios y ganaderos del municipio de Mapastepec. A lo que se suma el proyecto estatal por reglamentar y subordinar a la policía comunitaria en Guerrero. El duro de Mondragón y Kalb habló de intereses oscuros; igual el general Lozano de la novena Región Militar. Ambos podrían estar fintando con la intención de refuncionalizar las autodefensas para un nuevo modelo autoritario.

18.2.13

Sobre el Pentágono, Peña y El Chapo Guzmán

Carlos Fazio
 
De la mano del embajador es­tadunidense Anthony Way­ne y a la sombra del Comando Norte del Pentágono se siguen ajustando la estrategia y los tiempos de la guerra de Enrique Peña. La idea es cambiar algunas cosas para que todo siga como está, profundizando la estrategia belicista de la administración anterior bajo nuevas coartadas propagandísticas.

Hasta ahora los cambios han sido cosméticos; pura palabrería demagógica. Envuelta con el celofán de los derechos humanos y la defensa de la soberanía nacional, la nueva política de Estado en seguridad de Peña está atada y bien atada a las directrices de Washington, resultado ineludible de una antigua relación bilateral dependiente y asimétrica que cristalizó en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, 1994) y se profundizó con la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN, 2005). Con docilidad supina, en la última fase de la relación −la de la Iniciativa Mérida, 2007−, Felipe Calderón se dejó atrapar por la lógica mercenaria-gansteril-imperial del dúo Bush Jr./Obama desde la Casa Blanca, que sumió al país en una violencia salvaje y derivó en la catástrofe humanitaria actual.

Con base en la estrategia del caos periférico, la guerra de cuarta generación que ha venido impulsando Estados Unidos en México combina acciones de agentes encubiertos expertos en desestabilización y guerra sicológica, con el uso de drones y aviones de reconocimiento, y la intervención de fuerzas de seguridad locales (Ejército, Marina, las distintas policías), mercenarios, redes delincuenciales mafiosas, paramilitares y escuadrones de la muerte para la eliminación física de enemigos, en el marco de campañas de saturación mediática bajo la pantalla manipuladora de la guerra a las drogas.

Con una dinámica abiertamente criminal, la guerra antiterrorista de Bush −aplicada en Colombia, Afganistán, Irak y Pakistán y luego por Obama en Egipto, Libia y Siria bajo la modalidad de operaciones de contingencia en el extranjero− borra las fronteras entre las áreas militar y civil, y busca balcanizar naciones y desestructurar sociedades y organizaciones consideradas hostiles, con la ilusión de retener el control estratégico de grandes territorios poseedores de recursos naturales (petróleo, gas, agua, oro, litio, biodiversidad) a ser depredados por corporaciones trasnacionales privadas.

No sin presiones, rispideces y desgastantes contradicciones aceitadas por filtraciones mediáticas (incluidos el desmentido veto al general Moisés García Ochoa, el asesinato del general retirado Mario Arturo Acosta Chaparro y el encarcelamiento de varios altos mandos del Ejército acusados de brindar protección a traficantes de drogas), la continuidad del modelo intervencionista estadunidense en México quedó garantizada con la designación de los nuevos secretarios de la Defensa y la Marina de Guerra, el general de división Salvador Cienfuegos y el al­mirante Vidal Francisco Soberón, quienes por trayectoria y las funciones específicas que desarrollaron arrastran vínculos orgánicos con el Comando Norte del Pentágono y están bien compenetrados con los candados y compromisos de la Iniciativa Mérida, que a corto o mediano plazo podrá cambiar de nombre pero no su esencia.

Según documentos del Pentágono no desmentidos en Estados Unidos ni en México, desde 2010 el Comando Norte ha venido entrenando a soldados, marinos y policías de élite mexicanos en las modalidades propias de las operaciones especiales, que incluyen acciones clandestinas, sabotajes, métodos de espionaje y ataque sorpresa, así como la ubicación, detención-secuestro, tortura y aniquilamiento de enemigos, que, en el caso de la guerra a la delincuencia de Calderón, fueron asimilados a potenciales terroristas.

El 31 de diciembre pasado, el secretario de Defensa estadunidense, Leon Panetta, firmó un memorando autorizando el fortalecimiento del Comando Norte de Operaciones Especiales, para mejorar el adiestramiento de fuerzas de seguridad de México en tácticas antiterroristas que contemplan el asesinato de traficantes como Joaquín El Chapo Guzmán, siguiendo el modelo de Pablo Escobar en Colombia y Osama Bin Laden, en Abbottabad, Pakistán, cuyos antecedentes cercanos en México son el abatimiento de Arturo Beltrán Leyva e Ignacio Coronel Villarreal, por la Marina y el Ejército, respectivamente.

En el país sudamericano, la estrategia militar de matar a los barones de la cocaína de Medellín y Cali, elaborada, vigilada y apoyada in situ por tropas especiales del Pentágono y agentes de la CIA, la DEA y la FBI, y desplegada por el llamado Bloque de Búsqueda del Ejército y la Policía Nacional colombiana, que integraba el ahora general retirado Óscar Naranjo (asesor de Enrique Peña), involucró a los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en una guerra sucia propia del terrorismo de Estado.

Según revelaciones periodísticas, personal del Pentágono llevó a Afganistán, Irak, Kuwait, Pakistán y a la base de Guantánamo en Cuba, a por lo menos tres grupos de oficiales mexicanos, para que observaran y aprendieran tácticas de fuerzas especiales, operaciones de decapitación de mando y estructuras de redes terroristas, técnicas de tortura, asaltos y ataques sorpresa, inteligencia militar y diseminación de inteligencia, y análisis de protocolos de espionaje tecnológico y personal a objetivos específicos.

La pinza del Pentágono en México se cerrará pronto con la creación del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y la Gendarmería Nacional, ambos bajo control de la supersecretaría de Gobernación de Miguel Ángel Osorio Chong. En la coyuntura, la elevación del Chapo Guzmán a la categoría de enemigo público número uno de Chicago, con la consiguiente visibilización mediática, parece ser otra maniobra propagandística dirigida a preparar con anticipación los futuros éxitos de la nueva política de Estado de Enrique Peña en materia de seguridad.

9.2.13

No soy Florence

Carlos Beas Torres
 
Claro que no lo soy. Me llamo Miguel Juan Hilaria y soy mixe, ayuuk como nos decimos nosotros. Antes era campesino, ahora sólo soy un preso. Tengo ocho años encerrado en una cárcel de Oaxaca, en un pueblo llamado Matías Romero, pues me acusaron falsamente de haber matado a un pobre allá por el rumbo del ejido Francisco Javier Jasso. Para lograr mi culpabilidad me torturaron y fui obligado por el subprocurador Wilfrido Almaraz a firmar una hoja en blanco, que después supe era mi confesión. Me golpearon y me humillaron durante horas en las oficinas de la procuraduría que está en Tehuantepec, adonde me llevaron sin mostrarme una orden. Yo no hablo bien la castilla y a punta de golpes, gritos y hasta escupidas me obligaron a poner mi firma y mi huella en un papel. Ningún abogado y ningún traductor me acompañó. Esa es la ley para nosotros.

Al día siguiente, como bulto, todo magullado y adolorido me tiraron en el penal de Matías. Por la golpiza que recibí no me pude ni parar y estuve orinando sangre. Mis familiares fueron a avisar a la organización y pronto me trajeron un médico que me atendió, estuve tirado más de 10 días. Y a pesar de que la comisión de derechos humanos comprobó que había sido torturado, y de que la única testigo declaró que los judiciales la habían amenazado para que me acusara, el juez me condenó a 30 años de cárcel.

En estos largos días de encierro, que los paso tejiendo hamaca, recuerdo aquella maldita mañana cuando fui a cuidar mi milpa y me fui encontrando con los ganados del rico, que tranquilamente se comían la milpa que yo había sembrado. Enojado, agarré los animales dañosos para que el rico viniera por ellos y me pagara los destrozos. Y sí, al rato llegó bien enmuinado; me gritó e insultó: “¡Pinche indio, la vas a pagar cara!, ¡quién te crees, huarachudo!…” Yo me monté en mi macho y le dije, es más, le grité: haga lo que quiera, pero no le voy a dar sus animales hasta que no me pague los daños. Y como quiera me aventó unos billetes y se llevó los tres ganados dañosos, no sin antes amenazarme de nuevo.

Y pronto cumplió su amenaza el rico, ya que su hija Janet era agente del Ministerio Público y me achacó la muerte de un vecino que andaba de aventurado con la mujer de otro. Esa Janet era política también y le andaba haciendo campaña al mentado Ulises Ruiz, y cuando éste ganó la gubernatura, la mujer se volvió más poderosa y con sus influencias logró que los jueces me hundieran en la cárcel.

Mi juicio fue muy sucio, pues varias veces pidió mi abogado que citaran al marido ofendido, que en verdad era el hechor de la muerte que me echaron encima, pero nunca lo citaron. Y como la vida de un indio no vale en este país, aquí llevo años esperando día a día que se reconozca la injusticia que he sufrido y que me tiene aquí acabado, enfermo, y lejos de mi familia.

Aquí en la cárcel hay muchos pobres presos más. Platican sus historias. La mayoría dice que no tuvieron dinero para pagar abogados, unos que no hablan bien la castilla, no saben ni por qué están prisioneros. Muchos hablan de maltratos y de abusos. Hay otro indio, pero que es mixteco, y que dice que el rico lo denunció falsamente por violación y ahora ya le quitó su tierra. La verdad en esta tierra no hay justicia.

No, no soy Florence. Soy un indio más. Soy un pobre más que, como muchos, estoy encarcelado en este país. Muchos por no entender el idioma, o por no tener dineros para pagar abogados o comprar justicia. No, no soy Florence, soy Miguel Juan, indio mixe. A mí no me conoce el presidente de Francia, ni salí en la televisión secuestrando o matando. Estoy preso por cuidar mi milpa, por defender mi derecho y mi vida. No valgo nada, eso me han dicho jueces, policías y ministerios públicos. Sólo soy Miguel Juan Hilaria, indio preso en un penal del estado de Oaxaca.

25.1.13

ELLOS Y NOSOTROS.

IV.- Los dolores de abajo.
Enero del 2013.
¿Cuántas veces no nos ha parado en la calle una patrulla por el delito de
“portación de cara” sospechosa o cresta y después de unos golpes y de ser
extorsionados nos dejan ir?
“Represión y Criminalización”, Cruz Negra Anarquista-México. Enero/2013
- ¿Y a la gente joven que ahora mismo ven en ti un héroe y un ejemplo de
una persona que ha sido injustamente castigado por un sistema represor? –
- Que héroe, no. Que héroe es cada uno de los jóvenes que salen cada día a
la calle a organizarse a cambiar esta sociedad injusta y este sistema
económico, político. Y se organizan, se defienden… Que no teman, que el
miedo va a cambiar de bando –
Alfonso Fernández, detenido en prisión a raíz del 14N, en el Estado Español,
entrevistado por Shangay Lily, en Kaos en la Red. enero del 2013.
“Es necesario un enemigo para darle al pueblo una esperanza. (…) Ahora
bien, el sentimiento de la identidad se funda en el odio hacia los que no son
idénticos. Hay que cultivar el odio como pasión civil. El enemigo es el
amigo de los pueblos. Hace falta a quien odiar para sentirse justificados en
la propia miseria. Siempre. El odio es la verdadera pasión primordial.”
Umberto Eco. El Cementerio de Praga.

¿Dónde y cuándo empieza la violencia?
Veamos.
Frente a un espejo, en cualquier calendario y en cualquier geografía…
Imagine que usted es diferente al común de la gente.
Imagine que usted es algo muy otro.
Imagine que usted tiene determinado color de piel o de cabello.
Imagine que lo desprecian y lo humillan, que lo persiguen, que lo encarcelan, que lo matan por eso, por ser diferente.
Imagine que desde que nace, todo el sistema le dice y le repite que es usted algo raro, anormal, enfermo, que debe arrepentirse de lo que es y que, después de achacarlo a la mala suerte y/o a la justicia divina, debe hacer todo cuanto le sea posible por modificar ese “defecto de fabricación”.
/ Y, claro, mire usted, precisamente tenemos un producto que sencillamente
hace m-a-r-a-v-i-l-l-a-s con defectos congénitos. Este pensamiento lo alivia
de la rebeldía y ese tan molesto estarse quejando de todo. Esta crema le
cambia el color de la piel. Este tinte para el cabello le da la tonalidad de
moda. Este curso de “cómo ganar amig@s y ser popular en la red” le da
todo lo necesario para ser una persona moderna. Este tratamiento le
devolverá la juventud. Este dvd le mostrará cómo comportarse en la mesa,
en la calle, en el trabajo, en la cama, en los asaltos ilegales (ladrones), en
los asaltos legales (bancos, gobernantes, elecciones, empresas legalmente
establecidas), en las reuniones sociales… ¿qué? Oh, ¿no lo invitan a las
reuniones sociales?… ok, también le indica cómo hacer para que lo inviten.
En fin, aquí sabrá usted el secreto de cómo triunfar en la vida. ¡Deje muy
atrás a lady Gaga y yustin biber en número de seguidores en tuiter! Incluye
una máscara según su elección. ¡Tenemos de todas! También la de CSG…
ok, ok, ok, ése fue un mal ejemplo, pero sí tenemos una para cada necesidad.
¡Que ya no lo miren con asco! ¡Que ya no le digan nac@, indi@, prole,
negr@, región 4, zombie, filozapatista! /
Imagine usted que, a pesar de todos sus esfuerzos y buenas acciones, no logra ocultar su color de piel o de cabello.
Ahora imagine que se lanza una campaña para eliminar a tod@s quienes son como usted.
No es que haya un evento para darle inicio, o una ley que lo establezca, pero usted se da cuenta que todo el sistema empieza a andar y dirigirse contra usted, y contra quienes son como usted. Toda la sociedad convertida en una máquina cuyo propósito principal es aniquilarlo.
Primero hay miradas de desaprobación, asco, desprecio. Siguen los insultos, agresiones. Después hay detenidos, deportados, encarcelados. Luego muertos por aquí y por allá, legal e ilegalmente. Finalmente una campaña en forma, la máquina en toda su capacidad, para desaparecerl@ a usted y a tod@s l@s que se le asemejen. La identidad de quienes forman la sociedad se afirma con el odio hacia usted. ¿Su culpa? Ser diferente.
-*-
¿Todavía no lo ve?
Ok, imagine entonces que usted es… (ponga usted el masculino, el femenino o lo otro, según su caso).
Un indígena en un país dominado por extranjeros. Una parvada de helicópteros militares se dirige a sus tierras. La prensa dirá que la ocupación del parque eólico impedía la disminución de la contaminación o que la selva estaba siendo destruida. “El desalojo era necesario para reducir el calentamiento global del planeta“, secretario de gobierno.
Un negro en una nación dominada por blancos. Un juez WASP le va a dictar sentencia. El jurado lo declaró culpable. Entre las pruebas presentadas por la fiscalía está un análisis de la pigmentación de su piel.
Un judío en la Alemania nazi. El oficial de la Gestapo lo mira fijamente. Al otro día el informe dirá que se ha depurado la raza humana.
Un palestino en la Palestina actual. El misil del ejército israelí apunta a la escuela, el hospital, el barrio, la casa. Mañana los medios dirán que se abatieron objetivos militares.
Un inmigrante en el otro lado de cualquier frontera. Se acerca una patrulla de la migra. Al día siguiente no aparecerá nada en los noticieros.
Un cura, monja, seglar que optó por los pobres, en medio de la opulencia del Vaticano. El discurso del Cardenal va dirigido contra quienes se inmiscuyen en cosas terrenales.
Un vendedor ambulante en un centro comercial exclusivo en una zona residencial exclusiva. El camión de granaderos se estaciona. “Defendemos el libre comercio“, declarará el delegado gubernamental.
Una mujer sola, de día o de noche, en un transporte público lleno de hombres. Una pequeña variación en el porcentaje de “violencia de género”. El agente policial dirá: “es que luego ellas provocan”.
Un gay solo, de día o de noche, en un transporte público lleno de machos. Una mínima variación en el porcentaje de “violencia homofóbica”.
Una trabajadora sexual en una calle extraña y esquina ajena… se acerca una patrulla. “El gobierno combate la trata de blancas con eficacia” dirá la prensa.
Una punk, un rastafari, una skatera, un cholo, una metalera, en la calle, de noche… se acerca otra patrulla. “Estamos inhibiendo las conductas antisociales y el vandalismo“, jefe de gobierno.
Un grafittero “rayando” en el World Trade Center… se acerca una otra patrulla. “Haremos todo lo necesario para tener una ciudad bella y atractiva para el turismo“, cualquier funcionario.
Un comunista en una reunión del partido fascista de derecha. “Estamos en contra de los totalitarismos que tanto daño han hecho en el mundo“, el presidente del partido.
Un anarquista en una reunión del partido comunista. “Estamos en contra de las desviaciones pequeño-burguesas que tanto daño han hecho a la revolución mundial“, el secretario general del partido.
Un programa del noticiero “31 minutos” en la barra informativa de CNN. Tulio Triviño y Juan Carlos Bodoque se miran desconcertados, no dicen nada.
Un grupo alternativo de música tratando de vender su disco en un concierto de Lady Gaga, Madona, Justin Bieber, el o la que les siga. La tira se acerca. Las fans gritan a rabiar.
Una artista danzando fuera del gran centro cultural donde se presenta la función (sí-de-gala-sólo-con-invitación-lo-sentimos-señorita-está-usted-estorbando), del ballet Bolshoi. Seguridad procede a restablecer la tranquilidad.
Un anciano en una reunión presidida por el ministro japonés de finanzas Taró Asó (estudió en Stanford y hace poco pidió a las personas mayores de edad “que se den prisa en morir” porque sale muy caro que sigan vivos). Se recorta aún más el gasto social.
Un Anonymus criticando el “copyright” en una junta de accionistas de Microsoft-Apple. “Un peligroso hacker tras las rejas“, señalarán los medios.
Un joven Mapuche que, en Chile, reclama el territorio de sus antecesores mientras ve venir las tanquetas y el verde ofensivo de los carabineros. La bala que lo hiere mortalmente en la espalda seguirá impune.
Un joven y/o estudiante o desempleado en un retén del ejército-policía-guardia civil-carabineros. ¿Lo último que escuchó? “¡Disparen!
Un comunero nahua en las oficinas de una empresa minera trasnacional. Uniformados lo secuestran. “Estamos investigando“, respectivos gobiernos.
Un disidente frente a los muros de gris metal levantados, mientras del otro lado la clase política mexicana se traga el sapo de una imposición más. Recibe el golpe de una bala de goma que le hace perder un ojo o le rompe el cráneo. “Se llama a la unidad por el bien del país. Hora de dejar las rencillas detrás“, cabezas de noticieros.
Un campesino frente a un ejército de abogados y policías escuchando que la tierra que trabaja, donde nacieron y crecieron sus padres, sus abuelos, sus tatarabuelos, y así hasta que el tiempo se confunde, es ahora propiedad de una empresa inmobiliaria y que usted está despojando a los pobres empresarios de algo que legalmente les pertenece. La cárcel.
Un opositor al fraude electoral que ve cómo son exonerados los 40 ladrones y sus lame-suelas. La burla: “hay que darle la vuelta a la página y mirar hacia adelante“.
Un hombre o una mujer que se acerca a ver de qué es la bulla y de pronto es “encapsulada” por las fuerzas del orden. Mientras la o lo empujan, golpean y patean para llevarla a la patrulla, usted alcanza a ver que las cámaras de conocido canal de televisión están apuntando para otro lado.
Un indígena zapatista en la cárcel del mal gobierno (PRI-PAN-PRD-PT-MC) desde hace varios años. Lee en el periódico: “¿Por qué el EZLN reaparece hasta ahora que el PRI regresó al Poder? Muy sospechoso.
-*-
¿Nos sigue?
Ahora…
¿Siente la certeza de estar fuera de lugar?
¿Siente el miedo de ser ignorad@, insultad@, golpead@, burlad@, humillad@, violad@, encarcelad@, asesinad@ sólo por ser quien es?
¿Siente la impotencia de no poder hacer nada para evitarlo, para defenderse, para ser escuchado?
¿Maldice usted el momento en que se metió en ese lugar, el día en que nació, la hora en que comenzó a leer este texto?
-*-
Varios de los ejemplos arriba mencionados tienen nombre, calendario y geografía:
Juan Francisco Kuykendall Leal. El compa Kuy, de la Sexta, profesor, dramaturgo, director de teatro. Cráneo destrozado el 1 de diciembre del 2012 por un disparo de las “fuerzas del orden”. Planeaba hacer una obra de teatro sobre Enrique Peña Nieto.
José Uriel Sandoval Díaz. Joven estudiante de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, e integrante del Consejo Estudiantil de Lucha. Perdió un ojo en la represión del 1 de diciembre del 2012, a raíz del ataque de las “fuerzas del orden”. Planeaba resistir la imposición de Enrique Peña Nieto.
Celedonio Prudencio Monroy. Indígena Nahua. secuestrado el 23 octubre del 2012 por las “fuerzas del orden”. Planeaba resistir el despojo de las tierras nahuas por parte de las mineras y los talamontes.
Adrián Javier González Villarreal. Joven alumno de la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México, asesinado en enero del 2013 por las “fuerzas del orden”. Planeaba graduarse y ser un profesional exitoso.
Cruz Morales Calderón y Juvencio Lascurain. Campesinos tomados prisioneros en Veracruz, 2010-2011, por las “fuerzas del orden”. Planeaban resistir el despojo de sus tierras por parte de empresas inmobiliarias.
Matías Valentín Catrileo Quezada. Joven indígena Mapuche, asesinado el 3 de enero del 2008, en Chile, Latinoamérica, por las “fuerzas del orden”. Planeaba resistir el despojo de la tierra mapuche por parte del gobierno, latifundistas y empresas trasnacionales.
Francisco Sántiz López, indígena zapatista, preso injustamente por las “fuerzas del orden” Planeaba resistir la contrainsurgencia gubernamental de Juan Sabines Guerrero y Felipe Calderón Hinojosa.
-*-
Ahora… no se desespere, ya casi terminamos…
Ahora imagine usted que no tiene miedo, o que sí lo tiene pero lo controla.
Imagine que va usted y, frente al espejo, no sólo no oculta o maquilla su diferencia, sino que la remarca.
Imagine que usted hace de su ser diferente un escudo y un arma, se defiende, encuentra a otr@s como usted, se organiza, resiste, lucha, y, sin darse apenas cuenta, pasa del “soy diferente” al “somos diferentes”.
Imagine que no se esconde usted detrás de la “madurez” y la “sensatez”, detrás de los “no es el tiempo”, “no hay condiciones”, “hay que esperar”, “es inútil”, “no hay remedio”.
Imagine que no se vende, que no claudica, que no se rinde.
¿Pudo imaginarlo?
Bueno, pues aunque ni nosotros ni usted lo sepamos todavía, somos parte de un “nosotros” más grande y aún por construir.
(continuará…)
Desde cualquier rincón, en cualquiera de los mundos.
SupMarcos.
Planeta Tierra.
Enero del 2013.

16.1.13

Tareas de clase

Luis Linares Zapata
 
El feroz desprecio hacia Hugo Chávez, lejos de amainar con su crítico estado de salud actual, se recrudece. La propaganda que azuza la discordancia y el descrédito hacia el presidente sureño, en gran parte inducida desde los centros de poder hegemónico, ha surtido efecto, al menos entre determinadas clases sociales de distintos países. México es un caso ejemplar de ello; la inoculación colectiva ha sido por completo eficaz entre las capas medias, en especial las de mejores ingresos. La fobia hacia tal personaje alcanza decibeles pocas veces vistos, ni siquiera la figura de Fidel Castro sufrió tales malquerencias. La visceralidad se trae a flor de piel, rayando lo racial, y poco o nada puede hacerse para que, los ya afectados por las tareas de zapa difusiva puedan abrir sus mentes a otros recuentos y visiones. El análisis de datos específicos, aun los provenientes de fuentes independientes, es rechazado de inmediato al simple conjuro del nombre del venezolano.

Tratar de llevar una discusión ordenada, racional, informada, que intercambie puntos de vista, es casi perder el tiempo. La posibilidad de recapacitar cuando se trata de observar lo que sucede en el país sudamericano se reduce a lo mínimo. Todo se traduce en juicios terminales: es un tirano, estúpido, tramposo, feo, hablador, insoportable: está hundiendo a su país. Un bufón, tal como lo calificó Carlos Fuentes en un arranque de sonoro desprecio. No hay que olvidar, en este preciso aspecto, que el escritor recién fallecido fue amigo cercano del zar de medios venezolanos, Cisneros, con quien vacacionaba con frecuencia. Poco importa entonces que el ingreso per cápita venezolano sea de los tres mejores en Latinoamérica (13 mil dólares), muy por encima del de México, que ocupa un pobre sexto lugar (10 mil 500 dólares). También se ignora la mejoría reciente en la igualdad, medida por el índice de Gini. Venezuela tiene la menor desigualdad en este continente, similar a la canadiense, según datos confiables.

Solicitar que se ponga atención a cifras económicas, logros educativos, de salud y vivienda, elecciones calificadas, interacciones continentales, nuevas concepciones latinoamericanas, es tarea de titanes. Todo retorna al origen de la viral discordancia en la persona de Hugo Chávez. Intentar la descripción del fenómeno venezolano es rechazado de inmediato; las voces se uniforman con desdén inocultable. La labor destructiva llevada a cabo desde dentro de Venezuela y, sobre todo, desde los distintos ambientes decisorios de varios países, en especial los patrocinados o afines a las posturas de la inteligencia estadunidense, no tiene parangón. Chávez ya es, para estos grupos sociales afectados, el demonio de la democracia, el libertino manirroto, el zar de la corrupción, el populista megalómano, el tirano eternizado en el poder. La CNN, y demás agencias noticiosas imperiales, no pierden la ocasión para trasmitir algún complemento informativo negativo, poner énfasis en cualquier escándalo de drogas, de inseguridad, priorizar los muchos juicios condenatorios, terminales, que se emiten por críticos enterados (desde Miami) y que sumen a la encomienda de acabar con el enemigo mayor de la decencia, la libertad, la propiedad y el futuro.

La crisis social chilena, centrada en la desigualdad y la educación privatizada, al ser presentada por los medios masivos –la televisión en primer lugar– se congela en las pantallas como luchas callejeras de estudiantes contra policías. Nada se dice del endeudamiento familiar, de la baja calidad y elevado costo de las escuelas, de la pauperización del trabajo, de la insuficiencia de las cuentas de retiro, de los millones de inconformes y un largo etcétera. El modelo chileno, idealizado por seguidores neoliberales, es preservado a toda costa, incluyendo, claro está, el silencio y la desinformación. Similar fenómeno acontece con el asunto venezolano, pero en sentido inverso. Hasta las mismas manifestaciones de apoyo a Chávez y las preocupaciones por su salud son presentadas como actos compulsivos, llenos de fanatismo, rasgo común, se presupone, entre la masa de color oscuro.

El desconocimiento de las clases medias mexicanas sobre lo que acontece en varios países sudamericanos, en especial Bolivia y Ecuador o, en menor grado, en Argentina o Uruguay, es rampante, discriminador e intencionado. Es por eso que también se ningunean los efectos y preocupaciones que la enfermedad de Chávez causa en esas naciones y sus gobiernos. La pesadumbre que invade a países como Brasil, varios centroamericanos y del Caribe no es suficiente para repensar posiciones ya encallecidas por la intensa propaganda. Poco importa que la presidenta Fernández viaje hasta Cuba para mostrar su congoja con el grave enfermo. O que el de Perú, Humala, haga lo mismo. Y qué decir de la intermediación venezolana en las negociaciones de la paz colombiana, tan incómoda para Estados Unidos. Esos actos, de significación política innegable, son descartados sin discusión y, en su lugar, se aduce, en las pantallas y la radio, la sospechosa cantaleta de siempre: nadie ha visto a Chávez desde tal fecha.

Muy a pesar del efecto demoledor que causa la campaña difusiva fincada en Chávez (y en menor medida en Correa y Evo), pero centrada en realidad en la continuidad del modelo neoliberal vigente, éste está siendo contrariado en amplias regiones latinoamericanas. Y es precisamente ahí, en esos lugares, donde el crecimiento económico es mayor, la mejoría de los beneficios sociales se nota y la riqueza empieza a repartirse con equidad creciente. La pérdida de protagonismo totalizador del empresariado, de las clases medias, las partidocracias, de los enclaves industriales, comerciales y financieros globales, de la hegemonía estadunidense, de la academia y la crítica orgánica, en esos países es considerable. En sentido contrario sobresale, eso sí, la emergencia –como actores y sujetos decisorios– de amplios conjuntos de los de mero abajo y un proceso solidario e integracionista a escala subcontinental.

7.1.13

Peña, Wayne y la seguridad

Carlos Fazio

A cinco semanas de la entronización cívico-militar de Enrique Peña como administrador de los intereses de los poderes fácticos y el capital transnacional, el arranque de la nueva era del Partido Revolucionario Institucional (PRI) arroja pocos datos duros. A escala práctica, lo más visible en la transición ha sido el protagonismo del embajador de Estados Unidos, Anthony Wayne, con eje en la agenda de seguridad y la contrarreforma energética. También algunos ajustes retóricos en el discurso oficial de turno, dirigidos a promover la amnesia histórica y la destrucción de la memoria, y la reaparición de los halcones como grupo de choque del Estado, combinada con el uso de las balas de goma por los fusileros de Manuel Mondragón y Ángel Osorio Chong, con la complicidad de Marcelo Ebrard.

En el plano simbólico, destaca el hecho de que en el momento de su entronización en el Congreso, fue el general comandante de estado mayor quien le acomodó la banda presidencial a Peña y no un representante de la soberanía popular. Aunque en rigor, como ocurrió hace seis años en Los Pinos, la ceremonia de transmisión del mando se dio al filo de la medianoche en Palacio Nacional, cuando en un singular evento protocolario Felipe Calderón entregó la bandera a su sucesor, y Peña procedió a tomar protesta a los nuevos responsables de las fuerzas armadas y del gabinete de seguridad nacional, en una ceremonia más militar que civil, homosintonizada a través de la cadena monopólica mediática privado-estatal.

Envueltos en la vieja iconografía priísta, ambos actos y escenarios fueron decorados, iluminados, concebidos y configurados como acontecimientos litúrgico-mediáticos para las cámaras de la televisión. Salvo algunas pequeñas escaramuzas de legisladores de oposición, en el recinto de San Lázaro la operación guarura funcionó. A su vez, el blindaje mediático de Estado copó las estaciones de radio y televisión. Con intermitencia, debajo de las pantallas aparecieron dos cintillos: el arranque y nueva era. Lo cual remite al conocido análisis de Walter Benjamin en el epílogo de su pequeño ensayo La obra de arte en la era de su reproductibilidad técnica, sobre la estetización de la política y lo que eso significa: el arranque de una nueva era de violencia extrema.

Escribió Benjamin: Todos los esfuerzos por un esteticismo político culminan en un solo punto. Dicho punto es la guerra. Profético, Benjamin escribió ese texto en 1935, en pleno ascenso del nazismo. El acontecimiento mediático de la entronización de Peña, culminada a coro con el mexicanos al grito de guerra, fue un verdadero ejemplo de una estetización superlativa de la política y anuncio de otro sexenio de liturgia kitsch exacerbada. Es decir, como en el calderonismo, de violencia, miedo y terror, siempre culminando en una invocación a guerra y más guerra.

Los ajustes para la nueva guerra de Peña contra el pueblo están en curso. Subordinado a la agenda de seguridad de Washington –como garantía para la imposición de la contrarreforma energética: la privatización de Pemex, con el petróleo y el gas shale como las frutas maduras a enajenar por Luis Videgaray y Pedro Joaquín Coldwell–, Peña ha sido empujado a adoptar algunos cambios de forma para que todo siga igual. Bajo el monitoreo in situ del embajador Wayne y de Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Interior de Estados Unidos, el equipo de seguridad del nuevo régimen ha ido tomando contacto directo con sus contrapartes en Washington y con los elementos de las agencias de inteligencia, policial y militar estadunidenses que operan en el territorio mexicano.

Los encuentros de Wayne y Napolitano con los secretarios Miguel Ángel Osorio Chong, Emilio Chuayffet y Luis Videgaray, de Gobernación, Educación y Hacienda respectivamente, y con el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, y el encargado de despacho de la Secretaría de Seguridad Pública federal, Manuel Mondragón, en el marco de la Declaración sobre la administración de la frontera en el siglo XXI (mecanismo ejecutivo bilateral suscrito por los presidentes Calderón y Barack Obama en mayo de 2010), junto con las filtraciones sobre la designación del ex procurador Eduardo Medina Mora como próximo embajador en Washington, formaron parte de los amarres para la continuidad de la agenda de seguridad en su nueva fase.

Precedidas del breve encuentro Peña/Obama en Washington el 27 de noviembre –cuando el jefe de la Casa Blanca propuso el tuteo como forma de relación a su homólogo mexicano: El primer punto de la agenda es que tú me llames Barack y yo te llamaré Enrique–, las asimétricas conversaciones de poder de Napolitano y Wayne con los funcionarios mexicanos deben de haber versado sobre el nuevo giro de la Iniciativa Mérida, el aterrizaje de la Gendarmería Nacional, el uso y aplicación de la Plataforma México, la formación de una supersecretaría de Gobernación (que coordinará todos los centros de inteligencia civil), y la necesidad de introducir cambios retóricos en el discurso del nuevo régimen en relación con el eje seguridad-educación-derechos humanos, elementos que han aparecido ya en el discurso de Peña.

El enfoque policiaco en el gasto de la Secretaría de Gobernación, que en 2013 destinará 76 por ciento de sus recursos a tareas de seguridad nacional y pública, y donde destaca una partida de mil 500 millones de pesos para la creación de una Gendarmería Nacional, es tal vez lo más significativo del arranque de la nueva era del PRI. Aunque en principio, la construcción de una policía de élite, con disciplina militar, capacitación de alto nivel y elevados sistemas de control y confiabilidad, y formada por 10 mil elementos del Ejército y la Marina, es un remedo de la Policía Federal del calderonismo, cuerpo al que sustituye la nueva Gendarmería y que quedará relegado ahora, previa su reorganización, a misiones especiales.

24.12.12

Peña y el arranque de una nueva era

Carlos Fazio
 
 
La nueva era del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el gobierno de México dio inicio con el gran acto de provocación del 1º de diciembre, seguido de la represión violenta y arbitraria contra quienes protestaban ante la imposición fraudulenta del candidato de Televisa y los poderes fácticos, Enrique Peña. La lógica represiva del viejo/nuevo régimen –la tortura incluida–, podrá generar miedo, terror y paralizar parcialmente la protesta social, pero no podrá borrar la mentalidad autocrática del represor de Atenco ni el autoritarismo-servil del PRI de siempre.
 
Consustancial al priísmo, el vandalismo de Estado con el que irrumpió Peña responde también a los patrones del actual proceso de reorganización hegemónica del capitalismo, en su variable subordinada y periférica. El producto Peña Nieto y las ilusiones necesarias sobre un cambio posible, fabricadas por los corporativos mediáticos en la pasada campaña electoral, no aguantan la prueba del ácido: el régimen de Peña encarna al neoliberalismo de tercera generación, continuador del de los dos gobiernos de Acción Nacional, herencia, a su vez, del antiguo régimen de partido de Estado.

Al igual que en el calderonismo, los aparatos coercitivos del Estado, incluidas las fuerzas militares, permitirán el control global, estatal y local de México, su territorio y sus recursos geoestratégicos, y funcionarán como garantes de las nuevas formas de acumulación clasista, tratando de imponer por la fuerza y/o mediante la persuasión, sus políticas, categorías y sentidos comunes, en su renovado intento por incentivar la parálisis colectiva y desarticular las diversas formas de resistencias.

Como otros estados nacionales, México se ha disciplinado a las políticas de seguridad globales, tanto interna como externamente, haciendo propios los lenguajes bélicos del antiterrorismo y de la guerra contra el crimen. En ese contexto, la proverbial corrupción del PRI, profundizada durante los dos sexenios panistas, no puede entenderse como una disfuncionalidad de los regímenes mexicanos del nuevo siglo, sino como inherente al actual modelo de dominación.

Una dominación oligárquica que, como contraparte y complemento de la violencia estatal directa, se ejerce a través de redes comunicacionales unidireccionales (multidireccionales, pero en un solo sentido) bajo control monopólico, e integradas a una red corporativa global, que de manera ininterrumpida penetra todos los ámbitos: el económico-productivo, el educativo, el represivo, el cultural-recreativo. Lo que permite controlar y/o manipular la información, así como la manufacturación de una opinión pública pasiva y dócil (por ejemplo, sobre los hechos vandálicos del 1º de diciembre, asimilados en los medios a jóvenes lopezobradoristas y del movimiento #YoSoy132) y el formateo de los sujetos en una lógica afín al sistema.

En ese contexto, las figuras del terrorismo y del crimen organizado –enemigos difusos que sirven para justificar guerras tecnológicas indefinidas e intervenciones militares globales– son funcionales para sancionar casi cualquier práctica de oposición al sistema político, económico o social, castigando a los presuntos responsables –muchas veces fabricados como verdaderos chivos expiatorios por las fuerzas de seguridad del Estado, como en el caso de los 14 presos políticos del 1º de diciembre– con penas especialmente duras en el conrexto de una legislación propia de un Estado de excepción.

En el México de nuestros días el proceso es de sobra conocido: primero se criminaliza la protesta, despolitizándola; luego se asimilan protesta y violencia, buscando deslegitimar cualquier recurso a la movilización y la fuerza que no sea exclusivamente estatal; por último, toda violencia contra el sistema –y la democracia pretoriana y/o militarizada–, en tanto desestabilizadora del statu quo, se considera terrorista, “narco-insurgente”, vandálica. O ataque a la paz pública en pandilla.

Así, a la par que se aplican prácticas represivas de shock paralizante sobre la población y leyes punitivas con castigos ejemplares a la disidencia política (redefinida como un nuevo peligro social), desaparece el delito de rebelión, y con él, el derecho a la rebelión reconocido incluso por la doctrina liberal. Promovidas por los estados centrales y las oligarquías vernáculas, tales políticas, a la vez que amedrentan e inmovilizan sociedades enteras, propician y favorecen las guerras neocoloniales de comienzos del siglo XXI y los negocios corporativos trasnacionales.

Las falsas guerras antiterrorista y contra la criminalidad organizada constituyen el núcleo de las violencias estatales en la fase global, y con la excusa de la seguridad pública están dirigidas principalmente contra disidentes y excluidos. El nuevo orden securitario de la actualidad guarda relación con la vieja doctrina ideológica de la seguridad nacional, sólo que en el lugar del viejo enemigo interno subversivo y comunista de la guerra fría, se incluye hoy una amplia gama de peligros funcionales para limpiar las calles de grandes urbes como la ciudad de México, y policializar y criminalizar fenómenos políticos y sociales, en lugar de proceder a la inversa, es decir, dar la debida dimensión social y política a las cuestiones delictivas y de seguridad derivadas de la imposición a sangre y fuego de las políticas neoliberales del Consenso de Washington y el neocolonialismo actual.

En un contexto de polarización social y de violencia estructural y represiva estatal, como heredero del calderonismo, el peñismo es más de lo mismo en la perspectiva de consolidación del proceso de reorganización hegemónica global, con la variable de que busca restaurar la antigua hegemonía priísta sobre la sociedad; esto es, una autocracia de perfil policial, encubierta por una liturgia mediática kitsch exacerbada, que presagia el arranque de una nueva era de violencia extrema.

15.12.12

Adiós, democracia, adiós

Marcos Roitman Rosenmann
 
 
Fuese o no verdad, concluida la guerra fría se popularizó la idea, en los países capitalistas, de vivir en democracia. Países ricos y pobres, dominantes y dependientes, debían asumir la tarea de crear o consolidar instituciones propias de una democracia representativa. El esfuerzo se adjetivó como la construcción de una orden mundial capaz de encajar democracia política y economía de mercado. En su empeño de construir un objeto imposible primó la mano invisible del mercado sobre los principios de la democracia, convirtiéndola en un cascarón vacío, paso previo para el advenimiento de una sociedad sumisa y ordenada. El mercado tomaba las riendas. El capital privado sustituía al Estado en la función fiscalizadora de las políticas públicas y sociales. Fortalecer la gobernabilidad, consolidar la gobernanza y crear un parámetro que midiese la calidad de la democracia constituyó el núcleo del proyecto. Fue la manera de justificar la emergencia de gobiernos fuertes y ágiles, donde la mano dura sustituía el diálogo y la negociación social. Entre los criterios para el ranking de la calidad democrática se propusieron el estado de los derechos políticos y las libertades civiles, la representación de género, la aplicación de justicia, la soberanía, la corrupción o los niveles de satisfacción ciudadana. A medida que el mercado ha ido fagocitando la democracia el suspenso es generalizado, poniendo en claro que democracia, capitalismo y economía de mercado no son compatibles.

Los amos del capitalismo no tienen empacho en pregonar la llegada de un tiempo nuevo sin vínculos democráticos. Sus hacedores, las transnacionales, y el capital financiero rediseñan, bajo la tutela de los mercados, los límites del sistema mundo. Sus efectos conllevan un terremoto político. Los primeros edificios en resquebrajarse, aquellos que dan cobijo a la ciudadanía política y la democracia, acaban en ruina. La reconstrucción no busca restaurarlas; sobre sus cimientos edifica un nuevo orden de explotación. Su aparición no es casual, responde a un arduo trabajo que horadó lentamente los pilares la democracia. Bajo la tutela de Friedrich Hayek, en un hotel de los Alpes suizos, se funda en 1947 la sociedad neoliberal de Mont-Pelerin. Von Mises, Rawls, Friedman, Stigler, Popper, Coase o Buchanan son sus miembros destacados. Todos emprenden una cruzada contra Keynes y el estado del bienestar. Poco a poco, entre las elites políticas, crece su influencia doctrinal hasta contaminar los programas de los partidos políticos, sean conservadores, liberales, socialdemócratas, progresistas o democristianos.

Académicos e intelectuales de la secta crean institutos privados, fundaciones, centros de investigación, editoriales, medios de comunicación y de paso cambian los planes y programas en las universidades públicas y privadas de las facultades de economía y ciencias sociales. El ideario neoliberal gana terreno. Su mensaje no tiene dobleces. Si la democracia política representa un problema para la economía de mercado, nos deshacemos de ella. Para evitar ser tildados de antidemócratas proponen convertir la democracia política en democracia de mercado. Von Mises, mano derecha de Hayek, asienta la definición: La democracia de mercado se desentiende del verdadero mérito de la íntima santidad de la personal moralidad de la justicia absoluta. Prosperan a la palestra mercantil, libre de trabas administrativas, quienes se preocupan y consiguen proporcionar a sus semejantes lo que éstos, en cada momento, con mayor apremio desean. Los consumidores, por su parte, se atienen exclusivamente a sus propias necesidades, apetencias y caprichos. Esa es la ley de la democracia capitalista. Los consumidores son soberanos y exigen ser complacidos.

Crear una sociedad bajo los principios de la economía de mercado y renegar de la democracia no es tarea fácil. Se requiere gobernar con mano de hierro. Varios ejemplos preglobalización se esgrimen, aunque desaconseja la forma política de acceso al poder. El caso de Chile es recurrente. Quienes diseñaron las bases de la política económica de la dictadura, críticos de la democracia política, educados en los principios de la economía de mercado, se les considera unos adelantados y a Pinochet un iluminado. Bajo los atentos ojos de sus maestros, Hayek, Friedman, Rawls o Stigler, logran asombrar al mundo, pero no pueden sacudirse el pecado original, imponerlo a sangre y fuego. Paradojas de la vida, serán sus detractores quienes, tras 17 años de tiranía, le rediman y den su plácet. Exiliados y oposición consensuada alabaron sus logros y se reconvirtieron al catecismo neoliberal, ahora legitimado electoralmente. El siguiente ejemplo viene del viejo mundo. En 1979, sin desaparecidos, torturados y exiliados, Margaret Thatcher, en Gran Bretaña, gana las elecciones y asume el ideario pinochetista. El tercer ejemplo proviene de Estados Unidos. En 1981 el Partido Republicano aúpa a la Casa Blanca a Ronald Reagan. Tres experiencias que pusieron en el punto de mira las políticas de austeridad, los recortes y su devoción por instaurar una democracia de mercado. Sus gobiernos abrieron camino desarticulando el tejido de la sociedad política y civil. Sindicatos de clase, partidos obreros, organizaciones defensoras de los derechos humanos, fueron cuestionadas como instituciones democráticas. La propaganda en su contra acabó deslegitimando sus funciones y desacreditando a sus miembros. La crisis de la militancia y la desafección política fueron los primeros síntomas de un poder neoligárquico que imponía su cosmovisión totalitaria y antidemocrática. Los mercados no requieren mecanismos de negociación para solucionar los conflictos de clase. Una palabra fue copando el discurso político y la narrativa del neoliberalismo: austeridad. Los documentos de época insisten en dicho concepto para explicar los cambios introducidos en la gestión pública y la asignación de recursos. Los programas sociales son afectados bajo el principio de racionalidad y eficiencia. La desregulación acabó con el estado del bienestar y sus atributos compensatorios de las desigualdades económicas.

Los años 90 del siglo XX encontraron un camino abonado. Nada se oponía al relato neoliberal y el comunismo realmente existente se desarticulaba hasta desaparecer del mapa europeo. El camino queda expedito para profundizar las reformas. La democracia pierde batalla tras batalla. Aumentan las desigualdades y la pobreza resurge y la exclusión se consolida. Y en la primera década del siglo XXI ya nada parece inquietar. Día a día se suceden acontecimientos que nos hablan del total abandono de los principios democráticos como articuladores del orden social y político. Los ejemplos provienen de todas las esferas. La justicia, la cultura, la economía, la política, la educación, la sanidad, etcétera. El deterioro de la democracia coincide con la pérdida de control de la clase política de los mercados y sus representantes. La democracia ya no es la forma por excelencia de la dominación burguesa, expresa la reivindicación de las clases trabajadoras, explotadas, los pueblos originarios sometidos al colonialismo interno y las mujeres al dominio propio de una sociedad capitalista y patriarcal. En este sentido la democracia se incorpora como parte de un proyecto alternativo, anticapitalista, abajo y a la izquierda. De allí que bajo el capitalismo le demos la extremaunción. Adiós, democracia, adiós.

10.12.12

Armas y estado de derecho

Carlos Fazio
 
Stuttgart. La víspera del primero de diciembre, día de la violenta provocación-represión policial que inauguró la gestión de Enrique Peña y sancionó el regreso del viejo PRI a la administración gerencial del país –seguida de un linchamiento mediático y la criminalización de más de medio centenar de estudiantes disidentes, víctimas de agentes estatales, federales y del gobierno saliente de Marcelo Ebrard–, tuvo lugar en Berlín, Alemania, el encuentro México: ¿Estado de derecho?

Convocado por la Coordinación Alemana por los Derechos Humanos en México, dos de los ejes principales fueron exigir al Estado alemán el cese de la exportación de armas de guerra y tecnología militar a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la suspensión de los convenios de seguridad y colaboración policial existentes entre ambos países.

La guerra de Felipe Calderón a las drogas convirtió a México en un apetitoso mercado para las compañías armamentistas y de seguridad, que hacen pingües y lucrativos negocios con los conflictos bélicos, bajo la fachada de aportar material, tecnología y herramientas contra el crimen a gobiernos, presuntamente, sujetos al Estado de derecho. Son los casos, por ejemplo, de la empresa germana Heckler & Koch, que en 2006 obtuvo un permiso para exportar 8 mil rifles de asalto G-36 al Estado mexicano, en particular a la Dirección General de la Industria Militar (entidad encargada también de comprar armas para la policía), y el de la corporación francesa-alemana Eurocopter, que el año pasado suscribió un acuerdo para vender una docena de helicópteros de combate EC725 a la Sedena.

En enero de 2000 el gobierno alemán aprobó una serie de regulaciones que rigen la exportación de armas. Una señala que el país receptor debe poner especial atención en el respeto de los derechos humanos de sus ciudadanos. Debido a ello se impusieron una serie de reservas, por ejemplo que no se podía armar con fusiles G-36 a las policías municipales de Chiapas, Chihuahua, Guerrero y Jalisco. No obstante, ese tipo de armas fueron entregadas a la policía municipal de Chihuahua y existe una denuncia contra la firma Heckler & Koch por ese hecho, que fue también ventilado por la televisión pública alemana.

A su vez, en diciembre de 2008 la Unión Europea adoptó unas normas comunes que rigen el control de las exportaciones de tecnología y equipos militares (2008/944/PESC), mediante las cuales los estados miembros se comprometieron a detener las ventas de armas cuando sea evidente que las herramientas exportadas son utilizadas con fines represivos en los países receptores.

Como represión interna se entiende la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes, las ejecuciones sumarias extrajudiciales, la desaparición forzada de personas, las detenciones arbitrarias y toda violación grave de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Los estados de la Unión Europea se comprometieron, también, a denegar licencias de exportación de tecnologías o equipos militares que provoquen o prolonguen conflictos armados o agraven las tensiones o los conflictos existentes en el país de destino final. De allí que a la luz de las profusas y documentadas violaciones a los derechos humanos cometidas en las operaciones conjuntas de militares y policías en México, la coordinación alemana no se explica por qué las reservas en armar a las policías locales, están limitadas a esos cuatro estados de la República.

Por otra parte, los helicópteros de combate EC725 pueden transportar hasta 29 personas y es posible equiparlos con dos ametralladoras (7.62 mm), dos cañones (20 mm) y dos lanzacohetes. Según el gobierno mexicano los helicópteros adquiridos por la Sedena son para el transporte y cuidado de civiles. No se sabe a ciencia cierta si los aparatos están artillados ni si son utilizados por tropas de élite aerotransportadas. Pero la coordinación alemana piensa que debido al uso de helicópteros en las áreas de conflicto donde se han presentado prácticas inhumanas –entre ellas detenciones ilegales y arrojar cadáveres en zonas deshabitadas–, los aparatos de la Eurocopter, con o sin armamento, pudieran ser herramientas útiles para la represión interna.

El mismo secretismo oficial de los gobiernos alemán y mexicano reina sobre los convenios en materia de seguridad y policial, anunciados en mayo de 2011 por el ex presidente germano Christian Wulff. Según fuentes parlamentarias alemanas, el convenio incluye el intercambio de información sobre grupos criminales y redes delincuenciales, lavado de dinero, organizaciones terroristas, escenas y horas del crimen, infracción de normas y operaciones de colaboración conjunta, eventualmente con apoyo de personal y/o material por parte de Alemania.

El 30 de noviembre, en el contexto de la conferencia México: ¿Estado de derecho?, el jefe de la Unidad Crimen Organizado del Ministerio del Interior alemán, Sven Berger, dijo que a su gobierno no le consta que en México se practique la tortura y definió al país como una democracia joven. Su posición concuerda con anteriores argumentaciones de las autoridades germanas en el sentido de otorgar al gobierno mexicano el beneficio de la duda. Bussines are bussines.

La coordinación humanitaria alemana exigió a su gobierno la suspensión de los convenios de seguridad, policial y de ventas de armas; la sujeción a las cláusulas sobre el respeto a los derechos humanos del acuerdo comercial de la Unión Europea con México (TLC), y verificar su cumplimiento in situ y a partir del diálogo con representantes de la sociedad civil mexicana y el testimonio de víctimas de la violencia oficial.

En ese contexto, la brutalidad policial del primero de diciembre exhibió los protocolos de la mano dura en la joven democracia de Peña y Ebrard, pero también la incoherencia entre los hechos, los convenios firmados y los negocios de su contraparte alemana.

9.12.12

Las refinerías deben ser de Pemex

Antonio Gershenson
 
 Son muchas las cuestiones que se incluyen en el documento Pacto por México. Pero ahora voy a ocuparme con más detalle con la cuestión de las refinerías y otras relacionadas.

El párrafo dice: Competencia en los procesos de refinación, petroquímica y transporte de hidrocarburos. Se realizarán las reformas necesarias para crear un entorno de competencia en los procesos económicos de refinación, petroquímica y transporte de hidrocarburos, sin privatizar las instalaciones de Pemex (Compromiso 57).

Voy a mostrar cuál fue la posición del PRI, durante la polémica de 2008, iniciada por la iniciativa petrolera del gobierno federal panista de entonces. La posición de los principales partidos se mostró primero en las sesiones de la polémica en el Senado, de los días 10 de junio (refinerías) y 12 de junio (petroquímica).

En general, se trabajó en estas sesiones con ocho ponentes, tres propuestos por la izquierda, dos propuestos por el PRI y otros tres por el PAN. En general, los representantes de la izquierda y los del PRI refutaron las propuestas del gobierno federal, y también por lo menos una parte de los propuestos por el PAN. El PRI emitió un proyecto de decreto el día 23 de julio, del cual tomamos unos párrafos relacionados con el tema del que hablamos:

“Hacemos nuestras las inquietudes y las sugerencias de quienes participaron en los foros para asegurar que las actividades relacionadas con la refinación, el almacenamiento y transporte de hidrocarburos y petrolíferos, se mantengan como áreas atendidas únicamente por el Estado, a través de instituciones públicas; en particular, buscamos responder a la demanda de la industria petroquímica nacional para impulsar su recuperación.

En las conclusiones, se empieza por lo siguiente: Modernizar y fortalecer a Petróleos Mexicanos, sin permitir su privatización. Sin privatizar el aprovechamiento del petróleo ni la renta petrolera, sin contratos de riesgo, sin privatizar los activos o las actuales actividades de Pemex, sin ceder a los particulares áreas de trabajo que corresponden al organismo, como los de refinación, almacenamiento y manejo de ductos.

La posición del gobierno panista de que las refinerías fueran de privados y, en la práctica, de trasnacionales, se ratificó a principios de febrero de 2009. Se analiza esta posición en un artículo mío del 8 de febrero de 2009. El gobierno federal tuvo que aceptar la posición de la mayoría de las cámaras, pero en los hechos frenó una y otra vez la construcción de la refinería de Pemex. Hasta su final, no cumplió con los acuerdos mayoritarios.

Como vemos, la posición del PRI fue en el sentido de que las refinerías fueran del Estado, de Pemex. Volvamos al párrafo del documento Pacto por México.

Se plantea competencia, entre otros, en la refinación. Aunque se dice sin privatizar las instalaciones de Pemex, esto abarca a las refinerías existentes. Para las nuevas, van a competir con Pemex (o, si ellos lo deciden, incluso sin Pemex) para la construcción de nuevas refinerías (llevamos como 30 años sin construir una). En los hechos, sólo pueden ganar las trasnacionales.

De aquí que tengamos un serio problema. No sólo se vulnera la Constitución y se entregan funciones de Pemex muy importantes. Se está andando incluso en el camino contrario al que tomó el PRI por lo menos a partir de 2008, y del que ya hablamos en el proceso de cambios legislativos. Están en el camino que sólo siguieron entonces el gobierno y el PAN, la pura derecha.

También a la industria petroquímica nacional la condenan a la competencia. Cualquier nueva instalación se puede concursar. Todo eso puede ser de trasnacionales o, tal vez en algunos casos, de empresas nacionales. Hemos visto alianzas entre una empresa nacional y otra extranjera. Pues ahora se legalizaría su propiedad de plantas petroquímicas.

Otro ejemplo de la petroquímica nos muestra lo que puede pasar. Se ha estado desmantelando el complejo petroquímico Cangrejera. Y se ha importando una cantidad de naftas de Estados Unidos. O se cierra este complejo, o se le deja sin producir, y se decide que se requiere un nuevo complejo petroquímico para cubrir las necesidades. Y, claro, ya es nuevo y hay competencia y gana el que se decida como ganador. ¡Ya lo privatizamos sin llamarle privatización!

Volvamos a las refinerías. En las recientes elecciones ha habido muchos problemas. Pero con todo, el PAN, la derecha abierta, quedó en tercer lugar. El gobierno saliente fue repudiado por los electores, a pesar de los fraudes. Y a ese gobierno derechista, pese a estar repudiado, es al que ahora se pretende empezar a copiar.