21.8.13

Petróleo mexicano: en las garras del TLCAN

Alejandro Nadal

 El petróleo mexicano dejó de ser un elemento clave en la estrategia de desarrollo del país a mediados de los años 70. Desde entonces, el recurso fue utilizado primero para apalancar un endeudamiento excesivo y después para pagar las cargas financieras que se fueron acumulando. Pero la promesa de que algún día las cosas podrían cambiar seguía con vida mientras los recursos energéticos siguieran protegidos por la Constitución. Eso es lo que está a punto de cambiar para siempre.

 La iniciativa del gobierno para permitir los contratos en materia petrolera no dice ni media palabra sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Puede ser por ignorancia y descuido. A nadie le extrañaría eso. Pero también puede ser porque no se quiere alertar al pueblo de México sobre los peligros que acechan si se impone la iniciativa privatizadora y el espacio energético cae en las garras de las empresas trasnacionales protegidas por el TLCAN.

 En su capítulo sexto sobre energía y petroquímica básica, el TLCAN buscó eliminar las restricciones al comercio sobre energéticos y petroquímica básica. Pero el anexo 602.3 reservó para el Estado mexicano una serie de actividades estratégicas: exploración y explotación de crudo y gas natural, refinación y procesamiento de gas, así como la petroquímica básica. La reserva incluyó todo lo relacionado con comercio exterior y distribución de esos productos, además de la generación y distribución de energía eléctrica.

En la medida en que la iniciativa del gobierno abre las puertas a la participación de empresas extranjeras en las actividades mencionadas en este anexo, las reservas mexicanas dejarán de tener sentido y se convertirán en una reliquia legal. Veamos por qué.

 El TLCAN estableció un régimen muy favorable a la inversión extranjera. El capítulo decimoprimero consagra los derechos de las empresas extranjeras que invierten en cualquiera de las partes y restringe radicalmente el ámbito de aplicación de política industrial y tecnológica. En el artículo 1106 se impide el establecimiento de requisitos de desempeño sobre la inversión extranjera directa: por ejemplo, no se le puede exigir mantener un determinado porcentaje de contenido nacional en sus operaciones, relacionar sus exportaciones con sus importaciones o transferir tecnología.

El artículo 1109 permite todas las transferencias relacionadas con la inversión foránea, incluidas ganancias, dividendos, ganancias del capital, pagos por regalías, gastos por administración y "otros montos derivados de la inversion". Finalmente, el artículo 1110 estipula un régimen de solución de controversias que escapa a la jurisdicción nacional. Con razón se puede decir que el TLCAN confiere mayores derechos a los inversionistas que a los estados signatarios. Todo esto recuerda el caso de Metalclad Corporation hace 10 años.

¿Qué tiene que ver esto con la iniciativa privatizadora del gobierno? El propio capítulo decimoprimero define a la inversión extranjera (artículo 1139) en términos que incluyen la participación de empresas con "contratos que involucran la presencia de la propiedad de un inversionista en territorio de otra parte, incluidos (...) los contratos de construcción y de llave en mano" y los "contratos donde la remuneración depende sustancialmente de la producción, ingresos o ganancias de una empresa". Por inversión de una parte también se entiende la “inversión propiedad o bajo control directo o indirecto de un inversionista de dicha parte”.

 Es decir, los contratos en materia de energéticos que solapa la iniciativa privatizadora del gobierno serán para fines jurídicos "inversión extranjera directa". Por lo tanto, podrán acogerse a la protección que brinda el capítulo decimoprimero del TLCAN. Y ese es un hecho de enormes implicaciones que el gobierno parece no querer tomar en cuenta.

 Para empezar, a ninguna de las empresas titulares de contratos se le podrá imponer requisitos de desempeño. Así, los eslabonamientos industriales quedarán intactos y la generación de empleo directo e indirecto será muy pobre pues la industria petrolera y petroquímica es muy intensiva en capital. Así, una de las justificaciones de la iniciativa oficial (la creación de empleos) resulta ser totalmente falsa. Y sin eslabonamientos, la industria petrolera no genera tampoco crecimiento (como lo ha demostrado la industria maquiladora). Otra gran justificación de la iniciativa que se revela falsa.

Es cierto que al gobierno no le interesa la política industrial. Pero lo grave es que ningún gobierno en el futuro podrá utilizar el potencial de la industria petrolera para construir eslabonamientos más estrechos y avanzar en la industrialización.

El petróleo se irá agotando sin haber avanzado en la industrialización. El dominio que van a imponer las grandes empresas petroleras sobre los recursos de hidrocarburos será un candado que pasa por el TLCAN y el pueblo de México no podrá quitárselo fácilmente. El gobierno miente cuando afirma que el petróleo seguirá siendo de los mexicanos. El control económico sobre este recurso estará en manos de empresas extranjeras y las implicaciones para México serán funestas.

20.8.13

MOONWALKERS´ REFORM (1/3)

David Márquez Ayala
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Cuando en 1938 el Presidente Cárdenas recuperó para la Nación los hidrocarburos concesionados a corporaciones extranjeras, nacionalizó la industria petrolera, creó Pemex, arraigó la renta petrolera para beneficio del país, cimentó un pilar básico para el desarrollo y nos dio seguridad energética - acción no única pero si principal que lo llevó a la historia por la puerta grande - la producción de petróleo crudo era de 105 mil barriles diarios y hoy es de 2.5 millones de bd, y la producción de gas natural era de 1.9 millones de m3 y hoy es de 181 millones de m3 diarios.

Petróleo y petrolíferos

México nunca ha sido, en estricto sentido, una potencia petrolera. De hecho el Pemex inicial y sus entonces casi heroicos trabajadores lograron lo que muchos creían imposible: mantener la industria funcionando, sostener una extracción creciente de crudo, y transformar ésta en los petrolíferos que el país demandaba... pero se pudo, y por cuatro décadas (1938-78) Petróleos Mexicanos hizo autosuficiente al país en energía primaria de origen fósil y en productos petroquímicos (incluyendo fertilizantes) (Gráfico 1).

El descubrimiento a mediados de los 70s de grandes yacimientos petroleros dio inició a una nueva etapa de Pemex: la exploración, perforación y explotación de pozos mar adentro, la construcción de grandes oleoductos, gasoductos y obras de infraestructura, y la duplicación (2.2 veces) en ocho años de su capacidad de refinación, que pasó de producir 565 mil barriles diarios de petrolíferos en 1973 a 1 millón 260 mil bd en 1981.

Fue a partir de ahí que - con la entronización del cártel neoliberal en los 80s - empezó la debacle de Pemex al:

1) Optar por convertir a México en exportador de crudo (y proveedor de Estados Unidos por supuesto), para lo cual literalmente sobreexplotaron al máximo los yacimientos del país,

2) Buscaron obtener la máxima renta para complementar el presupuesto y mantener un sistema fiscal ineficiente y desigual,

3) Dejaron de invertir en exploración, lo que derrumbó las reservas probadas a sólo 10 años de abasto,

4) Privatizaron casi toda la petroquímica (un fiasco) y estancaron la producción (Gráfico 2).

5) Dejaron de invertir en refinación y convirtieron al país en importador neto de petrolíferos, en lo que fue en la práctica una privatización triangulada de la refinación a favor de empresas petroleras estadounidenses a las que se les vende crudo y se les compra refinados,
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6) Impulsaron el uso masivo de gas natural (del que México carece y debe importarlo) para la generación de energía eléctrica en vez de optar por el combustóleo, que podemos producir con alta refinación.

7) Así, la ventaja exportadora inicial de Pemex fue dilapidada con insuficiencias y dislocaciones cada vez mayores. En 2012 México obtuvo por exportaciones petroleras 52 mil 892 millones de dólares, pero importó petrolíferos (aquí producibles) por 41 mil 139, con lo que el aporte neto de divisas fue sólo de 11 mil 753 millones (Gráfico 2);

8) Fraccionaron a Pemex en forma absurda para la empresa (cuatro grandes y 40 subsidarias), aunque funcional para la opacidad y los intereses del contratismo y la desincorporación por segmentos que uno tras otro han buscado los últimos cinco gobiernos del cártel,

9) Han sobreendeudado a la paraestatal siendo la mayor generadora de recursos del país, y
10) Han inventado mil argucias para, en contra de la Constitución, ir erosionando a Pemex, desplazándola, y privatizando sus funciones y su renta.

En síntesis, Pemex y sus dueños hemos vivido la tragedia de verla en manos de sus enemigos: gobiernos voraces dispuestos literalmente a exprimirla; administradores ineptos y/o corruptos que más se interesan en destruirla que en potenciarla; un sindicato inefable, que... (sobra decirlo; con su silencio lo dicen todo); y un Congreso cuya mayoría dominante ha sido cómplice por años de la ofensiva y ahora está apunto de irse al muy socorrido (y seguramente sobresaturado) basurero de la historia.

Y aun así, en 2012 Pemex fue el quinto productor de crudo en el mundo, sus ventas totales ascendieron a 1.647 billones de pesos, es el sostén de un tercio de las finanzas públicas; tiene un costo de producción de crudo de 6.84 dólares por barril y lo vende a 102 dólares; su rendimiento de operación fue de 905 mil millones de pesos, de donde pagó impuestos y derechos por 903 mil millones, para quedar en un rendimiento neto (utilidad) de 2 mil 600 millones.

Pemex es la joya de la corona, o para ser más precisos, es la corona a la que quieren quitar las joyas... nuestras joyas.

19.8.13

Peña, el ilusionista

Carlos Fazio
 
El administrador-gerente de Los Pinos, se­de ejecutiva y razón social de la empresa encargada de la compra venta de México en su fase actual, miente. Pese a tener asegurados los votos del Pacto por México para consumar el atraco del siglo a la nación −esto es, la contrarreforma energética−, Enrique Peña ha venido desplegando una demagógica y millonaria campaña de intoxicación mediática, con eje en la falsificación histórica y una distorsión y manipulación ideológica informativas.

En periodismo los adjetivos sobran; pero argumentados pueden ayudar a una comprensión de los hechos. Según su definición, una mentira es una expresión que resulta contraria (en todo o en parte) a lo que se sabe, se piensa o se cree. Lo opuesto de mentira es verdad. Mentir implica un engaño intencionado y consciente. Quien miente espera que el otro crea en la veracidad de su dicho. Quien miente sabe que está incurriendo en algo falaz, pero su interlocutor puede no advertirlo. La mentira implica una falsedad y opera como sinónimo de engaño, calumnia, embuste o falacia. A quien miente se le llama mentiroso.

Demagogia es una práctica política que mediante promesas falsas o infundadas manipula los sentimientos y las emociones de la población para ganarse su apoyo y convencerlas de la conveniencia de aceptar un programa de gobierno. Para el caso, la contrarreforma energética. A través de la propaganda y la retórica (como técnica de expresión para lograr la persuasión del destinatario), el demagogo busca incentivar los prejuicios, miedos y los deseos o las esperanzas de la gente para conseguir el favor popular. En última instancia, la demagogia permite atraer las decisiones de los demás hacia los intereses propios (o de la clase dominante) a partir de la utilización de falacias o mentiras. La manipulación de la información, la seudohistoria, los datos fuera de contexto y las falsas dicotomías también forman parte de la demagogia.

Aristóteles definió la demagogia como la forma corrupta o degenerada de la república. La práctica demagógica busca eliminar toda oposición y según Platón y Aristóteles puede conducir a un régimen autoritario oligárquico. Plutocrático y cleptocrático, diríamos hoy. Arrogándose el derecho de interpretar los intereses de las masas como intérprete de toda la nación (de la mexicanidad o el verdadero cardenismo para el caso de marras), el demagogo confisca todo el poder y la representación del pueblo e instaura una tiranía o dictadura personal.

El demagogo busca servirse de las masas para sus propios fines personales y/o de clase. Para eso cuenta con equipos de profesionales que aprovechan situaciones histórico-políticas excepcionales, dirigiéndolas para fines propios, para ganar el apoyo de la población, mediante mecanismos publicitarios, dramáticos y sicológicos. Naomi Klein le llamó la “doctrina del shock”. Hardt y Negri cuestionan como demagógicas a las democracias occidentales porque utilizan de manera intensiva técnicas publicitarias características del marketing y manipulan a la población a través de los medios de difusión masiva, amén de que recurren de manera sistemática a polarizaciones absolutas (maniqueas): bien-mal, democracia-populismo, desarrollo-atraso.

Falacia es utilizar argumentos que equivocan las relaciones lógicas entre elementos, o bien adoptan premisas evidentemente inaceptables. Al presentar información incompleta sobre su iniciativa energética, excluyendo posibles problemas y dificultades u ocultando datos, el mágico Peña cae en una manipulación de significados. Además, al privatizar de manera burda, antiética y tramposa el pensamiento y las posiciones de Lázaro Cárdenas (quien siempre priorizó el dominio de lo público y los fines sociales versus el apetito de los consorcios petroleros privados), practica la seudohistoria; no sigue las convenciones historiográficas y del método histórico y de modo artificioso busca minar los ideales cardenistas. Realiza una manipulación ideológica y escamotea la verdad vía una mala imitación que pretende hacer pasar por el objeto original. Falsedad suele vincularse con hipocresía, que se produce cuando un sujeto finge cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente posee; ello exhibe una ausencia de coherencia entre las ideas y las palabras o acciones.

Por todo lo anterior, el pragmático mesías épico que ha prometido casi el paraíso a los mexicanos, miente. Cuando Peña y su propaganda de saturación mediática dice que Pemex ni se vende ni se privatiza, miente de manera perversa, deshonesta y falaz. En la jerga orwelliana (donde dice paz leer guerra), hay que entender su mensaje en el sentido de que los hidrocarburos de la nación serán entregados a las trasnacionales ExxonMobil, Chevron, Shell, BP (ex British Petroleum), Total y Repsol YPF. Igual ocurrirá en el ramo de la electricidad, un área ya penetrada por Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Endesa y otras empresas extranjeras.

En parte privatizados, los hidrocarburos y la electricidad son las joyas de la corona del proyecto neoliberal. La iniciativa-trampa del negociante Peña es gradualista: busca una contrarreforma constitucional (artículos 27 y 28) que elimine la exclusividad del Estado en petróleo, petroquímica básica y electricidad, y consumar luego −ese es el truco− el robo de la renta energética modificando la letra chiquita (leyes secundarias).

El ilusionista de Los Pinos −nada de lo que parece es− funge como capataz del gobierno en las sombras de la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (Aspan). Es el asalariado de un puñado de plutócratas; los verdaderos amos de México. De aprobarse la contrarreforma, Peña −no ya Pemex ni la CFE− extenderá los permisos y contratos. Su suculenta tajada, pues: Business is business. Para alcanzar todo ello, si la protesta social se desborda cuenta con la prensa amaestrada, la maquinaria del PRI y el uso de la violencia represiva como último recurso. El espectáculo continúa.

5.8.13

El hartazgo


Inteligencia y economía criminal

Carlos Fazio
 
Todo indica que Michoacán será otra vez el laboratorio de la política de (in)seguridad del régimen. El 1º de agosto, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, anunció que el gobierno federal entrará en pleno a esa entidad para combatir municipio por municipio, comunidad por comunidad a los grupos de la economía criminal. Garantizó que el Ejército, la Marina y la Policía Federal continuarán en ese estado hasta devolver la paz y la tranquilidad a los michoacanos. Dado que el antónimo de paz es guerra, el rescate de Michoacán se hará en clave militar. Y como su antecesor Felipe Calderón, Enrique Peña impulsa ahora una política de recuperación de territorios de manos de la criminalidad; aunque, como dijo el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, no habrá milagros.

A simple vista parece un cambio de estrategia que rompe con la narrativa que venía ensayando el gobierno, discurso propagandístico que priorizaba las tareas de investigación e inteligencia frente al uso de la violencia estatal en el combate a la delincuencia. Apenas dos días antes (30 de julio), durante un acto de premiación a oficiales de las fuerzas armadas, había dicho Peña: En el gobierno de la República estamos privilegiando el uso de la inteligencia por encima del uso de la fuerza. Una nueva narrativa que, en su afán por desmarcarse de la catástrofe humanitaria generada por la guerra de Calderón, reivindicaba la unidad y la coordinación interinstitucionales (federal/estatal) y el respeto a los derechos humanos, en el marco de una estrategia de deliberado ocultamiento de los hechos de violencia, destinada a crear entre la población la percepción de que ésta está bajando.

El plan B del Ejecutivo podría conducir al mismo pecado original que su equipo atribuyó a Calderón: que las disputas de poder generaron una falta de coordinación entre los miembros del gabinete de seguridad nacional. Pero cabe consignar que si algo existió −y hasta en exceso− bajo el régimen de Calderón, fue inteligencia. El Ejército, la Marina, la Policía Federal y otros servicios han venido contando con sofisticados aparatos y personal entrenado y capacitado para desarrollar labores de investigación, inteligencia y espionaje interno. El problema es otro y tiene que ver con el uso y los fines de la información de inteligencia.

Al respecto, los papeles de Wikileaks y el caso Snowden han venido a confirmar lo señalado de manera temprana en La Jornada sobre la presencia, por ejemplo, de compañías como Verint Technology Inc aquí (ver El Plan México: militarización, daños colaterales y soberanía, 21/7/07, y La intervención va, 22/8/11, C. Fazio). El caso Verint remite a la instalación, en 2007 (a un par de meses de la llegada de Calderón a Los Pinos), de un equipo para interceptar, analizar y usar la información captada de todo tipo de sistemas de comunicación que operan en México.

Licitado por el Departamento de Estado estadunidense como parte de la avanzada de la Iniciativa Mérida (septiembre 2007) y destinado a la Procuraduría General de la República (PGR) del entonces titular Eduardo Medina Mora (ex Cisen y actual embajador en Washington), el equipo fue operado a discreción por Genaro García Luna al mando de la desaparecida Secretaría de Seguridad Pública. Su misión era monitorear o captar todas las comunicaciones privadas (correos, chats y mensajes electrónicos, faxes, llamadas telefónicas de aparatos fijos, celulares y redes internas), lo que incluía, a pedido de García Luna, la intercepción de todas las llamadas de Telmex, Telcel, Nextel, Unefon, Iusacell, Cisco y Prodigy.

Equipos de intrusión similares fueron adquiridos por el Cisen (el servicio de inteligencia civil y contrainteligencia para la seguridad nacional de México), la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Marina y la PGR (al final de la gestión de Marisela Morales, actual cónsul en Milán, la dependencia compró a la firma Obses el software FinFisher/Finspy, para grabar conversaciones de teléfonos inteligentes, tipo Blackberry).

La ganancia para Washington fue la penetración de los distintos organismos de inteligencia del Estado mexicano con la anuencia de Felipe Calderón, quien incluso permitió la instalación aquí de la llamada Oficina Binacional de Inteligencia (OBI), bajo control estadunidense, con sus tres oficinas satélites en Tijuana, Ciudad Juárez y en la base militar de Escobedo, Nuevo León. Con el agravante de que Washington no sólo ha venido obteniendo información de inteligencia en tiempo real en el territorio nacional −en abierta violación de la soberanía de México−, sino que además utiliza sistemas de espionaje con lenguajes encriptados, a lo que se suma información recabada vía satélite y drones (aviones no tripulados) sobre temas militares, energéticos y de los grupos de la economía criminal.

De vieja data, la sistemática vigilancia furtiva de instituciones, funcionarios y ciudadanos mexicanos por diversas agencias estadunidenses −reveladas y documentadas en julio por el ex asesor externo de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), Edward Snowden− permite concluir que el Pentágono, la CIA, la DEA, la FBI y otras instancias tienen cuadriculado el territorio y cuentan con información suficiente que, suministrada a sus contrapartes locales, permitiría desarticular a los grupos criminales que hoy controlan territorios y tienen al país en guerra, amén de que los aparatos de seguridad del Estado mexicano también cuentan con sofisticados sistemas de espionaje.

Ergo, inteligencia sobra y recursos también. La pregunta es por qué no se usan. ¿Será porque sólo se busca −hoy, como antaño− administrar los lucrativos negocios de la economía criminal, vinculada con megaproyectos, la minería, el agua y la tala clandestina? Con anuencia de Washington, ¿se inicia en Michoacán el nuevo reparto de la narco-para-política bajo el régimen de Enrique Peña?

28.7.13

El mítico shale gas de "Norteamérica" (EU/México/Canadá): ¿burbuja a punto de estallar?

Alfredo Jalife-Rahme

La xeno-privatización anglosajona (ver Bajo la Lupa, 24/7/13) propalada por el Centro Woodrow Wilson (WWC)/ITAM/Imco, bajo la batuta del estadunidense Duncan Wood, finca todos sus endebles argumentos tanto en la etérea competencia como en la burbuja del shale gas (gas esquisto/lutitas) a punto de estallar, si hacemos caso al connotado geopolitólogo alemán-estadunidense F. William Engdahl (Global Research, 13/3/13).

¿Cuál competencia? Más bien incompetencia: Pemex, sin bancos de apoyo y castrado fiscal y financieramente, claudicaría ipso facto frente a sus competidores foráneos asociados a la banca de Wall Street/la City, cuando el México neoliberal desmanteló deliberadamente 92 por ciento de su banca nacional, en términos de capitalización de mercado: la máxima, insensata, entrega global.

Ya había expuesto en forma dialéctica tanto la tesis de los turiferarios a ultranza de la revolución energética del siglo XXI, así como la antítesis de sus feroces detractores (ver Bajo la Lupa, 29/4/12, y colaboraciones posteriores).

En su libro Mitos, mentiras y guerras del petróleo, F. William Engdahl maneja al petróleo como una joya estratégica del máximo nivel jerárquico, lo cual reconoció el mismo Henry Kissinger, a quien cita: Si controlas el petróleo, controlas a países enteros.

Pero también lo contrario es cierto, según Engdahl: Si el petróleo no puede ser controlado, los poderes controladores pierden su dominio sobre los otros países y entonces organizan las guerras. ¡Irrefutable!

La tesis nodal de Engdahl radica en que las cuatro grandes trasnacionales anglosajonas (ExxonMobil/Chevron/BP/Shell) con un puñado de bancos de Wall Street controlan la mayor materia prima esencial global: el petróleo.

Este relevante aspecto no es abordado por el núcleo que encabeza Duncan Wood y que constituye la quintaesencia de la reforma Peña/Videgaray/Aspe (ver Bajo la Lupa, 10/7/13) y su excrecencia panista.

En su clásico libro Un siglo de guerra: la política petrolera anglosajona y el nuevo orden mundial, Engdahl se ha consagrado de lleno a la manipulación geopolítica de los hidrocarburos por Estados Unidos y Gran Bretaña.

Engdahl desmonta el espejismo de la nueva Arabia Saudita que sería Estados Unidos gracias a su próxima autosuficiencia energética y pone en tela de juicio el aserto de Obama de que Estados Unidos detenta un abasto de gas natural que puede durar casi 100 años.

Una cosa es que la producción petrolera de Estados Unidos se haya incrementado dramáticamente 38 por ciento desde 2008 (el equivalente a toda la producción de Nigeria, la séptima productora de la OPEP) y otra es que perdure su bonanza artificial más de 12 años.

La crítica del geopolitólogo es feroz: la revolución del shale gas se basa en una burbuja (¡supersic!). Se trata de “una exageración de los brujos de Wall Street” y “cada vez es más claro que es un flash (sic) de corto plazo en la criba energética, un nuevo fraude (¡supersic!) Ponzi, construido cuidadosamente con la ayuda de los mismos bancos de Wall Street y sus amigos analistas del mercado, muchos de los cuales aportaron la burbuja dot.com de 2000 y, más espectacularmente, la burbuja inmobiliaria del 2000 al 2007 en Estados Unidos”. ¡Uf!

Atribuye el silencio sobre “las fortunas declinantes del shale gas y el petróleo” a las rendijas legales de Halliburton (“Halliburton loopholes”), que con los intereses trasnacionales de Wall Street y de la industria petrolera tratan de mantener vivo “el mito de la revolución del shale gas”.

Lo alarmante es que son los profesionales de la industria petrolera quienes están desmontando el mito.

Un asunto muy grave es que el contenido del líquido que se inyecta para el fracking constituya un secreto (¡supersic!) de las empresas, más allá de que un pozo promedio requiera hasta 13 millones de litros de agua, que se triplican con la re-fracturación.

Lo peor es que gracias a las influencias del entonces vicepresidente Dick Cheney, el gran patrón de Halliburton tras bambalinas (como lo es Condoleezza Rice con Chevron; ver su foto con el consejo consultivo mexicano del WWC http://es.scribd.com/doc/156213455/Rice-y-WWC), contó con la complicidad del Congreso en 2005 que exentó a la industria del fracking de la supervisión regulatoria de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) bajo la Enmienda del Agua Potable Segura, lo cual representa una amenaza a la salud pública (http://www.alternet.org/fracking/us-sues-exxon-fracker-pennsylvania-over-polluted-drinking-water).

No se puede ser muy estricto con Duncan Wood ni con el presidente del Imco, Valentín Diez Morodo, quienes cumplen misiones asignadas de desinformación para xeno-privatizar Pemex con el fin de favorecer unilateralmente a las trasnacionales anglosajonas en detrimento de la independencia/libertad/seguridad energética de México.

El empleado de Diez Morodo, el castastrofista Juan Pardinas Carpizo, es muy dado a eyectar demenciales cifras alegres y acaba de salir con que se necesitan 800 mil millones de dólares (¡supersic!): 16 veces más de las de por sí exageradas cifras de su aliado filopanista Héctor Moreira, consejero profesional de Pemex colocado por Calderón (ver Bajo la Lupa, 24/7/13).

Las cotizaciones de los hidrocarburos son controladas por la omnipotente banca de Wall Street/LaCity, como demostró Philip Verleger (ver The International Economy, invierno de 2007).

La burbuja financierista del shale gas ya empezó a estallar y sus efectos reverberantes pronto se notarán en los mercados.

¿La segunda productora de gas de Estados Unidos, Chesapeake Energy, tendrá la misma suerte que la quebrada gasera texana Enron (muy cercana a los Bush)?

Chesapeake Energy, amén de los desfalcos de su polémico director Aubrey McClendon –defenestrado por los furiosos accionistas defraudados–, ostenta una deuda de 20 mil 500 millones de dólares con sus acreedores, tasada como deuda chatarra.

F. William Engdahl cita a Bill Powers, analista financiero de Powers Energy Investors, quien anuncia que lo sucedido con Chesapeake Energy es una gran indicación de que la burbuja del precio del gas natural se encuentra a punto de estallar.

Extraña empresa, Chesapeake Energy, que no hace dinero perforando los pozos de shale gas.

Los críticos, citados por Engdahl, apuntan que los métodos complejos (¡supersic!) de contabilidad de Chesapeake Energy hacen casi imposible para los analistas y los accionistas determinar cuáles son los riesgos.

Engdahl es inmisericorde: “La muy cantada revolución del shale gas en Estados Unidos se está colapsando junto a las acciones de Chesapeake Energy”.

Duncan Wood representa la quintaesencia de la reforma Peña/Videgaray/Aspe, ¿apostaron insensatamente a la burbuja del shale gas a punto de estallar?

Lo trágico consistiría en que la burbuja del shale gas en México estalle y que la polémica reforma Peña/Videgaray/Aspe sirva, por la vía del artilugio financierista, para propalar el espejismo de la revolución energética del siglo XXI.
www.alfredojalife.com

27.7.13

Entre Estados fallidos y ‘túmines’


MÉXICO, D.F. (apro).- En noviembre de 2010, en el poblado El Espinal, cercano a Papantla, Veracruz, ante el constante asedio del crimen organizado y su consecuente afectación a la economía de la localidad, el dinero empezó a escasear.

Cada día, las familias batallaban para “estirar su dinero” y cubrir sus necesidades primarias; la economía familiar iba en detrimento mientras que los bienes de primera necesidad se pudrían en los estantes de los locales comerciales. La carne, el pollo, la verdura y demás perecederos iban a dar al bote de la basura en lugar de los estómagos de niños y adultos.

Ante la escasez de dinero de la población y para reactivar la economía y restablecer el sentido de solidaridad, un grupo de maestros organizó un sistema de trueque dando vida a un billete llamado túmin que, en totonaca, significa “dinero”.

Se concibieron billetes de 1, 5, 10 y 20 pesos. Más de cien establecimientos entraron al intercambio y la economía del pequeño poblado se reactivó.

Así, aquellos locales que aceptaban participar obtenían 500 túmins para canjearlos por 10% del valor del producto. Por ejemplo, si un kilogramo de carne cuenta 70 pesos, una persona paga 50 pesos mexicanos y 20 más en túmins; luego el dueño va y se compra zapatos y da 90% en pesos y el resto en túmins.

La comunidad totonaca de El Espinal logró lo que no han podido los sesudos analistas egresados de Harvard y forjados en el Fondo Monetario Internacional que hoy despachan en el Banco de México: reactivar, acelerar la economía.

Ante “un Estado fallido”, la comunidad que se localiza a cuatro horas de la frontera con Tamaulipas, otra entidad asediada por el crimen organizado, logró sustituir a una de las instituciones más importantes del país, el Banxico, encargado de aplicar la política económica de México.

En otras zonas del país, decenas de comunidades de Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Morelos, así como al menos dos de Veracruz, e incluso otras en Chihuahua, pasaron a ocupar el vacío que el Estado ha propiciado al desatender otra necesidad primordial de la población: su seguridad, y crearon sus propios grupos de autodefensa.

Igualmente avasalladas por el crimen organizado, las comunidades de Michoacán, Guerrero y demás decidieron hacer su propio gobierno, pues la Federación y las autoridades estatales, e incluso las municipales, quedaron atrapadas en su ineficiencia, corrupción y complicidad con el crimen organizado.

Los arreglos que en algunos lugares pudo haber establecido la autoridad oficial con el crimen organizado, para dejarlo trabajar, o en otros casos por incapacidad, fue provocando hartazgo, desesperación y coraje entre las comunidades, las cuales se organizaron para cuidarse entre sí, velar por sus niños y ancianos, por sus familias.

El “Estado fallido” cansó a los pobladores de El Troncón, Zacatzonapa, Buenavista Tomatlán y una treintena más de comunidades ubicadas en por lo menos siete entidades de la República para crear sus propios grupos de autodefensa.

Desde febrero, la presencia de estos grupos empezó a ser noticia, pero los gobiernos estatales y federal nada hicieron por atender las demandas de las distintas poblaciones. El crimen organizado continuó imponiendo sus reglas.

En junio pasado, la agencia de noticias Bloomberg publicó un reportaje que tiene que ver con el crimen organizado, los grupos de autodefensa, la inflación, el precio del limón y la desesperación del titular del Banxico, Agustín Carstens.

En el texto se hace referencia cómo el crimen organizado en Michoacán amplió su nociva influencia al control de cosechas y comercialización del limón y el aguacate. Ellos empezaron a suplantar a los llamados coyotes para decir a quién se le compraba, cuánto o qué tenían que sembrar. La consecuencia inmediata fue que el precio se fue a las nubes y por consiguiente se generó un efecto inflacionario. Y esto trae también a la mente que el precio del jitomate aumentó en 400%, no olvidemos que en Sinaloa, tierra con elevada presencia del crimen organizado, también se siembra.

Así, los precios de la canasta básica se fueron a las nubes y la inflación subió. Nadie puede olvidar que justamente los meses de marzo y abril los precios escalaron considerablemente, aunque también es cierto que hoy van a la baja.

Pero siguiendo con la agencia Bloomberg, ésta sostiene en su reportaje que el alza en la inflación, provocada por el asedio del crimen organizado en las zonas de cultivo, fue lo que llevó al gobierno federal a actuar y enviar cientos de efectivos militares para poner orden convirtiendo a Michoacán en un polvorín.

De nueva cuenta, el vacío de poder, el Estado fallido en diversas regiones, la inoperancia de las instituciones han hecho reaccionar a las comunidades directamente afectadas, y sólo cuando el gobierno federal ve amenazada su política nacional, es decir, el aumento de la inflación, decide actuar, aunque ya quedó claro que no es con más efectivos militares como se acaba con el crimen organizado.

Me pregunto qué hará el gobierno federal cuando los entre 25 y 40 mil millones de dólares que se lavan en México que, según el investigador Ramón García del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe) circula por el sistema bancario nacional, se haga incontrolable, ¿acaso llamará al Ejército para que apoye a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores?

Este gobierno, que funciona entre vacíos de poder y el Estado fallido, lo que debiera hacer es poner en marcha programas sociales para atender zonas que están en la miseria y reactivarles su economía sin necesidad de que éstas creen su propia moneda, que a final de cuentas eso sí asusta al Banxico.

¿Por qué no crea ya el reglamento contra el lavado de dinero para cortar de tajo el único fin que persigue el crimen organizado: el dinero negro?; ¿por qué no capacita y crea verdaderos sistemas de seguridad y deja de obligar a poblado enteros a crear su propia sistema de defensa que, dicho sea de paso, están en todo su derecho de buscar la manera de brindarse seguridad?

Sólo esperemos que la incapacidad e insensibilidad de quienes están al frente de Banxico no los empujen a llevar a El Espinal las tropas del Ejército y busquen encarcelar a comerciantes y habitantes que ya usan orgullosamente el túmin.

Ojalá y quienes están en el gobierno entendieran todas estas alertas; de lo contrario, la población seguirá organizándose, lentamente, paso a paso, para hacer por mano propia lo que el gobierno no ha podido: darse gobernabilidad, crecimiento económico y seguridad.

24.7.13

¿Amenaza Bloomberg con caída de la bolsa, devaluación del peso y fuga de capitales si no privatizan Pemex?

Alfredo Jalife Rahme
 
La semiótica y los conceptos son muy importantes para contrarrestar la vulgar desinformación que promueven Woodrow Wilson Center (WWC)/ITAM/IMCO, encabezados en forma desaseada por el estadunidense Duncan Wood (Ver Bajo la Lupa, 21/07/13).

No es lo mismo una privatización doméstica, oiko-privatización (del griego oikos: casa), que una xeno-privatización (foránea: del griego xenos).

Así, cuando se habla de privatización de las aguas profundas/ shale gas (gas esquisto/lutitas) se promueve la xeno-privatización, que dispone tanto de la tecnología madura para las profundidades océanicas como del monopolio técnico del controvertido fracking (fracturación hidráulica: que requiere inmensas cantidades de agua, de las que carece el norte de México), tan deletéreo para el medio ambiente.

La xeno-privatización contrasta así con la oiko-privatización.

Para cualquier debate civilizado y racional sobre el futuro de Pemex se debe usar el lenguaje con definiciones universales y no con la hermenéutica reduccionista de la teología neoliberal.

Los entreguistas, pactistas, catastrofistas peroran en forma absurda sobre su obsesión semántica: la competencia (sic), de la que justamente carecen, cuando la competitividad (sic) neoliberal mexicana ocupa un lastimoso lugar 53 en el ranking global (Ver Bajo la Lupa; 07.07.13).

Es fundamental disponer de un lenguaje universal que no se preste a confusiones deliberadas: como la palabra modernizacion, que en su genuina semántica es contraria al retroceso de la reforma entreguista y pactista del PAN, que beneficia geopolíticamente a las trasnacionales de EU y Gran Bretaña en detrimento de la independencia, libertad y seguridad energética de México.

Se debe definir el origen y la ubicación de la privatización –si es foránea o doméstica– y, sobre todo, contrastar las tramposas traducciones que no son las mismas en español (por temor al repudio ciudadano) que en inglés (para seducir a los inversionistas de Wall Street/La City), como sucedió con el obsceno artículo del The Wall Street Journal (Ver Bajo La Lupa, 30/06/13) y en forma flagrante con el reporte WWC/ITAM/IMCO que encabezó el estadunidense Duncan Wood y cuya frase clave –que encubre la bursatilización a través de los operadores y la nueva contabilidad de las aguas profundas/ shale gas– no corresponde en inglés con su traducción timadora en español.

Vale la pena repetir la versión inglesa: un contratista (sic), aunque reciba honorarios por sus servicios, no puede contabilizar (sic) las reservas de gas y petróleo, ni puede reclamar la propiedad (¡súper sic!) de los hidrocarburos que ayuda a explotar, mientras el operador (¡súper sic!) sí lo puede hacer.

Comenté respecto a su traducción hierática: Se impone el concepto de los operadores (sic) para contabilizar y bursatilizar las reservas de gas y petróleo y reclamar su propiedad (¡súper sic!). Aquí subyace la gran trampa de exigir los cambios a la Constitución.

En fechas recientes los controvertidos Consejeros profesionales (sic) de Pemex se han soltado de la lengua y se han extralimitado en sus atribuciones de empleados públicos: el caso de uno de los 18 firmantes del reporte entreguista/pactista/catastrofista del WWC/ITAM/IMCO.

Pero nada se compara a otro consejero profesional (¡súper sic!), Héctor Moreira Rodríguez, ungido por el PAN calderonista, quien participó sin pulcritud en la Conferencia Bloomberg-México en New York a rematar a Pemex (donde labora).

Sería conveniente que el director de Pemex, Emilio Lozoya Austin, aclare si las posturas metastáticas de sus incontinentes consejeros profesionales representan el punto de vista oficial.

¿Quién controla a los desaforados consejeros profesionales de Pemex, que en el organigrama burocrático son empleados sin capacidad decisoria?

Al rato hasta algunos de los desprestigiados consejeros del IFE van a opinar en Wall Street sobre la privatización de Pemex.

Más allá de las torcidas opiniones del filopanista Héctor Moreira, anterior funcionario de la Secretaria de Energía con Calderón, lo que importa es la percepción de Bloomberg y del omnipotente banco JP Morgan Chase (Ver Bajo la Lupa, 10/07/13), quienes se frotan las manos sobre la muy cantada xeno-privatización.

Mientras los consejeros profesionales de Pemex socavan en sus entrañas a la paraestatal de la que viven, los otros conferencistas del panel –Guido Cerini (director de Credit Suisse) y Nikolaj Lippmann (estratega del controvertido Morgan Stanley)– festejan que la apertura, prometida en forma unilateral por el calderonista Héctor Moreira, acelerará el crecimiento y fortalecerá al peso mexicano.

Más allá de las contradicciones internas entre panistas –los “50 mil millones de dólares de inversión foránea que infla Héctor Moreira y los 30 mil millones anuales que determina el presidente del PAN, Gustavo Madero (Nótese: un diferencial de 20 mil entre los portavoces del mismo partido, que no es una cifra menor)–, Bloomberg, la importante agencia financiera con sede en New York, chantajea subliminalmente al gobierno: Una desaceleración en la expansión económica presiona a Peña Nieto para obtener la aprobación de abrir la industria energética para estimular la colecta de impuestos, lo cual, en caso de concretarse, elevaría el crecimiento a 6 por ciento. Esta cifra alegre de un crecimiento de 6 por ciento constituyó el ridículo mantra sin sustento del equipo económico de Fox. ¡Déja vu!

Lo más relevante del panel fue la ominosa advertencia de Eduardo Cepeda, funcionario del banco JP Morgan Chase en México: La bolsa de valores de México puede derrumbarse 10 por ciento (¡súper sic!) si ninguna de las reformas prometidas(¡súper sic!) son realizadas este año.

Si no me equivoco, un 10 por ciento del ominoso desplome constituyen alrededor de 50 mil millones. ¡Uf!

Las amenazas son prístinas: la bolsa mexicana, según Bloomberg, se ha caído 8.4 por ciento en lo que va del año, comparado con declinaciones de 25 por ciento en Brasil, 12 por ciento en Chile y 15 por ciento en Colombia.

Por cierto, Héctor Moreira alucinó que existe un amplio (sic) consenso (¡súper sic!) para cambiar la Constitución respecto a Pemex. ¿Dónde está tal amplio consenso?

Al contrario: existe un extenso repudio ciudadano, reconocido por el neoliberal CIDE y hasta por el sondeo de la Cámara de Diputados –los cuales, a mi juicio,subestiman la verdadera profundidad de la repulsión generalizada a la xeno-privatización.

¿Empezó ya el abierto póker neoliberal con todas las amenazas subliminales de desplomar la bolsa, vapulear al peso y propiciar la fuga de capitales golondrinos?

Todo ello en su conjunto arrodillaría al gobierno de Peña Nieto, que padece un subejercicio en el gasto público, una grave crisis de deuda estatal, el estallido de la burbuja inmobiliaria y el derrumbe de las Afores.

La afilada espada de Damocles, neoliberal y financierista, pende ya sobre la cabeza de Pemex para su decapitación xeno-privatizadora.

www.alfredojalife.com

22.7.13

Treviño y la vieja hidra institucional

Carlos Fazio
 
La detención o entrega pactada del presunto traficante Miguel Ángel Treviño Morales genera algunas interrogantes. Mediáticamente exhibió un aceitado manejo propagandístico binacional (incluida la actuación de Barack Obama en la trama), con eje en la nueva narrativa de seguridad y la persistente codependencia de los medios respecto de la agenda del gobierno de turno. Una codependencia que en virtud de la domesticación de los medios −mentalidad de manada la llama Noam Chomsky− devino en un alud propagandístico favorable al régimen de Enrique Peña.

Según la versión oficial, fue un operativo limpio, de precisión, sin gastar un solo tiro y sin sangre ni violencia −ergo, sin bajas colaterales−, producto de labores de inteligencia e investigación de la Marina en coordinación con el Ejército y la Procuraduría General de la República. La Marina y el Ejército no montan producciones.

Tampoco ponen (ahora) alias: lo de Z-40 es atribuible a la excitación de los medios todavía sujetos al guión del sexenio anterior. No se esposó al detenido para preservar sus derechos humanos (Murillo Karam dixit). Peña va en serio: Obama. ¡Bravo!

Es de admirar la coherencia con el libreto de la nueva narrativa y el protocolo para presentar supuestos delincuentes anunciados el 14 de marzo por Gobernación. ¿Qué más? Ah, la ventanilla única funciona y hay liderazgo en Bucarelli. Misión cumplida. Tráfico sí, violencia no. Y tan, tan.

Oportuno, el suceso sirvió de cortina de humo para invisibilizar grandes problemas nacionales. Pero también es de gran utilidad para la fabricación del consenso y el control elitista de la sociedad, necesarios para el aterrizaje del proyecto hegemónico del gran capital en su nueva fase neocolonial y de reconquista del territorio nacional, en el contexto de una dominación de espectro completo que abarca una política combinada donde lo militar, lo económico, lo mediático y lo cultural tienen objetivos comunes.

Dado que el espectro es geográfico, espacial, social y cultural, para imponer la dominación se necesita manufacturar el consentimiento. Esto es, colocar en la sociedad sentidos comunes, que de tanto repetirse se incorporan al imaginario colectivo e introducen, como única, la visión del mundo del poder hegemónico. Eso implica la fabricación y manipulación de una opinión pública legitimadora del modelo. Ergo, masas conformistas que acepten de manera acrítica y pasiva a la autoridad y la jerarquía social, para el mantenimiento y la reproducción del orden establecido.

Para la fabricación del consenso resultan clave las imágenes y la narrativa de los medios de difusión masiva, con sus mitos, medias verdades, mentiras y falsedades. Apelando a la guerra sicológica y otras herramientas de la acción encubierta, a través de los medios se construye la imagen del poder.

En eso andan Peña y su equipo. Bien. Pero surge una pregunta: ¿Quiénes son en realidad Los Zetas, que de acuerdo con la narrativa del sexenio anterior eran malísimos y cuyo jefe, hasta su detención, era Miguel Ángel Treviño?

Según Guillermo Valdés, ex jefe del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen, la agencia de inteligencia civil de Gobernación), Los Zetas surgieron en 1999 como cuerpo de seguridad de Osiel Cárdenas, entonces líder de la organización criminal del Golfo, y estuvo conformado por desertores del ejército con formación militar de élite.

Ellos profesionalizaron al cuerpo de sicarios de Cárdenas, los dotaron de armamento y equipo de telecomunicaciones sofisticados; les enseñaron tácticas de guerra y contrainsurgencia; les enseñaron a torturar y asesinar con sadismo y complementaron el entrenamiento con sistemas de inteligencia y contrainteligencia. Es decir, convirtieron a sicarios y matones en un verdadero cuerpo paramilitar. Hasta aquí Valdés. Otras versiones oficiales afirman que desertaron de los Grupos Aeromóviles de Fuerzas Especiales (Gafes) del Ejército Mexicano, capacitados en operaciones encubiertas.

Especulemos −sólo especulemos− con otra variable: ¿Y si Los Zetas originales no fueron desertores? ¿Si fueron un grupo de operaciones encubiertas −entrenado, como indica Valdés, al estilo de los Boinas Verdes del Pentágono: para torturar y asesinar con sadismo−, que en el contexto de una dominación de espectro completo ejecutaron acciones paramilitares propias de la guerra sicológica, dirigidas a generar un terror caótico y de apariencia demencial para propiciar el desplazamiento forzoso de población y habilitar vastos territorios que quedaron expuestos al saqueo de recursos geoestratégicos y la explotación capitalista depredadora (verbigracia, minería, agroindustrias, megaproyectos de infraestructura, etcétera)?

Respecto a la caída de Treviño, el fortalecimiento monopólico del cártel de Sinaloa y una pax narca, cabe recordar que en el viejo PRI y el presidencialismo autoritario los grupos criminales tuvieron un desarrollo endógeno, desde el interior mismo de las estructuras del poder, no uno exógeno, paralelo y ajeno a ellas.

Los barones de la droga no eran individuos completamente autónomos ni más fuertes que el poder político; actuaron en colusión con gobernadores, generales, empresarios y autoridades civiles y policiales.

Ese poder los creó, cultivó, protegió, toleró; se sirvió de ellos para sus propios fines, y llegada la hora los desechó y sometió sin mayor problema. Los penales del Altiplano y Puente Grande están llenos de ejemplos vivientes.

En tiempos de hegemonía plutocrática, el monopolio del poder político, el patrimonialismo, el control de territorio y de las corporaciones coactivas son elementos distintivos de un Estado que no apuntan precisamente a la creencia en la irrupción espontánea de bárbaros o advenedizos incontrolables que se habrían desarrollado fuera de las estructuras del poder.

Otros eslabones de la cadena permanecen intocables. ¿Qué sigue? ¿Un nuevo acuerdo mafioso para seguir administrando el negocio de la economía criminal?

21.7.13

Bursatilización encubierta de aguas profundas/shale gas de México, según WWC/ITAM

Alfredo Jalife-Rahme
 
Los 18 firmantes del reporte Un nuevo comienzo para el petróleo mexicano (http://es.scribd.com/doc/154397472/ Las-personas-en-esta-lista-contribuyeron -a-la-discusion-y-a-las-conclusiones-de -este-reporte) están encabezados por el estadunidense Duncan Wood, anterior profesor del ITAM y director del Instituto México del Centro Woodrow Wilson (WWC), con su sorprendente consejo consultivo (http://es.scribd.com/doc/154786178/ WWC-Mexico-Institute-Advisory-Board).

Primera anomalía: un consejero (sic) de Pemex (¡uf!) figura entre los firmantes, en los que no podía faltar Juan Pardinas Carpizo, polémico director del Imco, de proclividad fascistoide, quien ha amenazado imponer por la fuerza la privatización, pese al repudio ciudadano (ver Bajo la Lupa, 30/6/13, 3, 7, 10, 14 y 17/7/13). ¿Dónde quedan consulta ciudadana y democracia?

El hiperviolento Juan Pardinas Carpizo firma lo que sea con tal de privatizar, sin importunarle sus burdas imprecisiones: en el Imco firma que el shale gas (gas esquisto) de México es la sexta reserva, mientras en el reporte WWC/ITAM rubrica que es la cuarta, cuando es la tercera. Ja ja ja.

El reciente extravío de Pardinas Carpizo: incrementar ISR, IVA e impuesto predial para liberar de la carga fiscal a Pemex. El Imco desea asfixiar a los mexicanos con tal de privatizar Pemex como sea.

Otro signatario, el británico David Shields, está vinculado a los intereses petroleros de la City.

Las dos posturas, de WWC/ITAM e Imco (su apéndice terrorista privatizador), bajo la batuta del estadunidense Wood, condensan las exigencias de Estados Unidos/Gran Bretaña para descolgar los máximos beneficios mediante el desmantelamiento de Pemex. ¿Quién defiende los intereses de México?

El nuevo comienzo de Wood/WWC/ITAM/Imco (http://www.wilsoncenter.org/sites/ default/files/wood_new_beginning _mexico.pdf) significa el inicio del fin de la libertad/independencia/seguridad energética de Pemex/México.

¿Por qué el desmedido interés del WWC, ya ni se diga de su excrecencia el ITAM (el Imco juega el papel del cañón suelto), por la privatización de los hidrocarburos ajenos?

Su obsesión se centra en el cambio a la Constitución y la exigencia para privatizar/bursatilizar Pemex con actores extranjeros (¡supersic!) y privados.

Si se trata de las aguas profundas/ shale gas (gas esquisto), ninguna empresa mexicana posee la tecnología llamada madura ni la capacidad financiera para una inversión de 50 mil millones de dólares al año.

La decapitación de Pemex como modelo fallido es catastrofista en el mejor de los casos: Wood/WWC/ITAM/Imco exageran que en la presente tasa de extracción, la nación tendrá suficiente petróleo por solamente nueve años. ¿Y qué tal si es de 20 años, según otras fuentes?

¿A poco Pemex, mientras aprende la transferencia tecnológica en un mínimo de dos años, no puede iniciar ya la exploración en aguas profundas alquilando tecnología madura a los múltiples servidores del planeta?

Wood/WWC/ITAM/Imco se equivocan en el porcentaje de alrededor de (sic) 30 por ciento del ingreso federal, cuando es de 40 por ciento. Aquí un 10 por ciento de diferencia, es decir, 12 mil 500 millones de dólares al año, es una fortuna, lo cual (en)marca su mala fe anticipada.

Wood/WWC/ITAM/Imco engañan con las caídas gemelas en reservas y producción, cuando fueron para favorecer un bajo precio del barril que benefició unilateralmente a Estados Unidos en detrimento de los ingresos nacionales, mediante la inyección demencial de nitrógeno, lo cual fue la tónica de los gobiernos neoliberales desde Miguel de la Madrid: seis presidentes ininterrumpidamente petrofóbicos.

El polémico Luis Téllez Kuenzler, secretario de Energía con Zedillo, promovió el urgente desprendimiento de Pemex bajo el pretexto erróneo de que el precio se desplomaría a 6 dólares el barril: 17 años después, el precio se multiplicó más de 17 veces. ¿A quién creer: a la realidad o a las supercherías de los propagandistas catastrofistas, los mismos fracasados de ayer, quienes hoy desean deglutir la última riqueza nacional?

El núcleo entreguista/pactista/catastrofista dirigido por el estadunidense Wood repite su cacofónica retahíla desinformativa de que Pemex carece de recursos técnicos y tecnología, y confunde tramposamente lo privado: entre doméstico (que carece de tecnología y de capacidad financiera), y foráneo (el exclusivo dúo anglosajón). Por cierto, el privado anglosajón no es el único imperante. La competencia también es global.

Pemex no puede invertir en exploración/producción porque la Secretaría de Hacienda lo tiene deliberadamente asfixiado/hipotecado con un descomunal 67.4 por ciento de carga fiscal, que no tienen Noruega (19 por ciento) ni Colombia (11 por ciento) y que Wood/WWC/ITAM/Imco dan como modelos a seguir, pero se olvidan de lo fundamental: su benigno tratamiento fiscal.

Wood/WWC/ITAM/Imco se cargan, como todo Estados Unidos, a la controvertida “revolución del shale gas”, sin importarles su daño ambiental, y no analizan el amplio abanico de posibilidades de Pemex para obtener financiamientos, usuales en el mercado entre las grandes potencias petroleras ( v. gr. las Nuevas Siete Hermanas Estatales).

No me cierro, incluso, a las inversiones de la banca de Wall Street/la City, pero no como copropietaria industrial de las aguas profundas/ shale gas (que requiere de inmensas cantidades de agua, lo cual tampoco es abordado por los entreguistas/pactistas/catastrofistas).

Otra superchería del núcleo Wood/WWC/ITAM/Imco: Pemex carece de la capacidad independiente (¡supersic!) para invertir en su futuro y se encuentra técnicamente quebrado (¡supersic!) debido al inmenso peso de su deuda. No especifica la cifra de la deuda (se deduce que han de ser los fondos de pensiones del sindicato del PRI y las compras alocadas del PAN para beneficiar a España: más de 9 por ciento de la disfuncional Repsol). ¿Cómo puede estar quebrada la empresa 36 del ranking mundial, que ingresa más de 125 mil millones de dólares al año? Nonsense!

El deseo primordial de Wood/WWC/ITAM/Imco es obscenamente cleptomaniaco: dejar que otros operadores (sic) entren al sector mediante trucos semiótico/contables de teleología bursátil entre contratistas y operadores. La enajenante frase clave: un contratista (sic), aunque reciba honorarios por sus servicios, no puede contabilizar (sic) las reservas de gas y petróleo, ni puede reclamar la propiedad (¡supersic!) de los hidrocarburos que ayuda a explotar, mientras el operador (¡supersic!) sí lo puede hacer. Traducción hierática: imponer el concepto de los operadores para contabilizar/bursatilizar las reservas de gas/petróleo y reclamar su propiedad (¡supersic!). Aquí subyace la gran trampa de exigir los cambios a la Constitución.

Bajo la bursatilización encubierta con una nueva técnica contable para los operadores, en forma paradójica, México acabará siendo importador-rehén de sus propios petróleo/ shale gas cedidos insensatamente a las trasnacionales anglosajonas.

No aprenden las lecciones: sucedió en Rusia con Boris Yeltsin y en Argentina con Carlos Menem.

Pemex/México no deben perder la propiedad ni el control ni la regulación extractiva.

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17.7.13

Supercherías entreguistas /pactistas del Imco, apéndice del Centro Woodrow Wilson /ITAM

Alfredo Jalife-Rahme
 
La privatización de los hidrocarburos entró a una fase siquiátrica de catatimia (ceguera emocional): el nivel demencial catastrofista de los turiferarios de la reforma Peña/Videgaray/Aspe se suma a la ignorancia de la singular dinámica histórica de Pemex.

Como decía George Santayana, siquiatra de Harvard: Aquellos que no puedan acordarse del pasado están condenados a repetirlo. Al ignorar su historia petrolera, el “México neoliberal itamita” se obstina en repetir los graves errores de finales del siglo XIX.

El principal defecto letal de la postura entreguista/pactista radica en que adopta ciegamente la supremacista dirección interesada del Centro Woodrow Wilson (WWC)/ITAM para beneficio unilateral geoestratégico de Estados Unidos, sin considerar los intereses nacionales de México.

El menos indicado para rumiar sobre competitividad es el exageradamente mediocre Imco ( ranking 53 mundial), selecto núcleo de la plutocracia mexicana entregada al diseño fagocitario del WWC/ITAM sin importar el desmantelamiento energético doméstico (ver Bajo la Lupa, 30/6/13, 3, 7, 10 y 14/7/13).

El Imco se ha posicionado como el ala radical del proyecto WWC/ITAM, a grado tal de que J. Pardinas Carpizo (sobrino del polémico Jorge Carpizo) amenaza imponer la privatización sin tomar en consideración el aplastante repudio ciudadano.

En su presentación del catastrofista estudio repleto de errores Nos cambiaron el mapa: México ante la revolución energética del siglo XX (http://imco.org.mx/wp-content/uploads/internacional/ICI2013-completo.pdf), Pardinas Carpizo exagera que sin los cambios en los artículos 25, 26 y 27 de la Constitución el país tardará hasta 100 años (¡supersic!) en extraer su riqueza energética (que calcula alegremente en 158 mil millones de barriles).

El mapa mercantilista y apátrida del Imco no tiene nada que ver con el mapa geoestratégico, que no ha variado: guerras por los recursos primarios.

Como si los mexicanos fuéramos tarados congénitos, no se entiende por qué Pemex no pueda explotar sus aguas profundas.

El Imco se suelta con una serie de cifras alegres para seducir a una privatización contraria a los intereses nacionales y coloca erróneamente a México en el sexto lugar con el mayor número de reservas de gas shale cuando es el tercero, según la fuente favorita de los entreguistas/pactistas neoliberales: The Financial Times (22/4/12; ver Bajo la Lupa, 29/4/12). ¡Muchos errores!

Compara en forma absurda el número de patentes del Instituto Mexicano del Petróleo (22) con la texana Schlumberger (540), donde es accionista un ex director de Pemex.

El Instituto Mexicano del Petróleo ha sido brutalmente desmantelado por los gobiernos neoliberales del PRI/PAN, mientras a Schlumberger le llueve dinero para investigación y desarrollo. El Imco oculta el peor daño ambiental de la depredadora Schlumberger en la historia del Golfo de México.

Otra comparación incoherente de su presidente Valentín Díaz Morodo (quien birló 7 mil millones de dólares de impuestos a México en la venta de la Cervecería Modelo a una cervecera de Estados Unidos): Cuba, Irán y Corea del Norte compiten por inversión extranjera (sic) para desarrollar sus recursos, mientras México se mantiene cerrado y aislado.

Díaz Morodo oculta que existen sanciones asfixiantes extranjeras a Irán e ignora la diferente historia energética de Cuba y Norcorea, que no son potencias petroleras como México. Moraleja: las comparaciones, para no ser grotescas, se realizan entre iguales ( ceteris paribus).

Las supercherías del Imco son calca del documento de WWC/ITAM y su tesis principal se cuelga acrobáticamente de la controvertida “revolución energética del shale gas en Estados Unidos”.

En el consejo de administración, consejo directivo y staff profesional del Imco destacan tequileros, vendedores de papeles higiénicos y dueños de cines, y no encontré a ninguno que merezca reconocimiento profesional en la materia (http://es.scribd.com/doc/154176680/Consejo-Directivo-Del-IMCO). ¡Muy rupestre!

El Imco apuesta todo su capital en la burbuja del shale gas (gas esquisto; ver Bajo la Lupa 29/4/12, 19 y 26/12/12, 10/2/13, 17/3/13; 10/4/13, 3 y 7/7/13), cuando la semana pasada Francia desechó su aplicación debido a la telúrica depredación ambiental del fracking. WWC/ITAM y su apéndice radical Imco confunden propositivamente todos los hidrocarburos, cuando cada uno merece un tratamiento especial.

Mientras no existan garantías ambientales ( v. gr. terremotos), el fracking del shale gas, aunque México sea la tercera reserva del mundo, su explotación merece ser puesta en paréntesis hasta tener certeza plena de inocuidad.

Pareciera que WWC/ITAM y su apéndice radical Imco, que practica un terrorismo catastrofista y teológico privatizador, propone lo mismo que la polémica propaganda de Estados Unidos sobre el shale gas.

A mi juicio, el tema de las aguas profundas es diferente y debe ser tratado con delicadeza y sin precipitaciones (ver Bajo la Lupa, 14/7/13).

En lo personal no tengo empacho en imitar las tendencias globales, primordialmente de las nuevas siete hermanas estatales, siempre y cuando México mantenga su propiedad y control, ya no se diga el ritmo extractivo de acuerdo a nuestras necesidades.

La obsesión teológica del Imco pone en riesgo la libertad/independencia/seguridad energética de México.

Los candados de la Constitución (artículos 26, 27 y 28) son reflejo de la protección a la previa depredación de las antecesoras de las trasnacionales anglosajonas en la etapa porfirista y retroceden a México a finales del siglo XIX: no es ninguna modernización en términos geopolíticos, que, curiosamente, se elude olímpicamente cuando el gobierno Obama ha hecho del muro de la ignominia transfronterizo una separación peor que el Muro de Berlín. Tengo entendido que las relaciones entre países son integrales y no parciales/reduccionistas.

El México neoliberal no tiene la capacidad, ni debe (por consideraciones geopolíticas) confrontarse con Estados Unidos cuando ha prácticamente claudicado su soberanía en forma masoquista: desde la aceptación del espionaje Prisma del NSA a todos los ciudadanos mexicanos –que atenta contra el espíritu del TLCAN/ASPAN/Plan Mérida– hasta la castrada postura oficial frente a la inaceptable piratería neocolonial al avión del presidente Evo Morales: una afrenta a Latinoamérica.

Peña obtuvo sólo 38.21 por ciento de los votos, mientras en la reciente elección pactista cundió un preocupante ausentismo de 70 por ciento. No existe mandato expreso para privatizar.

Pareciera que a la reforma Peña/Videgaray/Aspe le interesa conservar el anquilosado poder (sin legitimidad), más que gobernar los destinos de un país libre e independiente en óptima coexistencia con sus vecinos transfronterizos.

La claudicante reforma Peña/Videgaray/Aspe entrega Pemex a Estados Unidos/Gran Bretaña sin importarle su futuro y su seguridad energética.

La postura alterna, de libertad/ independencia/seguridad energética, conserva propiedad y control por Pemex y optimiza su operatividad sin colisionar con Estados Unidos en lo referente a su abasto garantizado. ¡Un matiz enorme que no desaparece a México del mapa geoestratégico!
alfredojalife.com

14.7.13

Pemex: falsedad de la ausencia de dinero y la trampa de la "tecnología madura"

Alfredo Jalife-Rahme

La reforma Peña/Videgaray/Aspe abreva del polémico documento Un nuevo comienzo para el petróleo mexicano (noviembre de 2012) –que dirigió sin rubor el estadunidense Duncan Wood, director del Instituto México (sic) del Centro Woodrow Wilson (WWC), en colaboración con el genuflexo ITAM– y aboga por la privatización foránea (sic) de las aguas profundas y el shale gas (gas esquisto) propiedad de Pemex, quien pasaría a la irrelevancia (ver Bajo la Lupa, 30/6/13, 3/7/13, 7/7/13 y 10/7/13).

El defecto letal del documento WWC/ITAM, con padrinazgo conceptual estadunidense, favorece la geoestrategia de Estados Unidos y aniquila la de México, confinado al perímetro de seguridad bajo control del Comando Norte/CiberCom/Prisma (espionaje orwelliano de NSA) con su actualizado muro transfronterizo de la ignominia.

Por decencia omito citar los 17 nombres entreguistas/pactistas que manejan como revolucionario el desmantelamiento de Pemex.

La obsesión entreguista/pactista se basa en dos puntos nodales: 1) falta de dinero (falso) y; 2) carencia de tecnología (trampa mortal, porque es alquilable o aprendible en el corto plazo).

Expoforo Pemex, julio 2012 (http://www.ri.pemex.com/files/content/ Expo%20PEMEX%20120730.pdf), arroja impactantes datos positivos poco conocidos por la opinión pública debido a la desinformación de los multimedia y los gobiernos neoliberales del PAN y ahora del PRI (con el sector entreguista/pactista del PRD), que alientan la enajenación de Pemex.

Mas allá de que Pemex constituya la decimotercera (¡supersic!) empresa entre las 15 principales de América por ingresos (¡la estatal Petrobras es la sexta!), destaca que sea una de las empresas petroleras más rentables del mundo cuando se recurre a la medición EBITDA (por sus siglas en inglés: ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización), que ostenta una buena estructura de costos y eficiencia operativa.

Cuando se mide la proporción ventas/EBITDA, Pemex supera a las cuatro anglosajonas (ExxonMobil/ Chevron/Shell /BP), a la noruega Statoil y a Petrobras.

Pemex lidera (1.4), seguido por Statoil (2.5), Petrobras (4.0), Chevron (4.6), ExxonMobil (6.2) Shell (8.4) y BP (9.6).

Las cuatro petroleras anglosajonas de marras han sido destapadas como candidatas a llevarse las mayores reservas de México (en sus aguas profundas) y cuya gracia es contar tanto con el apalancamiento ( leverage) financierista de la omnipotente banca de inversiones de Wall Street (ver Bajo la Lupa, 10/7/13) como con una tecnología madura de la que carece Pemex por ahora (debido a su desmantelamiento neoliberal deliberado, que busca su gradual asfixia para rematarlo), pero que se puede alquilar o aprender en dos años (no es tecnología de punta como la nanotecnología).

El EBITDA de Pemex es superior al EBITDA total (¡supersic!) de todas las medievales empresas privadas juntas (incluyendo Televisa) listadas en la bolsa, las cuales, por cierto, son muy mediocres en investigación y desarrollo (I&D).

En la clasificación de las principales 500 empresas globales de Fortune (2013), medible por ingresos, solamente aparecen tres mexicanas: dos estatales –Pemex y la CFE (pese a su desmantelamiento neoliberal)– y la privada América Movil, lo cual exhibe alarmantemente la mediocridad parasitaria de las medievales empresas privadas mexicanas.

Ingresos y ranking, según Fortune 2013: Pemex 125 mil 200 millones de dólares (lugar 36); América Movil 58 mil 900 millones de dólares (lugar 158) y CFE 23 mil 600 millones de dólares (lugar 491).

Pemex ingresa el doble que América Movil, más de cinco veces que CFE, y más que las dos últimas juntas.

El verdadero lastre de Pemex es la Secretaría de Hacienda y su modelo neoliberal, que decapita 67.4 por ciento (la mayor de la Vía Láctea) como carga fiscal a su renta petrolera, en contraste con Venezuela (39.9 por ciento), Noruega (19 por ciento) y Colombia (11 por ciento).

Se deduce la imperativa primera solución integral perentoria: quitarle a la Secretaría de Hacienda el manejo discrecional de Pemex: un golpe de timón de implicaciones estratégicas.

De facto, la Secretaría de Hacienda, mediante los excedentes petroleros, subsidia el disfuncional modelo neoliberal de las medievales empresas privadas mexicanas, muchas de las cuales cuando llegan a pagar impuestos luego son indultadas por el selectivo fisco (caso del oligopolio Televisa).

La postura de la Secretaría de Hacienda es teológica: todo lo estatal no sirve (aunque 40 por ciento del presupuesto provenga de Pemex), ergo hay que desmantelarlo para entregáserlo a las privadas; mientras que todo lo neoliberal es sublime (aunque no corresponda con los hechos: decadencia trágica del Grupo Monterrey, pese a todas las facilidades transexenales).

Si Pemex fuera menos castigada fiscalmente, como los casos de Noruega y Colombia (paradigma del México neoliberal en seguridad), se tendrían grosso modo excedentes anuales entre 80 mil y 100 mil millones de dólares. Aun exagerando sus pasivos (fondos de pensiones del sindicato en manos del PRI y los adeudos alocados del PAN: v. gr. compra del 10 por ciento de la española Repsol), Pemex tendría excedentes suficientes para cubrir la explotación en aguas profundas, mientras alquila o aprende en sólo dos años su tecnología madura.

Aceptando que faltara dinero, se puede usar parte de las reservas del Banco de México (166 mil 377 millones de dólares), que superan a las de Estados Unidos, y/o invertir parte de los fondos de pensiones (Afores) de 120 mil millones de dólares, que, por cierto, se multiplicarán en cuatro años a 386 mil millones de dólares. Dinero es lo que sobra.

Consar permite el empleo de directores extranjeros (¡supersic!) para manejar 50 mil millones de dólares en un banco custodio ( Financial Times, 22/6/13) e invierte su 11 por ciento en Estados Unidos (sic).

Sin contar la ingeniería financiera nacional para atraer capitales (que harían cola), pero sin perder propiedad ni control.

Es anómalamente aberrante que Consar no invierta 50 mil millones de dólares de los ahorros (secuestrados malignamente por el modelo neoliberal) de los empleados (¡ojo!), en manos de 12 operadores (muchos extranjeros), para la explotación nacional de las aguas profundas, mientras se despierta de su letargo a Banobras, que no cumple con su misión primaria, como BNDES en Brasil, que realizó la mayor oferta púbica inicial (IPO, por sus siglas en inglés) para Petrobras.

El desprecio neoliberal por la tecnología mexicana es demencial, como demostró el doctor Jaime Aboites en un reciente seminario del Centro de Ciencias de la Transición/Centro de Estudios Geoestratégicos de la UAM Xochimilco: a partir del TLCAN se beneficiaron en forma exponencial las trasnacionales extranjeras, mientras las entidades nacionales permanecieron estancadas. El TLCAN anestesió la creatividad mexicana.

Jaime Aboites demostró que las estatales –vilipendiadas por la propaganda negra del totalitarismo neoliberal multimediático– arrasaron en 1980-2011 con las patentes otorgadas a universidades e instituciones de I&D.

Ranking en orden descendente: IMP (sigue erguido a pesar de su desmantelamiento deliberado), la UNAM, la UAM, Cinvestav e IIE. No aparece el ITAM, a quien le han procurado el lastimoso papel de caballo de Troya para entregar Pemex a las trasnacionales del binomio anglosajón de petroleras/bancos de inversión.
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11.7.13

Snowden y el nuevo Imperio

John Brown


La revista alemana Der Spiegel acaba de publicar una entrevista con Edward Snowden en la que este declara que, a pesar de las hipócritas protestas oficiales por las escuchas masivas a autoridades y ciudadanos de la República Federal de Alemania, las autoridades de este país no solo sabían de estas escuchas, sino que las habían aceptado. Esta aceptación llegaba al punto de que, en la nueva base americana que prevén construir en un próximo futuro en territorio alemán, la Agencia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos (NSA) para la que trabajaba Snowden, tendría un centro de escuchas. Muy probablemente, las próximas revelaciones de Snowden nos indiquen situaciones muy similares en otros países de la Unión Europea. Detrás de las -moderadamente- escandalizadas declaraciones de algunos dirigentes europeos ante las escuchas de la NSA, se esconde un tipo de relación con los Estados Unidos que ya no tiene nada que ver con la que media entre Estados soberanos.

Más allá de la anomalía formal que constituyen las escuchas a ciudadanos y autoridades, que violan a la vez la soberanía nacional de los Estados y los derechos constitucionales de la ciudadanía, existe una nueva constitución post-soberana basada en la transparencia unilateral. Los Estados Unidos tienen, en efecto, derecho a obtener datos sobre la ciudadanía y las autoridades europeas, sin que esta transparencia se ejerza de manera recíproca. Esto supone que el Estado norteamericano, concretamente su ejecutivo y sus servicios de inteligencia, ejercen prerrogativas soberanas sin limitación ni reciprocidad alguna en suelo europeo. Esto quedó, por cierto, muy claro cuando -también a propósito del caso Snowden- el ministro español de asuntos exteriores José Manuel García Margallo justificó la prohibición de sobrevuelo del espacio aéreo español al avión presidencial de Evo Morales con el argumento de que "nos dijeron que [Snowden] estaba en el avión". Basta así una indicación de la CIA o de la NSA para que Estados como el español actúen como brazos ejecutores del ejecutivo norteamericano.

La situación que describe Snowden en su entrevista, reacciones de obediencia automática como la del ministro Margallo o incluso otros elementos más dignos de un sainete como la intervención del embajador español en Viena proponiendo a Evo Morales tomar un café en su avión presidencial para "echar un vistazo", testimonian del hecho de que, más allá de las constituciones formales de nuestros Estados, está operando una constitución material que poco tiene que ver con aquellas. Los Estados modernos se basan, como se sabe, en un principio de soberanía interior y exterior que sirve de base a su ordenamiento interno y a sus relaciones con otros Estados. La soberanía exterior exige que los demás Estados reconozcan a un determinado Estado como la potencia que ejerce de manera exclusiva la administración efectiva de un territorio. La soberanía interna, desde Bodin, hace del soberano el detentor exclusivo de la autoridad política y del poder legislativo en un territorio determinado. Todo el sistema de garantías democráticas de los Estados liberales se basa en estos dos principios, pues si un Estado no puede ejercer su soberanía en su territorio, tampoco puede garantizar las libertades y derechos de sus ciudadanos. Las escuchas norteamericanas reveladas por Snowden son un caso claro de violación simultánea de la soberanía estatal de los Estados europeos -y de la débil instancia cuasi-federal que es la UE- y de los derechos civiles de los ciudadanos.

Desde un punto de vista material, más allá de las formalidades del derecho internacional y del derecho constitucional, hace tiempo que el orden soberano -cuyos rasgos principales acabamos de recordar- ha periclitado. Robert Cooper, uno de los asesores de Tony Blair que más hicieron para defender la invasión de Iraq -y que fue posteriormente asesor de Javier Solana en su cargo de Alto Representante para la Política Exterior de la UE y es hoy consejero del Servicio Europeo de Acción Exterior- explicó esta situación con meridiana claridad en un artículo de 2002 publicado en The Observer con el elocuente título de "Por qué todavía necesitamos imperios"("Why we still need empires"). En este texto, Cooper afirma que, tras la caída de los grandes imperios europeos que se repartían el mundo y el fin del reparto imperial de la Guerra Fría, nos encontramos con "dos nuevos tipos de Estado. En primer lugar, tenemos los Estados premodernos -a menudo excolonias- cuyos fracasos han conducido a una guerra hobbesiana de todos contra todos: son países como Somalia y, hasta hace poco, Afganistán. En segundo lugar, están los Estados postimperiales postmodernos que ya no piensan en la seguridad primordialmente en términos de conquista. Un tercer tipo lo constituyen los Estados "modernos" tradicionales como la India, Pakistán o China que se comportan como siempre lo han hecho los Estados, conforme a su interés y a la razón de Estado." Prosigue Cooper afirmando que "El sistema postmoderno en el que vivimos los europeos no se basa en el equilibrio, ni pone el acento en la soberanía ni en la separación de los asuntos interiores y exteriores. La Unión Europea se ha convertido en un modelo altamente desarrollado de interferencia mutua en los asuntos internos de los otros, que llega hasta la cerveza y las salchichas". Habría que añadir a la "cerveza y las salchichas" en un afán de exactitud, las libertades y los derechos, pues los Estados de la UE han abolido entre ellos -entre otros derechos- el derecho de asilo y han automatizado y simplificado enormemente los procedimientos de extradición.

Frente a este "club de amigos" que son la UE y otros Estados "postmodernos" como los Estados Unidos y el Japón, existe un mundo exterior tenebroso al que no se aplican las mismas reglas y frente al cual, según Cooper, "tenemos que empezar a acostumbrarnos a usar una doble vara de medir ("double standards)". Si la descolonización que acabó en los años 60 con los imperios coloniales europeos había reconocido la igualdad de todos los Estados como Estados soberanos, esta igualdad es cuestionada ahora desde las antiguas potencias coloniales: la idea de un derecho internacional universal desaparece en favor de la "doble vara de medir". Esta dualidad de normas se describe en los -crudos- términos siguientes: "Entre nosotros, operamos sobre la base de leyes y de una seguridad abierta y cooperativa. Sin embargo, cuando tratamos con Estados a la antigua, fuera del continente postmoderno europeo, tenemos que regresar a los métodos más bruscos de una era anterior: la fuerza, el ataque preventivo, el engaño, todo lo que sea necesario para hacer frente a quienes siguen viviendo en el mundo decimonónico regido por el principio de "cada Estado por sí mismo". La violencia imperial y la ilegalidad siguen así rigiendo como principios, cuando se trata del mundo premoderno y moderno. Por ello mismo, Cooper propone, para establilizar la situación, un nuevo orden imperial en el que los países postmodernos, como antaño "el hombre blanco" asuman directamente sus "responsabilidades" en la gestión de pueblos más primitivos reconstituyendo un orden imperial.

Con todo, la liquidación del orden jurídico no se para en las fronteras del mundo postmoderno. También los Estados europeos tienen sus jerarquías internas, como se puede apreciar en la actual gestión de la deuda de los países del sur de Europa, pero, sobre todo, están sometidos todos ellos a la potencia hegemónica norteamericana, cuyas órdenes, incluso administrativas o policiales, adquieren rango y fuerza de ley. Existe así lo que Cooper denomina un "imperialismo voluntario" con instituciones como el FMI y el Banco Mundial, que deciden también la suerte de los países desarrollados, pero lo que el discurso de Cooper oculta es la asimetría profunda de la relación con los Estados Unidos. La transparencia, para los Estados Unidos, es meramente unilateral: ellos, como soberano efectivo de ese ficticio mundo postmoderno, tienen pleno derecho a vigilar a administraciones y personas en Europa y lo tienen con el pleno reconocimiento y la plena aceptación de las autoridades europeas. De este modo, la política cuasi-totalitaria de espionaje masivo de las comunicaciones -que practican los Estados Unidos en las últimas décadas y que supera con creces a la de la Stasi en la República Democrática Alemana- puede extenderse a Europa. Además, puede incluso extenderse a las autoridades públicas de los Estados europeos, las cuales están dispuestas, en nombre de la "transparencia" y la "confianza" entre aliados, a dejarse espiar, tal vez para mostrar así su absoluta fidelidad al único soberano que reconocen. Decía Gramsci que el liberalismo se equivoca en la teoría y nos engaña cuando nos hace creer que la sociedad civil y el mercado deciden: "dado que en la realidad efectiva -la realtà effettuale- sociedad civil y Estado se identifican, hay que establecer que también el liberalismo es una "reglamentación" de carácter estatal introducida y mantenida por medios legislativos y coercitivos: es un acto de voluntad consciente y no la expresión espontanea, automática del hecho económico". ( Q13 §18, pp.1589-1590).

El liberalismo mundializado también necesita un soberano: en la mayoría de los países este soberano son los Estados Unidos. Tal vez para deshacernos de él -y del neoliberalismo- como han empezado a hacerlo muchos países latinoamericanos sea necesario crear nuevas formas de soberanía basadas en una democracia federal europea de los comunes. El neoliberalismo impone la propiedad por encima de los comunes, pero la creación de Europa como realidad federal y democrática no puede basarse en una propiedad capitalista que solo una potencia soberana exterior puede tutelar, sino en el despliegue de los comunes productivos materiales e "inmateriales" europeos que ya existen. De ello depende nuestra libertad así como la posibilidad -hoy bloqueada- de que todos puedan acceder a unas condiciones de vida dignas.

10.7.13

JP Morgan Chase y Evercore Partners, ¿detrás de la privatización encubierta de Pemex?

Alfredo Jalife-Rahme

Perturba el injerencismo de influyentes think tanks de Estados Unidos como CSIS y Centro Woodrow Wilson (WWC; ver Bajo la Lupa, 7/7/13) para presionar teológicamente la privatización de los hidrocarburos, donde usan las siglas entreguistas de entelequias seudomexicanas como ITAM, CIDAC, Imco y Marcos Asociados, a quienes les conceden un valor político que no tienen para implementar una de las transcendentales decisiones de la historia de México.

Días después del paradigmático 11-S fue publicado el documento histórico Nuevos horizontes (http://csis.org/files/media/csis/pubs/newhorizons%5B1%5D.pdf), con sus Recomendaciones para los encargados de formular política, bajo la autoría del Consejo Binacional de EU-México (con varias firmas incondicionales mexicanas) bajo la égida del influyente Centro de Estudios Estrategicos e Internacionales (CSIS, con sede en Washington) y de la Universidad de Austin, y del lado mexicano: ITAM y una quimera bizarra, Centro de Investigación para el Desarrollo AC (CIDAC), que dirige el cordobista-zedillista Luis Rubio Friedberg, muy solicitado por el WWC.

No fueron consultados universidades (UNAM, UAM, etcétera) e institutos de mayor prestigio y capacidad que el ITAM, quienes reflejan mejor la pluralidad y la diversidad de la sociedad mexicana.

Pese a que no me convencen los parámetros del ranking de universidades de Latinoamérica, la UNAM (lugar 6) y el IPN (lugar 16) superan por mucho al ITAM (lugar 31), a quien prácticamente empatan con la UAM (lugar 33, muy devaluado).

Ahora WWC (ver Bajo la Lupa, 7/7/13) ha tomado el relevo del CSIS, pero permanece fijo en todas las entregas el ITAM, cuyo presidente del consejo de gobierno es Alberto Bailleres González, tercer hombre más rico de México y selecto miembro del consejo internacional de JP Morgan Chase, principal megabanco del mundo.

La participación aparentemente inocua cuan insólita del ITAM en la privatización de los hidrocarburos de México pudiera tener que ver con sus vínculos con Alberto Bailleres y con Pedro Aspe, fracasado ex secretario de Hacienda con Salinas.

No excavaré en la polémica tesis en el MIT Respuesta fiscal a los choques petroleros, de Luis Videgaray Caso, egresado del ITAM, que fue supervisada por el latinófobo Rudiger Dornbusch, quien fue coautor de varios libros con Pedro Aspe, muy cercano a Bailleres.

Se devela la suprema conectividad e ingeniería financierista de donde provendrán los grandes capitales anglosajones para la explotación de las aguas profundas/transfronteras/ shale gas, que requieren colosales cantidades de dinero dado el volumen pantagruélico de las reservas.

Es probable que el megabanco JP Morgan Chase, el banco favorito de Obama y cuyo director fue Alan Greenspan, sea el que propulse el financiamiento en las aguas profundas de la reforma Peña/Videgaray/Aspe, por lo que resulta conveniente conocer sus alcances geopolíticos que desnuda Andrew Gavin Marshall, director de la división de geopolítica del Instituto Hampton (http://www.occupy.com/article/global-power-project-part-4-banking-influence-jpmorgan-chase ).

Andrew Gavin Marshall comenta que JP Morgan Chase es el mayor banco del mundo, con activos por 4 billones de dólares (trillones en anglosajón) y cuyo polémico mandamás Jamie Dimon ha enfrentado una serie de escándalos por su contabilidad creativa y sus esquemas manipulativos.

Según The New York Times (16/3/13), JP Morgan Chase, el mayor tratante de derivados del mundo, es demasiado grande para regular.

Si en Estados Unidos no lo pueden regular, ¿quién del gobierno de Peña lo podrá hacer?

Andrew Gavin Marshall constata que JP Morgan Chase es el banco mejor conectado del mundo, cuyos poder e influencia rebasan los asuntos financieros como una superlativa fuerza política en el mundo.

Marshall examina la anatomía del influyente organigrama de JP Morgan Chase de 55 personajes, de los cuales 13 tienen vínculos con el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés), el que, por cierto, coedita su pésima publicación en español con el ITAM.

Le sigue la polémica Comisión Trilateral, con cinco miembros. Por cierto, Enrique Krauze Kleinbort, director de Letras Libres y consejero de Televisa, forma parte de la Comisión Trilateral (http://www.trilateral.org/download/file/NA_list_10-11(2).pdf).

Cuenta también con miembros prominentes: el CSIS, el Consejo Nacional del Petróleo, ExxonMobil y Chevron.

Preside el consejo internacional de JP Morgan Chase Jacob A. Frenkel –anterior gobernador del banco central de Israel–, junto a Bailleres, Carla Hills (la maga del TLCAN) y Kissinger.

En 2006, el prominente banquero de inversiones estadunidense, ex secretario adjunto del Tesoro y Chicago boy Roger Altman, hoy director de Evercore Partners, compró la empresa Protego del itamita Pedro Aspe, quien fue integrado a sus operaciones.

La publicidad de Evercore Partners alardea de que es el banco de inversiones independiente (sic) más activo en Estados Unidos.

El prominente banquero Roger Altman fue obligado a renunciar por sus malos manejos contables como socio de Lehman Brothers, cuya quiebra desató la crisis de 2008. ¿Se puede confiar en alguien así?

Miembro del comité de dirección del esotérico Grupo Bildeberg, Roger Altman supervisó la quiebra de Chrysler y GM, fue asesor de John Kerry y Hillary Clinton y forma parte del polémico Grupo Blackstone, implicado en el fantasmagórico cobro doble de los seguros del WTC el 11-S (ver Bajo la Lupa, 26/9/04, 3/10/04 y 22/12/04).

¿Gestará Roger Altman un 11-S financiero para cobrar doble en las aguas profundas y el shale gas del México neoliberal itamita?

En sincronía, el sector privado mexicano impone su agenda para la inversión extranjera ( El Financiero, 19/6/13): “permitir al sector privado la inversión en refinación, tanto en forma directa como en alianza con Pemex; mayor participación en comercialización, transporte, distribución y almacenamiento de productos refinados y petroquímicos; reformar los artícu­los 27 y 28 constitucionales para permitir la participación en la explotación de gas natural, shale gas, yacimientos transfronterizos y no convencionales” (léase: aguas profundas).

Presumen que la aprobación de la reforma traería (sic) recursos adicionales por 50 mil millones de dólares.

Se desprende que el problema radica en conseguir 50 mil millones de dólares, que no es tanto para Pemex.

A mi juicio, la privatización expuesta no aborda seis puntos nodales: 1) Transferencia de tecnología. 2) Medio ambiente: se gratifica a las depredadoras del Golfo de México (BP, Halliburton y Schlumberger). 3) Seguridad nacional: para Estados Unidos los energéticos son la quintaescencia de su seguridad nacional (CSIS dixit). ¿Para México no? 4) ¿Cuál es la geopolítica mexicana de los energéticos/oleoductos? 5) Creación de una banca nacional ex profeso, y 6) Capacidad de financiamiento doméstico y/o mediante joint ventures con megabancos foráneos (los 13 bancos de Wall Street y/o bancos de los BRICS), sin ceder control operativo estratégico.

La próxima vez abordaré los argumentos endebles de los entreguistas de que Pemex y México carecen de dinero.
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