17.8.15

Enrique Peña Nieto
Presidente de los Estados Unidos Mexicanos
15 Agosto 2015
P R E S E N T E

Presidente Peña Nieto:

Nosotros, periodistas, escritores, y artistas creativos de todo el mundo, con el apoyo de PEN y el Comité de Protección a los Periodistas, vemos con indignación los ataques contra los reporteros en México. Cuando se ataca a un periodista se atenta contra el derecho a la información de la sociedad entera.

El 31 de julio fue asesinado en Ciudad de México el fotoreportero Rubén Espinosa, junto con una activista de derechos humanos, dos de sus compañeras de piso y la empleada doméstica del lugar. Este crimen ha sido un parteaguas. La Ciudad de México era considerada uno de los últimos lugares seguros para el ejercicio periodístico. Pero ahora no parece haber santuario alguno para los reporteros perseguidos en México.

Desde el año 2000 decenas de reporteros han sido víctimas de homicidio; se sabe de otros 20 que continúan desaparecidos. La abrumadora mayoría de estos crímenes permanecen en la impunidad. La CNDH apunta a evidencia que involucra a funcionarios públicos en varios de los ataques contra periodistas y medios de comunicación. Las amenazas físicas extremas y generalizadas que padecen los reporteros llama la atención de las organizaciones encargadas de vigilar la libertad de expresión en el mundo, y de grupos como el Comité de Protección a los Periodistas y PEN, que abogan por los derechos de la prensa. Todos ellos han hecho campañas para acabar con lo que se ha llamado censura a tiros.

Rubén Espinosa, asesinado a sus 31 años de edad, laboraba como fotógrafo en el estado de Veracruz. Tras recibir varias amenazas graves, huyó a la Ciudad de México hace algunas semanas. Los reporteros de Veracruz que reciben amenazas están convencidos de que éstas provienen de funcionarios del gobierno del estado. Desde que el actual gobernador, Javier Duarte, llegó al poder en 2010, las amenazas, los maltratos, y los asesinatos de periodistas han alcanzado cifras sin precedente en Veracruz: catorce han muerto de manera atroz, y tres han desaparecido. En cada uno de los casos se ha desechado como línea de investigación judicial el ejercicio profesional de las víctimas. Hasta ahora, 37 colegas de Rubén Espinosa han tenido que abandonar sus trabajos, sus hogares y sus familias, y desplazarse a la Ciudad de México tras recibir amenazas. Rubén Espinosa fue asesinado a las pocas semanas de su llegada a la capital.

Señor Presidente; no debe haber mas asesinatos: el homicidio de Espinosa, y de Alejandra Negrete, Yesenia Quiroz, Nadia Vera, y Mile Virginia Martín —las cuatro jóvenes que murieron con él— deben ser investigadas con integridad. Los verdaderos homicidas tienen que recibir juicio justo y con-dena pronta. En su país, señor Presidente, las estadísticas de impunidad en los casos contra periodistas son alarmantes: Según la Comisión Nacional de Derechos Humanos, 89 por ciento de los asesinatos permanecen sin resolver. La Comisión ha denunciado que sus propias investigaciones son obstaculizadas por las autoridades. La negligencia judicial garantiza la impunidad.

Hoy el periodismo en todo el mundo vive bajo asedio: los reporteros mexicanos, en particular, viven en peligro mortal. Las organizaciones criminales, los funcionarios de gobierno corruptos, y un sistema de impartición de justicia incapaz siquiera de determinar la responsabilidad de los asesinos son causa de la extrema vulnerabilidad de los reporteros.

Señor presidente, le urgimos a:

1.-Garantizar el esclarecimiento inmediato y efectivo de los asesinatos contra Rubén Espinosa y la enorme cantidad de periodistas en México que han caído como él, y la investigación sin contemplaciones de los funcionarios estatales y municipales que, en cada caso, se puedan haber visto involucrados.

2.- La revisión inmediata de los mecanismos para la protección de periodistas y el compromiso efectivo de su gobierno para garantizar la libertad de expresión en México.

Atentamente,

Mario Arriagada, Héctor Abad Faciolince, Rodrigo Abd, Jaime Abello, Vivian Abenshushan, Mariclaire Acosta, Chimamanda Ngozi Adichie, Sergio Aguayo, José Agustín, Francisco Alanís, Cristian Alarcón, Jesús Alberto Yajure, María Alesia Sosa, Andrew Alexander, Paola Alín, Esther Allen, Guilherme Alpendre, Vivien Altman, Sinar Alvarado, Nathalie Alvaray, Rosental Alves, Christiane Amanpour, Luigi Amara, Anita Anand, Jon Lee Anderson, Miguel Angel Nieto, Claudia Antunes, Kwame Anthony Appiah, former president of PEN American Center, Elizabeth Araujo, Gerardo Araujo, Betty Aridjis, Chloe Aridjis, Homero Aridjis, Rosemarie Armao, Alonso Arreola, Margaret Atwood, Paul Auster, Cecilia Ballesteros Guerra, Cecilia Balli, Patricia Barba Ávila, Caco Barcellos, Javier Bárcenas, Günter Bartsch, César Batiz, Dan Baum, Louis Begley, former president of PEN American Center, Ana Belen Santiago, Geney Beltrán Félix, Marcelo Beraba, Carl Bernstein, Luis Pablo Beauregard Alday, Marjorie Blomme, Ray Bonner, Steven Bodzin, Lisseth Boon, Lolita Bosch, Liz Bradley, Carlos Bravo Regidor, Tom Brokaw, Gloria Jay Browne-Marshall, Lydia Cacho, Verónica Calderón García, Rebeca Calle, Homero Campa, Fidel Cano, Pablo Caño Gallardo, Martín Caparrós, Mardonio Carballo, Laura Carlsen, Sonia Corona Sánchez, Ana María Carrano, Laura Castellanos, Ricardo Castro, César Castro Fagoaga, Jean-Philippe Ceppi, Michael Chabon, Vitaly Chelyshev, Ron Chernow, former president of PEN American Center, Susan Chira, Noam Chomsky, Paula Chouza Candeira, Sandra Cisneros, Ana Clavel, Jennifer Clement, John Coats, John Coetzee, Teju Cole, John Conroy, Martha Cooley, Sheila Coronel, Daniel Coronell, Ricardo Corredor, Molly Crabapple, Carjuan Cruz, Juan Cruz, Alfonso Cuarón, Manuel Martin Cuenca, Guillermo Cullell, Dave Cullen, Michael Cunningham, Carlos Dada, Sergio Dahbar, Staffan Dahllöf, Luke Dale-Harris, Helen Darbishire, Javier Darío Restrepo, Daniela Dávila Torres, Jacobo Dayana, Luca De Biase, Donna De Cesare, José de Córdoba, Pablo de Llano Neira, Anthony de Palma, José Roberto de Toledo, Siddhartha Deb, Melissa del Bosque, Matias del Rio, Guillermo del Toro, Claudia Delgado, Junot Díaz, Adriana Diaz Enciso, Christopher Dickey, Juan Diego Quesada Fernández, Stephen Doig, Andrew Donohue, Kate Doyle, Daniel Drepper, Denise Dresser, Borja Echevarría, Nelson Eduardo Bocaranda, Carlos Eduardo Huertas, Gastón Eligio Monge, Alvaro Enrigue, Octavio Enríquez, Louise Erdrich, Gerardo Esquivel, Joaquín Estefanía, Monica Fahmy, Tai Farounbi, Jules Feiffer, Héctor Feliciano, Airam Fernández, Patricio Fernández, Antonio Fernández Nayz, Carlos Fernando Chamorro, Stephen Ferry, Diego Fonseca, Juan Luis Font, Juan Forero, Altin Fortuzi, Hal Foster, Lorna Scott Fox, Marian Botsford Fraser, chair of Writers in Prison Committee, PEN International, Carlos Franz, Salvador Frausto, Maureen Freely, president of English PEN, Josh Friedman, Melva Frutos, Claudia Furiati Páez, Jan Gunnar Furuly, Neil Gaiman, Esther Garcia, Alicia García Bergua, Ana García Bergua, Gael García Bernal, Lourdes Garcia-Navarro, Javier Garza, Verónica Gerber Biecci, Graeme Gibson, Ricardo Ginés, Todd Gitlin, Jo Glanville, director of English PEN, Peter Godwin, former president of PEN American Center, Matt Goldberg, Francisco Goldman, Marina Gómez Robledo Ramos, Vanessa Gómez Quiroz, Enric Gonzalez, Mónica Gonzalez, Mónica González Islas, Camilo Gonzalez Posso, Gustavo Gorriti, Juan Gossain, Cheryl Gould, Témoris Grecko, John Green, Mona Grivi Norman, Evelyn Groenink, Rogelio Guedea, Carla Guefenbein, Leila Guerriero, Alma Guillermoprieto, Chus Gutierrez, Alejandra Gutiérrez Valdizán, Sebastián Hacher, Jessica Hagedorn, Nicky Hager, Pete Hamill, Daniel Handler, Adam Hannestad, Dorrit Harazim, Miles Harvey, Jens Egil Heftoy, Leonardo Heiblum, Aleksander Hemon, Amy Hempel, Julián Herbert, Yuri Herrera, Roberto Herrscher, Seymour Hersh, Adam Hochschild, Refik Hodzic, Pavla Holkova, Amanda Hopkinson, Mark Horvitz, Brant Houston, Ariana Huffington, Mark Lee Hunters, Siri Hustvedt, Steven Isenberg, Gabriela Jaúregui, Camilo Jiménez Estrada, Ha Jin, Gilbert Joseph, Laia Jufresa, Mario Jursich, Salmon Kalmanovitz, David Kaplan, Nitasha Kaul, Amitava Kaur, Porochista Khakpour, Kimberly Kleman, Minna Knus-Galán, Lucy Komisar, Gisela Kozak, Stefanie Kremser, Hari Kunzru, Rachel Kushner, Tony Kushner, Sandra La Fuente, Gumersindo Lafuente, Lucía Lagunes Huerta, Anne Lea Landsted, Isaac Lee, Joanne Leedom-Ackerman, Rafael Lemus, Juanita León, Jonathan Lethem, Karen Lewellen, Albinson Linares, Yelitza Linares, Elinor Lipman, Claudio Lomnitz, Carlos Lopez, Claudio Lopez, Roberto López Belloso, Mabel Lozano, Jorge Luis Sierra, Diego Luna, Helge Lunde, Gavin MacFadyen, Larissa MacFarquhar, Frida Maceira, Pamela Maffei McCarthy, Dale Maharidge, Gabriela Manulli, David Marcial Pérez Muñoz, David Maris, Megan Marshall, Eduard Martín-Borregón, Óscar Martínez, París Martínez, Jan Martínez Ahrens, Antonio Martínez Velázquez, Michael Massing, Ayana Mathis, Judith Matloff, D.T. Max, Patrick Mayoyo, Colum McCann, Colin McMahon, Jody McPhillips, Pablo Medina, María Gabriela Méndez, Claudia Méndez Arriaza, Maaza Mengiste, Geraldine Fabrikant Metz, Josh Meyer, Lorenzo Meyer, Alfredo Meza, Thomasina Miers, T. Christian Miller, Ken Mizokochi, Anne Modarressi, Adrian Mogos, Fernando Molica, Pablo Ortiz Monasterio, Tania Montalvo, Daniel Montero Bejerano, María Jesús Montes, Acianela Montes de Oca, Rick Moody, Marcelo Moreira, Gina Morelo, Ana Karina Moreno, Daniel Moreno, Dan Morrison, Eduardo Mosches, Maggie Mulvihill, Boris Muñoz, Azar Nafisi, Bertha Navarro, Fernanda Navarro, Enrique Naveda, Sonia Nazario, Guadalupe Nettel, Juan Noé Fernández Andrade, Suzanne Nossel, executive director of PEN American Center, José Luis Novoa, Adriana Núñez, Eulimar Núñez, Finbarr O’Reilly, Achy Obejas, Midori Ogasawara, Lise Olsen, Michael Ondaatje, Hector Ortega, Antonio Ortuño, Alfonso Ospina, Guillermo Osorno, Jardiel Palomec, Weng Paraan, José Luis Pardo Vieras, Catherine Parnell, Katherine Paterson, Bruno Patiño, Miranda Patrucic, Norman Pearlstein, Bibiana Peine, Máximo Peña, Amantha Perera, Gustavo Daniel Pescheta, Blanche Petrich, D.B.C Pierre, Michael Pietsch, Omar Pineda, Rafael Pineda, Erwin Potts, Luis Prados de la Escosura, Francine Prose, former president of PEN American Center, Sabrina Provenzani, Jordi Puntí, Guillermo Quijas-Corzo, Karem Racines, Paul Radu, Sergio Ramírez, Andrés Ramírez, Claudia Ramos, Dulce Ramos, Ricardo Raphael, Ahmed Rashid, Theresa Rebeck, Victoria Redel, Rossana Reguillo, Elena Reina Muñoz, David Remnick, Vania Reséndiz, Jacob Resneck, German Rey, Gustavo Reyes, Pilar Reyes, Rodrigo Rey Rosa, Angel Ricardo Gómez, Maite Rico Francia, Alan Riding, Jill Riepenhoff, Carmen Riera, Ronna Rísquez, Ariel Ritchin, Laura Robinson, Eduardo Rodriguez, Juan Ramón Rodríguez, Martín Rodríguez Pellecer, Larry Rohter, Nayeli Roldán, María Teresa Ronderos, Enrique Rondón Nieto, Espen Rosback, Eleanor Rose, Clovis Rossi, Sebastián Rotella, Sandra Mims Rowe, Antonio Rubio, Saúl Ruiz Mata, Emiliano Ruiz Parra, Alan Rusbridger, Norman Rush, Salman Rushdie, Douglas Rushkoff, Alberto Salcedo Ramos, Daniel Saldaña, Andres Sanchez, Omar Sánchez de Tagle, Alejandra Sánchez Inzunza, Nora Sanin, Inés Santaeulalia Fernández, Esmeralda Santiago, Daniel Santoro, José Luis Sanz, John Ralston Saul, president of PEN International, George Saunders, Said Sayrafiezadeh, Andrés Schafer, Elissa Schappell, Diana Schemo, David Schlesinger, Richard Sennett, Carlos Serrano, Shahid Sha, Bruce Shapiro, Craig Shaw, Owen Sheers, Erin Siegal McIntyre, Álvaro Sierra, Héctor Silva Ávalos, Joel Simon, executive director of Committee to Protect Journalists, Pablo Simonetti, Majo Siscar, Margo Smitt, Dava Sobel, Andrew Solomon, president of PEN American Center, Deborah Solomon, Paula Span, Art Spiegelman, Paul Steiger, María Stoopen, Asuncion Stoupignan, Jean Strouse, Rubén Suárez Ciria, Drew Sullivan, Damon Tabor, Irlanda Tambascio, Janne Teller, Mauricio Tenorio, Sanne Terlingen, Marleen Teugels, Adam Thirlwell, Serena Tinari, Colm Tóibín, Fred Tomaselli, Wibert Torre, Justin Torres, Laird Townsend, Marcelo Träsel, Salil Tripathi, John Trotter, Eileen Truax, Duy Linh Tu, Marcela Turati, Manuel Ureste, Pedro Vaca, Javier Valdez, Roberto Valencia, Mael Vallejo, Michael Vazquez, Rulo David Vázquez, Andres Velasco, Natalia Viana, Judith Vichniac, Juan Pablo Villalobos, Julio Villanueva Chang, Juan Villoro, Ayelet Waldman, Mike Walter, Jonathan Weiner, Tim Weiner, Jacob Weisberg, Margot Williams, Matthew Winkler, Tobias Wolff, Alejandra Xanic Von Bertrab, Karla Zabludovsky, Alejandro Zambra, Fabiola Zerpa, Blaz Zgaga, Margriet Zoethout.

12.8.15

Veracruz, estado de censura

Jenaro Villamil

MÉXICO, D.F. (apro).- La madrugada del 11 de octubre de 2002 explotó el boiler en el departamento del periodista veracruzano José Miranda Virgen, autor de la columna “Espejo de Poder”. El estallido le causó quemaduras en 98% ciento de su cuerpo. Vivía solo. Fue trasladado al Hospital ABC de la Ciudad de México, pero fueron inútiles los intentos por mantenerlo con vida. Murió a los cinco días.

Uno de sus últimos textos fue el involucramiento de personajes del entonces gobierno de Miguel Alemán Valdés con el crimen organizado. Aludió la vecindad del mandatario estatal con Jesús Albino Quintero Meraz, El Beto, entonces uno de los narcotraficantes más buscados.

La Asociación de Periodistas de Veracruz denunció que Miranda Virgen no murió por accidente, sino que fue víctima de un atentado. Pidieron la intervención de la PGR y de la CNDH. Representantes de Reporteros sin Fronteras (RSF) acudieron con el entonces secretario de Gobernación, Santiago Creel Miranda, para solicitar su intervención en el caso. El gobierno foxista no se involucró.

La Procuraduría de Veracruz concluyó que la explosión “fue un accidente provocado por una fuga de gas”. No hubo investigación y el caso quedó cerrado. Sus archivos fueron sustraídos por agentes policiacos. En ese entonces, el jefe de la policía estatal era José Alejandro Montano Guzmán, amigo del entonces gobernador.

Trece años después, Montano Guzmán subió a la tribuna de la Comisión Permanente, el pasado 5 de agosto, para defender a su gobernador, Javier Duarte, de cualquier responsabilidad en el multihomicidio de la colonia Narvarte, en la Ciudad de México.

Montano Guzmán, exjefe policiaco de Veracruz y señalado como uno de los personajes incómodos del priismo veracruzano que se sumó al peñismo, pidió “un voto de confianza” para la Procuraduría capitalina. Insistió que todo hacía pensar en el móvil del robo como causa del brutal atentado contra la vida de Rubén Espinosa, Nadia Vera –ambos desplazados internos por amenazas recibidas en Veracruz– y tres mujeres más.

Ese ha sido el estilo y el sello de la casa en casi todos los atentados y crímenes contra periodistas en Veracruz: desde la época de Miguel Alemán, incluyendo el sexenio criminógeno de Fidel Herrera y, sobre todo, durante la administración de Duarte de Ochoa (los tres priistas), la insistencia de los procuradores y jefes de la policía estatales de Veracruz ha sido menospreciar el ejercicio periodístico como la principal línea de investigación.

Con Duarte se dio un salto cualitativo: a la persecución a comunicadores se agregó la intimidación y acoso a activistas de derechos humanos, la criminalización a organizaciones y agrupaciones estudiantiles. Los crímenes de Rubén Espinosa y de Nadia Vera (fotoperiodista y activista de #YoSoy132, respectivamente) combinan a los dos sectores más criminalizados y perseguidos por su gobierno.

Algo de esto debe saber también su secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, quien mantiene una estrategia férrea de control y de censura hacia todo lo relacionado con los excesos de sus agentes y las arbitrariedades cometidas.

No en balde los abogados de Nadia Vera Pérez, así como el diputado local del PT, Fidel Robles Guadarrama, han demandado que la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) no solamente llame a declarar a Javier Duarte sino también a su jefe de la policía, Bermúdez Zurita, y a su antecesor en el cargo, Sergio López Esquer.

“Hemos solicitado desde la coadyuvancia que se cite al exsecretario de Seguridad Pública (general López Esquer) y al actual secretario (Arturo Bermúdez Zurita) justo porque las denuncias públicas de Nadia y de Rubén señalan a elementos de Seguridad Pública, porque justo lo que nos interesa es profundizar en la actuación de estos elementos”, declararon los abogados David Peña y Karla Michelle.

La agrupación Periodistas de a Pie también ha señalado que desde la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) estatal se lleva un registro fotográfico de reporteros y activistas incómodos para el gobierno de Javier Duarte.

El mismo Rubén Espinosa había recibido información de que su denuncia interpuesta en 2013 por las amenazas recibidas no prosperó precisamente porque “desde la Secretaría de Seguridad Pública” la habían bloqueado. En ese momento, Bermúdez Zurita ya encabezaba la dependencia.

El estado de censura en Veracruz tiene nombres, apellidos y posibles responsables. El problema fundamental es que los encargados de investigar en esa entidad son jueces y parte del problema. Prácticamente todos los procuradores y jefes de la policía estatal de 2000 a la fecha han minimizado los crímenes, han entablado una campaña soterrada para criminalizar a los propios periodistas asesinados, vinculándolos con el narcotráfico, o bien, señalándolos como “revoltosos”.

Antes del homicidio de Regina Martínez, corresponsal de Proceso, excolaboradora de La Jornada y una de las periodistas más respetadas por su honestidad en una entidad donde las redes de corrupción y de cooptación son comunes, ya había una lista de 15 periodistas masacrados en Veracruz.

En abril de 2012 habían sido asesinados Jesús Miranda Virgen, Raúl Gibb Guerrero, Hugo Barragán Ortiz, Roberto Marco García, Alfonso Sánchez Guzmán, Raúl Martínez López, Luis Daniel Méndez Hernández, Noel López Olguín, Miguel Ángel López Velasco, alias Milo Vera, su hijo Misael y su esposa, así como Yolanda Ordaz de la Cruz, estos tres últimos del periódico Notiver.

En medio de la ola de indignación por el crimen de Regina Martínez, asesinada el 28 de abril de 2012, el 3 de mayo del mismo año fueron asesinados los fotógrafos Gabriel Huge Córdova, Guillermo Luna Varela y Esteban Rodríguez Rodríguez. Trabajaron en Notiver bajo las órdenes de Yolanda Ordaz de la Cruz. En menos de un año este periódico perdió a cinco trabajadores en forma violenta.

En todos los casos se “filtró” que la mayoría de los crímenes no fueron por el ejercicio periodístico sino por “venganzas” del crimen organizado.

Ahora, con el multihomicidio en la colonia Narvarte tratan de cerrar el caso desvinculándolo de la crisis de seguridad pública y persecución a informadores en Veracruz y remitirlo a un expediente de robo, cuyo móvil no aparece por ninguna parte.

El estado de censura ha llegado al Distrito Federal.

La responsabilidad del gobierno capitalino es revertir, al menos en el caso de la Narvarte, este guión persistente en el caso de las autoridades de Veracruz.

A menos que esperemos que otro boiler explote en la casa de algún periodista y nos digan: “Ustedes disculpen, fue un accidente”.

19.7.15

Tres tratados "secretos" de EU: TPP vs. China, TTIP vs. Rusia y TISA vs. el mundo

Alfredo Jalife-Rahme

El ominoso denominador común de los ominosos tres tratados mercantilistas/financieristas de Estados Unidos –Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés); Asociación Trasatlántica de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés), y Tratado de Comercio de los Servicios (TISA, por sus siglas en inglés)– es su patente opacidad democrática y la sumisión de países vasallos a la banca israelí-anglosajona de Wall Street/la City (Londres).

Como externó sicalípticamente Barack Obama en la fase de su persuasión publicitaria, no existe necesidad de ahondar sobre la hostilidad a China (http://goo.gl/bbBKbT) por el TPP, que finalmente pasó la aprobación del Congreso al precio de 200 millones de dólares en vergonzosos sobornos a los legisladores (http://goo.gl/Zgv3zL).

Un capítulo publicado por la revista Político sobre el opaco TPP exhuma la protección a las ganancias del Big Pharma (trasnacionales farmacéuticas) a expensas de los medicamentos genéricos más baratos en los 12 países afectados (http://goo.gl/3rsp7k).

¿Estarán enterados los sumisos secretarios de Hacienda y Economía del México neoliberal itamita del daño del TPP a más de 80 millones de inmersos en pobreza?

El TPP, con 40 por ciento del PIB global, significará un mayor costo a la salud de sus 800 millones de habitantes, lo cual beneficiará las ganancias del Big Pharma, que obtendrán los colosales 1.5 billones de dólares (trillones en anglosajón) que hoy ahorran los medicamentos genéricos.

El TPP pretende aislar en forma absurda del océano Pacífico a tres potencias nucleares: China, Rusia e India. ¿Podrá?

Ya en 2006 el periodista británico Jacky Law arremetía en su libro contra el Big Pharma de cómo controlan la enfermedad (https://goo.gl/TfjDkL), y en 2012 un médico y académico británico, Ben Goldacre, fustigó la forma en que las trasnacionales farmacéuticas anglosajonas engañan a los médicos y dañan a los pacientes (http://goo.gl/RfN7zy).

El grave problema radica en la financiarización de la medicina sometida a los dictados de la banca y sus seguros.

Según el relevante portal ruso Sputnik, el opaco TTIP forma parte de un gran plan de Estados Unidos para aislar a Rusia de Europa (http://goo.gl/CkxjHF). En China también perciben la flagrante hostilidad del TTIP (http://goo.gl/h9mmnh).

El contralmirante francés François Jourdier dice que el TTIP está diseñado para que Europa se convierta en un satélite de Estados Unidos.

Por lo pronto, el opaco TTIP ha sido congelado en el Parlamento Europeo debido a la profunda oposición de los ciudadanos europeos (http://goo.gl/ZsbPAb).

El TTIP comporta más rasgos destructivos que constructivos ya que su objetivo primordial se centra en impedir una alianza entre Alemania y Rusia: axioma nihilista anglosajón que sigue vigente desde inicios del siglo XX y que postuló el geopolitólogo británico Halford Mackinder, lo cual conllevó a la creación de la OTAN.

De los tres planes mercantilistas financieristas que tienen como objetivo la supremacía global de las trasnacionales de Wall Street/la City, el más pernicioso es el menos conocido: TISA (http://goo.gl/IAfAzH), que pretende controlar de manera supranacional los servicios de salud, agua (la ley Korenfeld a escala global), finanzas, telecomunicaciones y transporte: ¡68 por ciento del comercio mundial!

Los tres esquemas van en última instancia contra el BRICS en dos océanos (Pacífico/Atlántico) y en todo el globo (http://goo.gl/ylifI3).

Desde septiembre de 2014, el escritor francés de origen belga Raoul Marc Jennar –autor del libro El gran mercado trasatlántico: la amenaza sobre los pueblos de Europa (http://goo.gl/yNGcpp)”–expuso, antes de las perturbadoras filtraciones de Wikileaks, la alta letalidad del TISA (http://goo.gl/Mk7EkX).

En su libro, Jennar devela una frase indeleble del megabanquero David Rockefeller, mandamás del entonces Chase Manhattan, que se fusionó luego con JP Morgan-Chase, hoy el mayor banco de Estados Unidos y el máximo operador global de los especulativos derivados financieristas: alguna cosa debe sustituir a los gobiernos, y el poder (¡supersic!) privado me parece la entidad adecuada.

Ben Beachy, del Observatorio de Comercio Global de los Ciudadanos Públicos, con sede en Washington, condensó las revelaciones de Wikileaks sobre el opaco TISA y sus 10 amenazas en 50 países (http://goo.gl/mVgAea).

Toda la anglosfera (con su omnipotente banca israelí-anglosajona) se encuentra cupularmente entre los 50 (¡supersic!) países que negocian en secreto en Ginebra los alcances del TISA, a espaldas de sus congresos y ciudadanos –donde incrustaron a México– y que abole la soberanía de quienes se convierten en instrumentos de la banca israelí-anglosajona de Wall Street/la City.

Van las 10 amenazas:

1. Restringir las medidas equitativas para minimizar riesgos financieros: deja vulnerables a los gobiernos ante demandas de las trasnacionales en los tribunales de arbitraje extrajudiciales”.

2. Permitir el tráfico de datos sensibles de los consumidores: permitirá a las “trasnacionales financieras exportar todos los datos personales de los consumidores (…) dándoles la opción de almacenarlos en paraísos fiscales para evadir las inspecciones tributarias”.

3. Forzar a los gobiernos a anticipar todas sus futuras regulaciones.

4. Prohibir indefinidamente cualquier nueva regulación financiera.

5. Prohibir los controles de capital dirigidos a paliar las crisis.

6. Exigir la implementación de productos financieros aún no existentes: los países sólo podrán limitar la creación de nuevos y complejos productos financieros (nota: los que ocasionaron la grave crisis financiera del 2008) si demuestran previamente (¡súpersic!) su peligrosidad (sic), algo prácticamente imposible;

7. Aceptar las reglas financieras vigentes en otros países: las trasnacionales financieras quedan exentas de cumplir las normativas de un país en el que entren a operar si sus actividades están permitidas en su país de origen.

8. Permitir a las trasnacionales el bloqueo de nuevas regulaciones.

9. Prohibir las preferencias bancarias nacionales para los contribuyentes: los firmantes no podrán establecer preferencias para instituciones bancarias o compañías de sus propios países, ni siquiera con la intención de garantizar los fondos de pensiones (¡supersic!). Nota: México no tendrá ese problema, ya que prácticamente se quedó sin banca nacional (http://goo.gl/7scD0V).

Y 10. Dejar a los gobiernos sin defensa legal para sus regulaciones: quedan las administraciones públicas sin herramientas legales para defender sus reglamentaciones.

Lo que no controla Estados Unidos con sus dos tratados ominosos (TPP y TTIP) lo pretende conseguir mediante el financierismo global de su bancocracia con el TISA, que esclaviza de facto a los ciudadanos de 50 países cuyos mandatarios muchas veces son obligados a firmar tratados suicidas sin conocer su contenido ni sus alcances. Como México, que los ha firmado TODOS sin la menor prudencia.

16.7.15

El túnel

José Gil Olmos
MÉXICO, D.F. (apro).- Por un túnel de un kilómetro y medio se escapó por segunda vez Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, y por ese mismo túnel literalmente se fue lo que quedaba de credibilidad al gobierno de Enrique Peña Nieto, quien a la mitad del camino se encuentra empantanado en la corrupción, desfondado en su proyecto reformador y sumido en la más honda crisis que ha tenido un Presidente en las últimas décadas.

Lo peor que podría ocurrirle a Peña Nieto ya se le presentó: caer en el ridículo y en la burla popular. A través de chistes, bromas, memes y ocurrencias, la gente lo expone como un político no sólo incapaz e ineficaz, sino tonto y mentiroso…. Y eso para un gobernante es lo peor.

Cada vez que la Procuraduría General de la República (PGR) o el titular de la Secretaría de Gobernación exponen o explican la manera en que escapó ‘El Chapo’ Guzmán, muestran una torpeza que cae en lo ridículo. Nadie les cree que no se dieran cuenta de la construcción de un túnel de mil 500 metros que llegaba precisamente a la regadera de la celda del narcotraficante más buscado en el mundo, en ese espacio exacto llamado “punto ciego”, en el que la cámara de vigilancia no podía verlo.

Frente a ese vacío de confianza, crecen las versiones de que en realidad ‘El Chapo’ salió por la puerta principal de la cárcel de máxima seguridad del Altiplano, ayudado por las misas autoridades federales, a las que ha corrompido o amenazado con información privilegiada de sus lazos con el crimen organizado.

Antes de la fuga de Joaquín Guzmán Loera, la credibilidad de Peña Nieto ya estaba muy por debajo de la media nacional, de hecho pocos seguían creyendo en su proyecto reformador como la vía para mejorar el nivel de vida del país y resolver el problema de la inseguridad y la violencia, que cada día cobra nuevas víctimas.

El fusilamiento de al menos 12 personas en Tlatlaya, Estado de México, por parte del Ejército mexicano, y la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, profundizaron la crisis de credibilidad que ya venía arrastrando el mexiquense.

Después de esos dos sucesos que dieron la vuelta al mundo en los noticieros más importantes, algunos en el gobierno pensaban que ya se había tocado fondo, hasta que ocurrió la increíble fuga del líder del cártel de Sinaloa.

El túnel por el que escapó ‘El Chapo’ representa muchas cosas para el gobierno peñista: además de ser objeto de burla por parte del crimen organizado, y en especial del capo, pone al descubierto la incompetencia de quienes integran las áreas de gobernabilidad y seguridad nacional.

De igual manera, expone la porosidad por la que se filtran los grupos de la delincuencia organizada en las esferas más altas del poder político, y la fragilidad de la estructura penitenciaria.

Para la sociedad representa una ofensa por la reacción patética del presidente Peña; del titular de la Secretaría de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; de la procuradora general de la República, Arely Gómez, y del responsable de la Comisión Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, quienes no supieron explicar su ineptitud e incapacidad y ofrecieron justificaciones sibilinas y argumentos inverosímiles para describir la fuga del sinaloense.

El túnel de ‘El Chapo’ quedará en la historia como el registro más claro de la torpeza de Peña y su equipo, que llegaron a la Presidencia de México con una arrogancia mayúscula tras los yerros del panista Felipe Calderón.

Quedará como el monumento a la corrupción que es capaz de aceitar la maquinaria institucional y operarla a su antojo para burlar el supuesto penal de máxima seguridad del Altiplano.

Será la muestra más clara de cómo ‘El Chapo’ Guzmán, un campesino casi analfabeta de la sierra de Sinaloa, quien de niño se dedicaba a cultivar amapola, puso de cabeza a todo el aparato de gobierno, sumiéndolo en el fondo de un túnel y una de sus peores crisis.

14.7.15

El escape de “El Chapo”, reflejo de la crisis de liderazgo de EPN: Carrillo Olea


MÉXICO, D.F., (proceso.com.mx).- La segunda fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán es consecuencia de tres crisis concatenadas: “la crisis de liderazgo personal de Enrique Peña Nieto; la crisis del aparato de gobierno que él destruyó por su autoritarismo; y la crisis del sistema de justicia y de seguridad, incluyendo al aparato de inteligencia”.

Así lo afirmó Jorge Carrillo Olea, general y creador del Centro de Investigaciones de Seguridad Nacional (CISEN), y la primera autoridad mexicana que atrapó al “Chapo” Guzmán, hace más de 20 años, cuando le fue entregado en la frontera entre Guatemala y México, en el Puente Internacional Talismán.

Retirado de toda actividad política, el también exgobernador de Morelos es contundente al ser consultado por Proceso: “todo esto es el reflejo de una crisis de liderazgo personal de Peña Nieto, montado sobre un exceso de autoritarismo y de una enorme cantidad de desplantes”.

Uno de esos desplantes, advirtió Carrillo Olea, es el hecho de viajar a Francia junto con el secretario de Gobernación, al igual que los titulares de Defensa Nacional y de Marina.

-¿Es correcto que un presidente de la República viaje al extranjero, junto con su secretario de Gobernación? –se le preguntó.

-Claro que no. Esto es otra expresión de su autoritarismo. ¿Cómo se lleva al mismo tiempo al secretario de Gobernación y al de Defensa. Es un viaje que tiene la implicación de una especie de “reyecito”.

-Usted viajó junto con el ex presidente Luis Echeverría por casi todo el mundo, como jefe de sección segunda del Estado Mayor Presidencial. ¿Alguna vez viajaron juntos el presidente de la República y el Secretario de Gobernación?

-Jamás. Con Echeverría y con Miguel de la Madrid siempre se quedaban los secretarios de Gobernación. La obsesión de Echeverría era estar al pendiente del teléfono todo el tiempo. Eran largas conferencias con su secretario de Gobernación. Era una obsesión positiva por ejercer el mando. Obsesión positiva que no existe ahora.

La crisis del liderazgo personal de Peña Nieto afecta a otros dos niveles, afirmó Carrillo Olea: “la evidencia de un gobierno absolutamente ineficiente porque la forma de ejercer tan verticalmente el poder ha destruido el aparato”.

La otra crisis es la del “aparato de justicia y de seguridad”. En el caso de El Chapo existió la orden de un juez que “el gobierno ha sido incapaz de cumplir”.

-¿También hay una crisis de los servicios de inteligencia?

-Por supuesto. La justicia implica siempre inteligencia. Es imposible que no haya habido un mínimo de servicios de inteligencia que anticiparan la construcción de un túnel de este tipo.

Carrillo Olea se declara consternado por la versión oficial que le atribuye a “El Chapo” la construcción de un túnel de 1 kilómetro y medio en un penal de alta seguridad como el de Almoloya.

“Para construir un sistema de este tipo necesitas de un sistema de ingeniería de primer nivel. Es absolutamente increíble. Es de Alicia en el País de las Maravillas”, advirtió.

-¿Son creíbles las versiones sobre la celda y el área de regaderas de El Chapo?

-Es claro que hay una falacia en torno a la celda. Es evidente que la administración del penal le dio la concesión al “Chapo” para un sitio especial. La cárcel, como cárcel, es inviolable. Pero resulta que “El Chapo” es capaz de abrir un túnel hasta en La Bastilla.

7.7.15

De la neoliberalización a la guerra contra el narcotráfico

Arsinoé Orihuela

Con frecuencia los analistas omiten la conexión entre las transformaciones del Estado y el escenario de guerra en México. Un hecho es insoslayable: la guerra y la militarización de la vida pública avanzan a la par de otro proceso no menos sustantivo: a saber, el ciclo de reformas neoliberales que arranca en la década de los 80’s, y que sigue su curso en el presente. La globalización, que no es otra cosa que la sombra obscena de la neoliberalización, coincidentemente está atravesada por dos fenómenos particularmente notorios: la desnacionalización de la economía y la militarización de los Estados.  La politóloga Pilar Calveiro especula acerca de esta correlación: “El poder militar ‘abre’ las condiciones para una nueva hegemonía; por eso guerra y globalización han sido, hasta el presente, procesos inseparables”.

Bien podría argüirse, basándonos en firmes asideros empíricos, que la guerra contra el narcotráfico es un anexo del proceso de neoliberalización. Si se admite la tesis de Calveiro, la guerra respondería a la necesidad de un recurso contra la cerrazón de ciertas áreas económicas estratégicas, especialmente en países cuyas políticas restringen el usufructo privado, principalmente foráneo. El régimen posrevolucionario en México se caracterizó por altos contenidos nacionales-estatistas, claramente adversos para las inversiones extranjeras.

También cercana a esta lectura, la periodista Dawn Paley observa que la guerra contra las drogas es una tecnología del poder para abrir “grietas en realidades y territorios sociales alguna vez inaccesibles para el capitalismo global”. En “La doctrina del shock”, Naomi Klein defiende una idea sugerentemente similar acerca de las guerras y otros conflictos en el siglo XX:

“Algunas de las violaciones a los derechos humanos más despreciables de este siglo, que hasta ahora se consideraban actos de sadismo fruto de regímenes antidemocráticos, fueron de hecho un intento deliberado de aterrorizar al pueblo, y se articularon activamente para preparar el terreno e introducir las ‘reformas’ radicales (neoliberales) que habrían de traer ese ansiado libre mercado”.

De hecho la guerra contra el narcotráfico contribuye a alimentar el predominio de una clase: la alta finanza –clase dominante e impulsora entusiasta de la neoliberalización–, a través del lavado de caudales dinerarios provenientes de los circuitos ilícitos de la economía:

“En esta guerra [contra el narcotráfico], lo que no se quiere ver y tampoco se investiga es la ruta del dinero sucio… Las utilidades de los cárteles mexicanos oscilan entre 18 mil millones y 39 mil millones de dólares al año sólo por ventas de narcóticos ilegales en Estados Unidos… La primera cifra implicaría el blanqueo de 81 mil millones de dólares durante cuatro años y seis meses de esta ‘guerra’. En el segundo caso, el dinero lavado ascendería a 175 500 millones de dólares” (Nancy Flores 2012)

Una característica del período neoliberal es el encumbramiento de un poder anónimo sin freno e incontestado; eso que Calveiro define como un “dispositivo económico-financiero que ninguna instancia internacional está en posición de regular”. Es precisamente esa desregulación o incapacidad de regulación lo que permite que los grandes beneficiarios de los circuitos de “dinero sucio” conserven un relativo anonimato y una impunidad a prueba de “fuego”.

Algunos bancos como Wachovia, Bank of America, JP Morgan Chase, HSBC, Citigroup, entre otros, han sido señalados por lavar miles de millones de dólares de los cárteles de la droga, principalmente mexicanos. Pero ningún banquero o ejecutivo bancario enfrentó nunca un proceso penal. El Estado no tiene el poder ni la voluntad política para frenar esos dineros ilícitos. En dos de los casos más controvertidos mediáticamente, en los que están envueltos el Banco Wachovia y HSBC, la acción sancionadora del gobierno estadounidense se redujo a multas por concepto de 160 millones y 1.9 mil millones de dólares, respectivamente, que no es más que una ínfima fracción de los ingresos totales de esas casas bancarias. Este es sólo un ejemplo del alcance de ese dispositivo financiero “que ninguna instancia internacional está en posición de regular”. Para esa actividad onerosa y criminal la guerra contra el narcotráfico no tiene estrategia.

Neoliberalización es financiarización de la economía, que consiste básicamente en la desregulación ex profeso de las transacciones dinerarias. En este sentido, la neoliberalización de los Estados implica la omisión concertada de las operaciones que involucran recursos de procedencia ilícita. La guerra contra el narcotráfico no puede atacar esos negocios extralegales o criminales sin atacar la totalidad de esa economía a la que debe su existencia: la extractiva neoliberal. 

29.6.15

"Por la soberanía y la dignidad de nuestro pueblo"

Alexis Tsipras

Compatriotas griegos,

Desde hace ya seis meses, el Gobierno griego ha estado librando una batalla en condiciones de asfixia económica sin precedentes, con el fin de implementar el mandato que el pueblo nos legó el 25 de enero. El objetivo por el que estábamos negociando con nuestros socios era poner fin a la austeridad y permitir así que la prosperidad y la justicia social regresaran a nuestro país.

Era una propuesta por un acuerdo sustentable que respetara tanto la democracia como las leyes comunes de Europa y que nos condujera finalmente a una salida de la crisis.

A lo largo de este período de negociaciones se nos ha pedido implementar los acuerdos pactados por los anteriores gobiernos mediante los memorandos, a pesar de que estos fueran categóricamente condenados por el pueblo griego en las recientes elecciones.

Sin embargo, ni por un momento pensamos en rendirnos y traicionar vuestra confianza.

Desafortunadamente, luego de cinco meses de duras negociaciones, nuestros socios han emitido en el Eurogrupo de antes de ayer un ultimátum a la democracia griega y a su pueblo.

Un ultimátum contrario a los principios fundacionales y a los valores de Europa, los valores de nuestro proyecto común europeo.

Ha demandado que el Gobierno griego acepte una propuesta que suma una nueva carga insostenible sobre el pueblo griego y que socava la recuperación de la sociedad y la economía griega. Una propuesta que no sólo perpetúa el estado de incertidumbre, sino que acentúa aún más las desigualdades sociales.

La propuesta de las instituciones incluye: Medidas que conducen a una mayor desregularización del mercado laboral, recortes en las pensiones, más reducciones en los salarios del sector público y un incremento en el IVA de alimentos, restaurantes y turismo, mientras que elimina las exenciones tributarias de las islas griegas.

Estas propuestas violan directamente los derechos sociales y fundamentales de Europa: Demuestran que respecto al trabajo, la igualdad y la dignidad, en la mira de algunos de los socios e instituciones no existe un acuerdo viable y beneficioso para todas las partes que no sea la humillación de todo el pueblo griego.

Estas propuestas principalmente destacan la insistencia del FMI en una austeridad severa y disciplinaria y hacen más oportuna que nunca la necesidad de que las principales potencias europeas aprovechen el momento y lleven a cabo iniciativas que de una vez por todas pongan un final definitivo a la crisis de la deuda soberana de Grecia, una crisis que afecta a otros países europeos y amenaza el futuro mismo de la integración regional.

Compatriotas griegos,

Ahora mismo descansa sobre nuestros hombros la responsabilidad histórica frente a las luchas y sacrificios del pueblo griego para la consolidación de la democracia y soberanía nacional. La responsabilidad por el futuro de nuestro país.

Y esta responsabilidad requiere que respondamos al ultimátum basándonos en la voluntad soberana del pueblo griego.

Hace poco tiempo, en una reunión del gabinete, sugerí la organización de un referéndum para que el pueblo griego pudiera decidir de una manera soberana.

La sugerencia fue aceptada unánimemente.

Mañana, la Cámara de representantes será convocada de urgencia para ratificar la propuesta del gabinete de cara a un referéndum el próximo domingo, 5 de julio, sobre la consulta de aceptar o rechazar la oferta de las instituciones.

Ya he informado de mi decisión al presidente de Francia y a la canciller de Alemania, al presidende del BCE, y mañana mi misiva le pedirá a los líderes de la UE y las instituciones extender por algunos días el actual programa de liquidez para que el pueblo griego pueda decidir libre de cualquier tipo de presión o chantaje, como requieren la Constitución de nuestro país y la tradición democrática de Europa.

Compatriotas griegos,

Ante el chantaje del ultimátum, que nos exige aceptar una severa y denigrante austeridad sin fin y sin ninguna expectativa de recuperación social y económica, os pido que respondáis de manera orgullosa y soberana, como la historia del pueblo griego lo demanda. Ante el autoritarismo y la austeridad inflexible, responderemos con democracia, en calma y decisivamente.

Grecia, la cuna de la democracia, enviará una respuesta democrática resonante a Europa y a todo el mundo.

Estoy personalmente comprometido a respetar el resultado de vuestra elección democrática, cualquiera que sea.

Y estoy absolutamente convencido de que vuestra decisión honrará la historia de nuestro país y enviará un mensaje de dignidad al mundo. En estos momentos críticos, todos debemos recordar que Europa es el hogar común de los pueblos. En Europa no existen dueños e invitados. Grecia es y seguirá siendo una parte integral de Europa, así como Europa es una parte integral de Grecia. Pero sin democracia, Europa será una Europa sin identidad y sin rumbo.

Os invito a todos a demostrar unidad nacional y calma para optar por la decisión correcta.

Por nosotros, por las futuras generaciones, por la historia de los griegos.

Por la soberanía y la dignidad de nuestro pueblo.

24.6.15

Reforma educativa: engaño, mito y fraude

Imanol Ordorika
 
Las acciones y discursos del gobierno federal en torno a la llamada reforma educativa se han convertido en factor de polarización social y política en nuestro país. Sus impulsores y defensores han generado grandes expectativas respecto de la mejora del sistema educativo nacional. En realidad esta reforma sólo ha constituido un engaño, un mito y un fraude.

El engaño radica en que se ha hecho creer a la sociedad que cambios normativos –cuyos propósitos son el control político y laboral de los maestros, el realineamiento y continua sumisión del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) al partido oficial y al gobierno, y el sometimiento de otras organizaciones gremiales de oposición– son una reforma educativa de verdad, enfocada al mejoramiento de la educación pública. La evidencia del engaño es la ausencia de una propuesta educativa general, que tuviera como referente la realidad actual, las necesidades del país y el proyecto de desarrollo nacional, a la que correspondiera una filosofía educativa bien definida y planteamientos pedagógicos consistentes.

El engaño se funda en un mito insostenible: la evaluación de profesores de educación básica es la acción fundamental para elevar la calidad educativa. La evaluación, que es la propuesta central y casi única de lo que han dado en llamar reforma educativa, tendrá efectos en las nuevas contrataciones, la promoción, la carrera magisterial y la remoción de maestros del trabajo docente. Ninguna de estas acciones produce por sí misma una mejora de la educación.

El mito está sustentado en la denostación y desprestigio intencional de los maestros mexicanos, a quienes se les presenta como el problema principal de la educación en México. En esto han jugado un papel fundamental las campañas de Televisa y las diatribas del grupo de presión Mexicanos Primero. Para la Secretaría de Educación Pública (SEP) y estos grupos el problema son los maestros, y la solución que han puesto en práctica son estas medidas de control.

El fraude radica en que tanto la SEP como el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) saben que las evaluaciones que han propuesto son impracticables. Que sólo están en condiciones de realizar valoraciones superficiales e incompletas. Que éstas no tendrán los resultados que les han atribuido y que impactarán negativamente las condiciones profesionales, laborales y de vida de decenas de miles de maestros mexicanos.

Desde la creación del INEE, en documentos oficiales y declaraciones de su presidenta, se ha señalado que la evaluación docente no podía ser homogénea, sino que era necesario considerar en las acciones de evaluación, desde el sistema educativo y hasta el aula de clases, la diversidad de realidades, culturas y lenguas que existen en el país, lo que sin duda es una de sus mayores riquezas (INEE, La evaluación en el contexto de la reforma educativa).

De acuerdo con las normas y leyes establecidas, la SEP, bajo la autoridad del INEE, realizará cuatro tipos de evaluaciones: para el ingreso a la profesión docente, para la promoción (la que se acaba de realizar), para la permanencia y para promoción en la función por incentivos, antes carrera ­magisterial.

La evaluación más problemática es la de permanencia. Según la ley, 1.4 millones de maestros tienen que ser evaluados cada cuatro años. De ello depende su continuidad en el ejercicio de la labor docente. Significa que cada año tendrán que ser evaluados más de 350 mil maestros, sólo en esta modalidad. El INEE y la SEP nos hacen creer que pueden concretar una evaluación completa y a profundidad, que atienda la diversidad y heterogeneidad existentes en el país. Ellos saben que esto es imposible. Por eso es un fraude.

22.6.15

Política y violencia II

Carlos Fazio

El 19 de junio, durante un acto a puerta cerrada con empresarios de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Co­par­mex), al reafirmar la inquebrantable voluntad del gobierno federal de llevar a cabo la (contra)reforma educativa, el secretario del ramo, Emilio Chuayffet, develó la verdadera finalidad de la misma: fortalecer el nexo industria-educación superior. Tal objetivo confeso responde a las preguntas acerca de cómo educa y para qué educa el régimen, esto es, para inculcar un conocimiento capitalista en los jóvenes.

Los aparatos ideológicos del Estado de los que hablaba Althusser tienen que cumplir en la órbita de la educación el necesario papel de instrumentos de control social y promotores del consenso y el conformismo, como corresponde a la ingeniería social en los momentos en que cruje toda la estructura económica, social y política del país. La violencia económica tiene su correlato en la violencia pedagógica. En momentos de gran confusión y mayor desinformación como el actual, es necesario desmitificar la contrarreforma educativa de Enrique Peña Nieto y sus patrocinadores del gran capital trasnacional, y poner de relieve la violencia ideológica que se ejerce a través del sistema educativo.

Hace más de 40 años, Iván Illich advirtió que el sistema de conocimiento capitalista servía a la minoría dominante como justificación de los privilegios que disfruta y reclama. Según el gran pensador austriaco, entonces avecindado en Cuernavaca, el conocimiento capitalista es el reflejo de una de las tantas formas de domesticación practicadas en la sociedad por el camino de la penetración ideológica. El actual sistema socioeconómico mexicano hace de la pedagogía oficial un instrumento más de la violencia, para que los llamados educandos ingresen al mundo de los mayores en las mejores condiciones para ajustarse a sus estructuras de dominación.

Con sus rituales y sus dogmas, la escuela contribuye a hacer aceptable para el niño y el adolescente las contradicciones de una sociedad dividida en clases (opresores/oprimidos), y prepararlo, a través de un proceso lento y persistente de socialización de su personalidad, para que tenga éxito en la sociedad de consumo o, en el peor de los casos, para que sepa resignarse democráticamente a la misma. Desde la escuela se implanta el mito de una sociedad igualitaria y al mismo tiempo, como sucede en la coyuntura, el sistema pedagógico de calificaciones, puntajes, evaluaciones y de selección de los mejores; lo va desmintiendo todos los días en la práctica.

Esa forma cotidiana e imperceptible de la violencia pedagógica arroja sus resultados cuando el joven ingresa a una sociedad colmada de desigualdades e injusticias. Entonces, poco a poco va perdiendo la capacidad de reflexión y de crítica política. Es decir, la violencia pedagógica cumple su función de alienación política. La violencia implícita en el actual modelo de enseñanza de la Secretaría de Educación Pública (SEP) está representada en la negación que hay en sus métodos pedagógicos de todo intento de concientización, y por la finalidad, en cambio, de internalizar la conciencia del opresor en la conciencia de los oprimidos. Por eso, la contrarreforma educativa de la SEP y el gran capital se impone de manera vertical desde el poder político del Estado, sin consultar a quienes están naturalmente habilitados para elaborar las bases de una reforma en la enseñanza: los maestros.

Una educación concientizadora, como preconizaban Paulo Freire y el propio Illich, terminaría por ser una educación para la libertad. Desalienante. Es decir, desde las propias aulas se estarían creando las condiciones para cuestionar las estructuras en que está asentada la dominación de unos pocos sobre las grandes mayorías. Dominación que intenta profundizar Peña Nieto como mandadero del capital trasnacional.

Decía Julio Barreiro que la conciencia alienada del pueblo se debe a que existe toda una estructura de poder económico y político, traducida en términos de opresión y en forma de ejercicio permanente de la violencia. Un sistema socioeconómico opresor, como el que impera en México, condiciona directamente la existencia de una cultura reflexiva al nivel de la población oprimida. Esa cultura es, al mismo tiempo, impuesta por la clase dominante, y refleja la forma en que ellos, los que mandan, interpretan la realidad social vigente. Y ahí está la violencia del sistema educativo actual. “El resultado personal de ‘vivir en una cultura refleja’ −decía Barreiro− es el hecho de que los oprimidos permanecen en un nivel de conciencia donde les resulta imposible descubrir y comprender el significado de la dimensión de la persona humana, y tampoco pueden interpretar críticamente las contradicciones de aquellas estructuras de opresión.”

Las tensiones provocadas por el conflicto pedagógico en México hacen que la clase dominante siga propiciando leyes de educación donde enmascara su sentido totalitario, mismo que responde al tipo de dominación autocrática de Peña Nieto, como administrador de los intereses del gran capital.

En la hora actual junto a la violencia pedagógica hay otras formas de violencia altamente racionalizadas, que buscan el encubrimiento y cultivan el disimulo, por ejemplo, la tortura y la propaganda. Tanto el verdugo como el agente de la manipulación propagandística han eliminado todo correlato emocional y vivencial que acompaña normalmente el ejercicio de la violencia. Esta última se convierte en una operación abstracta, en un trabajo sobre un adversario neutro y paralizado que ha perdido toda figura humana. Sólo cuando los congéneres asumen el viejo derecho a la resistencia, y responden a la violencia estructural e institucionalizada con la contraviolencia de la razón desesperada −como ocurre ahora−, se les tilda de violentos y subversivos, y asoma el rostro de la represión cruda y bruta del orden constituido, ese que representan Chuayffet y su jefe superior, Peña Nieto.

8.6.15

Política y violencia

Carlos Fazio

Las elecciones paramilitarizadas del 7 de junio estuvieron signadas por la violencia. Una violencia que venía de atrás y remite al poder en un Estado plutocrático, clasista y racista, y a la vieja forma de hacer política en México. La vieja política se hace maniquea cuando el mal que ella misma engendró corre el riesgo de ser su propio germen de destrucción. Entonces aparecen ideólogos de los oligarcas como Claudio X. González y sus papagayos en los medios, que pretenden dividir la sociedad entre buenos y malos, demócratas y subversivos, violentos y pacíficos, justos y vándalos.

La realidad es otra. La domesticación y uso de la violencia es un fenómeno político, como es la aplicación de la justicia, la distribución de los cargos públicos o la administración de la tierra. Si se lograra organizar una sociedad que fuera capaz de distribuir los cargos públicos pensando en el bienestar general, de administrar las tierras y los recursos teniendo en cuenta las necesidades de todos, o de impartir justicia respetando escrupulosamente la igualdad ante la ley, difícilmente existiría violencia en su seno. Es una hipótesis simple que tiene mucho de utópica, pero todo mundo sabe que es la razón de ser de la abolición de la violencia en la vida de los pueblos.

La vieja política al servicio de los amos de México: los megamillonarios de la revista Forbes, tiene su razón de ser en la violencia, es ella misma violencia, a causa del enmascaramiento que crea sobre la verdadera naturaleza del hecho político. Cuando mucho, los actores de la vieja política corrupta, delincuencial y mafiosa pueden provocar movimientos de adaptación o de ajuste, como transiciones de una forma de dominación a otra.

La vieja política despliega una violencia que al carecer de la fuerza necesaria para organizar la sociedad y regular su vida por medio de la justicia económica y la libertad política, se convierte en opresión. En el proceso de restauración autocrática de nuevo tipo en curso, los ejecutores de la destrucción creativa llaman orden al desorden, paz al miedo, justicia al hambre y desarrollo al desempleo. Los que mandan temen perder sus privilegios y recurren a la violencia institucionalizada, cuyo fundamento está en las estructuras injustas de la sociedad que la vieja política se empeña en profundizar.

Esa intención de la partidocracia por liquidar el interés general y público los hace aferrarse al aparato del Estado −con su ejército permanente, su burocracia, su educación (como instrumento del control social y promotora del consenso y el conformismo), y unos medios que actúan como reproductores de la verdad oficial y la ideología dominante−, y cultivar formas falsas de democracia donde, como decía Marx al analizar la experiencia de la Comuna de París, a los oprimidos se les autoriza para que una vez cada varios años puedan decidir qué miembros de la clase opresora han de representarlos y aplastarlos en el Parlamento.

Desgajando la violencia de su contexto político, los agentes del capital plutocrático delincuencial y corrupto han sabido provocar una tremenda confusión en amplios sectores de la población con respecto al problema de la violencia. La política no existe sin la violencia, aunque ella no se reduzca a la violencia. Por más que invoque el lenguaje del orden y la paz, el objetivo de la plutocracia es la abolición de la cosa pública y el control y la explotación al máximo de la población, incluyendo el exterminio de personas sobrantes y desechables.

La ley y el orden son instrumentos para legalizar el saqueo y legitimar la opresión y el terror paralizante. Generalmente, cuando el oprimido se rebela legítimamente contra el opresor, se le califica de violento, bárbaro, inhumano, porque entre los incontables derechos que se adjudica para sí la conciencia dominadora incluye el de definir la violencia, caracterizarla, localizarla. ¿Puede haber libertad y democracia donde hay terror y violencia desde arriba?

Desde comienzos del régimen de Felipe Calderón los militares, funcionarios a sueldo de fuerza armada estatal y eficaces administradores de la represión, salieron de los cuarteles y ahora se muestran remisos a volver a ellos. Durante el régimen autocrático de Enrique Peña Nieto, los sucesos de Tlatlaya, Igua­la/Ayotzinapa, Apatzingán, Villa Purificación, Ecuandureo/Tanhuato, Tlapa, son otras tantas expresiones de la violencia institucionalizada.

Más allá de los matices y las adaptaciones en la narrativa oficial, esos hechos exhiben de manera descarnada un proceso de destrucción creativa y descomposición social. Y eso es grave, porque, como ocurre en la coyuntura, suele dar rienda suelta a una campaña ideológica de intoxicación desinformativa que busca justificar y legitimar la violencia abierta del sistema contra quienes disienten.

En momentos como el actual, la acción de los poderes fácticos y el Ejército son acciones para liquidar la República, en tanto son represivas y destructoras de la nueva política que pugna por alumbrar, producto de que un sector importante y consciente de la población quiere decidir su destino. Lo paradójico del caso es que la violencia desatada por la clase dominante ya no tiene más explicación. La verdad del sistema se exhibe desnuda y debe actuar sin apoyo ideológico. Así, desenmascarada, la contrarrevolución convierte la violencia en un fin, el último objetivo de sus propósitos.

Tras los comicios de ayer, el riesgo es que reaparezca el rostro diazordacista de Peña Nieto, el que exhibió en Atenco en 2006 y el 1º de diciembre de 2012; el que mostró en la represión a los maestros de la Ceteg en 2013. Si perdida la capacidad de diálogo el régimen instaura de nueva cuenta el monólogo, la violencia hablará por sí sola. Y reaparecerá el Estado totalitario que desata la violencia y no la puede justificar, pero al mismo tiempo provoca un alud de sofismas y mentiras y trata de seducir, persuadir, ablandar a la población, al tiempo que busca disimular el ejercicio bruto y mudo de la fuerza.

30.5.15

Ayotzinapa: omisión criminal

Jesusa Cervantes

MÉXICO, D.F. (apro).- La indolencia de Enrique Peña Nieto y todo su equipo de seguridad nacional no tiene límites. Insensibilidad o componenda pero a fin de cuentas un único resultado: impunidad que abona a desapariciones forzadas, asesinatos, levantones, persecución y abusos, por decir lo menos.
Desde hace seis meses, justo el 29 de octubre, el presidente de México, Peña Nieto; el titular de Sedena, Salvador Cienfuegos Zepeda, y el comisionado nacional de seguridad, Monte Alejandro Rubido, sabían que en Chilapa, Guerrero, iban a desaparecer jóvenes en contra de su voluntad.

Lo supieron cuando don Clemente Rodríguez Moreno, padre del estudiante de 19 años, Cristian Alfonso Rodríguez Telumbre, les informó, primero, y reclamo después, que algunos de los desaparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa habían sido vistos por los rumbos de Chilapa.

Y debió pasar un mes de la desaparición forzada de los 43 estudiantes para que Peña Nieto se dignara a recibir a los padres en Los Pinos. Ahí, don Clemente Rodríguez le narró lo que apenas tres días antes le comentó una vieja conocida de la familia.

“Nosotros pensamos que ya había regresado tu hijo porque el otro día pasó una camioneta por acá, por Tuxtla, rumbo a Chilapa, una camioneta de redilas, y su hijo me dijo adiós”. “¿Lo vio solo o con quién?”, preguntó enseguida don Clemente.

La mujer aclaró: “No, iba llena de muchachos, y atrás de ellos iba otro carro grande”.

Don Clemente no pudo explicar en aquellas cinco horas de su encuentro con Peña Nieto quién pudo haber trasladado a los jóvenes hacia Chilapa, pero sí le exigió que buscaran por ahí, y lanzó como hipótesis la participación del grupo delictivo de Los Rojos, según publicó Proceso en su edición 1983, de noviembre pasado.

Transcurría apenas el primer mes de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

El gobierno federal y su comandante en jefe, Enrique Peña Nieto, no hicieron nada al respecto. Por lo menos oficialmente nada se supo de alguna búsqueda por la zona. Sí, en cambio, una semana después, el 7 de noviembre, el gobierno federal priista intentó convencer a padres y sociedad en general que los muchachos habían sido “quemados en una pila” con llantas y diesel.

En aquella ocasión nadie le creyó a Jesús Murillo Karam, entonces procurador general de la República y quien lo mismo tiene la capacidad de indagar la desaparición de jóvenes que de presentar un análisis sobre las nuevas viviendas que recibirán los afectados por el tornado en Ciudad Acuña, Coahuila.

Seis meses después de que los padres de Ayotzinapa alertaran a Peña Nieto y al equipo de seguridad nacional que algo grave sucedía en Chilapa, vino otro evento llenando nuevamente de indignación a los mexicanos: la desaparición de 30 jóvenes de entre 25 y 30 años en el municipio de Chilapa.

Durante cinco días, a partir del sábado 9 de mayo, un grupo delictivo local se dedicó a catear casas y levantar jóvenes,  ante la mirada de elementos de Seguridad Pública, aparte de mofarse de los militares, quienes tienen retenes ahí, y todo ello como parte de la lucha que mantienen las bandas delictivas de Los Rojos y Los Ardillos por el control de la zona por ser un lugar de paso para el trasiego de la droga.

Lo ocurrido el 26 de septiembre de 2014 se pudo evitar lo mismo que lo sucedido el 9 de mayo en Chilapa. Sin embargo, la complicidad, inacción, omisión, indolencia e insensibilidad de algunas autoridades federales, estatales y/o municipales no hace sino abonar a que ello siga ocurriendo.

A Peña Nieto –un hombre que gusta de jugar golf tres veces por semana, que se levanta pasadas las diez de la mañana y que ahora, ante el temor de un ataque, ya no sólo tiene al edecán militar a sus espaldas en cada acto público, sino que además incluye a un elemento castrense camuflado en los presídium– no parece importarle lo que le suceda a los jóvenes. Su único fin parece ser el disfrute, actuar como un sibarita bien protegido.

Saber de su acceso a lo más caro mientras otros no pueden tener caso nada, parece ser el deleite de Peña Nieto y su equipo, incluyendo, por supuesto, el lujo de la seguridad y la evasión a la muerte.

Al sibarita de Peña Nieto don Clemente le narró ese 29 de octubre en Los Pinos cómo fue que ante su incredulidad por el dicho de su amiga, todavía le preguntó: “A lo mejor se equivocó”.

La mujer le respondió, “cómo cree, si yo conozco rebien a su hijo y él a mí, pues hasta me dijo adiós”.

Ese día don Clemente dijo en Los Pinos que termino creyéndole a su amiga. Y también expresó: “A mí me hace pensar que se lo llevaron por Chilapa porque allá hay muchos pueblos, y creo que por allá han de estar, porque ahí en Chilapa esta la mera plaza de Los Rojos. Es la base de ellos; como en Iguala, la de Guerreros Unidos. Los rumores de la gente que va para Chilapa es que ven gente armada y los militares a un lado, o sea, con ellos, haciéndose como que no ven. Yo no sé si están involucrados o están recibiendo dinero o alguna cuota”.

El 26 de octubre pasado, la amiga de don Clemente le dijo que hacía “dos semanas” había visto a su hijo camino a Chilapa, custodiado por otros vehículos. Es decir, 15 días después del 26 de septiembre.

Todo esto se narró a Peña Nieto, e incluso el padre de familia le reclamó: “¿Cómo es posible que no puedan entrar y que el Ejército está a un lado y los delincuentes, Los Rojos, estén ahí. ¡Voy a creer que no se den cuenta de que está el enemigo ahí!”.

A Peña Nieto le recriminaron, le pidieron que fueran a Chilapa pero no actuó. Sólo seis meses después, cuando de nueva cuenta desapareció una treintena de jóvenes de los cuales se sabe el nombre de 16, el sibarita del presidente decidió actuar… demasiado tarde.

25.5.15

La otra guerra sucia

Carlos Fazio

En diciembre de 2006 el presidente Felipe Calderón anunció su estrategia de seguridad y ordenó a las fuerzas armadas combatir a la llamada delincuencia organizada. Con ello autorizó, en tiempos de paz, el uso de efectivos militares en tareas exclusivas de las fuerzas de seguridad pública, principalmente policiales. También militarizó a las policías. La utilización del Ejército, la Marina y las policías militarizadas en funciones de orden público no fue precedida de una declaratoria de estado de emergencia, única forma constitucional mediante la cual pueden limitarse ciertos derechos y libertades fundamentales. La guerra de Calderón no contempló límites al uso de la violencia legítima del Estado, y ello derivó en que unas fuerzas armadas entrenadas para el aniquilamiento del enemigo cometieran flagrantes violaciones a los derechos humanos, que en su inmensa mayoría no han sido investigadas y sancionadas y quedaron impunes. Fue hasta el último año de su mandato (2012) que el Presidente emitió protocolos para regular el actuar de los efectivos militares, que no satisficieron el principio de legalidad ni regularon de manera adecuada el uso de la fuerza.

Esa estrategia de seguridad cuenta con diversas políticas que han propiciado o permitido −hasta el presente− la comisión de delitos por integrantes de las llamadas fuerzas del orden, entre ellos detenciones arbitrarias, la práctica sistemática de la tortura, la desaparición forzada de personas y ejecuciones sumarias extrajudiciales. En general, los medios de difusión masiva han presentado de manera acrítica la visión gubernamental, según la cual los abatidos (muertos) producto de la estrategia contra la delincuencia son sicarios o criminales, y no civiles cuya presunta responsabilidad en un hecho ilícito debía haber sido sometida a la justicia.

Calderón exhibió como modelo exitoso de seguridad al estado de Baja California, una de las primeras entidades en ser escenario de los llamados operativos conjuntos (de militares y policías). El accionar de los militares en tareas policiales contó con el apoyo del sector empresarial. En 2009, en un acto inconstitucional, el entonces gobernador José Guadalupe Osuna nombró al comandante de la segunda región militar, general Alfonso Duarte Múgica, como mando único policial. En Tijuana fungía como secretario de seguridad pública municipal el teniente coronel Julián Leyzaola, quien llevó a cabo una política de depuración policial.

La coordinación entre mandos militares y policías (con formación castrense) fomentó el uso de la figura del arraigo con propósitos de tortura. Distintas investigaciones dan cuenta de que autoridades de los tres órdenes de gobierno tuvieron participación directa en actos de tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes. El pasado 11 de marzo, La Jornada informó que en el periodo 2009-2011 el general Alfonso Duarte Múgica encabezaba personalmente allanamientos y cateos ilegales, detenciones arbitrarias, tortura y siembra de pruebas contra personas capturadas por hombres encapuchados −el llamado comando negro− pertenecientes al Grupo de Inteligencia Militar de la segunda región militar (que abarca Baja California, Baja California Sur y Sonora).

También existen expedientes que con­signan que el teniente coronel Ley­zaola y Gustavo Huerta Martínez, un ex capitán del Ejército que despachaba como director operativo en la secretaría de seguridad pública de Tijuana, utilizaban las instalaciones del 28 batallón de infantería, situado en El Aguaje de la Tuna, para torturar prisioneros. Documentos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) dan cuenta de que a los detenidos se les cubrían los ojos con cinta adhesiva, se les ataba de pies y manos, los golpeaban, los sometían a ahogamiento con agua ( waterboarding), les aplicaban toques eléctricos en distintas partes del cuerpo, incluyendo los genitales, y les colocaban bolsas de plástico en la cara con el fin de provocarles una sensación de asfixia. También sufrían violencia sicológica (escenificación de fusilamientos, torturas a hijos, etcétera) y recibían amenazas de que los matarían y tirarían sus cuerpos en una vialidad principal de la ciudad de Tijuana, con un letrero que dijera que pertenecían a la maña. Con cuerpos destrozados a golpes y balazos, el Bulevar 2000 era el escenario favorito para el montaje de crímenes atribuidos a la delincuencia.

El modelo Tijuana pronto se extendió a Chihuahua, Michoacán, Veracruz, Tamaulipas, Coahuila, Guerrero, Nuevo León y Jalisco. En la repetición deliberada y regular de ese modus operandi −que incluye una estrategia o patrón de conducta similar, para nada fortuito, accidental o casual, sino planificado−, se utilizan recursos humanos y materiales, públicos y privados (en particular personal militar y policial, instalaciones castrenses, vehículos y armas de alto calibre), y también drogas y armas de uso exclusivo del Ejército que son sembradas para fabricar pruebas e implicar falsamente a los detenidos con la delincuencia organizada.

Entre otros propósitos, dicha política sistémica de Estado tiene como fin construir a toda costa una historia de éxito en el combate a la delincuencia: Vamos ganando la guerra por goleada, se ufanaba Calderón, y repite ahora con una narrativa menos triunfalista, y tampoco creíble, el comisionado nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido.

La estrategia descrita tiene como base la Directiva para el Combate Integral al Narcotráfico 2007-2012, elaborada por la Secretaría de la Defensa Nacional, cuyos responsables operativos, siguiendo la cadena de mando, son los jefes de las regiones, zonas, guarniciones y unidades militares. Todos tienen amplia libertad de acción y don de mando para realizar acciones contundentes contra sus objetivos. Ergo, enemigos a exterminar. Eso explica Tlatlaya, Iguala, Apatzingán, Villa Purificación, Ecuandureo, Tanhuato.

11.5.15

El Cougar 1009, ¿operación de bandera falsa?

Carlos Fazio

La información en torno a los hechos del 1º de mayo en Jalisco ha sido confusa. Muy confusa. ¿Deliberadamente confusa? Desde el día del suceso las versiones difundidas por la Secretaría de la Defensa Nacional y el comisionado nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, parecieran estar plagadas de medias verdades, ambigüedades y contradicciones que no resisten el análisis racional y empírico. Por ello, dadas las modificaciones del guión y sus inconsistencias, se podría estar ante una operación de bandera falsa (False Flag Operation). Es decir, un autoatentado paramilitar −compuesto por una doble acción de guerra sicológica y de propaganda− pensado para alcanzar un objetivo estratégico y una reacción que permitiera justificar una intervención o respuesta preparada de antemano en el marco de la orwelliana guerra sin fin diseñada por el Pentágono, y ejecutada en el caso de México por los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Esto es, la inmediata militarización de los estados de Jalisco, Colima, Guanajuato, Nayarit y Michoacán, según los propios voceros oficiales.

Una de las incongruencias más notables fue la versión sobre la desaparición de tres militares que fueron encontrados muertos cuatro días después en la zona en la que, presuntamente, un helicóptero Cougar de la Fuerza Aérea Mexicana fue derribado por el disparo de un lanzacohetes RPG-27. Las imágenes con los restos calcinados de la nave matrícula 1009 (una de las pruebas materiales) fueron dadas a conocer por una televisora privada la noche del lunes 4 y, pese a la supuesta gravedad del caso, la Procuraduría General de la República no tenía asegurado el lugar para preservar evidencias. (Una versión indica que las imágenes las proporcionó la Sedena.)

A su vez, la noticia sobre el aseguramiento de 10 cohetes RPG útiles, dos lanzacohetes LAW y una camioneta con base para una ametralladora Barret .50 fue suministrada a los medios 72 horas después, sin que mediara ningún peritaje técnico-científico sobre la caída del helicóptero, lo que, aunado a las variaciones sobre el número de muertos, la ausencia de datos forenses y el silenciamiento sobre la identidad de las víctimas (presuntamente por razones de seguridad nacional), abona al desaseo con que se construyó la verdad oficial del caso.

Para entonces, mediante filtraciones y entrevistas arregladas con líderes de opinión afines al gobierno, se había venido construyendo la narrativa sobre el hecho. Por un lado, se hizo hincapié en el trágico fracaso de la misteriosa misión de una unidad de élite del cuerpo de fuerzas especiales del alto mando, en el marco del Operativo Jalisco a cargo del general de división Miguel González Cruz, comandante de la quinta Región militar (La Mojonera, Jal.) y reputado como el pacificador de Tamaulipas, operativo del que forman parte, además del Ejército, la Marina, la Policía Federal y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional.

Por otro, sin pruebas fehacientes, se manufacturó la imagen del cártel Jalisco Nueva Generación/Los Cuines como la más reciente encarnación del mal a escala mundial. En sólo cinco años, el grupo criminal se convirtió en el mejor organizado y con una disciplina militar vertical, integrado por marines estadunidenses latinos (veteranos de Afganistán e Irak) y desertores de tropas de élite mexicanas, todos expertos en táctica y estrategia, con capacitación en contrainsurgencia y especializados en armamento sofisticado.

En ese contexto de manipulación mediática vía la siembra de matrices de opinión ad hoc, fue fácil fabricar un nuevo casus belli para las fuerzas armadas. De manera maniquea, sin identificar por su nombre al grupo de los presuntos perpetradores del supuesto derribo del helicóptero, el titular de la Sedena, general Salvador Cienfuegos, llamó a la unidad de los buenos mexicanos contra los malos, viles y cobardes criminales, los apátridas desadaptados sin escrúpulos y sin conciencia ética. El nuevo enemigo interno, difuso, asimétrico, irregular, cuyo modus operandi (no comprobado) llevó a algunos columnistas a identificarlo en la categoría preferida del Pentágono: CJNG= narcoterrorismo.

Como el público carecía de conocimientos para asimilar la nueva narrativa, el 8 de abril el Departamento del Tesoro de Estados Unidos había plantado la noticia sobre la existencia de una alianza entre el CJNG y Los Cuines, quienes ante la erosión de los grupos delincuenciales históricamente poderosos habían expandido rápidamente su imperio criminal. Amplificada en los medios mexicanos, la noticia estaba destinada a que la audiencia estuviera convenientemente predispuesta a comprender y creer el nuevo relato oficial.

Las tres preguntas claves sobre el presunto derribo del helicóptero de la FAM tienen que ver con el móvil, la capacidad y la oportunidad de la acción de los supuestos agresores. ¿A quién benefició la acción con sus previsibles consecuencias? El malo (CJNG) habría justificado la nueva guerra del Estado bueno para nulificarlo (general Cienfuegos dixit) y decretado su propio suicidio. ¿Tenía realmente el CJNG capacidad tecnológica operativa para llevar a cabo la acción? No existe ningún antecedente con ese tipo de armamento. En cuanto a la oportunidad, la narrativa oficial no parece verosímil. Simplemente no tiene lógica: al desafiar al Estado los criminales pusieron en riesgo su propio imperio económico. Además, para la determinación de la autoría se necesitan pruebas materiales y en este caso los indicios son vagos y sirvieron para fabricar un casus belli al vapor: la guerra justa del Estado bueno.

La inmediatez para la explotación del evento −para sacar provecho del crimen− sugiere la existencia de un plan preconcebido: la guerra debe continuar. No es cierto que las mentiras tengan patas cortas; los expertos de la guerra sicológica cuentan con medios para sepultar u orillar la verdad, y eso hace que las mentiras puedan tener un recorrido sorprendentemente largo…

2.5.15

México en remate: Zonas Económicas Especiales

Mateo Crossa

El 27 de noviembre de 2014, a tan solo dos meses de que ocurrió la desaparición forzada de los 43 estudiantes normalistas en el estado de Guerrero, Enrique Pena Nieto anunció la creación de tres Zonas Económicas Especiales en el Sur de México con el fin de generar una “estrategia de desarrollo integral e inmediata que permita crear empleos formales y bien remunerados”: El Corredor Industrial Inter-Oceánico, el Puerto Chiapas y el Puerto de Lázaro Cárdenas.

Si bien las Zonas Económicas Especiales no han sido aprobadas como ley, existen suficientes trazos que demuestran la realidad del proyecto, además de la insistente angustia de los voceros empresariales por su urgente aprobación. Hay poca información sobre el tema, no se ha realizado análisis y los medios de comunicación que lo anuncian, lo han hecho desde la perspectiva empresarial, justificando el proyecto como parte de la necesidad de llevar a la zona sur del país por el camino del desarrollo y el progreso. Desde este punto de vista, México se encuentra en el rezago del mundo globalizado y se hace necesario abrir sus puertas a la economía mundial y seguir los pasos de las economías emergentes como China. La forma de hacerlo será una historia que ya conocemos en México: ofrecer el territorio al capital extranjero por medio de una excepcionalidad arancelaria, una geografía estratégica y una mano de obra barata.

Entre los hechos relacionados a la planeación de las Zonas Económicas Especiales son destacables los siguientes:

A principios de febrero, el gobernador de Chiapas se reunió con el director general del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), Abraham Zamora Torres, y el director del Centro de Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, Ricardo Hausmann. Según medios locales , en esta reunión acordaron “trabajar unidos para detonar proyectos de desarrollo en la frontera sur en la nueva Zona Económica Especial de Puerto Chiapas”. ¿Qué hace la Universidad de Harvard en esto? ¿Qué hace Ricardo Hausman en México?

Ricardo Hausmanm, que vive en Estados Unidos como “economista de renombre”, fue ministro de Planificación de Venezuela y jefe de la "Oficina Presidencial de Coordinación y Planificación" (1992-1993) durante el gobierno neoliberal de Carlos Andres Perez. Luego, se desempeñó como economista en jefe del Banco Interamericano de Desarrollo y ahora es conocido por su afán golpista al dedicar mucha tinta y aliento en promover la bancarrota del gobierno venezolano. Mientras tanto, sigue recorriendo América Latina promoviendo las recetas neoliberales de la productividad y la competitividad y ahora llega a México a decirle a los empresarios de Coparmex, como lo hizo hace 4 años sin exito, que es un momento trascendental para la economía mexicana por lo que se hace necesario invertir en las áreas más pobres del país. No en educación, porque, como el mismo lo dijo . “no todo se resuelve con educación”. Desde su punto de vista, es necesario abrir el país a la inversión productiva, no para el mercado nacional porque como él dijo “la competitividad se arruina sustituyendo importaciones”. Por el contrario, se trata generar competitividad a través de la inversión productiva en áreas de exportación. Por eso viaja a México, para promover y apoyar el desarrollo de Zonas Económicas Especiales.

Para la zona sur del país no es novedad la actividad exportadora, sin embargo, ahora que está el proyecto de las ZEE en la puerta, sus promotores lo hacen ver así. Las actividades exportadoras no son nuevas y cualquiera que conozca un poco sobre la región cafetalera del Soconusco podrá desconfiar del discurso del progreso que cobija al proyecto de las ZEE. El Soconusco es un caso claro y ejemplar para demostrar que la actividad exportadora llego al sur de México para aprovecharse y perpetuar la precariedad y la pobreza. Estudios en la región fronteriza del Soconusco han demostrado que la actividad exportadora se lleva muy bien con la pobreza. En esta región tan importante a nivel nacional para la producción y exportación de café se emplea mano de obra infantil y migrante:
“La migración laboral es una respuesta a los embates sociales y económicos del actual modelo de desarrollo, así lo sugieren 88.9% de hombres y mujeres guatemaltecos (as) que migran con el objetivo de mejorar sus condiciones económicas en las fincas cafetaleras del Soconusco, Chiapas. El fenómeno migratorio inserta a las y los individuos en un estado de vulnerabilidad social, pues van perdiendo la posibilidad de desarrollar capacidades que les permitan responder ante situaciones de alto riesgo o acceder a posibilidades que mejoren su calidad de vida.
Uno de los grupos más vulnerables es la infancia. Ésta se transforma en un conglomerado de seres invisibles, extranjeros, que se exponen permanentemente a la precarización laboral y exclusión social, sin que nadie se responsabilice de su bienestar por tratarse de un contexto transnacional”.
¿Este es el progreso que se pretende generar con Zonas Económicas Especiales?

El gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello viajó a Washington en noviembre de 2014 y después de reunirse con “especialistas” del Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo para analizar “la estructura y la gestión para el desarrollo de proyectos altamente productivos que detonarán la economía de la entidad”, anunció la creación de la Comisión para el Desarrollo de la Zona Económica Especial y la creación de un agro parque en el Soconusco como parte de la Zona Económica Especial de Puerto Chiapas. Así lo dijo .
“Los impulsos y el incentivo fiscal que tendrán las zonas estratégicas económicas, especialmente Puerto Chiapas, habrán de beneficiar al comercio y a la industria, nosotros nos estamos preparando con una infraestructura adecuada, estamos ya con la construcción del Parque Agroindustrial en Puerto Chiapas, para aprovechar de mejor manera esta gran oportunidad que se nos va a presentar”.
¿Qué va a significar una zona económica especial de estas características en Chiapas? Hay poca información pública al respecto y muchos discursos que insisten en el beneficio económico. Sin embargo, los antecedentes que existen no dejan lugar al aliento. Por el contrario, suponen un proyecto que profundizará el subdesarrollo de la región y utilizará la mano de precaria como el motor principal del crecimiento, la ganancia y la exportación.

Otro de los hechos relevantes relacionados a las Zonas Económicas Especiales en México fue la Convención Nacional de Industriales-2015 realizada el 27 de marzo. En este evento anual organizado por la Canacintra, en el que participan representaciones empresariales de todo el país y funcionarios federales, uno de los paneles se tituló “Zonas Económicas Especiales” y fue presentado por el presidente nacional de Canacintra de la siguiente manera:
“México es un país con una geografía económica polarizada, que si cada entidad federativa fuera analizada como si fuese un país en términos de productividad, nos encontraríamos con que coexisten realidades tan distantes como Corea del Sur, Chile, Nueva Zelanda, Turquía, Estonia, Malasia, el emirato de Qatar e inclusive Namibia.
CANACINTRA está cierta que si se alinea el debido marco jurídico, las políticas públicas y los incentivos correctos, las Zonas Económicas Especiales pueden ser una gran “caja de herramientas” para el desarrollo, en donde los estímulos, tanto por el lado del gasto, como por la vía fiscal y la normatividad, pueden resultar en una sinergia muy favorable que eleve los niveles de competitividad del Sureste Mexicano.
La aspiración de la Industria es que a través de las Zonas Económicas Especiales, se consoliden, fortalezcan e incuben nuevas vocaciones productivas que deriven en la generación de riqueza y empleos, así como una mayor equidad en la asignación de recursos en el país, que materialice beneficios tangibles para la Industria en su conjunto y para los vastos segmentos de la población que están desvinculados del proceso de modernización o están desempeñando su labor en sectores de mucha generación de empleo pero muy baja productividad.
El Senador del PRD por el estado de Oaxaca, Benjamín Robles Montoya, presidente de la Comisión Especial Sur-Sureste, participó en este panel agradeciendo incansablemente a la Canacintra por haber organizado la mesa. En su intervención, no dejó de insistir en la necesidad de apoyar la aprobación de una iniciativa de ley sobre las Zonas Económicas Especiales que beneficie al sur de México.

Robles apareció tres semanas después participando en un “taller de las Zonas Económicas Especiales” organizado por el Banco Mundial. De acuerdo con La Voz del Sur
“El legislador oaxaqueño dijo que esta propuesta permitirá que México se integre de manera más dinámica a los mercados internacionales, y que, al mismo tiempo, contribuya al desarrollo local, regional y nacional (…) El Sur-Sureste merece salir del rezago, de la marginación y estamos obligados a que las tres zonas económicas especiales la de Oaxaca, la de Chiapas y la de Guerrero sean exitosas, se lo debemos a la gente del Sur-Sureste del país”.
Como ya se mencionó, el gobernador de Chiapas se reunió con el Bando Interamericano de Desarrollo y con el Banco Mundial en Washington. El senador Robles participó en un evento organizado por el Banco Mundial sobre las Zonas Económicas Especiales. Cuando menos lo esperemos, serán estos organismos internacionales financieros quienes darán dinero para incentivar las nuevas zonas especiales.

Por último, cabe mencionar que han existido muchas iniciativas de ley relacionadas con las Zonas Económicas Especiales. La última de ellas fue publicada en la gaceta parlamentaria el miércoles 18 de marzo y su revisión de cerca nos podría indicar cuáles serán los marcos para el desarrollo de estas zonas.

La exposición de motivos es insistente en situar a México como región estratégica en la economía global. La importancia de las ZEE la ubica en el espacio geográfico trascendental que el país representa para el comercio Asia-Pacifico, ósea el papel que México jugará en el marco acuerdos como Acuerdo Transpacífico (TPP). Así lo dice:
“la nueva política industrial competitiva en México, requiere un instrumento diferenciado como son las Zonas Económicas Especiales que permitan a nuestra economía generar mejores condiciones de inversión y desarrollo de tecnología(…) establecer una nueva política de industrialización para frente al desafío que representa la competencia comercial de la Alianza del Pacífico y el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica.
Posteriormente realiza un análisis de las diferentes Zonas Económicas desarrolladas en el mundo y, aunque usted no lo creo, hace una amplia referencia a las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico, también conocido como ciudades Modelo, aprobadas en Honduras en 2011 como un caso ejemplar para México
“Sobresale del modelo hondureño que no se restringe al sector de manufacturas, sino que se pueden constituir como como Centros Financieros Internacionales, Centros Logísticos Internacionales, Ciudades autónomas, Cortes Comerciales Internacionales, Distritos Especiales de Inversión, Distritos Energéticos Renovables, Zonas Económicas Especiales, Zonas sujetas a un Sistema Jurídico Especial, también como Zonas Agroindustriales Especiales, Zonas Turísticas Especiales, Zonas Mineras Sociales, Zonas Forestales Sociales o cualquier otro régimen especial no especificado que incluya una combinación de varios de estos regímenes para procurar el desarrollo de las inversiones bajo modelos incluyentes” .
“Otras de la características de la flexibilidad del modelo de Honduras es que su régimen fiscal las autoriza a crear su propio presupuesto, el derecho a recaudar y administrar sus propios impuestos, a determinar las tasas que cobran por los servicios que prestan, a celebrar todo tipo de convenios o contratos hasta el cumplimiento de sus objetivos en el tiempo, aun cuando fuera a lo largo de varios períodos de gobierno. Además que son zonas fiscales y aduaneras extraterritoriales, distintas a las del resto del territorio nacional”.

No sorprende que la iniciativa de ley integre el ejemplar caso de las ZEDES ya que las disposiciones generales de la ley parecen promover un proyecto igual. Como se puede apreciar en los artículos de la ley, se pretende formar zonas exclusivas para el capital, con excepcionalidad arancelaria, libres de impuestos, con tribunales autónomos y reglas laborales propias. Aquí destaco algunos:
Artículo 4. Las Zonas deben operar sobre una política de libre comercio y competencia que garantice la libre circulación de bienes, activos intangibles, servicios, tecnología, inversión y capital humano.
Artículo 5. Las Zonas contarán con tribunales autónomos e independientes con competencia exclusiva sobre las mismas, los que pueden adoptar sistemas o jurisprudencia jurídicas conforme a las mejores prácticas internacionales.
Las Zonas gozan de un régimen fiscal y aduanero distinto al del resto del territorio nacional
Artículo 10. En las Zonas se pueden crear con el objetivo de desarrollar una actividad específica de la economía como centros logísticos internacionales, Centros de Población Sustentables, Zonas Especiales de Inversión, Zonas Turísticas Especiales, Zonas Mineras Sociales, Centros Financieros Internacionales
Artículo 44. Las Zonas Económicas Especiales tienen un régimen fiscal autónomo, pueden utilizar y distribuir sus ingresos financieros conforme a lo establecido en la presente Ley
I. La enajenación de servicios y mercancías nacionales de proveedores nacionales ajenos a la Zona, se aplicará una tasa del cero por ciento del Impuesto al Valor Agregado;
II. Expedición automática de la constancia de Empresa Altamente Exportadora;
III. Exención del pago de los Impuestos al Comercio Exterior causados o por causarse e Impuesto al Valor Agregado causado por la introducción de mercancías que se destinen a las actividades establecidas en el artículo 9 de la Ley;
IV. Exenciones al pago del Impuesto al Valor Agregado causado por la venta de servicios y mercancías dentro y entre Zonas y por la venta de mercancías a maquiladoras y las empresas con programas de exportación autorizados por la Secretaría de Economía;
V. El Impuesto sobre la Renta para personas físicas no puede ser superior al 12 %.
VI. El Impuesto sobre la Renta para personas morales no puede ser superior al 16 %.
VII. Un impuesto especial a los terrenos o tierras sin uso o explotación de 10 %.
VIII. Un impuesto a los bienes inmuebles cuyo porcentaje será fijado por la Comisión hasta un máximo de 10 %,
IX. Exención del pago de los derechos de trámites aduaneros.
Artículo 57. Las relaciones laborales entre Usuarios de las Zonas y sus trabajadores se sujetan a la Ley Federal del Trabajo, con las excepciones que se introducen en este capítulo.
Artículo 58. Los salarios de los trabajadores que laboren para los usuarios de las Zonas deberán ser similares y competitivos a los salarios del sector o rama económica a nivel internacional. Los incrementos salariales de los trabajadores se determinarán por productividad y desarrollo de conocimientos.
Las Zonas Económicas Especiales serán un proyecto renovado del libre comercio en México. Serán los enclaves del siglo XXI en México donde operará el capital trasnacional desde la industria, las finanzas, la extracción de recursos naturales, el turismo, etc. Resulta evidentemente falsa la idea alentada incansablemente por políticos y empresarios que promueven las ZEE como proyectos de desarrollo y crecimiento para la zona sur del país. Las actividades económicas que ya se realizan en la región, de las cuales solo mencioné una (producción de café en Soconusco) dan un indicio del interés que capital extranjero tiene en esa región del país. Como lo mencioné anteriormente, el gran capital extranjero y nacional ya existen en el sur del país, superexplotando fuerza de trabajo y despojando de tierras a los pueblos indígenas. Las Zonas Económicas Especiales vendrán a renovar ese modelo, a ponerle más gasolina al motor de la explotación y el despojo.