21.4.14

Banca extranjerizada: entre la inutilidad y la voracidad
Marcos Chávez *

 
Entre los responsables del nulo crecimiento de la economía mexicana se encuentran los bancos: no financian ningún tipo de desarrollo pero sí expolian a los cuentahabientes y a todos aquellos que caen en sus redes. Alrededor del 70 por ciento de las multimillonarias utilidades que se apropian sale del país y va a engrosar los capitales de sus matrices. Gobiernos panistas y priístas les han diseñado un escenario de ensueño: libertad para esquilmar y ningún compromiso real para financiar


Como negocio, la banca comercial mexicana, manejada como una especie de coto privado en donde el límite a la libre depredación está determinada por la voracidad creativa de las sociedades crediticias y no por las leyes, ha sido jugosamente rentable para las corporaciones trasnacionales que controlan alrededor del 90 por ciento de sus operaciones activas y pasivas, al igual que el resto de los intermediarios del sistema financiero. Los beneficios de las filiales extranjeras en el mercado nacional –y en los subdesarrollados, en general– han sido tan fáciles que han contribuido generosamente a abultar las ganancias de sus matrices. O al menos para compensar su caída o las pérdidas registradas a raíz del colapso del neoliberalismo global iniciado en 2008; ayudar a cubrir las necesidades adicionales de reservas preventivas requeridas por la acelerada insolvencia de pagos de los deudores de las naciones desarrolladas que han incrementado el nivel de las carteras vencidas, los complementos en la capitalización exigidos por sus gobiernos o las autoridades regionales (como en la Eurozona y la Unión Europea, por ejemplo), el pago de las multas impuestas por sus operaciones fraudulentas, o a mitigar el desplome de la intermediación bancaria (captación y préstamos) que siguió al fin abrupto de la ola especulativa y la subsecuente recesión internacional.

Como nación, sin embargo, el funcionamiento de la banca reprivatizada y neocolonizada desde 1998 ha sido un desastre. El control que ejerce el capital extranjero sobre la captación y el crédito es tan degradante y parasitario como en su momento lo hizo la oligarquía financiera mexicana tradicional, que la copó hasta la nacionalización de 1982, y la neooligarquía casabolsera que la capturó con la reprivatización salinista, entre 1992 y 1995. 

A los ahorradores autóctonos sigue dándoles espejitos a cambio de su dinero que expolia con tasas de interés reales negativas que les paga, junto con el banco central, que obliga a que se otorguen esos réditos que provocan la pérdida de su poder de compra de los ahorradores ante un nivel de inflación mayor, y la hacienda pública que complementa el despojo, por medio de los impuestos que impone a los rendimientos bancarios. A los demandantes de dinero los desangra con los altos intereses que aplica a los créditos, los cuales superan varias veces a los cobrados en los países llamados desarrollados.

El resultado ha sido el reverso del pregonado por la ideología neoliberal (que justificó la reprivatización y la desregulación y la transnacionalización financiera): el hundimiento del ahorro bancario y del crédito bancario, y la ineficiencia e inutilidad de los intermediarios ante las necesidades nacionales.

El negocio bancario mexicano, sin duda, ha sido redondo para la banca extranjera, cuyas “decisiones relevantes en materia crediticia no se toman en México, sino en Londres, Estados Unidos, España y Canadá”, como dijera Antonio del Valle –fracasado casabolsero improvisado como banquero durante la efímera era de la reprivatización financiera salinista, expresidente del entonces banco Bital y de la Asociación de Bancos de México–, lo que explica “la falta de financiamiento” para el crecimiento y el desarrollo. Lo ha sido para las filiales –y, debe agregarse, también para los bancos de capital local– cuyos compromisos no son con los objetivos nacionales de los países anfitriones, ya que, como señaló Del Valle, cuando ocurre un problema grave, “simplemente se van”, tal y como ocurrió en Argentina.

El compromiso de las sucursales bancarias mexicanas es con la satisfacción de la insaciable codicia por las utilidades de sus matrices, transferidas desde las tierras neocoloniales. Hecho que, por cierto, amarga a Guillermo Ortiz, extitular de la Secretaría de Hacienda y del banco central asimilado por el Grupo Financiero Banorte. En marzo de 2012 dijo: “Entre 2003 y 2011 los dividendos que pagaron los bancos de propiedad extranjera [a sus matrices] fue de 20 mil millones dólares [aproximadamente lo que se pagó por los bancos a finales de la década de 1990 y la primera de este siglo], un pago de dividendos de tres cuartas partes de las utilidades anuales. Si en vez de ello hubieran realizado el desembolso de un quinto del pago de dividendos, en promedio, como los bancos locales, se hubiera distribuido más capital a México. El crédito al coeficiente del producto interno bruto sería 5-15 puntos porcentuales por arriba del coeficiente actual de 23 por ciento. Hoy en día, los ahorros internos se utilizan para recapitalizar a los bancos extranjeros, privando a México, y a los mercados emergentes en general, de recursos”. Por tanto, concluyó: “Los mercados emergentes deberían considerar que se obligara a las subsidiarias de bancos mundiales a limitar el pago de dividendos y/o cotizar en las bolsas locales”, lo que “alinearía los intereses de los bancos con los de los países huéspedes, y probablemente moderaría la transferencia de recursos hacia las empresas matriz” (www.jornada.unam.mx/ 2012/03/06/opinion/025a1eco).

Bajo la lógica de Ortiz, la transferencia de capitales hasta 2013 debe ser del orden de 30 mil millones de dólares.

Alejandro Valenzuela, asimilado por Banorte-Ixe, añadió en 2012 que los bancos extranjeros están “ordeñando” al país al pagar a sus matrices dividendos que equivalen hasta 70 por ciento de las ganancias que obtienen aquí. Por ello, dice Valenzuela patriotamente, “México no puede tener una participación preponderantemente mayoritaria de la banca extranjera” (www.jornada.unam.mx/2012/05/20/economia/0281eco).

En 2002, en pleno corralito –el congelamiento estatal de los depósitos bancarios– y en medio de la crisis financiera y política del neoliberalismo argentino, el Scotiabank, que había comprado el Banco Quilmes, decidió alegremente abandonar al país suramericano, sin avisar a las autoridades y sus clientes –se fue como las sirvientas, según el dicho políticamente incorrecto–, se llevó subrepticia e ilegítimamente sus activos. A partir de 2009 alrededor de 15 instituciones extranjeras –entre ellas Wells Fargo, HSBC, ING, Merrill Lynch, JP Morgan y Pershing, subsidiaria del Bank of New York Mellon–, de cerca de 40, anunciaron su retiro del mismo país, merced a los cambios en las reglas del juego financiero, cambiarias, fiscales y penales que “atentan directamente contra la rentabilidad de las operaciones” crediticias, como dijeron funcionarios del Morgan y Pershing, ya que buscan identificar y controlar a los inversionistas argentinos que fugan capitales; regular a los intermediarios que les ofrecen el servicio de wealth management, el asesoramiento para transferir su dinero hacia el exterior; controlar el mercado negro o especulativo de divisas; evitar el vaciamiento de las reservas internacionales; mantener la estabilidad cambiaria; mejorar la recaudación tributaria; y administrar a la banca, con el objeto de reducir los cargos y comisiones cobradas, y reorientar el crédito, tarea que por ley será responsabilidad del banco central (eliminar cobros indebidos por servicios o productos que no hayan sido solicitados, pactados o autorizados por los usuarios, reintegro de los importes cobrados indebidamente en un lapso de 5 días hábiles, más gastos e intereses compensatorios, garantizar crédito a tasa fija para el sector productivo, entre otras medidas (www.ellitoral.com/index.php/diarios/2013/07/19/economia1/ECON-01.html).

A Agustín Carstens y Luis Videgaray –que les gusta postrarse a los pies de Milton Friedman y sus colegas de Chicago– les dan náuseas la heterodoxia reguladora, al estilo de la exbanquera central argentina, la keynesiana Mercedes Marcó del Pont. En el discurso, Carstens acepta que “entre los retos que tenemos, uno muy importante sería ejercer con mayor acuciosidad y oportunidad las tareas de regulación y supervisión de las instituciones financieras, incluidas aquellas que no son estrictamente bancarias” (Carstens dixit, http://eleconomista.com.mx/finanzas/2009/0 6/18/mexico-debe-mejorar-regulacion-sistema-financiero-carstens).

En mayo de 2013, Videgaray acotó: “Tenemos en México uno de los sistemas financieros más sólidos y robusto; sin embargo, uno de los que menos presta a nivel mundial”. Pero agrega que la reforma financiera peñista no busca reducir las tasas de interés por decreto, sino que propone dar mayor flexibilidad a la banca privada y pública para que otorguen créditos más baratos. En la misma tesitura, Enrique Peña Nieto remata: no pretende reducirse las tasas de interés por decreto, sino que se “flexibilizarán para que se liberen los créditos que requiere México para crecer” (www. sinembargo.mx/08-05-2013/613840)

Es la convergencia con los intereses de la oligarquía bancaria y la capitulación del poder político ante los grupos de poder.

En 2007, Felipe Calderón pidió a los banqueros “créditos más baratos”.

La respuesta de los dueños del sistema financiero, en voz de Enrique Castillo, entonces presidente de la Asociación de Bancos de México, fue contundente: “La reducción de precios no se da por decreto, las tasas de interés es reflejo de lo que existe en el mercado” (www.cronica.com. mx/notas/2007/292265.html). En 2013, ya con Enrique Peña Nieto en la Presidencia y con Javier Arrigunaga como líder de los financieros, la reunión anual bancaria concluyó con la misma respuesta: los réditos no pueden bajarse por decreto.
Así permanece intacto el salvajismo financiero del “dejad haced, dejad pasar” que puso al borde del precipicio al sistema capitalista en su fase neoliberal, de la financiarización de la acumulación de capital a escala mundial.

La ordeña del becerro de oro

El 2013, el primer año peñista fue pésimo. La economía se hundía en una breve recesión inflacionaria y en el estancamiento. Sólo creció 1.1 por ciento. Es el peor desempeño desde el desplome calderonista de 2009 (-4.4 por ciento). Como es lógico, esa situación afecta el negocio bancario, la captación y el crédito. Por simple lógica económica, sus utilidades también debieron verse perjudicadas.

Pero ilógicamente, de acuerdo con datos del banco central y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), las ganancias netas de la banca privada, después del pago de impuestos, aumentan y registran su máximo nominal y real (antes y después de descontar la inflación) desde 1981, y quizá de la historia bancaria.

En 2013, en términos reales, la captación decrece 6.5 por ciento. La cartera de crédito vigente total real bajó de un crecimiento de 7.5 por ciento en 2012 a 4.8 por ciento en 2013, y los préstamos al sector privado (empresas y personas físicas), de 7.1 por ciento a 4.8 por ciento. Las utilidades netas acumuladas corrientes se ubicaron en 107 mil millones de pesos –20 mil millones más que en 2012–, equivalente a 8 mil 397 millones de dólares. En términos reales, son 96.2 mil millones de pesos; aumentaron 19 por ciento (ver gráficas 1 y 2).

De las utilidades de 2013, alrededor de 73 mil millones de pesos correspondieron a la banca extranjera, el 68 por ciento. Dicha cantidad equivalía a unos 5.7 mil millones de dólares, de los cuales, bajo el cálculo de Ortiz, 4 mil millones se fueron a las matrices.

La distribución de las ganancias manifiesta el grado de concentración bancaria. De los 48 intermediarios que integran el sector, cinco de ellos se repartieron el 84 por ciento de las utilidades, es decir, 89.9 mil millones de pesos: al BBVA-Bancomer le correspondió el 28.8 por ciento (30.8 mil millones); a Santander el 17.7 por ciento (18.9 mil millones); a Banamex el 15.3 por ciento (16.4 mil millones); a Banorte el 11.3 por ciento (12.1 mil millones); y a Inbursa el 11 por ciento (11.8 mil millones). En cada caso sus ganancias se incrementaron, en relación con 2012, en 19 por ciento, 5 por ciento, 28 por ciento, 23 por ciento y 178 por ciento.

Bancomer aportó una tercera parte de todas las utilidades del BBVA. Santander, alrededor de 11 por ciento a las ganancias de su casa matriz. Ambas son la tercera filial más rentable de sus grupos. En 2012, Banamex fue considerada como la sucursal que aporta más beneficios al Citigroup en América Latina, con un 11 por ciento, y la tercera más importante a escala mundial, junto con Corea del Sur y Australia, que, en conjunto, representan la mitad de sus préstamos a los consumidores. Pero en 2013, debido a una travesura fraudulenta, el Citigroup se vio obligado a reducir su ganancia anual en 360 millones de dólares.

Por cierto, ninguno de esos bancos será considerado como “predominante” bajo las blandengues leyes de competencia, pese a que los dos primeros oligopolios determinan el rumbo del sector.

Las utilidades netas bancarias bajo el neocoloniaje no son despreciables. Entre 2000 y 2013 su monto acumulado fue de 64.3 mil millones de dólares corrientes, 4.6 mil millones en promedio anual. Medido en moneda nacional, suma 830 mil millones de pesos reales, 59.3 mil millones en promedio anual. Su tasa media real anual de crecimiento fue 13.5 por ciento (ver gráfica 3).


Andrés Audiffred, funcionario de un banquito de la chiquillada (el grupo Ve por Más, “ciento por ciento mexicano”, entre cuyos dueños se cuentan los primos Jaime Ruiz Sacristán y Del Valle), afirma que “el sector financiero en México, a comparación del resto del mundo    , es uno de los más rentables”. En México, el retorno sobre capital (return on equity, ROE) es de alrededor de 14.1 por ciento y en otros lugares del mundo, como en Estados Unidos, es de 8 por ciento en promedio. El ROE es rentabilidad financiera de una empresa, la ganancia obtenida en relación con la inversión realizada por el accionista. En sentido estricto, la CNBV informa que el ROE en 2013 fue de 15.8 por ciento. En Bancomer fue de 25 por ciento; en Banamex, de 12 por ciento; en Santander, de 19 por ciento; en Banorte, de 17 por ciento, y en Inbursa, de 21 por ciento.

Por esa sencilla y jugosa razón rentable, los banqueros no están dispuestos a que se acabe la fiesta del “dejar haced, dejar pasar”.

Afortunadamente, los financieros que prosperan en México no tienen que enfrentar a un insoportable populista como Rafael Correa, quien, en 2012, tuvo una desastrada ocurrencia de pésimo gusto: financiar parte del llamado Bono de Desarrollo Humano arrebatándoles una parte de las utilidades a los 26 bancos ecuatorianos, unos 200 millones de dólares más. Con ellas esperaba financiar el 54 por ciento del Bono de 2013. El resto, con el presupuesto. Así, el Bono que se pensaba otorgar a 1.9 millones de personas subiría de 35 dólares a 50. Como es natural, los banqueros berrearon y dijeron que ya aportaban al Estado unos 309 millones de dólares por concepto de impuestos, tasas y contribuciones, lo que representa casi el 80 por ciento de sus utilidades netas anuales de 2011 (394 millones de dólares). Pero en 2011, según la Superintendencia de Bancos, la banca tuvo ingresos por 3 mil 53 millones de dólares y apenas aportó al estado 309 millones, el 10 por ciento. El Banco de Guayaquil y el de la Producción pagaron 2.5 por ciento de impuesto sobre ingresos de operatividad y el Banco Pichincha menos del 1 por ciento.

La divisa de Correa es, asimismo, sencilla: “antes se socializaban las pérdidas del sistema financiero, ahora se socializarán las ganancias”. Su propuesta es “traspasar los excedentes de la banca a los más pobres”. Por ello, declaró: “Banquero que no quiera, no se preocupe, le compramos el banco y nacionalizamos la banca”.

Dichosamente, la insignia de los neoliberales como Enrique Peña es exactamente al revés. Se manifiesta en la asincrónica relación utilidades-impuestos. Las ganancias bancarias reales acumuladas antes del pago de impuestos en 2000-2013 suman 1.1 billón de pesos. Después de su pago ascienden a 829.8 mil millones. El monto de impuestos pagados (a la utilidad causada y a la diferida) es de 222.4 mil millones y equivale a una tasa tributaria media implícita de 21 por ciento, contra la de 28-30 por ciento pagada por el resto de los causantes que no la evaden por los resquicios legales e ilegales del queso gruyere fiscal. En el tiempo, empero, la tasa fiscal bancaria bajó de 33.4 por ciento en 2002 a 19.5 por ciento en 2013, justo en el año de las ganancias históricas.

El asincronismo también se observa entre las ganancias, la captación, el crédito y el crecimiento económico.

En el lapso 2000-2013, el cual corresponde al ciclo extranjerizado, la captación bancaria real (depósitos de exigibilidad inmediata y a plazo) creció a una tasa anual de 3.2 por ciento. El crédito vigente total real en 6.1 por ciento y el destinado al sector privado y las personas físicas no financieras en 7.5 por ciento. Los préstamos, no obstante, han declinado sensiblemente. En 2004-2007, el total se expandió a una tasa media de 14.2 por ciento y el del sector privado, en 22.5 por ciento. Pero a partir de 2000 ambos cayeron sensiblemente a una tasa de 4 por ciento.

El problema es que el ritmo de crédito tiene escasa relación con la inversión productiva y el crecimiento. En 2000-2013, la inversión total real creció a una tasa media anual de 2.3 por ciento; la privada, en 2.6 por ciento, y la pública se paralizó (0.2 por ciento). El crecimiento es de apenas 2.1 por ciento. Es decir, la evolución de cada uno equivale a un tercio de la captación y el crédito.

Entre 2000 y 2013, la captación con relación al PIB pasó de 11 por ciento a 21 por ciento. El crédito vigente total (conocido como penetración bancaria) de 11 por ciento a 20 por ciento, y el sector privado no financiero de 7 a 16 por ciento. Pero el coeficiente de la inversión total sólo aumentó de 20 a 22 por ciento; y la privada, de 15 por ciento a 17 por ciento (ver gráfica 4).

Con esas relaciones sólo puede aspirarse a un crecimiento a ras del piso y a un México subdesarrollado.

La inutilidad del sistema financiero –no sólo el bancario– para las necesidades del desarrollo es testificado por el Banco Mundial. Entre 2000 y 2012 el crédito interno al sector privado (préstamos, compra de valores que no constituyen una participación de capital y créditos comerciales, otras cuentas por cobrar), en México, pasó del 18 al 28 por ciento del PIB. La media en América Latina, de 27 por ciento a 48 por ciento. En la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de 144 por ciento a 157. En la Unión Europea, de 98 por ciento a 129 por ciento. En Estados Unidos, de 168 a 192 por ciento. En Canadá, de 96 por ciento a 128 por ciento. En los países del mundo de bajo ingreso, de 27 por ciento a 28 por ciento. México se encuentra en el sótano de la última clasificación.

El crédito fácil y la usura insaciable

Si la inversión y el crecimiento no guardan una relación con el crédito bancario, cabe preguntarse: ¿hacia dónde se destinan los préstamos? Hacia el financiamiento fácil, como se observa en el cuadro 1: el consumo (tarjetas de crédito, bienes de consumo duradero y otros) que al inicio de 2014 recibiría el 22 por ciento del total; la compra de viviendas, con 16 por ciento; el sector público, con 14 por ciento, y el comercio, con 11 por ciento. En total, perciben el 69 por ciento. En 2000 equivalía a 47 por ciento. Entre ellos destaca el consumo que participaba con el 4 por ciento. Las sobras crediticias, cada vez menores, se reparten entre las actividades productivas (sectores primario y secundario: minería y manufacturas, básicamente). Entre las perdedoras, destacan las actividades agropecuarias, pues sólo reciben el 1.7 por ciento.

Las utilidades fáciles son producto de la usura, la voracidad y los abusos de los bancos.

La usura. Primero por el gran diferencial existente entre las tasas de interés pasivas y activas, entre las pagadas a los ahorradores y cobradas a los usuarios del crédito (margen de intermediación financiera). Entre 2000 y 2013, las primeras fueron negativas, si se descuentan la inflación, los impuestos cobrados a los rendimientos, el descuento aplicado por los bancos, así como por la decisión del banco central de mantener en 0 por ciento su tasa objetivo real. El ahorro de la población se deterioró en ese lapso. En cambio, la tasa real media cobrada por la cartera total fue de casi 8 por ciento (800 veces mayor, comparada con las pasivas); a las empresas de 4 por ciento; al consumo de 26 por ciento; a las tarjeta de crédito 26 por ciento; a los préstamos no revolventes de 32 por ciento; a la vivienda, de 6 por ciento (ver gráfica 5).

La rapacería. En ese lapso, las principales fuentes de ingresos bancarios correspondieron a los intereses cobrados al consumo (46 por ciento del total) y la vivienda (15 por ciento). Globalmente aportaron el 61 por ciento del total. En los 13 años referidos, los intereses cobrados al consumo, en términos de valor, aumentaron casi 900 por ciento, en términos reales; a los intermediarios financieros, en 383 por ciento, y a la vivienda, en 117 por ciento.

En el caso de los ingresos reales obtenidos por las comisiones aplicadas a la apertura de crédito, éstos aumentaron en 121 por ciento entre 2007 y 2013. En los del consumo crecieron 118 por ciento y en la vivienda, en 160 por ciento.

Desde luego la voracidad es más creativa y ella dependerá de cada banco para inventar formas de saquear los bolsillos de los ahorradores y deudores: cobro por consultas y comisiones, retiros por cajeros automáticos, inversiones mínimas incumplidas, el anatocismo, retraso en pagos, imposición de seguros…

Todo, bajo la tolerancia gubernamental ante una banca inútil, inexistente para las necesidades del desarrollo.

14.4.14

Sobre mitos, crimen y política IV

Carlos Fazio

No termina de quedar claro cómo un delincuente tan peligroso como Joaquín El Chapo Guzmán, identificado por Washington como el capo de capos, al frente de una trasnacional del crimen y con un equipo de protección de 300 hombres armados –según había señalado el ex secretario de la Defensa, general Guillermo Galván−, terminó hospedándose en el cuarto piso de un condominio sin más escapatoria que la puerta de entrada, y sin un doble cinturón de pistoleros que le proporcionaran seguridad a distancia. De acuerdo con la averiguación AP/PGR/SEIDO/UEIDCS/069/2014, filtrada a un medio, le asistía un solo escolta: su secretario particular, Carlos Hoo Ramírez, al que agarraron dormido.

Ello alimenta la hipótesis de un acuerdo o entrega pactada, en el contexto de un montaje mediático dirigido a enturbiar y enrarecer la verdad de los hechos. Máxime, cuando el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, aseguró un día después que en el momento de la captura en el departamento del edificio Miramar, Guzmán estaba con su esposa Emma Coronel (ex reina del café y la guayaba, y sobrina de Ignacio Coronel, jefe de plaza del cártel del Pacífico en Jalisco, presuntamente abatido en Zapopan en 2010), y sus dos pequeñas hijas gemelas, Mali y María Joaquina. Osorio dijo que la mujer fue liberada porque no tenía absolutamente nada que ver con las acciones del delincuente, aseveración no creíble en el contexto de una operación quirúrgica por un comando de la Marina, sin capacidad para determinar in situ la culpabilidad o inocencia de nadie. Y en particular, tratándose de la esposa de El Chapo, en un país con cárceles repletas de mujeres que por una ínfima vinculación con asuntos de drogas, incluso involuntaria, son agraviadas, vejadas y sometidas a procesos durante años.

Según otra filtración de la Marina a Carlos Loret de Mola −quien participó en el telemontaje del consorcio Televisa y Genaro García Luna en el caso de Florence Cassez−, interrogado por sus captores a bordo del Learjet 60 que lo trasladó de Mazatlán al Distrito Federal, a la pregunta de por qué cuando se escapó de Culiacán no se fue a la sierra, Guzmán contestó: “Ya me iba a ir pa’l monte, pero no había visto a mis niñas”.

Otra incongruencia en la narración oficial tiene que ver con la insistencia en que no intervinieron agentes extranjeros. De una revisión cuadro por cuadro del video que registra el momento en que Guzmán es sacado del hangar de la Secretaría de Marina y conducido hacia el helicóptero Black Hawk que lo trasladó al Penal de Alta Seguridad del Altiplano, puede concluirse que al menos dos agentes de los US Marshal (cuerpo de alguaciles de Estados Unidos que depende del Departamento de Justicia) iban escoltando al detenido con el rostro cubierto por pasamontañas y portando el uniforme oficial de la corporación.

¿Qué hacían dos agentes federales estadunidenses en el traslado de un detenido en territorio mexicano? ¿Participaron en la captura de El Chapo en Mazatlán? ¿Fueron quienes tomaron las fotos que circularon en Washington antes que en México?

De ser así, el presidente Peña Nieto debería explicar con claridad y sustento legal y constitucional, qué tipos de acuerdo secretos tiene su gobierno con Estados Unidos, porque según la nueva narrativa, la pregonada transparencia, sobre todo en el área de la seguridad nacional mexicana, ha quedado en entredicho.

La trama oficial se complicó, además, la mañana misma de la captura, cuando Phill Jordan, ex director del Centro de Inteligencia de la DEA en El Paso, Texas, entrevistado por la cadena Univisión de Estados Unidos, declaró que “algo malo pasó entre el PRI y El Chapo”, ya que existen documentos de inteligencia estadunidenses que sostienen que Guzmán Loera metió mucho dinero a la campaña (política) del hoy presidente Enrique Peña Nieto.

(Cabe consignar que en agosto de 2012, poco después de la elección presidencial, información proporcionada por la FBI a la Policía Nacional española permitió desmantelar una célula del cártel de Sinaloa que se estaba asentando en Madrid, y que iba a ser dirigida por un primo del Chapo Guzmán. Uno de los detenidos fue Rafael Celaya Valenzuela, dirigente del PRI en el estado de Sonora, quien en su perfil de Facebook presumía sus fotografías con Peña Nieto en la campaña.

Analistas identificaron el suceso como un mensaje de Washington a Peña Nieto, en clave de calambre disciplinador para que al asumir la Presidencia se ajustara al guión de la guerra antidrogas).

Mencionado como el capo de los dos gobiernos de Acción Nacional, Guzmán conoce como pocos las redes de la corrupción y protección política, militar, policial y judicial de México, Estados Unidos, Colombia y otros países. Tiene información privilegiada sobre los canales que utilizan bancos y empresas públicas, privadas y de fachada para lavar dinero.

Como cuestionó Lorenzo Meyer, “¿qué pasaría con un buen interrogatorio al Chapo?” Emergería el directorio fantástico de la corrupción. Sin embargo, expertos adelantaron que Guzmán Loera no va hablar, porque es un personaje de la vieja escuela, y seguramente llegó o llegará a un trato para que respeten a su familia y parte de sus propiedades.

A finales de marzo, la filtración mediática de la averiguación previa del caso Guzmán reforzó la variable de una detención fortuita; ello, de acuerdo con la declaración ministerial de los marinos que intervinieron en la acción. Lo que vendría a significar que las autoridades mintieron aquí y en Estados Unidos y no hubo operación quirúrgica, labor de inteligencia de la Marina ni alta tecnología de geolocalización. Sin descartar, conociendo cómo se fabrican las diligencias judiciales en México, que la averiguación sea otra pieza dirigida a confundir más la trama para que nunca se conozca la verdad.

Y aún queda por explorar el papel de Ismael El Mayo Zambada y su hijo El Vicentillo (testigo protegido de la DEA), en la entrega pactada o traición al Chapo, y la fabricación de nuevos mitos.

10.4.14

Emiliano Zapata, a 95 años de su asesinato

Gerardo Peláez Ramos

El 10 de abril de 2014 se cumplen 95 años del asesinato de Emiliano Zapata, el más grande jefe campesino de la historia de México. Con este motivo, no sobra escribir algunas líneas acerca del carácter de la insurrección campesina en Morelos, Puebla, Estado de México, Guerrero y otras entidades federativas; los objetivos del zapatismo; la alianza entre el Ejército Libertador del Sur y la División del Norte; la desunión de obreros y campesinos, y la victoria de Venustiano Carranza. Pese a su importancia, de otros temas se hace abstracción.
 
De la biografía del Caudillo del Sur

Emiliano Zapata Salazar nació en Anenecuilco, Morelos, el 8 de agosto de 1879. Sus padres fueron Gabriel Zapata y Cleofas Salazar, quienes vivían de la compra y venta de ganado vacuno y equino, así como de la producción agrícola. El futuro dirigente agrario recibió la educación primaria en la Villa de Ayala. A los 16 años de edad perdió a su madre y meses después a su padre. Desde muy joven, sobresalió por su conocimiento de los caballos y el manejo de las armas.

El desarrollo del capitalismo en Morelos hizo crecer los cañaverales y las haciendas azucareras, cuyos propietarios se apropiaban de las tierras más fértiles de los pueblos, comunidades e individuos, convirtiendo a sus pobladores en arrendatarios o trabajadores de las haciendas.

Entre 1902 y 1905 Zapata colaboró con la comisión de Yautepec que trataba sus problemas agrarios con la hacienda de Atlihuayán.

Durante las elecciones para gobernador de Morelos, en 1909, Emiliano apoyó la candidatura independiente de Patricio Leyva, quien fue derrotado por Pablo Escandón, candidato de los terratenientes.

El 12 de septiembre de 1909, fue elegido presidente del Comité de Defensa de Anenecuilco para guardar los documentos virreinales del pueblo y seguir la lucha por la restitución de tierras.

El líder morelense fue enrolado en febrero de 1910 en el 9º regimiento del ejército, ubicado en Cuernavaca, siendo dado de baja en marzo. Viajó a la capital del país para trabajar como caballerango.

En 1910 se produjo una elevación en la lucha de Anenecuilco: los lugareños, ante la negativa de la hacienda del Hospital de seguir arrendando sus tierras, ocuparon parte de éstas, bajo la dirección de Emiliano Zapata.

Ya relacionados con la rebelión de Francisco I. Madero y la adopción del Plan de San Luis, Emiliano Zapata, Pablo Torres Burgos, Gabriel Tepepa y Rafael Merino se levantaron en armas. Tras el asesinato de Pablo Torres Burgos, el Caudillo del Sur tomó el 29 de marzo de 1911 el mando de las fuerzas maderistas en la entidad. Ocupó Axochiapan, asaltó la hacienda de Chinameca y sitió Cuautla. El 27 de mayo, el jefe suriano tomó la plaza de Cuernavaca al frente de 5 mil hombres.

A diferencia de otros grupos insurrectos, el zapatismo condicionó la deposición de las armas a la entrega de las tierras a los pueblos, de acuerdo con el artículo 3º del Plan de San Luis. Madero negoció directamente con el dirigente campesino, mas no pudieron ponerse de acuerdo, pues el jefe guerrillero demandaba el reparto agrario sin dilación y la colocación de elementos suyos entre los rurales de Morelos.

El desencuentro de Madero y Zapata no fue raro. Los tratados de Ciudad Juárez, del 21 de mayo de 1911, dieron por concluida la lucha armada, establecieron el desarme de las fuerzas revolucionarias y dejaron intacto el régimen porfirista, incluido el Ejército Federal, lo que facilitaría el derrocamiento del gobierno de Francisco I. Madero en febrero de 1913.
 
El Plan de Ayala, un programa revolucionario

De cara a la irresolución maderista de la cuestión agraria, la insurrección campesina en el Sur, jefaturada por Emiliano Zapata, tuvo como bandera el Plan de Ayala, expedido el 28 de noviembre de 1911 en Axoxustla, Puebla, que desconocía como presidente a Francisco I. Madero, y llamaba a concretar los puntos que en seguida se citan: "6º Como parte adicional del plan que invocamos, hacemos constar: que los terrenos, montes y aguas que hayan usurpado los hacendados, científicos o caciques a la sombra de la justicia venal, entrarán en posesión de esos bienes inmuebles desde luego, los pueblos o ciudadanos que tengan sus títulos, correspondientes a esas propiedades, de las cuales han sido despojados por mala fe de nuestros opresores, manteniendo a todo trance, con las armas en las manos, la mencionada posesión, y los usurpadores que se consideren con derechos a ellos, lo deducirán ante los tribunales especiales que se establezcan al triunfo de la Revolución.

"7º En virtud de que la inmensa mayoría de los pueblos y ciudadanos mexicanos no son mas dueños que del terreno que pisan sin poder mejorar en nada su condición social ni poder dedicarse a la industria o a la agricultura, por estar monopolizadas en unas cuantas manos, las tierras, montes y aguas; por esta causa, se expropiarán previa indemnización, de la tercera parte de esos monopolios, a los poderosos propietarios de ellos a fin de que los pueblos y ciudadanos de México obtengan ejidos, colonias, fundos legales para pueblos o campos de sembradura o de labor y se mejore en todo y para todo la falta de prosperidad y bienestar de los mexicanos.

"8º Los hacendados, científicos o caciques que se opongan directa o indirectamente al presente Plan, se nacionalizarán sus bienes y las dos terceras partes que a ellos correspondan, se destinarán para indemnizaciones de guerra, pensiones de viudas y huérfanos de las víctimas que sucumban en las luchas del presente Plan.

"9º Para ejecutar los procedimientos respecto a los bienes antes mencionados, se aplicarán las leyes de desamortización y nacionalización, según convenga; pues de norma y ejemplo pueden servir las puestas en vigor por el inmortal Juárez a los bienes eclesiásticos, que escarmentaron a los déspotas y conservadores que en todo tiempo han querido imponernos el yugo ignominioso de la opresión y el retroceso".

El Plan de Ayala constituyó el programa viable y constructivo de las masas campesinas en pie de guerra del Sur, el Centro y otras regiones de México. En la historia de nuestra patria este documento no tiene parangón con ningún otro.

Para Omar Díaz Arce y Armando Pérez Pino, investigadores cubanos: “Lo más significativo del Plan de Ayala era que no constituía una promesa de redistribución agraria para ser cumplido después del triunfo de la revolución, sino un programa de aplicación inmediata en todos los territorios que fueran dominando las fuerzas rebeldes. Ello ponía en manos de los campesinos armados, y no del Estado burgués, la ejecución de las medidas revolucionarias. Su principal limitación era la no inclusión de las reivindicaciones de los demás sectores oprimidos, la clase obrera, por ejemplo. Respondía, por lo tanto, a una visión parcial y, hasta cierto punto, local, de los problemas del país. A pesar de ello, cierta perspectiva de un nuevo ordenamiento nacional se bosquejaba, en forma más o menos explícita, a través de todo el articulado, sobre todo en los acápites 1, 3, 12, 13 y 15”.

Por su parte, los historiadores soviéticos Moiséi S. Alperóvich y Boris T. Rudenko señalaban: “En la práctica, el Plan de Ayala debía conducir en la inmensa mayoría de los casos, a la confiscación de la tierra sin indemnización alguna, ya que los terratenientes luchaban en contra del programa agrario de los campesinos revolucionarios. En todo el territorio controlado por las tropas de Zapata, este punto del plan comenzó a ponerse en vigor de inmediato. Los campesinos quemaban las haciendas, mataban a los latifundistas y a sus administradores.

“El movimiento campesino encabezado por Zapata y nacido en el estado de Morelos, comenzó a extenderse rápidamente a otros estados: Puebla, México, Veracruz, Michoacán…”

El Plan de Ayala representa la mayor propuesta programática del movimiento campesino mexicano en toda su historia. Las elaboraciones posteriores de la Liga Nacional Campesina (1926-1929), la Unión General de Obreros y Campesinos de México (1949-1965) y la Central Campesina Independiente (1963-1975) tienen como referente obligado el plan escrito por Otilio E. Montaño.
 
La propaganda antizapatista

El levantamiento en masa de los campesinos morelenses concitó un enorme odio de los latifundistas y fuerzas afines. La prensa de derecha desató una violenta campaña contra Emiliano Zapata y dio comienzo la elaboración de textos antizapatistas como Historia del bandolerismo en el estado de Morelos, de Lamberto Popoca y Palacios; Los crímenes del zapatismo, de Antonio Melgarejo; la novela El Atila del Sur, de Héctor Ribot, y obras de teatro y algunos materiales propagandísticos más.

Sin embargo, fueron los políticos quienes construyeron y difundieron las ideas principales para desprestigiar la Revolución campesina. Así, en octubre de 1911, Trinidad Sánchez Santos despotricaba contra el Caudillo del Sur: “Nos hallamos frente a un hecho inexplicable: la sublevación de Zapata. Todos preguntan: ¿por qué sus hordas salvajes, en vez de ser exterminadas, se van extendiendo cada día más, al grado de que, según un diario de la tarde de ayer, los tiros de sus fusiles podían oírse en Xochimilco a unos cuantos kilómetros de esta metrópoli? ¿Acaso el Gobierno, que cuenta con sobrados elementos, no mira la importancia de acabar para siempre con tal bandidaje?

“Es una afrenta para Méjico, como nación civilizada, que conserve en su seno la anarquía zapatista, porque no se trata de una revolución de principios, ni de que Zapata quiera ser Presidente de la República. Se trata tan sólo del pillaje, del bandolerismo, de una anarquía digna de los vándalos más feroces o de los zulús más refractarios a toda civilización… Esa llaga es Zapata, las hordas que le siguen, la canalla que mantiene en pie de guerra a las unas y al otro”.

“Con gran asombro de todos se supo que el señor Madero, por sí y ante sí, había nombrado a Zapata jefe de las armas en Morelos, y que éste ejercía influencia decisiva sobre el Gobernador Carreón, de manera que el verdadero director de los negocios públicos en Morelos era Zapata y no el funcionario encargado de dirigirlos.

“Como era de esperarse, el señor Presidente De la Barra se negó de la manera más terminante a confirmar el nombramiento que Madero hizo en la persona de Zapata, y, más aún, ordenó a la Secretaría de Guerra una activa campaña contra el bandido. El señor Ministro de Gobernación, por su parte, y como encargado de las fuerzas rurales, envió buen golpe de éstas para que exterminasen a Zapata”.

“Por último, después de dos meses de inútil campaña, la Secretaría de Guerra (no hay que olvidar las ligas que tiene el General González Salas con el Pino-zapatismo) ordenó al General Huerta evacuara el Estado de Morelos y éste quedó en poder de Zapata, quien a sus anchas asesina, incendia, roba y siembra el pánico en la región de sus hazañas, como nuevo Juan de Tabares aumentado en quinto y tercio”.

José María Lozano peroraba el 25 de octubre de 1911: “La Ciudad de México corre riesgo próximo e inmediato de ser el escenario lúgubre del festín más horrendo y macabro que haya presenciado nuestra historia; no es Catilina el que está a las puertas de Roma, es algo más sombrío y siniestro; es la reaparición atávica de Manuel Lozada ‘El Tigre de Alica’ en Emiliano Zapata, el bandolero de la Villa de Ayala”.

“Le reconozco grandes virtudes, más aún, le concedo la suprema genealogía moral, le hago descendiente del eterno, del ilustre michoacano don José María Morelos y Pavón; pero que imite a su ancestro, que extirpe a Emiliano Zapata.

“Emiliano Zapata no es un bandido ante la gleba irredenta que alza sus manos en señal de liberación, Zapata asume las proporciones de un Espartaco; es el reivindicador, es el libertador del esclavo, es el prometedor de riquezas para todos; ya no está aislado, ha hecho escuela, tiene innumerables prosélitos; en el estado de Jalisco, pronto (desventurado estado, mi estado natal) un candidato, un ‘Lisandro’ abominable, comprando votos con el señuelo de promesas anárquicas, ha ofrecido reparto de tierras y la prédica ya empieza a dar sus frutos; los indios se han rebelado; Zapata está a las puertas de la Ciudad de México; próximamente Banderas en Sinaloa, destruirá (sic). Es todo un peligro social, señores diputados, es sencillamente la aparición del subsuelo que quiere borrar todas las "luces de la 'superficie".

“¿Es posible que este aborto haya sido deliberadamente madurado? ¿Es posible que con estímulos nauseabundos hayan alentado a Emiliano Zapata, creyendo que se le extinguirá el día que se quiera? Mentira, ya Emiliano Zapata no es un hombre, es un símbolo; podrá él entregarse mañana al poder que venga, venir con él su Estado Mayor; pero las turbas que ya gustaron del placer del botín, que ya llevan en el paladar la sensación suprema de todos los placeres desbordantes de las bestias en pleno desenfreno, éstos no se rendirán, éstos constituyen un peligro serio de conflagración y hay que tener en cuenta, y hay que recordar a los que tales cosas han hecho, esto es la suprema lección de la historia: Robespierre, en el auge supremo de su poder, mandaba diariamente decapitar a ciudadanos y a aristócratas y alguien, viendo su popularidad, pero también el inminente peligro que corría, se acercó y le dijo: ‘Robespierre, acuérdate de que Dantón fue popular’. Con esta imprecación terminaré, señores: acordémonos todos los odiados o los queridos, los exaltados o los oprimidos, de que para todos existe el tajo de la guillotina, y que, de la luz de Mirabeau, se va rápidamente a la densa sombra de BillaudBarenns. Acordémonos siempre de que también Dantón fue popular”.

La propaganda antizapatista se centraba en presentar al Caudillo del Sur como un jefe de bandidos y a las tropas del Ejército Libertador del Sur como bárbaros y saqueadores.
 
Zapatismo y magonismo

Un tema poco abordado y de gran importancia histórica y política fue el de las relaciones entre el Partido Liberal Mexicano y el Ejército Libertador del Sur. El 2 de septiembre de 1911, Ricardo Flores Magón publicaba en Regeneración el artículo “La cuestión agraria”, en el cual apuntaba quizá con cierta exageración: “Las fuerzas de Zapata, al llegar a las poblaciones y a las haciendas, lo ponen todo en manos de los desheredados que se visten y comen bien por primera vez en su vida; los burgueses son ahorcados, las autoridades pasadas por las armas, los archivos de los ayuntamientos y de los juzgados reducidos a cenizas, los clérigos vapuleados y expulsados, y, en cuanto a las tierras, son éstas invadidas por nuestros hermanos de miseria, quienes con entusiasmo las labran acompañados de mujeres resueltas, y todos, hombres y mujeres, esperan emocionados la cosecha que se aproxima y que es ya suya: ¡no más para los malditos ricos!”

Enrique Flores Magón envió, el 14 de agosto de 1914, una carta a Tiempos nuevos , del Uruguay, en la que planteaba: “El único grupo afín a los nuestros es el de Zapata y, sin embargo de ser el más fuerte que los nuestros, tampoco puede hacerse de dinero fácilmente. El único medio que tienen los llamados 'zapatistas' y los nuestros para hacerse de algún dinero, es atrapando ricos y frailes, y quitando lo poco que puedan. Pero ese dinero les hace falta para hacerse de más armas y sobre todo de municiones, que son tan costosas y tan escasas en México”.

En octubre de 1915, informaba el principal anarquista mexicano: “Emiliano, en las sabrosas pláticas que tuvo con Antonio [de P. Araujo] sobre el porvenir de la revolución, hizo patente una vez más su amistad hacia los miembros de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano, y nos envió palabras de aliento para que no desmayemos en la lucha que tenemos emprendida.

“Emiliano desea con entusiasmo la formación de colonias comunistas compuestas por miembros del Partido Liberal Mexicano, en el territorio controlado por sus fuerzas. Mientras Venustiano Carranza hace que los campesinos compren la tierra, Zapata la pone en manos de los trabajadores sin precio de ninguna clase. Zapata está dispuesto a proveer de todo lo necesario a los colonos miembros del Partido Liberal Mexicano. La dificultad para las comunicaciones, debido al estado caótico en que se encuentra el país, ha impedido que la colonización se haya llevado a cabo”.

“ ...la mayor parte de los estados de Michoacán, Guerrero, México, Puebla, algo del de Veracruz y todo el de Morelos, se encuentran bajo el control del movimiento agrario y expropiador que se conoce con el nombre de zapatismo”.

“ Desde que Venustiano Carranza asumió en diciembre del año pasado una actitud más radical, obligado por la necesidad de atraer a sus filas al elemento obrero, se ha venido sosteniendo una campaña sistemática de desprestigio, por parte de sus partidarios, contra el movimiento revolucionario conocido con el nombre de zapatismo”.

“Es absurdo suponer siquiera que Emiliano Zapata sea un instrumento de los ‘científicos’, pues ni los hechos de los revolucionarios surianos, ni sus palabras vertidas en manifiestos, proclamas, circulares y otros documentos, así como ni las respuestas que ha dado a corresponsales de periódicos de muy variadas opiniones que han ido a entrevistarlo, dejan sospechar que exista alguna liga entre el antiguo elemento porfirista y ellos.

“El estado de Morelos, cuna del zapatismo, fue uno de los estados de la República Mexicana cuyo territorio estaba casi por completo en las manos de los ‘científicos’. De la Torre y Mier, Escandón, Alarcón Noriega y otros más, millonarios y ‘científicos’, todos, poseían el estado. ¿No están ahora en poder de los proletarios las tierras que tenían acaparadas? ¿Y puede suponerse que esos burgueses desposeídos sean los que apoyan a Zapata?

“La gran fábrica de papel de San Rafael, de la que eran accionistas principales Porfirio Díaz, José Sánchez Ramos y otros ‘científicos’, se encuentra en poder de los zapatistas, y Emiliano Zapata ofreció a Antonio de P. Araujo poner a disposición de Regeneración todo el papel que se necesitara, en caso de que el periódico se publicase en territorio controlado por las fuerzas surianas”.
 
La alianza de Villa y Zapata

El régimen oligárquico de Victoriano Huerta sólo duró de febrero de 1913 a julio de 1914. Su base social era muy endeble, por lo que las derrotas militares que le infligieron las fuerzas constitucionalistas, con Pancho Villa, Álvaro Obregón y Pablo González al mando, y en menor medida el Ejército Libertador del Sur, con Emiliano Zapata al frente, fueron bastantes para debelarlo. También influyó en su defenestración la incapacidad huertista para no caer en las burdas provocaciones orquestadas por el gobierno imperialista de Estados Unidos, encabezado por Woodrow Wilson.

Los tratados de Teoloyucan, firmados el 13 de agosto de 1914 por generales carrancistas y federales, pusieron punto final a la guerra civil entre huertistas y constitucionalistas, fue entregada la Ciudad de México a estos últimos y pactada la disolución del Ejército Federal. Empero, desde meses antes, afloraron diferencias en el seno del constitucionalismo, especialmente entre Carranza y Villa. Para superar las dificultades, se celebraron en Torreón, Coahuila, pláticas entre representantes de las divisiones del Norte y del Noreste, que aprobaron los Acuerdos de Torreón, los cuales indicaban: “Siendo la actual contienda una lucha de los desheredados contra los abusos de los poderosos y comprendiendo que las causas de las desgracias que afligen al país emanan del pretorianismo, de la plutocracia y de la clerecía, las Divisiones del Norte y del Noreste se comprometen solemnemente a combatir hasta que desaparezca por completo el ejército exfederal, el que será substituido por el Ejército Constitucionalista; a implantar en nuestra nación el régimen democrático, a procurar el bienestar de los obreros y a emancipar económicamente a los campesinos, haciendo una distribución equitativa de las tierras o por otros medios que castigar y exigir las debidas responsabilidades, a los miembros del clero católico romano que material o intelectualmente hayan ayudado al usurpador Victoriano Huerta”.

Lanzada la convocatoria desde el 4 de septiembre de 1914, dieron inicio los días del 1 al 5 de octubre las sesiones de la junta de generales y gobernadores constitucionalistas en la Ciudad de México, con sede en la Cámara de Diputados, sin la asistencia de delegados villistas y zapatistas. Los representantes acordaron reunirse en un lugar neutral y se trasladaron a Aguascalientes.

El 10 de octubre, en el teatro Morelos, continuó sus trabajos la Convención Revolucionaria de Aguascalientes, que el día 14 se declaró libre y soberana. Habiendo sido invitado a la reunión, Emiliano Zapata envió a 26 observadores en tanto que la Convención asumiera como propio el Plan de Ayala. El 26 de octubre arribó a la capital de Aguascalientes la representación zapatista, que introdujo la discusión de reformas económicas y la elaboración de un programa de gobierno avanzado. Los observadores zapatistas se convirtieron en delegados, al ser adoptado en lo general el Plan de Ayala. Estas resoluciones influirán en el Congreso Constituyente y en el contenido de la Constitución de 1917.

Según un diccionario reciente: “Con la llegada de la comisión zapatista a la Convención, este organismo político alcanzó el más alto nivel de representatividad posible en ese momento y se perfiló como un auténtico poder nacional. En esa asamblea, una de las más democráticas en la historia de México, estaban representados casi todos los signos políticos e ideológicos, lo mismo liberales decimonónicos que socialistas y anarquistas, así como demócratas de nuevo cuño…”

La Convención de Aguascalientes, a las 23:30 horas del 31 de octubre, acordó por amplia mayoría de votos el cese de Venustiano Carranza como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista y de Francisco Villa como jefe de la División del Norte. El 1 de noviembre la asamblea eligió como presidente de la República al general Eulalio Gutiérrez, quien tomó posesión el día 3. Poco después, Eulalio Gutiérrez designó a Francisco Villa general en jefe del Ejército Convencionista. En respuesta, el 8 de noviembre Obregón desconoció la soberanía de la Convención y se alineó con Venustiano Carranza.

El Primer Jefe del Ejército Constitucionalista desconoció, el 9 de noviembre, a la Convención y estableció su gobierno en Veracruz, mientras tanto los convencionistas avanzaron sobre la capital federal.

Los zapatistas ocuparon la Ciudad de México el 24 de noviembre. Se acuartelaron en el Palacio Nacional y el Palacio Municipal, bajo el mando del general Antonio Barona y el coronel Francisco Flores Alatorre. El día 27 Emiliano Zapata llegó a la capital del país. El 3 de diciembre se instaló allí el gobierno provisional de Eulalio Gutiérrez. El día 4 Villa y Zapata se entrevistaron en Xochimilco y suscribieron el Pacto de Xochimilco. El 6, ambos jefes revolucionarios ocuparon la capital federal, pero no tomaron la única resolución político-militar adecuada del momento: avanzar sobre Veracruz y derrotar a Carranza y sus seguidores. Con ello sellaron su suerte.

El 12 de diciembre de 1914 Carranza tomó la delantera programática y golpeó al ala campesina y popular de la Revolución mexicana, con las adiciones al Plan de Guadalupe: “Artículo 2º El Primer Jefe de la Revolución y Encargado del Poder Ejecutivo expedirá y pondrá en vigor, durante la lucha, todas las leyes, disposiciones y medidas encaminadas a dar satisfacción a las necesidades económicas, sociales y políticas del país, efectuando las reformas que la opinión exige como indispensables para restablecer el régimen que garantice la igualdad de los mexicanos entre sí; leyes agrarias que favorezcan la formación de la pequeña propiedad, disolviendo los latifundios y restituyendo a los pueblos las tierras de que fueron injustamente privados; leyes fiscales encaminadas a obtener un sistema equitativo de impuestos a la propiedad raíz; legislación para mejorar la condición del peón rural, del minero y, en general, de las clases proletarias; establecimiento de la libertad municipal como institución constitucional, bases para un nuevo sistema de organización del Poder Judicial independiente, tanto en la Federación como en los estados; revisión de las leyes relativas al matrimonio y al estado civil de las personas; disposiciones que garanticen el estricto cumplimiento de las Leyes de Reforma; revisión de los Códigos Civil, Penal y de Comercio; reformas de procedimiento judicial con el propósito de hacer expedita y efectiva la administración de justicia; revisión de las leyes relativas a la explotación de minas, petróleo, aguas, bosques y demás recursos naturales del país; desaparición de monopolios y evitar que se formen otros en el país; reformas políticas que garanticen la verdadera aplicación de la Constitución de la República y en general todas las demás leyes que se estimen necesarias para asegurar a todos los habitantes del país la efectividad y el pleno goce de sus derechos, y la igualdad ante la ley”.

Estas adiciones permitirían a Carranza imponerse como dirigente principal del constitucionalismo y derrotar a las fuerzas de Zapata y de Villa.

De inmediato, se agudizaron las contradicciones internas en las fuerzas convencionistas y el 14 de diciembre la Soberana Convención Revolucionaria se instaló en Toluca. La capital de la Convención no se estabilizó, las diferencias afloraron ante diversos problemas y se produjeron cambios en el titular del Ejecutivo, llegando a tener tres presidentes en su breve existencia.
 
Las intervenciones imperialistas

El imperialismo norteamericano sostuvo dos intervenciones militares en nuestro país durante la Revolución mexicana: la ocupación de Veracruz, entre abril y noviembre de 1914, y la Expedición punitiva, entre marzo de 1916 y febrero de 1917. Estas bárbaras intervenciones no alcanzaron ninguno de los objetivos que se proponía el gobierno criminal y genocida de Woodrow Wilson y sólo produjeron muertos y heridos, destrucción de bienes materiales y culturales públicos y privados en el puerto jarocho y el estado de Chihuahua, Naturalmente, coadyuvaron al desarrollo de una mayor conciencia antimperialista de las fuerzas revolucionarias y el pueblo de México.

No obstante las propuestas avanzadas en materia agraria de los villistas y zapatistas, éstos se colocaron, debido a su localismo, a la retaguardia en la defensa de la soberanía nacional y contra el imperialismo norteamericano, dejando el campo libre a Venustiano Carranza. El 17 de octubre, el general Villarreal informó a Carranza los acuerdos de la Convención de Aguascalientes con relación a la solicitud de Estados Unidos para abandonar Veracruz y señaló al Primer Jefe del Ejército Constitucionalista la conveniencia de manifestar a la prensa el consentimiento, por parte de México, a la petición norteamericana de conceder garantías a los veracruzanos colaboracionistas, aceptando así, por parte de los convencionistas, la imposición del gobierno del país del Norte.

Carranza rechazó, el 19 de octubre, el dictamen de los generales y gobernadores revolucionarios de la Convención de Aguascalientes, ya que el hecho de aceptarlo constituiría un atentado para la soberanía nacional. Contra la opinión de la asamblea de Aguascalientes, Venustiano Carranza repudió ante las autoridades estadunidenses, las exigencias del gobierno de Washington. Carranza capitalizó muy bien los sentimientos patrióticos de los mexicanos. A principios de noviembre, la Cámara de Comercio del Puerto de Veracruz protestó contra el gobierno de EU, por sus pretendidas acciones a favor del pueblo veracruzano. Los propietarios y administradores de fincas urbanas del puerto de Veracruz, rechazaron la protección del gobierno yanqui.

Las personas que prestaron sus servicios a las autoridades norteamericanas durante la ocupación de Veracruz, enviaron una nota al general Cándido Aguilar reconociendo su culpabilidad y sometiéndose a la jurisdicción constitucionalista anticipadamente; a la vez que señalaron, no significar un obstáculo para solucionar los inconvenientes de la desocupación del puerto veracruzano. Paralelamente, Carranza expidió un decreto en el que concedía la exención de impuestos o contribuciones a todos aquellos que hubieren ya pagado a los invasores norteamericanos. El 9 de noviembre, Carranza emitió un decreto concediendo el indulto a todas las personas que sirvieron como empleados en la administración pública, durante la ocupación de Veracruz por las tropas gringas. Estas posiciones claramente patrióticas de Carranza fortalecieron al constitucionalismo y debilitaron a los convencionistas.
 
Ley Agraria de la Soberana Convención Revolucionaria

Ya en plena crisis final, el 22 de octubre de 1915 se lanzó la Ley Agraria de la Soberana Convención Revolucionaria que retomaba aspectos del Plan de Ayala: “Artículo 1º Se restituyen a las comunidades e individuos, los terrenos, montes y aguas de que fueron despojados, bastando que aquéllos posean los títulos legales de fecha anterior al año 1856, para que entren inmediatamente en posesión de sus propiedades”.

“Artículo 3º La nación reconoce el derecho tradicional o histórico que tienen los pueblos, rancherías y comunidades de la República, a poseer y administrar sus terrenos de común repartimiento, y sus ejidos, en la forma que juzguen conveniente.

“Artículo 4º La nación reconoce el derecho indiscutible que asiste a todo mexicano para poseer y cultivar una extensión de terreno, cuyos productos le permitan cubrir sus necesidades y las de su familia; en consecuencia, y para el efecto de crear la pequeña propiedad, serán expropiadas, por causa de utilidad pública y mediante la correspondiente indemnización, todas las tierras del país, con la sola excepción de los terrenos pertenecientes a los pueblos, rancherías y comunidades, y de aquellos predios que, por no exceder del máximum que fija esta ley, deben permanecer en poder de sus actuales propietarios”. Firmaban Manuel Palafox, Otilio E. Montaño, Luis Zubiría, Jenaro Amezcua, Miguel Mendoza L. Schwertfeger.
 
¿Puede existir un poder campesino regional y transitorio?

Es una cuestión teórica importante la posibilidad de formar un poder campesino regional y transitorio, que los procesos históricos de China, México y otros países han resuelto en sentido positivo. En efecto, si las clases explotadoras y dominantes presentan fisuras en sus filas, no logran establecer el mando único de sus fuerzas armadas, no cuentan con cuadros políticos y militares capaces o se enfrentan a serias dificultades, en tanto que los campesinos participan masivamente en la revolución y logran poner en pie un gran ejército o varios ejércitos a su servicio con jefes poseedores de cualidades políticas y militares, puede producirse la constitución de un poder campesino en algunas regiones y mantenerse durante algunos años. La experiencia así lo confirma.

De conformidad con la historiografía de la República Popular China, en este país se estableció en el siglo XIX un poder campesino: “El primer gran pináculo de la revolución en la historia moderna de China fue la Revolución Taiping. Ella se prolongó por un espacio de 10 años y el poder revolucionario influyó sobre todo el país. Ninguna de las anteriores guerras campesinas puede ser comparada con la Revolución Taiping en envergadura o influencia. Ella creó la PaiShang Ti Jui, una organización popular que dirigía al pueblo en sus luchas revolucionarias. Ella formó, en el curso de la lucha, un cabal sistema institucional político, económico, militar, educacional y cultural. Ella instituyó su propio Poder estatal el cual se mantuvo y luchó durante un considerable periodo contra el establecido por la dinastía Ching. Desde el río Perla hasta el Yangtsé y el Amarillo, cientos de millones de gentes fueron envueltos en esta oleada revolucionaria, uno de los más grandes y notables sucesos en la historia china”.

Un investigador chino, a su vez, afirmaba: “La revolución del Reino Celestial de los Taiping, la insurrección campesina más grande de la historia china, ha sido una de las más vastas luchas anti-imperialistas y anti-feudales de la China contemporánea. Estableció un poder revolucionario campesino en Nankín”.

El especialista en historia de la Revolución mexicana, Boris T. Rudenko, señalaba: “El peón mexicano, que era la espina dorsal del ejército revolucionario, luchaba no solamente contra la explotación de él y de su familia, sino también para recibir tierra, para convertirse en un verdadero campesino. Las potencialidades revolucionarias del campesinado mexicano resultaron tan enormes que durante la revolución fue capaz de pasar a la constitución de un poder campesino e hizo el intento de crear un Estado campesino al reunir en 1914-1915 la convención de los jefes campesinos militares revolucionarios, la cual formó su gobierno y pasó a elaborar una constitución”.

Durante 1915 Álvaro Obregón consagró sus principales fuerzas y energías a combatir y derrotar a la División del Norte, permitiendo de esta manera que el estado de Morelos contara con un gobierno campesino, apoyado en las masas puestas en pie de lucha y con las armas en la mano. El Ejército Libertador del Sur expidió leyes, repartió las tierras, legisló sobre administración pública, abastecimiento, educación y sanidad. Existió, así, un poder campesino que, ciertamente, intentó extender la revolución a nivel nacional y buscó confluir con la clase obrera y los sindicatos.

A propósito, tiene interés reproducir una idea de Anarcopedia: “En la Revolución mexicana, participaron dos movimientos distintos. Uno político, de carácter burgués, que sólo pretendía un cambio y reacomodo en las relaciones de poder, representado por Madero, Carranza y Obregón; este movimiento demandaba sufragio efectivo no reelección, libertad de prensa, elecciones libres, libertad municipal, restablecimiento de la ley y el orden, en suma, democratizar la vida política del país, sin trastocar a fondo la estructura social que resultaba en una profunda, injusta e intolerable desigualdad social. El otro movimiento, de carácter social, que demandaba disminuir la desigualdad social mediante el reparto agrario y mejores condiciones de trabajo y de vida para los campesinos y obreros, representado por Francisco Villa y Emiliano Zapata”.
 
Los “anarcosindicalistas” contra la insurrección campesina

El curso sindicalista seguido por la Casa del Obrero Mundial dio un brusco viraje el 17 de febrero de 1915: el grueso de la dirección en la disputa entre la corriente campesina, de una parte, y la corriente burguesa, por otra, optó por esta última. De aquí arranca lo que los charros llamaron, desde fines de los años 40 hasta el año 2000, alianza histórica del movimiento obrero organizado y el Estado mexicano. Los líderes mundiales suscribieron un pacto con la Revolución constitucionalista para combatir a los ejércitos campesinos de Villa y Zapata, que establecía como puntos de acuerdo: "1ª El gobierno constitucionalista reitera su resolución, expresada por decreto de 4 de diciembre del año próximo pasado, de mejorar, por medio de leyes apropiadas, la condición de los trabajadores, expidiendo durante la lucha todas las leyes que sean necesarias para cumplir aquella resolución".

"2ª Los obreros de la Casa del Obrero Mundial, con el fin de acelerar el triunfo de la Revolución constitucionalista e intensificar sus ideales en lo que afecta a las reformas sociales, evitando en lo posible el derramamiento innecesario de sangre, hacen constar la resolución que han tomado de colaborar, de una manera efectiva y práctica, por el triunfo de la revolución, tomando las armas, ya para guarnecer las poblaciones que están en poder del Gobierno Constitucionalista, ya para combatir a la reacción".

"6ª Los obreros de la Casa del Obrero Mundial harán propaganda activa para ganar la simpatía de todos los obreros de la República y del obrero mundial hacia la Revolución constitucionalista, demostrando a todos los trabajadores mexicanos las ventajas de unirse a la revolución, ya que ésta hará efectivo, para las clases trabajadoras, el mejoramiento que persiguen por medio de sus agrupaciones.

"7ª Los obreros establecerán centros y comités revolucionarios en todos los lugares que juzguen conveniente hacerlo. Los comités, además de la labor de propaganda, velarán por la organización de las agrupaciones obreras y por su colaboración a favor de la causa constitucionalista".

Firmaban, en Veracruz, Rafael Zubaran Capmany, Rafael Quintero, Carlos M. Rincón, Rosendo Salazar, Juan Tudó, Salvador Gonzalo García, Rodolfo Aguirre, Roberto Valdés, Celestino Gasca.

El ala izquierda del movimiento obrero mexicano repudió el pacto celebrado entre la COM y la Revolución constitucionalista. Es posible que el texto más conocido contra ese acuerdo sea el de Ricardo Flores Magón, que a la letra dice: "Obreros de las ciudades: expiáis en estos momentos una falta que falsos amigos os hicieron cometer: la de desligaros de la acción de vuestros hermanos los obreros de los campos. Al hacer armas contra los trabajadores del campo, hicisteis armas contra vuestros propios intereses, porque el interés del explotado es el mismo, ora empuñe el arado, ora el martillo. No impunemente fusilasteis al zapatista y al anarquista del Partido Liberal Mexicano, que son vuestros hermanos de clase, pues que de esa manera hicisteis fuerte al enemigo común, a la burguesía, que hoy os paga vuestros servicios con miseria, y si protestáis, ¡con la muerte!"

La alianza entre la COM y la Revolución constitucionalista permitió que en Sonora, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Yucatán, Jalisco, Colima, Michoacán, Oaxaca, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, México, Tlaxcala y Puebla, se formaran numerosos centros obreros, de filiación sindicalista.
 
El terror blanco en el Sur

La violencia contra el campesinado insurrecto de Morelos y su vanguardia zapatista fue aplicada intermitentemente durante los gobiernos de Francisco I. Madero, Victoriano Huerta y Venustiano Carranza. De esta manera, el general Juvencio Robles ejecutó una campaña militar del 1 de febrero al 3 de agosto de 1912 en el estado de Morelos, durante la cual impuso el terror. Informa un diccionario: “Además para restarles medios de subsistencia a los rebeldes decidió concentrar a los habitantes de las poblaciones de importancia y arrasar a los pueblos que podían darles apoyo y refugio por lo que comenzó a quemar pueblos enteros…”

Señalaba Zapata en su carta a Victoriano Huerta, del 11 de abril de 1913: “Los destinos de una nación no pueden quedar en manos de aquellos que para estancar su progreso y sofocar los fuegos de la revolución, apelan a un terrorismo propio de los tiempos inquisitoriales, poniendo en juego quemazón de pueblos, coronamiento de racimos de cadáveres humanos en los árboles de los bosques, lo mismo que en los postes telegráficos, violación de mujeres en masa por la soldadesca federal, y en fin, otros crímenes que la pluma se resiste a describir; díganlo si no los pueblos de Morelos, Oaxaca y Chihuahua. y la paz no puede hacerse con los ejecutores de los mandatos de la tiranía conocida con el nombre de legalidad que a última hora la traiciona, para entronizarse en ese puesto”.

Derrotado el Centauro del Norte por las fuerzas de Álvaro Obregón y establecido el gobierno de Carranza en 1916 en la Ciudad de México, Pablo González desarrolló una campaña militar entre mayo y diciembre de ese año. Apunta un diccionario especializado: “El ejército carrancista siguió la misma conducta de violencia y pillaje de las fuerzas de Huerta y Juvencio Robles, con asesinatos múltiples y campos de concentración. El 5 de mayo González ordenó a la población que entregara todas las armas. El 8 de mayo el general carrancista Rafael Cejedo fusila a 225 prisioneros de Jiutepec. La población huyó a los montes ante sucesivas deportaciones de prisioneros a la Ciudad de México. A mediados de junio cayó Tlaltizapán. Al entrar al pueblo los carrancistas asesinaron a 132 hombres, 112 mujeres y 42 niños, todos de la población. Es el hecho más sanguinario que se recuerda en Morelos… Ante la acción guerrillera González ordenó la concentración de toda la población morelense en localidades importantes y fortaleció aún más su política represiva y sanguinaria… La política de represión culminó cuando el Cor. Jesús Guajardo asesinó a 180 personas en Tlaltizapán. Los pueblos fueron incendiados, los montes arrasados, las cosechas saqueadas… Pablo González regresó a Cuernavaca el 4 de noviembre y decretó la pena de muerte sin juicio contra todo zapatista…”

Margarita de Leonardo Ramírez, afirmaba en su tesis profesional: “El gobierno de Carranza no permaneció impasible, sino por el contrario declaró la guerra a muerte al zapatismo. Al mismo tiempo que realizaba una campaña de propaganda agrarista y la Comisión Agraria Nacional prometía iniciar los trabajos para la restitución y dotación de ejidos a los pueblos, enviaba al general Pablo González a combatir y aniquilar al zapatismo definitivamente con lo que se reabrió la etapa de terror, desolación y miseria en Morelos ya que el general carrancista, al no obtener ninguna victoria frente a su enemigo, se exasperó e inició la destrucción de los campos de cultivo, de las haciendas, de la maquinaria y llevó a cabo todo tipo de depredaciones”. 
 
Zapata, la Revolución rusa y el proletariado

En una carta a Jenaro Amezcua, del 14 de febrero de 1918, Emiliano Zapata sostenía: “Mucho ganaríamos, mucho ganaría la humana justicia, si todos los pueblos de nuestra América y todas las naciones de la vieja Europa comprendiesen que la causa del México revolucionario y la causa de la Rusia irredenta, son y representan la causa de la humanidad, el interés supremo de todos los pueblos oprimidos.

“Aquí como allá hay grandes señores, inhumanos, codiciosos y crueles que de padres a hijos han venido explotando hasta la tortura, a grandes masas de campesinos. Y aquí como allá, los hombres esclavizados, los hombres de conciencia dormida empiezan a despertar, a sacudirse, a agitarse, a castigar”.

“No es de extrañar, por lo mismo, que el proletariado mundial aplauda y admire la revolución rusa, del mismo modo que otorgará toda su adhesión, su simpatía y su apoyo a esta revolución mexicana al darse cabal cuenta de sus fines.

“Por eso es tan interesante la labor de difusión y de propaganda emprendida por usted en pro de la verdad; por eso deberá acudir a todos los centros y agrupaciones obreras del mundo, para hacerles sentir la imperiosa necesidad de acometer a la vez y de realizar juntamente las dos empresas: educar al obrero para la lucha y formar la conciencia del campesino.

“Es preciso no olvidar que en virtud y por efecto de la solidaridad del proletariado, la emancipación del obrero no puede lograrse si no se realiza a la vez la liberación del campesino.

“De no ser así, la burguesía podría poner estas dos fuerzas, la una frente a la otra, y aprovecharse, por ejemplo, de la ignorancia de los campesinos para combatir y refrenar los justos impulsos de los trabajadores citadinos; del mismo modo que, si el caso se ofrece, podrá utilizar a los obreros poco conscientes y lanzarlos contra sus hermanos del campo.

“Así lo han hecho en México, Francisco I. Madero en un principio y Venustiano Carranza últimamente; si bien aquí los obreros han salido ya de su error y comprenden ahora perfectamente que fueron víctimas de la perfidia carrancista.

“Todo lo que usted haga para obtener la colaboración de los centros obreros de Europa y América, será poco, si se considera la trascendencia de la labor y la magnitud del resultado.

“Debe usted excitar a estas agrupaciones a que propaguen en sus respectivos países los ideales del agrarismo; el programa de la revolución mexicana y los grandes triunfos alcanzados en el terreno de las realidades con nuestros modestos luchadores indígenas, incansables y firmes después de ocho años de lucha”.

En el llamamiento a los obreros de la República, del 15 de Marzo de 1918, el Caudillo del Sur planteaba: “¡Obreros de Puebla, de Orizaba, de Monterrey, de Guanajuato, de Cananea, de Parral, de Pachuca, del Ébano, de Necaxa, obreros y operarios de las fábricas y de las minas de la República, acudid a nuestro llamado fraternal, ayudadnos con el empuje valiente de vuestro esfuerzo; que ya cruje, que ya se bambolea esa armazón de la tiranía carrancista que, cimentada en el fango de la infidencia, forjada en la fragua de las ambiciones y amarrada con los reptiles inmundos de la impostura y de la perfidia, quiso un día erguirse a la faz del mundo, como el edificio grandioso de las conquistas de la revolución reivindicadora de nuestros derechos a la vida!

“Falaz y artero el carrancismo, esa burguesía uniformada de amarillo y ceñida de cananas, vistió ayer apenas la blusa noble del taller y fingió tenderos la mano; su voz se tornó halagüeña y compasiva, y, con el timbre de la elocuencia libertaria entonó con vosotros el himno de las reivindicaciones obreras. carecíais de pan para vuestros hijos: con una mano -mano oculta entre sombras-, cerró los talleres que aún estaban abiertos; con la otra -¡generosamente tendida!- os ofreció a cambio de vuestra sangre el mísero haber del soldado, a cambio del yugo del capataz, del patrón, la férrea disciplina; a cambio del taller alumbrado, la obscura noche del cuartel... y con la misma mano -¡siempre generosa!- os ungió en nombre de Carranza, ¡soldados de la Revolución! La lucha os vio gloriosos en el combate, vuestros batallones fueron citados en la orden del día; luchasteis con el denuedo del que lucha por disipar las sombras del presente, con el ansia del que pugna por ver la aurora del mañana.

“El desengaño fue cruel y no se hizo esperar. En vez de la ayuda prometida a vuestros sindicatos, vino la imposición gubernativa, exigente y tiránica; se quiso hacer del obrero la criatura dócil del gobierno, para preparar cuando la farsa de las elecciones llegara, la exaltación al poder de los paniaguados del carrancismo; es decir, se quiso hacer un arma que sirviera de apoyo a la tiranía y a su aliado el capital, nada menos que de los sindicatos, es decir, de las agrupaciones creadas para defender el trabajo contra las expoliaciones y abusos de ese mismo capital, y por haber querido resistir a esa presión gubernativa, vosotros, lo sabéis, el carrancismo llegó a donde el mismo Huerta no llegara, a cerrar vuestra casa, vuestro templo de libertades, ¡la Casa del Obrero! No fue todo, bien lo sabéis; cuando la huelga vino, se os negó el derecho de huelga: en vez de hacerlo los patrones, Carranza os impuso sus condiciones, de acuerdo, claro, con ellos. Y como si no fuera bastante, ¡a los que protestaron, la prisión!; como si no fuera demasiado, ¡a los que resistieron, el cadalso! ¿Queréis más? ¿Queréis mayor infamia?

“No; vosotros no podéis estar con vuestros enemigos. Vuestras reclamaciones son parecidas a las nuestras. Exigís aumento de jornal y reducción de horas de trabajo, es decir, mayor libertad económica, mayor derecho a gozar de la vida; es lo que nosotros exigimos al proclamar nuestros derechos a la tierra. Solo que, menos tiranizados que nosotros creisteis encontrar en el pacifico sindicato, la fórmula infalible que pusiera remedio a vuestros males; en tanto que nosotros no pudimos ni debimos pensar sino en las armas, en la rebelión abierta contra los conculcadores de nuestros derechos; porque cuando el oprimido no es dueño ni aún de lamentar su suerte, cuando la misma justísima protesta contra sus verdugos es ahogada, al formularse apenas en su garganta; entonces no queda a este oprimido, otro camino digno ni otro gesto redentor, que el de esgrimir las armas, proclamando vencer o morir; morir primero, antes de continuar más tiempo siendo esclavo”.
 
El asesinato

Para descabezar la insurrección campesina, el general Pablo González y el coronel Jesús M. Guajardo maquinaron una celada contra el Caudillo del Sur, por medio de una traición. Así, el asesinato de Emiliano Zapata pudo consumarse el 10 de abril de 1919 en la hacienda de Chinameca, Morelos, como resultado de la emboscada fraguada por Guajardo, quien informó sobre esta acción: “ A las 2 P.M., Zapata venía acompañado de cien hombres para entrar a la hacienda. Estando preparada de antemano la guardia para que a la entrada de éste hicieran honores y a la vez la orden para que a la segunda llamada de honor hicieran fuego sobre el cabecilla, estando el resto de la fuerza arreglada y dispuesta a combatir, dando por resultado que a las dos y diez minutos de la tarde se presentó ante el cuerpo de guardia ejecutándose lo dispuesto y quedando muertos el propio Emiliano Zapata, Zeferino Ortega, Gil Muñoz y otros generales y tropa que no se pudo identificar, habiéndose hecho bajas entre muertos y heridos en número aproximado de 30 hombres”.

Acerca de estos acontecimientos, el Varón de Cuatro Ciénegas expuso en su informe del 1 de septiembre: “El 12 de abril rindió parte el C. General de División Pablo González, de Cuautla, Morelos, de que el 10 del mismo libraron rudo combate las fuerzas del gobierno al mando del coronel Jesús Guajardo, con los zapatistas en la hacienda de Chinameca, del mismo estado, y murió el cabecilla Emiliano Zapata, así como los llamados ‘generales’ Feliciano Palacios, secretario de Zapata; Ceferino Ortega, Gil Muñoz, Castrejón, y el ‘coronel’ Lucio Labastida, habiendo resultado herido el cabecilla Jesús Capistrán. Por méritos en esta acción fue ascendido al grado inmediato el coronel Jesús Guajardo, y el Ejecutivo acordó que se diera una gratificación de cincuenta mil pesos a los jefes y oficiales que tomaron parte en ella”.
 
Zapata, hoy

Como es del dominio público, el nombre Emiliano Zapata y el término zapatista son muy utilizados en México para designar organizaciones campesinas, estudiantiles, de colonos y otros núcleos populares, guerrillas, ejidos, comunidades indígenas, grupos políticos, barrios, colonias, calles, pueblos, municipios, auditorios y otras organizaciones generalmente democráticas y de izquierda. De todas ellas, la organización que mayormente sobresale es el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, cuyos documentos circulan por las redes sociales más que los de cualquier otra organización mexicana. Existen, asimismo, la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata, la Organización Campesina Emiliano Zapata, Unión de Comuneros Emiliano Zapata, Frente Democrático Oriental de México Emiliano Zapata, Liga Agraria Revolucionaria del Sur Emiliano Zapata y muchísimas más.

Después de la terminación del periodo de reformas estructurales (1934-1940), o sexenio presidencial de Lázaro Cárdenas, los campesinos e indígenas fueron sacrificados en aras de la industrialización; pero las cosas empeoraron y empeoran con la aplicación de los proyectos y planes neoliberales, vigentes en México a partir de diciembre de 1982.

Carlos Salinas de Gortari puso en marcha la contrarreforma agraria, modificó regresivamente el Artículo 27 constitucional para terminar con el reparto de tierras, destruir el ejido y suprimir la influencia histórica de Emiliano Zapata.

Los sucesores de Salinas eliminaron los subsidios a los pequeños productores, destinaron el grueso del presupuesto agrícola a los monopolios exportadores y emprendieron acciones de apertura comercial a rajatabla.

Además de esa política que beneficia a las grandes empresas productoras de alimentos, principalmente norteamericanas, los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto han reprimido y reprimen al Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, de San Salvador Atenco; la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca; la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria, de la Montaña y la Costa Chica de Guerrero, así como otras organizaciones representativas de campesinos e indígenas.

En tales condiciones, México requiere con urgencia conquistar progresivamente la autosuficiencia alimentaria. Para ello es menester, pues, retomar los ideales por los cuales combatió el general Emiliano Zapata Salazar.
 
Bibliohemerografía básica
1. Libros

Alessio Robles, Vito, La Convención Revolucionaria de Aguascalientes, ed. conmemorativa LXXV aniversario Sob. Conv. Rev. De Ags., México, INEHRM, 1979.

Alperóvich, M. S. y B. T. Rudenko, La Revolución mexicana de 1910-1917 y la política de los Estados Unidos, trad. de Makedonio Garza, ArménOhanián, María Teresa Francés y Alejo Méndez García, México, FCP, 1960.

Araiza, Luis, Historia de la Casa del Obrero Mundial , México, s. e., 1963.

Córdova, Arnaldo, La ideología de la Revolución mexicana , México, Ed. Era, 2ª ed., 1973.

De Leonardo Ramírez, Margarita, Consideraciones en torno al pensamiento zapatista, México, tesis, FFL UNAM, 1971.

Díaz de Arce, Omar y Armando Pérez Pino, México: Revolución y reforma 1910-1940, México, Presencia Latinoamericana, 1983.
 
Diccionario de la Revolución mexicana , Javier Torres Parés y Gloria Villegas Moreno (coord.), México, UNAM, 2010.
 
Diccionario histórico y biográfico de la Revolución mexicana , t. IV. Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, México, INEHRM, 1991.
 
El Movimiento del Reino Celestial Taiping , Pekín, Ed. en L. Extr., 1979.

Flores Magón, Ricardo, Carranza contra los trabajadores (Artículos políticos de 1915) , México, Ed. Antorcha, 1987.

- -Artículos políticos --1911 --, México, Ed. Antorcha, 1980.

Ravelo Lecuona, Renato, La Revolución zapatista de Guerrero, Chilpancingo, UAG, 1990.

Rudenko, B. T., “La estructura de la sociedad mexicana en vísperas de la revolución de 1910-1917”, en Ensayos de Historia de México , México, ECP, 2ª ed., 1973.

Sánchez Lamego, Miguel A. Historia militar de la Revolución mexicana en la época maderista , t. II, México, BINEHRM, 1977.

Sotelo Inclán, Jesús, Raíz y razón de Zapata, México, CFE, 2ª versión, 1970.

Peláez Ramos, Gerardo, Cronología de la izquierda mexicana en el siglo XX , t. 1 de la  Enciclopedia de la izquierda mexicana en el siglo XX , México, UNAM, 2014.
Womack, John, Zapata y la Revolución mexicana , trad. de Francisco González Arámburu, México, Siglo XXI, 1969.

Zapata, Emiliano, Manifiestos , sel., capt. y diseño de Chantal López y Omar Cortés, México, web de Ed. Antorcha, 2ª ed. cibernética, agosto de 2006.

--Cartas, sel., capt. y diseño de Chantal López y Omar Cortés, México, web de Ed. Antorcha, ed. cibernética, mayo de 2011.

--Leyes y decretos, sel., capt. y diseño de Chantal López y Omar Cortés, México, web de Ed. Antorcha, ed. cibernética, octubre de 2005.
 
2. Artículos y ensayos

“Al pueblo mexicano”, presentación de José Valero Silva, en Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, vol. 3, 1970.

Flores Magón, Ricardo, “La huelga general de 1916”, en Consideraciones, núm. 28, septiembre-octubre de 2000.

Montaño, Otilio E., “El zapatismo ante la filosofía y ante la historia”, en Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, vol. 2, 1967.

Peláez Ramos, Gerardo, “La Expedición punitiva. Estados Unidos contra Villa y contra México”, en los portales de La Haine, Nodo 50, Apia virtual, Argenpress cultural, Rebelión y otros.

--“El Plan de Ayala de 1911 y el del siglo XXI”, en Rebanadas de realidad, La Haine, Apia virtual y otros portarles.

--“Revolución mexicana: cronología documental (1910-1917)”, en Rebanadas de realidad, La Haine, Apia virtual y otros portales.

--“Ricardo Flores Magón, a 90 años de su muerte”, en La Haine, Rebelión, Apia virtual, Rebanadas de realidad y otros portales.

--“Pancho Villa, a 90 años de su asesinato”, en Rebelión, Rebanadas de realidad, La Haine, Apia virtual y otros sitios de Internet.

--“En el centenario de la Casa del Obrero Mundial”, en Rebanadas de realidad, La Haine, Apia virtual, El eco de los pasos y otros sitios de Internet.

--“La formación de la situación revolucionaria (1900-1910)”, La Haine, Rebelión, Apia virtual y otros sitios de Internet.

“Relación de los hechos que dieron por resultado la muerte de Emiliano Zapata, jefe de la Revolución del Sur”, presentación de José Valero Silva, en Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, vol. 2, 1967.

5.4.14

La simulación

Jesusa Cervantes

MÉXICO, D.F. (apro).- El pasado 20 de marzo, Lía Limón, subsecretaria de Derechos Humanos de la administración de Enrique Peña Nieto, fue a Ginebra y ahí, ante integrantes de las Naciones Unidas, dijo que el gobierno federal acataría la recomendación que desde octubre del año pasado le habían hecho.

Se trataba de aceptar en su totalidad, y no sólo de palabra o firma alguna, lo dicho por la Corte Penal Internacional (CPI). Pero no cumplió, y no sólo eso, operó políticamente para que ello no ocurriera.

Así, el gobierno de Peña Nieto, ante los ojos de la comunidad internacional, se muestra como aquel hombre de Estado que vela por el verdadero interés de sus gobernados, por prevenir y cuidar que no se viole lo más preciado: sus derechos humanos.

Pero ante los primeros afectados, los ciudadanos, les arroja el insulto de poder decirles en los hechos: “Para mí tus derechos humanos me vienen importando un comino, sólo te uso cuando te necesito”.

Sólo de esa manera se puede leer lo ocurrido en Ginebra y lo sucedido día a día en nuestro país, en donde se violentan los derechos humanos, se persigue a los defensores de éstos, como por ejemplo al padre Alejandro Solalinde, de Oaxaca.

Mientras Lía Limón se vanagloriaba en Ginebra de que el gobierno de Peña Nieto cumpliría con la recomendación formulada a México en octubre pasado, en nuestro país los diputados peñanietistas bloqueaban cualquier intento de permitir que autoridades, investigadores y fiscales de la Corte Penal Interamericana pusieran un pie en México para indagar, averiguar, sobre cualquiera de los cuatro delitos que persigue la CPI: crímenes de lesa humanidad, agresión a un Estado, genocidio y guerra.

Y es que la noche del miércoles 2, en la Comisión de Puntos Constitucionales y con el voto en contra de Movimiento Ciudadano, PT, PAN y PRD, el PRI y sus partidos “satélite”, PVEM y Panal, frenaban toda libertad de acción a la CPI en México.

Los diputados del PRI actuaron contra los derechos humanos de todo mundo, no sólo contra los de México porque, si por alguna razón, cualquier dictador de un país, genocida o quien haya cometido contra la población de su país un crimen de lesa humanidad, y decidiera refugiarse en México, no podría ser extraditado, aunque la Corte Penal Internacional lo pidiera, pues en la actualidad el Ejecutivo federal “puede”, si lo desea, desdeñar tal extradición.

En 1998 se creó la CPI para juzgar a personas que hayan cometido cualquiera de los cuatro delitos antes mencionados; México ratificó en 2005 su adhesión a la Corte, sin embargo, dejó abierta la posibilidad de que si una recomendación le resultaba “incómoda”, no la acataría.

Curiosamente, la recomendación de octubre de 2013, y que apenas el mes pasado Lía Limón dijo que el gobierno peñanietista acataría, y que para que ello ocurriera, incluso cambiaría la Constitución para que ya no fuera un tema de “posibilidad” sino de “obligatoriedad”, no se dio.

Los priistas evitaron que se modificara el párrafo octavo del artículo 21 de la Constitución. El acto de Lía Limón en Ginebra fue un acto de simulación.

Como la mayor parte de lo que se aprueba en la Cámara de Diputados, que no es votado sino impuesto.

Simulación lo fueron, por ejemplo, la reforma político electoral que terminó en el “acuerdo y distribución de cuotas” para los tres principales partidos de las posiciones del Instituto Nacional de Elecciones (INE).

Como simulación lo fue la reforma constitucional en telecomunicaciones y que hoy se echa atrás en sus leyes secundarias que se discuten en el Senado de la República.

Como simulación fue la elección presidencial de 2012 y que llevó a Peña Nieto a seguir con la burla desde el poder máximo.

En síntesis, México y sus principales instituciones se han convertido en una simulación, en la peor caricatura de la democracia y en el verdadero abuso del poder.

También los mexicanos, en su gran mayoría, simulan vivir bien y poco hacen por tratar de cambiar la crisis institucional, ética, económica y social. El resto de la población, los grandes “opinadores” del país, “simulan” informar, simulan luchar, simulan, siquiera, vivir.

1.4.14

Venezuela: Derrotar al fascismo antes de que sea demasiado tarde

James Petras

El capitán José Guillén Araque, de la Guardia Nacional de Venezuela, le alertó a Maduro sobre la ofensiva nazi, diciendo: "el fascismo debe ser derrotado antes de que sea demasiado tarde". En represalia por esta advertencia profética, el patriótico y joven capitán fue atacado por un asesino respaldado por EE.UU. en las calles de Maracay, en el estado de Aragua, el 16 de marzo de 2014. Su muerte elevó a 29 la cantidad de soldados y policías asesinados desde que comenzaron las revueltas fascistas. El asesinato de un oficial prominente y patriótico en una calle principal de una capital de provincia es una indicación más de que los fascistas venezolanos están en la ofensiva, confiados en el apoyo de Washington y de una amplia franja de la clase alta y media de Venezuela. Son parte de una minoría electoral que no tiene ilusiones de tomar el poder por la vía constitucional usando medios democráticos.

El capitán Guillén Araque dio un paso al frente recordándole a Maduro que, en la historia contemporánea, en el camino hacia el poder de los grupos totalitarios fascistas y nazis yacen los cuerpos de demócratas y social-demócratas bien intencionados pero incapaces de usar los medios constitucionales para aplastar a los enemigos de la democracia.

La historia del avance del fascismo en las democracias

En Venezuela, el término "fascista" se aplica apropiadamente a los grupos políticos organizados y violentos que llevan adelante campañas masivas de terror para desestabilizar y derrocar al gobierno bolivariano, que fue elegido democráticamente. Los académicos puristas podrían argumentar que los fascistas venezolanos no tienen la ideología nacionalista y racista que imperaba entre sus predecesores de Alemania, Italia, España y Portugal. Es cierto, y es a la vez, irrelevante. El tipo de fascismo existente en Venezuela es altamente dependiente del imperialismo estadounidense y de sus aliados, los caudillos militares colombianos; y actúan bajo sus órdenes. El racismo de los fascistas venezolanos se pone de manifiesto en los ataques directos contra las clases obrera y campesina, que son multirraciales y afro-indígenas -como quedó demostrado por las vitriólicas expresiones racistas contra el fallecido presidente Chávez. La conexión esencial con los movimientos fascistas precedentes se centra en los siguientes puntos:

1) profunda hostilidad de clase contra la mayoría del pueblo;

2) odio visceral hacia el Partido Socialista Chavista, que ganó 18 de las 19 elecciones pasadas;

3) uso de la toma armada del poder por una minoría que actúa en representación de las clases dominantes locales y de EE.UU.;

4) intención de destruir las instituciones y los procedimientos democráticos, a los que, al mismo tiempo, usa con fines propagandísticos, para ganar espacio político;

5) se enfoca en la destrucción de las instituciones de la clase trabajadora -concejos comunales, asociaciones barriales, clínicas médicas y dentales, escuelas públicas, transporte, almacenes subsidiados de alimentos, centros de discusión política, cooperativas bancarias, sindicatos y cooperativas de campesinos;

6) y por el apoyo que recibe de la gran banca, y de las corporaciones del agro y firmas manufactureras capitalistas.

En Alemania, Italia, España, Francia y Chile, los movimientos fascistas también comenzaron como pequeños grupos terroristas, que consiguieron el apoyo financiero de la élite capitalista gracias a la violencia ejercida contra las organizaciones de la clase trabajadora y las instituciones democráticas, y que reclutaron adeptos principalmente entre los estudiantes universitarios de la clase media, los profesionales de la elite (especialmente doctores) y los oficiales militares de alto rango en actividad y en retiro -unidos por su hostilidad contra el orden democrático.

Trágicamente y con demasiada frecuencia, los líderes democráticos de los gobiernos constitucionales, tienden a ver a los fascistas como "simplemente otro partido", y se niegan o no tienen voluntad para aplastar las pandillas armadas, que combinan el terror en las calles con las elecciones para ganar el poder estatal. Los demócratas constitucionalistas han fracasado o no tuvieron la voluntad para ver al brazo político, civil, de los nazis como parte integral de un enemigo orgánico y totalitario; entonces negociaron y debatieron una y otra vez con las elites fascistas, que durante el proceso, destruían la economía mientras que los terroristas atacaban los cimientos político-sociales del estado democrático. Los demócratas se negaron a enviar a sus millones de simpatizantes para frenar a las hordas fascistas. Peor aún, hasta se vanagloriaban de haber encarcelado a los policías y soldados acusados de haber usado "fuerza excesiva" al confrontar a los pandilleros fascistas. Por ello, los fascistas se movieron fácilmente de las calles al poder del estado. Los demócratas elegidos por voto estaban tan preocupados por las críticas de los medios internacionales capitalistas, de los críticos de la elite y de las auto-llamadas organizaciones de derechos humanos, que contribuyeron a facilitar la toma del poder de los fascistas. El derecho del pueblo a la defensa armada de la democracia ha sido subordinado al pretexto de respetar las normas democráticas -¡normas que ningún estado burgués bajo ataque hubiera respetado! Los demócratas constitucionalistas fallaron en reconocer cuan drásticamente había cambiado la política. Ya no tenían enfrente de ellos a una oposición parlamentaria preparándose para la próxima elección; se enfrentaban a terroristas armados y a saboteadores que usaban la lucha armada para tomar el poder por cualquier medio -incluyendo golpes de estado violentos.

En el léxico fascista, conciliación democrática significa "debilidad", "vulnerabilidad" y una invitación a incrementar la violencia; explotan eslóganes como 'paz y amor' y 'derechos humanos'; llaman a 'negociaciones' como preámbulos de la derrota; y 'acuerdos' como preludios de la capitulación.

Los políticos democráticos que alertan sobre una "amenaza fascista" se vuelven blancos de los ataques violentos de los terroristas, que mientras tanto actúan como si estuvieran participando en "negociaciones parlamentarias".

Así es como los fascistas llegaron al poder en Alemania, Italia y Chile, mientras los demócratas constitucionalistas, hasta el final, se negaron a armar a los millones de trabajadores organizados que podrían haber rechazado a los fascistas, y salvado la democracia preservando a la vez sus propias vidas.

El fascismo en Venezuela: una amenaza letal en la actualidad

La advertencia del héroe y mártir, capitán Guillén Araque, de un inminente peligro fascista en Venezuela tiene un fundamento sólido. Mientras que las olas de violencia terrorista van y vienen, las estructuras básicas del fascismo en la economía y en la sociedad continúan intactas. Como también siguen en su lugar, las organizaciones subterráneas que financian y organizan la provisión de armas a los fascistas.

Los líderes políticos de la oposición juegan un doble juego, se mueven constantemente entre las protestas legales y la complicidad con los terroristas armados. No hay dudas de que, en todo golpe fascista, la oligarquía política emerge al final como la verdadera dueña del poder -compartiendo cuotas de poder con los líderes de las organizaciones fascistas. Mientras tanto, su 'respetabilidad' le provee cobertura política; sus campañas de 'derechos humanos' para liberar a los pandilleros encarcelados les gana el apoyo de los 'medios internacionales', mientras hacen el papel de intermediarios entre las agencias de EE.UU. que los financian y los terroristas que están en la clandestinidad.

Al medir el alcance y la profundidad del peligro fascista, es erróneo limitarse a simplemente contar la cantidad de bombas, incendios y francotiradores sin incluir la logística, la retaguardia, los grupos periféricos de respaldo y los apoyos institucionales detrás de los actores que dan la cara.

Para "derrotar al fascismo antes de que sea demasiado tarde" el gobierno debe evaluar realistamente los recursos, la organización y el código operativo del comando fascista; y rechazar los pronunciamientos excesivamente temperamentales y triunfalistas emitidos por algunos ministros, consejeros y legisladores.

Primero, los fascistas no son simplemente una pequeña banda que se limita a golpear cacerolas y atacar a trabajadores municipales en los barrios de clase media alta de Caracas para el beneficio de los medios corporativos e internacionales. Los fascistas están organizados a nivel nacional; sus miembros son activos en todo el país.

Sus blancos de ataque son las instituciones y la infraestructura esenciales en numerosas ubicaciones estratégicas.

Su estrategia está coordinada por un comando central; sus operaciones están descentralizadas.

Los fascistas son una fuerza organizada: su financiamiento, armamento y acciones son planificados. Sus acciones no son espontáneas, no son organizadas localmente en respuesta a la 'represión" gubernamental como las describen los medios burgueses e imperialistas.

Los fascistas reúnen a diferentes corrientes cruzadas de grupos violentos, combinando frecuentemente profesionales de derecha, pandillas de delincuentes a gran escala y traficantes de droga (especialmente en las zonas fronterizas), grupos paramilitares, mercenarios y conocidos delincuentes. Ellos son la "avanzada fascista", financiada por los principales especuladores con el tipo de cambio, protegidos por autoridades locales, amparados por los inversionistas en bienes raíces y los burócratas universitarios de alto rango.

Los fascistas son "nacionales" e "internacionales": incluyen a matones pagados localmente y a estudiantes de familias de clase media-alta; a paramilitares colombianos, a mercenarios, a profesionales de todo tipo, a francotiradores asesinos de fuerzas de "seguridad" de EE.UU. y a miembros encubiertos de las Fuerzas Especiales de ese mismo país; y a fascistas "internacionalistas" reclutados en Miami, América Central y el resto de América Latina y Europa.

Los terroristas organizados tienen dos santuarios estratégicos para lanzar sus operaciones violentas -Bogotá y Miami, donde dirigentes locales prominentes, como el ex presidente Álvaro Uribe y legisladores de EE.UU., les proveen respaldo político.

La convergencia de actividades económicas delictivas y altamente lucrativas, y el terrorismo político representa una temible amenaza de dos facetas para la estabilidad de la economía y la seguridad del estado venezolano... Los criminales y los terroristas hallaron un terreno común bajo la protección política de EE.UU., armada con el fin de derrocar al gobierno democrático de Venezuela y aplastar la revolución bolivariana del pueblo venezolano.

Las conexiones y el interaccionar entre criminales y terroristas desde dentro y fuera del país, entre los dirigentes políticos de alto nivel de Washington, los traficantes callejeros de droga, y los contrabandistas "camellos", les proveen a la elite internacional de voceros y músculos para la lucha callejera y los francotiradores.

Los blancos de ataque de los terroristas no son elegidos al azar; ni son causados por una ciudadanía con bronca que protesta por las desigualdades sociales y económicas. Los blancos, elegidos cuidadosamente, son los programas estratégicos que sostienen al gobierno democrático; primero y por encima de todo, los ataques se enfocan contra las instituciones sociales de masa que forman la base del gobierno. Esto explica porqué las bombas terroristas destruyen clínicas de salud para los pobres, escuelas públicas y centros de alfabetización de adultos en los barrios, las tiendas de comida subsidiadas por el estado y el sistema de transporte público. Todas estas instituciones forman parte del vasto sistema de bienestar social puesto en funcionamiento por el gobierno bolivariano. Ellos son los cimientos que sostienen el voto masivo a favor en 18 de las 19 últimas elecciones y del poder popular en las calles y en las comunidades. Al destruir la infraestructura de la red de bienestar social, los terroristas intentan romper el vínculo social entre el pueblo y el gobierno.

Los terroristas atacan el legítimo sistema nacional de seguridad: principalmente, la policía, la Guardia Nacional, a los fiscales públicos y otras autoridades encargadas de salvaguardar a los ciudadanos. Los asesinatos, ataques violentos y amenazas contra funcionarios públicos, el uso de artefactos incendiarios contra edificios y transporte público apuntan a crear un clima de miedo y demostrar que el estado es débil e incapaz de proteger la vida diaria de sus ciudadanos. Los terroristas quieren proyectar la imagen de "poder dual" al tomar espacios públicos y bloquear el comercio regular... y al ejercer "el gobierno de las calles usando armas". Por encima de todo, los terroristas quieren desmovilizar y reducir las contra-demostraciones populares al bloquear calles y dispararle a quemarropa a los activistas involucrados en actividades políticas en barrios en conflicto. Los terroristas saben que pueden contar con el respaldo de los aliados políticos de la oposición "legal", quienes les proveen la base para las protestas en la vía pública, las que sirven como escudo para los asaltos violentos y como un pretexto para escalar el sabotaje.

Conclusión

El fascismo, básicamente el terrorismo armado con el fin de derrotar por medios violentos al gobierno democrático, es una amenaza real e inmediata en Venezuela. El día a día, los altibajos de la lucha callejera y los incendios no dan una dimensión real de la amenaza.

Como lo hemos señalado, los respaldos estructurales y organizativos de fondo, que explican el auge y el crecimiento del fascismo son mucho más significativos. El desafío de Venezuela es lograr cortar las bases económicas y políticas del fascismo. Desafortunadamente, hasta hace poco tiempo, el gobierno había sido demasiado delicado frente a las críticas hostiles de las elites internacionales y nacionales que defienden a los fascistas -en nombre de las "libertades democráticas". El gobierno de Venezuela tiene enormes recursos a su disposición para extirpar la amenaza fascista. Incluso si un accionar firme causara una reacción negativa de los amigos liberales del exterior, la mayoría de los defensores de la democracia creen que es responsabilidad del gobierno actuar contra la oposición que continúa incitando a la rebelión armada.

Recientemente, hubo signos claros de que el gobierno de Venezuela, investido de un poderoso mandato democrático y constitucional, ha avanzado en la toma de conciencia de la amenaza fascista y que actuará con determinación para frenarla en las calles y en las oficinas.

La Asamblea Nacional ha votado para quitarle la inmunidad a Corina Machado, diputada de la Asamblea Nacional, para que esta pueda ser juzgada por incitación a la violencia. El Presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello ha presentado documentación detallada que prueba el rol de Machado como organizadora y promotora de la rebelión armada. Numerosos alcaldes de la oposición, que respaldaron activamente a francotiradores, pandilleros e incendiarios, fueron arrestados y enfrentan cargos legales.

La mayoría de venezolanos, al verse confrontados con la ola de violencia fascista, respondió apoyando el enjuiciamiento de los funcionarios involucrados en el sabotaje. Los servicios de inteligencia venezolanos, al igual que la ciudadanía, piensan que sin una acción firme del gobierno, los políticos de la "oposición" seguirán promoviendo la violencia y amparando a los asesinos paramilitares.

El gobierno se ha dado cuenta de que está involucrado en una verdadera guerra, planeada por un liderazgo centralizado y ejecutada por operativos de manera descentralizada. Los dirigentes legislativos han comenzado a entender la psicología política del fascismo, la que interpreta los ofrecimientos de conciliación política del presidente y la tolerancia judicial como debilidades a ser explotadas con el uso de más violencia.

El avance más significativo para detener la amenaza fascista reside en el reconocimiento por parte del gobierno de la conexión entre las elites parlamentarias y de negocios y los terroristas fascistas: que los especuladores financieros, los contrabandistas y los grandes acaparadores de alimentos y otros bienes esenciales forman parte del mismo grupo que puja por el poder en conjunto con los terroristas, quienes ponen bombas en los mercados públicos y atacan los medios de transporte de comida hacia los barrios pobres. Un trabajador revolucionario me dijo después de una escaramuza callejera: "¡Por la razón y la fuerza no pasarán!"...


Traducido por Silvia Arana