Álvaro Delgado Gómez
"Maru Campos no es inocente. Tampoco Ronald Johnson. En esta nueva
intromisión del gobierno de Estados Unidos debe imponerse la verdad y la
justicia".
Todas las evidencias incriminan a la Gobernadora panista María Eugenia
Campos, incluida la ridícula unidad investigadora que creó sólo para que
la exonere. Claro que violó la Constitución y debe ir a la cárcel por
cometer entre otros delitos el más indigno para los mexicanos, la
traición a la patria, pero también debe imputarse responsabilidad a
quien ella se sometió: El Embajador Ronald Johnson, jefe de los agentes
de la CIA en México que participaron en al menos tres operaciones
encubiertas en Chihuahua, violatorias del marco constitucional y legal,
porque no pueden tolerarse las acciones injerencistas y de
desestabilización de Estados Unidos al Gobierno de Claudia Sheinbaum,
así sea con disfraz anticrimen y anticorrupción.
La CIA se ha entrometido en México desde hace décadas para reclutar
desde represores como Fernando Gutiérrez Barrios y Miguel Nazar Haro
—¡exonerado como ladrón de autos en Estados Unidos por su servilismo!—,
hasta presidentes de la República como Gustavo Díaz Ordaz y Luis
Echeverría, con infiltración a organismos sociales y adiestramiento a
grupos violentos de la extrema derecha, siempre con la garantía de
impunidad por las complicidades que existían con los gobiernos de PRI y
luego del PAN, pero esta nueva injerencia con el sometimiento de la
Gobernadora panista debe ser investigada eficiente y rápidamente por la
Fiscalía General de la República (FGR) para que los delitos que
cometieron ella, sus funcionarios de confianza y los cuatro agentes de
esa agencia que participaron en Chihuahua —dos de ellos muertos— sean
debidamente sancionados.
El peor desenlace de este episodio de intromisión del gobierno de
Estados Unidos, cuyo Embajador Johnson adiestró como miembro del
Ejército a escuadrones de la muerte en El Salvador y como agente de la
CIA participó en operaciones invasoras en países soberanos, es que no
pase nada y que se apueste al olvido. Esa sería también una conducta de
traición a la patria de las autoridades omisas. México no es El Salvador
y Sheinbaum no es Bukele. Debe haber escarmiento, no complicidad.
Está en curso, es obvio, una operación mediática y política, financiada
con miles de millones de pesos de Chihuahua, para imponer la narrativa
de que Maru Campos es una perseguida política por destruir laboratorios
de drogas y por ser exitosa en su lucha contra la delincuencia, pero son
falacias diseminadas por personajes como Margarita Zavala, Roberto Gil
Zuarth, Javier Lozano y Maximiliano Cortázar, que están en la nómina de
la Gobernadora, y medios a los que ella ha destinado más de dos mil 500
millones de pesos para retacar con publicidad medios de comunicación
locales y de la Ciudad de México.
Sin embargo, las evidencias se imponen: La presencia de cuatro agentes
de la CIA en un operativo en la Sierra Tarahumara, que vestían uniforme y
portaban armas de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) de la
Fiscalía de Chihuahua, que encabeza César Jáuregui Moreno, ha sido
reconocida hasta por funcionarios de Estados Unidos citados en medios
como Washington Post, The New York Times y Los Ángeles Times, lo cual
implica que se cometieron delitos porque, además, uno de los agentes
muertos entró como turista y el otro tenía pasaporte diplomático.
Los funcionarios de Chihuahua directamente implicados, además, están
confesos: El Fiscal general reconoció que los agentes de la CIA
participaron en el operativo, aunque luego se desdijo por la ilegalidad
que implica, y el Secretario de Seguridad Pública, Gilberto Loya Chávez,
confesó que la institución que encabeza trabaja con esa y otras
agencias de Estados Unidos como DEA, FBI y hasta el ICE, a las que se
destinaron para su comodidad el piso 18 de la Torre Centinela, en Ciudad
Juárez, todo al margen de lo que establecen la Constitución y la Ley de
Seguridad Nacional.
“O fue la Fiscalía General de Justicia del estado de Chihuahua o fue el
Secretario de Seguridad, no hay muchas más opciones para poder colaborar
con personas extranjeras sin seguir la Ley de Seguridad Nacional y la
Constitución”, dijo al respecto la Presidenta Claudia Sheinbaum sobre la
responsabilidad por la presencia de los agentes de la CIA, pero le
faltó mencionar a la Gobernadora, jefa directa de estos dos funcionarios
que son de todas sus confianzas desde que ella fue alcaldesa de
Chihuahua, entre 2016 y 2021.
Jáuregui Moreno y Loya Chávez han sido íntimos colaboradores de Maru
Campos: El primero fue Diputado local con ella, entre 2013 y 2016
—cuando recibieron sobornos del Gobernador César Duarte—, luego fue
Secretario del Ayuntamiento de Chihuahua, de 2016 a 2021, y en la
gubernatura Secretario de Gobierno. El segundo fue director de Seguridad
Pública municipal y, desde 2021, tiene el mismo cargo en el Gobierno
estatal. Por tanto, es imposible que la Gobernadora no sepa todas las
operaciones de la CIA en Chihuahua.
En este sentido es preciso recordar que el artículo 123 del Código Penal
establece que el delito de traición a la patria se castiga con prisión
de cinco a 40 años y multa hasta de 50 mil pesos a quien realice actos
contra la independencia, soberanía o integridad de la Nación mexicana
con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero; a
quien tome parte en actos de hostilidad en contra de la Nación, mediante
acciones bélicas a las órdenes de un Estado extranjero o coopere con
éste en alguna forma que pueda perjudicar a México.
También comete el delito de traición a la patria quien tenga, en tiempos
de paz o de guerra, relación o inteligencia con persona, grupo o
gobierno extranjeros o le dé instrucciones, información o consejos, con
objeto de guiar a una posible invasión del territorio nacional o de
alterar la paz interior; o que proporcione dolosamente y sin
autorización, en tiempos de paz o de guerra, a persona, grupo o gobierno
extranjeros, documentos, instrucciones o datos de establecimientos o de
posibles actividades militares; o que oculte o auxilie a quien cometa
actos de espionaje, sabiendo que los realiza; también quien forme parte
de grupos armados dirigidos o asesorados por extranjeros; organizados
dentro o fuera del país, cuando tengan por finalidad atentar contra la
independencia de la República, su soberanía, su libertad o su integridad
territorial o invadir el territorio nacional, aun cuando no exista
declaración de guerra.
No hay manera de que la Gobernadora de Chihuahua y sus funcionarios se
escabullan de este comportamiento de subordinación a Estados Unidos,
pero tampoco que la FGR rehúya su deber de sancionarlos, porque sentaría
un precedente gravísimo para la soberanía de México y su integridad
territorial ante las descaradas y veladas pretensiones del criminal y
corrupto Donald Trump de meter las narices en los asuntos de nuestra
patria.
No: Maru Campos no es inocente. Tampoco Ronald Johnson. En esta nueva
intromisión del gobierno de Estados Unidos debe imponerse la verdad y la
justicia. Cooperación sí, jamás subordinación.
28.4.26
Maru y la CIA: Es traición a la patria
https://www.youtube.com/watch?v=32HxWfVMNSk
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