Mostrando las entradas con la etiqueta Medio Oriente. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Medio Oriente. Mostrar todas las entradas

3.4.26

La rendición de Trump

Fabrizio Mejía Madrid

"Lo que digo es que no hay victoria posible porque no existen objetivos claros. Tampoco quién encabeza la guerra".

Donald Trump anunció hace unos días que Estados Unidos terminaría su bombardeo en Irán en “dos o tres semanas”. Se rindió frente al cierre del Estrecho de Ormuz. Se rindió también ante el supuesto uranio almacenado. Se rindió ante el cambio de régimen diciendo que el hijo del asesinado líder supremo es menos radical y más amable. Confunde el cambio de régimen con el cambio de personas y ni siquiera pudo hacer un cambio de familia.

Esta es una guerra que nunca tuvo un objetivo claro y tampoco un país que la encabezara. Veamos. El 28 de febrero dijo que era para que Irán no produjera un arma nuclear. Era el mismo argumento que había utilizado en junio de 2025 para, según él, “borrar” las instalaciones supuestamente nucleares de los iraníes. Según esto, Irán fue capaz de volver a construir sus reactores en ocho meses. Construir un reactor nuclear requiere de entre seis y diez años. Según Trump, Irán lo habría hecho en ocho meses. Ahí hay una primera mentira: o en junio no “arrasó” con las instalaciones o Irán no iba a producir nada. Las dos cosas no pueden ser ciertas. Además, Trump se refirió a su guerra con Israel en Asia Occidental como “un pequeño viaje”.  

Hay que recordar que, primero, la administración de Trump trató de hacer una revolución de colores en Irán aprovechando el casi nulo valor de su moneda y el desabasto de alimentos. No salió. Luego, hicieron tres rondas de negociaciones para lo del uranio. Hay que recordar que unas horas antes del ataque, el ministro de Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, había dicho que la tercera ronda de negociaciones indirectas entre EU e Irán en Ginebra ---cito---: “era una que alcanzará la paz porque Irán se ha comprometido a no almacenar uranio enriquecido y que acepta las inspecciones del órgano internacional de regulación de la energía nuclear”. Las pláticas habían sido entre el ministro iraní Abbas Araghchi y los enviados de Trump, incluidos Steve Witkoff y Jared Kushner, su yerno. Así que muy probablemente la bomba nuclear de Irán sea como tan real como las “armas de destrucción masiva” de Sadam Hussein en la última guerra en Iraq. Pero pronto cambió de objetivo. Tres días después, el 2 de marzo, Trump dijo que era para cambiar el régimen de Irán y que alentaba a la oposición interna a tomar las calles. Las mismas calles que estaban siendo bombardeadas. Lo que sucedió no fue el final del régimen que se había fortalecido con los ataques de junio, sino el asesinato del líder Supremo de Irán, una figura sagrada que provocó que los combatientes iraníes vieran su muerte como un sacrificio. Ya, al final, dijo que era para abrir el Estrecho de Ormuz y alentó a los países europeos y asiáticos a ayudarle a destrabarlo. Todos se negaron. Ahora mismo dice que no es su problema porque Estados Unidos tiene mucho petróleo y, además, se robó el de Venezuela. Esto, aunque la propia administración gringa dice que Estados Unidos importó en enero pasado 139 mil barriles de pertróleo por día. La autosuficiencia petrolera es también una mentira. No dijo nada de su absoluta dependencia de los fertilizantes que pasan por el Estrecho de Ormuz. La urea, por ejemplo, ha subido el doble, de 450 la tonelada a 860 dólares. Luego tenemos el caso del helio que no puede ser almacenado más allá de mes y medio y que sirve para enfriar semiconductores, sean de las máquinas resonancia magnética en los hospitales o en la fabricación de chips. Además, el precio del barril aumenta globalmente, no en lo nacional. Ha aumentado el 33 por ciento la gasolina y el gas en Estados Unidos.

Pero bueno. Lo que digo es que no hay victoria posible porque no existen objetivos claros. Tampoco quién encabeza la guerra. Marco Rubio dijo que había sido Israel quien decidió atacar primero y que EU simplemente lo secundó. Luego, Trump le echó la culpa a su yerno por malinterpretar las negociaciones y, todavía después, a su extraño Secretario de Guerra por no pensar que Irán atacaría a los países del Golfo Pérsico y que cerraría Ormuz. Ahora él asume la guerra como victoria.   

Sigue Trump: “Ésta noche, hace apenas un mes que el ejército de Estados Unidos inició la Operación Furia Épica, dirigida contra Irán, el principal patrocinador estatal del terrorismo en el mundo. En estas últimas cuatro semanas, nuestras fuerzas armadas han logrado victorias rápidas, decisivas y contundentes en el campo de batalla. Victorias como pocas personas han visto antes. Esta noche, la armada iraní ha sido destruida. Su fuerza aérea está en ruinas. Sus líderes, la mayoría de ellos, el régimen terrorista que dirigían, están muertos. Su mando y control sobre el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica está siendo diezmado en este preciso instante. Su capacidad para lanzar misiles y drones se ha visto drásticamente reducida. Y sus armas, fábricas y lanzacohetes están siendo destruidos por completo. Quedan muy pocos”.

Aquí hay varias cosas que decir. La primera es que se pueden ganar todas las batallas y perder una guerra. Eso ocurrió en Vietnam y Afganistán. Ni el Frente de Liberación Nacional de Ho Chi Minh y Le Duan ganaron una sola batalla y, aún así, Estados Unidos fue derrotado. Lo mismo con los talibanes quienes, diez años después, siguen en el poder en Afganistán. La segunda es que no son la armada, marina, y guardia lo que sostiene en este momento la defensa de Irán, sino los misiles, hackeos, radares, y el cierre del Estrecho de Ormuz.

También dice Trump: “Cancele el acuerdo nuclear con Irán de Barack Hussein Obama, un desastre. Obama les dio mil 700 millones de dólares en efectivo. Dinero en efectivo, dinero verde, lo sacó de bancos de Virginia, Washington D.C. y Maryland. Todo el efectivo que tenían. Lo transportó en avión en un intento de comprar su respeto y lealtad, pero no funcionó. Se rieron de nuestro Presidente y siguieron adelante con su misión de obtener una bomba nuclear. Su acuerdo con Irán habría dado lugar a un arsenal colosal de armas nucleares para Irán. Las habrían tenido hace años, las habrían usado y el mundo habría sido diferente. En mi opinión —y la de muchos expertos—, no existirían ni Oriente Medio ni Israel ahora mismo si no hubiera cancelado ese terrible acuerdo. Me sentí muy honrado y orgulloso de hacerlo, pero fue un desastre desde el principio”.

Aquí habría que decir que Obama no les pagó mil 700 millones de dólares a los iraníes a cambio de que ya no produjeran una bomba nuclear. Fue una indemnización que Estados Unidos tenían desde 1979 cuando le prometió al Sha de Irán 400 millones en armas y no se las entregó. El litigio fue al Tribunal de La Haya que reconoció la deuda. No fueron mil 700 sino 400. Tampoco fue en dólares en efectivo, sino en euros y francos suizos porque Irán no tiene acceso al sistema bancario internacional, debido a las sanciones. Las sanciones se remontan a 1984 cuando Ronald Reagan los responsabiliza de un atentado en Líbano y les quita el acceso al sistema financiero. Luego, en 1996, Bill Clinton impide que los inversionistas de petróleo y gas lleguen a Irán. De 2006 a 2010 la ONU impone sanciones extras hasta que se llega al acuerdo con Obama en 2015 y las restricciones se aflojan. Pero es la primera presidencia de Trump que regresa todas las sanciones hasta hacerlas las más difíciles de sortear, como en Venezuela y Cuba.

Ahora, mucho más importante es el acuerdo de Obama con Irán. El único problema con ese acuerdo fue que no lo firmó Trump. La Comisión de Energía de la Unión Europea le dio seguimiento y verificó cómo Irán desmanteló sus plantas y no almacenó más uranio. Así que cuando en 2018, Trump desbarató el acuerdo, no había nada de malo con él. Pero Trump descarta toda esa historia y se presenta como el gran salvador. Dice: “En esencia, hice lo que ningún otro Presidente estuvo dispuesto a hacer. Cometieron errores y yo los estoy corrigiendo (…) Durante años, todos han dicho que Irán no puede tener armas nucleares. Pero al final, son solo palabras. Si no están dispuestos a actuar cuando llegue el momento.”

Según él este era el momento aunque todo indica que miente. Lo que no dice es que los únicos motivos para esta guerra eran los intereses de Israel en la región, su idea de invadir Líbano, y su delirante derecho divino a quitarle a los demás pueblos el derecho a existir.

Luego, Trump trató de calmar a los consumidores que han visto una inflación de 2.4 y un desempleo del 4.5. Dice: “Estados Unidos nunca ha estado mejor preparado económicamente para afrontar esta amenaza. Todos lo saben. Construimos la economía más fuerte de la historia. Estamos viviendo ahora mismo la más fuerte de la historia. Y en un año, hemos transformado un país muerto y debilitado”. Aquí tengo que interrumpir a Trump y despertar a quien le redacta los discursos. Un país no puede estar muerto Y debilitado. Si ya está muerto no tiene sentido preguntarnos por su fortaleza. Sigue Donald: “Me duele decirlo, pero éramos un país muerto y debilitado tras la administración anterior y lo hemos convertido en el país más próspero del mundo, con una diferencia abismal, sin inflación, con inversiones récord en Estados Unidos (más de 18 billones de dólares) y el mercado bursátil más alto de la historia, con 53 máximos históricos en tan sólo un año. Todo esto nos preparó para erradicar un cáncer que llevaba mucho tiempo latente. Se le conoce como el Irán nuclear, y no sabían lo que se les venía encima. Jamás lo habrían imaginado”. Lo de la inversión de 18 billones de dólares es una mentira en despoblado. 18 billones de dólares son tres cuartas partes del PIB total de Estados Unidos en 2024. Es imposible atraer una inversión de ese tamaño en un año que lleva Trump. La Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio de los Estados Unidos ha dicho que la inversión es de 151 mil millones de dólares, es decir, 133 mil millones de dólares menos de lo que repite Trump.

Pero la mentira no lo detiene en su afán de hablar de sí mismo en tercera persona. Dice: “Gracias a las políticas de la administración Trump, producimos más petróleo y gas que Arabia Saudita y Rusia juntas”. Esto es inexacto porque Estados Unidos produce 13 millones de barriles diarios y Rusia más Arabia llegan a 20 millones. Pero se le perdona su inexactitud porque viene lo bueno: su rendición sobre lo que provocó su guerra junto con Israel, el cierre del Estrecho de Ormuz. Dice: “Estados Unidos prácticamente no importa petróleo a través del Estrecho de Ormuz y no lo hará en el futuro. No lo necesitamos. No lo hemos necesitado, y no lo necesitamos. Hemos derrotado y diezmado por completo a Irán. Están diezmados militar y económicamente, y en todos los demás aspectos. Y los países del mundo que reciben petróleo a través del Estrecho de Ormuz deben cuidar ese paso. Deben valorarlo. Deben aprovecharlo y valorarlo. Podrían hacerlo fácilmente. Les ayudaremos, pero deberían tomar la iniciativa para proteger el petróleo del que dependen desesperadamente. Ármense de valor. Deberían haberlo hecho antes. Deberían haberlo hecho con nosotros, como les pedimos. Vayan al frente y simplemente tómenlo, protéjanlo, úsenlo para ustedes. Irán ha sido prácticamente diezmado. Lo más difícil ya está hecho, así que debería ser fácil. Y en cualquier caso, cuando termine este conflicto, el estrecho se abrirá naturalmente. Simplemente se abrirá. Querrán vender petróleo porque es lo único que tienen para intentar reconstruir. El flujo se reanudará y los precios del gas bajarán rápidamente. Las cotizaciones bursátiles volverán a subir rápidamente. Francamente, no han bajado mucho. Bajaron un poco. Pero han tenido días muy buenos en los últimos días. De hecho, nos ha ido mucho mejor de lo que pensaba. Pero tuvimos que hacer ese pequeño viaje a Irán para eliminar esta terrible amenaza”.

Hasta ahí, Trump le estuvo hablando a los bolseros de Wall Street. Ahora se dirigió a su base, la del MAGA, que es básicamente guerrerista y xenófoba. A ellos les dedica su retórica de la crueldad, aunque sepa que está admitiendo crímenes de lesa humanidad: “Vamos a atacarlos con extrema dureza durante las próximas dos o tres semanas. Los vamos a hacer retroceder a la Edad de Piedra, donde pertenecen. Mientras tanto, las negociaciones continúan. El cambio de régimen no era nuestro objetivo. Nunca hablamos de un cambio de régimen, pero este se ha producido debido a la muerte de todos sus líderes originales. Todos están muertos. El nuevo grupo es menos radical y mucho más razonable. Sin embargo, si durante este tiempo no se llega a un acuerdo, tenemos la vista puesta en objetivos clave. Si no hay acuerdo, atacaremos con fuerza todas y cada una de sus centrales eléctricas, probablemente de forma simultánea. No hemos atacado sus instalaciones petroleras, aunque sean el objetivo más fácil, porque no les daría ni la más mínima posibilidad de sobrevivir o reconstruirse. Pero podríamos atacarlas y desaparecerían. Y no podrían hacer nada al respecto. No tienen equipo antiaéreo. Su radar está completamente destruido. Somos una fuerza militar imparable. Las instalaciones nucleares que arrasamos con los bombarderos B-2 han sido atacadas con tal intensidad que tardaríamos meses en acercarnos al polvo nuclear. Además, las mantenemos bajo una intensa vigilancia y control satelital. Si vemos que hacen algún movimiento, incluso un intento de ataque, los atacaremos con misiles con gran contundencia. Tenemos todas las de ganar. Ellos no tienen ninguna”. Es decir, Trump está amenazando con derruir instalaciones que está prohibido atacar sin enfrentar un juicio por genocidio en La Haya.

El Presidente de los gringos culminó su discurso con este párrafo olvidable mañana en el desayuno: “El país ha sido devastado y, en esencia, ya no representa una amenaza. Eran los matones de Oriente Medio, pero ya no lo son. Esta es una verdadera inversión en el futuro de sus hijos y nietos. El mundo entero está observando y no pueden creer el poder, la fuerza y ​​la brillantez; simplemente no pueden creer lo que ven. Déjenlo a su imaginación, pero no pueden creer lo que ven: la brillantez del ejército de Estados Unidos. Esta noche, todos los estadounidenses pueden esperar con ilusión el día en que finalmente nos liberemos de la maldad de la agresión iraní y del espectro del chantaje nuclear. Gracias a las medidas que hemos tomado, estamos a punto de poner fin a la siniestra amenaza de Irán para Estados Unidos y el mundo. Y les aseguro que el mundo está observando. Y cuando lo logremos, cuando todo haya terminado, Estados Unidos será más seguro, más fuerte, más próspero y más grande que nunca”.

Y todos sabemos que no es más seguro, sino mucho más caro.

19.9.25

Resistencia o vasallaje

Carlos Fazio

El ataque israelí de decapacitación de Hamas en Qatar y la guerra híbrida de EU contra Venezuela, parte de una misma estrategia

 

En medio de frágiles negociaciones solicitadas por Estados Unidos para un alto el fuego en Gaza, el ataque ilegal y extraterritorial de Israel el pasado 9 de septiembre en Doha, Qatar, tuvo como objetivo decapitar a la cúpula política del Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS). Un patrón ya documentado en la guerra de los 12 días, cuando Washington y Teherán mantenían contactos preliminares sobre un posible nuevo acuerdo nuclear, y EU e Israel atacaron a Irán.

En la consecución de sus objetivos geoestratégicos, mutuos y personales -entre ellos consumar el genocidio, la limpieza étnica y aplicar la política de tierra arrasada como parte del plan “Riviera Gaza”-, Donald Trump (China, BRICS, Venezuela, Brasil) y Benjamín Netanyahu (Gran Israel) encarnan al policía bueno y al policía malo. Ambos cometen perfidia (un crimen de guerra), pero mientras Trump finge negociar y atrae a la mesa de negociación al adversario como estrategia de distracción, Netanyahu se encarga de destruirlo con premeditación, alevosía y ventaja. Ambos dinamitaron ahora las hilachas de diplomacia que quedaban.

El impacto simbólico es profundo. La mesa de negociación político-diplomática, tradicionalmente un espacio protegido de los ataques militares, ya no es garantía de nada. Peor: se ha convertido en una trampa para eliminar al enemigo. Quedó claro y lo ratificó Netanyahu al decir que los negociadores de Hamas son un objetivo militar. 

De paso, la neutralidad y la soberanía nominales del Estado mediador, Qatar, socio estratégico de Washington que alberga la base aérea de Al Udeid, sede del cuartel general del Mando Central (USCENTCOM) del Pentágono y el mayor enclave militar en la región, han sido vulneradas.

Según el analista de asuntos militares Mohammad Molaei, el régimen israelí desplegó un paquete de aproximadamente 15 cazas furtivos F-35I Adir, complementados con plataformas de ataque F-15I Ra’am, lanzando una salva de 10 bombas dirigidas Rafael Spice-2000 y posiblemente municiones AGM-158 JASSM-ER de alcance extendido. Estos activos, guiados mediante protocolos de supresión de defensas aéreas enemigas (SEAD/DEAD), penetraron el espacio aéreo catarí sin ser detectados, explotando las brechas en los sistemas regionales de defensa aérea integrada del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG, integrado por los países árabes ribereños del Golfo Pérsico).

De acuerdo con Molaei, después del ataque, la invocación de Qatar al artículo 51 de los derechos de autodefensa de la Carta de la ONU sonó vacía, ya que sus radares de banda X AN/TPY-2 de Raytheon, capaces de advertir misiles balísticos, permanecieron inactivos, priorizando la postura diplomática sobre una respuesta cinética. A su juicio, el rol cómplice de Estados Unidos  en esta violación merecen un análisis a través del prisma de la logística expedicionaria y el intercambio de inteligencia.

La postura de la administración Trump, simulando sorpresa posterior al hecho, se desmorona bajo el escrutinio de su red de sensores centrada en Al-Udeid. El radar de advertencia temprana AN/FPS-132 del Comando Central del Pentágono, emplazado en la base aérea de Al-Udeid, posee un alcance de detección superior a los 3,000 kilómetros para objetivos de baja observabilidad, fusionando los datos de banda X TPY-2 con las señales satelitales SBIRS GEO para seguimiento persistente de misiles. Esa arquitectura, integrada a través de enlaces de datos Link-16, debería haber iluminado el paquete de la IAF a 500 millas náuticas, activando baterías Patriot PAC-3 MSE o Raptors F-22 del 379th Expeditionary Wing. Sin embargo, no sonó ninguna alerta; los jets del régimen sionista de Israel atravesaron el “ojo de la aguja” sin ser molestados.

En realidad, los activos de Al-Udeid sirven como un nodo militar avanzado israelí. Según Mohammad Molaei, este conducto unidireccional, carente de salvaguardias recíprocas por parte de Qatar, convirtió a la base en cómplice de la vulnerabilidad de Doha, como lo demuestra la ausencia de intervención de EU en el ataque. El silencio de Centcom no solo anuló los pactos de defensa mutua bajo el SOFA (Acuerdo sobre el Estatus de las Fuerzas) firmado en 2002 entre EU y Qatar, sino que amplificó la percepción de la falta de fiabilidad de la administración Trump, erosionando la cohesión del CCG en medio del aumento de las posturas disuasivas iraníes A2/AD (Negación de acceso/Negación de área).

El primer ministro catarí calificó la agresión como “terrorismo de Estado” y prometió represalias. Pero ello oculta una dura realidad: ni Doha ni sus hermanos árabes poseen la autonomía doctrinal o la profundidad material para una respuesta calibrada. La impotencia del CCG está codificada en los anexos de seguridad de los Acuerdos de Abraham, donde Riad y Abu Dabi, a pesar de la adquisición de F-35, ceden al veto de Washington sobre las acciones cinéticas anti-Israel, temiendo represalias a través de los puntos de estrangulamiento de la petrolera saudí Aramco o las vulnerabilidades de desalinizadoras de Taweelah de los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

De manera predecible, la retórica inflamada de Qatar y las demás monarquías absolutas del Golfo se disipará en maniobras diplomáticas, tal vez a través de resoluciones de la Organización de la Cooperación Islámica (OCI), mientras el régimen israelí recalibra para nuevos ataques.

El mensaje, pues, es inequívoco: el paraguas de la defensa colectiva voló por los aires; los procesos de normalización basados en principios de equilibrio, mutua legalidad y cooperación militar entre EU y las monarquías del Golfo (Qatar, Arabia Saudita, Emiratos y Bahréin), están regidos por una subordinación propia de protectorados y giran en función de las prioridades bélicas de Israel como portaviones terrestre de Washington en Medio Oriente. Según señaló un editorial del diario británico  The Guardian, “para Trump parece que no hay verdaderas líneas rojas  cuando se trata del gobierno extremista de Israel”. 

Como antes en el caso de Irán, priman el chantaje, la fuerza bruta y la capacidad de imponer hechos consumados. La negociación no se concibe ya como un límite a la violencia, sino como un escenario subordinado a ella. El intento de asesinato de los negociadores de Hamas marca un punto de inflexión. En términos sistémicos, ese cambio remata los fundamentos del viejo orden internacional. Sumados el genocidio y la limpieza étnica en Gaza, el derecho internacional ha terminado de fenecer. 

Moraleja: la seguridad no depende de terceros. Los estados se enfrentan a una disyuntiva binaria: aceptar el vasallaje, o como hizo Irán, construir su propia capacidad de disuasión y formas de resistencia que le permitan preservar un mínimo de autonomía y soberanía. 

Trump exhibe músculo militar en el Caribe

Eso nos lleva al despliegue militar de EU en el Caribe, cuyo objetivo central es un cambio de régimen en Venezuela, instalar un gobierno cipayo y apoderarse de sus hidrocarburos, el oro y otros minerales geoestratégicos.

En sus intentos por imponer un gobierno títere en Venezuela, durante un cuarto de siglo seis sucesivas administraciones de Estados Unidos (Clinton/Bush/Obama/Trump/Biden/Trump) han recurrido a sus manuales de guerra de baja intensidad, híbrida, de colores o de zona gris, incluida la actualización de su tecnología y sus métodos bélicos, pero no han obtenido resultados.

Por eso, ahora, Trump, quien durante años ha fantaseado con el uso promiscuo de la fuerza militar contra el tráfico de drogas, ha vuelo a desempolvar esa estrategia como tapadera para proyectar su dominio militar.

El narcotráfico es un delito, no un acto de guerra. Por eso, para intentar eludir ese obstáculo, su equipo fabricó la forzada asimilación de los cárteles de la droga con el terrorismo, reeditando la vieja matriz utilizada en 1985, con fines propagandísticos injerencistas, por el ex embajador de EU en Colombia Lewis Tambs: la narcoguerrilla, que pocos años después devino, oportunamente, en narcoterrorismo. 

En el marco de la renovada política de máxima presión impulsada por el secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional, Marco Rubio, EU busca provocar un incidente o falso positivo, como pretexto para justificar una escalada de agresiones militares contra Venezuela. Se trata de un libreto conocido, entre cuyos precedentes están el incidente del Golfo de Tonkín en 1964, cuando el gobierno de Lyndon Johnson arguyó ataques del Vietcong contra el destructor USS Maddox como excusa para intervenir en la guerra de Vietnam, y la falsa narrativa de la administración Bush Jr. sobre las “armas de destrucción masiva” de Sadam Hussein para intervenir en Irak en 2003. 

En la actual coyuntura, The Washington Post ha señalado que el despliegue naval en el Caribe implica una suerte de “militarismo performativo”. No es un plan estratégico coherente sino un gesto escénico para demostrar fuerza, producir imágenes altisonantes y alimentar titulares para consumo interno; una lógica que ya se había visto en ciudades como Los Ángeles o Washington, donde se enviaron tropas contra la voluntad de las autoridades locales. Según el diario estadunidense y la agencia británica Reuters, las operaciones letales y el despliegue naval se ejecutan con fundamentos legales difusos, pruebas débiles y consecuencias diplomáticas imprevisibles. No obstante, las repercusiones en el Caribe son inmediatas.

Como señaló Rosa Miriam Elizalde en Cubadebate, la función de Donald Trump en este engranaje es darle formato de espectáculo. Ha hecho de la política exterior un guion para titulares inmediatos: renombrar simbólicamente el Departamento de Defensa como “Departamento de Guerra”; desplegar cazas supersónicos sobre Puerto Rico; amenazar con derribar aviones venezolanos y ofrecer recompensas millonarias por la captura de Nicolás Maduro. Todo ello compone una puesta en escena destinada a proyectar dureza y control, aunque en realidad genera incertidumbre y desestabilización.

A ello responde la puesta en escena de la narcolancha en el Caribe el 2 de septiembre (ver “El difuso incidente de la narcolancha y otras argucias del intervencionismo de EU en Venezuela”, Mate Amargo 3/IX/2025), con saldo de 11 presuntos muertos, seguida de un segundo ataque cinético el día 15, con otros tres supuestos asesinados (acciones letales que un grupo de expertos de la ONU consideró como ejecuciones extrajudiciales) y del ilegal y hostil abordaje de una embarcación atunera con nueve pescadores por marines del destructor USS Jason Dunham (DDG-109), valorado en miles de millones de dólares y equipado con misiles crucero, mientras operaba en aguas de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) venezolana el viernes 12.

No obstante, esas acciones podrían marcar el inicio de una nueva fase de una guerra no convencional, multidimensional y cinética, bajo el viejo ropaje de la “seguridad hemisférica”.  Esa estrategia combina provocaciones y operaciones sicológicas con campañas de intoxicación mediática y narrativas criminales que utilizan al mítico cártel de Los Soles y al extinto Tren de Aragua, con la finalidad de manufacturar a Venezuela como un narco-Estado que “amenaza” la seguridad continental, y justificar así una escalada militarista e incluso la intervención directa del Pentágono. 

Una variable es fabricar un escenario tipo Libia, mediante un levantamiento opositor interno que cuente con apoyo aéreo y misilístico de las fuerzas de EU desplegadas en el Caribe. Una fórmula sembrada en el Diario de las Américas por el exmarine Jesús Romero, miembro de un oscuro think tanks al servicio de Marco Rubio (el Instituto de Inteligencia Estratégica de Miami), que busca convencer a Trump de que el sistema de defensa aéreo de Venezuela ha “colapsado” y una operación así sería “pan comido”. (sic) La tesis del levantamiento interno ha estado presente desde las primeras guarimbas de 2007 y se aceleró en 2024 cuando María Corina Machado planteó la opción táctica del enjambramiento (swarming).

Otro opción sería la de la decapitación del gobierno de Maduro, ya utilizada por Trump en el asesinato del general iraní Qassem Soleimani con un dron, en 2020; una táctica replicada por su socio genocida Netanyahu en Yemen; en el devastador ataque de decapitación contra Hezbolá en el Líbano; el igualmente descarado contra los principales líderes iraníes durante su “guerra de doce días” con Teherán, y ahora en Doha, Qatar.

La filtración del Instituto de Inteligencia Estratégica de Miami en el Diario de las Américas coincide con la denuncia del ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, en el sentido de que los trabajos de inteligencia estadunidenses se han incrementado de manera exponencial en los últimos meses.

El ministro dijo que la noche del sábado 13 se detectó el sobrevuelo de aviones RC-135 (capaces de recopilar inteligencia en tiempo real hasta 200 millas dentro del territorio venezolano), KC-135 (naves cisterna que suministran combustible en pleno vuelo y permiten misiones prolongadas) y E-3 Sentry AWACS (puestos de comando aéreo con radar de largo alcance), lo que implica que no son simples patrullajes rutinarios: son piezas de un despliegue táctico que encaja perfectamente en la definición amplia de “uso de la fuerza”, esto es, presencia disuasiva, recolección de inteligencia estratégica, preparación logística y búsqueda de incidentes que justifiquen una escalada.

Padrino no sólo denunció la frecuencia creciente de estos vuelos, triplicados en agosto y diarios en septiembre, ahora realizados de noche o madrugada, sino también su carácter ilegal y peligroso ya que violan normas operacionales al no notificar planes de vuelo, arriesgando accidentes aéreos en aguas venezolanas. Pero más allá de lo técnico, advirtió sobre su intención política: provocar un casus belli.

En esa variable, ¿es probable un ataque militar seguido de una invasión a Venezuela?  Los 4.500 soldados estadunidenses desplegados en el Caribe jamás podrían tomar Venezuela, un país con montañas, selva y múltiples centros urbanos; ni siquiera si se multiplicaran. Sin embargo, el escenario sí insinúa una peligrosa coreografía de amenazas calculadas de la administración Trump, sin cruzar el umbral de la confrontación abierta. Por ahora.

 Los ejercicios UNITAS y una Guerra en Zona Gris

Previamente, Reuters había reportado que cinco cazas estadounidenses F-35 aterrizaron el sábado pasado en Puerto Rico después que Trump ordenara que 10 aviones furtivos se unieran como refuerzo militar en el Caribe para supuestamente contrarrestar los cárteles de la droga. Y no está de más consignar, que el 15 de septiembre iniciaron los megaejercicios navales UNITAS 2025 con la participación de buques de 25 países y más de 8 mil efectivos frente a las costas de Miami, en la retaguardia del despliegue de la Armada estadunidense en el Caribe.

Según el sitio oficial America’s Navy, los ejercicios, organizados por el Comando Sur (SOUTHCOM) de EU, incluyen múltiples navíos de superficie, submarinos, aeronaves y sistemas de flota no tripulados, junto a ejercicios en tierra, cercana a estaciones navales en los estados de la Florida, Carolina del Norte y Virginia. Las maniobras, que concluirán el 6 de octubre, incluyen defensa aérea, guerra antisubmarina, interdicción marítima, desembarcos anfibios, ejercicios con fuego real -incluido un SINKEX (hundimientos de barcos)- y la integración de sistemas no tripulados e híbridos.

Además de buques de Argentina, Belice, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Paraguay, Perú, República Dominicana y del país anfitrión, Estados Unidos, en los ejercicios participan navíos de Alemania, Países Bajos, Canadá, España,  Francia, Grecia, Italia, Marruecos, Japón, Portugal y Singapur. Para el investigador venezolano José Negrón Valera, UNITAS “no es más que la fachada para imponer de la manera menos traumática posible un bloqueo marítimo a Venezuela”.

En ese contexto, el despliegue de buques estadunidenses listos para entrar en acción frente a las costas venezolanas, además de enmarcarse en una típica estrategia de operaciones psicológicas  (PsyOp) para generar temor al interior del país sudamericano y tratar de “quebrar” los sectores de apoyo del gobierno de Maduro, plantea el escenario de una “guerra en zona gris”, entendida como un conflicto por aproximación en un espacio ambiguo o difuso, donde se amplían los márgenes de acción para el atacante sin entrar en enfrentamiento militar directo. Se trata de una variante de la guerra híbrida difícil de visualizar, porque la frontera entre la guerra y la paz se difumina en un espacio intermedio donde no hay una confrontación abierta.

Como señaló un reporte de Telesur, básicamente, esta modalidad bélica no respeta las reglas de juego establecidas y abre varios frentes de batalla al mismo tiempo, pero donde no exhibe una fuerza militar tangible que responda a las leyes previstas de la guerra convencional. Sus amenazas están pensadas para imposibilitar o confundir los cálculos de riesgo tradicionales, provocando la paralización del oponente incapaz de decidirse entre la inacción o la acción, ya que la primera puede implicar una derrota y la segunda un uso desproporcionado de la fuerza. Se apela a la utilización únicamente de medios que permitan tanto la “negación plausible”, como la “no atribución”, de ahí el recurso a los ataques cibernéticos, que dificultan sobremanera la inculpación de sus responsables -si es que llega a conocerse el origen de los mismos- o de unidades paramilitares.

En la coyuntura, Venezuela enfrenta una nueva agresión multidimensional que forma parte de la agenda de cambio de régimen de la administración Trump 2.0, encubierta bajo la pantomima de la lucha contra el narcotráfico. En este contexto, Vladimir Padrino ha alertado que Estados Unidos busca fabricar un casus belli mediante acciones de bandera falsa o falsos positivos. Su denuncia no debe leerse como una reacción aislada, sino como una alerta temprana dentro de un patrón histórico documentado: el de un poder hegemónico en decadencia, pero que lejos de retirarse sigue expandiendo su presencia militar en el Gran Caribe (considerado históricamente como el Mediterráneo estadunidense), incluso en tiempos de paz declarada. 

Otro patrón histórico documentado son los montajes. Al respecto, ayer, el ministro de Relaciones Interiores de Venezuela, Diosdado Cabello, informó sobre el desmantelamiento de una operación de falsa bandera, que estaría a cargo de la Administración de Control de Drogas​ (DEA, por sus siglas en inglés), para vincular al país suramericano con el tráfico de drogas. 

En una rueda de prensa, Cabello informó que el lunes 16 de septiembre, con información previa de inteligencia, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana monitoreó durante 20 horas el traslado de una pequeña embarcación que salió de Puerto López, en La Guajira colombiana, pasó por la península de Paraguaná, en el estado venezolano de Falcón, y fue interceptada cerca del Puerto de Cumarebo, en la costa de esa entidad con salida al Caribe.

Cabello detalló que le hicieron todos los llamados de alto a los cuatro tripulantes, cumpliendo con los protocolos de interdicción de drogas, y que finalmente “al verse rodeados, se rindieron”. Entre el material incautado se encuentran una embarcación tipo ‘Go fast’ con cuatro motores fuera de borda, un teléfono satelital, 100 sacos de clorhidrato de cocaína, dos teléfonos inteligentes, dos radiotransmisores, un GPS y 2.400 litros de combustible en 28 bidones.

 Cabello dijo que el operador de la droga es Levi Enrique López Bati, quien posee estrechos vínculos con Gersio Parra Machado, quien opera en el Catatumbo y en La Guajira colombiana. Y aseveró que, con conocimiento de causa, López “es agente de la DEA, un narcotraficante” y que el movimiento de esa droga iba a ser parte de una operación de falsa bandera de EU contra Venezuela. Llamó la atención que los cuatro detenidos portaban cédula de identidad venezolana.

Maduro y la Guerra de Todo el Pueblo

El 15 de septiembre, el presidente Nicolás Maduro reiteró que en caso de una agresión militar al país, Venezuela pasará a una fase de lucha armada de carácter popular, con eje en la concepción de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de “Guerra de todo el pueblo”; una estrategia en base a la unidad popular, civil y militar, y la movilización política-territorial del Partido Socialista Unificado de Venezuela. Ergo, una combinación de movilización militar y disuasión popular, que remite en el imaginario histórico a un “Vietnam recargado” (reloaded) para Washington.

Venezuela ha desplegado una respuesta multifacética. Militarmente, la FANB ha reforzado sus defensas aéreas y costeras con 25 mil soldados desde la semana pasada, anticipando posibles ataques aéreos. Pero más allá de lo táctico, ha lanzado el Plan Independencia 200, que combina el despliegue de la FANB en 284 puntos estratégicos con la movilización de la Milicia Nacional Bolivariana.

En teoría, la resistencia cívico-militar se desarrollaría en el escenario físico y virtual, en las calles, en las redes y en la mar, articulada por las fuerzas armadas y ocho millones de milicianos. Este último elemento es clave: en lenguaje militar, se trata de “disuasión por costo”. El despliegue miliciano en una estructura de resistencia eleva el precio de cualquier intervención, recordando a Estados Unidos el trauma de Vietnam: una guerra de desgaste y prolongada; impopular y políticamente insostenible para Washington.

Ayer, miércoles 17, al anunciar la activación de la maniobra de campaña ‘Caribe Soberano 200’ en el marco de ejercicios militares en el mar venezolano, el ministro de Defensa Padrino dijo que la FANB activó milicias especiales de pescadores, tropas élites, así como diversas embarcaciones de la Armada, entre ellas, buques con artillería antiaérea. Los ejercicios también son acompañados con sobrevuelos en altamar de aviones de combate Sukhoi, tanques anfibios en las costas, entre otros elementos para la defensa del territorio, dispuestos a expulsar cualquier amenaza como tropas extranjeras, mercenarios y/o delincuentes vinculados al narcotráfico internacional o planes sediciosos.

En un contexto global donde Estados Unidos se encuentra involucrado de lleno en varios frentes de guerra (Ucrania, Medio Oriente, estrecho de Taiwán), Trump podría tener que pensarlo dos veces y evitar aventuras sin retorno. El apresto operacional venezolano indica que puede hacer peligrosamente costosa una intervención militar estadunidense.

 En la rueda de prensa del pasado lunes, Maduro catalogó a Marco Rubio como “el señor de la muerte y de la guerra, del odio”. No obstante, dejó una puerta abierta. Aunque reconoció que los canales diplomáticos con EU se encuentran en un estado de degradación profunda: “No están en cero, pero están deshechos”, dijo que Caracas mantiene “comunicación mínima con el señor (John) Mc Namara por la liberación de nuestros migrantes”.

La concentración de fuerzas del Pentágono en la región caribeña confirma que los canales diplomáticos bilaterales se encuentran “deshechos”, como dijo Maduro, en gran medida por la ambición de Marco Rubio y el afán de destruir cualquier alternativa política viable.

El martes, durante su participación en la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC), celebrada en Asunción, Paraguay, el enviado especial del presidente Trump para el caso Venezuela, embajador Richard Grenell (el otro interlocutor de Maduro), dio una entrevista donde defendió la diplomacia y la búsqueda de un acuerdo con el gobierno de Maduro. Y en un mensaje indirecto a su enemigo interno (Marco Rubio) en el seno de la administración trumpista, dijo: “Siempre me oirán como alguien que aboga por el diálogo. He ido a ver a Nicolás Maduro. Me he sentado frente a él. He expresado la postura de América Primero. Entiendo lo que quiere (…) Creo que aún podemos llegar a un acuerdo. Creo en la diplomacia. Creo en evitar la guerra”.

Según Grenell, “Trump odia la guerra”.

En un momento de máxima hostilidad entre Washington y Caracas, Grenell abrió una rendija para el diálogo y la paz. Hasta ahora, Trump ha manejado la incertidumbre como variable estratégica. En el caso venezolano, aunque acicateado por Marco Rubio, toda la escalada militar depende de él en última instancia. Su pragmatismo oscila entre el instinto de línea dura y el temor al costo político. La moneda está en el aire.

 (*) Carlos Fazio, escritor, periodista y académico uruguayo residente en México. Doctor Honoris Causa de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Autor de diversos libros y publicaciones.

18.11.23

The Two Wars of the West

 by Manlio Dinucci

For a year and a half, we have been emphasizing that the United States’ war in Ukraine is having a serious impact on the standard of living of European Union citizens. That against Gazan civilians, too. However, the latter will also benefit the EU: we will finally be able to return to correct gas prices, thanks to the price that we will steal from the Palestinian survivors.

We are embroiled in two wars, in Europe and the Middle East, which have increasingly serious consequences for our living conditions and security.

On the European front, what the Wall Street Journal calls "one of the largest acts of sabotage in Europe since World War II" was carried out in September 2022: the United States, assisted by Norway and Poland, blew up the Nord Stream, the main gas pipeline carrying cheap Russian gas to Germany and from there to other European countries. The dynamics of this wartime action were reconstructed, based on precise evidence, by U.S. journalist Seymour Hersh and a German investigation.

U.S. Secretary of State Blinken called the Nord Stream blockade "a huge strategic opportunity for years to come" and pointed out that "the U.S. has become the main supplier of liquefied natural gas to Europe," gas that we European citizens pay much more for than what we used to import from Russia.

At the same time, the U.S. is passing on to Europe the enormous cost of the NATO war in Ukraine against Russia. The European Commission is paving the way for Ukraine’s next entry into the EU, with the consequence that we European citizens will be the ones paying for the huge Ukrainian deficit.

On the Middle East front, the European Union supports the war by which Israel, with the United States and NATO behind it, attacks Pelestine and fuels a regional conflict targeting Iran in particular. Italy, which has been linked to Israel by a military pact since 2004, has provided the fighter jets on which Israeli pilots are trained, which bomb Gaza massacring civilians, and supports the Israeli military in various ways. In return, PM Netanyahu has promised PM Meloni that Italy will become an energy hub for shunting to Europe the gas Israel will send through the EastMed pipeline.

The section of the offshore gas field, which Israel claims sole ownership of, is located largely in the territorial waters of the Palestinian Territory of Gaza and that of the West Bank. Through the EastMed pipeline Israel will thus export to Italy and the EU the Palestinian natural gas it has seized by military force.

27.10.19

El nuevo mundo surge ante nosotros


Thierry Meyssan señala la extrema importancia, no de la retirada estadounidense ‎de Siria sino del derrumbe de los puntos de referencia actuales del mundo. Estima que ‎estamos entrando en un corto periodo de transición en el cual los que hoy controlan los ‎acontecimientos, que son los «capitalistas financieros» –aunque los actores que ‎designa de esa manera no tienen nada que ver con el capitalismo original ni tampoco ‎con la banca original– van a ser apartados en beneficio de las reglas de derecho que ‎Rusia enunció… en 1899‎


Estamos viviendo algo que sólo se ve una o dos veces cada 100 años. Está surgiendo un nuevo ‎orden mundial y todas las referencias anteriores desaparecen. Los que antes fueron ‎increíblemente vilipendiados ahora triunfan mientras que los que solían dictar su voluntad están ‎en pleno descenso al infierno. Es cada vez más evidente que las declaraciones oficiales y las ‎interpretaciones que los periodistas divulgan ya no corresponden a los hechos. ‎Los comentaristas tendrán que cambiar de discurso, rápida y radicalmente, o van verse barridos ‎por el remolino de la Historia. ‎

En febrero de 1943, la victoria soviética ante la invasión nazi cambió el curso de la Segunda Guerra ‎Mundial. A partir de ese hecho, lo que vino después ya era inevitable. Pero todavía hubo que esperar que tuvieran lugar el ‎desembarco anglo-estadounidense en las playas de Normandía –en junio de 1944–, la ‎conferencia de Yalta –en febrero de 1945– y la capitulación del Reich –el 8 de mayo de 1945– ‎para finalmente ver el nacimiento del mundo nuevo. ‎

En un solo año, el Reich nazi había perdido su lugar y se veía reemplazado por nuevas potencias: ‎Estados Unidos y la Unión Soviética. En aquel mundo nuevo, el Reino Unido y Francia, que ‎‎12 años antes aún eran las dos primeras potencias mundiales, quedaban como espectadores del ‎proceso de descolonización de sus respectivos imperios. ‎

Hoy estamos viviendo un momento similar. ‎

Cada periodo histórico tiene su propio sistema económico y construye una superestructura ‎política destinada a proteger ese sistema. Al final de la guerra fría y con el derrumbe de la URSS, ‎el presidente Bush padre desmovilizó un millón de militares estadounidenses y confió la búsqueda ‎de la prosperidad a los dirigentes de las grandes transnacionales. Estos últimos se aliaron al ‎dirigente chino Deng Xiaping y trasladaron grandes cantidades de empleos estadounidenses ‎a China, país que se convirtió así en la gran fábrica del mundo.

Pero, lejos de ofrecer prosperidad a ‎sus conciudadanos, los dirigentes de las transnacionales acapararon sus ganancias, provocando la ‎lenta desaparición de las clases medias en las naciones de Occidente. En 2001, financiaron los ‎atentados del 11 de septiembre para imponer al Pentágono la estrategia Rumsfeld/Cebrowski de ‎destrucción de los Estados [1]. El presidente Bush hijo transformó entonces el «Medio Oriente ampliado», o «Gran ‎Medio Oriente» en campo de batalla de una «guerra sin fin». ‎

La liberación en una semana de una cuarta parte del territorio nacional sirio no es sólo la victoria ‎de Bachar al-Assad, el presidente sirio que desde hace 8 años «tiene que irse». Es también el ‎fracaso de la estrategia militar tendiente a instaurar la supremacía del capitalismo financiero. ‎Ha sucedido lo que parecía inimaginable. El orden mundial se ha modificado y la subsiguiente ‎secuencia de acontecimientos es inevitable. ‎

La fastuosa acogida al presidente ruso Vladimir Putin en Arabia Saudita y en Emiratos Árabes ‎Unidos es una muestra del espectacular cambio de posición de las potencia del Golfo Arábigo-‎Pérsico, que ahora se pasan al bando ruso. ‎

La también espectacular redistribución de las cartas en Líbano es igualmente muestra del mismo ‎fracaso político del capitalismo financiero. En un país dolarizado donde desde hace un mes ya ‎no se encuentran dólares, donde los bancos cierran sus puertas y se limitan las extracciones de ‎dinero que los clientes pueden realizar, las manifestaciones anticorrupción no podrán detener la ‎caída del orden anterior. ‎

Los estertores del orden agonizante se hacen sentir por todas partes. En Ecuador, el presidente ‎Lenín Moreno atribuye a su predecesor Rafael Correa –quien vive en Bélgica– y a un símbolo de ‎la resistencia frente a la explotación financierista –el presidente venezolano Nicolás Maduro– la ‎responsabilidad de haber organizado lo que en realidad es un levantamiento popular contra las ‎medidas del capitalismo financiero. ‎

El Reino Unido ya retiró de Siria sus fuerzas especiales y ahora está tratando de salir del Estado ‎supranacional que es la Unión Europea. Después de haberse planteado la posibilidad de conservar ‎el Mercado Común (el proyecto de Theresa May), el Reino Unido decide romper con toda la ‎construcción europea, conforme al proyecto de Boris Johnson. Mientras tanto, después de ‎los errores de los ex presidentes Nicolas Sarkozy y Francois Hollande, a los que se agregan ahora ‎los errores del presidente Emmanuel Macron, Francia pierde súbitamente toda credibilidad e ‎influencia. ‎

Por su parte, los Estados Unidos del presidente Donald Trump dejan de ser la «nación ‎indispensable», el «policía del mundo» al servicio del capitalismo financiero para tratar de ‎convertirse nuevamente una gran potencia económica. Así que Estados Unidos retira su arsenal ‎nuclear de Turquía y se dispone a cerrar el CentCom en Qatar mientras que todos reconocen ‎a Rusia como la potencia «pacificadora» que hace prevaler el derecho internacional que ‎ella misma había creado cuando convocó –en 1899– la «Conferencia Internacional por la Paz» ‎de La Haya, cuyos principios los miembros de la OTAN han venido pisoteando. ‎
‎

La Segunda Guerra Mundial puso fin a la Sociedad de las Naciones para dar paso al nacimiento de ‎la ONU. De la misma manera, este mundo nuevo creará probablemente una nueva organización ‎internacional basada en los principios de la Conferencia de 1899, realizada en La Haya por ‎iniciativa del zar Nicolás II y del premio Nobel de la Paz Leon Bourgeois. Para eso, primero habrá ‎que disolver la OTAN, que tratará de sobrevivir extendiéndose al Pacífico, y también la Unión ‎Europea, convertida en refugio del capitalismo financiero. ‎

Tenemos que comprender bien lo que está sucediendo. Estamos entrando en un periodo de ‎transición. Lenin decía, en 1916, que el imperialismo era la fase suprema de la forma de ‎capitalismo que desapareció con las dos Guerras Mundiales y con la crisis bursátil de 1929. ‎El mundo de hoy es el mundo del capitalismo financiero, que arruina una por una las ‎economías nacionales favoreciendo únicamente a unos pocos súper ricos. Su fase suprema ‎suponía dividir el mundo en dos partes, poniendo de un lado los países estables y globalizados y ‎del otro lado vastas regiones del mundo sin Estados, reducidas a servir únicamente como ‎‎“reservas” de materias primas. ‎

Ese modelo, rechazado tanto por el presidente Trump en Estados Unidos, como por los ‎‎«Chalecos Amarillos» en Europa occidental y por Siria en el Levante, es el modelo que hoy ‎agoniza ante nosotros. ‎

[1] «El proyecto militar de Estados Unidos para el mundo», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 22 de agosto de ‎‎2017.

26.12.18

The United States refuse to fight for the transnational financiers

by Thierry Meyssan
Voltaire Network | Damascus (Syria) | 25 December 2018

The US withdrawal from Syria and Afghanistan, as well as the resignation of General Mattis, attest to the upheaval that is shaking the current world order. The United States are no longer the leaders, either on the economic or the military stage. They refuse to keep fighting for the sole interests of the transnational financiers. The alliances that they used to lead will begin to unravel, but without their erstwhile allies admitting the powerful ascension of Russia and China.


On 19 December 2018, the announcement of the partial withdrawal of US troops from Afghanistan and the total withdrawal from Syria sounded like a thunderclap. It was followed the next day by the resignation of Secretary for Defense, James Mattis. Contrary to the affirmation of President Trump’s opposition, the two men hold one another in high esteem, and their difference of opinion has nothing to do with the withdrawals, but with the manner in which the consequences should be managed. The United States are facing a choice which will mark a separation and transform the world.
Before anything else, in order to avoid barking up the wrong tree, we should remember the conditions and the aim of the collaboration between between Trump and Mattis.
As soon as he entered the White House, Donald Trump was careful to surround himself with three senior military officers with enough authority to reposition the armed forces. Michael Flynn, John Kelly and especially James Mattis, have since left or are in the process of leaving. All three men are great soldiers who together had opposed their hierarchy during Obama’s presidency [1]. They did not accept the strategy implemented by ambassador John Negroponte for the creation of terrorist groups tasked with stirring up a civil war in Iraq [2]. All three stood with President Trump to annul Washington’s support for the jihadists. Nonetheless, each of them had his own vision of the role of the United States in the world, and ended up clashing with the President.
The storm whipped up by the mid-term elections has arrived [3]. The time has come to rethink international relations.

Syria

When in April, as he had promised, Donald Trump mentioned US withdrawal from Syria, the Pentagon persuaded him to stay. Not that a few thousand men could turn the tide of war, but because their presence acted as a counterweight to the Russian influence and a backup for Israël.
However, the transfer of Russian weapons of defence to the Syrian Arab Army, particularly the S-300 missiles and ultra-sophisticated radars coordinated by the automated command and control system Polyana D4M1, changed the balance of forces [4]. From that moment on, US military presence became counter-productive – any ground attack by pro-US mercenaries could no longer be supported by US aviation without the risk of losing aircraft.
By withdrawing now, the Pentagon avoids the test of power and the humiliation of an inevitable defeat. Indeed, Russia has successively refused to give the United States and Israël the security codes for the missiles delivered to Syria. This means that after years of Western arrogance, Moscow has declined the sharing of control of Syria that it had accepted during the first Geneva Conference in 2012, and that Washington had violated a few weeks later.
Apart from this, Moscow recognised a long time ago that US presence is illegal in terms of International Law, and that Syria can legitimately act in self-defence.

The consequences

The decision to withdraw from Syria is loaded with consequences.
1— Pseudo-Kurdistan
The Western project for the creation of a colonial state in the North-East of Syria which would be attributed to the Kurds will not happen. Indeed, fewer and fewer Kurds give it their support, considering that this conquest would be comparable to the unilateral proclamation of a state – Israël – by Jewish militia, in 1948.
As we have often explained, Kurdistan would only be legitimate within the boundaries which were recognised by the Conférence de Sèvres in 1920, in other words, in what is now Turkey, and nowhere else [5]. Yet only a few weeks ago, the United States and France were still considering the possibility of creating a pseudo-Kurdistan on Arab land, and having it administered under a UN mandate by the French ex-Minister for Foreign Affairs, Bernard Kouchner [6].
2— The Cebrowski strategy
The Pentagon project for the last seventeen years in the « Greater Middle East » will not happen. Conceived by Admiral Arthur Cebrowski, it was aimed at destroying all the state structures in the region, with the exception of Israël, Jordan and Lebanon [7]. This plan, which began in Afghanistan, spread as far as Libya, and is still under way, will come to an end on Syrian territory.
It is no longer acceptable that US armies fight with taxpayers’ funds for the sole financial interests of global financiers, even if they are US citizens.
3— US military supremacy
The post-Soviet world order based on US military supremacy is now dead. This may be difficult to accept, but that changes nothing. The Russian Federation is now more powerful, both in terms of conventional weaponry (since 2015) and nuclear weaponry (since 2018 [8]). The fact that the Russian armies are one third less numerous than those of the US, and have only isolated troop presence overseas, cancels out the hypothesis of Russian imperialism.

The Victors and the Vanquished

The war against Syria will end in the moths to come for lack of mercenaries. The delivery of weapons by certain states, coordinated by KKR funds, may drag the crime on for a short time, but does not offer the hope of changing the course of events.
Without any possible doubt, the victors of this war are Syria, Russia and Iran, while the vanquished are the 114 states which joined the « Friends of Syria ». Some of these have not awaited defeat to correct their foreign policy. Indeed, the United Arab Emirates have just announced the forthcoming reopening of their embassy in Damascus.
However, the case of the United States is more complex. The Bush Jr. and Obama administrations shoulder the entire responsibility for this war. They were the ones who planned it and realised it within the framework of a unipolar world. On the other hand, as a candidate, Donald Trump accused these administrations of having failed to protect US citizens, but instead having served the interests of transnational finance. As soon as he became President, Mr. Trump persistently cut his country’s support for the jihadists and withdrew his men from the Greater Middle East. He must therefore be considered as one of the victors of this war, and could therefore logically avoid the US obligation to pay for war damage caused by the transnational companies implicated [9]. For him, it is now a question of reorienting the armed forces towards the defence of US territory, ending the whole imperial system, and developing the US economy.

Afghanistan

For the last few months, the United States have been discreetly negotiating with the Taliban for the conditions of their withdrawal from Afghanistan. A first round of contact with ambassador Zalmay Khalilzad took place in Qatar. A second round has just begun in the United Arab Emirates. Apart from the two US and Taliban delegations, Saudi Arabia, the United Arab Emirates and Pakistan are also participating. A delegation from the Afghan government has also arrived, in the hope of joining in.
It has been seventeen years since the United States and the United Kingdom invaded Afghanistan, officially in retaliation for the attacks of 9/11. However, this war followed the 2001 negotiations in Berlin and Geneva. The invasion was not aimed at stabilising this country in order to exploit it economically, but to destroy any form of a state in order to control its exploitation. So far, this has worked, since every day the situation is worse than the day before.
Let’s note that Afghanistan’s misery began during the Carter presidency. National Security Advisor, Zbigniew Brzeziński, called on the Muslim Brotherhood and Israël to launch a campaign of terrorism against the Communist government [10]. Terrified, the government appealed to the Soviets to maintain order. The result was a fourteen-year war, followed by a civil war, and then followed by the Anglo-US invasion.
After forty years of uninterrupted destruction, President Trump states that US military presence is not the solution for Afghanistan, it’s the problem.

The place of the United States in today’s world

By withdrawing half of the US troops legally stationed in Afghanistan and all of those illegally occupying Syria, President Trump is keeping one of his electoral promises. He still has to withdraw the 7,000 men and women who remain.
It is in this context that General Mattis asked a fundamental question in his letter of resignation [11]. He writes: « "One core belief I have always held is that our strength as a nation is inextricably linked to the strength of our unique and comprehensive system of alliances and partnerships. While the US remains the indispensable nation in the free world, we cannot protect our interests or serve that role effectively without maintaining strong alliances and showing respect to those allies. Like you, I have said from the beginning that the armed forces of the United States should not be the policeman of the world. Instead, we must use all tools of American power to provide for the common defense, including providing effective leadership to our alliances. 29 democracies demonstrated that strength in their commitment to fighting alongside us following the 9-11 attack on America. The Defeat-ISIS coalition of 74 nations is further proof."
In other words, James Mattis does not contest the logic of the withdrawal of US troops from Afghanistan and Syria, but what will probably follow - the dislocation of the alliances around the United States and finally, the possible dismantling of NATO. For the Secretary for Defense, the United States must reassure their allies by giving them the impression that they know what they are doing and that they are the strongest. It matters little whether this is true or not, the point is to maintain the cohesion between the allies, whatever the cost. However, for the President, there is a clear and present danger. The United States have already lost their first economic status to China, and now their first military place to Russia. It is necessary to cease being the one-eyed man leading the blind, but first to look after ones own.
In this affair, James Mattis is acting like a military man. He knows that a nation without allies is lost from the start. Donald Trump thinks like the CEO of a company. He must first clean up the deficient affiliates which are threatening to sink his enterprise.
Thierry Meyssan
Translation
Pete Kimberley
[1] Cobra II: The Inside Story of the Invasion and Occupation of Iraq, Michael Gordon & Bernard Trainor, Atlantic Book, 2006.
[2] ISIS is US: The Shocking Truth Behind the Army of Terror, George Washington’s Blog, Wayne Madsen, Webster Griffin Tarpley, Syrian Girl Partisan, Progressive Press, 2016.
[3] “International relations: the calm before the storm?”, by Thierry Meyssan, Translation Pete Kimberley, Voltaire Network, 9 October 2018.
[4] “Why is the United States suddenly withdrawing from Syria?”, by Valentin Vasilescu, Translation Anoosha Boralessa, Voltaire Network, 21 December 2018.
[5] “The Kurdistan projects”, by Thierry Meyssan, Translation Pete Kimberley, Voltaire Network, 5 September 2016.
[6] “Bernard Kouchner enters Syria illegally”, Translation Anoosha Boralessa, Voltaire Network, 14 December 2018.
[7] The Pentagon’s New Map, Thomas P. M. Barnett, Putnam Publishing Group, 2004. “The US military project for the world”, by Thierry Meyssan, Translation Pete Kimberley, Voltaire Network, 22 August 2017.
[8] “Vladimir Putin Address to the Russian Federal Assembly”, by Vladimir Putin, Voltaire Network, 1 March 2018. “The new Russian nuclear arsenal restores world bipolarity”, by Thierry Meyssan, Translation Pete Kimberley, Voltaire Network, 6 March 2018. « Les moyens russes de Défense hypersonique », par Valentin Vasilescu, Traduction Avic, Réseau Voltaire, 28 mai 2016.
[9] “Seize the transnational corporations to rebuild Syria?”, by Thierry Meyssan, Translation Pete Kimberley, Voltaire Network, 14 August 2018.
[10] « Brzezinski : "Oui, la CIA est entrée en Afghanistan avant les Russes …" », par Zbigniew Brzeziński, Le Nouvel Observateur (France) , Réseau Voltaire, 15 janvier 1998. Charlie Wilson’s War: The Extraordinary Story of the Largest Covert Operation in History, George Crile III, Atlantic Monthly Press, 2003.
[11] “Resignation letter from James Mattis”, by James Mattis, Voltaire Network, 20 December 2018.